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martes, 20 de septiembre de 2022

Obispos, sacerdotes y estudiosos corrigen al Papa sobre la comunión sacramental

 

Obispos, sacerdotes y estudiosos corrigen al Papa sobre la comunión sacramental

Joseph Strickland y Athanasius Schneiderr El obispo Joseph Strickland y el obispo Athanasius Schneider, dos de los firmantes de la carta.
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Enmendarle la plana al Papa en cuestiones doctrinales no es totalmente inédito, pero sí bastante insólito. Varios obispos, sacerdotes y estudiosos lo acaban de hacer sobre una declaración del Papa contenida en la carta apostólica Desiderio desideravi.

Cuatro obispos, varios sacerdotes y numerosos estudiosos católicos han firmado una declaración reprochando al Papa Francisco una declaración reciente sobre la recepción de la Sagrada Comunión, según la cual “todos están invitados a la cena de las bodas del Cordero (Re 19:9).

“Para ser admitido a la fiesta todo lo que se requiere es el vestido de bodas de la fe que proviene del oír su Palabra”. El Papa escribió estas palabras en su Carta Apostólica del 29 de junio sobre la liturgia, Desiderio desideravi, pero para los firmantes de esta nueva declaración (ver aquí texto completo), omitió el “tema esencial del arrepentimiento por el pecado para la recepción digna de la Eucaristía”.

Las palabras papales sobre la “vestidura de fe” como único requisito para recibir la Sagrada Comunión, “contradicen la fe de la Iglesia Católica”, como escribieron los autores, entre los que se encuentran el obispo Joseph E. Strickland, el obispo André Gracida, el obispo Athanasius Schneider, el obispo Robert Mutsaerts, el padre Gerald E. Murray, el padre James Altman, el padre John Lovell y varios otros sacerdotes, junto con reconocidos académicos y profesores como el profesor Claudio Pierantoni, el doctor John Lamont, el doctor Peter Kwasniewski, la profesora Anna Silvas, el doctor Anthony Esolen, el profesor John Rist y el profesor Paolo Pasqualucci.

Explican que “la Iglesia Católica siempre ha enseñado que para recibir la Sagrada Eucaristía dignamente y sin pecado, los católicos deben recibir la absolución sacramental, si es posible, por cualquier pecado mortal que hayan cometido y obedecer todas las demás leyes de la Iglesia con respecto a la recepción de la Eucaristía (como, por ejemplo, las leyes relativas al ayuno previo a la recepción de la Eucaristía).

Si una confesión sacramental no es posible, pero la recepción de la Sagrada Comunión es urgente (como para un sacerdote que celebra la Misa), el Sacramento de la Penitencia debe buscarse lo antes posible después, y el penitente debe tener una contrición perfecta por sus pecados mortales. Al citar extensamente los documentos del Concilio de Trento, los signatarios también dejan claro que las enseñanzas presentadas en el documento del Papa Francisco ya han sido condenadas como herejía. “La afirmación”, escriben, “de que la fe es el único requisito para recibir dignamente la Sagrada Eucaristía fue condenada por el Concilio de Trento como una herejía”.

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viernes, 30 de agosto de 2019

El Card. Brandmüller acusa de ‘herejía’ y ‘apostasía’ al documento para el Amazonas, insta a Obispos a rechazarlo


‘Herético y apóstata’. El cardenal Brandmüller excomulga al sínodo para la Amazonia.

El “Instrumentum Laboris” carga al Sínodo de los Obispos con una seria violación del “Depositum fidei”, lo que significa, en consecuencia, la autodestrucción de la Iglesia o el cambio del “Corpus Christi mysticum”, convertido en una ONG secular con una tarea ecológica-social-psicológica.

Hay que afirmar con determinación que el “Instrumentum Laboris” contradice la enseñanza vinculante de la Iglesia en puntos decisivos y que, por consiguiente, debe ser considerado herético.

El “Instrumentum Laboris” para el Sínodo de la Amazonia constituye un ataque a los fundamentos de la fe de una manera impensable hasta ahora, por lo que debe ser rechazado con la máxima firmeza.



