"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 12 de septiembre de 2014

Destacada ex-adepta afirma que "la Cienciología es como un tsunami de destrucción"


por Luis Santamaría 
12.09.14
Karen de la Carriere alcanzó uno de los puestos más altos dentro de la Iglesia de la Cienciología -la secta creada por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard-, se casó con su entonces presidente, Heber Jentzsch, y vivió como una reina. Ahora es considerada una “persona supresiva” y, fuera de la comunidad, se enfrenta a los abusos perpetrados dentro de la controvertida organización. Lo leemos en Infobae.
“La Cienciología es como un tsunami de destrucción. Se lanza hacia ti y cuando retrocede deja vidas quebradas, personas dañadas, personas quebradas, personas que creían que estaban comprando un sueño y a las que le vendieron un monstruo”, dijo en una entrevista con el Daily Mail, publicada el pasado 10 de septiembre, en la que detalló los horribles abusos de derechos humanos y la cultura de miedo que hay dentro de la secta.
Creada en 1954, la Cienciología predica que los seres humanos son seres espirituales inmortales llamados “thetan”, que tienen innumerables vidas pasadas que se remontan a una época en que vivían en culturas extraterrestres antes de llegar a la Tierra. Supuestamente, a través de varios procedimientos, una persona podrá recordar estas vidas. Numerosas personalidades, entre ellas los actores Tom Cruise y John Travolta, forman parte de la organización.
Tras varios exámenes diseñados para comprobar su “estado espiritual”, Karen firmó un juramento de lealtad en 1975 e ingresó en la Sea Org (Organización del Mar), un equipo de gerencia diseñado como una Marina (y que la Iglesia de la Cienciología considera como su “orden religiosa"). A los tres años, alcanzó el prestigioso rango de supervisora de casos clase 12 y se casó con Heber Jentzsch, un oficial del departamento de relaciones públicas que en 1980 se convirtió en el presidente internacional.


Cuando todo empezó a cambiar…
En 1982 abrió los ojos: durante una campaña de recaudación de fondos, reclutadores de la Iglesia le llevaron personas con tendencias suicidas y psicóticas. “La Cienciología se opone a la psiquiatría e hipócritamente estaban aceptando pacientes psiquiátricos. Si una de estas personas moría bajo mi supervisión, yo sería responsable”, relató.
Cuando informó sobre esto, la Oficina de Guardianes, un grupo de inteligencia ahora llamado Oficina de Asuntos Especiales, la envió a un “programa de rehabilitación”, donde realizó mucho trabajo manual y la obligaron a dormir poco y comer comida en mal estado. Incluso la forzaron a correr 12 horas diarias alrededor de un poste, supuestamente para brindarle iluminación espiritual.
“Estuve en eso todos los días durante tres meses. Sólo había cortes para recuperarme y luego a correr, a correr. (…) Mientras corría en esa pista, juré que algún día contaría lo que realmente ocurría en la Iglesia de la Cienciología. Tomé la decisión de que algún día hablaría de ello”, dijo.
Pero ese deseo desapareció en 1984, cuando nació su hijo Alexander. A partir de ese momento, se le prohibió a los miembros de Sea Org tener hijos debido a que, en palabras del grupo, “Sea Org es el único grupo que toma la completa responsabilidad de cuidar al planeta entero. (…) Tener hijos ha resultado una carga impráctica y ha inhibido la eficiencia”. Karen y Heber solicitaron permiso para tener otro hijo, pero les fue denegado y Heber fue castigado.

Tras la muerte del fundador
En 1986, con la muerte de Hubbard, David Miscavige, un oficial “de ojos de acero frío”, tomó el control de la Iglesia, a la que lidera al día de hoy “con un puño de hierro y un corazón oscuro”. Numerosos miembros que han abandonado la secta lo han acusado de ser extremadamente violento, pero él siempre lo ha negado.
Un día, Karen fue llamada a la oficina de Miscavige y se le quitaron todos los rangos porque había compartido chismes sobre dos oficiales. “Por diez días hice duro trabajo manual, como sacar la pintura de barras de hierro. No se me dio acceso a la higiene personal. Es humillante apestar y que no se te permita ni siquiera lavarte los dientes o cambiarte la ropa. (…) Heber fue enviado a Alemania y mi hijo de dos años fue dejado en una guardería de la Iglesia. Eso es lo que me volvió loca”, relató.
Tras esto fue interrogada intensamente durante seis meses sobre si deseaba “destruir la Cienciología o a David Miscavige”. Afirmó que la experiencia la dejó tan quebrada emocionalmente que se quedó y le permitió a su hijo entrar en la Sea Org, algo que lamentará por siempre. En 1988 ella y Heber se divorciaron y se enteró de que él había entregado 24 informes contra ella en un solo día. “La Iglesia usa la inteligencia como arma. Es una cultura en la que el esposo informa sobre la esposa y el hijo sobre el padre”, explicó.

La salida de la secta
Finalmente, en 1990 decidió dejar la Iglesia de la Cienciología. Para hacer esto, fue sometida a otros interrogatorios sobre si hablaría públicamente en su contra y si pediría una manutención. También le informaron de que tenía una deuda de 90.000 dólares por su entrenamiento. Para cuando logró salir en 2010, se había endeudado para pagar su entrenamiento, pero había construido una carrera en bienes raíces y luego en pinturas, y se casó con un abogado llamado Jeff Augustine.
Pero al poco tiempo, miembros de la Sea Org aparecieron en su puerta y la acusaron de hablar con “gente supresiva”, es decir, ex-miembros de la secta, y le ofrecieron “aclararse”, lo que rehusó. A las pocas semanas, su hijo Alexander le mandó una carta en la que le demandaba que se sometiera a la Oficina de Asuntos Especiales si quería tener una relación con él.
En ese momento, Karen se convirtió en lo que la Cienciología llama “juego limpio”, una persona a la que se le puede “mentir, robar y destruir”. Afirmó que la Iglesia inició una campaña para desprestigiarla: dijeron que traficaba niños, la acusaron de maltratar animales, la denunciaron al Departamento de Sanidad por vivir supuestamente en condiciones insalubres y publicaron detalles de un procedimiento médico al que se había sometido.
En medio de esto, llegó el peor de los golpes: su hijo Alexander murió y no se le informó. Había contraído neumonía a los 27 años y, en lugar de proveerle tratamiento médico adecuado, la Iglesia simplemente lo trató con “ayuda de toque”, un procedimiento que, según la secta, trata la mayoría de las enfermedades e incluso puede revivir a alguien.
Como Karen culpó repetidas veces a la Cienciología por la muerte de Alex, fue acusada de usar el episodio para desprestigiar a la Iglesia y a Heber, quien no ha hecho ninguna aparición pública desde 2004 y varios testimonios apuntan que se encuentra prisionero en la llamada “Celda de Personas Supresivas”.
Como respuesta, Karen declaró: “No hablo porque tenga una venganza. No estoy diciendo que la gente no pueda creer lo que quiera creer. Hablo contra los abusos que se cometen en nombre de la Cienciología. Hay gente que está siendo aplastada y destruida y eso se debe detener”.
(extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1409120353-destacada-ex-adepta-afirma-qu)

