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martes, 26 de enero de 2021

El cristianismo nada tiene que ver con el socialismo

 


Lenín, criminal comunista, dirigiendo a su horda de inhumanos asesinos.

Por INFOVATICANA | 24 enero, 2021

Presentar a Cristo como «el primer socialista de la historia» es una astucia propagandística a la que han recurrido los socialistas de ayer y de hoy.

(Tempi)- Las elecciones senatoriales de Georgia, con las que la mayoría del Senado de los Estados Unidos ha pasado de Republicanos a Demócratas, fueron el microcosmos de todas las batallas ideológicas libradas en el escenario de la política estadounidense, y entre ellas ha habido una que merece que comentemos. Entre las acusaciones que hizo la senadora republicana saliente, Kelly Loeffler, contra el candidato demócrata que finalmente la derrotó, el reverendo Raphael Warnock, está la de ser partidario del socialismo. Una acusación que anteriormente había causado la destrucción de las carreras de algunos políticos estadounidenses, mientras que hoy a menudo simplemente calienta el debate de sus respectivas agendas. Warnock, que tiene un irrefutable pasado pro-marxista, rechazó la etiqueta, aunque con una buena dosis de ambigüedad. Entre las “pruebas” presentadas en su contra hay una muy curiosa: un pasaje de un sermón suyo de 2016 en una iglesia bautista en Atlanta: «La Iglesia de los orígenes era una Iglesia socialista», decía el que se ha convertido en el primer senador afroamericano de Georgia. «Sé que que esto os parece un oxímoron, pero la Iglesia primitiva estaba mucho más cerca del socialismo que del capitalismo. Leed la Biblia. Amo escuchar a los evangélicos que siempre citan la Biblia. Bueno, en aquella época las cosas eran en común. Tomaban sus cosas –solo estoy citando la Biblia– y las juntaban. Pero la gente que hoy afirma seguir la Biblia al pie de la letra ciertamente no hace esto».


La Iglesia de los orígenes no era socialista


Presentar a Cristo como «el primer socialista de la historia» es una astucia propagandística a la que recurrieron los socialistas italianos a finales del siglo XIX (en primer lugar Camillo Prampolini) para seducir a las masas católicas absorbidas por el trabajo asalariado. Es curioso que un pastor protestante del siglo XXI, con un título en teología y filosofía por el Union Theological Seminary de Nueva York, dé por sentada esa definición, demostrando una gran ignorancia en la exégesis bíblica y en la comprensión de lo que es el socialismo. La Iglesia primitiva no era socialista, porque no obligaba a los fieles a entregar todos o parte de sus bienes: era una elección libre. A Ananías y Safira (Hechos de los Apóstoles 5,1-11) se les culpa públicamente, no por no pagar el precio total del campo que vendieron a la comunidad, sino porque mienten al quedarse con una parte de la cantidad para ellos mientras afirman haber pagado el total. Los bienes que poseían los cristianos no se convertían en bienes colectivos en términos jurídicos; cada uno conservaba la propiedad legal de sus bienes, pero los consideraba patrimonio común con el que se satisfacían las necesidades de los más pobres. En Hechos 4,32 leemos: «(…) Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos».


El origen es la fe


La Iglesia primitiva no fue socialista porque tampoco pedía a los fieles que entregaran sus bienes a las autoridades públicas, sino que los pusieran a disposición de la comunidad, que era una realidad social espontánea. Los cristianos no pagaban el importe de los bienes vendidos al gobernador romano o al rey Herodes para que lo usaran en sus políticas sociales, sino que lo dejaban a los pies de los Apóstoles. Como escribe Bruno Cantamessa, «el motor del compartir es la fe en Jesús. Lucas (el autor de los Hechos, ndr) parece querer puntualizar aquí que la koinonía cristiana no procede primeramente de la amistad (philia), como nos indica Aristóteles en su transcripción del proverbio, sino que es la unión en la fe en Jesús la que realiza un ideal humano tan elevado: la fe vivida en comunión realiza el amor fraterno; y la amistad, expresión de este amor fraterno, provoca a su vez la comunión de los bienes materiales». Es la amistad que nace del amor fraterno -que tiene a su vez origen en la fe en Jesús-, la que lleva a la comunión de los bienes. De quienes no comparten esta amistad no se espera nada, no se les impone nada: al contrario del socialismo, que por ley obliga a todos a tratar los bienes materiales en la forma que decida el Estado.


La recta razón


Hoy como ayer, a los cristianos se les acusa falsamente de querer imponer teocráticamente sus doctrinas a los demás cuando se oponen a las normas legales que legalizan el aborto, el divorcio, el consumo de drogas, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia, la reproducción asistida, etc. En todos estos puntos, los cristianos no buscan imponer su cosmovisión a los demás, sino afirmar los derechos de la ley moral universal, que todo creyente o no creyente lleva grabada en su corazón (ver Catecismo de la Iglesia Católica, Gaudium et Spes, Carta a los Romanos, etc.). Si no fuera así, las leyes solo surgirían del albedrío de los poderosos o de las mayorías de paso. Una teocracia cristiana debería ser denunciada solo si los cristianos pretendieran imponer por ley que los ciudadanos deban ceder todos sus bienes a la Iglesia para que esta los administre como patrimonio común; si exigieran que cada ciudadano debe ofrecer la otra mejilla a quien le golpeó; que al mendigo que nos pide el abrigo también le tengamos que entregar camisa y camiseta; que se abolan la policía y el ejército porque no hay que oponer resistencia a los violentos (Mt 5, 39); etcétera. Pero esto nunca ha sucedido en la historia, excepto en el caso de pequeñas minorías heréticas, y la Iglesia siempre ha sabido distinguir entre el camino a la perfección, que se propone a la libertad humana, y el derecho natural que debe ser siempre y en todo caso promovido por los Estados, so pena de ilegitimidad moral de los actos de gobierno: «Porque cualquier derecho fundamental del hombre deriva su fuerza moral obligatoria de la ley natural, que lo confiere e impone el correlativo deber. Por tanto, quienes, al reivindicar sus derechos, olvidan por completo sus deberes o no les dan la importancia debida, se asemejan a los que derriban con una mano lo que con la otra construyen» (Juan XXIII, Pacem in Terris, n. 30).


Propiedad privada


Sobre el derecho a la propiedad privada, que es irrenunciable pero no absoluto porque debe responder al principio del destino universal de los bienes terrenales, la Iglesia Católica ha sabido articular una doctrina muy rica, inexpugnable desde el punto de vista teórico y sabía desde el punto de vista práctico, muy diferente y crítica tanto hacia el socialismo como hacia el capitalismo. Este no es lugar para ilustrar toda la Doctrina social de la Iglesia sobre este argumento; basta citar algunos pasajes del radiomensaje de Pío XII en el cincuentenario de la Rerum Novarum:


«Sin duda el orden natural, que deriva de Dios, requiere también la propiedad privada y el libre comercio mutuo de bienes con cambios y donativos, e igualmente la función reguladora del poder público en estas dos instituciones. Sin embargo, todo esto queda subordinado al fin natural de los bienes materiales, y no podría hacerse independiente del derecho primero y fundamental que a todos concede el uso, sino más bien debe ayudar a hacer posible la actuación en conformidad con su fin. (…) Según la doctrina de la Rerum novarum, la misma naturaleza ha unido íntimamente la propiedad privada con la existencia de la sociedad humana y con su verdadera civilización, y en grado eminente con la existencia y el desarrollo de la familia. Este vínculo es más que manifiesto. ¿Acaso no debe la propiedad privada asegurar al padre de familia la sana libertad que necesita para poder cumplir los deberes que le ha impuesto el Creador referentes al bienestar físico, espiritual y religioso de la familia?


