"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 22 de mayo de 2021

Científicos británicos: «Aconsejamos al gobierno asustar a los ciudadanos durante la pandemia»

 



 

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«Nuestro trabajo ha sido poco ético y totalitario». Así lo admiten algunos científicos británicos, miembros de un comité que fomentó el uso del miedo para controlar el comportamiento de la gente durante la pandemia de COVID.

(Duc in Altum)- Las declaraciones se pueden encontrar en el libro A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic [Un estado de miedo. Cómo el gobierno del Reino Unido convirtió el miedo en un arma durante la pandemia de COVID-19], de Laura Dodsworth, que se ha publicado en el Reino Unido hace unos días.

En el libro, algunos miembros del Scientific Pandemic Influenza Group on Behaviour (SPI-B) no ocultan su pesar por las tácticas empleadas.

En marzo del año pasado, el grupo SPI-B aconsejó al gobierno británico que aumentara «el nivel de percepción de amenaza personal» a causa de la COVID-19, porque en ese momento «un número considerable de personas no se sentía todavía suficientemente amenazado personalmente».

Gavin Morgan, psicólogo del grupo, afirma: «Está claro que utilizar el miedo como medio de control no es ético. Utilizar el miedo huele a totalitarismo. No es una posición ética para ningún gobierno moderno. Por naturaleza soy una persona optimista, pero todo esto me ha dado una visión más pesimista de las personas».

El SPI-B es uno de los subcomités británicos que asesoran al Grupo de Asesoramiento Científico en Materia de Emergencias (Sage), dirigido por Sir Patrick Vallance, el principal asesor científico.

Un científico del SPI-B le dice a Laura Dodsworth: «En marzo [de 2020] el gobierno estaba muy preocupado por la obediencia a las normas, porque creía que la gente no aceptaría ser confinada. Se discutió si el miedo era necesario para fomentar la obediencia, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo. La forma en que usamos el miedo es distópica. El uso del miedo era ciertamente cuestionable desde el punto de vista ético. Fue como un extraño experimento. Al final, el tiro salió por la culata porque la gente se asustó demasiado».

Otro miembro del SPI-B dice en el libro: «La psicología podría llamarse ‘control mental’. Esto es lo que hacemos. Está claro que intentamos hacerlo de forma positiva, pero en el pasado también se ha hecho un uso nefasto de ella».

Un miembro del comité advierte que «la gente está utilizando la pandemia para tomar el poder e impulsar cosas que de otro modo no sucederían… Tenemos que tener mucho cuidado con el autoritarismo que se está introduciendo». Y otro afirma: «Sin una vacuna, la psicología es tu arma principal… De hecho, la psicología ha tenido a disposición una epidemia».

Además de las advertencias explícitas sobre el peligro del virus, se acusa al gobierno de alimentar a la población con una dieta ininterrumpida de malas noticias, basada en las muertes y hospitalizaciones, sin poner nunca las cifras en contexto, por ejemplo, explicando si el número de muertes diarias estaba por encima o por debajo de las medias estacionales.

Otro miembro del SPI-B dice que estaba «asombrado por el uso de la psicología conductual como arma» durante la pandemia, y que «los psicólogos no parecían darse cuenta de en qué momento dejaban de ser altruistas para convertirse en manipuladores». Admisión explícita: «Tienen demasiado poder y esto les intoxica».

Steve Baker, vicepresidente del Grupo de Recuperación de Covid de los parlamentarios tories, ha dicho: «Si es cierto que el Estado ha tomado la decisión de aterrorizar a la gente para conseguir que se respetaran las normas, esto plantea cuestiones muy serias sobre el tipo de sociedad en la que queremos convertirnos».

A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic es, por tanto, un libro sobre el miedo. Miedo a un virus, a la muerte, a perder nuestros trabajos, nuestra democracia, nuestras conexiones humanas, nuestra salud y nuestras mentes. El miedo es la emoción más poderosa. En los seres humanos desempeña un papel fundamental en el proceso evolutivo. Pero eso también le convierte en una de las herramientas más poderosas de la psicología del comportamiento y, de hecho, ha sido y está siendo utilizada para manipular y controlar a la gente durante la pandemia.

