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lunes, 19 de marzo de 2018
lunes, 11 de diciembre de 2017
Habla un ex-maestro grado 14: “Si se es masón no se puede ir a comulgar”
Serge Abad-Gallardo estuvo 24 años en la masonería y ahora lo cuenta todo.
El francés Serge Abad-Gallardo llegó a ser masón grado 14, pero después de convertirse en Lourdes pone al descubierto las conexiones de la masonería con Lucifer. “No es posible ser cristiano y masón” afirma. Tras dejar las logias fue perseguido y se quedó sin trabajo.
Nicolás de Cárdenas - 11/12/2017
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Era un destacado arquitecto, tenía un importante puesto de trabajo y lo perdió cuando abandonó la masonería y puso al descubierto secretos inconfesables. Escribió un libro en el que apunta las conexiones entre la masonería y el satanismo, Por qué dejé de ser masón (editorial Libros Libres)
Y sufrió persecución y diversos ataques. Sin embargo dice estar feliz porque ha encontrado la verdad. Esa verdad que él buscaba en una sabiduría engañosa, la de las logias.
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En una entrevista que ha concedido a Álex Rosal para La Contra TV, Serge Abad-Gallardo, explica que, digan lo que digan algunos masones, la masonería es incompatible con el catolicismo. “La masonería es una religión, y tiene derecho a serlo, pero no se puede ser de dos religiones diferentes y sobre todo antagónicas”.
“Querer ser como Dios, como pretende la sabiduría masónica es una blasfemia, promovida por Lucifer”
Y tan antagónicas, ya que –según Abad-Gallardo- lo que esconde la sabiduría masónica es la tentación de “querer ser como dioses”, promovida directamente por Lucifer. Lo cual “querer ser como Dios” es una blasfemia.
Sostiene este masón grado 14, y por lo tanto testigo privilegiado de los secretos de las logias, que “la masonería es la anti-Iglesia”, cuyo objetivo es destruir a la Iglesia católica.
Cuenta en la entrevista que en la masonería de rito escocés existe una ceremonia, la Fuerza de la Luz, para iniciar el Año Nuevo masónico, en el que se da gracias a Lucifer por dar luz a la Humanidad.
Y que en el grado 18 se celebra un rito similar a la de la Eucaristía, en el que un maestro reparte pan y vino, y que se llama la Cena, “lo cual es otra blasfemia”.
Un sacerdote le dijo a Serge que “si se es masón no se puede ir a comulgar”.
El problema, explica Abad-Gallardo, es que muchos masones, de distintos grados, “sirven a Lucifer sin saberlo”.
Cuenta en el vídeo que existen tres niveles de masones.
“Un 15 o 20% de los masones está interesado únicamente por el poder profesional y político pues esto “funciona bien.
Un 30 o 40% son “revolucionarios”, que echan de menos la Revolución Francesa y quieren ser herederos de Robespierre.
Y el resto, “son personas que buscan pero que son engañadas por la masonería”.
Abad-Gallardo desmiente el tópico de que hay una masonería blanca y otra negra, ya que “solo hay una masonería, no varias”. Y que, en el fondo, es una religión, que tiene sus dogmas.
(https://www.actuall.com/entrevista/laicismo/habla-ex-maestro-grado-14-se-mason-no-se-puede-ir-comulgar/)
lunes, 20 de febrero de 2017
Un ex-masón detalla la relación que existe entre el demonio y la masonería

Serge Abad-Gallardo. Foto: Blanca Ruiz / ACI Prensa.
Por Blanca Ruiz
MADRID, 03 May. 15 / 08:15 pm (ACI/EWTN Noticias).- Serge Abad-Gallardo fue miembro de la masonería durante más de 25 años, llegó a ser maestro grado 14. Tras una peregrinación a Lourdes todo cambió e inició su proceso de conversión que lo llevó luego a escribir un libro. En entrevista con ACI Prensa explica además la relación que existe entre el demonio y la organización.
“Me fui de la masonería y pensé que tenía que escribirlo primero para entenderme a mí mismo y después para contarlo a la gente. Cada uno es libre de hacer lo que quiera pero en la masonería no se habla francamente”, asegura el autor del libro “Por qué dejé de ser masón”.
“Con mi libro quiero demostrar que el catolicismo y la masonería no pueden ir juntos”, subraya.