Por el Cardenal Walter Brandmüller. Settimo Cielo. 27 de junio de 2019.



Desde que se hizo público el 17 de junio, el documento base – o “Instrumentum Laboris” – del sínodo para la Amazonia ha suscitado muchas críticas, por la anomalía de su planteamiento y de sus propuestas respecto a todos los sínodos que lo han precedido.

Pero hoy hay más. Quien acusa al documento de herejía y apostasía es un cardenal, el alemán Walter Brandmüller, de 90 años, historiador insigne de la Iglesia, presidente del Comité Pontificio de Ciencias Históricas de 1998 a 2009 y coautor, en 2016, de los célebres “dubia” sobre la recta interpretación y aplicación de “Amoris laetitia” a los que el papa Francisco siempre se ha negado a responder.

A continuación su “J’accuse”, publicado hoy contemporáneamente en diversos idiomas.



Sandro Magister





Una crítica al “Instrumentum Laboris” del Sínodo para la Amazonia

de Walter Brandmüller



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Introducción

Realmente causa asombro que, en oposición a las asambleas anteriores, esta vez el sínodo de los obispos trate exclusivamente de una región de la tierra cuya población es la mitad de la población de Ciudad de México, es decir, cuatro millones. Esto también levanta sospechas sobre las verdaderas intenciones, que se quieren poner en marcha de manera subrepticia. Pero lo que tenemos que preguntarnos, sobre todo, es cuáles son los conceptos de religión, de cristianismo y de la Iglesia que son la base del “Instrumentum Laboris” recientemente publicado. Examinaremos todo esto con la ayuda de elementos individuales extraídos del texto.



¿Por qué un sínodo sobre esta región?

Para empezar debemos preguntarnos por qué un sínodo de los obispos tiene que tratar temas que, como mucho, tienen que ver con los Evangelios y la Iglesia sólo de manera marginal, como es ahora el caso con las 3/4 partes del “Instrumentum Laboris”. Obviamente, este sínodos de los obispos también está llevando a cabo una intrusión agresiva en los asuntos puramente mundanos del Estado y la sociedad de Brasil. Deberíamos preguntarnos: ¿qué tienen que ver la ecología, la economía y la política con el mandato y la misión de la Iglesia?

Y sobre todo, ¿qué experiencia profesional autoriza a un sínodo eclesial de los obispos a hacer declaraciones en estos ámbitos?

Si de verdad el sínodo de los obispos va a dar este paso, estaría sobrepasando los límites y sería una presunción clerical, que las autoridades estatales deberían, con motivo, rechazar.



Sobre las religiones naturales y la inculturación

Hay que tener presente otro elemento que se encuentra en todo el “Instrumentum Laboris”, a saber: la valoración muy positiva que se hace de las religiones naturales, incluyendo las prácticas de sanación indígenas y similares; sí, incluso las prácticas y formas de culto mítico-religiosas. Se habla incluso del diálogo con los espíritus en el contexto de una llamada a la armonía con la naturaleza (n. 75).

No es sólo el ideal del “buen salvaje” tal como lo presentaron Rousseau y la Ilustración el que se está comparando con el decadente hombre europeo. Esta línea de pensamiento va más allá, hasta llegar al siglo XX, cuando culmina en una idolatría panteísta de la naturaleza. Hermann Claudius (1913) creó el himno del movimiento obrero socialista: “Cuando caminamos uno al lado del otro”, una estrofa del cual dice lo siguiente: “El verde de los abedules y el verde de las semillas, que la anciana Madre Tierra siembra a manos llenas, con un gesto de súplica para que el hombre sea suyo…”. Es llamativo que este texto fuera incluido más tarde en el libro de cantos de la juventud hitleriana, probablemente porque correspondía al mito de “la sangre y la tierra” del nacionalsocialismo. La proximidad ideológica es asombrosa. Este rechazo anti-racional a la cultura “occidental” que resalta la importancia de la razón es típico del “Instrumentum Laboris”, que habla, respectivamente, de la “Madre Tierra” en el n. 44 y del “grito de dolor de la tierra y de los pobres” en el n. 101.