Tras las declaraciones de los científicos conductuales, que han admitido haber asesorado al gobierno para aumentar la sensación de «amenaza personal» con el fin de atemorizar a la población para que se someta, son legítimas muchas preguntas: ¿cómo ha influido el miedo en la opinión pública? ¿Quién participa realmente en los procesos de decisión que afectan a nuestras vidas? ¿Cómo se utiliza la ciencia del comportamiento para manipularnos subliminalmente? ¿Cómo explotan los medios de comunicación el miedo? ¿Cuáles son los riesgos reales para el bienestar mental y físico?

La autora explica que desde el principio del confinamiento sintió una creciente preocupación por las consecuencias seguras e inevitables que la propagación del terror tendría en la población. Esta preocupación se ha visto confirmada por el hecho de que demasiadas personas consideran ahora a sus conciudadanos -incluidos familiares y amigos- como enemigos. El proceso de atomización social nunca ha sido tan pronunciado. ¿Cómo se puede reparar este daño?

Publicado por Aldo Maria Valli en su blog.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

jueves, 3 de diciembre de 2020

La ministra de Interior belga dice que la policía vigilará que las familias no se reúnan en Navidad por la pandemia

 


SOLO PODRÁN CELEBRARLA QUIENES VIVEN BAJO EL MISMO TECHO


Bélgica es uno de los países europeos que va a limitar la posibilidad de que las familias se reúnan en Navidad debido a la pandemia por Covid-19. Y la ministra del Interior Annelies Verlinden, ha conseguido enfadar a buena parte de la población al asegurar que la policía vigilará que nadie se salte las normas.


26/11/20 9:17 PM


(InfoCatólica) «A mí también me encanta la Navidad y desearía poder estar con más gente. Pero, por mi parte, lo haré con las personas que viven bajo nuestro techo: mi esposa y mis dos hijos. No es necesario ser virólogo para saber que esta es probablemente la forma de hacerlo», ha asegurado el primer ministro belga, Alexander de Croo.


Con esas palabras Croo indicó por dónde irán las restricciones en el país y parece inclinarse por crear «grupos burbujas» para las fiestas.


A punto de cumplirse un mes desde que cerraron los comercios no esenciales y entró en vigor el toque de queda en Bélgica, el Gobierno ha dejado claro que en Navidades continuarán las restricciones. «La policía hará cumplir las medidas», ha asegurado la ministra del Interior, Annelies Verlinden, añadiendo que los agentes podrán llamar a las puertas de las casas para comprobar dicho cumplimiento.


Lo que no explicado es cómo va a conseguir que la policía pueda entrar en las casas sin una orden judicial, de tal manera que difícilmente podrán contar las personas que están dentro de los hogares desde la puerta de entrada. 

(https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=39228&fbclid=IwAR3pJayzUH-6Ucuik1DaJZPe3OAEMPeazZSJWkkKvRlFWap_dx0YNjd4DDE)

martes, 17 de noviembre de 2020

Las falsedades de un homeópata italiano sobre la pandemia del coronavirus.

 

FUENTE: Efe


El candidato al Premio Nobel de Medicina en 2018 italiano Stefano Scoglio niega la existencia de la pandemia de la covid-19, cuestiona sus datos de mortalidad, que vincula a las vacunas de la gripe y meningococo, rechaza la utilidad de las PCR y asegura que el virus no ha sido aislado. Esta noticia se ha difundido ampliamente por medios negacionistas de la pandemia, según informa Sergio Hernández en un artículo publicado por la agencia Efe.


 


Sin embargo, las declaraciones del homeópata italiano Stefano Scoglio en las que califica la pandemia de la covid-19 de “falsa” o “pseudopandemia” y su cuestionamiento del daño infligido por la enfermedad contradicen las evidencias científicas y generan desinformación en las redes sociales. El nombre de Scoglio, supuesto candidato al Premio Nobel de Medicina en 2018, ha sido esgrimido de manera creciente en las últimas semanas entre aquellos que niegan la existencia de la pandemia en Facebook y Twitter.


 


Scoglio, director del Centro de Investigación de Terapia Nutricional de Urbino, ha hecho estas manifestaciones en entrevistas en medios de comunicación italianos y su mensaje ha sido reproducido por internautas de España y América Latina. Los argumentos de Scoglio carecen de respaldo en la comunidad científica y van en contra de las indicaciones de las principales autoridades sanitarias internacionales, especialmente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el 11 de marzo de este este año declaró la existencia de una pandemia de la covid-19.


