"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 25 de noviembre de 2020

El crucifijo con la medalla de San Benito y su valor como sacramental


 

EL CRUCIFIJO DE SAN BENITO.

(Sacramental que combina el Crucifijo de la Buena Muerte con la medalla de San Benito Abad. Aquí la explicación de la indulgencia del Crucifijo de la Buena Muerte, de las gracias de la medalla y de las iniciales en latín que hacen referencia a oraciones específicas de exorcismo en la medalla; todas estas presentes en el Crucifijo de San Benito).


Este crucifijo como se ha descrito es un sacramental de la Iglesia Católica, lo que quiere decir que es un símbolo sagrado cuyos efectos son obtenidos gracias al tesoro espiritual y la intercesión de la Iglesia.


No es un símbolo mágico que borra las dificultades de nuestra vida, sino un medio que puede ayudar a superarlas.


Para obtener los beneficios de este crucifijo, no basta hacerlo bendecir y llevarlo como amuleto, sino que éstos son proporcionados por el grado de nuestra fe y la confianza que depositamos en Dios y en San Benito.


Numerosos son los efectos benéficos atribuidos al Crucifijo de San Benito. En efecto, cuando se lleva con fe, el Santo Patrón protege:


* De las epidemias;

* De los venenos;

* De ciertas enfermedades especiales;

* De los maleficios;

* De los peligros espirituales y temporales que puede ocasionar el Demonio.


La Santa Sede lo ha enriquecido con numerosas indulgencias:


* Indulgencia plenaria al momento de la muerte;

* Indulgencia parcial.


Fundamento en la Doctrina de las Indulgencias.


El fiel que emplea con devoción un objeto de piedad (crucifijo, cruz, rosario, escapulario o medalla), bendecido debidamente por cualquier sacerdote, gana una indulgencia parcial.


Y si hubiese sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier Obispo, el fiel, empleando devotamente dicho objeto, puede ganar también una indulgencia plenaria en la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, añadiendo alguna fórmula legítima de profesión de fe (se deben de cumplir las condiciones ordinarias para ganar la indulgencia plenaria a saber: Confesión Sacramental, Comunión Sacramental, Orar por las intenciones del Sumo Pontífice y no tener afecto al pecado, incluso venial).


Indulgencia plenaria in articulo mortis


Si no se pudiera tener en la hora de muerte un sacerdote para administrar los sacramentos y la bendición apostólica con su indulgencia plenaria, de la que se habla en el canon 468, § 2, del Código de Derecho Canónico, la Iglesia, Madre piadosa, concede benignamente al que esté debidamente dispuesto la posibilidad de conseguir la indulgencia plenaria in articulo mortis, con tal que durante su vida hubiera rezado habitualmente algunas oraciones. Para conseguir esta indulgencia plenaria se empleará laudablemente un crucifijo o una cruz.

El fiel podrá ganar esta misma indulgencia plenaria in articulo mortis aunque en el mismo día haya ganado ya otra indulgencia plenaria.


Quién fue San Benito Abad?


San Benito fue un gran monje y asceta. Su obra fue el fruto de una sabiduría cimentada en los padres de los desiertos orientales y transmitida al occidente. Renegó los privilegios de su origen patricio para ampararse en el Subiaco a vivir de ermitaño. Allí, en el silencio y en el éxtasis maduró la sabiduría profética de las escrituras, despreció el mundo y aumento con exceso el deseo ardiente de buscar y amar Dios.


Explicación de las inscripciones presentes en la Medalla de San Benito Abad.


Eius in obitu nostro praesentia muniamur!.


“A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia".


* PAX: "Paz".


* Crux Sancti Patris Benedicti (C.S.P.B.): "Cruz del Santo Padre Benito".


* Crux Sacra Sit Mihi Lux (C.S.S.M.L.): "La santa Cruz sea mi luz" (crucero vertical de la cruz).


* Non Draco Sit Mihi Dux (N.D.S.M.D.): "No sea el dragón mi guía" (crucero horizontal).


En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha:


* Vade Retro Satana! (V.R.S.): "¡Retrocede, Satanás!" (Vade: "Ir". Retro: "Atrás").


* Nunquam (según algunas versiones, es Non) Suade Mihi Vana! (N.S.M.V.): "No me Satisfacen Cosas Vanales".


