"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 7 de mayo de 2021

Oda a la ignorancia y a la estupidez religiosa: cardenal católico predicará un retiro junto a una "obispa" protestante, acerca del coronavirus

 

Cardenal predicará retiro con `obispa´ luterana


El cardenal predicará un retiro sobre el dios coronavírico

El cardenal sueco de Estocolmo, Anders Arborelius, y Karin Johannesson, una obispa de la diócesis protestante de Uppsala, predicarán juntos un "retiro". El tema previsible es el "Coronavirus", que se ha transformado en el nuevo super dogma ecuménico. 

NT: Así se transmite la idea de que la tal `obispa´es válida a los ojos de los católicos y debe escuchársela en igualdad de condiciones que a un verdadero cardenal de la Iglesia Católica. El fin es triple: acostumbrarnos al concepto de `mujeres sacerdote´, derribar a la religión católica como única poseedora de la Verdad de Jesucristo y hacer de la salud corporal el nuevo fin `escatológico´del cristiano, sustituyendo los mandamientos de la Ley de Dios por los del covid, impuestos por los gobiernos y organismos masónicos.

El "retiro" consistirá en sesiones en línea y se celebrará durante cuatro sábados, empezando por el sábado anterior a Pentecostés.

Arborelius fue criado como luterano. Sus padres se divorciaron. A los 20 años se convirtió a la Iglesia, pero en su vejez vuelve a caer en el luteranismo. 


Arborelius es un apasionado defensor de la inmigración musulmana masiva a Suecia.

La pregunta es, ¿alguien estará interesado en perder su tiempo con esta pantomima?


en.news

martes, 17 de noviembre de 2020

Jorge Luis Borges, antiperonista por convicción

 


Jorge Luis Borges: "Siempre he sido antiperonista, pues Perón fue un canalla que corrompió a todo su país. Cuando, luego de su exilio, volvió al poder, sentí una tristeza inmensa: ése fue también el regreso de la vulgaridad y de la ignorancia".

domingo, 14 de diciembre de 2014

"Almita desconocida": nuevo integrante del irracional panteón neo-pagano de la Nueva Era



Al igual que sucedió con el Gauchito Gil, la Difunta Correa y San La Muerte, la irracionalidad, la superstición, la ignorancia religiosa y hasta el sacrilegio y la blasfemia, se dieron cita de inmediato alrededor de la tumba de una pobre niña inocente poco después de ser asesinada brutalmente en el año 2002 -aparentemente por narcotraficantes- en la frontera entre Bolivia y Argentina. Este culto patético e irracional, está alejado de las normas de la piedad, de la razón y de la santidad debidas a Dios y se coloca en las antípodas del respeto debido a su majestad. Traemos a colación la siguiente nota, extraída del diario Clarín, de su edición digital del día 14 de diciembre de 2014 (http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html), para advertir a los católicos que 
SE ABSTENGAN DE PRACTICAR CUALQUIER TIPO DE CULTO RELIGIOSO, PUESTO QUE DE HACERLE COMETEN IPSO FACTO EL PECADO DE SUPERSTICIÓN E IDOLATRÍA, 
ofendiendo gravemente a Nuestro Señor Jesucristo, único Dios Verdadero, por quien se vive.

Al respecto, esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: 

"La superstición

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

La idolatría

2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos [...] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.

2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5)".

Lo que sí se puede hacer es, puesto que esta niña sí existió -debido a que su cuerpo fue, tal como lo registra la crónica policial, descuartizado-, rezar por su eterno descanso, pero al modo como se hace por los fieles difuntos, y no "peregrinando" a este lugar, y mucho menos colocando ofrendas ni dejando exvotos en acción de gracias, lo cual constituye los pecados de superstición e idolatría.

A continuación, ofrecemos el artículo del diario Clarín, antes mencionado.


