"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

sábado, 22 de abril de 2023

El libro negro del comunismo

 

El libro negro del comunismo

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El libro negro del comunismo
de Stéphane Courtois (ed.)
Portada del Libro Negro del Comunismo.svg
GéneroHistoriografía y ensayo Ver y modificar los datos en Wikidata
Tema(s)Comunismo y Black Book Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición original en francés
Título originalLe Livre noir du communisme : Crimes, terreur, répression
EditorialA Ver y modificar los datos en Wikidata
PaísFrancia
Fecha de publicación1997
Edición traducida al español
TítuloEl libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión
Traducido porCésar Vidal
EditorialEspasa Calpe y Planeta
PaísEspaña
Fecha de publicación1998

El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997) es un libro escrito por profesores universitarios e investigadores europeos y editado por Stéphane Courtois, director de investigaciones del Centro Nacional para la Investigación Científica, organización pública de investigación de Francia. Entre los diversos académicos europeos que participaron se encuentran Andrzej Paczkowski, Nicolas Werth y Jean-Louis Margolin. El libro documenta la historia de la represión política de los estados comunistas, incluyendo genocidios, ejecuciones extrajudiciales, deportaciones y muertes en campos de trabajo y hambrunas creadas artificialmente. El libro se publicó originalmente en Francia como Le Livre noir du communisme: Crimes, terreur, répression por Éditions Robert Laffont. En Estados Unidos fue publicado por Harvard University Press,1​ con un prólogo del historiador Martin Malia. La edición alemana, publicada por la editorial Piper Verlag, incluye un capítulo escrito por Joachim Gauck. La introducción fue escrita por Courtois. El historiador François Furet estaba previsto que escribiera la introducción, pero murió antes de poder hacerlo.2​

El libro negro del comunismo ha sido traducido a numerosos idiomas, ha vendido millones de ejemplares y está considerado como uno de los libros más influyentes y controvertidos que se han escrito sobre la historia del comunismo en el siglo XX,3​ en particular la historia de la Unión Soviética y otros regímenes socialistas de Estado.4​ El libro fue elogiado por un amplio abanico de publicaciones de la prensa popular y de historiadores, mientras que la prensa académica y las reseñas especializadas fueron más críticas o mixtas por algunas inexactitudes históricas, mientras el capítulo de Werth fue destacado como algo positivo; la introducción de Courtois fue especialmente criticada, incluso por tres de los principales colaboradores, tanto por comparar el comunismo con el nazismo como por inflar el número de víctimas, así como por la manipulación de las cifras y el recuento global de las mismas.5​6​ El título del libro se eligió como eco de El libro negro, un registro documental de las atrocidades nazis en el Frente Oriental, escrito por Ilya Ehrenburg y Vasily Grossman para el Comité Judío Antifascista durante la Segunda Guerra Mundial.7​

Contenidos[editar]

La introducción, a cargo del editor, Stéphane Courtois, mantiene que «...el comunismo real [...] puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir, en momentos de paroxismo, el terror como forma de gobierno». De acuerdo con la información cedida por los gobiernos, cita un total de muertes que «...se acerca a la cifra de cien millones», se estiman valores reales muy superiores. El análisis detallado del total es el siguiente:

La introducción proporciona también un listado más detallado de los actos criminales descritos en el libro:

  • Unión Soviética: fusilamiento de rehenes o personas confinadas en prisión sin juicio y asesinato de obreros y campesinos rebeldes entre 1918 y 1922; la Hambruna de 1921-1922; la liquidación y deportación de los cosacos del Don en 1920; el uso del sistema de campos de concentración del Gulag en el periodo entre 1918 y 1930; la Gran Purga de 1937-1938; la deportación de los kuláks de 1930 a 1932; la muerte de seis millones de ucranianos (Holodomor) durante la hambruna de 1932-1933; la deportación de personas provenientes de Polonia, Ucrania, los países bálticos, Moldavia y Besarabia entre 1939 y 1941, y luego entre 1944 y 1945; la deportación de los alemanes del Volga en 1941; la deportación y abandono de los tártaros de Crimea en 1943; de los chechenos en 1944 y de los ingusetios en 1944.

El libro, entre otras fuentes, usó material de los entonces recientemente desclasificados archivos del KGB, así como de otros archivos soviéticos.

Los autores, o al menos la mayor parte de ellos, afirman ser de izquierdas, ofreciendo como motivación de su trabajo que no deseaban dejarle a la extrema derecha el privilegio de acaparar la verdad (pg. 14 y 50 de la edición finlandesa del libro, 2001)

Estructura del libro[editar]

  1. Introducción: Los crímenes del comunismo - Stéphane Courtois
  2. Un estado contra su pueblo
    1. Violencias, terrores y represiones en la Unión Soviética - Nicolas Werth
  3. Revolución mundial, guerra civil y terror
    1. La Komintern en acción - Stéphane Courtois y Jean-Louis Panné
    2. La sombra del NKVD proyectada en España - Stéphane Courtois e Jean-Louis Panné
    3. Comunismo y terrorismo - Rémi Kauffer
  4. La otra Europa víctima del comunismo
    1. Polonia, la «nación-enemigo» - Kamil Kaos Jr.
    2. Europa central y del sureste - Kamil Kaos
  5. Comunismos de Asia: entre la «reeducación» y la matanza
    1. China: una larga marcha hacia la noche - Jean-Louis Margolin
    2. Corea del Norte, Vietnam, Laos: la semilla del dragón - Jean-Louis Margolin e Pierre Rigoulot
    3. Camboya: en el país del crimen desconcertante - Jean-Louis Margolin
  6. El tercer mundo
    1. América Latina, campo de pruebas de todos los comunismos - Pascal Fontaine
    2. Afrocomunismos: Etiopía, Angola y Mozambique - Jonathan Diallo y Delfín Mosibe
    3. El comunismo en Afganistán - Sylvain Boulouque

Comunismo: Semejanzas y diferencias con el nazismo[editar]

Debido a la mayor cantidad de asesinatos atribuidos al comunismo que al nazismo, surge el interrogante acerca de las semejanzas y diferencias existentes entre ambas ideologías. Stéphane Courtois escribió:

“En cada caso el objeto de los golpes no fueron individuos sino grupos. El terror tuvo como finalidad exterminar a un grupo designado como enemigo que, ciertamente, sólo constituía una fracción de la sociedad, pero que fue golpeado en cuanto tal por una lógica genocida. Así, los mecanismos de segregación y de exclusión del «totalitarismo de clase» no se asemejan singularmente a los del «totalitarismo de raza».

La sociedad nazi futura debía ser construida alrededor de la «raza pura», la sociedad comunista futura alrededor de un pueblo proletario purificado de toda escoria burguesa. La remodelación de estas dos sociedades fue contemplada de la misma manera, incluso aunque los criterios de exclusión no fueran los mismos.

Los crímenes leninistas, estalinistas y maoístas y la experiencia camboyana plantean, por lo tanto, a la humanidad –así como a los juristas y a los historiadores – una cuestión nueva: ¿cómo calificar el crimen que consiste en exterminar, por razones político-ideológicas, no ya a individuos o a grupos limitados de opositores, sino a segmentos masivos de la sociedad? ¿Hay que inventar una nueva denominación? Algunos autores anglosajones así lo piensan y han creado el término «politicidio». ¿O es preciso llegar hasta el punto, como lo hacen los juristas checos, de calificar los crímenes cometidos bajo el régimen comunista de simplemente «crímenes comunistas»?8​

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Controversia[editar]

El libro negro del comunismo recibió críticas favorables9​ y desfavorables, también atrayendo reprobaciones considerables y causando una enorme controversia. Tanto la información que presenta como la interpretación que hace de ella han sido tremendamente discutidas.

