"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 8 de enero de 2014

Hollywood, el nido de la Cienciología


El glamour de Hollywood y el destello de su copado firmamento de estrellas permiten a veces eclipsar los secretos y miserias que se barren bajo la alfombra –roja, obviamente–. Por muy almibarados que sean los productos de su factoría, en inhóspitos bulevares rezuma la polémica y son pocos los que se atreven a poner el foco sobre las sombras de la afamada colina de Los Ángeles, ciudad en la que se concentra la mayor parte de los miembros (unos 5.000 de los 30.000 afiliados totales) de la Asociación Internacional de Cienciólogos, la organización que promueve la integración en este grupo. Así comienza el artículo publicado en La Razón y firmado por Noelia Molanes que reproducimos aquí.

Una de las primeras personas que escribió de forma crítica sobre esta creencia fue la periodista Paulette Cooper –que publicó un artículo en la revista británica Queen en 1970 y, al año siguiente, el libro The Scandal of Scientology– y, como ella misma admitiría, además de ser demandada (acabó acumulando un total de 19 denuncias), «recibí amenazas de muerte». Pronto comprobaría cómo la advertencia tomaba forma: la seguían, espiaban sus conversaciones y su nombre y número de teléfono aparecieron en cabinas y lavabos públicos.

Tras un intento de asesinato en su apartamento neoyorquino, se mudó a un bloque en el que sus 300 vecinos no tardarían en recibir cartas en las que se acusaba a Cooper de ser prostituta, violar a menores y padecer una enfermedad venérea. Todo ello, junto a las supuestas amenazas que profirió al secretario de Estado Henry Kissinger y al presidente Gerald Ford, acabó convirtiendo su existencia en una auténtica pesadilla.

Así que, dados los antecedentes –aunque lo tiempos ya son otros–, si hay algo que no debe dejar de reconocérsele a Lawrence Wright –ganador de un Pulitzer por La torre elevada, sobre los ataques del 11-S– es su valentía: su nuevo trabajo lleva por título Cienciología. Hollywood y la prisión de la fe (Debate), en el que aborda los orígenes y los mecanismos de funcionamiento de este grupo, así como los claroscuros de la biografía de su fundador, L. Ron Hubbard, y de sus miembros más populares, entre los que se encuentran aclamados actores de Hollywood.

Inmuebles y números

Es precisamente allí donde se concentra la mayor parte del «imperio inmobiliario de la cienciología», tal y como recoge Wright en su libro. Asegura poseer más de 1,1 millones de metros cuadrados en propiedades repartidas a lo largo del planeta, 26 de las cuales (valoradas en 400 millones de dólares –unos 295 millones de euros–) se encuentran en la meca del cine.

De hecho, el autor señala que «pese a las varias décadas de disminución del número de miembros –aunque en un anuncio, el grupo religioso asegura acoger a 4,4 millones de nuevos adeptos cada año, según un estudio sólo 25.000 estadounidenses se califican a sí mismos como cienciólogos, menos de la mitad de los que se declaran rastafaris– e intermitentes escándalos que podrían haber hundido cualquier otra religión, la cienciología se mantiene a flote más de un cuarto de siglo después de la muerte de su quimérico líder», una situación que, en parte, justifica con «sus colosales recursos financieros», que se estiman en unos mil millones de dólares en activos líquidos (que equivalen a más de 735.000 millones de euros), según antiguos miembros bien informados.

Una cifra que, tal y como señala Wright, «eclipsa las posesiones de la mayoría de las principales religiones del mundo». Todo ello, unido a su creciente aceptación a nivel internacional –como demuestra la reciente e histórica sentencia del Tribunal Supremo británico, que la reconoció como religión al permitir a una pareja casarse con todos los efectos legales en una capilla de esta organización–, dan clara muestra de su capacidad de influencia.

La promoción de los famosos

Pero al margen de su notable poder económico, una de las claras estrategias de promoción de este grupo es, sin duda, la que concierne a populares actores que han predicado las bondades de la Cienciología por todo el mundo. Los Centros de Celebridades se presentan como «un refugio excepcional para las estrellas de cine espiritualmente hambrientas» y parte del «señuelo» es hacer creer a cualquier miembro del grupo que puede compartir «clase con actores o músicos de renombre», indica Wright.

De las tres clases de cienciólogos que existen, los públicos –que son mayoritarios–, los famosos, y el clero –la denominada Organización del Mar–, son los segundos los que mayores presiones reciben a la hora de hacer públicas sus creencias y dejarse ver en la primera fila de los actos que organizan. A pesar de que parece que los miembros anónimos podrían compartir terapia con ellos, «los verdaderos famosos tienen su propia entrada y sus aulas privadas y raras veces se mezclan con el público en general, excepto los grandes donantes económicos, a quienes se le concede el mismo estatus elevado», indica.

El dinero es, sin duda, uno de los leitmotiv de esta organización y está presente en el embrión de la Cienciología. De la Dianética –una suerte de psicoterapia que constituye el germen de lo que más tarde Hubbard acabaría convirtiendo en uno de los credos de su grupo– se pasa a algo más espiritual, no sólo por un sentido de trascendencia, sino por una cuestión puramente económica.

«Me gustaría crear una religión. Ahí es donde está el dinero», es una de las frases que supuestamente el fundador de la Cienciología pronunció entre 1948 y 1949. Wright, meticuloso en sus citas, recalca que Arnie Lerma, un antiguo miembro que ahora predica la anticienciología, llegó a recabar nueve testimonios con afirmaciones similares. Señala el autor del libro que el problema de la Dianética –desde una perspectiva lucrativa– es que no podía perpetuarse en el tiempo: «La psicoterapia en sí misma lleva a una teórica conclusión: o el paciente se “cura” o decide que a él, el procedimiento no le funciona. En uno u otro caso cesan los ingresos. La religión resuelve este problema. Aparte de las ventajas fiscales, la religión proporciona una mercancía de la que siempre hay demanda: la salvación».