 


Pese a ello, los mensajes de Scoglio son reproducidos por internautas que subrayan su supuesta nominación al Premio Nobel de Medicina 2018 para dotar de mayor credibilidad sus declaraciones. Esa condición de candidato al galardón de mayor prestigio en el campo de la medicina resulta difícil de comprobar. Como explica el portal en internet de los Premios Nobel, “la nominación al Premio Nobel de Fisiología o Medicina es sólo por invitación” y “los nombres de los nominados y otra información sobre las nominaciones y el proceso de selección no se pueden revelar hasta 50 años después”.


 


Es decir, que, como ocurre en el resto de categorías, ningún nominado al Nobel puede presentarse a sí mismo como candidato. Además, el hecho de que la organización tarde 50 años en revelar la identidad de los nominados también impide saber sus nombres, a menos que lo revele quien ha presentado la propuesta. En el caso de la candidatura de Scoglio es él mismo el que se refiere a ella en una entrevista en el diario regional italiano Il Resto del Carlino, publicada el 10 de julio de 2018.


 


Scoglio señala que fue el epidemiólogo estadounidense Roscoe M. Moore quien le propuso como aspirante al premio por sus investigaciones sobre la microalga de Klamath. Se trata de una afirmación cuya veracidad no se ha podido corroborar ni refutar ante la dificultad de encontrar documentación relativa a esa propuesta y la imposibilidad de contactar con el doctor Moore.


 


En cualquier caso, la adscripción de Scoglio a la investigación de la terapia nutricional y la homeopatía cuestiona el rigor de sus afirmaciones, dado que ninguna de estas dos disciplinas tiene el aval de la ciencia. El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM) incluye las dos en su listado de terapias y técnicas “no convencionales” que carecen de “evidencia científica contrastada”. El propio CGCOM, el 12 de junio de 2018, rechazaba la homeopatía por considerar que, además, se trata de una práctica “contraria a la deontología y la ética médica”, según informaba Efe. También el ministro de Ciencia, Pedro Duque, se ha pronunciado públicamente de forma reiterada contra la homeopatía, como ha dejado constancia en sus redes sociales, de acuerdo con otra información de Efe, del 7 de junio de 2018.


 


En el currículum de su perfil de la red social LinkedIn, Scoglio expone que es doctor en Filosofía por la Universidad de Toronto, donde cursó sus estudios entre los años 1987 y 1993. Posteriormente, de 2000 a 2003, amplió su formación en la escuela italiana de Naturopatía Mirdad, especializada en terapias no convencionales y acientíficas.


 


Entre 2011 y 2015, obtuvo un Grado en Homeopatía en la Universidad de Middlesex, en Londres, unos estudios que llevan décadas en entredicho en el Reino Unido, en un debate plasmado en la prensa británica y que ha llevado a la citada institución académica a retirar este programa, como informa en su portal de internet. Scoglio, según indica en este perfil, ha iniciado este año un Máster en Microbiología en la Universidad de Birkbeck, también en Londres. Sus publicaciones en revistas académicas, como consta en el buscador especializado de Google, se centran en sus estudios sobre microalgas y sus usos nutricionales.


 


Scoglio ha difundido sus teorías en varias entrevistas realizadas para medios de comunicación italianos. Una de ellas, compartida en su perfil de Facebook y realizada por la periodista Beatrice Silenzi, ha tenido amplia repercusión en varias plataformas. Sin embargo, el vídeo ha sido retirado de YouTube pocos días después de la publicación por infringir sus condiciones de reproducción. En dicha entrevista, el homeópata dice que tiene una posición “herética” y “radical” sobre la pandemia, que llega a tildar de “falsa” y “pseudopandemia”.


 


Scoglio cuestiona los datos de aumento de la mortalidad registrados en Europa, apunta a las vacunas como un posible factor de aumento de estas defunciones y rechaza que el virus haya sido aislado. También relativiza la importancia de la enfermedad, cuyas consecuencias negativas en el ámbito sanitario no considera superiores a las de la gripe, por lo que critica las repercusiones económicas y sociales de las medidas adoptadas para hacerle frente.