sábado, 9 de noviembre de 2013

La Cienciología, secta en la que subyace la fantasía ufológica y ocultista de su fundador, Ron Hubbard


“El millonario desembarco porteño de la Cienciología". Así titulaba recientemente un reportaje sobre la Iglesia de la Cienciología en Buenos Aires la revista Noticias, del diario Perfil, firmado por Federico Fahsbender, que revela que la “religión” de los actores de Hollywood compró un histórico edificio porteño.

Un edificio histórico a restaurar

Hay cultos que no pueden esperar. Para la Cienciología –registrada desde 2008 en la Secretaría de Culto como la Iglesia de Scientology de Argentina– el tiempo de avanzar es ahora, y avanzar en grande. Sobre la calle Sarmiento al 1300, el viejo edificio de la Unione Operai Italiani, que solía ser propiedad de la asociación de inmigrantes italianos Unione e Benevolenza, es todavía una sombra venerable de la antigua Buenos Aires: reformado en 1913 por el arquitecto italiano Virginio Colombo, es uno de los más claros ejemplos del estilo art nouveau con un salón de bailes mítico, un edificio reverenciado por generaciones de estudiantes de arquitectura y protegido por la Ley de Patrimonio Histórico porteña.

Tras décadas de desuso, su fachada comenzó a caerse a pedazos; el lugar sufrió derrumbes, incendios y el avance de ratas y palomas. Se decidió venderlo. Hoy, en el frente del lugar, un nuevo cartel de obra anuncia el nombre del nuevo dueño: la Iglesia de Scientology.

El trato se cerró en diciembre de 2012. El precio final del inmueble: un millón y medio de dólares. Los costos de refacción ascienden a casi dos millones más. Esto es parte de un plan de expansión global. David Miscavige, el líder máximo del culto, dispuso desde California la creación de 70 nuevos centros alrededor del planeta. “Organizaciones ideales” es el eufemismo que empleó para una serie de templos y sedes de la Cienciología en espacios clave reconocidos por el público general para el lanzamiento definitivo de la secta a la sociedad. El viejo edificio de la calle Sarmiento será uno de ellos. Será entonces una nueva sede central en la Argentina, un nuevo templo dedicado a una fe insólita, polémica y cargada de acusaciones feroces y dramáticas.

Una secta controvertida

En los últimos veinte años, la Cienciología se convirtió en un interrogante salvaje para la vida religiosa mundial. Tom Cruise y John Travolta son sus máximos campeones y empeñan sus caras valuadas en millones de dólares para defender al culto, señalado por estafas, trato preferencial a miembros VIP, quiebre psicológico y por generar una sangría de dinero a sus fieles para separarlos de sus familias.

Es al menos complejo: parece una amalgama de psicología y autoconocimiento con afirmaciones de salvación al principio, nada sorprendente. Luego, el componente espiritual se hace sentir, con un mito originario que parece un episodio afiebrado de “Viaje a las Estrellas”. El escritor de ciencia ficción L. Ronald Hubbard fundó la Cienciología en los años 50 y se convirtió en un profeta inesperado al escribir los 18 libros básicos de la secta; Dianética es el más importante que detalla la principal técnica psicológica del grupo.

Su presencia en Argentina

Presente en el país desde mediados de los 80, con unos pocos adeptos, la Iglesia de la Cienciología abrió su primer centro argentino en el 2006 en un edificio de Ayacucho y Santa Fe. Su recepción está llena de libros y volantes. Noticias lo visitó en la tarde del pasado 22 de octubre. Un grito de una chica se oyó desde un piso superior, respondido por un coro casi marcial: ningún miembro del culto presente en la entrada se inmutó. Minutos después, el contador Gustavo Libardi, presidente local de la secta, afirmaba convencido: “La Cienciología es algo nuevo. Nunca hubo una filosofía práctica desde el punto de vista espiritual para el ser humano en el planeta”.

Si la construcción de un nuevo templo obedece a un plan internacional, es lógico pensar que la central americana del culto envía el dinero. Libardi sorprende al afirmar: “No viene un solo peso de la casa central. Venimos ahorrando desde el 2004”. El líder afirma que ya son casi 7.500 miembros en el país, con zonas fuertes como Córdoba, Tucumán y Santa Fe, más grupos en San Juan y la Patagonia. Y para el líder, la agenda es clara: “Pretendemos insertarnos en la comunidad”.

Una sede faraónica

La disposición número 1.652 con fecha de octubre de 2012 del Gobierno porteño que dio el visado de los planos de modificación y ampliación para el edificio de la calle Sarmiento explicitó el destino del lugar: “Culto”. Pero no es fácil reconstruir un lugar histórico. La burocracia se hace sentir. El ingeniero José Kohon, a cargo de la obra, explica: “Del lugar se robaron todo lo que pudieron con el tiempo. Estaba en un estado casi de demolición cuando se compró. Vamos a dejarlo como en el siglo XIX. La intención es restaurarlo tal cual”.

La legislación sobre el edificio, que protege su impronta histórica, es un obstáculo en el desarrollo de la obra. La instalación de una rampa para discapacitados fue el último escollo. Hoy el comienzo de la remodelación está a escasos pasos legales de concretarse: se convertirá en un megaedificio de 5.600 metros cuadrados. Junto a Kohon, hay dos especialistas ilustres en la reforma de edificios clásicos que también fueron contratados por la Iglesia de la Cienciología: el arquitecto Fabio Grementieri, que intervino en el Alvear Palace Hotel y en el palacio La Prensa y la restauradora Cristina Lancellotti.