Rentabilizar a las estrellas

Aparte de ayudar a comprender el intrincado nacimiento de este movimiento y la obsesiva mente de su fundador, el libro también desgrana, para placer del lector más curioso, sus relaciones con populares estrellas de Hollywood como John Travolta, Tom Cruise y Paul Haggis –guionista y ganador de dos Oscar por Crash y Million dollar baby y conocido desertor de la Cienciología, de la que se apartó tras la oposición de ésta a reconocer el matrimonio homosexual–.

Del protagonista de Fiebre del sábado noche, que coqueteó con la organización antes de convertirse en un actor de fama internacional, recoge asombrosas declaraciones del intérprete asegurando que «la Cienciología me llevó al estrellato». Y todo porque, tras acudir a una audición, su profesora en un curso del grupo religioso pidió a sus compañeros que «apuntaran en dirección a los estudios de ABC y comunicaran telepáticamente la instrucción: “Queremos a John Travolta para el papel"», que no era otro que el de Vinnie Barbarino, que le haría famoso.

Pero, sin duda, el cambio de rumbo lo marcaría Tom Cruise, cuya «renovada dedicación» a la Cienciología haría «cambiar de manera permanente la relación entre la iglesia y la comunidad de famosos de Hollywood», escribe Wright. El libro revela que el primer contacto de Cruise con este grupo se produjo por mediación de su primera mujer, Mimi Rogers, y pronto se darían cuenta de que «él no era un simple hombre de paja: era un activista con seguidores en todo el mundo». Un convencido cienciólogo que donó, sólo en 2004, tres millones de dólares y a quien la organización llegó a poner a su servicio y al de su entonces mujer, Nicole Kidman, personal doméstico y asistentes que daban cuenta de cada movimiento de la pareja.

Más allá de los destellos de Hollywood, Wright defiende el derecho de cada cual «a creer en lo que desee». Eso sí, denuncia que «otra cosa bien distinta es usar la protección que la Primera Enmienda estadounidense concede a las religiones para falsificar la historia, propagar falsedades y encubrir violaciones de los derechos humanos». Y es que, en el fondo, el autor desenmaraña las tripas de la Cienciología para, en realidad, hablar del peligro de la desesperación humana, que en ocasiones nos entrega, dóciles y blandos, a las afiladas garras de la mentira.

Ron Hubbard, su mentor

Nació el 13 de marzo de 1911. Prolífico escritor de la llamada literatura «pulp», en 1950 publica Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, clave para los cienciólogos. Se destaca su insaciable ansia de poder y dinero: casado tres veces, los desencantados afirman que quería hacerse rico fundando una religión.

En 1955, poco tiempo después de la fundación de la Iglesia de la Cienciología, la publicación Ability, afiliada al movimiento, incluía un editorial en el que animaba a los cienciólogos a reclutar famosos para su causa. Entre los objetivos deseables estaban estrellas como Walt Disney, Marlene Dietrich, John Ford y el magnate Howard Hughes.

«Si quieres que uno de esos famosos sea tu trofeo, escríbenos de inmediato y podrás dar caza al personaje sin interferencias. Si nos traes a uno de ellos, conseguirás una pequeña placa como recompensa», recoge Lawrence Wright en el libro. Ya más recientemente, Steven Spielberg también estuvo tentado por Cruise a formar parte de este grupo religioso, pero acabó desisitiendo. David Beckham, su esposa, Victoria, y Will Smith fueron asimismo influidos por el protagonista de Misión imposible.

En el laborioso estudio de Wright se incluyen algunas «celebrities» que coquetearon con la Cienciología. Tom Berenger, Christopher Reeve y Leonard Cohen se interesaron por sus postulados, pero «ninguno de ellos se quedó mucho tiempo», asegura en el libro. También desvela que Elvis Presley «compró varios libros, así como algunos servicios de los que de hecho nunca se benefició».

Rock Hudson también visitó el Centro de Celebridades, pero «se fue enfadado cuando su auditor tuvo la audacia de decirle que no podía marcharse hasta que terminara la sesión, a pesar de que el ídolo de las matinés había agotado el tiempo de su parquímetro», escribe el autor de Cienciología. Hollywood y la prisión de la fe.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Nueva Era de Acuario, la Trampa de los Demonios (6/6)


Conclusión
Autor: William Molina

“El vaticanista Sandro Magister, redactor de ‘L´ EXPRESSO´ y moderador del portal ‘Chiesa’, publicó en español la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el 6 de enero de 2008. Resultan de gran interés los textos y comentarios acerca de Los Últimos Tiempos, del pecado de orgullo de la primera humanidad de Adán y Eva, del Diluvio, de Babilonia. También la cita sobre la oscuridad de las naciones en tiempos de Isaías y de los tiempos actuales. La globalización como la Nueva Torre de Babel -monumento central al orgullo del hombre que quiere ser Dios- contrapuesta a la Epifanía del Señor, donde es Dios el centro de todos los pueblos y reyes de la Tierra. Sin faltar a la petición final a la Santísima Virgen para que nos de la valentía de los Reyes Magos y nos proporcione Su protección en este peregrinar terrenal.

Cada vez y con más frecuencia, el Papa insiste en el gran riesgo que está asumiendo la humanidad en esa obcecada voluntad de caminar al margen y en contra de la Ley de Dios. Las consecuencias no pueden ser más que temibles. Benedicto XVI expresaba en Enero del 2007 su ‘temor por una posible catástrofe atómica. Lamentablemente – proseguía el Santo Padre − sombras malignas siguen amenazando en el horizonte de la humanidad’. El Pontífice evocaba un peligro inminente: ‘¡Está en juego el destino de la familia humana entera!’

Sigue siendo siempre válida la palabra de Dios revelada por medio del profeta Isaías: ‘La oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos’ (60,3). Y así es, el hombre se encuentra inmerso en esta oscuridad y ha perdido la luz de Dios. El problema que existe es que la inmensa mayoría de la humanidad está tan acostumbrada a la oscuridad, que ya se ha vuelto un inquilino permanente de ella. Sus ojos se han habituado a ‘ver’ en la oscuridad, aunque en realidad no vea nada y esté totalmente ciega. El hombre camina de espaldas a la luz. Se adentra tanto en la oscuridad y se acostumbra tanto a ella que es incapaz de reconocer ninguna Luz, por lo que hoy estamos viviendo una escalada aparentemente irresistible y vertiginosa del ‘Misterio del Mal’ en el mundo. Es tan grande y tan encarnecida la forma en que el mal ha ido tomando forma que ya no podemos esperar sino una intervención directa de Dios, porque de lo contrario no veríamos por ningún lado la posibilidad de salvación para este mundo.