 


Scoglio relaciona la existencia de la pandemia con un interés por hacer pasar inadvertida “la mayor crisis financiera de todos los tiempos” para que de ese modo sus responsables eviten las consecuencias penales. Además, defiende al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por haber dicho que la covid-19 no era más que una gripe, una afirmación en la que el propio mandatario no cree, según las confesiones que hizo al periodista Bob Woodward. Así lo recoge Rage (Ira), el último libro de Woodward, cuya publicación en septiembre suscitó una gran controversia en Estados Unidos. No obstante, durante la campaña para las elecciones presidenciales, Trump se ha mantenido fiel a los postulados que minimizan el impacto de la enfermedad.


 


El discurso de Scoglio es refutado por la información que proporciona la OMS sobre la pandemia, que en ningún caso puede ser considerada “falsa” o ficticia. Su cuestionamiento del número de muertos causados por la covid-19 y su comparación con la gripe para relativizar su incidencia con argumentos similares a los de Donald Trump han sido desmentidos con datos de la Comisión Europea, los estadounidenses Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) y la Universidad Johns Hopkins, entre otras instituciones.


 


Del mismo modo, es una falsedad sostener que las PCR no son fiables o que no se puede aislar el virus, ya que estos test detectan secuencias genéticas que solo son propias del SARS-CoV-2. En lo que se refiere a la relación de las vacunas con una mayor mortalidad de la covid-19, también se trata de una mistificación habitual, rechazada por la comunidad científica. Los expertos repudian las conclusiones de informes faltos de rigor sobre esa supuesta vinculación o las afirmaciones que atribuyen a las vacunas una tasa de mortalidad.


Internet y telefonía móvil, los aliados de los testigos de Jehová para el proselitismo en la pandemia.

 

FUENTE: Varios medios

 

Diversos medios de comunicación de todo el mundo llevan haciéndose eco estos últimos meses de las nuevas estrategias proselitistas de los testigos de Jehová, que están afrontando el desafío de seguir llegando a las personas con su mensaje a pesar de tener imposibilitado el contacto personal en la calle o por las casas. Recogemos a continuación dos noticias recientes en este sentido.


 Campaña global con La Atalaya

Durante noviembre de 2020, los testigos de Jehová de todo el mundo distribuirán la edición de la revista La Atalaya titulada “¿Qué es el reino de Dios?” La respuesta a esa pregunta ha cautivado durante siglos la atención de personas de distintas creencias religiosas. En un esfuerzo global coordinado, los testigos de Jehová distribuirán de manera especial esta revista al público en general, empresarios y comerciantes, oficiales de los tribunales de justicia y funcionarios del gobierno local y nacional, según leemos en el diario colombiano El País.


 


La campaña se llevará a cabo de tal forma que se cumplan los protocolos sanitarios locales. Esto podría incluir la distribución de la revista y la realización de visitas utilizando medios electrónicos. “Muchas personas oran porque venga el Reino de Dios, pero a menudo se preguntan qué es el Reino, cuándo vendrá y qué hará. Como explica la revista, las respuestas se pueden encontrar fácilmente en la Biblia. Confiamos en que la promesa bíblica sobre el Reino de Dios y un mundo sin dolor ni sufrimiento, traerá a los lectores consuelo y esperanza”, dice un comunicado sobre la publicación de la revista.


 


Una versión electrónica de la revista en 1.024 idiomas, podrá ser descargada en el sitio oficial de los testigos de Jehová. Hay más de 8,6 millones de testigos de Jehová que promueven activamente la educación bíblica en todo el mundo en 240 países. Esta secta de impronta cristiana engloba a personas de toda nación y cultura, incluidos los 188.368 testigos de Jehová que hay en Colombia. Su sitio oficial de Internet contiene información en más de 1.020 idiomas.


 


Predicación telefónica aleatoria


 


Una situación que casi todos advirtieron desde que ocurrió el brote del coronavirus en Bolivia es la ausencia de testigos de Jehová recorriendo barrios y tocando puertas para predicar, tal como explica Dayana Flores en el medio Opinión. Esa labor que caracteriza a las personas que practican esta religión se vio frenada desde marzo de este año, en respeto al instructivo de las autoridades de guardar cuarentena para evitar la propagación del virus.