Serge es arquitecto y entró en la logia masónica por un amigo, intentando encontrar en ella las respuestas a las preguntas más profundas del hombre. “Yo no pensaba dejar la masonería. Tuve algunos problemas serios en mi vida y me preguntaba qué respuesta podía darme la masonería a ellos y no encontré ninguna. Sin embargo en el camino con Cristo sí las he encontrado”, precisa.
Abad-Gallardo cuenta que el camino para dejar la masonería fue difícil: “durante un año o año y medio estuve convencido de que había encontrado la fe y no sabía si tenía que quedarme en la masonería, ése podía ser mi sitio en donde hablarles a los masones del Evangelio. Pero hablando con un sacerdote me hizo entender de que nada serviría hablarles si ellos no estaban dispuesto a escuchar”.
Ante los repetidos comentarios anticlericales de varios altos grados de la logia, Serge no podía callarse y defendía a la Iglesia. Pero además de las críticas a la Iglesia y al Papa descubrió que en el ritual del inicio del año masónico "se le daba gloria a Lucifer". “Ellos no dicen que se trata del diablo, sino que toman la etimología de la palabra y dicen que es ‘el portador de luz’”, explica a ACI Prensa.
Algo similar también sucedió cuando vio que entre los altos grados de la masonería se alaba a la serpiente de la que se habla en el Génesis, por la que Adán y Eva cayeron en el pecado original. “Dicen que ella trajo la luz y el conocimiento al hombre que Dios no quería dárselo. Esto es una perversión muy grave”, declara.
Según afirma, entre la masonería y el demonio "hay una relación pero no es tan directa. La mayoría de los masones ni se dan cuenta de la influencia del demonio en los rituales masónicos. Ellos piensan, con todo la intención posible que están trabajando por la 'Felicidad de la Humanidad' o por el 'Progreso de la Humanidad'". Es decir, “no hay un culto al diablo abiertamente, pero se decora con palabras y uno debe darse cuenta de lo peligroso que es para un católico estar dentro de una sociedad así”, insiste.
El exmasón cree que "puede que haya algunos, aunque pocos, que tengan clara esta relación con el demonio y que cumplen estos ritos sabiendo perfectamente lo que están haciendo. Pero, según mi experiencia, la mayoría de ellos no se dan ni cuenta", "no hay que olvidar que el demonio es el 'padre de la mentira'".
Según explica esta relación indirecta con el demonio se manifiesta de muchas maneras, pero todas confluyen en apartar a la persona que entra en masonería de la fe y especialmente de la Iglesia Católica. "La masonería intenta de convencer que la fe y la Iglesia son supersticiones y oscurantismo", apunta.
En ese sentido Abad-Gallardo también explica que "el ritual masónico influye en la mente, en el subconsciente y en el alma de las personas. El ya iniciado, el que es ya masón mira hacia los símbolos y los rituales masónicos como si estos fueran verdades profundas y esotéricas".
Insiste luego en que a pesar de que "la masonería no tiene ritos directamente satánicos, éstos sí constituyen una puerta de entrada para el demonio".
Una de las palabras secretas y sagradas de los maestros masones, según explica Serge, es “Tubalcaïn”, que se traduce como “descendiente directo de Caín”. "Ya se sabe qué hizo, mató a su hermano por celos e inspirado por el demonio. Y éste es el modelo para los maestros masones", afirma.
"Los rituales no han cambiado, solo han tenido pequeñas modificaciones. De hecho en los Altos Grados, donde se encuentran las referencias las más esotéricas y ocultas se precisaron en los años 1800, unos 70 años después de que naciera en 1717 la masonería", afirma.
En esa relación entre masonería y satanismo, Serge indica a ACI Prensa que "la mayoría de los masones están engañados por palabras altruistas y mentirosas y por eso no se dan cuenta".
De hecho precisa que en una de las planchas masónicas, es decir, un trabajo escrito y presentado por un masón, que tiene en su poder, se explica que "el que fundó el satanismo moderno es el americano Anton Szantor Lavey, un hermano (masón) que fundó en 1966 la Iglesia de Satán que es hoy la principal organización satánica y de referencia para las demás".
