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domingo, 26 de enero de 2025
martes, 26 de enero de 2021
El cristianismo nada tiene que ver con el socialismo
Por INFOVATICANA | 24 enero, 2021
Presentar a Cristo como «el primer socialista de la historia» es una astucia propagandística a la que han recurrido los socialistas de ayer y de hoy.
(Tempi)- Las elecciones senatoriales de Georgia, con las que la mayoría del Senado de los Estados Unidos ha pasado de Republicanos a Demócratas, fueron el microcosmos de todas las batallas ideológicas libradas en el escenario de la política estadounidense, y entre ellas ha habido una que merece que comentemos. Entre las acusaciones que hizo la senadora republicana saliente, Kelly Loeffler, contra el candidato demócrata que finalmente la derrotó, el reverendo Raphael Warnock, está la de ser partidario del socialismo. Una acusación que anteriormente había causado la destrucción de las carreras de algunos políticos estadounidenses, mientras que hoy a menudo simplemente calienta el debate de sus respectivas agendas. Warnock, que tiene un irrefutable pasado pro-marxista, rechazó la etiqueta, aunque con una buena dosis de ambigüedad. Entre las “pruebas” presentadas en su contra hay una muy curiosa: un pasaje de un sermón suyo de 2016 en una iglesia bautista en Atlanta: «La Iglesia de los orígenes era una Iglesia socialista», decía el que se ha convertido en el primer senador afroamericano de Georgia. «Sé que que esto os parece un oxímoron, pero la Iglesia primitiva estaba mucho más cerca del socialismo que del capitalismo. Leed la Biblia. Amo escuchar a los evangélicos que siempre citan la Biblia. Bueno, en aquella época las cosas eran en común. Tomaban sus cosas –solo estoy citando la Biblia– y las juntaban. Pero la gente que hoy afirma seguir la Biblia al pie de la letra ciertamente no hace esto».
La Iglesia de los orígenes no era socialista
Presentar a Cristo como «el primer socialista de la historia» es una astucia propagandística a la que recurrieron los socialistas italianos a finales del siglo XIX (en primer lugar Camillo Prampolini) para seducir a las masas católicas absorbidas por el trabajo asalariado. Es curioso que un pastor protestante del siglo XXI, con un título en teología y filosofía por el Union Theological Seminary de Nueva York, dé por sentada esa definición, demostrando una gran ignorancia en la exégesis bíblica y en la comprensión de lo que es el socialismo. La Iglesia primitiva no era socialista, porque no obligaba a los fieles a entregar todos o parte de sus bienes: era una elección libre. A Ananías y Safira (Hechos de los Apóstoles 5,1-11) se les culpa públicamente, no por no pagar el precio total del campo que vendieron a la comunidad, sino porque mienten al quedarse con una parte de la cantidad para ellos mientras afirman haber pagado el total. Los bienes que poseían los cristianos no se convertían en bienes colectivos en términos jurídicos; cada uno conservaba la propiedad legal de sus bienes, pero los consideraba patrimonio común con el que se satisfacían las necesidades de los más pobres. En Hechos 4,32 leemos: «(…) Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos».
El origen es la fe
La Iglesia primitiva no fue socialista porque tampoco pedía a los fieles que entregaran sus bienes a las autoridades públicas, sino que los pusieran a disposición de la comunidad, que era una realidad social espontánea. Los cristianos no pagaban el importe de los bienes vendidos al gobernador romano o al rey Herodes para que lo usaran en sus políticas sociales, sino que lo dejaban a los pies de los Apóstoles. Como escribe Bruno Cantamessa, «el motor del compartir es la fe en Jesús. Lucas (el autor de los Hechos, ndr) parece querer puntualizar aquí que la koinonía cristiana no procede primeramente de la amistad (philia), como nos indica Aristóteles en su transcripción del proverbio, sino que es la unión en la fe en Jesús la que realiza un ideal humano tan elevado: la fe vivida en comunión realiza el amor fraterno; y la amistad, expresión de este amor fraterno, provoca a su vez la comunión de los bienes materiales». Es la amistad que nace del amor fraterno -que tiene a su vez origen en la fe en Jesús-, la que lleva a la comunión de los bienes. De quienes no comparten esta amistad no se espera nada, no se les impone nada: al contrario del socialismo, que por ley obliga a todos a tratar los bienes materiales en la forma que decida el Estado.