En la familia encuentra la nación la raíz natural y fecunda de su grandeza y potencia. Si la propiedad privada ha de llevar al bien de la familia, todas las normas públicas, más aún, todas las del Estado que regulan su posesión, no solamente deben hacer posible y conservar tal función —superior en el orden natural bajo ciertos aspectos a cualquiera otra—, sino que deben todavía perfeccionarla cada vez más. Efectivamente, sería antinatural hacer alarde de un poder civil que — o por la sobreabundancia de cargas o por excesivas injerencias inmediatas— hiciese vana de sentido la propiedad privada, quitando prácticamente a la familia y a su jefe la libertad de procurar el fin que Dios ha señalado al perfeccionamiento de la vida familiar».


La Iglesia nunca podrá optar por el socialismo, independientemente de lo que digan, incluso, algunos altos prelados, porque este destruye la familia, que es Iglesia doméstica. Ha bastado un exceso de política de bienestar asistencial para obtener este resultado en toda Europa occidental, así que imaginémonos con el socialismo. Que también tiene otro defecto, para nada irrelevante: es como un alumno muy bueno dividiendo y restando, pero incapaz de sumar y multiplicar. Divide la riqueza que encuentra, pero es incapaz de producir nueva. Si tenéis un amigo venezolano preguntadle los detalles y él os los explicará.


Publicado por Rodolfo Casadei en Tempi.


Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

(https://infovaticana.com/2021/01/24/el-cristianismo-nada-tiene-que-ver-con-el-socialismo/?fbclid=IwAR3E0MPe2wQ9DPerh-_zjtmWthLOg9lrfdLxNfQwcOgITeHtyzrCFi2Lspw)

sábado, 2 de enero de 2021

Lo impensable se hizo realidad: el año en el que EEUU le abrió las puertas al socialismo

Lo que alguna vez parecía imposible se hizo realidad, la ideología socialista -enmascarada tras la propaganda progresista demócrata- no solo entró por la puerta grande, sino que se instaurará plácidamente desde la Casa Blanca en 2021

Carlos Flores Carlos Flores 31 diciembre, 2020

 

2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo. (Fotomontaje)

Los años no son como cajas contenedoras de algo, cualquier cosa, que al llegar a su fin es reemplazada por otra y mágicamente se olvida y desecha lo que había en su interior. Los años están conectados y forman parte del flujo de la historia. Claro, cada ciclo tiene alguna característica específica. El 2020 no es la excepción… O tal vez sí lo es, ya que no deja una característica sino innumerables calamidades mundiales. Ergo, para la mayoría de los seres vivos de este planeta, no fue un buen año. Aunque habría que preguntarle a los delfines, osos panda, etc.


Pero para la raza humana, gracias en buena parte al COVID-19 (énfasis especial a los buenos muchachos comedores de murciélagos en China o cualquiera que sea la realidad tras este ¿virus?), el horizonte fue… negro.


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Y otra de las nefastas sorpresas que deja el 2020 es ver a EEUU convertido en un país donde el socialismo —y no caeremos en el tonto debate de si se trata de socialismo bueno (Escandinavia) o del malo (todos sabemos cuál es)— no solo dejó de convertirse en némesis del Sueño Americano, para usurparlo y crear una nueva burbuja ideológica, patrocinada por el entramado político demócrata; con la siempre necesaria ayuda de alguna que otra mente extranjera.


Entonces 2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo.


Nikki tiene razón

La ex embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo que este año está marcado por la «corriente dominante» del socialismo en Estados Unidos. “2020 fue el año en que el socialismo se generalizó. La peligrosa ideología, que ha fallado en todos los lugares donde se ha probado y arruinado innumerables vidas, está en camino de convertirse en la política económica predeterminada del Partido Demócrata ”, tuiteó Haley el lunes.


2020 was the year socialism went mainstream. The dangerous ideology, which has failed everywhere it has been tried & ruined countless lives, is on its way to becoming the default economic policy of the Democratic Party.This terrifying trend threatens the future of every American


— Nikki Haley (@NikkiHaley) December 28, 2020


Agregó en su advertencia: «Esta tendencia aterradora amenaza el futuro de todos los estadounidenses». Actualmente, Haley se presenta como una posible contendiente presidencial de 2024, y sus seguidores la ven a ella y al vicepresidente Mike Pence como los republicanos con más probabilidades de ganar la Casa Blanca en ese momento, además del presidente Trump.


Una sorpresa que se asoma

Una encuesta del Pew Research Center de 2019 dio como resultado que la mitad de los adultos jóvenes menores de 30 años expresaron opiniones positivas sobre el socialismo, casi tanto como el 52 % que se decantaba a favor del capitalismo.


Pero María Fernanda Bello, activista de Jóvenes estadounidenses contra el socialismo, ve el problema que se ha apoderado de su Venezuela natal como una advertencia. «Los socialistas siempre te prometerán educación gratuita, atención médica gratuita, todo gratis, pero nunca te prometerán libertad», dijo en declaraciones a CBS.


El ascenso del socialismo no ha tardado en llegar. Hace cuatro años, el socialista demócrata Bernie Sanders, casi se convirtió en el candidato presidencial de la izquierda. Saltamos hasta 2020 y casi lo vuelve a hacer, mientras que socialistas como Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) están ejerciendo una tremenda presión sobre el lenguaje y la política de izquierda.


En estados como Nueva York y en el Congreso, las filas de legisladores de extrema izquierda están creciendo. La izquierda socialista es más poderosa que en cualquier otro momento de la memoria reciente. Los efectos se pueden ver en todos los niveles de la política liberal.


El Partido Demócrata ahora exige un plan de salud del gobierno que destruye la atención médica privada, un plan energético como el «Green New Deal» que utilizaría el poder del gobierno para rehacer prácticamente toda la economía, un mayor poder del gobierno sobre los creadores de empleo y los trabajadores a través de mandatos puntuales y aumentos masivos de impuestos que afectarían duramente la economía.


Al colocar todo junto se muestra la vieja historia: la agenda de la izquierda se basa en la creencia de que el gobierno sabe más. Esa es la esencia del socialismo y lo opuesto a los ideales estadounidenses.

(https://panampost.com/carlos-flores/2020/12/31/2020-socialismo-eeuu/?fbclid=IwAR1BBHX7rZhrgMutrS0eTOqv4nN9fz5lnXb95YVZtFveSUoVsdxQXfKqdMg) 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Cuba, carcomida por el socialismo

 


En Cuba el socialismo y los delirantes caprichos de Fidel y su casta de privilegiados, llevaron a la gente a perder sus vidas en la pobreza y el desamparo.

Raul Tortolero Raul Tortolero 14 diciembre, 2020

 

En Cuba nadie cree en el socialismo. Nadie es nadie. Los jóvenes usaban camisetas o pañoletas en la cabeza con la bandera de Estados Unidos. Su sueño era, y sigue siendo el mismo: irse a vivir a Miami.


El socialismo solo estaba en la propaganda oficialista, en murales espectaculares que pone el gobierno, con caras del Che y de Fidel repitiendo frases que son buches de aire, frente a la depresión en la fila para coger la guagua, paredes con la piel descarapelada, y ventanales en herrumbre de casonas pútridas.


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—Te van a pegar un tumbantonio, chico. No puedes andar hablando de la revolución en las calles así como si nada. Hay vecinos que nos están vigilando todo el tiempo.


Había grupos de vigilantes que trabajaban para el gobierno, supervisando a la gente en los repartos, para ver si no decían algo contra el caballo, como se le apodaba a Fidel.


Nadie grafiteaba en protesta las calles contra el socialismo… porque la carencia de productos se reflejaba en que no se conseguían los aerosoles en ningún lado.


No había toallas femeninas, ni pañuelos desechables, ni servilletas, ni jabón para las manos, ni pasta dental, ni desodorantes. Ni playeras, ni jeans, ni zapatos, ni tenis. Ni aceite para cocinar, ni gas, ni gasolina.


–No te pongas bravo, mi amor. No es fácil. Así son las cosas acá.