En consecuencia, el territorio -es decir, la junglas de la región amazónica – es incluso declarado “locus theologicus”, una fuente especial de la Divina Revelación. En él habría lugares epifánicos en los que se manifiestan las reservas de vida y de sabiduría para el planeta, que hablan de Dios (n. 19). Además, la consiguiente regresión del Logos al Mythos es elevada a criterio de lo que el “Instrumentum Laboris” llama la inculturación de la Iglesia. El resultado es una religión natural disfrazada de cristianismo.

La noción de inculturación es, aquí, literalmente pervertida, puesto que significa lo contrario de lo que la Comisión Teológica Internacional presentó en 1988, y de lo que había enseñado anteriormente el decreto “Ad Gentes” del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia.



Sobre la abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino

Es imposible esconder que este “sínodo” quiere implementar sobre todo los dos proyectos más deseados y que hasta ahora no han sido nunca puestos en marcha, a saber: la abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino, empezando por las diaconisas. En cualquier caso, se trata de tener “en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica” (n. 129 a3). Y se trata también de “abrir nuevos espacios para recrear ministerios adecuados a este momento histórico. Es el momento de escuchar la voz de la Amazonía…” (n. 43).

Pero aquí se omite el hecho de que no está en poder de la Iglesia administrar el sacramento del orden a las mujeres, tal como también declaró Juan Pablo II con la mayor autoridad magisterial. De hecho, en dos mil años la Iglesia nunca ha administrado el sacramento del orden a una mujer. La petición, que se opone de manera directa a este hecho, demuestra que la palabra “Iglesia” es utilizada exclusivamente como término sociológico por los autores del “Instrumentum Laboris”, negando implícitamente el carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia.



Sobre la negación del carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia

De manera similar – aunque expresado de pasada -, el n. 127 contiene un ataque directo a la constitución jerárquico-sacramental de la Iglesia cuando se pregunta si no sería oportuno “reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden”. Desde una visión tan equivocada deriva, en el n. 129, la llamada a la creación de nuevos ministerios que correspondan a las necesidades de los pueblos amazónicos.

Sin embargo, es en el ámbito de la liturgia, del culto, en el que la ideología de una inculturación falsamente comprendida encuentra su expresión de una manera especialmente llamativa. Aquí, algunas formas de las religiones naturales son asumidas positivamente. El “Instrumentum Laboris” no se echa atrás a la hora de pedir que “el pueblo pobre y sencillo” pueda expresar “su (!) fe a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y demás sacramentales” (!!) (n. 126e).

Esto, ciertamente, no corresponde a los preceptos de la Constitución “Sacrosanctum Concilium”, como tampoco a los del Decreto “Ad Gentes” sobre la actividad misionera de la Iglesia, y demuestra una comprensión meramente horizontal de la liturgia.



Conclusión

Summa summarum: el “Instrumentum Laboris” carga al Sínodo de los Obispos y, en última instancia, al papa, con una seria violación del “Depositum fidei”, lo que significa, en consecuencia, la autodestrucción de la Iglesia o el cambio del “Corpus Christi mysticum”, convertido en una ONG secular con una tarea ecológica-social-psicológica.

Obviamente, después de estas observaciones se plantean preguntas: ¿se puede deducir, sobre todo en lo que respecta a la estructura sacramental-jerárquica de la Iglesia, una ruptura decisiva con la Tradición Apostólica en cuanto constitutiva para la Iglesia? ¿O los autores tienen, más bien, una idea del desarrollo de la doctrina que es sostenida teológicamente con el fin de justificar susodicha ruptura?

Este parece ser claramente el caso. Estamos asistiendo a una nueva forma del Modernismo clásico de principios del siglo XX. En esa época se empezaba con un enfoque decididamente evolutivo y después se defendía la idea que, en el curso del continuo desarrollo del hombre a grados más altos, deben encontrarse en consecuencia también niveles más elevados de conciencia y de cultura, por lo que puede resultar que lo que era falso ayer puede ser verdadero hoy. Esta dinámica evolutiva se aplica también a la religión, es decir, a la conciencia religiosa con sus manifestaciones en la doctrina, el culto y, obviamente, también en la moral.