Por una parte, diferentes historiadores han publicado estimaciones extremadamente diversas del número de muertes ocurridas en los países nombrados en el Libro negro. Por ejemplo, las estimaciones acerca de las muertes causadas por el régimen de Stalin en la Unión Soviética varían entre 8,5 y 51,1 millones,10​ mientras que los relativos a la China de Mao oscilan entre 19,5 y 75 millones.11​ Los autores del libro negro defienden sus estimaciones acerca de la Unión Soviética (20 millones) y Europa oriental (1 millón) aseverando que han utilizado fuentes que no estaban disponibles para investigadores anteriores (los archivos soviéticos mencionados anteriormente). Al mismo tiempo, los autores reconocen que las estimaciones acerca de China y otros países aún dirigidas por regímenes comunistas son inciertas ya que sus archivos siguen cerrados.

[cita requerida]En años recientes, otros autores han ido publicando estimaciones de muertes causadas por dictaduras comunistas progresivamente mayores. Por ejemplo, libros recientes como Mao: la historia desconocida, de Jon Halliday y Jung Chang y A Century of Violence in Soviet Russia de Alexander Yakovlev han propocionado cifras aún mayores que las del libro negro para China y Rusia respectivamente.

Los críticos del Libro negro del comunismo han alegado que el libro usa el término «comunismo» para referirse a una amplia variedad de sistemas diferentes, y que «arbitrariamente pone en el mismo saco fenómenos históricos totalmente diferentes como la guerra civil de 1918-21, la colectivización forzosa y el Gran Terror en la Unión Soviética, el Gobierno de Mao en China y de Pol Pot en Camboya, el Gobierno militar etíope así como diversos movimientos políticos latinoamericanos, desde los Sandinistas en Nicaragua a Sendero Luminoso en Perú».12​ Sin negar la naturaleza comunista de los países mencionados, el periódico francés Le Monde Diplomatique ha argumentado que las tradiciones e historia locales desempeñaron un papel como mínimo tan importante como el del comunismo en cada caso.13​

Un grupo numeroso de críticos argumenta que sólo algunos (o incluso ninguno) de los regímenes mencionados en el libro fueron de hecho «comunistas». Esta idea no es nueva: la cuestión de si los estados comunistas históricos representan una implementación práctica adecuada o fiel de las ideas comunistas se remonta a la década de 1930. En la introducción del Libro negro, afirma que «algunos espíritus apesadumbrados o escolásticos siempre podrán defender que ese comunismo real no tenía nada que ver con el comunismo ideal». Sin embargo, no elabora más este punto, de modo que, para el propósito del libro, un Estado comunista se define como un régimen de partido único en el que el partido dirigente abiertamente proclama su adhesión al marxismo-leninismo. El Libro negro no trata de juzgar la honestidad de dichos partidos al autodenominarse «comunistas».

Sin embargo, la crítica más común al Libro negro es su carencia de contexto. El libro se centra exclusivamente en los Estados socialistas, sin hacer ningún tipo de comparación con los capitalistas. Los críticos han argumentado que, si se aplicasen las varas de medir expuestas por el libro negro al capitalismo, este sería responsable de al menos la misma cantidad de víctimas que los regímenes comunistas, o incluso más, de acuerdo con varios estudiosos (véase El libro negro del capitalismo, de Gilles Perrault, Jean Ziegler y Maurice Cury, publicado en 1998 como reacción al El libro negro del comunismo). Entre los actos criminales de los que se considera al capitalismo autor estarían las muertes resultado del colonialismo y del imperialismo, la represión de la clase trabajadora y los sindicatos en los siglos XIX y XX, las dictaduras prooccidentales en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría y la terrible adaptación al capitalismo de las antiguas dictaduras comunistas tras 1990.14​15​ Le Monde Diplomatique apunta que el Libro negro incrimina únicamente al campo comunista en numerosas guerras y revoluciones sin mencionar las muertes y otros actos criminales cometidos por el campo anticomunista al mismo tiempo.16​ Pensadores como Noam Chomsky sostienen que los argumentos utilizados por los capitalistas para justificar tales muertes son muy similares a los argumentos utilizados para describir los regímenes comunistas. Por ejemplo, se alega que el colonialismo y el imperialismo no representan el verdadero capitalismo, y que las muertes debidas a las dictaduras prooccidentales durante la Guerra Fría fueron un peaje a pagar para luchar contra la expansión del comunismo.

Como respuesta a las críticas dirigidas contra el Libro negro, el periodista político Jean-François Revel dedicó prácticamente tres capítulos de su libro sobre el socialismo La gran mascarada. A lo largo del mismo replica a diversos autores, entre ellos Noam Chomsky, el imputar al capitalismo, no sólo crímenes que no le pertenecerían, como ser los de la esclavitud, el estatismo colonial o la economía planificada del Nacionalsocialismo,17​ sino además aquellos que acaso sí le pertenecerían ya que mientras se hace culpable al capitalismo por los crímenes de la derecha anticomunista se intenta amnistiar al socialismo por los crímenes de la izquierda comunista.18​ Como respuesta a las críticas dirigidas contra el Libro negro, el autor destaca que no ha habido en el campo marxista del «socialismo real" jamás un régimen democrático o pluralista, ni un sistema que no se viera necesitado del totalitarismo, del partido único y de la persecución política.19​ Y en contrapartida a la réplica por la represión de la actividad sindical en los albores del capitalismo, Revel considera al socialismo indisolublemente ligado al trabajo forzado y la esclavitud de Estado.20​

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. ↑ Dennis, Mike; Kolinsky, Eva (2004). United and divided : Germany since 1990. Berghahn Books. ISBN 1-57181-513-9. OCLC 52644403. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  2. ↑ Rousso, Henry (2002). The haunting past : history, memory, and justice in contemporary France. University of Pennsylvania Press. ISBN 0-8122-3645-9. OCLC 47900642. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  3. ↑ Aronson, Ronald (2003-05). «Communism's Posthumous Trial». History and Theory 42 (2): 222-245. ISSN 0018-2656. doi:10.1111/1468-2303.00240. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  4. ↑ Suny, Ronald Grigor (7 de marzo de 2007). «Russian Terror/ism and Revisionist Historiography». Australian Journal of Politics & History 53 (1): 5-19. ISSN 0004-9522. doi:10.1111/j.1467-8497.2007.00439.x. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  5. ↑ «The Black Book of Communism — Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartošek, Jean-Louis Margolin, Mark Kramer». www.hup.harvard.edu (en inglés). Consultado el 2 de marzo de 2022.
  6. ↑ «Les divisions d'une équipe d'historiens du communisme». Le Monde.fr (en francés). 31 de octubre de 1997. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  7. ↑ Rousso, Henry; Golsan, Richard Joseph (2004). Stalinism and nazism : history and memory compared. University of Nebraska Press. ISBN 0-8032-0417-5. OCLC 56713603. Consultado el 2 de marzo de 2022.
  8. ↑ “El libro negro del comunismo” de Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karen Bartosek, Jean-Louis Margolin (Páginas 33-34) – Ediciones B – Barcelona 2010 – ISBN 978-84-666-4343-6
  9. ↑ Críticas en Harvard.edu
  10. ↑ Estadísticas de Stalin
  11. ↑ Estadísticas de Mao
  12. ↑ World Socialist web site
  13. ↑ Nota en monde-diplomatique.fr
  14. ↑ worldsocialism.org
  15. ↑ Chomsky Archivado el 18 de febrero de 2007 en Wayback Machine.
  16. ↑ Perrault en monde-diplomatique.fr
  17. ↑ Revel, Jean François, La gran mascarada, Taurus, 2000, pp. 39-57
  18. ↑ Revel, Jean François, La gran mascarada, Taurus, 2000, pp. 132-139
  19. ↑ Revel, Jean François, La gran mascarada, Taurus, 2000, pp. 185-206
  20. ↑ Revel, Jean François, La gran mascarada, Taurus, 2000, pp. 207-231, 318-319

Enlaces externos[editar]

El comunismo es el sistema criminal más sangriento y genocida jamás concebido en la historia humana. Es la expresión, política y militar en la tierra, del Dragón Rojo del Apocalipsis.

 Ofrece pruebas de la colaboración entre el régimen nazi y la URSS

'La verdadera historia soviética': excelente documental sobre los crímenes comunistas

Hace una semana Francisco José Contreras publicó en su Twitter un interesante documental dirigido por el letón Edvīns Šnore en 2008. Lo vi hace unos días de un tirón. Magnífico.