Existe tal confusión de valores que se han desarrollado las conductas más disparatadas, desviadas y desconcertantes que el mundo jamás haya visto. Somos testigos en este último siglo de una perversión de costumbres y de normas particularmente vinculadas al terreno de lo Moral. Vemos con asombro cómo la primacía absoluta y el reinado del Gran Becerro de Oro de este tiempo es, sin duda alguna, el ídolo del dinero. Todo se mueve, se ajusta, se mide y se valora en términos de poder económico. El dinero te da todo, dicen: salud, placer, viajes, fama, autoridad, poder, tranquilidad, etc.

Asimismo, uno de los aspectos más peligrosos de oscuridad que ha sufrido el hombre del siglo XXI es que ha invadido de una manera anárquica a la Moral, lo que significa un abandono completo de la antigua y vigente teoría de la Ley Natural, es decir, la misma Ley Eterna grabada por Dios en el corazón de los hombres, que dice: haz el bien y evita el mal. Si Dios desaparece o se disuelve en un Cristo cósmico etéreo, entonces la Ley Natural pierde su sentido y desaparece por tanto la Moral, que ahora sentimos sus efectos por la llamada secularización (darle un sentido mundano a lo profano) en la vida social, política, cultural, moral y religiosa, y que se ve sustituida paulatinamente por algo indefinido que llamamos ética, muy cacareada en la teoría pero deleznable en la práctica, y que ha llevado a que muy pocos hombres la practiquen.

En la época actual, es decir, a principios del siglo XXI y todo el bagaje del siglo XX, la práctica de la Moral, y lo que es peor, los criterios y las normas morales, han sufrido un evidente y galopante deterioro. Cualquier observador serio que intente hacer un análisis del siglo XX, debe llegar a la conclusión de que hay un claro período de corrupción general. Se percibe y se siente en todos los niveles, es decir, en el político, en el económico, en el social, en el cultural, en lo natural, en el científico, en el moral y aún, desde luego, en el religioso.

No hay ninguna línea ascendente o esperanzadora en estos campos que estamos citando. Cada uno de ellos va al suicidio y caos completo, por más planes y proyectos que pretendan lo contrario.

Jamás se ha valorado menos la vida humana como hoy, lo que ha llevado que en el siglo que terminó, en un sinnúmero de escenarios, se hayan cometido los crímenes más aberrantes contra la humanidad. Así pues, no hay mayor degradación en el hombre y en la moral que el desprecio a la vida humana y esta es una de las características especialmente trágicas del siglo XX y los primeros años de este XXI.

Junto con esta cultura de la muerte, desde luego, hay que incluir el abominable crimen del aborto que está prácticamente legalizado en casi todas partes, y su práctica sistemática que se disfraza como muestra de libertad y la más pura apelación genuina de los ‘derechos de la mujer’. Y por extensión, desde luego la eutanasia, la eugenesia, etc.

En la esfera pública, la corrupción del estado, del poder y la perversión de la justicia, son rasgos generalizados en la tan llevada y traída democracia, que para lo poco que ha servido es para un deterioro impresionante de la sociedad. Efectivamente, en el vasto campo de las relaciones humanas, los criterios morales no solamente se han relajado sino que incluso han desaparecido. Es triste, alarmante y por momentos risible, escuchar los famosos programas ‘talk show’, donde cada quien se cree poseedor de la verdad y emite su opinión como si la moral fuera cuestión de gustos, opiniones y situaciones de cada uno. Esta penosa realidad también se ha dado por la amplísima contribución de los medios de comunicación que han promovido programas triviales, superficiales y frívolos, sin ningún tipo de formación ni educación hacia el Bien Común. Y no se salvan, desde luego, la gran mayoría de las corporaciones y producciones cinematográficas, salpicadas de sexo, confusión, violencia, deformación moral y esoterismo. Así pues, ya no es de extrañar que la simple mención de la fidelidad matrimonial, la defensa de la familia y de la moral sexual, suscite no ya rechazos, sino carcajadas.

Todo esto ha traído entonces un deterioro en la sociedad, en la familia y en las personas que ha llevado a la enfermedad del alcoholismo, la drogadicción, el desenfreno sexual, la destrucción de la unidad de la familia a través de los miles de divorcios, el uso de pastillas anticonceptivas, relaciones de adulterio y prematrimoniales, explosión del lesbianismo y la homosexualidad como ‘derechos naturales’ del ser humano, hasta el extremo de legalizarse ya en algunos países este tipo de uniones, incluso el derecho de estas ‘parejas’ de adoptar menores.

Entonces, la sociedad se ha envuelto en un ambiente de frivolidad de pensamiento light que se traduce en la ley del mínimo esfuerzo, de la opinión cambiante, del nulo sentido del sacrificio, reduciendo todo a la búsqueda del placer como ley máxima y del consumismo para adquirir bienes y servicios superfluos, como consecuencia del efecto bombardeante de los medios de comunicación que van creando falsas necesidades.

Ahora bien, lo anterior se agrava cuando la Moral y Doctrina han caído por los suelos incluso dentro del pensamiento de los llamados teólogos morales, que ya ha pasado a una situación de abierta rebeldía, incluso, en contra de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y del Santo Padre, Benedicto XVI. Incluso, muchos sacerdotes y obispos se han vuelto no sólo omisos en su deber de formación a los fieles sino traidores a Dios, porque pretenden adaptar la Iglesia divina de Cristo con su esencia sobrenatural y mística a los modos de pensamiento y conducta del mundo, con su esencia profana y esotérica, y que finalmente están al servicio de Satanás. Son traidores y perversos al mismo tiempo por su tolerancia y por su propagación de la confusión, acerca de las creencias básicas de la enseñanza de la Iglesia, sumiendo a los fieles en una profunda apostasía de fe e ignorancia religiosa, pues la enseñanza clara e inequívoca de los principios fundamentales de la Iglesia para la salvación eterna, simplemente han sido ignorados y arrojados lejos de la conciencia de los hombres.