Aquí, por lo tanto, se presupone una comprensión del desarrollo del dogma que está en clara oposición a la comprensión católica genuina, que comprende el desarrollo del dogma y de la Iglesia no como un cambio, sino más bien como un desarrollo orgánico de un tema que permanece fiel a su propia identidad.

Esto es lo que los Concilios Vaticanos I y II nos enseñan con sus Constituciones “Dei Filius”, “Lumen Gentium” y “Dei Verbum”.

Hay que afirmar con determinación que el “Instrumentum Laboris” contradice la enseñanza vinculante de la Iglesia en puntos decisivos y que, por consiguiente, debe ser considerado herético. En la medida en que incluso la Divina Revelación es puesta en duda, o malinterpretada, se debe también hablar de apostasía.

Esto está aún más justificado a la luz del hecho de que el “Instrumentum Laboris” utiliza una noción meramente inmanentista de la religión, y considera la religión como el resultado y la forma de expresión de la experiencia espiritual personal del hombre. El uso de palabras y nociones cristianas no puede ocultar que estas son utilizadas sólo como palabras vacías, a pesar de su significado original.

El “Instrumentum Laboris” para el Sínodo de la Amazonia constituye un ataque a los fundamentos de la fe de una manera impensable hasta ahora, por lo que debe ser rechazado con la máxima firmeza.



Fuente: Settimo Cielo, de Sandro Magister
(https://dominusestblog.wordpress.com/2019/06/27/el-card-brandmuller-acusa-de-herejia-y-apostasia-al-documento-para-el-amazonas-insta-a-obispos-a-rechazarlo/)

viernes, 3 de febrero de 2017

Monja blasfema no se retracta, se hace la víctima y ataca a los católicos


Luego de sus aberrantes dichos en un programa televisivo español, la monja dominica Sor Lucía Caram intentó disculparse, pero en realidad no se retractó de lo dicho, acudió al viejo subterfugio de ponerse en víctima y atacó a los católicos que sí creen en la Perpetua Virginidad de María. En el siguiente enlace se puede apreciar su pseudo-disculpa: http://www.20minutos.es/noticia/2948864/0/sor-lucia-disculpa-maria-virgen-chester-love-risto-mejide/
No tenemos nada contra su persona, pero sí tenemos TODO contra su blasfemia y herejía, pues la Virgen, Santa y Pura, que fue Virgen antes, durante y después del parto es, junto con Jesús Eucaristía, lo más preciado que tenemos en la Iglesia Católica, y sin lo cual, la Iglesia Católica deja de ser Iglesia Católica. Por eso mismo, repudiamos esta "disculpas" a medias, que en el fondo no es disculpa alguna, así como repudiamos sus primeras declaraciones, al tiempo que le pedimos que pida verdaderas disculpas y manifieste sincero arrepentimiento por tamaña (doble) blasfemia contra la Madre de Dios.
Por último, hemos tenido la (des)gracia de ver la "entrevista" completa de esta hereje y blasfema pertinaz, y tenemos que decir que es mucho peor de lo que imaginábamos, pues las blasfemias, sacrilegios y herejías se extienden a lo largo del infeliz programa. Nos ha dado vergüenza ajena escuchar semejante atrocidad, de principio a fin y, por respeto al pudor, y por no caer en el ataque personal, nos abstenemos de comentar la totalidad de esta infame y vergonzosa proclama pública de blasfemia y herejía.
Si tienen estómago, vean ustedes mismos la inmunda entrevista, en cuyo final hay un violentísimo ataque contra Nuestro Señor Jesucristo. Les dejamos el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=zSpsInvIak4

sábado, 17 de noviembre de 2012

La Nueva Jerusalén, secta tradicionalista mexicana vinculada a la política


Fanatismo “pre-conciliar” en la secta "La Nueva Jerusalén"


La Conferencia Episcopal Mexicana se vio obligada a intervenir para aclarar que la “Nueva Jerusalén” no tiene relación con la Iglesia

 Autor: Andrés Beltramo Álvarez | Fuente: Vatican Insider


¿Hasta dónde puede llegar el rechazo al Concilio Vaticano II? En México un ex sacerdote católico no se conformó sólo con protestar por las reformas litúrgicas introducidas tras ese evento eclesial. Decidió ir más allá y creó una secta, con santuario y videntes propios. Un pueblo que hoy cuenta con cinco mil personas en el occidental estado de Michoacán y se llama la “Nueva Jerusalén”. Ahora sus pobladores, divididos en dos bandos, se encuentran enfrentados a muerte.