* Sunt Mala Quae Libas (S.M.Q.L.): "Venenosa es tu carnada", o "es malo lo que me ofreces".


* Ipse Venena bibas (I.V.B.): "Bebe tú mismo tu veneno". 

miércoles, 1 de enero de 2014

Cuando alguien consulta a los astrólogos, magos, tarotistas, wiccanos... está abriendo las puertas al demonio


“La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’, encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (CEC 2116).

 “Las prácticas que abren las puertas al demonio”, fue el tema de la última de tres conferencias dictadas por el P. Rogelio Alcántara, director de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Arquidiócesis de México, con el objetivo de orientar y aclarar a los fieles todo tipo de dudas sobre la existencia y el actuar del demonio y “el más allá”.

Al referirse a las maneras en que las personas pueden abrir las puertas al demonio, explicó que una de ellas es cuando se dejan arrastrar por deseos desordenados y tratan de alcanzarlos con actos inmorales, llegando a corromperse moralmente para obtener poder, placer o cosas materiales, sin importar que hagan trampas, pisotear a otros, mentir y cometer cualquier clase de deshonestidad para lograrlo, es decir, que “me dejo vencer por los enemigos del alma, me atrapa el pecado y valoro más lo de este mundo que la salvación eterna”.

También se abren puertas cuando se buscan “poderes sobrehumanos”, ser “diferente”. Aclaró que todos los fines y medios que se utilizan para situaciones como obtener poderes curativos, vencer las leyes de la materia, conocer el pasado o futuro o influir en la vida de otro, “es abrir las puertas al demonio. Es como si le dijéramos a Dios que no aceptamos la manera en que ha creado la naturaleza, que le vamos a enmendar la plana, y eso es un pecado grave de soberbia”.

Otra manera –dijo– es el pretender lograr un bien legítimo por medios no naturales. Desear “la armonía personal, laborar, escolar o familiar; salud psicológica o física; dinero para pagar tus necesidades básicas, o cosas superfluas; amor y felicidad, es algo legítimo, pero si se quiere alcanzar sin esfuerzo, sin ejercicio arduo de virtudes, o se acude a esos medios por ignorancia, por falta de fe, de esperanza o por desesperación, se pueden abrir las puertas al demonio”.

De igual forma, se da entrada al maligno cuando la persona se deja arrastrar por las “horrendas artes”, esto a través de la música, la danza, escultura, literatura, cine, decorados, artes gráficas, juegos o fiestas, donde el protagonista es el demonio y sus obras.

En conclusión, la “apertura de puertas” se da voluntariamente, aunque puede ser por ignorancia, “porque el demonio nunca dirá, ‘a este lo voy a respetar, pobrecito, no sabía en lo que se metía’, los demonios son los seres más irrespetuosos que puedan existir”, apuntó el P. Alcántara.

Explicó que una vez abiertas las puertas, el demonio actuará de modo ordinario: debilitando la vida espiritual de relación con Dios, convenciendo a la persona para que deje de rezar, de ir a Misa, de frecuentar los sacramentos, dominará el alma por el pecado, y el individuo irá en camino de condenación.

“También podrá actuar de modo extraordinario, rondando a la persona con fenómenos preternaturales, que tendrán repercusión en su vida cotidiana, ésta se encontrará en riesgo de una posesión”.

Para evitar caer en este tipo de situaciones, el P. Alcántara aconseja:

• Ante cualquier duda, consultar a alguien competente que conozca la doctrina y documentos de la Iglesia.

• El uso de las bellas artes que se refieren o me llevan a Dios.

• El uso de algún sacramental (agua bendita o sal bendecida o exorcizada) una imagen, una medalla, un crucifijo, un escapulario, etc.

Para tomar o retomar con decisión y energía el camino que lleva a Dios y liberarse de las asechanzas del enemigo, recomienda:

Obras de piedad: Confesión frecuente, ir a Misa con fidelidad; oración y adoración eucarística).

Obras de ascesis: todo lo que hagas por dominar tus sentidos externos e internos. Con que te prives de alguna cosita no te vas a morir.

Obras de misericordia: las corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al necesitado, visitar al enfermo, socorrer a los presos y enterrar a los muertos; las espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca; perdonar las injurias, consolar al triste, soportar con paciencia los defectos del prójimo y orar por los vivos y los difuntos.

Artículo de Zoila Bustillo publicado por SIAME