Esto ha dado lugar a una profunda indiferencia de las cosas de Dios y también a un relajamiento de lo divino que hace que el hombre le dé oídos a todo tipo de fábulas y falsas filosofías, como es la llamada New Age y todo el contenido que conlleva este pensamiento de la modernidad, vinculado a prácticas de origen oriental como el yoga y la meditación trascendental, así como otras tendientes a un mejoramiento personal energético, como por ejemplo, el control mental, dianética, uso de talismanes, cuarzos, técnica del feng shui, retiros chamánicos, talleres de autoestima, terapias en base a flores, cristales y aromas, donde el hombre pretende buscar beneficios espirituales a través de estas técnicas naturales y algunas no exentas de esoterismo. Hoy está de moda ‘El Secreto’, la ley de la atracción que pretende resolver todos nuestros problemas, y no pocas veces queriendo encontrar justificación y apoyo astrológico en nuestras decisiones personales, como si ya todos estuviéramos "predeterminados por nuestro karma", minimizando o aún anulando la libertad y responsabilidad humana ante el Creador.

No menos grave también resulta la falta de testimonio de muchos católicos que se dicen de nombre, pero que no practican lo que piensan, y acaban pensando como viven. Es decir, muchos católicos viven de meras apariencias, un cristianismo completamente superficial, ‘Light’ podríamos llamarle, donde los mandamientos son vividos a su antojo, sin mucha o nula práctica sacramental, sin acudir a la Confesión o a la Eucaristía, más que en ocasiones sociales como bodas, primeras comuniones, bautizos, o porque alguien ha fallecido.

En suma, la oscuridad que como gran nube negra cubre al mundo ha adormecido la conciencia del hombre y anestesiado éste se le ha olvidado culpablemente su sentido eterno y el destino de su alma creada por Dios, que corre el grave y terrible peligro de condenación y perder a Su Dios y Señor Redentor para siempre.

Como dijo el Papa Benedicto XVI en su homilía del 6 de Enero de este año: ‘Es necesaria una esperanza mayor, esta gran esperanza sólo puede ser Dios, pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano" (Spe salvi, 31), el Dios que se manifestó en el Niño de Belén y en el Crucificado Resucitado. 


domingo, 11 de noviembre de 2012

Secta "Iglesia de la Cienciología" o "Dianética"

Autor: Tomás Bravo
La Dianética o Iglesia de la Cienciología
Fundación, historia, creencias, y técnicas de la Dianética/Iglesia de la Cienciología
La Dianética o Iglesia de la Cienciología
La Dianética o Iglesia de la Cienciología
Introducción
Este grupo es considerado como una “secta dura” por muchos países del mundo y sus gobernantes. Está considerada como una de las sectas más peligrosas. Tiene problemas legales en varios lugares de Europa; España, Alemania, Francia – quien condenó a su fundador por fraude -, Inglaterra, etc. Australia no lo reconoce como religión. En Estados Unidos han sido muchas las acciones judiciales en contra de ellos sobre todo en lo que se refiere a problemas de seguridad nacional.

Este grupo tan polémico llamado Dianética, Iglesia de la Cienciología, o Cienciología, o Narconón, o Iglesia de la Nueva Comprensión no aparece de manera directa, se esconde, muchas veces, detrás de tratamientos de recuperación para adictos de cualquier índole, o como un medio de capacitación para elevar ventas, o como alguna organización filantrópica. Otras veces sí se presenta como religión.

Surge del sueño ficcional de un señor que lo llevó a la práctica y que compromete la vida y los bienes de millones de sus miembros.

La Iglesia de la Cienciología es una organización mundial, muy poderosa. Cuenta con más de 250 templos y misiones. Utilizando técnicas muy agresivas de control mental, ha logrado entre sus adeptos una fanática devoción, siendo que antes eran normales e inteligentes.

Fundador

Su fundación es bastante reciente, fue en 1954, por Lafayette Ronald Hubbard, nacido en 1911, en Tilden, Nebraska, Estados Unidos. Quien durante su adolescencia estuvo en Oriente, de donde tomó ideas del Budismo. Estudió algo de física nuclear. Ex-oficial de la marina y escritor de ciencia ficción. Ocupación que abandonó, según sus propias palabras “porque el verdadero negocio estaba en fundar una nueva religión” (Diccionario de Sectas y Ocultismo).



Hubbard se presenta como un pensador o científico descubridor de verdades, aún de tipo religioso.

Primero escribe el libro “Dianética: la Ciencia Moderna de la Salud Mental”, en 1950 y de ahí nace – tiempo después – la Iglesia de la Cienciología. Este libro combina ideas budistas con psicología y sus propias fantasías. Para sus adeptos es un manual de autoconocimiento basado en el análisis de experiencias antes del nacimiento, un método de psicoterapia.

Él decía que tenía grandes poderes, más allá de lo normal y que todos pueden lograr lo mismo por medio de unos principios básicos, que se aprenden fácilmente. Los cursos de Dianética son ofrecidos a las empresas como medio de capacitación para los empleados, y por ende, la obtención de mejores resultados.

Este “método de psicoterapia”, llamado así por sus adeptos, ha sido rechazado por infinidad de médicos por el desconocimientos más elementales de la psicoterapia.



Historia
En sus comienzos esta organización se presentó como una entidad lucrativa, a raíz de las duras críticas que recibió, se tomó la decisión de cambiar su promoción al ámbito religioso, que además facilitaba la exención de impuestos.

La publicación de “Dianética: la Ciencia Moderna de la Salud Mental” dio comienzo a una serie de grupos de estudio y “auditación”, siguiendo la metodología propuesta en el libro de Hubbard, para lograr una respuesta a las llamadas enfermedades “psicosomáticas”.Al multiplicarse los grupos, Hubbard se convirtió en una gran personalidad.