Pero más allá de la construcción misma, la secta planea otra rareza en su historia argentina: su primer evento de lanzamiento. Sería el 13 de diciembre. “Se van a invitar a políticos y artistas importantes”, dice alguien cerca del culto. Libardi desliza que sí, que hay artistas y nombres reconocibles cerca de la Iglesia de la Cienciología, aunque no quiere admitir quiénes son. “Queda en ellos decirlo”, afirma.

La ofensiva anti-psiquiatría

El periodista de Noticias le plantea que este evento público es algo nuevo para los adeptos del grupo, y Libardi le dice: “vamos a tratar de que el evento se haga. Depende fundamentalmente de mis tiempos. Planeamos anunciar ahí que van a empezar en 2014 las obras de restauración”.

A la pregunta de cuán difícil es presentarse en público para la organización, dadas las críticas, el portavoz argentino de la secta responde: “en el momento en que vos vas a las cuestiones concretas, las críticas son muy pocas. Te reconozco que sí existen, pero son muy pocas las reales a lo largo del planeta. Como somos la única organización en el mundo que combate la esclavitud, el poder más grande que hay en el mundo nos combate“. ¿Y cuál es ese poder?, plantea el periodista. La contestación, directa: “los laboratorios“.

La guerra de palabras entre la Cienciología y los laboratorios productores de psicofármacos es un clásico del discurso de la secta. Los miembros no pagan cuota, dice Libardi. La recaudación proviene de la venta de libros de Hubbard, de donativos y de las “auditorías” (así llaman a los tratamientos psicológicos y tecnológicos. Uno de ellos, incluye el uso del “e-metro”, una máquina exclusiva de la Iglesia que supuestamente mide ondas mentales negativas que la Iglesia puede sanar). Este último servicio da sus réditos económicos: 36 horas de auditoría cotizan casi 3.000 pesos, dice el líder. Esta es una de las áreas cuestionadas.

Un ex-adepto del culto revela a Noticias: “Te van enganchando, es una estructura de distintos niveles que vas pasando. Cada curso sale una fortuna, siempre te están vendiendo un curso o tratamiento nuevo y de ahí sale la plata fuerte. Y saben a quién apuntar. Si te ven con guita e influencias, te dan una escalera. Si te ven pobre, te dan un tobogán”. Pero en la Cienciología –que afirma entre otras curiosidades que puede “curar” la homosexualidad– lo sobrenatural se hace sentir claramente. Hay espíritus que nos invaden, que influyen en nuestra vida, sostienen sus adeptos.

La mitología subyacente, una doctrina del espacio

Libardi apunta: “La concepción de Scientology es el entorno, el cuerpo, la mente y el ser espiritual. Ese ser espiritual maneja en un nivel consciente a esa mente y ese cuerpo. Tiene el nombre de thetán, no tiene ni materia, ni tiempo, ni ubicación en el espacio. No está en ningún lugar. El thetán tiene absoluto conocimiento, a veces hay que instruirlo un poco, en principio sabe. De dónde viene, no tenemos la menor idea. Es la causa de la vida”. Quizás, Libardi dice menos de lo que sabe.

Esos thetáns, en las cúpulas del culto –tal como fueron investigadas por medios como Los Angeles Times–, tienen una explicación mucho más alocada: fueron descritos por el profeta Hubbard como entidades espaciales similares al alma humana, que según dicen, son distribuidos desde el planeta Venus en un plan cósmico de reencarnación. También se habla de thetáns malvados producto de una masacre intergaláctica a cargo de un tirano alienígena llamado Xenu, que dinamitó a los seres dueños de estas almas en una serie de volcanes espaciales hace 75 millones de años. La tapa de Dianética, el principal libro del culto, casualmente muestra a un volcán: “Es una metáfora”, dice el jefe local.

Las controversias legales en el mundo

Los problemas legales de la Cienciología tuvieron una dimensión global. El grupo fue condenado por fraude en Francia y uno de sus líderes sentenciado a prisión; la Justicia en Bélgica también manejó acusaciones de extorsión y fraude, en España, un juicio por lesiones y asociación ilícita. La revista Time investigó, a comienzos de los 90, la extraña muerte de uno de sus miembros.

Y no es raro en Estados Unidos que un miembro arrepentido cada tanto rompa el silencio. Jenna, la sobrina del jefe supremo Miscavige, publicó un libro este año acusando al culto de separar a sus familias y controlar la vida de sus miembros, de que a los 13 años había sido obligada a contar su historia sexual y de que fue perseguida por la Iglesia tras romper lazos.

Entonces, de cara a todo esto, ¿por qué la Cienciología funciona? El antropólogo Alejandro Frigerio responde: “Es una especie de religión terapéutica, te contesta las preguntas últimas del sentido de la vida, lo hace apelando a una realidad extrahumana y sobrenatural. Es algo muy organizado, muy burocratizado, todo tiene procedimientos. Ponen un énfasis muy grande en el potencial humano, en que no tenés que dejar problema sin resolver en tu vida”. Por su parte, Libardi no teme. Hasta ríe y dice: “Cienciología para todos”.