El 6 de julio un grupo de fanáticos incendió las instalaciones de la escuela primaria local “Vicente Guerrero”. Los vándalos estaban encabezados por un “obispo” que se hacía llamar Martín de Tours. Sí, como el santo húngaro del Siglo IV.

Sólo gracias a esos desmanes las cámaras se posaron sobre un fenómeno que data de más de 40 años. Tras la conclusión del Concilio Vaticano II, en 1965, el entonces sacerdote católico Nabor Cárdenas Mejorada se declaró en rebeldía. Dejó la Iglesia y formó su propia comunidad. Conoció a Gabina Sánchez, una “mística” a la cual supuestamente se le apareció la Virgen del Rosario el 13 de junio de 1973.

Según la vidente, que pasó a llamarse “Mamá Salomé”, la aparición identificó en “Papá Nabor” al elegido de Dios para organizar una iglesia en el cerro del Mirador, conocido hoy como la Cuenca Celeste. Así nació la Nueva Jerusalén, una secta que convocó –en la década de los 70- a personas de todo México.

El fenómeno creció, con la connivencia del poder político. En el pueblo las únicas reglas válidas son las heredadas por Nabor y Salomé. Con duras prohibiciones. Sus habitantes están incomunicados, todos sus movimientos son controlados, su sociedad está dividida en castas además de estar vetados terminantemente la reproducción, los noviazgos y los matrimonios.

A la muerte de Mamá Salomé en 1982 se sucedieron otros “videntes”. Primero María de Jesús Bautista y luego Agapito Gómez Aguilar, quien nunca piso la cárcel pese a haber sido acusado de acopio de armas, abuso de menores y vínculos con el crimen organizado. Mientras tanto, el líder Nabor extendió su poder hasta 2007, cuando murió a los 101 años.

Tras el fallecimiento emergió una división interna entre el grupo de Martín de Tours, responsable de una “catedral” de mil metros cuadrados, y Santiago el Mayor, quien fungía como “obispo auxiliar” del finado Papá Nabor. Un conflicto que ya en 2011 provocó fuertes rencillas, porque ambos líderes religiosos cuentan con el apoyo de partidos políticos rivales.

En las últimas semanas la escuela local se ha convertido en la manzana de la discordia. Mientras los secuaces de Tours exigen una educación basada en las férreas normas de la secta; los de Santiago quieren una formación laica. Pero como entre fanáticos la convivencia resulta imposible, la destrucción del edificio educativo encendió todas las alarmas. Y desde hace semanas la comunidad se encuentra vigilada por la policía las 24 horas.

Tanta atención captó el conflicto, que la Conferencia Episcopal Mexicana se vio obligada a intervenir para aclarar que la “Nueva Jerusalén” no tiene relación con la Iglesia.

“Este grupo, mal llamado ‘radical católico’, nada tiene que ver con los postulados de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana; es más, son cismáticos y por lo tanto quedan excluidos de la misma. Si bien utilizan símbolos propios de la Iglesia, reiteramos que nada tienen que ver con ella”, indicó la CEM en una nota. Y agregó: “Las leyes son para acatarse, y en este caso, son las autoridades locales las que deben intervenir y poner orden en un conflicto que si no se atiende, puede llegar más lejos. No es un asunto que deba esperar, es momento de actuar y ejercer el estado de derecho que se ha vulnerado”.