Con el fin de dar respuesta a todos los grupos, se creó una fundación en New Jersey, después se abrirían cinco sucursales. Mientras esto sucedía, Hubbard daba conferencias en diferentes ciudades y en 1951 se fundó el Colegio Hubbard, en Wichita, Kansas, donde los auditores eran entrenados por él personalmente.

En 1952 se funda una asociación internacional con dos tipos de miembros: los técnicos y los generales, y se comienza a publicar el “Diario de la Cienciología”. A partir de entonces, queda marcada la tendencia constante de la preocupación por mantener los estándares, la uniformidad de la metodología, del lenguaje y la presentación.

Para 1954, según los cienciólogos, después de una encuesta minuciosa declararon que la Cienciología tenía todos los requisitos de una religión.

En Los Angeles los “feligreses” toman la decisión de fundar la primera iglesia y la primera academia. Su fundador comienza a redactar los escritos sobre la organización, la administración, perfilando las funciones, las acciones y las obligaciones de cada categoría dentro de la organización. Trasladan su Central a Washington. Tiempo más tarde, en 1959, sin conocerse exactamente la causa, Hubbard y su familia se trasladan a Inglaterra e instalan la oficina mundial.

Un año importante para este grupo es 1978 cuando se llevan a cabo nuevos lanzamientos por parte de Hubbard: la “Dianética en la Nueva Era” y un nuevo nivel de OT V. Más tarde saldrían a la luz los OT VI y VII.

La Cienciología ha sido materia de discusión en cuanto sí es o no es una religión, la mayoría de los países la consideran como una empresa con miras comerciales. Existe la evidencia de la preocupación de Hubbard por la administración y dirección de la organización. En 1981 se fundó el “Centro de Tecnología Religiosa”, corporación que a partir de ese momento es la guardiana de todas las marcas registradas de la Dianética y la Cienciología. La “Cienciología es, formalmente, una marca registrada".

Desde este momento la Cienciología toma un nuevo camino, Hubbard quien hasta el momento había sido la clave, desaparece y a pesar que los investigadores dicen que murió en 1986, los descubrimientos se convierten en anónimos y despersonalizados.

A la fecha existe una gran preocupación por la unidad, la estandarización y la marca.

Adeptos
Muchas personas llegan a la Cienciología cuando sus vidas están en una crisis. Con sus técnicas engañosas de reclutamiento, aumentan la vulnerabilidad y promete una solución para casi cualquier problema. Desde el inicio el nuevo recluta es sometido a técnicas que inducen a la euforia. La adicción a este estado es parecida a la producida por drogas.

Llegan al dominio del nuevo miembro rápidamente. Dentro de las técnicas utilizadas para el control mental está la de prohibir cualquier contacto con toda persona hostil al movimiento, insistiendo que existe una conspiración para destruirle.

Sus adeptos por lo general son personas con baja autoestima, inseguras y reprimidas, con problemas afectivos y sin sentido de la vida.

Estructura y Organización

La Iglesia de la Cienciología está organizada en 7 divisiones, subdivididas en 3 departamentos. Cada división es controlada por un secretario bajo el control unficado de un Director Ejecutivo



  • Oficina de Comunicaciones Hubbard
  • División de Diseminación
  • Tesorería
  • División Técnica
  • División de Calificaciones
  • División Pública
  • División Ejecutiva.

    Al mismo tiempo existe una estructura jerárquica o “ministros eclesiásticos", por así llamarlos:
  • Auditores de campo y grupos de asesoramiento de Dianética
  • Misiones de Cienciología: es la encargada de proveer los servicios de Dianética y Cienciología.
  • Organizaciones clase V
  • Centros de Celebridades: Atienden los servicios entregados por las iglesias clase V y a los artistas.
  • Organizaciones Saint Hill. En Iglaterra, Los Ángeles, Copehhague y Sidney.
  • Organizaciones Avanzadas. Con sedes en los mismos lugares que las anteriores.
  • Organizaciones de Servicio Flag. Sede central en Clearwater, Florida.
  • Organización de Servicio del Barco de Flag. Funciona sobre un barco y allí se otorga el OT VIII
  • Iglesia de la Cienciología Internacional. Su sede se encuentra en Los Ángeles.
  • Centro de Tecnología Religiosa. La responsable de conservar la escrupulosa metodología de la Cienciología.

    También funciona paralelamente la Organización del Mar, considerada como un tipo de orden religiosa que se dedica a investigar y desarrollar los niveles de OT. Sus miembros están por encima de los de la clase V.

    Además de todo lo anterior, encontramos:
    - Asociación Internacional de Cienciólogos: quienes se dedican a defender a la Cienciología de cualquier tipo de persecución.
    - La Oficina del Guardián, era la encargada de proteger a la Iglesia contra las amenazas externas, pero fue disuelta en 1981 por abusos de poder y en la actualidad, es la Oficina de Asuntos Especiales la responsable de ello.

    Organizaciones dependientes
  • Droganón
  • Narconón
  • Criminón
  • El Camino hacia la Felicidad
  • Asociación para una Vida y Educación Mejor (ABLE)
  • Alianza para la Preservación de la Libertad Religiosa (APRL)
  • Unión para las Libertades Civiles Americanas (ACLU)
  • Comisión de Ciudadanos en Pro de los Derechos Humanos (CCHR)
  • Comisión Nacional para el Cumplimiento de la Ley (NCLE)
  • Instituto Mundial de Empresas de la Cienciología (WISE)
  • Comisión Ciudadana por los Derechos Humanos

    Doctrina

    Sincretismo
    La Cieciología está compuesta por elementos tomados del hinduismo, el taoísmo y el budismo para obtener un supuesto sistema terapéutico, por lo que es difícil encuadrarla dentro de un marco religioso. Además toma la psicoterapia, la ciencia ficción, la espiritualidad, la filosofía griega y el pensamiento moderno de Spinoza, Schopenhauer, Nietzche y Freud.

    Su centro: el hombre
    Prescinde totalmente de Dios y de la salvación. Tiene al hombre, que considera fundamentalmente bueno, como el centro. Todos serían buenos sino fuera por los residuos traumáticos, dañinos, que son residuos en el espíritu y la mente de los hombres debido a comportamientos equivocados o incorrectos anteriores. A estos residuos le llaman "engramas". Existe cierto parecido entre el engrama y el karma budista.