El trampolín comunista de Hitler
Cuando nazis y soviéticos lucharon y desfilaron juntos en Polonia

Aunque el vídeo demuestra que fue emitido en el canal Historia, no recuerdo haberlo visto nunca en él estos últimos años. Y no me extraña, porque echa por tierra todo el blanqueamiento del comunismo que lleva a cabo buena parte de la izquierda europea desde hace décadas, un blanqueamiento frente al que algunos no toleran discrepancia alguna, por mucho que haya abundantes pruebas y documentos para desmontarlo. El documental demuestra que los crímenes del comunismo no eran algo accidental en esa ideología, sino que eran la consecuencia lógica de un afán por imponer una sociedad teóricamente perfecta, sacrificando para ello a determinados colectivos sociales, igual que el nacional-socialismo. Unas prácticas genocidas que, contra lo que piensan muchos, ya las inició Lenin, un brutal dictador cuyos retratos siguen colgando de las paredes de muchas sedes de formaciones comunistas en España y en el resto de Europa.

Las SS nazis llegaron a colaborar con el NKVD soviético

El documental ofrece pruebas de los paralelismos e incluso de las colaboraciones entre el comunismo y el nazismo, abordando la invasión de Polonia a manos de Hitler y Stalin tras el pacto secreto firmado por las dos dictaduras en agosto de 1939. Se muestra como las SS colaboraron con el NKVD soviético, intercambiándose personas fugadas de ambos países -en el vídeo vemos los listados de prisioneros-, se habla del desfile conjunto nazisoviético en Brest (os mostré las fotos aquí), e incluso se aborda el boicot comunista a los movimientos de resistencia en países ocupados por Alemania (también os hablé de ello aquí). Además, se muestran los horrores vividos durante el Holodomor, el genocidio ucraniano ordenado por Stalin (millones de muertos en una hambruna provocada por la dictadura comunista).

Los vascos, una 'basura racial' que debía perecer, según Engels

Uno de los datos más llamativos que da el documental es un artículo publicado por Friedrich Engels en el periódico comunista Neue Rheinische Zeitung (Nueva Gaceta Renana), editado por Karl Marx, el 13 de enero de 1849, en el que el cofundador del comunismo se refería a highlanders escoceses, a vascos, bretones y eslavos del sur como "basura racial" que está "destinada a perecer" en la guerra para implantar la revolución. Que hoy haya comunistas entre todos los pueblos citados es tan paradójico como lo sería que un judío o un negro se proclamasen partidarios del nazismo.

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(Imagen: Fotograma de la película 'Katyn', 2007. Miembros del NKVD soviético asesinando a un oficial polaco en el bosque de Katyn, durante la masacre perpetrada por orden de Stalin contra más de 22.000 militares y civiles polacos tras la invasión soviética del este de Polonia)

Las brujas de Putin: el ritual esotérico para apoyar a Rusia en la guerra

 

Se reunieron en un hotel y, a base de ritos nigrománticos, lanzaron hechizos de apoyo al líder del Kremlin

Leticia Batista

Leticia Batista Cabanas

30/04/2022Actualizada 05:25


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Unas cien mujeres, vistiendo capotes color medianoche, y túnicas bordadas con aves de presa, al atardecer de un día de marzo, se congregaron en un hotel de Moscú, formando un corro ceremonial.

En el centro, junto a un mantón y una vela encendida, una foto enmarcada del presidente Vladimir Putin reposaba sobre el suelo.

Un soldado ucraniano observa en cadáver de uno de sus invasores

DÍA 40 DE LA GUERRA EN UCRANIA


Pasteles envenenados, arma letal de los ucranianos contra los rusos

Leticia Batista Cabanas 

Un único y siniestro objetivo las reunía: ofrecer su apoyo al presidente de Rusia a través de rituales y hechizos nigromantes, y favorecer, a base de magia negra, su victoria en Ucrania.

«Aquellos que escuchan sin escuchar, que ven sin ver, los que están, estuvieron, y estarán, que no olviden mis palabras: exaltad la fuerza de Rusia, dirigid a nuestro presidente, Vladimir Putin, al camino de la justicia», invocó Aljona Polin, cabeza del aquelarre y bruja número uno del país. Fue ella quien convocó el consejo de hechiceras, como fundadora de la asociación Grandes Brujas de Rusia.

En respuesta a su convocatoria, las brujas acudieron de todos los rincones del país. Según la agencia AsiaNews, que recogió varios testimonios, consideraban que el presidente estaba en apuros. Los últimos acontecimientos habían situado a Putin en el punto de mira de sus numerosos enemigos.

Putin en el acto masivo en Moscú

La sombra del cáncer se alarga sobre Vladimir Putin

Carmen de Carlos 

«¡Deja que la fuerza de Rusia se manifieste!», repite de forma hipnótica Aljona. Y, por cada plegaria, lanza una maldición al mundo entero, mientras sus hermanas asienten con entusiasmo y responden: «¡Sí! ¡Sí!».

Las brujas del consejo, entregadas a su labor, tejieron maldiciones especiales contra los enemigos del Kremlin: «Aquellos que intentan adentrarse en nuestro dominio, los que decidieron abandonaros, aquellos que mienten en todo lo que dicen. Que estos enemigos sean malditos para siempre jamás», ruge el encantamiento, y cuando concluye, las voces del resto se alzan en un tétrico coro de «¡malditos, malditos!».

Entre las brujas, se percibe a algún hombre. Con sus túnicas y largas barbas, los hechiceros parecen sacerdotes ortodoxos, y están tan involucrados en el rito como sus contrapartes femeninas.

No es política, es el bien de Rusia

A pesar del tupido velo de ocultismo del asunto –magia oscura, túnicas azabache, maldiciones tenebrosas– las integrantes del aquelarre no se resisten a las preguntas de la prensa. Es más, las reciben con alegría, felices de compartir con el mundo su filosofía nigromante.

Queremos asegurar que todos los esbirros de la mentira se callan para siempre

Una de las brujas del aquelarre


«Yo ayudo a la gente, purifico sus mentes aplicando al pie de la letra las instrucciones de Aljona», explicó una de las meigas al canal ruso Currentime.tv. «Se necesita un profundo conocimiento del bienestar de las personas y, sobre todo, se debe ayudar a nuestro presidente con toda la fuerza que poseemos», agregó.

«Putin está luchando por nosotros, contra todos aquellos que lo atacan. Queremos asegurar que todos los esbirros de la mentira se callan para siempre», manifestó una segunda bruja.

Putin, durante una ceremonia en Moscú en 2018

DÍA 47 DE GUERRA EN UCRANIA


¿Por qué Putin nunca mueve el brazo derecho cuando camina?

Miguel Ruiz de Arcaute 

Resulta extraño contemplar este cruce entre la política y la magia negra. Es un choque entre dos disciplinas diferentes, que sin embargo tienen un núcleo en común: el poder, sus orígenes, y su utilización. ¿Están de acuerdo las brujas con Putin? No necesariamente.

«Como ciudadana de Rusia, no tengo derecho a dudar de las decisiones de quienes nos gobiernan. Yo siempre estoy de acuerdo con aquellos por encima de mi», afirmó una de las mujeres, hechicera autodenominada 'Afrodita'.

Otra bruja, Psidelja, señaló que su ritual «no tiene que ver con la política, sino con el bien de Rusia». De hecho, comenta la bruja a AsiaNews, que a ella «no le interesa la política».

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¿Por qué Putin nunca mueve el brazo derecho cuando camina?

Un vídeo muestra una extraña postura de Putin que revive las sospechas de una enfermedad

Se trata más bien de un principio que la gran sacerdotisa, Aljona, ilustra, de acuerdo con su filosofía personal: «La persona que ostenta el poder es irrelevante. Es una entidad absorbente, que se impregna de todo lo que habita en el pueblo y el país. Por eso, no puede haber un mal presidente», alegó.

«Llevamos a cabo nuestros rituales en el tiempo adecuado y con las proporciones necesarias de cada momento, con el objetivo de mejorar las vidas de todas las personas del mundo a través del compromiso de Rusia», concluyó Aljona.