Desesperados, hubo quienes vendían pizzas que en lugar de queso estaban preparadas con condones. Sí, así. Esos sí los regalaba el gobierno de los barbones.


En los barrios se traficaba con un destilado casero, de caña, que se conocía como agua de pecera, por lo turbio.


En un solar de la Habana Vieja

De joven viajé a Cuba muchas veces. Quería conocer más profundamente su cultura, su gente, y porque quise comprobar cómo se vivía el socialismo en la vida real. Nadie me va a platicar. Yo lo viví en primera persona. Me quedaba temporadas allá, hasta que se me acababan los fula.


No me quedaba en hoteles ya. Sino en casas de amistades. Decidí conocer Cuba y su socialismo como un cubano más. No como un pepito, un turista que llega con fula, con guanikiki, con dólares. Sino como uno más, para vivir en carne propia ese socialismo que se suponía nos iba a liberar de la pobreza y de las injusticias, con un gobierno del pueblo y para el pueblo. Puros disparates.


Vivía en un solar muy pobre, con telarañas y sin agua, en la Habana Vieja. En ese periodo, en la tarde cortaban la luz. No había mucho qué hacer. Fumábamos cigarrillos de tabaco negro en los muelles. Me iba a nadar al mar en calzones. Como un cubano más. Andaba en una bicicleta oxidada.


Mis dólares servían para que varias familias comieran varias semanas. Llegaba yo con bolsas enormes de ropa y zapatos. Me las daba mi madre, saldos que se traía de Estados Unidos. Llegando ponía yo todo en una mesa de un cuarto del solar. Todos iban a ver qué les era útil.


A una chica le llevé una licuadora para que pusiera un negocio de licuados. Pero con los meses, no pudo sostenerlo por falta de dinero.


La gente decía que Fidel era tan bueno como el pan… cuando el pan en Cuba es duro como una piedra. Y eso desayunaba, un pan, con rebanadas de jitomates inmaduros, verdes, y un buche de café. Y ya. Comíamos arroz con pedazos de cerdo, comprado en el agromercado, y plátanos a puñetazos, los famosos tostones. La cena era un cigarro y un vaso de agua.


Juventud tratando de sobrevivir

En las universidades públicas de México sobraban profesores infames que se hincaban ante Fidel, a quien admiraban por haber tomado las armas y haber echado del poder a un tipo como Batista.


Nunca visitaron Cuba, o lo hicieron en plan de turistas, en la escenografía caribeña guapachosa que te monta el gobierno. Te meten en una burbuja de la que no sales en todo el tour Habana-Varadero.


Antes de 1959 quién iba a pensar que Fidel y su runfla de matones iban a convertirse en una dictadura que pisoteó los sueños de tantas generaciones. Menos daño hizo Batista. Mucho menos. Es una pesadilla que aún no termina.


El socialismo ha orillado a las muchachas a venderse, a vender lo único que no puede arrebatarles la dictadura, su cuerpo y belleza. Nadie puede juzgarlas, porque se trata de vivir o morir.


Cualquiera haría lo mismo. Aunque no sea lo ideal. Hasta sus mismas madres y aún las abuelas veían con buenos ojos que las chicas salieran a resolver, a ganarse algo para poder comer.


De tal manera ha destruido los valores el socialismo, que ahora es visto como signo de fortaleza entre las jóvenes el salir prostituirse para llevar algo a casa. De eso viven muchos jubilados, que lejos de levantar las cejas a sus nietas, les lloran agradecidos.


Un sistema político que arroja generaciones de prostitutas es a todas luces un error histórico. Mis amigos cubanos exiliados en México siempre me decían que era mejor una Cuba de Batista, con sangre, que una de Fidel, con hambre.


Miles de muchachas eran jineteras, es decir, una clase especial de prostitución en la que tripulan a un extranjero desde que lo ven, y no lo sueltan hasta que deja el país. Así se benefician de ellos durante varios días.


Platiqué con varias. Una me dijo: “chico, yo ya no creo en nada”. Aludía a Fidel, al socialismo, pero también a las religiones. El socialismo había derruido en ella la moral y la fe tanto como la humedad y el salitre los edificios de la Habana Vieja. Niñas que a los 19 años ya eran nihilistas.


El “Sociolismo” como recurso

Pero otros sí se refugiaban en las religiones. En parte por la fe. Pero también porque aprendieron a sobrevivir gracias a la herencia africana. La santería y el palo mayombe se convirtieron en un gran atractivo cultural para el turismo, y cada vez se cobraban más caras las ceremonias y rituales.


Europeos, y latinoamericanos asistían con los babalaos y las santeras a intentar leerse el futuro, con el tablero de Ifa o con los caracoles. O bien, en el Nkisi Malongo, mediante los chamalongos.


En Cuba la gente odia al socialismo, pero en cambio practica el «sociolismo». Mientras el socialismo te destruye la economía, la familia, y la esperanza, el «sociolismo» era la forma de resolver.


Socio es cualquiera que te colabore para ganar algo de guanikiki. Nadie dice nada, el silencio garantiza poder sobrevivir. Los que trabajaban enrollando hojas de buen tabaco para hacer puros, por supuesto sustraían todos los que podían para hacer negocio por fuera.


Todo mundo robaba lo que podía. Los que trabajaban en los restaurantes de hoteles grandes, hacían saqueo hormiga, llevándose lo que podían a sus casas, escondido.


Invité a comer al Tritón a un amigo cubano y sacó una bolsa de nylon y guardó sus bisteces y papas para llevarlo a sus nietos. No comió nada en el lugar.


Los que eran estibadores en los muelles, sustraían costales de arroz o frijol, o de lo que fuera. Con eso comían sus familias. O lo vendían.


Jamón, queso y productos enlatados, no se le vendían al cubano. Sólo se conseguía todo eso en tiendas para extranjeros. Así es su socialismo. Todo para el que lleva fula. Dólares. Nada para el pobre trabajador, al que según iban a reivindicar esos barbones zurdos.


Pero se reivindicaron ellos solos. Fidel apareciendo en la lista Forbes como uno de los más ricos del mundo. 900 millones de dólares, nada más. Y su hijo paseando en yates en Grecia. Ahí fue a dar el sudor y esfuerzo de la gente de abajo. A mantener tiranos y a sus familias.


Los únicos autos buenos, del año, y lujosos, eran por supuesto, los de funcionarios de gobierno. Y de sus juniors. Hijos de papi. La gente los odiaba. Todos los demás autos eran carcachas de los años 40s. Y no hay refacciones.


Todo era viejo en Cuba. Los frigidaires eran bastante antiguos ya. El socialismo detuvo en el tiempo a Cuba, lo dejó en el pasado.


Cárcel y bananas para opositores

México es también un país con carencias, pero daba gusto, ya de regreso, que en cualquier esquina vendieran quesadillas y tacos. Y que una playera la compras donde sea por medio dólar o menos.


Es un mito eso de que en Cuba todos tienen estudios. Muy pocos van a una universidad. Y aunque hayan ido, no sirve de nada. Un ingeniero amigo, ganaba el equivalente a 15 dólares al mes. Y no quería jubilarse porque le iban a reducir aún más esa cantidad patética e inservible.


En Cuba el socialismo y los delirantes caprichos de Fidel y su casta de privilegiados, llevaron a la gente a perder sus vidas en la pobreza y el desamparo. Todos orillados a la delincuencia.


A eso empuja el socialismo a la gente. Al exilio, a vivir de lo que manda la familia en la diáspora, o a delinquir. En la cárcel, donde hay más presos por razones políticas que por otras razones, les dan puras bananas verdes y agua tibia. Qué sistema tan mortífero.


Hasta los terroristas deben pasarla mejor en Guantánamo que en la Cuba de los Castro, donde no existen los derechos humanos, ni la democracia, ni pluralidad de partidos, ni libertad de expresión. Toda una dictadura bananera en pleno siglo XXI. Y todavía así se sienten los gurús de otras lacras como Evo y Maduro.