"La masonería aleja de Cristo. Porque aunque se trata de Jesucristo en el grado 18 de los Altos Grados masónicos, éste no tiene nada que ver con el Jesucristo de la Iglesia Católica ya que se refiere a cualquier sabio o filósofo"; insiste.
Además precisa que "hay masones que van todavía más lejos en esta blasfemia ya que quitan toda forma de divinidad a Cristo y dicen que él fue el primer masón, un hombre iniciado. Se apoyan en el hecho de que José y Jesús fueron carpinteros. Y que la palabra 'carpintero' es la etimología de 'architecto' y todos los masones, sobre todo en los Altos Grados son Gran Arquitecto".
En esta idea insiste en que "en masonería creen en el 'Gran arquitecto del Universo', que quieren hacer pasar por el Dios del catolicismo, pero que no es así. A veces consiguen engañar a los católicos diciendo que ser masón y católico es compatible por esta referencia a Cristo".
Hace tan solo dos años que dejó la masonería de manera total, pero asegura que el control que ésta tiene sobre la sociedad en Francia es creciente. “En mi primer trabajo el alcalde no lo decía pero era masón, el director de su gabinete también, el encargado de urbanismo y yo también, así como otro de los arquitectos del ayuntamiento en el que trabajaba”, recuerda.
“Cuando se trató de aprobar la última ley sobre la eutanasia, hay un párrafo que se refiere a la ‘sedación profunda’ que es la misma expresión que aparece en una plancha masónica de 2004 en donde se trata este tema. Es decir, que las leyes actuales en Francia están hechas en las logias masónicas, diez o quince años antes de que sean votadas”, afirma a ACI Prensa.
En ese sentido afirma que “en masonería no hay fraternidad ni amistad, porque son redes. Todos quieren el poder político, social y económico”.
(https://www.aciprensa.com/noticias/un-exmason-detalla-la-relacion-que-existe-entre-el-demonio-y-la-masoneria-19432/)
miércoles, 29 de abril de 2015
Aborto, eutanasia, matrimonio gay... son leyes «preparadas en las logias», afirma un ex masón
Serge Abad-Gallardo estuvo recientemente en España para promocionar su libro.
Carmelo López-Arias / Aleteia
Muchas personas abandonan la masonería, pero muy pocas lo cuentan. Es el caso de Serge Abad-Gallardo, arquitecto francés que tiene ahora 60 años y pasó 24 como miembro de una de las obediencias más importantes de Francia, Derecho Humano. Su libro Por qué dejé de ser masón (LibrosLibres), publicado ahora en español, relata su apasionante experiencia. Tras su conversión al cristianismo (estaba bautizado, pero alejado de la Iglesia), percibió la incompatibilidad entre la religión católica y la ideología masónica y decidió irse. El proceso de vuelta a la fe resultó largo.
-¿Por qué ingresó en la masonería?
-Tenía la edad y la situación social ideales para la masonería: tenía 33 años y era alto funcionario municipal como director de urbanismo. Estaba alejado de la Iglesia y mi fe era bastante tibia. Un amigo que yo no sabía que era masón me propuso entrar. Me atrajo la curiosidad por los secretos que la masonería dice tener.
-¿Cuándo empezó a ver o saber cosas que le desagradaban?
-Al principio algunas palabras del ritual masónico (Rito Escocés Antiguo y Aceptado) me sugirieron una relación entre la masonería y la Iglesia. Por ejemplo, en la iniciación hay frases como “busca y encontrarás” o “llama y se te abrirá” que se encuentran en los Evangelios. Pero poco a poco me di cuenta de que su sentido no era el mismo. También escuché expresiones muy anticlericales. Eso no me gustó, pero me adapté, porque yo me encontraba lejos de la Iglesia. Además, en la masonería se hablaba mucho de fraternidad, pero me di cuenta de que detrás de esa “fraternidad” se encontraban algunos “arreglos” y luchas por el poder dentro de la misma masonería. Por último, cuando volví a la fe, comprendí las incompatibilidades entre el catolicismo y la masonería.
-¿Cómo fue ese proceso de conversión?