En aquella «cámara mágica» del hotel, el ritual se desarrolló sin imprevistos. Duró cerca de veinte minutos, y se cerró con una conexión física de todas las brujas, que se dieron las manos y fundieron su energía. Así, entraron en una unión espiritual con el mismo Putin, zar de la brujería del siglo XXI.

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Que Putin no te engañe: no está luchando contra el globalismo

 

 


Que Putin no te engañe: no está luchando contra el globalismo

abril 15, 2022





En sus memorias New Lies for Old (1984), Anatoliy Golitsyn, un importante desertor de la Rusia soviética, describió cómo, años antes de que apareciera la "Perestroika" en la URSS, los comunistas tenían planes a largo plazo para realizar un aparente cambio por la libertad.


Esto llevaría a la caída del Muro de Berlín, al regreso de los disidentes, a una apertura a Occidente y a una liberalización (siguiendo el modelo de la "Nueva Política Económica" de Lenin) que traería fondos y buena voluntad a Rusia. Como especialista de la KGB en desinformación, Golitsyn advirtió sobre los principales engaños, incluyendo una falsa ruptura entre la URSS y China, que había sido precisamente preparada por los soviéticos para engañar a Occidente haciéndole creer que Rusia sería un socio fiable. Hasta el 95% de sus precisas predicciones se hicieron realidad.


Utilizando sus conocimientos internos, Golitsyn describió en su obra de 1995 El engaño de la Perestroika el uso de la glasnost ("apertura") y la Perestroika ("reestructuración") como estratagemas para la "Segunda Revolución de Octubre" que llevaría al mundo hacia el colectivismo global.


Esto no significa necesariamente el "comunismo" tal y como lo conocíamos en el siglo XX. Significa un régimen totalitario que gobierna todos los aspectos de la vida, pública y privada, donde las corporaciones empresariales cooperan con el Estado y le obedecen. Ese Estado goza de un gobierno efectivo de partido único: pensemos en la China actual.




Esta información fue confirmada posteriormente por otro disidente, Vladimir Bukovsky, que mostró cómo la Perestroika, dirigida por Mijaíl Gorbachov, pretendía federalizar la Unión Europea siguiendo el modelo de la antigua URSS. La Perestroika dio diversos grados de libertad a los ciudadanos de Rusia y de la antigua URSS, y suficiente libertad a las naciones de Europa del Este antes dominadas por la URSS para que se volvieran hacia el oeste.




Cuando trabajé para el sitio francés de noticias en Internet Reinformation.tv, investigué ampliamente sobre estos temas. Me intrigó descubrir que todas las grandes regiones mundiales están estableciendo el tipo de tratados y acuerdos que conducen al poder supranacional. Están utilizando instrumentos muy similares, si no idénticos, y "acuerdos de libre comercio" que en la práctica dan poder a comisiones y tribunales regionales como la Comisión Europea. Entre ellos están la Unión Africana, varios acuerdos latinoamericanos, el Tratado Transatlántico, el Tratado Transpacífico y otros.




El propio Putin está impulsando la Unión Económica Euroasiática, cuya estructura es muy similar a la de la Unión Europea. Incluye a los antiguos estados satélites soviéticos, con Mongolia como estado candidato. El siguiente paso es acoplar la UE euroasiática con China y Europa en la "Gran Asociación Euroasiática".  Por supuesto, la Nueva Ruta de la Seda (o Iniciativa del Cinturón y la Ruta), destinada a facilitar la exportación y el comercio de China a Europa y otras naciones, forma parte de esto. 




En mi opinión, esto es una señal segura de que -lejos de ser una fuerza o "baluarte" que protege a los estados soberanos de la integración globalista- Rusia está a bordo con el globalismo y con el avance hacia los objetivos SDG (Sustainable Development Goals), que son profundamente colectivistas por naturaleza. Esto también muestra simpatía por el movimiento "ecologista" que está debilitando progresivamente a muchos estados occidentales.


El nuevo orden verde


Como puede deducirse de su libro La búsqueda de un nuevo comienzo, Gorbachov fue uno de los primeros y más destacados promotores de este nuevo orden "verde". El desarme y la política "verde" ya habían sido utilizados por la URSS para debilitar a sus oponentes. Esto parece continuar en la Rusia actual. 




La llamada "ecología" o ambientalismo fue, de hecho, lanzada y apoyada por primera vez por la URSS, y hay que señalar que tiene objetivos espirituales: hace de la "Naturaleza" y la "Madre Tierra" las divinidades que deben ser honradas en nuestro "Hogar Común". Esto queda muy claro en La búsqueda de un nuevo comienzo, que se lee como un alegato a favor de un nuevo Génesis errante. La idea de un Génesis revisado, que rompa con Dios y se centre en un ideal panteísta, es común en esta escuela de pensamiento.


Por cierto, el ecologismo y el cambio a la llamada energía sostenible es lo que ha hecho que Alemania dependa profundamente del gas y la petróleo rusos estos últimos años, creando las condiciones ideales para que Rusia invada Ucrania.




De hecho, ni China ni Rusia están renunciando realmente a la energía fósil, pero ocupan un lugar destacado en los debates que obligan a los países occidentales a hacerlo. 




Tal vez haya varias versiones de este globalismo en marcha, o incluso trabajando en contra. Pero no debemos olvidar que esa oposición es uno de los pilares del marxismo-leninismo. La "dialéctica" comunista se basa en ella para avanzar hacia nuevas "síntesis". La dialéctica implica dividir a las personas en dos campos radicalmente opuestos, obligándolas a elegir uno u otro, al tiempo que se esfuerza por controlar ambas partes o por utilizarlas para un fin determinado.




El solapamiento de las finanzas occidentales en la economía rusa contemporánea es también una señal de que Putin forma parte del panorama mundial. Klaus Schwab, del Foro Económico Mundial, identificó a Rusia como un participante de larga data en Davos en la reunión virtual de 2021. Por cierto, Schwab tiene un busto de Lenin en su despacho, como puede verse en un reciente documental televisivo sobre Davos financiado parcialmente por la Unión Europea.




Vladimir Putin, antiguo coronel del KGB 




Putin es un antiguo coronel del KGB que nunca rechazó su pasado comunista. Hoy en día muchos lo describen como un conservador e incluso como un cristiano ortodoxo converso - pero el cristianismo ortodoxo en Rusia ha estado generalmente sometido a los gobernantes de la nación, y esto también era cierto bajo el gobierno soviético, cuando la jerarquía ortodoxa rusa tenía vínculos con la KGB.




Putin calificó el colapso de la Unión Soviética como "la mayor catástrofe geopolítica del siglo". Lo cree así porque, como dijo, "millones de nuestros conciudadanos y compatriotas se encontraron más allá de los límites del territorio ruso". Pero se refería a un sistema que mató a varios cientos de millones de personas y hundió a muchos millones más en la miseria bajo el control totalitario.


Esta frase empieza a explicar por qué Putin está tan empeñado en reconquistar o recuperar la influencia sobre los antiguos satélites soviéticos. Ya ha utilizado invasiones, asociaciones y anexiones (en Georgia, Chechenia, Transnistria...) y apoyo militar y financiero y de otro tipo para mantener o recuperar aliados "socialistas", como en Venezuela, Cuba, Siria, Irán, China, Corea del Norte y otros países. Rusia mantiene estrechos vínculos con Bielorrusia (donde había tropas rusas estacionadas en la frontera ucraniana antes de la invasión) y con Kazajistán. El presidente de ese país durante 30 años, Nursultan Nazarbayev, fue en realidad el primer secretario del Partido Comunista kazajo en 1989, antes del colapso de la Unión Soviética, y su reciente sucesor, Tokayev, está reforzando esos estrechos lazos: algunos incluso dicen que su ascenso al poder fue diseñado por el FSB (Servicio Federal de Seguridad) ruso.




Putin también sigue siendo leal a sus antiguos amigos del KGB (ahora FSB). Dirigió el FSB de julio de 1998 a agosto de 1999, pasando a ocupar el puesto de jefe del gobierno ruso en 1999 y el de presidente de Rusia un año después.