¿Cuándo se largan los socialistas de Cuba? ¿Hasta cuándo la paciencia de los cubanos, un pueblo generoso y noble? Y pensar que aún hay idiotas que promueven el socialismo en México y en América Latina.

(https://panampost.com/raul-tortolero/2020/12/14/cuba-carcomida-por-el-socialismo/?fbclid=IwAR3OMdx7pFLZyk8_Tt21y_q9L7Kk4IfbhGjeiVlwULkqE8nmpB9-5zkD2XI)

viernes, 26 de junio de 2020

Media Argentina rechaza el socialismo


El fin de semana una nueva manifestación en todo el país le dijo que "no" al proyecto de expropiación de Vicentin.
ARGENTINAIDEOLOGÍAOPINIÓN
Por Marcelo Duclos El Jun 22, 2020
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El día de la bandera, Argentina tuvo un «banderazo» en defensa de la propiedad privada. Al kirchnerismo la gente le volvió a marcar la cancha. (Twitter)
Este fin de semana, Argentina celebró su «Día de la bandera». Para la oportunidad, miles de personas se manifestaron a lo largo y ancho del país con un par de consignas claras: «No a las expropiaciones», «no a la violación de la propiedad privada». Cuando el kirchnerismo, en su primera etapa de gobierno, se animó a proponer una reforma constitucional para que Cristina Fernández pueda volver a ser candidata a presidente en 2015, las multitudinarias convocatorias populares fueron automáticas. Aquellas memorables jornadas cívicas enterraron los sueños autoritarios de la exmandataria, que tuvo que elegir un delfín (Daniel Scioli), y que terminó perdiendo contra Mauricio Macri.

La idea de la expropiación de la empresa agroindustrial alimenticia Vicentin fue el peor error de cálculos de Alberto Fernández. El presidente, convencido que la pandemia del coronavirus (COVID-19) y la polémica cuarentena extendida era el único tema que podía entretener a la opinión pública, cometió el error político más grande de su primer medio año de mandato. La gente indignada salió a manifestarse a pie y desde sus autos (con barbijo y la «distancia social» recomendada) en dos oportunidades y una vez más al kirchnerismo le «marcaron la cancha». Evidentemente, un importante sector de la sociedad no está dispuesto a aceptar una sola expropiación. El fantasma de Venezuela está marcado a fuego y medio país está plantado.

Fernández, que perdió por completo el tono moderado que convenció al pequeño porcentual de argentinos fuera de la grieta para ganar la elección, está desorientado. No puede reaccionar. El presidente argentino, que hace tres meses tenía un 80 % de respaldo en la opinión pública, no pudo digerir que ahora media Argentina esté cuestionándolo duramente. Entonces se enoja. Se enoja con los periodistas que lo cuestionan y se enoja con los argentinos que se manifiestan. «Están confundidos», dijo soberbio el jefe de Estado que, en diciembre de 2019 al asumir, le pidió a la población que salga a la calle a criticarlo en caso que a lo largo de su mandato pierda el rumbo.

El tironeo entre el peronismo racional y el kirchnerismo
Dentro de la coalición gobernante no todos están contentos con el rumbo de las últimas semanas. Pero este espacio del peronismo tradicional no cuenta con el poderío del kirchnerismo. Y los seguidores de Cristina quieren sangre y van por todo. Alberto, haciendo un equilibrio complicado, por ahora se decidió por el calorcito del poder de la señora que lo hizo presidente. Algo que no imaginó en su vida como posibilidad.

En una dura editorial, el periodista Luis Majul le advirtió a Fernández esta mañana que tiene dos posibilidades: O «corta» con la expresidente y vuelve al proyecto que le prometió al electorado, o la que corta con él es Cristina, para «romper» el sistema constitucional argentino. El kirchnerismo ya perdió todo en 2015 y parece estar dispuesto a que eso no vuelva a ocurrir. Aunque para Majul, Fernández está «en su peor momento», el conductor de la cornisa le pidió al mandatario: «No tenga miedo, señor presidente».

Mauricio Macri: el principal beneficiado
De la misma manera que resultó insólito el retorno triunfal de Cristina (aunque no le haya dado más el cuero que para vicepresidente), hoy los astros se le ponen en línea al expresidente Macri. El grosero error de Vicentin en los primeros meses de Alberto fue una especie de maná del cielo para el exmandatario, que hasta el momento se mantiene en silencio, luego de su pobre desempeño económico que generó el retorno del kirchnerismo.

Macri tuvo en su favor que el intento de expropiación y el repudio generalizado tuvo lugar antes de las elecciones legislativas de medio término. Es decir, antes que un nuevo referente opositor pueda asomar la cabeza. Aunque no lo merezca, y ante la falta de una oposición clara, el expresidente aparece como el único referente que capitaliza el descontento actual. Una candidatura testimonial al Congreso el año que viene, y un buen resultado, lo pone sin dudas como candidato al retorno para 2023. El establishment, resignado, ya le fue a tocar la puerta.

«Reconozco que te extraño Mauricio. Mirá que te puteábamos…pero estos son inviables». La frase habría salido de la boca del mismo Paolo Rocca del Grupo Techint en una reunión reciente en la quinta Los Abrojos de Macri. Según los pocos testigos que presenciaron el cónclave, Mauricio no respondió ni con palabras ni con una mueca. Escuchó y guardó silencio absoluto. Todavía está resentido ya que considera que el poder económico nacional pudo haberlo ayudado más, pero sin embargo le soltaron la mano. Las palabras de Rocca no dejan mucho a la interpretación: «volvé que te perdonamos, de Alberto no podemos esperar nada».

Esta historia recién comienza…
(https://es.panampost.com/marcelo-duclos/2020/06/22/media-argentina-rechaza-el-socialismo-y-macri-sin-merecerlo-lo-capitaliza/?fbclid=IwAR0kOCYqEiSMyKW4CheHGqTA2Mq0Me2fcHzYnBSF4fj1Rz2Y68yY8xf5NuU)

lunes, 20 de abril de 2020

El socialismo es la fe ciega en las bondades del genocidio

socialismo

En las muchas variantes del marxismo hay una fe común incuestionable y dogmas comunes centrales
OPINIÓNCOLUMNISTASDESTACADOIDEOLOGÍA
Por Guillermo Rodríguez González Actualizado Feb 8, 2020
Karl Marx dio un aspecto religioso a la ideología que apadrinó. (Foto: Flickr)
Que todo socialismo tenga como axioma moral al atavismo ancestral de la envidia explicaría la supervivencia de la aspiración atávica a la que se reduce. Pero si únicamente dependiera de ello, observaríamos que, tras fracasar, la idea reaparecería bien oculta en novedosos disfraces. Pero lo nuevo son sus tácticas, mientras que apenas disimulan la repetición dogmática de lo ya ampliamente refutado en teoría y experiencia histórica. Y eso, como he comentado antes, no se explica exclusivamente por su torcida “moral” envidiosa.

Que el socialismo en su sentido amplio subsista tras cada fracaso no explica por qué subsiste el marxismo como doctrina prevaleciente entre los socialistas. Tenemos que comprender que una doctrina capaz de sobrevivir y prosperar tras la refutación teórica y el colapso histórico de la teoría marxista y el imperio soviético, se explica únicamente cuando admitimos que es una religión, una inconsistente y totalitaria religión atea y genocida. Es la quintaesencia de lo más oscuro del fenómeno religioso, sin nada de lo luminoso. Porque solo exprimiéndole justificaciones a una doctrina religiosa puede el hombre civilizado racionalizar realmente ante sí mismo el brutal sometimiento o exterminio de infinidad de inocentes. Una racionalización utilitarista de eso es posible, pero endeble. Sólida será únicamente anclada a una profunda e irrenunciable creencia transcendente.