sábado, 19 de octubre de 2013

La Justicia francesa confirma su condena a la Iglesia de la Cienciología



El Tribunal de apelación más alto de Francia acaba de pronunciarse sobre una condena por fraude en contra de la Iglesia de la Cienciología ayer, 16 de octubre. La secta apelaba contra una sentencia que se dictó contra cinco miembros de la organización, así como el Celebrity Centre con sede en París y una librería, según informa RFI. En febrero de 2013 se halló a la rama francesa de la Iglesia de la Cienciología culpable de captar a personas con fines de lucro.
El caso de larga duración se basaba en gran parte en el testimonio de una mujer que afirmó que fue presa de la organización cuando ella era “muy frágil psicológicamente”. De hecho, terminó gastando sus ahorros de toda la vida, más de 21.000 euros, en productos de Cienciología.
Tal como explica Le Monde, las dos estructuras principales de la Iglesia de la Cienciología en Francia, la librería SEL y el Centro de Celebridades (Celebrity Centre) han sido definitivamente condenados a las multas ya impuestas, que iban entre los 200.000 y los 400.000 euros por fraude organizado.
El Tribunal de casación rechazó el recurso que había sido presentado por los abogados de la Cienciología contra la decisión del Tribunal de Apelación de París en 2012.
A los acusados ​​se les achacó haber tomado ventaja de la vulnerabilidad de sus adeptos para conseguir de ellos grandes sumas de dinero. El tribunal francés también condenó a cinco cienciólogos. Entre ellos, Alain Rosenberg, director de la Cienciología de París, condenado a dos años de prisión y 30.000 euros de multa.
Durante la audiencia de apelación en septiembre los abogados de la defensa sostuvieron que al fallar en contra de la secta, el tribunal estaba haciendo una distinción entre “religión buena” y “religión mala”. Sin embargo, la Fiscalía argumentó que no se trata de una cuestión religiosa, sino de un simple fraude. Así, cuando los abogados alegaron una violación de la libertad religiosa para justificar su acción, el Abogado General del Tribunal de casación señaló que la causa de la condena se basa sólo en “violaciónes de la ley penal”.
Aunque es considerada una religión en los Estados Unidos y en otros países europeos como España, la Cienciología es considerada una secta en Francia, según señala RFI. La organización ya había indicado que si la apelación era rechazada en esta ocasión, llevaría el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Reacción de la secta
«Es evidente que el Tribunal de Casación no ha querido mojarse, tomar una decisión valiente. Un caso como este necesita ser llevado ante Estrasburgo, para que pueda ser juzgado sin presiones», indicó a Efe el portavoz de la Cienciología en Francia, Eric Roux. El recurso, según indicó, se presentará el mes que viene, y en este tiempo planean seguir con su labor en Francia y luchar para que prevalezca, a su juicio, «la libertad religiosa».
«No puede ser que se sea religión en un lugar y no en otro. Un país, cuando quiere desembarazarse de una religión, dice que es una secta», indicó el portavoz sobre el hecho de que la Cienciología esté considerada una secta en Francia, pero una religión en Estados Unidos y otros países, como España o Italia. Desde la Cienciología se consideró entonces que ese dictamen francés era consecuencia de «presiones sobre la Justicia», procedentes «principalmente del Ministerio de Justicia» y de la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias (MIVILUDES), y ahora reitera que este proceso ha contado con «injerencias» estatales.
La Iglesia de la Cienciología, con sede en Los Angeles y fundada en 1954 por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard, enseña que la tecnología puede ampliar la capacidad de la mente y ayudar a la solución de problemas, según informa AP. La Iglesia de la Cienciología afirma que tiene 10 millones de miembros en el mundo, entre éstos celebridades como los actores estadounidenses Tom Cruise y John Travolta.

domingo, 9 de junio de 2013

Película "After Earth": propaganda oculta de la secta 'Iglesia de la Cienciología'


Apuntan a doctrinas y prácticas de Cienciología detrás de la película 'After Earth'

por Luis Santamaría 


El próximo 28 de junio se estrenará en España la película After Earth, que ha dado lugar a muchos comentarios relativos a la Iglesia de la Cienciología, muy presente en Hollywood. Recapitulamos en este apartado algunas de las informaciones publicadas por los medios españoles e iberoamericanos, y en concreto tomamos dos críticas de cine.

¿Es After Earth propaganda secreta de la Cienciología?
After Earth fue diseñada por su estudio para ser uno de las grandes apuestas de este verano cinematográfico, cuenta Juan Manuel González en Libertad Digital. Pero en lugar de eso, la película es ya el gran fracaso de la temporada, dada su baja recaudación y horribles críticas. Ingredientes para el éxito no le faltaban: una estrella hasta ahora infalible (Will Smith), un director de bandera (M. Night Shyamalan) y un popurrí de géneros populares (aventuras y ciencia ficción).
Una gran producción ideada por Smith para su propio lucimiento y el de su hijo Jaden, que la protagoniza junto a él, en manos de un realizador de prestigio, pero que en unos pocos años ha visto como el éxito comercial y crítico de El Sexto Sentido era sustituido (debido a largometrajes como Airbender o El incidente) por el escarnio, el ridículo y la etiqueta de “director maldito".
Y es que la película rindió muy por debajo de las cifras esperadas, con unos exiguos 27 millones de dólares, quedando tercera y por debajo de una mucho menos ambiciosa y exhibida en bastantes menos cines, el thriller de robos Ahora me ves, y la imbatible cinta de acción Fast & Furious 6, que conservó el liderato de la semana anterior sin dificultades. Las previsiones más optimistas no la sitúan muy por encima de los 60 millones de dólares, menos de la mitad de su presupuesto de 130 (sin incluir publicidad).
Pero la película dirigida por Shyamalan, cuya presencia tras las cámaras ha sido ocultada por su estudio tanto como le ha sido posible (su nombre no aparecía en la campaña de promoción del largometraje, ni en los tráilers o vallas publicitarias) tiene otro frente abierto en su país. Y es que no faltan voces que lo acusan de ser propaganda de la Iglesia de la Cienciología.
The Hollywood Reporter publicó una reseña especial del filme realizada por el ex-cienciólogo Marc Headley, en el que la integrante de esta sect… perdón, organización, consejero de Tom Cruise y autor de algún best-seller sobre esta disciplina, aseguraba que había un buen número de “coincidencias” o similitudes entre el guión y la doctrina propagada por L. Ron Hubbard (que, si recuerdan, ya dio su salto al cine a colación de la adaptación Campo de Batalla: la Tierra, uno de los grandes fracasos del 2000 y la gran losa que aún arrastra su estrella principal, el también cienciólogo John Travolta).
Sin ir más lejos, el eslogan publicitario del filme, “El peligro es real, el miedo es una opción”; o algunas de las enseñanzas del padre interpretado por Will Smith a su hijo, “vive el momento presente”; “¿qué ves, sientes, hueles?”, tema central del largometraje, responden a postulados de la Iglesia, señalando también una serie de paralelismos entre el clímax, que sucede dentro de un volcán, y lo escrito por Hubbard en su tratado Dianética: El poder del pensamiento sobre el cuerpo, en cuya portada aparecía precisamente eso… un volcán.
Para la periodista Nikki Finke la cuestión no es si Will Smith o M. Night están lanzando secretamente proclamas cienciólogas al público, sino por qué una publicación prestigiosa como THR ha dado la oportunidad a uno de ellos para escribir una reseña en vez de a sus críticos habituales. En todo caso, otros autores han encontrado similitudes entre la película y la doctrina ciencióloga, ésa que Paul Thomas Anderson criticó de manera explícita en The Master: al fin y al cabo, lo que el filme narra es la batalla de un padre y un hijo contra un enemigo invisible, el miedo, así como el proceso de adiestramiento del primero al segundo en un entorno hostil (algo que los seguidores de Shyamalan reconocerán de inmediato, en tanto entronca con el minimalismo formal que siempre ha exhibido el hindú).
Sea como fuere la crítica norteamericana, que se la tiene jurada al director desde La joven del agua, ha dado buena cuenta de la película. Algo que las agencias de noticias no han tardado en recoger. He aquí algunos de sus párrafos:
“En ninguna parte se nota la presencia del talentoso director de El Sexto Sentido que una vez nos trajo piezas intrincadamente elaboradas y prestidigitación cinemática, incluso con la más pequeña de sus películas”. Scott Foundas, de Variety.
“Los estudiantes informales de la Cienciología podrían reconocer esas máximas debido a que el miedo y su derrota reciben mucha prominencia en Dianética, un texto básico del creador de la cienciología, el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard”. Manohla Dargis, de The New York Times.
“El sermón hace eco de un tema central de la Cienciología. ¿Es ése el subtexto de la producción o hay razones aún sin descubrir por las cuales el humor y la humanidad han sido esencialmente proscritos?, ¿por qué todo el mundo luce tan incómodo?, ¿por qué la misma noción de entretenimiento ha sido prohibida para favorecer una didáctica moralizadora?, y ¿por qué Smith, quien ha sido un artista tan brillante durante años, luce como si se hubiera sometido a una ‘carismasectomía’?”. Joe Morgenstern, de The Wall Street Journal.
“El filme es soso, aburrido, sin gracia”. Richard Corliss, de la revista Time.
Preguntas, preguntas. ¿Encontrará Shyamalan defensores en Europa, como le ocurrió con La Joven del Agua o El Incidente? ¿Se merecía ese maltrato crítico Airbender: El último guerrero? (oh, sí) ¿Han pagado cara Smith y Shyamalan su autocomplacencia? (sin duda). Y… ¿se ha convertido Shyamalan en un artista infravalorado por un público ansioso de emociones intrascendentes, o bien un director víctima de sí mismo? (me da que las dos cosas).