Una niña de unos 12 años apareció descuartizada en 2002 en la frontera de Bolivia con Argentina. Nunca la identificaron, pero se cree que era una “mula” que llevaba cocaína. Hoy le hacen ofrendas para pedirle protección.
Es una tierra sin ley, un lugar en el que las fronteras parecen mera formalidad. Por sobre las patrias boliviana y argentina, aquí hay una nación más grande: la coya, con su cultura ancestral y, desde hace cinco siglos, una fe parida por el sincretismo de las creencias pre coloniales y cristianas traídas del Otro Mundo. Sin embargo, es una corporación multinacional la que domina este valle del chaco boliviano por encima de patrias, gobiernos y religiones: el poder narco.

Aquí, en la pequeña ciudad boliviana de Yacuiba, a un par de kilómetros del paso internacional que une Pocitos (Bolivia) y Salvador Mazza (en Salta, la mayor puerta de entrada de cocaína hacia Argentina), una deidad unificó la multiplicidad de culturas, intereses y creencias: la “Almita Desconocida”, una nena enterrada desde hace poco más de una década en el pequeño cementerio del barrio San Gerónimo.

Dicen que ilumina a sus devotos. Y llegan todos: enfermos, ciegos, agradecidos, necesitados, desesperados, borrachos, hombres, mujeres y niños. Pero los primeros que peregrinaron hasta su tumba a pedirle protección y valor fueron seres invisibles: los soldados del gran poder del territorio, las “mulas” (pasadores de droga) y los sicarios, quienes en su mayoría viven en Africa y Sector 5, los dos barrios –uno del lado boliviano y el otro, del argentino– desde donde operan e infunden terror los clanes narco. Y eso, se presume, es porque “Almita Desconocida”, con apenas 12 años, fue una de sus esclavas.

Pocos centímetros bajo tierra yacen algunas partes de la niña sin nombre que una vez fue “Almita”, antes de convertirse en mito, el 9 de agosto de 2002. Fue ese día que cerca de la terminal de ómnibus de Yacuiba alguien encontró su mitad inferior desmembrada y metida en una bolsa de nylon. Cuatro días después, y cerca del mismo lugar, apareció la cabeza de la nena junto a otros pedazos de su cuerpo.

“Ya una parte había sido comida por los perros del pueblo”, relata Juan Casassola Rodríguez (68). “Don Juan”, como le dicen, es el sepulturero del cementerio desde hace 15 años y fue quien enterró los restos de “Almita” hace 14. La aparición del cuerpo descuartizado conmocionó a los habitantes de Yacuiba y de Pocitos. Y también a los de Salvador Mazza. Por la quebrada que separa ambos países las noticias cruzan tan rápido como la cocaína y los bagayeros. En esos días entre el hallazgo y la sepultura, aparecieron muchos padres que llevaban consigo zapatitos de sus hijas desaparecidas para ver si coincidían con los pies de la muerta. Ninguno encajaba.

“Don Juan” recuerda su entierro como el más especial y mágico que le haya tocado preparar, o acaso el único. “Se hizo una peregrinación grande. Vinieron como 400 personas por este macabro hecho”, relata y abre los brazos para abarcar todo el campo seco que rodea los nichos y las tumbas. La mayoría de aquellos primeros fieles eran integrantes o víctimas del clan narco que, se dice por aquí, tenía esclavizada a la nena antes de que pasara a la posteridad mitológica.

No obstante, nadie nunca pudo saber quién fue “Almita”. Están los que aseguran que ella era “pasadora” de drogas de país a país y que, con el afán de recuperar urgente la cocaína que llevaba ingestada (¿en una guerra entre clanes?), la mataron y le abrieron el cuerpo. De cuando vio los restos de “Almita”, “Don Juan” describe: “Era un organismo incompleto. No tenía ni su pancita ni sus tripitas. La parte blanda ya no estaba”.

Andrea, una devota que esta semana viajó 500 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra “para agradecerle porque me va bien”, susurra que gente de Yacuiba le contó que “‘Almita’ vio lo que no tenía que ver: la cara del jefe narco”.