En las muchas variantes del marxismo hay una fe común incuestionable, dogmas comunes centrales, rastreables a teorías y prácticas de socialistas que Marx denominó utópicos. Tomó el profeta de los marxistas las doctrinas mesiánicas de sectas heréticas milenaristas, activas entre Medioevo y Renacimiento, y las puso a tono con la edad de la razón, aislándolas de su contexto teológico cristiano. Así le dio alcance universal a su falsa revelación en una nueva religión que proclama, no una religiosidad no deísta tradicional, sino la novedad del ateísmo militante como parte de una concepción totalitaria –por definición absolutamente intolerante– entre cuyos dogmas incorporó el de negar su naturaleza religiosa, para imponer por la fuerza su grandilocuente misticismo como única e incuestionable verdad “científica” –extraordinaria paradoja– proscribiendo todo lo demás.

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Abr 20, 2020
El marxismo no solo se parece a ciertas religiones. Incluye en sí lo común a todas las religiones. Y de hecho es una variante no deísta, universalista, totalitaria y genocida de las doctrinas escatológicas de ciertas herejías colectivistas cristianas. Su grado de fanatismo es fácil de ver: Lenin en 1902 ya afirmaba: “La libertad es una gran palabra; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se ha expoliado a los trabajadores. La misma falsedad intrínseca lleva implícito el empleo actual de la expresión ‘libertad de crítica’. Personas verdaderamente convencidas de haber impulsado la ciencia no reclamarían libertad para las nuevas concepciones al lado de las viejas, sino la sustitución de estas últimas por las primeras”. Es la definición misma del fanatismo dogmático creer que las personas demuestren estar “científicamente” convencidas de la veracidad de su posición en la precisa medida que aspiren a no permitir que otras posiciones se expresen libremente.

Ya con una policía política a sus disposición para materializar su teoría totalitaria, respondió a la pretensión de otros marxistas de criticar el menor detalle de su dogma oficial marxista en el poder “nosotros respondemos: Permitidnos poneros delante de un pelotón de fusilamiento por decir eso”. El marxismo se hizo religión de Estado –y de Estado totalitario–. Marx nunca logró ser un profeta armado, pero el centro de su doctrina es el llamado a la acción revolucionaria mediante la destrucción sin límites, ni atadura moral alguna, en nombre de su atea y seudocientífica versión de la escatología herética comunista de los elegidos estableciendo el reino de dios en la tierra por la fuerza de la revolución armada y la dictadura totalitaria. El primero en materializarlo, en esos nuevos términos, fue el aristócrata ruso Vladimir I. Ulianov, alias Lenin, así, incluso tras el colapso del imperio soviético su gran influencia sobre la religiosidad marxista persistió.

La función material de una religión –que es lo que explica el éxito y fracaso cultural, a largo plazo, de grandes religiones– es la transmisión intergeneracional de valores morales que aseguren el éxito del grupo que los adopta, en la competencia económica y sociocultural del orden espontáneo. Su utilidad psicológica es que otorga sentido de trascendencia, en un marco internamente coherente de creencias y prácticas. Lo segundo explica su eficacia para lo primero. Creamos o no una u otra religión, todas compiten dentro de su cultura por llegar a definirla, y en la medida que lo logran, son determinantes para la competencia evolutiva entre culturas y civilizaciones.

Una religión que no dote a los grupos sociales en los que prevalezca de ventajas en la competencia evolutiva es una religión materialmente inconsistente. Y eso es el marxismo, porque aunque dota a sus creyentes de la torcida moral y la criminales prácticas que les capacitan para tomar el poder por cualquier medio y mantenerlo imponiendo el totalitarismo, hunde a los sociedades sobre las que se impone en el atraso material y moral, inhabilitándolas para competir con la productividad, innovación y diversidad de las sociedades libres.

El asunto, sin embargo, es que estamos en el terreno de las creencias, y como dejó claro Shafarevich, los marxistas son creyentes dogmáticos, fanáticos y adoradores de la muerte. Sus dogmas, más o menos diluidos y simplificados, se extendieron como creencias del socialismo en sentido amplio que prevalece en Occidente actualmente. No nos equivoquemos, la evolución cultural –como la biológica– puede llevar a callejones sin salida, no solo a una cultura, sino a la civilización global misma, e incluso a la especie. El socialismo siempre es un camino a la miseria material y moral, y elevado a religión totalitaria puede ser incluso el camino a la extinción.
(https://es.panampost.com/guillermo-rodriguez/2020/02/09/el-socialismo-es-la-fe-ciega-en-las-bondades-del-genocidio/?fbclid=IwAR1KJduHapFylh1BAUuR0tGUVjoajLTMLvs2GxM60UFgXqsemCXbpL79mXY&__cf_chl_jschl_tk__=99fcfd321b6b9b12fc0432763810dd795dba44e8-1587430026-0-AfBPM2_w98fH4rMZ3o4f25v2-zY5Fu5z2gxQgDj2xhF8byCMT9cC6wh_sHcX_mFdT9DdUs9CCeugLahqEDE_ZLHmGtHGVHUXLT235iNqeCCgXJr5PjogTE2qjjM9q75jqpl6XzAp6KXEoeAIlRZbZJz_shSSKUpDvtV_CkCGL2aP_mzXJnoZosHunvxlXutBA8b7ncOXGIrSCYJniy63e2h2Dh8gEcvZVwNCoy29ac4ME2No94vT_MegQL4wX2fozLITGWA6f4ToOE45l6I2AAw5xvNiRZSUwt6zip2TVc99wnEspR1G4Je7StiHT-L19a4dLiZGgj_JQ1Q5ZMOr4yf4zkJmSBTBxgYKIcPaltTAXmKjFJxM0G3XTyoGZ5g220BFzHYgR9gVmqKFl-1KxdcKb411bcXvhQ6-mMEbxiAhQacBlc7rf7r3TWrRJEdq3ejJ1FNOJqpf0CMjOp7gRf1qzm0HjkWhXQ0pDeidBc8S6LlkssXShE6lY_tdbIU0sRyepkiMkdZg80gyKw23hql6wVtgtsqrvOpB6lRJHjYt)

martes, 31 de marzo de 2020

Izquierdista chilena atrapada en Cuba descubre la desgracia del socialismo



Desesperada por volver a Chile, Carolina Cox ruega al Gobierno que critica, ser repatriada, pues en Cuba no hay ni jabón para evitar contagiarse del COVID-19
CUBACHILENOTICIAS
Por Mamela Fiallo Flor El Mar 30, 2020


Hasta octubre del 2019 Chile era el país más próspero de la región. Ahora vive una economía colapsada a causa de los manifestantes respaldados e incitados por la izquierda política. (Youtube)
Lavarse las manos con agua y jabón es la mejor forma para evitar el contagio del coronavirus (COVID-19), un lujo que en Cuba no es posible, pues el jabón escasea. Así lo declaró desesperadamente la actriz y activista chilena Carolina Cox, que está varada en Cuba y pide auxilio del Gobierno al cual ha criticado ferozmente.

Cox asegura que es “super terrible, yo soy estudiante, hay gente de tercera edad, familias. No hay dinero, tuvimos que pedir pañales porque ya no hay nada”.

Ella es @carocoxg Carolina Cox, actriz que tanto apoyo a la destrucción de Chile desde el 18 octubre, ahora pide ayuda al gobierno, el mismo gobierno que ella quiso quemar…
las vueltas de la vida… saben donde está? En Cuba la tierra prometida, digno escucharla pic.twitter.com/8jfixkDjmb

— Armando P. Torres (@_cacotorres) March 29, 2020

En Cuba faltan artículos de higiene básica, desde jabón hasta toallas sanitarias
Aunque los defensores del régimen comunista lo publicitan como una potencia médica, la realidad es que desde diciembre, por ejemplo, no hay toallas higiénicas para el ciclo menstrual.