La Nueva Jerusalén, secta tradicionalista mexicana ligada a la política

 


por Luis Santamaría 


A dos semanas de que pobladores fieles al autodenominado obispo Martín Le Tours destruyeron la única escuela oficial del poblado de Nueva Jerusalén (Michoacán, México), tal como publicamos en Info-RIES, no hay un solo detenido por estos hechos, a pesar de las reiteradas declaraciones del gobierno de Michoacán de que habrá castigo para todos los responsables. Reproducimos aquí los reportajes publicados en el diario El Universal por Dalia Martínez.

Impunidad de la secta
El presidente municipal de Turicato, Salvador Barrera, asegura que hay “impunidad” en este caso. Él, junto con una patrulla municipal, acompañaron a El Universal en recorrido por esta población de la meseta purépecha. Fundada hace 40 años, la Nueva Jerusalén logró hace seis años abrir la escuela Vicente Guerrero. En la actualidad, al menos 200 alumnos recibían clases en las aulas que fueron destruidas a golpes de mazo por los pobladores fieles a la Virgen del Rosario, que argumentaron que enseñaban “cosas del diablo”.
Las dos aulas destinadas al preescolar, siete a primaria y dos para la telesecundaria estuvieron custodiadas por la Policías Estatal hasta el 3 de julio; se retiraron del plantel por órdenes del gobierno del Estado, al considerar que no había peligro de un ataque. Para el viernes 6 de julio y a primera hora la escuela estaba siendo destruida ante los ojos impasibles del subsecretario de Gobierno, Fernando Cano, que llegó a eso de las 10 de la mañana al lugar, alertado por uno de los vecinos.
Los gobiernos estatal y municipal justifican la no intervención de las fuerzas públicas: por una parte, por los menos de 20 policías municipales que estaban en servicio ese día; por otra que “no hubo manera de trasladar a refuerzos policiacos para detener a nadie en flagrancia, dado lo retirado del lugar”, según declaró el subsecretario de Gobierno, a pesar de que existe la subprocuraduría de Tacámbaro, a menos de 100 kilómetros de distancia. Unos días después, padres de familia y el presidente municipal de Turicato exigieron al gobierno la intervención pronta y expedita ante la amenaza que han lanzado nuevamente los seguidores de Le Tours sobre sus detractores.

Amenazas: la Virgen “quiere sangre”
Según han denunciado los pobladores que viven alrededor de La Ermita, centro de oración principal, donde viven y duermen los obispos y padres ordenados por Martín Le Tours, los amagos se dan al caer la noche. Entonces se oyen risas, cánticos y las amenazas que advierten que la Virgen “quiere sangre” y que quien no se vaya antes del 20 de agosto será desalojado por la fuerza y quemada sus vivienda.
Eso lo niega categóricamente el encargado del orden de la Nueva Jerusalén, Cruz Cárdenas, que literalmente dice que para él “no hay ni hubo ningún delito que perseguir” en el derrumbe de la escuela. En todo caso, señala, “el gobierno tuvo la culpa al no avisar ni pedir permiso para poner la escuela, para tomar en cuenta a la comunidad que, hasta donde sé no quiere esa escuela, porque ya tenía una, y ahí hay igualmente monjitas que enseñan”.