Participó en las celebraciones anuales del FSB en la siniestra sede de Lubyanka, donde tantos miles de personas fueron torturadas y asesinadas en los años de la URSS. Un retrato de tamaño natural de Felix Dzerzhinsky -fundador y jefe de la policía secreta Cheka de 1917 a 1926- sigue colgado allí. Bernard Antony, ex diputado de la UE, dio testimonio de estos hechos en su documental 100 años de crímenes comunistas. La memoria de Dzerzhinsky fue rehabilitada bajo el mandato de Putin. Su estatua había sido retirada de delante de la Lubyanka cuando cayó la Unión Soviética, pero en 1999, poco después de haber sido nombrado Primer Ministro, Putin pronunció un discurso a su gloria a pesar de que se le conoce como el organizador de terror y tortura más despiadado del bolchevismo. Dzerzhinsky ordenó a sus hombres que hicieran sufrir a sus víctimas "todo lo posible durante el mayor tiempo posible".




En ese discurso oficial de rehabilitación, Putin también glorificó la memoria de Yuri Andropov, que dirigió el KGB durante 19 años. En el museo del FSB, los pronunciamientos "visionarios" de Dzerzhinsky se exhiben como prueba de su "genio económico" y su "lucha contra la corrupción". Los historiadores oficiales de la policía secreta atribuyen a Andropov ser el verdadero cerebro de la Perestroika. Esto podría ser un mito - o la corroboración de las afirmaciones de Golitsyn en New Lies for Old




Según el diario católico libanés L'Orient-Le Jour, esta "propaganda" era necesaria para justificar la colocación de agentes del FSB en altos cargos administrativos y económicos. Según las investigaciones del historiador "Memorial" Nikita Petrov, citadas por el diario, parece que nada más llegar al poder, Putin concentró el poder policial en manos del FSB y utilizó a los "viejos chicos" de la policía secreta en puestos clave: el antiguo jefe del servicio de prensa del FSN dirigió la empresa nacional de televisión, mientras que un veterano oficial de la inteligencia militar, Igor Sechin, sigue presidiendo el consejo de administración de Rosneft, la compañía petrolera estatal rusa de la que fue nombrado presidente en 2004.




Nikita Petrov señaló que la sospecha hacia todo lo que es extranjero está profundamente arraigada en la historia rusa: "La mentalidad de la gente del FSB está profundamente influenciada por el comportamiento zarista y soviético. Es un grupo cerrado, estrechamente asociado al poder en cuya estabilidad tienen un inmenso interés. Nunca han dejado de considerar a Occidente como un enemigo". Según Luke Harding, experto en los servicios secretos rusos, Moscú aplica esta ideología en los países occidentales apoyando a los movimientos de "extrema derecha".




En septiembre de 2014, el Ministerio del Interior ruso anunció que una unidad policial de élite, antes conocida como División Operativa Independiente, volvería a tener su antiguo nombre de División Dzerzhinsky. El decreto fue firmado por Vladimir Putin.


Desde 2002, se ha intentado reinstalar la estatua de Dzerzhinsky en Moscú, frente a la Lubyanka. Yuri Luzhkov, antiguo alcalde de la capital rusa, fue el primero en trabajar en esa dirección, y el año pasado se celebró una votación electrónica no concluyente, lo que significa que las autoridades rusas aceptaron el principio de su devolución, aunque ésta no se haya producido (todavía). Pero los fiscales del gobierno dejaron constancia de que el desmantelamiento del monumento a "Félix de Hierro" en 1991 fue "ilegal".


Hay bustos y placas de Dzerzhinsky en otras sedes del FSB, especialmente en San Petersburgo. También se erigió un busto del jefe de la policía secreta en Crimea en 2014, poco después de la anexión de la península a Rusia, y otro en Krasnodar, al sur de Rusia.


Esto sería el equivalente a levantar monumentos en Alemania al jefe de la Gestapo.


Putin también honra la memoria de Stalin. Desde 2015, ha hablado repetidamente de forma positiva sobre ese asesino de masas, justificando el pacto de no agresión de 1939 firmado por Stalin con la Alemania nazi y, al mismo tiempo, glorificando el papel de Stalin en el derrocamiento de la Alemania nazi después de 1941. El 70º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial se celebró en Rusia con la glorificación de Stalin.


En Rusia, bajo el mandato de Putin, se siguen erigiendo estatuas en memoria del hombre que no sólo "purgó" sangrientamente la Unión Soviética, sino que organizó el genocidio de Ucrania a través del "Holodomor", la hambruna organizada que mató a 5 millones de ucranianos que fueron obligados a ceder todo su grano y productos agrícolas a la Rusia soviética y castigados, incluso con la muerte, cuando buscaban trigo caído. Teniendo en cuenta el Holodomor, los ucranianos difícilmente pueden ver a Rusia como un "ejército de liberación". De hecho, esto explica en parte por qué Ucrania se ha vuelto hacia Occidente.


Desde 2010 se han erigido en Rusia decenas de estatuas de Stalin en monumentos militares oficiales, y por tanto bajo la responsabilidad del gobierno ruso, y el "Pequeño Padre del Pueblo" aparece incluso en un mosaico en la Catedral Central de las Fuerzas Armadas, cerca de Moscú.


En mayo de 2021, un empresario, Aleksey Zorov, colocó la primera piedra de un nuevo museo y centro educativo "que presenta una visión positiva de Stalin" en Bor, al este de Moscú. Esta construcción no podía llevarse a cabo sin la aprobación del gobierno.


En este homenaje a Stalin, apenas se menciona el pacto Hitler-Stalin (técnicamente el pacto Molotov-Ribbentrop de 1939-1941) antes mencionado, que permitió a Rusia invadir Polonia y establecer su influencia de 50 años sobre Europa Central y Oriental. ¿Por qué evocar esto en un estudio sobre la invasión de Ucrania por parte de Putin? Simplemente porque una de las principales "razones" que ha dado Putin para la "operación militar especial" de Rusia en Ucrania es el objetivo de "desnazificar" el antiguo satélite soviético.


Es realmente contradictorio denunciar el nazismo (y ni siquiera de forma coherente, dado que se está blanqueando la participación de Stalin en la Alemania nazi) y pasar por encima de los más de cien millones de víctimas del comunismo, muchas de las cuales murieron bajo Stalin.


Los esfuerzos de Putin por anclar sus actos en la historia del siglo XX, y su descripción de la caída de la Unión Soviética como una gran "catástrofe", arrojan luz sobre sus actuales acciones políticas y militares. Los hechos demuestran que su intención es reconquistar o recuperar la influencia sobre los antiguos satélites soviéticos. Ya ha utilizado invasiones, asociaciones, anexiones y apoyo militar y financiero, entre otros, para mantener o recuperar aliados "socialistas", como en Venezuela, Cuba, Siria, Irán, China, Corea del Norte y otros países.


¿De verdad debemos creer que Putin ha roto con el comunismo?


Hay pistas en el presente. De hecho, algunas anécdotas ayudarán a responder a esta pregunta.


Tomemos el caso de la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD, una ONG aprobada por la ONU) . Fue creada en 1943 y recibió el apoyo de Churchill y Stalin, que querían que la juventud del mundo cooperara por la "paz". Fue apoyada principalmente por la Rusia soviética desde 1945. Al igual que otras "correas de transmisión" o "frentes" comunistas que promovían la política soviética mientras pretendían ser independientes del Partido Comunista Ruso, predicaba el "desarme, la paz y la "amistad entre los pueblos". Entre los invitados estelares de sus eventos internacionales regulares se encontraban Yuri Gagarin, Yasser Arafat y Fidel Castro. Sus miembros son grupos juveniles "socialistas" o abiertamente comunistas.


La FMJD ha seguido recibiendo el apoyo del gobierno ruso desde la caída de la Unión Soviética.



Vladimir Putin se desvivió para que la FMDS celebrara su más reciente reunión mundial hasta la fecha en Rusia, con motivo del centenario de la revolución bolchevique. El evento se celebró en Sotchi, Rusia, en 2017. Putin habló al menos dos veces en la reunión. Sus temas principales fueron la amistad interreligiosa, el desarrollo sostenible, los objetivos de la ONU, la memoria de Lenin, las imágenes de la hoz y el martillo, el cambio climático, la justicia social y el "antifascismo".