-¡Duró unos 9 años! Creo que Dios me dejó pasar tanto tiempo en el error de la masonería (24 años, hasta ser venerable maestro e ingresar en los altos grados) para que hoy ningún masón pueda decirme –como algunos lo han intentado, con mucha mala fe- que no comprendí nada. Pasé por varios estadios. Primero, como explico en el libro, tuve conciencia de la presencia de Cristo a mi lado. Esto empezó en 2002, cuando conocí a un padre franciscano cerca de Aix-en-Provence. Sus palabras al principio me parecieron masónicas y me gustaron porque pensaba que había una relación entre masonería y catolicismo, pero a medida que le iba escuchando comprendí que el sentido de esas palabras era fundamentalmente distinto.
-¿Por ejemplo?
-Cuando la masonería habla de “Luz”, habla de un “Conocimiento”, un saber esotérico, hermético y oculto. Mientras que aquel franciscano me hablaba de “Luz” como el amor de Dios por nosotros. Otro ejemplo: cuando la masonería dice “busca y encontrarás”, se trata de buscar por uno mismo y encontrar en uno mismo, es la palabra hermética masónica “V.I.T.R.I.O.L.” (Visita Interiorem Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem: Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta). Pero las palabras del Evangelio no significan nada de eso: significan que Dios nos busca antes incluso de que nosotros pensemos en buscarle a Él. Es Dios quien da el Amor al hombre, más que al revés. El amor del hombre es una imagen del Amor de Dios, Dios nos ha hecho a su imagen. ¡Todo esto no tiene nada que ver con la magia, el ocultismo o fórmulas simbólicas! Salí de este encuentro con el franciscano totalmente conmovido, y sentí la presencia de Cristo a mi lado. No podía imaginar que Él me amaba con ese Amor inmenso que ahora sí sentía. No hay palabras para expresarlo.
-Pero aún no se convirtió del todo…
-Empecé de nuevo a rezar, aunque no a ir a misa. Un día de 2005, en una época mala de mi vida, estaba en la capilla cuando Cristo me contestó. Fue una experiencia tremenda, casi me caigo del banco. Aun así, seguía resistiendo y no comprendía lo que Cristo esperaba de mí.
-¿Qué pasó después?
-En 2012 experimenté lo que podríamos llamar “el Mal”. Me encontré de frente a lo más negro del alma humana y ante la presencia del diablo en nuestras vidas con embrujos y magia. Puede parecer increíble, pero no tengo más remedio que contar las cosas como pasaron. El mundo se cerró para mí. En unos meses perdí mi empleo, mi buen sueldo, el chalet donde vivíamos, mi velero de doce metros, mi coche deportivo, mis amigos… Me sentía totalmente perdido y no hallaba respuestas en la masonería, que no podía contestar a la pregunta de por qué existe el mal en el mundo. Se me ocurrió pasar unos días de retiro en la abadía de Lagrasse, y allí, ante Cristo en la cruz, me puse a llorar y me di cuenta de que aquel Cristo lloraba conmigo. Ese amor fue como una luz. Pasé una semana con los monjes, y mi corazón se abrió ya totalmente al Amor de Cristo.
-Y entonces se fue de la masonería definitivamente…
-Todo lo que vivía en ella me pareció falso, o por lo menos tibio. No pude quedarme, porque además, comprendí que la masonería es totalmente incompatible con la fe católica.
-¿Tiene tanto poder como dice su leyenda?
-Sí, lo tiene. En Francia, desde 2012, muchos ministros son masones. Y los grandes maestros del Gran Oriente, de Derecho o de la Gran Logia Femenina quieren cambiar la sociedad. Leyes como el aborto, la eutanasia o el matrimonio del mismo sexo vienen de ideas masónicas. Un gran maestro de la Gran Logia de Francia, Pierre Simon, ha confesado que todas esas leyes estaban ya preparadas en las logias antes de ser votadas por los diputados.
-¿Y es conspiradora?
-La masonería cree en la “utopía”: es decir, que todo lo que resulta posible para un ser humano debe y puede permitirse: no hay límite en una ley natural que venga de Dios, la moral sólo proviene del pacto social. Luego no hay otro modo de vivir que el hedonismo: el placer y la felicidad en la vida son el único objetivo, no hay salvación eterna, hay que gozar de la vida. La masonería conspira, entonces, contra toda forma diferente de pensar a la suya.
(http://www.religionenlibertad.com/aborto-eutanasia-matrimonio-gay-son-leyes-preparadas-en-las-logias-afirma-42074.htm)
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