Will Smith coquetea con la Cienciología
Primero lo intentó, sin éxito, John Travolta. El actor, uno de los rostros más reconocidos por su activismo en pro de la Cienciología, intentó trasladar los dogmas de L. Ronald Hubbard a la gran pantalla con el fiasco que supuso Battlefield Earth (Roger Christian, 2000). Ahora es Will Smith el que llega dispuesto a ‘evangelizar’ a las masas con las doctrinas de la Cienciología, vía blockbuster. Smith y su hijo Jaden protagonizan After Earth, una cinta de ciencia ficción, dirigida y escrita por M. Night Shyamalan (El sexto sentido, Señales), en la que Smith se ha encargado de desarrollar la historia (suya fue la idea) y que según la crítica es una “carta de amor” que el actor ha dedicado a la religión –en Alemania y Francia, considerada secta– más controvertida de Hollywood.
Según explica Noelia Ramírez en El País, no han sido pocos los que defienden que la cinta es un planfleto. Tanto desde Reddit, como la revista New York o Los Angeles Times, pasando por The Hollywood Reporter (que pidió a un ex-confeso de la doctrina que analizase la simbología del film), la crítica ha enarcado la ceja ante una historia que, según dicen “sin ser demasiado obvia”, tiene demasiados puntos en común con las bases ideológicas de la organización.
La trama sitúa la historia en un futuro lejano, mil años después de que la Tierra sufriera un cataclismo. Los protagonistas son un padre y su hijo que deben hacer frente a los aliens que ahora habitan en el planeta. Éstos son algunos símiles que los expertos en la Cienciología han encontrado en After Earth:
1) Una “auditación” de padre a hijo: El peligro es real. El miedo, una elección. Esta frase, que el personaje de Smith apunta a su hijo en un momento de la película y que aparece en el poster promocional, se correspondería con las enseñanzas de Ron Hubbard. Teniendo en cuenta que en la trama de la película los aliens que ahora habitan en la Tierra se alimentan de los miedos de la humanidad, conseguir librarse de las cargas emocionales supondrá la victoria. Tal y como defiende la Cienciología.
Los expertos creen que Smith ‘audita’ (las auditaciones son las diferentes sesiones a las que se someten los confesos para subir niveles en la organización) a su hijo durante todo el metraje. El personaje de Jaden Smith, ‘Kitai’, deberá superar sus cargas y miedos para alcanzar lo que en la doctrina se considera como la persecución del Thetán Operante (alcanzar el “yo básico” para “ser capaz de actuar y mejorar las cosas”). Las aventuras de Kitai, además, seguirían el patrón de superar niveles que rige a la organización. Algunos críticos defienden que el entrenamiento que el chaval recibe durante el film se correspondería con la ‘Tecnología de Estudio’ que desarrolló Hubbard.
2) El volcán, ese símbolo de la discordia. El clímax de la película acontece en un volcán muy similar al que aparece en la portada de Dianética (uno de los títulos clave de Hubbard) y en múltiples vídeos promocionales de la Cienciología. Un ex-miembro de la organización, Marc Headley (autor del best seller Blown for Good: Behind the Iron Curtain of Scientology) apunta, para delirio de los conspiracionistas, que en las enseñanzas de nivel superior de la Cienciología (“después de gastar cientos de miles de dólares”) los miembros aprenden que “el jefe supremo intergaláctico Xenú, en complot con los psiquiatras del universo, vertió millones de almas encarceladas en –ya lo han adivinado– volcanes de la tierra”. ¿Casualidad o guiño al culto cienciólogo?
3) Aliens que en realidad representan el ‘mal de la psiquiatría’. Matt Patches, de la revista New York, va más allá y asegura que los amenazantes aliens devora emociones de la película en realidad representan a la medicina psiquiátrica, los mayores enemigos reconocidos de la organización (Tom Cruise reprendió en su día a Brooke Shields por haberse medicado para superar una depresión posparto y en un reportaje de la BBC Panorama, varios cienciólogos explicaron que “la psiquiatría provocó el Holocausto”).
Que Will Smith sea el nuevo predicador de la Cienciología en Hollywood no sorprenderá a muchos. Aunque siempre se ha mostrado ambiguo sobre su relación con la organización, tanto él como su mujer han acudido a varios encuentros de la Iglesia, junto a su buen amigo Tom Cruise, y han donado cuantías millonarias para asociaciones relacionadas con los dogmas de Hubbard o para fundar escuelas de la organización.
El experimento fílmico, eso sí, no parece estar dando el resultado esperado. Con un presupuesto de 130 millones de dólares, apenas ha recaudado en su estreno, el pasado fin de semana, 27 millones (unos 21 millones de euros) y ha quedado en tercer puesto en la taquilla estadounidense. La media de puntuación entre los críticos virtuales, además, es desalentadora: Metacritic le da un 32 sobre 100 y Rotten Tomatoes, un 12 sobre 100. Si respetamos la teoría conspiracionista de que éste es un film pro Cienciología y tenemos en cuenta que Battlefield Earth tampocó gustó al gran público, ¿será que la Cienciología no engancha en la taquilla?
(extraído de: infocatolica.com)

