"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 9 de febrero de 2019

NO al Veganismo-vegetarianismo: porque somos católicos, somos carnívoros

En la Sagrada Escritura se dice: "Mata y come" (Hech 10, 1-48) en relación a los animales que pueblan la tierra, el aire y los océanos. La Creación es buena porque viene de Dios y Dios ha puesto a los animales para que nos sirvamos de ellos. Sin crueldad, obviamente, porque la crueldad elimina la caridad cristiana, pero el católico, porque es católico, es carnívoro. Por otra parte, el veganismo-vegetarianismo no es una mera moda cultural, sino una derivación sectaria gnóstica, propia de la Nueva Era.


Veganismo (I): asomando la patita
El veganismo me suena a una nueva guerra de guerrillas cultural en la que el enemigo ya está armado con sus bolsas llenas de billetes. A mi me tendrán enfrente, pues no pienso dejar que el cochinillo segoviano o la caldereta extremeña se conviertan en un acto revolucionario.

Por Álvaro de la Peña -  07/02/2019 

Imagen veganista que representa una vaca construida con verduras.
¿Por qué extraña razón podría una persona medianamente razonable dedicar su tiempo libre a investigar por esos lares recónditos veganos en vez de leer un libro decente o disfrutar cualquier serie de esas para matar el aburrimiento? Pues muy sencillo: porque estoy anonadado al ver cómo se forma a mi alrededor un tinglado llamado veganismo sin saber muy bien qué hay detrás. Pero no se preocupen. Vamos a intentar averiguarlo.

Como soy consciente de que entre los lectores de este decente periódico puede haber veganos, me gustaría dirigirme a ellos ahora y hacerles saber que no tengo nada en contra de su libertad. Es más, defiendo su derecho a escoger las opciones de vida que les dicte su conciencia. Cualquier vegano razonable que siga leyendo este artículo, podrá ver que quiero enfocarme más en aquél veganismo impositivo y restrictivo de libertades.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Quiero compartir con ustedes todo lo que he ido rumiando estas semanas y sus motivos, mientras el termómetro de mi paciencia se iba elevando paulatinamente.

Leche “cruel”
Hace muy pocos días recibí un correo en mi empresa en el que se resumían los temas candentes que se estaban tratando en una plataforma que sirve de comunicación interna para empleados. Antes de que me diese tiempo a borrarlo de la faz de mi pantalla, como de costumbre, mis ojos alcanzaron a leer algo así como “leche libre de crueldad” y, como pueden imaginarse, no tuve otra opción que clicar en el enlace oportuno para ver la conversación completa.

Todo había comenzado con un comentario de un señor que decía haber traído leche de soja para los compañeros, algo que puede parecer de lo más inofensivo o incluso atento por su parte. No obstante, su intención no era ayudar a aquéllos con intolerancia a la lactosa. De hecho, terminaba su alocución dando ánimos a sus colegas involuntarios–entre los que me incluyo- para pasarse de la leche de vaca a una opción “libre de crueldad”.  Y claro, después de hacer unas cuentas mentales de lógica de la más básica, y mientras me tomaba un sorbo de café con leche (de la “cruel”) me di cuenta de que ese señor, sin conocerme, había tenido la desfachatez de insultarme y llamarme cruel. Así, repartiendo “leches” a diestro y siniestro.

Cartel de un grupo vegano contra el consumo de leche de vaca.
Cartel de un grupo vegano contra el consumo de leche de vaca.
Les confieso que me enfadé y, mientras trataba de articular una respuesta coherente a su mensaje, mi temperatura corporal se incrementó poco a poco. Lo cierto es que decidí borrar mi respuesta y no enviarla por el siguiente motivo. Mientras escribía a toda máquina, empecé a pensar lo que había conseguido con su comentario. Para empezar, había separado a la empresa entre los “crueles” y los “no crueles”. Además, consiguió crispar al grupo de “crueles” que tuvieron la desdicha de leerle. Y para concluir, iba a conseguir que uno de esos “crueles”, como yo, le respondiese públicamente, dándole importancia a esa división simplista de la sociedad.

Es posible que ustedes ya hayan llegado a donde yo quiero llegar: este tipo había conseguido hacer una división al modo marxista de la sociedad. Una sociedad dividida entre buenos y malos, entre gente que bebe leche y gente a la que le va la horchata. Y estaba a punto de conseguir un “enfrentamiento”. Por eso, queridos lectores, preferí no hacerle el juego, pero empecé a investigar a esta corriente filosófica, aunque pueda parecer una palabra algo ancha de talla en este contexto.