La tumba de “Almita Desconocida” es ya un altar que incluso han techado e iluminado porque los fieles aparecen a toda hora. Es un santuario colorido por las cientos de flores que le traen, iluminado por las velas que le prenden, perfumado por el tabaco que le dejan encendido y las hojas de coca que le esparcen sobre la superficie de cemento pintado de rojo que cubre el ataúd. Algunos también, como a la Pachamama, le convidan cerveza. Andrea, en cambio, vacía allí una pequeña botella de jugo porque “‘Almita’ es una nena y no toma alcohol”. “Ella captó mi alma y ya no puedo dejar de venir”, dice, mientras acaricia una gran cruz de madera sobre su ataúd. El santuario también está decorado con atrapasueños, un Cristo al que le cortaron las manos y un reloj de agujas detenido, nadie sabe por qué, a las 11.30.

“Préndanle una vela y les atrapará el alma”, le sugiere Andrea a los enviados de Clarín y también a “Doña Rosa”, que viajó tres días desde La Paz para pedirle trabajo tras haber quedado viuda. “Me contaron que ‘Almita’ hace favores”, sonríe ella y deja ver sus dientes, cuatro de los cuales están cubiertos por una funda dorada con forma de corazón.

Según los devotos que llegan a San Gerónimo, “Almita” ha concedido favores y milagros. Se lee en las cientos de plaquetas amuradas a su alrededor; “Estás lejos del mundo pero en la gloria del Señor, una flor y una lágrima nunca faltarán en tu tumba”; o “Almita gracias por los milagros recibidos”.

La protección a mulas y sicarios que ofrece “Almita” no es un secreto aquí. “Ellos vienen por las noches o los lunes, que es el día que más gente llega porque es el ‘Día de las Almas’”, explica Carmen, vendedora de bebidas en la puerta del cementerio. “Yo también le estoy agradecida a ‘Almita’ porque desde que llegó tengo más trabajo”, admite inocentemente, bajo su toldo, protegida del sol que parece hervir la tierra.

De la devoción narco, “Don Juan” prefiere no hablar. Pero quien no lo niega es el cura Victorio Da Silva, de la parroquia San Pedro, de Yacuiba. “Los bolivianos son muy piadosos. Son muy supersticiosos y devotos de las almas, no sólo de las desconocidas, también de las olvidadas. Todos los días vienen a pedirme que recemos por la ‘Almita’ y yo aquí concedo los pedidos de la gente, siempre que no sean para San La Muerte”, aclara, en la penumbra del templo.

Eso no quita que Da Silva no sepa que el corazón mágico de “Almita Desconocida” ha empezado a latir en el pueblo boliviano gracias a la devoción que le profesan asesinos, traficantes y pasadores. “Es cierto. Ellos se agarran de todo para que les vaya bien en su negocio, infunden esa fe en sus ‘mulas’ para darles coraje, pobrecitas. Conozco sus movimientos, me crié en la frontera con Brasil y le puedo asegurar que la devoción también crece con el narcotráfico”.

Miguel, un chofer de la línea 2 de colectivos local, que termina en el cementerio, se enoja cuando se le habla del mito. “Aquí la gente cree que si se compra un carro es por ‘Almita’. Yo me rompo trabajando, señor”, dice.

Antes de volver a hablar mira de reojo, con desdén, una camioneta 4x4 de la que baja un hombre vestido con una remera negra con una cabeza sin rostro impresa. Luego suelta en voz baja: “‘Almita’ no trae bondad. Trae guerra, trae a los ‘pichicos’ (como les dicen a los narcos en Bolivia) y a los ladrones. Esos no tienen paz”.
(artículo extraído de: http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Un católico NO PUEDE NI DEBE participar en los cultos de exaltación a la "Madre Tierra"


La razón por la cual un católico NO PUEDE NI DEBE participar
en estos ritos, es que en ellos se diviniza al planeta Tierra y a su naturaleza. Lejos de ser una ceremonia festiva "neutra", se trata de un rito neopagano que compromete la fe del que lo celebra, 
por lo que es incompatible con la Fe católica.