Mientras tanto, Putin prohibió recientemente "Memorial", el pequeño grupo que investiga sobre las víctimas del comunismo soviético. En una nota más ligera, la Rusia de Putin también prohibió la proyección de la película maravillosamente satírica -pero profundamente precisa a pesar de algunos errores históricos- sobre Stalin, La muerte de Stalin. Muestra la lucha interna por el poder social y político entre el Consejo de Ministros tras la muerte del líder soviético Joseph Stalin en 1953. Fue prohibida en Rusia, Kazajstán y Kirguistán por burlarse del pasado de los países y de sus líderes, pero a pesar de su comicidad, muestra un profundo conocimiento de los engranajes del poder en la Rusia soviética y estalinista y de cómo Stalin, como tirano caprichoso, aterrorizó a Rusia, pero también sirvió de modelo para sus futuros gobernantes.


Rusia no ejemplifica los valores familiares tradicionales y es profundamente anticatólica


¿Representa Rusia los valores tradicionales frente a la decadencia del Occidente liberal? No.



En primer lugar, está su anticatolicismo. La Iglesia católica fue prohibida en la Rusia soviética y, aunque se le ha permitido volver tras la caída de la Unión Soviética, sólo representa el 1% de la población, según Russia Beyond, una agencia de prensa gubernamental. Podría ser mucho menos. Muchos están emparentados, dice, con los católicos deportados de Polonia, Lituania y Ucrania a Siberia en la época soviética. Sólo hay tres iglesias católicas en la megalópolis moscovita (15,5 millones de habitantes). Y sólo hay dos escuelas católicas en toda Rusia. Un encuentro del Papa Francisco con el Patriarca de Moscú, Kirill, en Cuba en 2016 fue muy publicitado, pero los católicos en Rusia siguen marginados y las conversiones de la ortodoxia al catolicismo son escasas.


Las estadísticas generales muestran lo mal que está la situación en Rusia. La esperanza de vida al nacer para los bebés varones es de 67 años. Hay 10,8 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes (frente a los 5,4 de EEUU y los 1,78 de Francia). La tasa de suicidios en 2019 fue de 25,1 por cada 100.000 (frente a 13,8 en Francia y 16,1 en EEUU).


Mientras tanto, solo alrededor del 3% de los rusos realizan una práctica religiosa regular. Este porcentaje no ha variado desde la caída de la URSS en 1989. Se trata de una cifra similar a la de la Francia post-COVID, pero muy inferior a la de Estados Unidos, donde, según la última encuesta del Pew Center (2014), el 35% de los estadounidenses asiste a servicios religiosos al menos una vez a la semana (el 39% de los católicos, el 58% de los protestantes evangélicos y el 31% de los cristianos ortodoxos).


En cuanto a los valores familiares de Rusia, solo se celebran 6,3 bodas por cada 1.000 habitantes, el doble que en Francia pero menos que en Estados Unidos. Rusia también tiene una tasa de divorcio del 70% (frente al 44% de Estados Unidos y Francia).


La tasa de fecundidad rusa se situó en 1999 en un mínimo de 1,16 hijos por mujer en edad reproductiva. La tasa subió a 1,75 bajo los planes de apoyo demográfico cuando Rusia entró en pánico por la disminución de la población, pero ha vuelto a caer a 1,5 desde 2019. A medida que la población envejece, la nación se reduce. Rusia perdió casi un millón de habitantes entre octubre de 2020 y septiembre de 2021. Tiene menos habitantes que cuando Putin subió al poder en 2000.


La Revolución de Octubre de Rusia legalizó el aborto, la unión libre, la homosexualidad y el divorcio en 1917. En la actualidad, el aborto es gratuito en Rusia (financiado al 100% por el Estado) y está disponible sin condiciones durante las primeras 12 semanas de embarazo. Es legal hasta las 22 semanas en caso de violación y hasta el nacimiento por "razones médicas". Los médicos sólo tienen un derecho limitado a la objeción de conciencia.


Es cierto que algunas justificaciones legales del aborto entre las 12 y 22 semanas han sido eliminadas bajo el mandato de Putin y que el número absoluto de abortos ha descendido (oficialmente, 535.500 en Rusia en 2020, frente a los 4 millones de la caída de la URSS). Sin embargo, la proporción de abortos en Rusia fue de 419,7 por cada 1.000 nacidos vivos en 2019, según el Archivo Johnstons. Esto es casi el doble que en Estados Unidos (240,2 por 1.000 nacidos vivos en 2020). En Rusia, la anticoncepción "moderna" está en aumento y la educación sexual es obligatoria en las escuelas. 


La maternidad subrogada se legalizó en 1993, oficialmente para luchar contra el declive demográfico, convirtiendo a Rusia en el primer Estado que aprobó el "alquiler de vientres". También fue en Rusia donde nació el primer bebé de la historia llevado por una madre de alquiler, en 1995. Al contar con una de las legislaciones más liberales en materia de gestación subrogada, Rusia pronto acogió a clientes extranjeros.


La jurisprudencia no tardó en hacer posible que los solteros recurrieran a la gestación subrogada, y el hecho de que no se exija a las parejas estar casadas para poder contratar a una madre de alquiler también fue aprovechado por los homosexuales para conseguir bebés en Rusia. Cuando se produjo el primer bloqueo del COVID, unos 1.000 bebés "gestados" para clientes extranjeros fueron "bloqueados" en Rusia entre febrero y julio de 2020. El verano pasado se presentó un proyecto de ley que prohíbe a los extranjeros utilizar vientres de alquiler rusos, pero aún no se ha aprobado.


Anunciar la homosexualidad a los menores es un delito en Rusia, pero se pueden encontrar locales LGBT en las principales ciudades y sus direcciones, especialidades y horarios de apertura son fácilmente accesibles en Internet.


De hecho, el lenguaje pro-familia y pro-vida que sale de Rusia no se corresponde con las leyes y prácticas locales. La retórica se dirige en gran medida a los países de Europa Occidental y Norteamérica, donde los grupos provida y profamilia son lo suficientemente grandes e influyentes como para que la operación merezca la pena para los rusos. Pensemos en el Congreso Mundial de las Familias: una coalición estadounidense que promueve los valores tradicionales cristianos a nivel internacional. En las reuniones internacionales Rusia está muy representada.




Por ejemplo, su reunión de 2018 se celebró en Moldavia bajo los auspicios del presidente prorruso Igor Dodon. Se ha dicho con frecuencia que la WCF tiene (o tenía) vínculos con el oligarca ruso Konstantin Malofeyev, cercano a Putin. Su socio comercial, Aleksei Komov, forma parte de la junta directiva de la WCF. Y fui testigo personalmente de cómo Komov y otros miembros de este grupo de influencia se unieron a las reuniones francesas e internacionales pro-familia en París, haciendo explícitamente todo lo posible para crear "buena voluntad" para Putin y Rusia.


¿Por qué? ¿Qué interés puede tener Rusia en crear vínculos con los movimientos pro-familia en Occidente? La única respuesta a esto está probablemente en la dialéctica: utilizar fuerzas contrarias que desestabilicen. En la situación actual, estos esfuerzos también han conseguido que una parte no despreciable de la opinión pública en Occidente sea favorable a Rusia: en Francia, esto incluye a los candidatos presidenciales de la derecha y a varios parlamentarios de los partidos mayoritarios.


Los medios internacionales rusos, como Russia Today (RT) y Sputnik, también son reveladores. He seguido de cerca estos medios en varios idiomas. Son medios de comunicación estatales creados por el Kremlin para transmitir una imagen positiva de Rusia y dar una visión "diferente", menos unilateral, de las noticias, en contraste con los medios de comunicación occidentales.


Me di cuenta de que, sea cual sea el lenguaje de los sitios web de RT y Sputnik, el denominador común era el firme apoyo a grupos y acontecimientos que podían desestabilizar las sociedades locales. En Francia, estos medios tenían un barniz de derecha, apoyando al movimiento "La Manif pour tous" contra el "matrimonio gay" y a los "Chalecos Amarillos", por ejemplo. Pero la versión inglesa apoyó los disturbios de Black Lives Matter. En español, la retórica de los medios rusos era de izquierdas e incluía la glorificación del Che Guevara. En algunas historias incluso impulsó los "derechos" LGBT.  