    Para ellos, el hombre está compuesto de “thetan” o espíritu inmortal y de una realidad o esencia genética, que habita en medio del cuerpo. Es decir, el hombre está compuesto de cuerpo, mente y thetan.

    El “thetan” es el ser espiritual inmortal, el propio individuo, no su cuerpo o mente. No es algo que “tiene”, sino algo que “es”. Al dejar el cuerpo en el momento de la muerte va a un lugar de descanso que puede ser en Marte o en los Pirineos, hasta que se le asigne un nuevo cuerpo.

    La meta de un “thetan” es alcanzar las certezas y las habilidades de su propia personalidad espiritual innata, alcanzando poderes superiores a los de Buda, Jesús, etc. Convirtiéndose, así, en un “thetan” operante (OT).

    Las ocho dinámicas del hombre

    1. Impulso a la existencia/supervivencia
    2. La sexualidad o la familia
    3. La integración de un grupo no-familiar: pueblo, nación, etc.
    4. La humanidad
    5. El impulso de todos los animales a la supervivencia
    6. El universo físico
    7. El impulso hacia la existencia como espíritus
    8. El impulso a la existencia como infinito

    Su moral
    La supervivencia es el centro de su moral, por lo que se justifica la mentira y la violencia con tal de sobrevivir.

    Según Hubbard, la meta de la vida es la “supervivencia infinita”y que el hombre obedece en todas sus acciones y propósitos a la orden de “sobrevivir”. Este hallazgo hace que surja la solución definitiva a las enfermedades y aberraciones del hombre, según ellos.

    No se permite el adulterio, las relaciones prematrimoniales y el uso de las drogas.

    El perdón se obtiene por medio de una “auditación” o confesión científica.

    Su código moral es el llamado “El Camino de la Felicidad”, donde se manifiesta claramente que carece de una naturaleza religiosa, que sólo es producto del sentido común. Es relativista, ya que niegan la existencia de una verdad absoluta. Fue dado a conocer por Hubbard en 1980.

    La auditación es una especie de rito, que en realidad se trata de una entrevista de un auditor –cienciólogo avanzado y entrenado – y un cliente al que asesora.

    Este asesoramiento no se les da más que a los que no han alcanzado el estado de “clear”. El objetivo es el investigar la “mente reactiva”para descubrir todo el contenido negativo para poder superar sus efectos.

    El E-meter es utilizado en esta entrevista por parte del auditor y así conocer sus diferentes estados de ánimo durante la sesión. Este aparato que vende a precios altísimos, siendo que podría ser un detector de mentiras cualquiera.

    Resumen del pensamiento cienciológico
    Los escritos de Hubbard casi no hablan de "religión"; ya que no hace falta la religión para mejorar la mente humana, para ello se basta la Dianética.

    La Cienciología en su contenido y sus propósitos no es más que una filosofía religiosa aplicada y destinada al mejoramiento práctico de la persona.

    Por otro lado, se define como: "Cienciología es una religión del siglo XX".

    Cienciología se ofrece como un camino para una mayor libertad, ofrece lo mismo que las religiones tradicionales, pero de otro modo. Su punto de partida es la supervivencia infinita.

    Resumen doctrinal

    Credo doctrinal
    1. Todos los hombres de cualquier raza, color o credo tienen derechos inalienables...
    a sus propias prácticas religiosas y a su realización.
  • a sus propias vidas.
  • a su cordura. 
  • a su propia defensa.
  • a concebir, elegir, ayudar o apoyar a sus propias organizaciones, iglesias y gobiernos.
  • a pensar libremente, hablar libremente, escribir libremente sus propias opiniones, y a oponerse, pronunciarse o escribir sobre las opiniones de otros.
  • a la creación de la propia especie.
    2. Las almas de los hombres tienen los derechos de los hombres.
    3. El estudio de la mente y la curación de las enfermedades causadas mentalmente no debería enajenarse de la religión o tolerarse en campos no religiosos.
    4. Que ninguna agencia menos que Dios tiene el poder para suspender o poner a un lado estos derechos, abierta o encubiertamente.
    5. El hombre es básicamente bueno; está intentando sobrevivir; y su supervivencia depende de sí mismo y de sus semejantes.
    6. Las leyes de Dios prohíben al hombre destruir su propia especie, la cordura de otro, destruir o esclavizar el alma de otro.
    7. El espíritu puede salvarse, y sólo el espíritu puede salvar o curar al cuerpo.

    Este credo en sí no aparenta tener nada de malo, pero aunado a todo lo demás, dejando a un lado la trascendencia, se convierte en un credo antropomórfico.

    Esta doctrina centrada en el hombre no puede considerarse como religión ya que es más un credo del hombre mismo y no de un ser trascendente. Además de contener ideas gnósticas, un gran sincretismo y ser tencnócrata.

    "Dianética, la ciencia de la salud mental"

    Dianética: "dia" (a través), "nous" (mente).
    Su punto de partida es la obra de Hubbard, con técnicas terapéuticas para tratar todas las enfermedades mentales no orgánicas, y todas las enfermedades orgánicas psicosomáticas, asegurando una curación total.

    Bajo la premisa de que la capacidad racional del ser humano supera los límites normales de la personalidad, la Dianética ayuda a alcanzar una visión completa de la potencialidad mental.

    En teoría, quien practica la Dianética debería quedar libre de todo dolor y malestar, para convertirse en un "liberado" (sin tensiones y ansiedades), y después pasar a ser un "clear", sin enfermedad presente o futura.

    El clear es quien ya no sufre de los efectos negativos que le ocasiona la mente reactiva, no posee engramas que puedan reestimularse y que lo lleven a la confusión con datos falsos. Es capaz de modificar su ambiente. Es más dinámico, poseedor de un elevado nivel moral, con una mayor capacidad de buscar el placer y disfrutarlo. Su individualidad y su creatividad se fortalecen. Es libre respecto a sus emociones, piensa por sí mismo y vive la vida sin las trabas ocasionadas por los engramas anteriores. Poseen una capacidad particular de influir y dominar a los demás.