Cox reclama ayuda, ya que varios de los chilenos varados en Cuba necesitan medicamentos, quebrando así el mito de que en la isla todo es gratis. La realidad es que aún con recursos, no hay acceso, pues las tarjetas de crédito no les sirven en la isla.

Los chilenos estarán varados por lo menos hasta el 21 de abril, no hay vuelos para salir de la isla, afirmó Cox. Mientras tanto, racionan las comidas y las comparten entre ellos, es decir, viven la realidad de los cubanos bajo el socialismo. Además, Cox denunció que en Cuba no pueden comunicarse debido a que la dictadura comunista tiene bloqueado el Internet.

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Mar 31, 2020
Aunque ahora la cuenta de Twitter de Cox está suspendida, fueron recuperados tuits de 2019 donde acusa al presidente chileno, Sebastián Piñera, de terrorista.

Esta es la dama que pide ayuda al Presidente Sebastian Piñera y a su gobierno para que la saque del infierno Estado marxista cubano y la traiga al Estado libre de Chile..pobre marxista esta carolina cox..Y dónde le quedó lo marxista? Ah verdad que ese es el discurso no más pues pic.twitter.com/rrivELiE0B

— Don Felipe (@DonFeli39387391) March 29, 2020

El término utilizado por la actriz estaba en sintonía con la campaña (en noviembre) de once diputados de izquierda, incluido el Partido Comunista, que pretendían enjuiciar al presidente Piñera por supuestas violaciones a los derechos humanos. La Cámara de Diputados no lo admitió la petición, pues esta no cumplía con los requisitos indicados en la Constitución.

En Cuba, donde solo el Partido Comunista es permitido, la persecución política y la censura es una realidad diaria. Hasta no vivirlo en carne propia, referentes de la farándula como Camila Cox hicieron eco de la consigna «Chile despertó», en pie desde el 18 de octubre de 2019, en respaldo a las manifestaciones que han resultado en destrozos y saqueos, provocando la muerte de una veintena de chilenos, la mitad de ellos sofocados por los incendios contra fábricas y supermercados.

Más de 376 000 chilenos han perdido su trabajo como consecuencia de la paralización económica que han provocado los manifestantes que Cox respalda.

Hasta octubre del 2019 Chile era el país más próspero de la región. Ahora vive una economía colapsada a causa de los manifestantes respaldados e incitados por la izquierda política. Esta propone un cambio de Constitución con «derechos sociales», tal como sucedió en Cuba y Venezuela, en donde se suplantó el mercado por el Estado y el resultado fue hambre y exilio masivo. Dos millones de cubanos escaparon de la isla, incluso en balsas; los venezolanos ya superan los cinco millones.

Ahora los expatriados chilenos pueden vivir en el presente el futuro que les augura si los manifestantes logran lo su propósito. «Chile despertó» puede volverse la pesadilla que viven los cubanos.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, dice el refrán. Por eso los mismos activistas que denunciaron el sistema del país más próspero de la región, Chile, ahora ruegan por volver a él.
(https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2020/03/30/izquierdista-chilena-cuba/)
Carolina Cox ,actriz y activista de la izquierda progre de Chile , defensora del régimen cubano de Maduro y promotora del estallido social . Se encuentran varada en el paraíso del socialismo que tanto defiende.

Implora y exhorta al gobierno capitalista y neoliberal de Piñera, la rescaten y asistan .
Porque esta asustada ,entre ratas ,en un hotel q no está en condiciones sanitarias sin jabón, papel sanitario en las calles tampoco se consiguen productos para la higiene personal . El internet es pésimo y todo es caro . Y teme enfermarse porque están conviviendo con turistas europeos .

Hace solo meses ,se encontraba quemando transporte público y exigiendo la renuncia de Piñera ..


Somos todos Socialistas ,pero desde el Capitalismo !! Mejor que valla aprendiendo a hacer una balsa, o a resignarse a vivir y sufrir en carne propia su socialismo ,rata comunista

jueves, 27 de febrero de 2020

El socialismo, uno de los peores enemigos de la humanidad




El socialismo, nuestro principal enemigo
El socialismo de todo matiz y toda proveniencia es el coronavirus de Hispanoamérica
OPINIÓNDESTACADOPOLÍTICA
Por Antonio Sánchez García El Feb 25, 2020
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Combatir el socialismo hasta su eventual extinción como principal peligro ideológico de la región es el imperativo categórico. (Flickr)
Sé que no le hago ningún favor a Moisés Naim avecindándolo con el comisionado del socialista Juan Guaidó ante la ONU, el desangelado socialista Pizarro. Pero comparten todos ellos la coartada perfecta de todos los socialistas a la hora de dar cuenta de los crímenes y desafueros de los gobiernos socialistas a los que, abierta o veladamente, pretenden exculpar de su máximo pecado: ser socialistas. Ni unos ni otros son auténticamente socialistas. Por una razón de ética epistemológica: ellos son malos. El socialismo es bueno.

Jean François Revel ha dedicado gran parte de su vida intelectual, una de las más fructíferas del pensamiento liberal francés, a desenmascarar y denunciar la impostura a la que han recurrido los socialistas franceses para salvar el pellejo: los crímenes de Stalin y los de la Unión Soviética, así como los de Mao y Castro y todos los tiranos socialistas se debieron a que ninguno de ellos era “auténticamente” socialista. Lo traicionaban. Socialistas auténticos solo lo fueron Marx y Engels, que para su inmensa fortuna inventaron el socialismo puro, pero jamás se vieron ante la dura realidad de demostrar en la práctica sus bondades.

En ese hiato nunca resuelto —ambos pensadores murieron antes de que se comprobaran las consecuencias catastróficas y devastadoras provocadas por la implementación de su deslumbrante utopía—, han basado sus justificaciones los hijos de Maurice Thorez, Palmiro Togliati y Santiago Carrillo. Hitler fue el propio inventor del nacionalsocialismo. Si no lo hubiera sido, los nazis hubieran culpado de los crímenes del nazismo a ese imaginario personaje. Y hoy estaríamos plagados de nazis.

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Rebel, empeñado en desmitificar para siempre el fraude marxista leninista, se esforzó en demostrar que no existía otro socialismo que el socialismo real, que Stalin era la versión sobreviviente del único socialismo posible a la muerte de Lenin, que el Gulag estaba en los genes de la Crítica de la Economía Política desarrollada en El capital, y que el socialismo era la jaula dorada del marxismo soviético. Con ello, borrón y cuenta nueva. Como en la tradición monárquica inglesa cuando muere el monarca: el socialismo ha muerto. Viva el socialismo.

Esa manera de lavarse los pecados sin pasar por el confesionario ha permitido que seres aparentemente ingenuos como Juan Guaidó, Leopoldo López o Moisés Naim, todos ellos practicantes de una alcahueta pusilanimidad ante la dictadura chavista, puedan sostener con absoluta impunidad ante los medios internacionales, incluso en el foro de las ONU, que Nicolás Maduro no es socialista: es un criminal. Como si el socialismo y la criminalidad fueran antónimos. Poco importa que las pandillas que nos asolan, cubanas, rusas y chinas sean el epitome sobreviviente del socialismo.

Que el desarrapado comisionado del inefable Guaidó ante la ONU defienda al socialismo se entiende: satisface su ego de socialista chileno encubierto y trata de atraerse hacia el imaginario gobierno del interinato a los socialismos reales. Y que lo haga Moisés Naim está aún más claro: George Soros, su mecenas, es la conciencia empresarial de personajes como Bernie Sanders: el oxímoron del gringo comunista que podría ocupar el Despacho Oval. Todos ellos charlatanes del socialismo bien pensante. Con un doble efecto, como lo quería el primer embajador de los Estados Unidos ante Hugo Chávez cuando decía “miren sus manos, no sus labios”. Creía el tontón de John Maisto que en el fondo el milico golpista era “un buen muchacho, aunque fanfarrón y un tanto mal hablado”. Como lo decía Poleo. Pedía que viéramos sus obras. Hoy no solo las estamos viendo: las estamos sufriendo. Sin que tras veinte años el Departamento de Estado despierte del encantamiento e insista en desconocer la brutal amenaza que para la seguridad hemisférica significa el castrocomunismo revivido por el chavismo venezolano. Ya devastó al país más rico de América Latina y llevó al infierno a medio millón de venezolanos.