miércoles, 2 de enero de 2013

La Fiscalía de Bélgica acusa a la Cienciología de ser una organización criminal

 
La Fiscalía federal de Bélgica decidió hacer comparecer ante la Justicia a varios dirigentes belgas de la Iglesia de Cienciología por sospechar, tras seis años de investigaciones, que esta última constituye una “organización criminal”, indicó el 28 de diciembre la prensa belga. La agencia AFP no logró contactar con portavoces de la Fiscalía ni de la Iglesia de Cienciología para confirmar la información.
Según los periódicos, la organización y dos de sus dirigentes habrán de ser interrogados sobre posibles infracciones a la ley sobre la protección de la vida privada. La Cienciología asegura tener 10 millones de miembros en más de 150 países y fue condenada en 2012 en Francia por estafa. La Corte de Apelaciones de París confirmó en febrero pasado la condena a las dos principales estructuras francesas de la Iglesia de Cienciología a una multa de 600.000 euros por “estafa en banda organizada”.
Por otra parte, cinco miembros de la organización fueron condenados en apelación a penas que van de 10.000 euros de multa a dos años de prisión con suspensión de pena y 30.000 euros de multa. La Justicia francesa los acusó de haber aprovechado la vulnerabilidad de ex-adeptos para obtener de ellos importantes sumas de dinero.
Calificada de secta por varios informes parlamentarios franceses, el movimiento fundado en 1954 por el escritor estadounidense de ciencia ficción Ron Hubbard está considerado como una religión en Estados Unidos y algunos países europeos.
La agencia Efe amplía la información al señalar que según informaron los diarios L’Echo y De Tijd, la rama belga de la organización estadounidense también es sospechosa de fraude, extorsión, práctica ilegal de la medicina y de violaciones de la ley sobre la protección de la privacidad, aseguran los periódicos. En Bélgica se abrió en 1997 una primera investigación sobre las actividades de la Iglesia de la Cienciología, que llegó al país en 1974 y que tiene instalada en Bruselas su sede europea.
El caso, sin embargo, lleva años sin avanzar en un tribunal de la capital, a pesar de que en la última década se han repetido las investigaciones alrededor de la organización. La nueva investigación se centra, según L’Echo y De Tijd, en las prácticas internas de la secta y arrancó con una demanda presentada ante los servicios de Empleo de Bruselas por contratos de trabajo entre la organización y voluntarios y miembros.
En RT leemos que unas 500 personas pertenecen a la Iglesia de la Cienciología de Bélgica. Allí, en Bruselas, muy cerca de los organismos de la Unión Europea, tiene su sede la oficina europea para “asuntos públicos y derechos humanos", con una activa organización que ofrece cursos y exposiciones.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cienciología, o el arte de estafar en nombre de la religión


El fundador de la "Iglesia de la Cienciología", Ron Hubbard, era un conocido ocultista que, en un momento determinado, abandonó este tipo de esoterismo, para dedicarse a otro, mucho más peligroso, ya que se presenta disfrazado de "religión" y de "iglesia", aunque no pasa de ser un irracional cuento de ciencia ficción, difícil de creer aún para un niño. 

Lo penoso de todo, es que la secta de la Cienciología opera con total impunidad, ofreciendo engañosas curas por medio de aparatos costosísimos -4.800 euros-, de comprobada ineficacia. En síntesis, la Cienciología se presenta como una religión que pretende curar males espirituales del hombre, pero en realidad es sólo una poderosa máquina de facturar dinero, con el agravante de dejar vidas destruidas y familias arruinadas. 

Ofrecemos el siguiente artículo, extraído de Infocatólica.com, con el objeto de advertir a los católicos -y a los que no lo sean, también- acerca de las actividades de esta más que peligrosa secta, catalogada como de "peligro nacional" por algunos países europeos, como Alemania y Francia.

La crisis de la Iglesia de la Cienciología

Luis Santamaría 

El diario El País publicó hace unos días un extenso artículo sobre la Iglesia de la Cienciología, al hilo de los últimos acontecimientos en el mundo de los famosos, con el título “La Cienciología pierde tirón”, y firmado por el corresponsal en Washington David Alandete. Lo reproducimos a continuación.
Otro de los matrimonios de Tom Cruisese ha roto, y la mirada entera de Estados Unidos se ha posado sobre la que hasta ahora aparecía como su abnegada esposa y el papel que la Iglesia de la Cienciología ha tenido en la unión y en la ruptura de ambos. Katie Holmes se quedará con la custodia de su hija, Suri, y con el derecho a determinar qué educación religiosa se le ofrece a esta. La de la actriz parece una huida digna de un thriller. Presentó los papeles de divorcio en un juzgado de Manhattan el 28 de junio, como Anónimo contra Anónimo, evitando revelar la ruptura hasta que fue ya hecho consumado.
La Iglesia de la Cienciología ha subrayado que nunca ha tenido nada que ver ni con el enlace ni con el divorcio de los dos actores. Sin embargo, los tabloides norteamericanos se lanzaron pronto a la caza del culpable en busca de una fuerza oscura, posiblemente una religión, que hubiera movido entre bambalinas los hilos de un matrimonio que a muchos les parecía roto antes de que se disolviera.