Coordenadas geográficas e históricas de la secta
La Nueva Jerusalén sobresale de todo el territorio de Turicato apenas se entra a la tenencia de Puruarán. Es un monte alto, verde, excepcional, que posee una vista despejada y clara desde donde se observa todo el valle azucarero. Desde la llamada “Cuenca Celeste” —el templo mayor de oración de la Nueva Jerusalén— se dominan todos los alrededores de Turicato, casi hasta Tacámbaro. Es una tierra fértil y generosa donde principalmente se cultiva el maíz y la caña de azúcar.
Ahí, en un predio propiedad del estado, en tierras ejidales que pertenecen a la tenencia de Puruarán, hace casi 40 años decidió Nabor Cárdenas Mejorada fundar “un lugar lejos de la contaminación del mundo”. En 1965, el Concilio Vaticano II aprobó reformas a la liturgia eclesiástica. Entre las que destaca que las Misas ya no se oficiarían en latín, sino en la lengua original de cada país, y que los católicos vieran a los miembros de otras religiones como prójimos y no como enemigos.
Para el padre Nabor Cárdenas Mejorada, partidario de la Iglesia ortodoxa, y que oficiaba Misa en una modesta iglesia del municipio de Lázaro Cárdenas, aquello le pareció una cosa simplemente inadmisible, una herejía. La historia pierde el hilo de cómo fue que se conocieron Nabor Cárdenas y Gabina Sánchez Romero, mujer entrada en años conocida y considerada hasta 1973 como una poderosa vidente de la localidad de Turicato a la que, dicen los lugareños, se le apareció por primera vez la Virgen del Rosario, en el paraje denominado El Callejón.
Las historias difundidas por la comunidad apuntan a que fue el 13 de junio de 1973 cuando la vidente Gabina tuvo contacto con la Virgen y ésta “le dijo” que el sacerdote Nabor era el elegido para que organizara una Misa en el cerro que llamaban El Mirador, que ahora es la “Cuenca Celeste”, a donde sólo tienen acceso “los elegidos, los bienaventurados y tocados por la divinidad”.
Los historiadores, periodistas y reportes de prensa locales afirman que Cárdenas Mejorada se trasladó de su modesta parroquia a cumplir con el mandato y “por decisión de la Virgen del Rosario” se quedó y se autonombró “Papa Nabor”. A la par, llamó a la vidente Gabina Sánchez como “Mamá Salomé”, y le otorgó el segundo puesto de mando después de él.
Con estas paternidades comenzó la historia de lo que en un principio se planteó como un centro de salvación del mundo y fue denominada la Nueva Jerusalén, que atrajo a mediados de los 70 a miles de feligreses de todas partes del país, a quienes se les hacía prometer y comprometerse (económicamente) con la obra de “la Virgen del Rosario”.
La Nueva Jerusalén fue tolerada por los gobiernos locales, estatales y federales pese a que comenzaban los rumores, ya para la década de los 80, de que todo tipo de atrocidades ocurrían en el interior del centro principal de oración, donde, hasta ahora, las 24 horas del día los 365 días del año, hay cánticos y rezos por la salvación del mundo.
Estos rumores llegaron hasta la capital michoacana. Al lugar acudió, en 1983, el obispo Néstor Guijarro, de la Santa Iglesia Católica Apostólica, Ortodoxa, Antigua y Tradicional de México, para anunciar la excomunión de la iglesia de Nabor Cárdenas. Cosas del destino: el prelado Guijarro fue uno de los tres que elevaron al trono de obispo a Papá Nabor, cuando pidió permiso a esa iglesia cismática para asentarse en definitiva en Turicato y fundar esta nueva orden. 

Los guardianes de la secta
Al correr de los años otro personaje hizo su aparición en escena: Agapito Gómez Aguilar. Este hombre arribó a Michoacán casi a punto de cumplir los 48 años de edad y poco se sabe de su pasado. Como un creyente más, se instaló en la Nueva Jerusalén procedente de San José del Valle, Hidalgo. “A los 10 años de haber llegado dijo que la divinidad lo escogió a él para ser su vocero”. En un vieja cassetera, “grababa” mensajes que luego transmitía a la población afirmando que era “la viva voz de la Virgen María, la Virgen del Rosario y del general Lázaro Cárdenas del Río”.
Se ganó la confianza de Papa Nabor, quien lo hizo su brazo derecho y le encargó la seguridad del lugar y la suya. El otro hombre de su confianza fue siempre el padre Santiago Mayor, con quien a la muerte de Papa Nabor, Agapito se disputaría el trono. Para 1989, Agapito Gómez formó la guardia de Jesús María, una especie de “policía de élite” encargada de dar protección al entonces guía de la Nueva Jerusalén y que ahora se la brinda al “obispo” Martín de Tours.
Esa misma guardia es la que ha sofocado cualquier intento de rebelión y expulsa por la fuerza a quienes no están de acuerdo con los preceptos que rigen a la Nueva Jerusalén. Muchos aseguran que la guardia tiene armas y que con ellas amedrentan a quienes osan disentir de Martín de Tours. Fue la misma que custodió los alrededores de la escuela Vicente Guerrero, cuando la hicieron añicos el pasado 6 de julio. 