La filosofía gnóstica religioso-política de Alexander Dugin


¿En qué filosofía política se inspira Vladimir Putin? Muchas fuentes de noticias de la corriente principal han empezado a considerar la figura de Alexander Dugin como uno de los pilares ideológicos del régimen de Putin desde que Rusia invadió Ucrania. Su influencia me parece muy real, después de haber estado atento a su obra durante los últimos cinco años. Fundador del Partido Nacional Bolchevique tras la caída de la URSS, Dugin parece haber sido un estrecho asesor de Putin antes de caer en la llamada desgracia según los comentaristas. Fue miembro oficial del viaje de Putin a Turquía en 2004, y emisario de Putin en Ankara en 2015, según la prensa turca.


Según Galia Ackerman, experta en el mundo postsoviético que lo entrevistó en 2014, Dugin es realmente el "ideólogo" de Putin. Amigo personal del ex presidente Nursultán de Kazajistán, la entrevistadora atribuye a Dugin haber teorizado la Unión Económica Euroasiática, que es uno de los caballos de batalla de Putin y de la que Kazajistán es miembro.


Dugin teorizó "la Cuarta Teoría Política", la "multipolaridad", con el "Heartland" terrestre ruso como potencia central y virtuosa que se enfrenta a la potencia marítima corrupta, "talasana" y "atlantista" de Norteamérica y el Reino Unido, creando al mismo tiempo una unidad euroasiática "turco-eslava". Dugin cree que el caos provocará esta redistribución del poder. Como creyente en la espiritualidad gnóstica (como discípulo de René Guénon) y en la "revolución antiburguesa", está cerca de la derecha neopagana.


Ahora se dice que Dugin está fuera del favor oficial de Putin, pero en un régimen que controla estrechamente a su oposición y no duda en encarcelar o asesinar a intelectuales y periodistas no deseados, la presencia continuada de Dugin en influyentes medios de comunicación online tan cercanos a Putin como Katehon -del que se hablará más adelante- es un claro indicio de que sus teorías se consideran aceptables para el poder central. 


Dugin estuvo presente en una reunión de líderes europeos de la llamada "extrema derecha" en mayo de 2014. Está cerca de los grupos e individuos rusos que se dedican a "seducir" a los movimientos pro-familia en los países europeos, incluyendo al multimillonario fundador de Tsargrad TV, conocedor de Putin, Konstantin Malofeev y su representante Aleksei Komov. Malofeev es el jefe del consejo de supervisión del sitio web Katehon, en el que se publican muchos de los artículos de Dugin.


Katehon está claramente cerca de los círculos de poder en Rusia. Aparte de Malofeev, cercano a Putin, su consejo incluye a Sergey Glazyev, político y economista ruso, miembro del Consejo Financiero Nacional del Banco de Rusia. Fue asesor de Putin en materia de integración económica regional entre 2012 y 2019.


Otro miembro es Leonid Petrovich Reshetnikov, agente de los servicios secretos soviéticos y rusos, teniente general del Servicio de Inteligencia Exterior y director del Instituto Ruso de Estudios Estratégicos (29 de abril de 2009 - 4 de enero de 2017).


Andrey Klimov es diputado de "Rusia Unida" en la Duma Estatal de la Federación Rusa y un firme partidario de Putin.




Por último, el príncipe Zurab Chavchavdze de Georgia. No es un admirador de la Revolución de Octubre, pero una de las razones que expuso en una reciente entrevista arroja luz sobre la retórica actual: "Al perder su condición de bastión mundial del cristianismo, Rusia perdió su función apocalíptica como 'la que frena', soltando así las manos de las potencias apóstatas y condenando a los pueblos del mundo a sufrimientos indecibles en el transcurso del siglo XX, y continuando hasta hoy para sembrar por doquier la enemistad, la división y la corrupción espiritual y moral". Aquí aparece discretamente la afirmación ortodoxa (rusa) de que es la única y verdadera Iglesia de Cristo encargada de salvar al mundo.


Es más visible en el propio sitio web. Por ejemplo, durante mis navegaciones en Katehon, encontré artículos en los que aparece claramente que Rusia podría estar utilizando Fátima contra el Occidente católico en un intento de desacreditar a la Iglesia católica y a su papado. La serie, llamada "La profecía de Dante sobre la caída de la Iglesia Católica Romana", se presenta aquí. Su idea principal es que la Iglesia Católica apostató efectivamente con el Vaticano II, y que Moscú es la "Tercera Roma", y la Ortodoxia la única Iglesia verdadera. Lee el mensaje de Fátima bajo esta luz, omitiendo convenientemente el hecho de que la Iglesia Ortodoxa rechaza en general el dogma de la Inmaculada Concepción, que está en el centro de las apariciones marianas de Lourdes y Fátima. Por supuesto que esta narrativa anticatólica es ayudada por muchos sonidos que vienen de Roma, pero esto no cambia nada a la verdad que profesamos los católicos romanos.


En Katehon y en otros lugares, Dugin lleva mucho tiempo haciendo campaña a favor de la invasión de Ucrania y con frecuencia escribe artículos justificando su ocupación o clamando por la aceleración de la guerra. Estos artículos se publican en Katehon, en geopolitica.ru, donde él y sus amigos predican lo que podría llamarse una "masonería tradicionalista" que pretende volver a las raíces étnicas y geográficas precristianas del hombre.    


He aquí una traducción de uno de los recientes artículos belicistas de Dugin en Katehon (por lo demás, sólo disponible en la versión rusa, aquí), en el que afirma que Rusia tenía que hacer la guerra en Ucrania o morir:


Rusia ha entrado en la primera línea de la historia y la política mundial.


A medida que la operación militar especial se desarrolla, lenta pero seguramente, estamos empezando a prestar más y más atención a la situación política interna de la propia Rusia, al ambiente y al estilo de cambio. Es evidente que mucha gente está decepcionada porque dentro de Rusia no está ocurriendo nada que se parezca ni remotamente a la Operación Z. Y nos gustaría ver que las fuerzas que el pueblo odia no menos que a los nazis ucranianos empiezan a caer en las calderas [Ed: Es decir, las tropas de cerco]. Por supuesto, estamos hablando de los liberales, que, salvo los más endurecidos y rápidamente exiliados, han mantenido en general sus posiciones en el poder y en la sociedad.  Con toda la solidaridad emocional con los patriotas indignados por esto, me gustaría expresar mi propia opinión -más moderada-.


La Operación Z cruzó la línea divisoria de manera tan fundamental que no puede haber vuelta atrás. Y es irreversible. Es difícil de creer, pero eso es exactamente lo que es. Y nada más depende de las intenciones subjetivas de las autoridades. Es posible que el Kremlin crea sinceramente que la vieja estructura político-económica que tomó forma en los años 90 y que se basa en el liberalismo (y la corrupción) y en la élite moderna seguirá existiendo en las nuevas condiciones. Aunque sólo sea con algunos ajustes cosméticos. Pero la gravedad de los pasos ya dados durante la operación militar especial no deja ni una sola posibilidad para ello. La propia operación se hizo inevitable precisamente porque sin ella los procesos de purificación y recuperación de la sociedad rusa no podrían superar el punto crítico, retrocediendo constantemente, hasta los años noventa. De lo contrario, habríamos tenido otros medios para evitar la aparición de la anti-Rusia en Ucrania, que ahora estamos trabajando tan duro para liquidar a un precio tan alto.


Ahora este sistema, que se formó en los años 90, y que cambiaba con gran dificultad cada hora (no, cada año) a cucharadas, se encuentra en tal estado que no puede soportar ni siquiera un corto período de tiempo en su antiguo estado. En una colisión directa con Occidente, la vieja Rusia no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir, y mucho menos de ganar. Por eso se hará sentir la necesidad de una nueva Rusia.