1. ¿Qué son los cultos de exaltación de la "Madre Tierra"?

Son ritos realizados por los integrantes de las religiosidades telúrico-mistéricas y que tienen su origen en el neolítico. En varias cuevas europeas se han encontrado estatuillas de cerámica que representan, por ejemplo como en el caso de la “Diosa de Gavà”, la imagen de una mujer con una espiga sobre su vientre. La mujer (que es preñada y da a luz), asociada con la tierra (que da los vegetales) es fecundada al igual que la tierra (elemento femenino) lo es por los rayos del sol (elemento masculino).

2. ¿Cómo se clasifican?

Al referirse al culto a la Madre Tierra, deben considerarse dos cosas: en primer lugar, perduran aún ritos ancestrales aborígenes que se practican en algunas zonas de América, Asia y África. Y en segundo lugar, los ritos relacionados con la Nueva Era. Para dar un panorama más claro, serán clasificados de la siguiente forma:

1-     Ritos a la Madre Tierra tradicionales antiguos: son ancestrales y practicados por quienes creen en la Madre Tierra entre otras deidades. Son animistas y politeístas.
2-     Ritos a la Madre Tierra sincréticos individuales: son ceremonias practicadas generalmente por tradicionalistas. Son sincréticos.
3-     Ritos a la Madre Tierra nuevaeristas: son ceremonias practicadas por personas que las adquieren no precisamente por herencia cultural de sus ancestros. Pueden ser animistas-panteístas, politeístas y sincréticos y se diferencian del resto por poseer componentes ideológicos modernos como la ecología, el feminismo, el vegetarianismo, la meditación, etc.

3. ¿Quiénes lo practicaron o practican y qué se hace en ellos?

No todos dan a la Madre Tierra un mismo nombre o una misma interpretación y forma. Los más practicados cultos politeístas asiáticos y europeos antropomorfizaban (algunos también teriomorfizaban) a la tierra y la llamaban por los siguientes nombres:

Sumerios: Tiamat.
Caldeos: Ishtar o Ninsuna.
Cananeos: Asera.
Asirios: Astarté.
Frigios: Cibeles.
Griegos: Gea o Gaya.
Minoicos: Rea.
Romanos: Magna Mater.

Casi todas las antiguas civilizaciones, adoraron algún tipo de diosa relacionada con la tierra. Además de los ya nombrados, lo hicieron los hindúes, los pueblos siberianos, los celtas, los pueblos nórdicos y los vascos. Poco a poco la cristianización de las poblaciones fue dejando este culto en el olvido. En la América precolombina, los distintos pueblos también adoraban a la Madre Tierra y luego de la llegada del hombre europeo y de la evangelización, a diferencia del viejo continente, en la nueva tierra nunca fue abandonado en su totalidad, más bien, algunos católicos lo mantuvieron como una tradición ancestral que en algunos casos individuales forma un verdadero sincretismo.

En buena parte de Sudamérica (Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile y Colombia) existe el culto y la celebración de la Pachamama (del aimara y quechua “pacha”: tierra y “mama”: madre) que se realiza el 1º y en varios días más del mes de agosto y es practicado por personas mayormente cristianas de manera paralela a su creencia base. En el ritual se le ofrenda a la pachamama alimentos, bebidas, tabaco, hojas de coca, etc.

En la actualidad varias personas que no tienen una tradición ancestral cercana con quienes rendían culto a la Madre Tierra, participan en celebraciones y cultos reactualizados por la Nueva Era. Desde esta nueva visión, suelen llamar Gaia a la Madre Tierra y la conciben como el cuerpo de un ser vivo, el más grande del sistema solar, que influye en nuestras vidas porque estaríamos mentalmente interconectados con sus centros de energía. “Con este sentido y con el numinoso, divino de la ‘tierra’, en NE Gaia es relacionada con la diosa Madre Tierra (…)” (1).