Vigilias veganas
Mientras estaba reponiéndome del asunto de la crueldad láctea, leí una noticia que me sorprendió y que ahondaba todavía más en mi teoría de que el movimiento vegano está sólo dando sus primeros pasos aunque empieza a asomar ya la patita. Me refiero a la vigilias veganas que con tanto bombo y platillo se han dedicado a difundir los medios de comunicación –siento contribuir a ello con este artículo. En las imágenes se ve a un grupo de jóvenes vestidos de oscuro parando un camión llego de ganado que está a punto de entrar en un matadero. Cortan el paso del camión y piden tres minutos para despedirse de unos cerdos a los que intentan dar de beber con una botella de agua (lo que me hace pensar que quizás nunca han visto a un cerdo beber) tras lo que empiezan a acariciarlos y besarlos con unas caras llenas de lágrimas.



He de reconocer que me dio mucha lástima. No por los cerdos, que seguramente no entenderían por qué unos señores les estaban plantando su boca mojada en los hocicos, sino por aquéllos señores que, queriéndolo o no, humanizaban a los animales al mismo tiempo que animalizaban al hombre.

Podrán pensar que son cuatro tipos sin nada que hacer y que con que se quede ahí la cosa, en puestas en escena y declaraciones de intenciones, no hay que preocuparse. Nada que ver con la realidad. Me he tomado la molestia de leer el programa estratégico 2018-2023 de uno de los movimientos más activos en este tipo de vigilias, llamado The Save Movement, algo así como ‘El Movimiento de la Salvación’.

Lo más llamativo, quizás, son los valores de los que dicen beber. Al parecer “todos los animales son personas”, por lo que creen que “todos nosotros” (no se sabe si esto incluye a los ornitorrincos, los peces globo o las lagartijas) “tenemos la obligación moral de ser activistas pro-animales”. Afirman que la ignorancia (sí, es usted un ignorante, comedor de palitos de pescado) es la mayor “barrera de la igualdad animal”, razón por la cual se presentan como un movimiento vegano que pretende hacer conocer la “verdad” –por lo menos lo escriben con minúsculas-. Parece que ha parido la abuela en este mundo lleno de iluminados.

¿Y sus objetivos? Pues yo se los resumo:

Para este año, pretender forzar a cadenas de restaurantes internacionales a que incrementen sus opciones veganas.
En el año 2020 se proponen tener más de 3.000 grupos para organizar vigilias, lo que supondría 1 millón de personas que se dedicarían a estorbar diariamente el trabajo de los mataderos.
Durante el año 2021 van a presionar a grupos políticos para “prohibir la venta de pieles, carne, leche y huevos”. ¡Anda! Parece que la patita va asomándose con más claridad, y pueden ustedes ver que no es una patita perfumada y aseada, sino una muy pestilente y mugrienta. La fase inicial en la que está el veganismo no es sino un paso previo (el de ir llamando a las puertas de los restaurantes para que tengan ensaladas en el menú), puesto que la finalidad a medio plazo es prohibirles a ustedes que se tomen un batido de chocolate, una tortilla española o incluso unas tortitas con nata.
He preferido quedarme en el año 2022 -en el que trabajarán para crear “zonas climáticas veganas”- para no amargar mucho mi existencia.
Habrán leído en todos los medios de comunicación convencionales la propuesta para reducir el consumo de carne de forma drástica tras el estudio de 37 científicos de la Comisión Eat-Lancet. Para ellos, se trata de salvar el planeta, reducir las emisiones de carbono (que por cierto, es necesario para que las plantitas crezcan) y… forzarles a ustedes a que se coman lo equivalente a una hamburguesa cada dos semanas.

Como han visto, el artículo está numerado. No por su calidad, sino porque amenazo con seguir escribiendo sobre el tema para dar a conocer qué hay detrás, si están errados en sus planteamientos o cómo sería el mundo vegano de sus sueños –y mis pesadillas-. Todo esto me suena a una nueva guerra de guerrillas cultural en la que el enemigo ya está armado con sus bolsas llenas de billetes, sus políticos comprados y su diccionario de lo veganamente correcto para asestar golpes a la libertad. Y cuando hablo de enemigos me refiero a los que planean cómo tiene la gente que ejercer la libertad, y no a los que la ejercen influidos en última instancia. A mi me tendrán enfrente, pues no pienso dejar que el cochinillo segoviano o la caldereta extremeña se conviertan en un acto revolucionario.
(https://www.actuall.com/criterio/democracia/veganismo-i-asomando-la-patita/?fbclid=IwAR1289Nce_r1lFBlelnTMVorrQbbIG4PpKR9lSbyLtJElfQZxnoygbi_lpw)

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Locura sin fin: activistas veganos atacan restaurantes en donde se sirve carne vacuna



Recordamos que el veganismo es una ideología anti-cristiana, profundamente contraria a la Revelación de Nuestro Señor Jesucristo. En efecto, en la Sagrada Escritura se dice: "Mata y come" (Hech 10, 13-15) en relación a los animales que Dios ha creado para nuestro sustento. Repudiamos firmemente esta absurda ideología que atenta contra los principios cristianos y humanos más elementales.

lunes, 5 de febrero de 2018

Veganos anti-cristianos amenazan de muerte a granjero

La foto de la polémica: Jonathan Crickmore publicó esta imagen de tres terneros en sus perfiles de redes sociales y por ella dijo que fue blanco del odio de militantes veganos (Instagram)

El veganismo es una creencia religiosa y filosófica anti-cristiana,
que se opone al orden establecido por Dios, según el cual no hay "alimentos prohibidos" para el hombre. En la Escritura se dice: "Mata y come (...) no llames impuro lo que Dios ha purificado" (cfr. Hech 10, 13-15).