El sistema actual y sus élites no son capaces de actuar en una confrontación directa y frontal con Occidente, que ya no se puede deshacer ni suavizar. Ahora sólo podemos ganar. Ya no hay nada de lo que tirar ni ningún lugar al que volver. Los puentes han saltado por los aires. Rusia llegó a la primera línea de la historia y la política mundial.



Puestos en esta situación, los miembros de la élite dirigente -incluso los más liberales- tendrán que optar por una de dos cosas: liquidarse o volver a formarse urgentemente como patriotas. (...)

Sí, no vemos, ahora, un movimiento adecuado y un cambio apropiado dentro de Rusia. Sin embargo, la Operación Z ya ha cambiado todo fundamentalmente. Y estos cambios se producirán inevitablemente. La élite simplemente no tiene elección. [Deben unirse a la contrahegemonía o desaparecer en la inexistencia histórica.


La idea rusa ya no es algo que podamos elegir libremente (o descartar). Nadie puede existir sin ella. Aunque podemos intentarlo, pero yo no lo aconsejaría; es como cortar el acceso al oxígeno cuando el cuerpo lo necesita.


Seguramente, la fuerza de la inercia es tal que no todo el mundo se ha dado cuenta de lo que ocurrió el 22 de febrero de 2022. No pasa nada, pronto lo harán. Todo lo demás no requerirá ninguna decisión subjetiva por parte de las autoridades, todo se desarrollará automáticamente.


Lo veo muy claro. Si no tenemos otro camino, sólo nos queda una cosa por hacer: ganar. La historia no nos ha dejado ninguna posibilidad de "una cosa o la otra".


- Alexander Dugin, 21 de marzo de 2022


Hay mucho más de este tipo por parte de Dugin, junto con la retórica sobre Putin haciendo la guerra contra el "Gran Reajuste", la hegemonía occidental y los títeres "nazis" de Occidente en Ucrania. No olviden que la propaganda soviética y comunista siempre ha afirmado estar luchando contra los "nazis": eso y la "extrema derecha" son palabras clave utilizadas contra cualquier tipo de enemigo, incluyendo a los pro-vida y a los movimientos políticos que están a favor de la ley natural, como muestra abundantemente la historia política de estos últimos cincuenta años en países como Francia.


Además, no hay que olvidar que Rusia respalda un último "gran reset" que implica el colectivismo mundial y una espiritualidad global que se expresa en las "religiones tradicionales" que no se reconocen como verdaderas. Hay muchas pruebas que demuestran que Putin no es el "antiglobalizador" que sus partidarios de la derecha en Occidente creen que es. Un reciente artículo de LifeSiteNews analizaba las acciones de Putin en este campo, siendo la más llamativa la siguiente:


En febrero de 2022, Putin y Xi Jinping publicaron una declaración conjunta en la que se comprometían a "acelerar la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU", pidiendo la cooperación internacional en las "áreas clave" de "reducción de la pobreza, seguridad alimentaria, vacunas y control de epidemias, financiación para el desarrollo, cambio climático, desarrollo sostenible, incluido el desarrollo verde, industrialización, economía digital y conectividad de infraestructuras."


Para más información sobre la alineación de Putin con los "Objetivos de Desarrollo Sostenible" de la ONU y otros signos de su apoyo, en gran medida, al Nuevo Orden Mundial, véase el artículo del 18 de marzo de LifeSite titulado ¿Son globalistas el presidente ucraniano Zelenskyy y el ruso Vladimir Putin?


Volviendo a Dugin. En abril de 2017, seguí un simposio en París llamado "Occidente contra Europa".  Su objetivo era convencernos de que la Rusia contemporánea no tiene nada que ver con los comunistas y todo que ver con la "Santa Rusia". Mientras buscaba antecedentes para mi informe, encontré este texto de Dugin, que expresa sus ideas espirituales. He aquí un extracto:


La humanidad siempre ha tenido dos tipos de espiritualidad, dos caminos: el "camino de la derecha" y el "camino de la izquierda". El primero se caracteriza por la actitud positiva hacia el mundo circundante; el mundo es visto como armonía, equilibrio, bien, paz. Todo el mal es visto como un caso particular, una desviación de la norma, algo inesencial, pasajero, sin razones trascendentales profundas.


La Vía de la Derecha también se llama "La Vía de la Leche". No hace daño a la persona, la preserva de la experiencia radical, la aleja de la inmersión en el sufrimiento, de la pesadilla de la vida. Este es un camino falso. Conduce a un sueño. El que vaya por él no llegará a ninguna parte...


El segundo camino, el "Camino de la Mano Izquierda", ve todo en una perspectiva invertida. No la tranquilidad láctea, sino el negro sufrimiento; no la calma silenciosa, sino el tortuoso y ardiente drama de la vida animada. Este es el "Camino del Vino". Es destructivo, terrible, en él reina la ira y la violencia. Para el que va por este camino, toda la realidad se percibe como un infierno, como el exilio ontológico, como la tortura, como la inmersión en el corazón de alguna catástrofe inconcebible originada en las alturas del espacio.


Si en el primer camino todo parece como el bien, en el segundo - como el mal. Este camino es monstruosamente difícil, pero sólo este camino es verdadero. Es fácil tropezar en él, y es aún más fácil perecer. No garantiza nada. No tienta a nadie. Pero sólo este camino es el verdadero. Quien lo siga - encontrará la gloria y la inmortalidad. Quien resista - vencerá, recibirá el premio, que es más alto que la vida.



El que va por el "Camino de la Mano Izquierda" sabe, que un día el encarcelamiento terminará. La prisión de la sustancia se derrumbará, habiéndose transformado en una ciudad celestial. La cadena de los iniciados prepara apasionadamente un momento deseado, el momento del Fin, el triunfo de la liberación total.

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Algunos círculos católicos excusan o justifican la guerra de Putin en Ucrania, exaltando a Rusia como baluarte contra el globalismo "occidental". Parecen haber sido convencidos por la idea de que Moscú podría ser realmente el κατέχον (2 Tes. 2:6-7) o "Katehon" como se llama en Rusia: es decir, el obstáculo escatológico al Anticristo.Esta idea ha sido obviamente promovida por fuentes rusas, como se señaló anteriormente, e incluso está siendo adoptada entre los católicos que ahora parecen dispuestos a creer que Moscú es realmente la "Tercera Roma". 


Constantinopla, la "Segunda Roma", cayó a su vez en la decadencia y ha sido sustituida por Moscú como la "Tercera Roma", según esta creencia.




Algunos católicos la adoptan a pesar de las grandes discrepancias entre la doctrina católica y las creencias ortodoxas, entre las que destaca el rechazo a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Critican a Amoris Laetitia por permitir que las parejas divorciadas y vueltas a casar reciban la Comunión, pero parecen haber olvidado que la Ortodoxia (en varios grados) realmente bendice los segundos matrimonios de los divorciados.




También olvidan que fue la Iglesia Católica Romana la que evangelizó el mundo, y no la Ortodoxa (y mucho menos la Ortodoxa Rusa), y están dispuestos a afirmar que la Virgen María profetizó que "los errores del comunismo" serían difundidos por la Unión Soviética. Una vez que ésta cayera, insinúan, habría que dar vía libre a Rusia para que desempeñara su papel de κατέχον. Pero en Fátima, la Virgen se cuidó de no mencionar nunca a la "Unión Soviética" o al "comunismo": utilizó la palabra Rusia ("Rusia difundirá sus errores..."), y ciertamente lo hizo con un propósito.




En cuanto a la supuesta "conversión" de Putin, sería prudente cuestionar su sinceridad. Difícilmente se puede argumentar que sea un creyente cuya fe riega todas sus acciones por las imágenes que lo muestran sosteniendo una vela en los servicios ortodoxos. Si se recuerdan las nuevas mentiras para el viejo montaje mencionadas al principio de estas reflexiones, se podría sospechar de una piedad tan ostentosa. Si los antiguos dignatarios de la Rusia soviética están jugando a la larga para provocar una "Segunda Revolución de Octubre" en todo el mundo, esto no sería más que un pequeño engaño que hacer.


¿Está Putin en una misión "espiritual" para recrear el imperio ruso/soviético? Si es así, el espíritu que hay detrás no es el de la verdad y la paz.