El socialismo de todo matiz y toda proveniencia, sea el de López y Guaidó, el de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias o el Díaz-Canel y Nicolás Maduro, es el coronavirus de Hispanoamérica. Combatirlo hasta su eventual extinción como principal peligro ideológico de la región es el imperativo categórico de los intelectuales como Moisés Naim y su mecenas George Soros. Bernie Sanders ya está a la vuelta de la esquina. En cualquier momento nos salta un chavista norteamericano. De todo hay en la viña del Señor.
(https://es.panampost.com/antonio-sanchez/2020/02/25/socialismo-principal-enemigo/?fbclid=IwAR3gUQVZjfWwhDKf93Yh-2stJqkPQREOopXVETf7L7qHpxABTvGv0rIagGE)

Por qué el socialismo frecuentemente termina en tiranía


Socialismo y comunismo llevan a economías subdesarrolladas y a la pérdida de oportunidades individuales por generaciones.
06 DE FEBRERO DE 2020

Thomas Gordon
Hay muchas evidencias anecdóticas de que el comunismo lleva a la tiranía. Mencione los países de Corea del Norte, Cuba, la Unión Soviética, la China de Mao Tse Tung, Alemania del Este y Venezuela, y la mayoría de la gente piensa inmediatamente en una población oprimida con casi ninguna oportunidades económicas y ninguna libertad política. Las palabras "dictadura comunista" salen de la boca como si esas palabras hubiesen estado siempre juntas. De hecho, en una ironía extrema, el comunismo, ostensiblemente la forma más igualitaria de gobierno, en dos casos llevó a la forma menos igualitaria de gobierno: la realeza o el gobierno de una familia a lo largo del tiempo. La familia Kim en Corea del Norte y los Castros en Cuba han estado gobernando sus países como los reyes y reinas de antaño durante algún tiempo.

A veces se argumenta que las personalidades involucradas son las que conducen a la tiranía, no el comunismo o el socialismo. Joseph Stalin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, Erich Honecker y Pol Pot son todos malas personas, pero las personalidades de la élite importan poco. Una vez que se establece un gobierno comunista, la tiranía es el único resultado, independientemente de qué funcionario del gobierno del  “Game of Thrones” se abrió camino hasta la cima. Examinemos los vínculos causales que hacen del comunismo un infierno para la gente que lo tiene que vivir.

Un gobierno que te está dando cosas puede quitarlas
La buena noticia es que tienes derecho a vivienda, educación, atención médica y comida. Pero eso no significa que la gente ya no tenga que trabajar. La Constitución Soviética de 1936, en su artículo 12, establece que "El trabajo en la URSS es un deber y una obligación honorable de cada ciudadano capaz según el principio: Los que no trabajan, no comen". Si persistías en exigir tu derecho a no trabajar, terminabas en el gulag. 

El verdadero problema que hay que abordar aquí es que un gobierno que controla todo puede anular la disidencia cambiando la situación económica de cualquiera que esté señalando sus defectos o esté involucrado con la oposición. En una sociedad comunista, todos los empleos, todos los niveles de educación, la policía nacional, el sistema médico, el sistema judicial, el sistema electoral, el parque de viviendas, el sistema de distribución de alimentos, el ejército, la prensa y todas las formas de transporte están controlados por el gobierno central.

Escribe un artículo perspicaz sobre cómo un funcionario del gobierno local está cometiendo un gran error (si puedes encontrar un ordenador para escribirlo), y puede que encuentres tu apartamento cambiado al peor disponible, en una ciudad en la que no quieras vivir. Podrías ser reasignado del trabajo para el que te preparaste durante años. Para aquellos de ustedes que piensan que el gobierno usando el sistema médico para avanzar en sus propios intereses es la paranoia febril de un libertario trastornado, les recuerdo que los manifestantes de Hong Kong han desarrollado una red médica a parte, en lugar de usar los hospitales públicos.

El socialismo y el comunismo son economías nocivas que debe ser implementada por el gobierno a la fuerza. 

Cuando la mayoría de nosotros interactuamos con el mundo exterior, esperamos el mayor pago posible por el trabajo que hacemos, y cuando compramos cosas, esperamos la mayor calidad al menor precio posible. La economía suma esas tendencias personales de millones de personas en sociedades grandes y complejas y determina unas cuantas reglas simples que describen el comportamiento económico. La oferta y la demanda, los ingresos marginales y el costo marginal, la teoría del dinero, la especialización y el intercambio son en realidad sólo simples reglas que tienen en cuenta las acciones y habilidades de todas las personas y llegan a un resultado que equilibra la ecuación general de la sociedad.

A los comunistas y socialistas no les gustan estas simples reglas económicas y se inventan las suyas propias, como "de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades" (sus necesidades son generalmente ilimitadas), lo que entra en conflicto con la naturaleza humana. Cuando se implementan políticas que entran en conflicto con la naturaleza humana, hay que usar la fuerza para implementarlas.

Un ejemplo de economía socialista arbitraria es la drástica intervención del presidente venezolano Nicolás Maduro en los negocios de electrónicos del país en 2013. El gobierno de Venezuela básicamente arrestó a los gerentes de una cadena de tiendas de electrónicos y obligó a la empresa a vender sus productos a precios más bajos. Por primera vez, unos  cuantos consiguieron un televisor barato, gracias a la intervención coercitiva del gobierno, pero puedes apostar que la capacidad para comprar aparatos electrónicos de calidad y a buen precio en Venezuela ha desaparecido.

Un ejemplo más serio de economía comunista es la colectivización agrícola soviética de los años 30. Todas las fincas privadas y familiares de la Unión Soviética se convirtieron en grandes haciendas colectivizadas. Stalin admitió en privado a Churchill que 10 millones de personas murieron, ya sea por hambre o por resistencia a la colectivización forzosa de las fincas. En una dictadura comunista, cuando un líder se descarrila, no hay fuerzas moderadoras que aporten compromisos o permitan la negociación de caminos alternativos para llevar a una sociedad hacia sus objetivos.

Toda persona que trabaja en una sociedad comunista es remunerada por el gobierno y sabe que se le pagará tanto si la organización para la cual trabaja proporciona bienes o servicios a los clientes o no. Esto es muy diferente a una sociedad en la que la mayoría de las empresas son privadas y los empleados saben que si la empresa o la parte de la empresa para la que trabajan no vende productos que paguen los gastos de la empresa, no serán empleados nunca más. Una sociedad comunista tampoco tiene competencia de empresas privadas para proveer bienes y servicios mejores, más baratos y de mayor calidad.

La productividad de una sociedad comunista es una mera fracción de la productividad de una economía basada en el capitalismo y la libre empresa. La ética del trabajo se deterioró tan severamente en la Unión Soviética que un dicho comenzó a circular entre los trabajadores: "Ellos fingen pagarnos y nosotros fingimos trabajar". El hecho de que una sociedad funcione a un nivel económico muy inferior a su potencial durante generaciones es una pérdida que nunca se puede recuperar.

La Policía Local contra la Policía Nacional
Un gran defensor de la libertad en los Estados Unidos que nunca recibe mucho mérito son los departamentos de policías locales. Ellos hacen cumplir las leyes que a todos nos importan, como asesinatos, asaltos, robos, pero no reportan más que al alcalde local o al supervisor del condado y son pagados con los impuestos locales.