Jonathan Crickmore, granjero lacteo, estaba feliz. Y quería compartir ese sentimiento con los más de 3 mil seguidores que lo acompañan en su cuenta de Facebook. Una de sus vacas había dado a luz a tres terneros, algo inusual. Les tomó una fotografía y la publicó en esa red social.

Dueño de Fen Farm Dairy, Crickmore, sin embargo, se sorprendió cuando los comentarios comenzaron a cambiar de tono. Se pasó de felicitaciones por el crecimiento de su granja a insultos y luego amenazas de muerte directas contra él, su esposa Dulcie y sus pequeños hijos.

"Fueron cinco días de amenazas de muerte", contó el productor de 35 años de Suffolk, Reino Unido. Activistas veganos le enviaron cientos de gravísimas advertencias y violentísimos posteos. La pareja, eco friendly, como se denominan, no podía creer el grado de virulencia que debían enfrentar.

La foto de la polémica: Jonathan Crickmore publicó esta imagen de tres terneros en sus perfiles de redes sociales y por ella dijo que fue blanco del odio de militantes veganos (Instagram)
La foto de la polémica: Jonathan Crickmore publicó esta imagen de tres terneros en sus perfiles de redes sociales y por ella dijo que fue blanco del odio de militantes veganos (Instagram)

"Hemos tenido algunos comentarios horribles. Se dispararon en Facebook y Twitter cuando tuvimos un triple nacimiento de terneros. Pusimos el mensaje y algunos veganos lo replicaron en grupos de activistas en Estados Unidos, y en pocas horas durante el jueves, escaló", contó Crickmore al diario East Anglian Daily Times.

En un comienzo, lo calificó como un "ataque de zombis veganos", pero el asunto escaló a tal punto que la familia comenzó a preocuparse por el grado de agresividad. En uno de sus posteos, intentó calmar y explicó cómo trabaja en su granja. "Nunca, nunca matamos terneros. Todos nuestros terneros, tanto machos como hembras, incluidos los hermosos trillizos en mi última publicación, se quedan con nosotros en nuestra granja hasta la edad adulta y viven vidas libres alejados del estrés. Las hembras se unen a nuestra manada de ordeñe libre", escribió.


Pero eso no fue suficiente para los militantes veganos que continuaron con una serie violenta de comentarios. Aunque no todos. Una que se autocalificó como vegana fue clara: "¡Terrible comportamiento! Soy vegana y no soñaría con apuntar contra una granja. Eres claramente uno de los chicos buenos y no aquellos de los que se leen en los periódicos", señaló Emma Murphy.


Crickmore borró y reportó los mensajes amenazantes ante Facebook y Twitter para evitar que continúen teniendo la misma conducta con otros productores lácteos.
(https://www.infobae.com/america/mundo/2018/02/02/las-amenazas-de-muerte-de-un-grupo-de-veganos-a-un-granjero-de-lacteos-por-publicar-una-foto-de-terneros-recien-nacidos/)

jueves, 26 de octubre de 2017

El veganismo, animismo gnóstico contraria al cristianismo




Una aclaración: más allá de que la foto es verdaderamente graciosa, como así su epígrafe, en realidad hay algo más, y es el rechazo al "veganismo" como ideología gnóstica contraria al cristianismo. El veganismo sería una especie de "animismo", lo cual es contrario al cristianismo.
En efecto, es el mismo Dios Nuestro Señor, quien creó todo lo que existe, visible e invisible, y entre las cosas que creó, creó a los animales, algunos de los cuales, gracias a su Divina Sabiduría y Amor por nosotros, son verdaderamente exquisitos, como por ejemplo, las tan preciadas vaquitas, con las cuales los argentinos nos deleitamos con nuestro plato nacional, el asado. La cita bíblica con la cual se desarma al veganismo como ideología gnóstica anti-cristiana, es aquella en la que Pedro tiene una visión, en la que hay diversos animales -algunos considerados impuros por los hebreos-, al tiempo que escucha una voz que dice: "Y oyó una voz: Levántate, Pedro, mata y come" (Hech 10, 13). Gracias a Dios, los católicos podemos comer exquisitos asados, sin ningún cargo de conciencia. Al contrario, el Señor creó las vaquitas y el fuego y nos creó con papilas gustativas aptas para deleitarnos con el asado, entre otras exquisiteces. P. Álvaro Sánchez Rueda.