Los números dudosos de la secta
Una revista estadounidense con 1,9 millones de lectores, como es US Weekly, dijo que Holmes se había sentido “como en [la película] La semilla del diablo”“Holmes tuvo que huir de la chiflada Cienciología de Tom, por ella y por Suri”, tituló The New York Post. Hasta el propietario de ese tabloide, el mismísimo magnate Rupert Murdoch, tuvo a bien opinar, a través de la red de Twitter: “La Cienciología de nuevo es noticia. Es una secta muy extraña, pero hay mucho, mucho dinero implicado, y Tom Cruise es número dos o tres en su jerarquía”. La Cienciología es frecuentemente una diana predilecta, objetivo de punzantes críticas por parte de exmiembros —a los que los cienciólogos llaman apóstatas—, Gobiernos, investigadores y medios de comunicación.

La Iglesia tiene “millones de miembros a nivel internacional, con aproximadamente un tercio de ellos en EE.UU.”, asegura una portavoz, Karin Pouw, por correo electrónico. La última encuesta de identificación religiosa en América, sin embargo, mantiene que en 2008 unas 25.000 personas en EE.UU. se consideraban cienciólogos, frente a los 55.000 de 2001. Ese sondeo no es exhaustivo, y se elaboró con una muestra de 220.000 entrevistas a lo largo de 18 años.
“La Iglesia de la Cienciología es una religión reconocida en España, como en EE.UU., y nuestra iglesia en Madrid ha hecho mucho bien por la comunidad”, asegura la portavoz Pouw. De hecho, en España, la Audiencia Nacional reconoció en 2007 el derecho a ser inscrita en el Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio de Justicia a la Iglesia de la Cienciología.
Era un pequeño triunfo para los cienciólogos, que en España habían vivido días más oscuros. En 1988, la policía detuvo a 71 personas durante una reunión de su Iglesia en Madrid. Al líder de la Cienciología, Heber Jentzsch, se le acusó por supuesto delito de asociación ilícita y coacciones. Finalmente abandonó el país, y el juicio fue desestimado. Cuando el juez que instruyó el caso mostró inicialmente a los periodistas el material incautado en los registros de las organizaciones afiliadas Narconon y Dianética, se encontró un programa informático que contenía información sobre las 500 empresas más importantes de España.
Ésa es una de las aspiraciones de la Cienciología: rodear al poder. O al menos a las celebridades. La Iglesia tiene centros para atraer a famosos –conocidos como celebrity centers– en Hollywood, Nueva York, Florencia, París y Londres, por ejemplo. En sus rangos hay y ha habido famosos de todo tipo, no solo Cruise o John Travolta, sino también la actriz Anne Archer, el músico Chick Korea, el guionista y director Paul Haggis, la actriz Kirstie Alley o el empresario Sky Dayton, fundador de EarthLink. Entre ellos se hallaba también el hijo del tenor Plácido Domingo, Plácido Domingo Jr, que hace un año abandonó la Iglesia porque, según dijo, sus líderes le habían obligado a cortar lazos con su mujer, Samantha, madre de sus tres hijas. Contactado por este diario, Domingo ha asegurado que el de la Cienciología es un asunto que ya no toca más.

El fundador y las controversias
Para aquellos que aún integran las filas de la Cienciología, las críticas a sus creencias son un ataque a su libertad religiosa. En realidad, la Cienciología no nació como una religión en el sentido estricto. Su padre, L. Ron Hubbard, fallecido en 1986, era un veterano de la II Guerra Mundial y escritor de ciencia ficción que en 1950 publicó el libro Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, en el que describía técnicas de curación espiritual para tratar miedos irracionales, el estrés mental y otras dolencias que calificaba de psicosomáticas. La Iglesia como tal se fundó en 1954, y a lo largo de los años Hubbard fue creando una cosmogonía propia, diferente a las religiones mayoritarias, que ha llegado como credo al siglo XXI.
Hubbard siempre se mostró muy receloso de la psiquiatría y del trabajo de sus profesionales. Cruise, que es el feligrés más visible de la Cienciología, ha hablado en numerosas ocasiones en contra del uso de ansiolíticos y antidepresivos. En 2005 criticó en una entrevista el tratamiento con medicamentos a niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad, y recomendó tratarlo con “vitaminas y alimentación adecuada”.
En otra ocasión ridiculizó a la actriz Brooke Shields porque esta había admitido en un libro que había tomado paroxetina para tratar una depresión posparto. De hecho, los cienciólogos consideran que muchas enfermedades son en realidad psicosomáticas y que se pueden curar con unas auditorías específicas, en las que en ocasiones se emplea un dispositivo de medición de resistencia eléctrica en el cuerpo humano.
Ese tipo de creencias generó un considerable revuelo en 2009 tras el fallecimiento de Jett, hijo de otro afamado cienciólogo, John Travolta. Jett tenia 16 años y sufría el síndrome de Kawasaki, que afecta a las arterias coronarias y puede provocar aneurismas. Numerosos foros de Internet propagaron acusaciones de que Jett debería haber tomado valproato, un anticonvulsivo para tratar la dolencia, y que no lo hizo porque la Cienciología se opone al tratamiento con medicamentos.
Los abogados de Travolta dijeron que el joven había estado de hecho bajo la tutela de un equipo médico, y el propio Tom Cruise salió a defender a su Iglesia en una entrevista del programa The view“Lo que nos recomiendan es que nos sometamos a chequeos, que tomemos nuestras medicinas, que nos ocupemos de nuestras enfermedades físicas”. No hay indicios de que la Iglesia tuviera parte alguna en el tratamiento de Jett Travolta.
Sin embargo, rumores de ese tipo y una política muy agresiva por parte de la Cienciología de tratar de contener la información relativa a ella en Internet le han granjeado numerosos ataques por parte del grupo de hackers Anonymous. El FBI ha detenido, en años pasados, a numerosos piratas informáticos que han efectuado ataques de denegación de servicio contra las páginas web de la Cienciología. Dos de ellos, de Nueva Jersey y Nebraska, se declararon culpables en 2009 y 2010.