 


Pero los testigos de Jehová buscaron otras alternativas para dar continuidad a este “servicio religioso”. El portavoz oficial de la sucursal en Bolivia de los testigos de Jehová, Javier Quino, informó de que recurrieron a medios electrónicos. “Utilizamos la guía telefónica para buscar números de personas de nuestros barrios, a quienes normalmente visitaríamos en sus casas”, contó. Otros, optaron por llamar a números de celulares “aleatorios”. La intención es compartir un “breve mensaje”.


 


“Si la persona desea más información y quiere continuar conversando con nosotros, normalmente seguimos por WhatsApp, por ser más económico”, acotó. Hay muchos testimonios de personas que no pertenecen esa religión, pero fueron contactados por testigos de Jehová a través de su teléfono móvil durante esta pandemia.


 


Opinión accedió a uno de ellos que contó que, inicialmente, una mujer lo llamó por WhatsApp, luego, le enviaba enlaces “casi a diario”. “Esa persona no me dijo cómo obtuvo mi número, pero se presentó de manera muy amable. Ahora, me envía links con contenido religioso, pero que se adecúan a la situación que estoy atravesando”. Mostró un texto de WhatsApp de despedida de esa predicadora: “Un gusto haber podido compartir con usted este mensaje. Le hablo la próxima vez para saber qué le ha parecido y también le respondo a la pregunta que le he planteado. Que tenga un muy bonito día”.


 


Quino dijo que la mayoría de las personas que recibió sus llamadas estuvo muy agradecida y apreció el “mensaje de ánimo y consuelo de la palabra de Dios que compartimos en estos tiempos difíciles”. Aquellos adeptos que no pueden usar este tipo de tecnologías, inclusive, optaron por escribir cartas de prédica.


 


Quino informó de que, además, los testigos de Jehová dejaron de reunirse y “por aprecio a la vida”, la sucursal en Bolivia detuvo las visitas a todas sus instalaciones. Pero se mantienen activos a través de videoconferencias. Añadió que la asistencia de gente aumentó desde que empezaron a usar medios electrónicos.


 


jueves, 27 de agosto de 2020

Alemania: Cienciología aprovecha la pandemia para hacer proselitismo

 La Iglesia de la Cienciología, considerada por las autoridades germanas una amenaza para el sistema democrático, está aprovechando la epidemia de coronavirus para promocionar una campaña sanitaria propia para reclutar adeptos, según advirtió el pasado 21 de agosto el Órgano Federal para la Protección de la Constitución (BfV), responsable del contraespionaje y la lucha antiterrorista en Alemania. Lo cuenta Juan Carlos Barrena en el Diario Vasco.


Sus agentes han advertido de que la Cienciología está repartiendo en este país panfletos bajo el título «Como impedir la propagación de enfermedades con el aislamiento» con los que trata de «instrumentalizar la epidemia» y busca el contacto con gente temerosa a la que poder influir y ganar para su movimiento.


El BfV ha solicitado la colaboración ciudadana y pide que se denuncien a un correo electrónico de su oficina los casos en los que se observe el reparto de esos panfletos. El citado organismo mantiene en observación a la Iglesia de la Cienciología porque el orden social que persigue atenta contra valores fundamentales como la dignidad humana. El BfV calcula que cuenta con unos 3.500 adeptos en Alemania.

miércoles, 6 de mayo de 2020

El culto a la Santa Muerte y a Jesús Malverde continúa en México en tiempo de pandemia.


FUENTE: El Economista

La señora Alicia Pulido, quien hace 17 años hizo una capilla en la esquina de Doctor Vertiz y Doctor Liceaga, Colonia Doctores, dedicada a Jesús Malverde, por ser a quien se encomendó cuando su hijo sufrió accidente con un tráiler y se salvó, atavió a este “santo” junto con la Santa Muerte con un cubrebocas para que en esta época de contingencia sanitaria por el coronavirus Covid-19, proteja a los creyentes. Lo leemos en el medio mexicano El Economista.