Las sociedades comunistas son muy exigentes. Todas tienen departamentos de policía a nivel nacional con nombres que suenan mal y que hacen cumplir la única ideología verdadera en todo el país. En muchos países comunistas, estas fuerzas policiales de nivel nacional ponen a los miembros de las familias en contra de los demás, pidiendo a los niños que entreguen a sus padres si dicen o hacen algo en contra del gobierno. Una llamada telefónica puede sellar tu destino si eres un disidente o un pensador independiente que se cuestiona cómo el gobierno está haciendo las cosas.

Para pensar en esto concretamente, imagina que algún alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos dijera que otro partido político necesita ser erradicado por la fuerza y/o encerrado en prisión. Tendrían que conseguir que se aprobara la ley y luego conseguir que miles de departamentos de policías locales la hicieran cumplir, una tarea desalentadora. El poder descentralizado es un poder que defiende la libertad.

El socialismo puede llevar al comunismo
El socialismo es comunismo-light (ligero). Los socialistas creen en nacionalizar algunas industrias y/o funciones sociales importantes, pero no todas. Los socialistas usualmente nacionalizan los servicios, el transporte y las grandes industrias que tienden a tener problemas laborales. Aquí, las personalidades involucradas importan mucho. Los gobiernos socialistas o bien respetan las reglas gubernamentales previas de elecciones libres, separación de poderes y elección individual, o bien presionan para un control gubernamental completo de todo por parte de su partido político y terminan prohibiendo partidos políticos o disidentes particulares.

Para entender si el socialismo lleva al comunismo, estudiaremos dos casos. El primer caso es el de Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partidos socialistas fueron elegidos para un cargo político nacional. El segundo caso es Venezuela, donde Hugo Chávez fue elegido presidente en 1999 con una plataforma socialista.

Estos socialistas británicos de la posguerra se lo tomaron muy en serio. Nacionalizaron el carbón, la electricidad, el acero y los ferrocarriles y crearon el Servicio Nacional de Salud para proporcionar asistencia sanitaria gestionada por el gobierno. Se permitió que las granjas y los abastos de comida fuesen privados, y se dejó que el sistema electoral británico permitiera la celebración de elecciones libres y justas. Después de varios años, la economía británica tuvo un mal desempeño bajo el socialismo, y el pueblo británico eligió políticos que creían en la libre empresa y cambiaron las cosas. El socialismo no siempre lleva al comunismo, y Gran Bretaña se retiró del borde del abismo cuando vio que la promesa socialista llevó a que todos estuvieran peor.

La economía británica tuvo un mal desempeño bajo el socialismo, y el pueblo británico eligió políticos que creían en la libre empresa y cambiaron las cosas.

En Venezuela, los chavistas elegidos democráticamente presionaron por el control gubernamental y trajeron agentes de inteligencia cubanos para ayudarles a aplastar la disidencia y controlar a la población. Venezuela tenía un problema particular porque el gobierno trató de forzar a los negocios a vender bienes y servicios sin importar las pérdidas, implementaron controles draconianos de la moneda, y luego se sorprendieron cuando los negocios dejaron de operar. El resultado en Venezuela fue que las tiendas no cuentan con mercancías en sus estantes, los hospitales no tienen medicinas o máquinas que funcionen, y la gente común se dedica a buscar comida incluso en la basura. Varias maniobras políticas fueron implementadas por los chavistas, la legislatura fue reestructurada, el poder judicial y el sistema electoral fueron arreglados de acuerdo con sus intereses.

Ahora, cualquier vía política para cambiar el gobierno en Venezuela ha desaparecido, y tienen la misma dictadura que caracteriza a las sociedades comunistas, junto con una economía rota que funciona muy mal, incluso para los estándares comunistas. Si se quiere implementar el comunismo, se inicia la producción masiva de alimentos básicos, se implementa el racionamiento, y se consienten los mercados negros que surgen. En Venezuela, los socialistas se abrieron paso hacia la dictadura y la tiranía, y el resultado fue un completo colapso económico.

Cuando un gobierno comunista se mueve hacia una sociedad más abierta y pluralista, es casi siempre porque la élite decide que el comunismo es una mala idea y que es hora de avanzar.

La mayoría de los políticos usarán el poder a su disposición para proteger sus intereses
Como he dicho antes, una sociedad comunista controla casi todos los aspectos personales, educativos, políticos y económicos de la sociedad. Cuando te enfrentas a un gobierno que tiene todas esas palancas de control, puedes ser la persona más fuerte, la más mala, la más inteligente y tener gente que está de acuerdo contigo, y tu posibilidad de cambiar a las personas a cargo del gobierno es muy baja.

Una vez que el partido comunista de un país dado tiene el mando de casi todos los puntos de control, todos parecen ser lo suficientemente competentes para usar esa autoridad con la finalidad de mantenerse en el poder. Alguien me bromeó una vez que el comunismo es el Hotel California de los sistemas políticos - una vez que estás en él, nunca puedes salir. Se me ocurren muy pocos casos en los que "el pueblo" derrocó un gobierno comunista.

Cuando un gobierno comunista se mueve hacia una sociedad más abierta y pluralista, es casi siempre porque la élite decide que el comunismo es una mala idea y que es hora de avanzar.

Gorbachov abrió la puerta y el comunismo cayó en la Unión Soviética. Cuando el comunismo cayó en la Unión Soviética, los países de Europa del Este, a los que se les impuso el comunismo, se liberaron de ese yugo. En China, la élite decidió permitir que surgiera la libre empresa y la oportunidad individual sin renunciar al control político.

Cómo se ve una sociedad saludable
Una sociedad sana evita proactivamente concentrar todo el poder y los recursos en un solo partido o persona. Esto es más que tener múltiples partidos políticos y elecciones. Es la estructura deliberada de la sociedad para que las capas de gobierno local, las empresas privadas, las instituciones educativas privadas o locales, las organizaciones cívicas, los sistemas judiciales y policiales, los individuos con riqueza personal, las organizaciones sin fines de lucro y las organizaciones religiosas actúen como un freno a cualquier partido o persona que se salga de los carriles e intente implementar una dictadura sobre la sociedad en su conjunto. Una sociedad sana tiene empresas privadas que tienen que servir a clientes para mantenerse en el negocio.

En una sociedad sana, los políticos reciben poder relacionado únicamente con su función: legislar, realizar juicios legales o gestionar una parte muy específica y bien definida del gobierno.

La próxima vez que vote, mire más allá del canto de sirena y vote por alguien que entienda de dónde provienen realmente la libertad y el libre albedrío.

Se aplican controles y equilibrios con otras oficinas del gobierno para reducir aún más el poder de los funcionarios del gobierno. La próxima vez que no le gusta la persona que sus compañeros votantes pongan en el cargo, recuerde que el gobierno limitado es la herramienta que permite que el líder pueda hacer menos cosas que afecten su vida.

El canto de sirena del socialismo y el comunismo es seductor. Tal vez es la naturaleza humana la que quiere que se nos cuide en todas las circunstancias y nos gusta tener la seguridad de que ninguna otra persona tiene circunstancias materiales mucho mejores que las nuestras. Pero la historia es muy clara. El socialismo y el comunismo llevan a economías de bajo rendimiento, pérdida de oportunidades individuales por generaciones, igualdad para todos los pobres excepto los apparatchiks o los jefes del partido, falta de innovación y progreso, y una increíble opresión política y religiosa. La próxima vez que vote, mire más allá del canto de sirena y vote por alguien que entienda de dónde provienen realmente la libertad y el libre albedrío.

Thomas Gordon
Thomas Gordon
Thomas Gordon is a Silicon Valley Software Engineer with extensive UCLA Economics and Finance training who has blogged on financial matters as The Market Flash on Seeking Alpha. 

Follow him on Twitter: @flash7gordon
(https://fee.org.es/articulos/por-qu%C3%A9-el-socialismo-frecuentemente-termina-en-tiran%C3%ADa/?fbclid=IwAR1X4DsVTsoJMzN8acRhNfRqx8g3BFhX3RAAOZPZUSFU2Awn8iLYx-8gEsA)