    Todo pensamiento y acto del ser humano obedece a una sola orden: "sobrevive". Sobrevivir es apartarse de la muerte y asegurarse la inmortalidad.

    La sobrevivencia se compone de cuatro dinámicas:
    - Sobrevivir como individuo.
    - Sobrevivir como descendencia.
    - Sobrevivir como individuo-grupo.
    - Sobrevivir como individuo-humanidad.

    El éxito y el placer favorecen la sobrevivencia; el fracaso y el dolor la complican y la reducen. En consecuencia hay que buscar el éxito y eliminar cualquier dolor.

    La mente del hombre tiene dos aspectos: analítico y reactivo. El hombre es bueno por naturaleza, su mente en el aspecto analítico piensa, observa datos, los recuerda y resuelve problemas. Posee unos bancos de memoria que contienen imágenes mentales, las que utiliza para tomar decisiones para impulsar la supervivencia. Esto sucede cuando una persona está consciente, esta parte es la que ejerce pleno control. Pero en su aspecto reactivo la mente almacena los dolores físicos y mentales, las experiencias de conductas irracionales y desequilibradas causadas por los "engramma".

    ¿Qué es un "engrama"?
    Es una especie de registro completo de todos los detalles de dolor físico o mental grabados en las células del organismo, de ahí que el dolor es una herida más que un recuerdo. La grabación de este dolor-herida es el engrama. Su origen puede ser tanto prenatal, natal, como postnatal.

    En los momentos de dolor se suspende la mente analítica y entra la mente reactiva, la cual recuerda todo lo sucedido, todo el dolor, todas las percepciones del incidente.

    La terapia dianética trata de liberar al enfermo de los engramas que ponen en peligro su sobrevivencia, para llegar a ser una persona perfectamente consciente y libre de todo dolor físico y mental es decir ser un “clear”.Su finalidad es recuperar la potencialidad innata del ser humano.
    La Dianética sería la que volvería al enfermo en un hombre de éxito, capaz de vencer las dificultades de la vida. La terapia dianética requiere de varias consultas o sesiones con el "auditor" para sacarlo de la inconsciencia y llevarlo a una conciencia psicológica.

    La auditación
    La "auditación" comienza sumiendo al enfermo en un estado de deliberada inconsciencia para "revivir" los engramas enterrados en su mente; mismos que desaparecerán en cuanto se borre el "engrama" ´básico-básico", primera sensación de dolor después de la concepción.

    El auditor, sirviéndose de un E-Metro, va registrando las reacciones del paciente mientras va recordando los dolores recibidos en el vientre de la madre, hasta llegar a cuando era un simple espermatozoide que buscaba un óvulo para fecundarlo.

    Actualmente, la Iglesia de la Cienciología afirma que la Dianética es su antecesora, que Cienciología es el fruto de la evolución de la Dianética a través de los trabajos de investigación de Hubbard.

    Conclusión
    Lo que propone la Dianética o Iglesia de la Cienciología es incompatible con la visión cristiana del hombre y del universo.

    Según ellos, el hombre puede lograr cualquier cosa con la ayuda de la auditación, dejando al margen la ayuda divina, y por lo tanto la Gracia, la Providencia, etc. Los cristianos sabemos que es necesaria la ayuda de Dios y que dependemos de Él.

    El sentido trascendente de la vida no existe. El fin último del cristiano es la vida eterna, la trascendencia.

    Piensan que el hombre es un ser ilimitado. La salvación depende de él mismo y de los demás. Los seguidores de Cristo nos reconocemos limitados y sabemos que para lograr la salvación es necesaria la gracia de Dios.

    Creen en la reencarnación.No toman en cuenta la obra redentora de Cristo, ni la resurrección.

    Olvidan que el hombre es una unidad sustancial de cuerpo y espíritu.

    A Dios nunca se le nombra. No existe una relación con el Dios personal. No creen en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

    La empresa "Cienciología™" reemplaza no sólo a la Iglesia como comunidad de fieles, sino a la sociedad como ámbito propio de crecimiento y desarrollo de la persona, pues se necesitan sus cursos, los niveles, el "puente", los auditores… para lograr algo en la vida, de esta forma se crea un clima totalizante que envuelve y anula la personalidad, encerrándola y constituyendo en definitiva el clima básico para el desarrollo de un proceso de despersonalización y condicionamiento conductual.

    Sus adeptos tienen que aportar grandes sumas de dinero. Un curso puede costa más de $7,000.00 dólares, algunos hasta $25,000.00.

    Imponen su ideología, inclusive por medio de la violencia. Dentro de la jerarquía, los guardianes secretos impiden que alguna persona abandone la secta y que no se den a conocer sus secretos. Tomando acciones de persecución contra aquellos que consideran son enemigos. Utilizan ataques y desacreditación contra personas e instituciones.

    Pero los riesgos de la Cienciología no quedan circunscriptos a los límites de la organización y a los posibles incautos que se ven atraídos por su planteo, alcanzan también a muchos más que, inocentemente, se someten a cursos y seminarios de entrenamiento para promotores, gerentes, o incluso a veces simples empleados que aspiran a ingresar o progresar en muchas empresas que adoptan los preceptos y la bibliografía cienciológica, disfrazados tras la apariencia de nuevas técnicas de marketing.

    En los centros de rehabilitación para drogadictos se explota a las personas de diversas maneras. Las condiciones de vida de los toxicómanos van en contra de la dignidad de la persona.

    Existen evidencias que la Iglesia de la Cienciología aconseja en metodología a los Hare Krishna y que ha orientado a la secta Moon en técnicas de control mental.