Doña Alicia, además, se dedica a vender imágenes y réplicas de estas figuras para mantenerse, y debido a la crisis que se está viviendo, ha tenido la iniciativa de solicitar apoyo a los vecinos o gente que pasa por el lugar, para que aporte productos de primera necesidad como arroz, frijoles, sopas y papel sanitario, entre otras cosas y poder repartirlos a los que menos tienen, como al personal del servicio de limpia o vendedores en los cruceros de la ciudad. “Para las autoridades, la colonia Doctores es un punto rojo, un lugar peligroso y por eso no nos ayudan”, comenta. “Pero sí, como hay gente mala, también habemos gente buena a la que le gusta ayudar”, sentencia.

Doña Alicia espera que pase pronto la contingencia, ya que el aniversario de la capilla Malverde fue el 15 de abril y no pudo celebrar una “misa” debido a las medidas que ordenó el gobierno para evitar aglomeraciones y con ello, los contagios. Espera poder realizarla en noviembre próximo.

lunes, 20 de abril de 2020

La pandemia del coronavirus podría legitimar un sistema planetario de vigilancia individual

HARARI: E SE L’EPIDEMIA LEGITTIMASSE “UN NUOVO TERRIFICANTE SISTEMA DI SORVEGLIANZA”?
 ENRICA PERUCCHIETTI

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24 MARZO 2020
«Le misure temporanee hanno la brutta abitudine di sopravvivere alle emergenze, soprattutto perché all’orizzonte c’è sempre una nuova emergenza». (leggi l’articolo originale).

In un lungo articolo per il Financial Times, lo storico e scrittore Yuval Noah Harari ha mostrato preoccupazioni per le misure sempre più stringenti di sorveglianza tecnologica che i governi di tutto il mondo, su modello della Cina e della Corea del Sud, stanno adottando per il monitoraggio e il contrasto alla diffusione del Covid-19.


Anche in Italia si è passati al dispiegamento dei droni e alla geolocalizzazione per il monitoraggio dei cittadini e come se non bastasse il ministro per l’Innovazione tecnologica e la digitalizzazione (Mid), Paola Pisano, con il ministero della Salute, l’Istituto Superiore di Sanità (Iss) e l’Organizzazione Mondiale della Sanità (Oms), ha lanciato un nuovo invito al mondo dell’impresa e della ricerca. Tra gli obiettivi dell’invito anche la realizzazione di un’app che tracci gli spostamenti delle persone, segnali i luoghi frequentati da chi è stato contagiato, permetta di risalire ai cittadini con i quali è venuto in contatto (leggi qui). E che per funzionare deve essere installata da tutti.

Ora il rischio che si crei un grande fratello elettronico è talmente chiaro che sono gli stessi promotori a non negarlo neppure più ma a difendere la corsa alla sorveglianza tecnologica per la “tutela della salute”, chiedendo che i cittadini terrorizzati e disorientati mostrino cieca obbedienza e legittimino tali misure draconiane (leggi anche)


Lo storico e saggista Yuval Noah Harari.

Come però osserva Harari dalle colonne del Financial Times,

«Chiedere alle persone di scegliere tra privacy e salute è, in effetti, la vera radice del problema. Perché questa è una scelta falsa. Possiamo e dobbiamo godere sia della privacy che della salute. Possiamo scegliere di proteggere la nostra salute e fermare l’epidemia di coronavirus non istituendo regimi di sorveglianza totalitaria, ma piuttosto dando potere ai cittadini».



Harari mostra come negli ultimi anni sia i governi che le società hanno utilizzato tecnologie sempre più sofisticate per tracciare, monitorare e manipolare le persone e che se sull’onda della paura per il contagio non facciamo attenzione, l’epidemia potrebbe legittimare «un nuovo terrificante sistema di sorveglianza».

Scrive Harari:

«l’epidemia potrebbe segnare un importante spartiacque nella storia della sorveglianza. Non solo perché potrebbe normalizzare il dispiegamento di strumenti di sorveglianza di massa nei paesi che finora li hanno respinti, ma ancora di più perché indica una drammatica transizione dalla sorveglianza “over the skin” a “under the skin”. Fino a questo momento, quando il dito toccava lo schermo dello Smartphone e faceva clic su un collegamento, il governo voleva sapere esattamente su cosa stava facendo clic. Ma con il coronavirus, il focus dell’interesse si sposta. Ora il governo vuole conoscere la temperatura del dito e la pressione sanguigna sotto la sua pelle».