Xenu, el dictador alienígena
“La Cienciología vivió sus días álgidos en los años setenta y ochenta del siglo pasado, cuando atraía a profesionales con talento, con aptitudes, para los que aprender los secretos de la religión era algo atractivo. Era gente idealista”, explica David S. Touretzky, profesor de informática en la Universidad de Carnegie Mellon que ha analizado exhaustivamente al grupo. “Pero ahora todos sus secretos están en Internet. La Red lo ha cambiado todo para ellos. Sus documentos secretos y los pliegos legales están solo a un golpe de ratón. Se sabe que alguna gente ha fallecido cuando estaba bajo su custodia, se sabe que ha habido muchos desertores que se han quejado de abusos, y se sabe la historia de Xenu, el alienígena genocida. Gracias a buscadores como Google, sus números de afiliación se han desplomado dramáticamente”.
Especialmente intrigante es, efectivamente, la historia de Xenu, el dictador alienígena. Según Touretzky, cuando un feligrés ha invertido suficientes cantidades de tiempo y dinero –él estima que 200.000 dólares– en sesiones de auditoría, queda libre para conocer el secreto otrora mejor guardado de la Cienciología. Entonces, cuando alcanza lo que se conoce como nivel de Operativo Thetán 3, se le deja en una habitación a solas con unos documentos. Y se le revela el secreto del origen de la vida en la Tierra y de los problemas de sus habitantes. Un desertor demandó al fundador Hubbard y a la Iglesia en 1985 por daños emocionales. En el juzgado presentó unos documentos de la Iglesia que ésta trató de ocultar a toda costa, sin éxito. El diario Los Angeles Times logró publicar entonces la información que contenían.
“Documentos obtenidos por Los Angeles Times muestran que la Iglesia de la Cienciología cree que los males de la humanidad fueron causados por un dirigente cruel llamado Xenu, que vivió hace 75 millones de años”, publicó el periódico. “Por lo general, los documentos sugieren que una de las mayores causas de problemas para la humanidad comenzó hace 75 millones de años, cuando el planeta Tierra, entonces conocido como Teegeeach, era parte de una confederación de 90 planetas bajo el liderazgo de un dirigente cruel llamado Xenu. Entonces, como ahora, según esos materiales, el problema principal era la superpoblación… Xenu decidió tomar medidas radicales para superar el problema de superpoblación. Seres fueron capturados en la Tierra y otros planetas y se les voló al menos a 10 volcanes en la Tierra… Los documentos aseguran que bombas de hidrógeno más poderosas que ninguna que hoy exista se volcaron en los volcanes y destruyeron a la gente, pero liberando sus espíritus”. Esos espíritus se llaman thetanes, y las auditorías cienciológicas, a través de largas y costosas sesiones, enseñan a librarse de ellos, para alcanzar un estado supremo de control mental.
La historia puede parecer enrevesada, pero en conversaciones privadas, muchos cienciólogos piden que se la compare con las escrituras de otras religiones, como la católica o el mormonismo. En EE.UU., la Iglesia libró una larga batalla contra el Gobierno a través de unas 2.000 demandas contra Hacienda, y con reiteradas peticiones de que se la considerara una organización exenta del pago de impuestos y por tanto sin ánimo de lucro. Al final, ambas partes llegaron a un acuerdo en 1993. Desde entonces, la Cienciología figura formalmente, al menos a nivel fiscal, junto al resto de religiones estadounidenses.

Sea Org, cienciólogos en el mar
El fundador de la Iglesia de la Cienciología, L. Ron Hubbard, decidió a mediados de los años sesenta que sería mejor para él seguir con su labor espiritual en alta mar, libre de distracciones. Adquirió diversos barcos (el más emblemático, el ‘Freewinds’) y los tripuló con un pequeño ejército de jóvenes entusiastas, muchos de ellos adolescentes, que le acompañaron durante años por el Mediterráneo.
A esa legión la llamó Sea Organization, o Sea Org, y a día de hoy es lo más parecido que tiene la Cienciología a una orden religiosa. Sus afiliados –hay analistas que estiman que hay unos 6.000– viven un estilo de vida parco, casi monacal. Se dedican, entre otras cosas, a mantener las pertenencias de la Iglesia, por pagas que algunos desertores dicen que son magras. Y firman contratos por mil millones de años, ya que Hubbard pensaba que el alma humana es inmortal. Los integrantes de Sea Org se pueden casar, pero, según muchos desertores, no pueden tener niños.

La respuesta de la secta
Unos días después de la publicación de este reportaje, el diario El País ha difundido también esta carta de réplica de Iván Arjona Pelado, responsable de la Iglesia de la Cienciología en España.
“Habiendo leído el artículo publicado en EL PAÍS el pasado 4 de agosto sobre cienciología, quiero aportar, para el beneficio de los lectores, la siguiente información: Cienciología interesa más y más a la sociedad. De 4.000 iglesias misiones y grupos en 2004, ha pasado a más de 10.000 en 2012. En los últimos siete meses, siete nuevas mega iglesias. En España hemos sido escudriñados a más no poder, y el resultado es la confirmación de la legalidad, como la absolución plena que la audiencia provincial dio a los cienciólogos y sus prácticas, tras 17 años de investigación y siete meses de juicio. Respecto a las creencias, las fundamentales de esta religión son: a) el ser es básicamente bueno, b) es inmortal, c) que sus habilidades son infinitas, d) que el ser humano está compuesto de cuerpo, mente y alma, e) que cualquier persona, si se lo propone, puede mejorar. El tema de la vida fuera del planeta no es una creencia de cienciología (que algunos argumentan para hacernos parecer raros). No es nuestra iglesia la que invierte billones de dólares en explorar galaxias en busca de vida exterior, sino los Gobiernos más poderosos del mundo. Cienciología trata sobre uno mismo, sobre su bondad y potencial nato como ser. Uno puede aprender sobre cienciología en Internet y saber que el thetan es como llamamos al alma y que la auditación lo que hace es ayudar al ser espiritual a liberarse del dolor de aquellas experiencias negativas del pasado, que bloquean e impiden nuestra felicidad y la de nuestro entorno.”