En Europa, como ya se ha dicho, existen grupos que desde hace algunas décadas atrás, reactivaron parte de esos ritos y los fusionaron con una fuerte carga nuevaerista neopagana. Mucho más lejanos que los americanos esos cultos desaparecieron alrededor del siglo III d.C. Se practican preferentemente en bosques y se utilizan calderos, velas, cánticos, orientaciones astrológicas y se ofrendan distintos vegetales. Otra diferencia con los americanos es que en los europeos no se ofrenda carne de animales, por la tendencia al vegetarianismo impuesta por la Nueva Era.

(1) Manuel Guerra – Diccionario Enciclopédico de las Sectas.

4. ¿Qué dice la Iglesia Católica al respecto?

4. Al enjuiciar la religiosidad popular, no podemos partir de una interpretación cultural occidentalizada, propia de las clases media y alta urbanas, sino del significado que esa religiosidad tiene en el contexto de la sub-cultura de los grupos rurales y urbanos marginados.
Sus expresiones pueden estar deformadas y mezcladas en cierta medida con un patrimonio religioso ancestral donde la tradición ejerce un poder casi tiránico; tienen el peligro de ser fácilmente influidas por prácticas mágicas y supersticiones que revelan un carácter más bien utilitario y un cierto temor a lo divino, que necesitan de la intercesión de seres más próximos al hombre y de expresiones más plásticas y concretas. Esas manifestaciones religiosas pueden ser, sin embargo, balbuceos de una auténtica religiosidad, expresada con los elementos culturales de que se dispone.

En el fenómeno religioso existen motivaciones distintas que, por ser humanas, son mixtas, y pueden responder a deseos de seguridad, contingencia, importancia y simultáneamente a necesidad de adoración, gratitud hacia el Ser Supremo. Motivaciones que se plasman y expresan en símbolos diversos. La fe llega al hombre envuelta siempre en un lenguaje cultural y por eso en la religiosidad natural pueden encontrarse gérmenes de un llamado de Dios.

En su camino hacia Dios, el hombre contemporáneo se encuentra en diversas situaciones. Esto reclama de la Iglesia, por una parte, una adaptación de su mensaje y, por lo tanto, diversos modos de expresión en la presentación del mismo. Por otra, exige a cada hombre, en la medida de lo posible, una aceptación más personal y comunitaria del mensaje de la revelación.

Documento de Medellín (1968)
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Evangelización y crecimiento de la fe
6. Pastoral Popular
I. Situación

444. Por religión del pueblo, religiosidad popular o piedad popular, entendemos el conjunto de hondas creencias selladas por Dios, de las actitudes básicas que de esas convicciones derivan y las expresiones que las manifiestan. Se trata de la forma o de la existencia cultural que la religión adopta en un pueblo determinado. La religión del pueblo latinoamericano, en su forma cultural más característica, es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular.

456. Los aspectos negativos son de diverso origen. De tipo ancestral: superstición, magia, fatalismo, idolatría del poder, fetichismo y ritualismo. Por deformación de la catequesis: arcaísmo estático, falta de información e ignorancia, reinterpretación sincretista, reduccionismo de la fe a un mero contrato en la relación con Dios. Amenazas: secularismo difundido por los medios de comunicación social; consumismo; sectas; religiones orientales y agnósticas; manipulaciones ideológicas, económicas, sociales y políticas; mesianismos políticos secularizados; desarraigo y proletarización urbana a consecuencia del cambio cultural. Podemos afirmar que muchos de estos fenómenos son verdaderos obstáculos para la Evangelización. 

Documento de Puebla (1979)
III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
3. Evangelización y religiosidad popular
3.1. Noción y afirmaciones fundamentales


Fuentes:
Jesucristo portador del agua de la vida: una reflexión cristiana sobre la New Age o Nueva Era.
Documento de Medellín.
Documento de Puebla.
Manuel Guerra – Diccionario Enciclopédico de las Sectas.
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