L’ingenuità di fondo è infatti credere che le misure prese in stato di eccezione poi vengano sospese una volta terminata l’emergenza.

Come dimostra il caso dell’11 settembre con l’introduzione del Patriot Act, il potere sfrutta momenti di crisi per stringere le maglie del controllo e della sorveglianza sui cittadini.

Dobbiamo iniziare a non concentrarci esclusivamente sul “far salva la pelle”, che è sacrosanto, ma anche a immaginare come potrebbe essere la nostra società cessata l’emergenza tra qualche mese o qualche anno. Dobbiamo maturare una visione che prenda in considerazione anche le conseguenze a lungo termine delle nostre azioni, soprattutto se queste sono dettate dalla paura per allontanre il rischio di ritrovarci tutti in una società trasparente in cui saremo uomini e donne di vetro sotto il controllo costante del grande fratello elettronico.

Dobbiamo imparare ad avere una visione più generale e immaginare cosa potrebbe accadere se le aziende e i governi iniziassero a raccogliere i nostri dati biometrici in massa: arriverebbero a conoscerci meglio di noi stessi, avendo la possibilità di anticipare le nostre emozioni, i nostri sentimenti, persino le nostre malattie. Sarebbero in grado di manipolarci alla perfezione entrando con più facilità nel nostro immaginario, nella nostra mente, per venderci qualunque prodotto, idea politica o provvedimento.

 Come scrive Harari, infatti

«Molte misure a breve termine prese in periodi di emergenza diventano poi permanenti.

Questa è la natura stessa delle emergenze. Accelerano processi che in un periodo normale avrebbero richiesto anni».

Parole che dovrebbero invitarci a riflettere.
(https://enricaperucchietti.blog/2020/03/24/harari-e-se-lepidemia-legittimasse-un-nuovo-terrificante-sistema-di-sorveglianza/?fbclid=IwAR0-Fkw6gY4TxCjiFQEEV1EcTkH7X1zSPaUEvWDsimvg9ri3yOCVwrbkhak)

martes, 24 de marzo de 2020

El virus chino: pandemia, totalitarismo y desinformación I

Tal y como los soviéticos en Chernóbil, el gobierno chino es culpable de haber mantenido en secreto lo que se ha convertido en amenaza global
OPINIÓNASIACOLUMNISTASDESTACADO
Por Guillermo Rodríguez González Actualizado Mar 22, 2020
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La falta de libertad en China ha puesto al mundo de rodillas. (Foto: Flickr)
La hipersensibilidad chovinista extrema con que el totalitarismo comunista chino respondió al calificativo de “virus chino” en boca de Donald Trump era previsible. Pero no se limitó a la “indignación” previsible la hipócrita respuesta. Siguió una inmediata y agresiva campaña de desinformación y propaganda que intenta atribuir el origen del virus a servicios de inteligencia estadounidenses. Los comunistas chinos cuentan con la orgullosa idiotez de infinidad de izquierdistas antiestadounidenses en el mundo –e incluso en los propios Estados Unidos– para difundir su desinformación.

Lo que combaten es la verdad, que va desde lo más obvio, como que la mutación de coronavirus que se ha extendido como pandemia es en efecto un “virus chino” en el mismo sentido que un oso panda o un gusano de seda. El virus muta en China, y en China salta de especie al entrar en la cadena alimenticia humana. Nada nuevo, ni en China ni en otro lugar. Así es como las nuevas enfermedades contagiosas surgen y se diseminan. Eso es intrascendente, excepto para los esfuerzos de desinformación y propaganda del Beijing. Esfuerzos desesperados a nivel interno y global.

Censura, desinformación y pandemia
La realidad, hoy conocida por parte de la población de la China sojuzgada –menos que en los brutales y absurdos tiempos de Mao, pero todavía sojuzgada por un totalitarismo más sutil, lo que lo hace más poderoso en recursos al tiempo que lo somete a mayores riesgos de fragilidad política y económica– y todos los que en el mundo no ven a otro lado como tontos útiles, es que el virus surge en Wuhan y es rápidamente detectado por médicos entre noviembre y diciembre del año pasado. El más notable de ellos –héroe, mártir y símbolo de la tragedia, aunque no el único– fue Li Wenliang, un médico que en las muy censuradas redes cerradas de la Internet china informó públicamente lo que estaba ocurriendo. Había un nuevo virus de rápido contagio y el peligro de epidemia debía ser contenido de inmediato. La respuesta del Partido y el Estado –que no olvidemos, en el China y pese al empleo de un capitalismo a medias (en realidad mercantilismo en que los grandes empresarios son, sin excepción, miembros del partido y a quien no lo sea jamás se le permitiría manejar una gran corporación privada china) siguen siendo una misma cosa profundamente totalitaria– fue la censura y la persecución.