Implicaciones políticas
Muy ligada a la historia de la Nueva Jerusalén estuvo una familia de la zona de apellido Villaseñor. El cronista y periodista Arturo Cornejo, en un artículo publicado en un periódico local, relata que María Villaseñor era una joven conocida como La Turicata, que fue habitante de la Casa del Estudiante Femenil Juana Pavón cuando llegó a Morelia a estudiar la secundaria.
María Villaseñor, como muchos jóvenes de la época fue captada por el PRI y se adhirió al poco tiempo a la Confederación Nacional Campesina (CNC); para 1973 conoció a la esposa del presidente Luis Echeverría, María Esther Zuno, y con su apoyo fue diputada. La prosperidad llegó a su vida, compró la hacienda de San Rafael en Turicato y un pedazo de poder tocó a sus hermanos. A la sombra de esa familia creció la Nueva Jerusalén. De esa comunidad obtenían mano de obra para su hacienda en la que cultivaban caña de azúcar y producían piloncillo.
En 1986, Luis Martínez Villicaña fue electo gobernador de Michoacán y María Villaseñor fue diputada nuevamente por el distrito de Tacámbaro, en la 64 Legislatura. La esposa del mandatario, Érika Hinsen, le tomó aprecio a María Villaseñor. En ese tiempo, el tráfico de drogas empezaba a ser una actividad preponderante en la entidad.
Martínez Villicaña había pasado por La Ermita, como también se conoce a la Nueva Jerusalén, en su campaña para gobernador. Lo esperaban cientos de personas vestidas con sus atuendos tradicionales. Esa usanza lo impactó profundamente y la diputada María Villaseñor fue gestora privilegiada para introducir algunos servicios a la comunidad, lo que le permitió tener un lugar especial en los actos en la Nueva Jerusalén. 

El “enojo” del general
Las elecciones federales de 1988 le abrieron un boquete al PRI en Michoacán y el partido perdió casi todo. Papa Nabor hizo notar que la Nueva Jerusalén seguiría siendo un reducto del tricolor y en sus misas llamaba “comunistas, traidores y demonios” a los seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Agapito “transmitía” el mensaje del general (Lázaro Cárdenas) diciendo que “estaba enojado con su hijo y que todos deberían votar por el PRI”.
En las casillas que se instalaban en la Nueva Jerusalén todos los votos eran para el PRI. Con ello, en las elecciones municipales de 1989, los resultados fueron 1.295 a cero a favor del PRI, con lo que el hermano de María Villaseñor, Adolfo Villaseñor, ganó la alcaldía. Un largo conflicto postelectoral fue la consecuencia, hasta que en 1990 el Congreso del Estado designó a Ramiro Chávez como alcalde de Turicato. En julio de 1990, José Villaseñor, otro hermano de María, fue asesinado; más tarde, los campos de los Villaseñor fueron quemados y los pozos donde abrevaban sus animales, envenenados.
Los Villaseñor fueron perseguidos y expulsados de Turicato. María murió lejos de su tierra. Pero La Ermita permaneció fiel al PRI hasta el año 2000. La Ermita ha sido lugar obligado de visita para todos los candidatos a gobernador. Agapito y Papa Nabor se encerraban, como también lo hizo Fausto Vallejo Figueroa y Silvano Aureoles Conejo (del PRD), a escuchar el mensaje que siempre les tiene el espíritu del general Lázaro Cárdenas.
Y después la comunidad entera recibía el mensaje en directo, a través de unos altoparlantes de donde se escucha por quienes mandan a “los bienaventurados votar”, e invariablemente es por el Revolucionario Institucional. No obstante, en la campaña política de Lázaro Cárdenas Batel, para gobernador del estado, éste se rehusó a reunirse con Papa Nabor; lo mismo que Leonel Godoy Rangel, quienes sin duda, dicen, “por eso fueron maldecidos y serán perseguidos hasta el fin de sus días”.