    Podríamos decir que la Iglesia de la Cienciología está más cerca de la Nueva Era que de Cristo, es una organización de tipo empresarial más que una iglesia, termina deformando al hombre que en vez de trascender, desciende.
  • sábado, 10 de noviembre de 2012

    México, el paraíso de las sectas



     La Secretaría de Gobernación analiza la posibilidad de otorgarle el registro como agrupación religiosa a la Cienciología, una secta acusada mundialmente de delitos gravísimos, entre ellos asesinato, trata de personas, abusos psicológicos, extorsión y fraude. Algunos disidentes de la organización, entre ellos Rafael Gómez, piensan que el registro será benéfico, debido a que el gobierno federal podrá vigilar con precisión las actividades de la Dianética, como también se le conoce a esta agrupación. Del otro lado de la moneda, dos de los principales especialistas en sectas en habla hispana, el español Miguel Perlado y la puertorriqueña Myrna García, advierten que será el inicio de una tragedia. ¿Qué tiene la palabra Cienciología que casi con sólo pronunciarla provoca conflictos? Esta respuesta nos remonta al año 1950, cuando el escritor de ciencia ficción estadunidense Ronald L. Hubbard publicó el libro Dianética: la ciencia moderna de la salud mental. 
    Años después, el novelista fundó su organización, con un credo basado principalmente en una fusión de prácticas orientales y teorías sobre complots extraterrestres. Al interior de sus paredes la Dianética cuenta historias maravillosas de Hubbard, a quien pintan como un mitológico genio que destacó en casi todas las disciplinas de la vida. Sin embargo, en oposición a esta versión, la leyenda del escritor comenzó a ser cuestionada por su propio hijo Ronald Hubbard Jr., quien escribió una biografía sobre su padre titulada: ¿Mesías o Loco?: “El 99% de todo lo que dijo o escribió mi padre sobre sí mismo es mentira”.  

    El científico Carl Sagan escribió algo similar en su obra El cerebro de Broca, al revelar que Hubbard inventó el culto para hacerse millonario: “Tenía que inventarse una religión y ganarse la vida con ella”. Sobre Hubbard se han escrito decenas de biografías y libros especializados que lo pintan como un tenebroso abusador psicológico, rodeado siempre de la sospecha de cometer actos criminales. Más allá de la historia del fundador de la Dianética, desde la década de los ochenta disidentes de la organización comenzaron a hablar de prácticas aterradoras en el interior del culto: extorsión, homicidios, esclavitud y abusos psicológicos. Sea que la Secretaría de Gobernación conceda o no el registro a la Cienciología, este culto opera a sus anchas en el país desde la década de los sesenta. Su principal contacto con sus posibles adeptos es ofrecer en la calle un “test de estrés”. La serie animada estadounidense South Park ridiculizó este procedimiento, al caricaturizar cómo los posibles clientes siempre salen con pésimos resultados en el examen, siendo la antesala para lo que vendrá después: una lista interminable de costosísimos cursos. Por cierto, South Park fue demandada en 2006, después de la difusión de este capítulo. 
    La Dianética se caracteriza por ofrecer cursos, talleres y diplomados a sus adeptos, con títulos relacionados con mejorar el desarrollo profesional y humano. Además, utilizan varias organizaciones fachadas como parte de su estrategia para ganar simpatizantes, entre ellas Entiende Más Logra Más (educación), Narconon (drogas), Soluciones Empresariales (asesoría) y Fundación Latinoamericana El Camino a la Felicidad (desarrollo humano). Entrevisté a siete disidentes de la organización para el número 1846 de la revista Proceso. Los casos de las víctimas eran tan variados como terroríficos: abuso de menores, extorsión, trata de personas y familias diluidas. Al respecto, la posición oficial de la Cienciología fue cuestionar la ética de los declarantes, así como minimizar los casos. Desde su posición, cualquier crítica siempre proviene de personas “mal informadas” o bien se trata de“intolerancia religiosa”. Como sea, en la red hay miles de reportajes de medios serios, BBC, Newsweek, Rolling Stone, Televisión Española, Time, por citar algunos, sobre la trágica vida que acompaña a quienes se atreven a salirse del culto, que generalmente sufren, cuando menos, la imposibilidad de ver de nuevo a su familia. Según el testimonio de los disidentes que entrevisté, la Cienciología viola gran parte de los artículos del la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en México, pues su fin es primordialmente económico y promueve la intolerancia religiosa. 

    El caso de la Cienciología es sólo uno entre la variada oferta de sectas que operan en México: Pare de Sufrir, Meditación Trascendental, Osho, Movimiento Gnóstico, Sai Baba, La Luz del Mundo, Ufólogos, Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial y un infinito etcétera. Casi todas guardan en común ciertos rasgos: niegan ser sectas, son absolutamente intolerantes a la crítica, pero, sobre todo, se roban la vida de sus adeptos. Para entender la magnitud de la variedad de las organizaciones que opera en México basta con echar un vistazo a las asociaciones registradas ante la Secretaría de Gobernación. Hay 3 mil 606 matrices y 4 mil 47 derivadas. El gobierno federal ha debido recapacitar en casos donde el registro fue equivocado, siendo el más relevante el culto a la Santa Muerte. Cuando un adepto cae en una secta casi no hay poder humano que lo convenza de que está siendo objeto de complejas manipulaciones. Los familiares encuentran imposible dialogar con él. Cuando presentan denuncias ante el Ministerio Público generalmente se las echan abajo, alegando que los afectados son mayores de edad o simplemente sus casos se archivan en el olvido. 
    A pesar de que México es un punto estratégico para la geografía de los movimientos sectarios, escasean especialistas, investigadores y asociaciones que investiguen el fenómeno. Las redes más completas en la materia son: http://victimasectas.com/ y http://www.hemerosectas.org/ de España y Puerto Rico, respectivamente. 
    Mientras siga el limbo legal que permite que cualquier agrupación cometa abusos contra sus adeptos bajo el pretexto de la libertad de credo, para la sociedad civil no hay más salida que organizarse por sí misma. Algunas personas piensan que sólo gente débil cae en las redes de las sectas o minimizan el problema, reduciéndolo a un asunto de credo religioso. No es así. Casi cualquier persona bien intencionada puede ser presa de estos abusos y no es cuestión de libertad de fe: pierden familias, pensamiento, dinero e individualidad. 
    Además de orientar la vida de sus adeptos sin ninguna preparación profesional, las sectas cometen abusos psicológicos y arruinan los destinos de familias enteras. Por tal motivo es urgente que la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos y los órganos legislativos analicen la vigencia de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, para poder monitorear y sancionar con el rigor que se merecen todas las prácticas de abuso sectario.
     Juan Pablo Proal (sectas.org)