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No contuvieron el virus porque estaban ocupados conteniendo la información –tal y como los soviéticos en Chernóbil– aunque con las peculiaridades del caso, se persiguió a los médicos que difundían información por “atentar contra la armonía social” encarcelándolos incluso por la supuesta “difusión de información falsa” cuando la información falsa que impidió contener la epidemia en su foco inicial la difundieron el Partido y el Estado totalitarios que encabeza el muy “ofendido” –por la verdad– presidente Xi. No sólo prohibieron y persiguieron la difusión de una verdad urgente, sino que inventaron a capricho e impusieron por la fuerza falsedades. La muerte del Doctor Li es el mejor ejemplo de ello. Persiguieron a quien llegó rápidamente a ser seguido en la peculiares redes chinas por más de mil millones de chinos que supieron que algo estaba pasando antes que su gobierno lo acallara, sino que impusieron en un primer momento como “verdad científica del partido” sin soporte científico real alguno, que la única forma de contagio era el contacto directo con animales portadores. A los médicos se les obligó a tratar pacientes potencialmente infectados, sin las precauciones más elementales, en nombre de la “armonía social” y la “ciencia” del partido. Y eso mató a un joven médico que hizo lo correcto.

Conteniendo la verdad por menes Beijing creó la pandemia
El virus se habría podido contener en donde surgió. Porque toda esta historia de torpeza y capricho totalitario duró casi dos meses –o tal vez más, la información sigue siendo fragmentaria para las etapas iniciales, y si algo no es creíble sobre esos momentos, es la cambiante versión de Beijing y sus tontos útiles–. Durante esos meses, en lugar de contener la epidemia se contuvo la verdad. Tal censura fue la que permitió, y de hecho garantizó, que la epidemia se extendiera rápidamente por el país y saliera rápidamente de él, iniciando lo que en poco tiempo sería la pandemia que hoy padece el mundo. Tardíamente el gobierno de Xi Jinping admitiría la realidad, y más rápidamente pasaría severas medidas de cuarentena y control social para contener lo que antes había negado que era parte del problema.

De un lado, la efectividad de las medidas –y de los mecanismos preexistentes de control social mediante los que se aplican– no llega al grado que anuncia la propaganda. Sí, son más que capaces de forzar una severa cuarentena y de construir y dotar rápidamente hospitales de emergencia. Pero empezaron tarde y con deficiencias serias que se empeñan hoy en ocultar tal y como ocultaron el virus inicialmente, garantizando así la pandemia global.

Las pandemias de rápida expansión son un riesgo en un mundo interconectado. Pero pandemia tuvimos ya a principios del siglo XX con la llamada gripe española, en un mundo mucho menos interconectado. Si algo tiene en común con la actual pandemia es que el caldo de cultivo de su expansión fue censura y desinformación. La gripe española surge y se extiende a finales de la primera guerra mundial, cuando las potencias en guerra censuraban toda información “sensible”. De hecho, por eso y no otra cosa se le denominó “gripe española”. España, país neutral y prontamente afectado, fue la fuente primaria de información en la prensa de los neutrales. El origen era otro, pero no es sobre aquella vieja pandemia que tratamos aquí. Tratamos del que la censura y desinformación del totalitarismo chino son causas indiscutibles de la expansión global de una epidemia que pudo ser contenida en origen. Libertad de prensa en todo el mundo es de vida o muerte para todos.
(https://es.panampost.com/guillermo-rodriguez/2020/03/21/el-virus-chino-pandemia-totalitarismo-y-desinformacion-i/?fbclid=IwAR2a3SA0qK87afJd7vOslJUDvhFlfzZj_h3L_OwWJBIrmNWQP_i12ndWYaE)