La recta razón
Hoy como ayer, a los cristianos se les acusa falsamente de querer imponer teocráticamente sus doctrinas a los demás cuando se oponen a las normas legales que legalizan el aborto, el divorcio, el consumo de drogas, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia, la reproducción asistida, etc. En todos estos puntos, los cristianos no buscan imponer su cosmovisión a los demás, sino afirmar los derechos de la ley moral universal, que todo creyente o no creyente lleva grabada en su corazón (ver Catecismo de la Iglesia Católica, Gaudium et Spes, Carta a los Romanos, etc.). Si no fuera así, las leyes solo surgirían del albedrío de los poderosos o de las mayorías de paso. Una teocracia cristiana debería ser denunciada solo si los cristianos pretendieran imponer por ley que los ciudadanos deban ceder todos sus bienes a la Iglesia para que esta los administre como patrimonio común; si exigieran que cada ciudadano debe ofrecer la otra mejilla a quien le golpeó; que al mendigo que nos pide el abrigo también le tengamos que entregar camisa y camiseta; que se abolan la policía y el ejército porque no hay que oponer resistencia a los violentos (Mt 5, 39); etcétera. Pero esto nunca ha sucedido en la historia, excepto en el caso de pequeñas minorías heréticas, y la Iglesia siempre ha sabido distinguir entre el camino a la perfección, que se propone a la libertad humana, y el derecho natural que debe ser siempre y en todo caso promovido por los Estados, so pena de ilegitimidad moral de los actos de gobierno: «Porque cualquier derecho fundamental del hombre deriva su fuerza moral obligatoria de la ley natural, que lo confiere e impone el correlativo deber. Por tanto, quienes, al reivindicar sus derechos, olvidan por completo sus deberes o no les dan la importancia debida, se asemejan a los que derriban con una mano lo que con la otra construyen» (Juan XXIII, Pacem in Terris, n. 30).
Propiedad privada
Sobre el derecho a la propiedad privada, que es irrenunciable pero no absoluto porque debe responder al principio del destino universal de los bienes terrenales, la Iglesia Católica ha sabido articular una doctrina muy rica, inexpugnable desde el punto de vista teórico y sabía desde el punto de vista práctico, muy diferente y crítica tanto hacia el socialismo como hacia el capitalismo. Este no es lugar para ilustrar toda la Doctrina social de la Iglesia sobre este argumento; basta citar algunos pasajes del radiomensaje de Pío XII en el cincuentenario de la Rerum Novarum:
«Sin duda el orden natural, que deriva de Dios, requiere también la propiedad privada y el libre comercio mutuo de bienes con cambios y donativos, e igualmente la función reguladora del poder público en estas dos instituciones. Sin embargo, todo esto queda subordinado al fin natural de los bienes materiales, y no podría hacerse independiente del derecho primero y fundamental que a todos concede el uso, sino más bien debe ayudar a hacer posible la actuación en conformidad con su fin. (…) Según la doctrina de la Rerum novarum, la misma naturaleza ha unido íntimamente la propiedad privada con la existencia de la sociedad humana y con su verdadera civilización, y en grado eminente con la existencia y el desarrollo de la familia. Este vínculo es más que manifiesto. ¿Acaso no debe la propiedad privada asegurar al padre de familia la sana libertad que necesita para poder cumplir los deberes que le ha impuesto el Creador referentes al bienestar físico, espiritual y religioso de la familia?
En la familia encuentra la nación la raíz natural y fecunda de su grandeza y potencia. Si la propiedad privada ha de llevar al bien de la familia, todas las normas públicas, más aún, todas las del Estado que regulan su posesión, no solamente deben hacer posible y conservar tal función —superior en el orden natural bajo ciertos aspectos a cualquiera otra—, sino que deben todavía perfeccionarla cada vez más. Efectivamente, sería antinatural hacer alarde de un poder civil que — o por la sobreabundancia de cargas o por excesivas injerencias inmediatas— hiciese vana de sentido la propiedad privada, quitando prácticamente a la familia y a su jefe la libertad de procurar el fin que Dios ha señalado al perfeccionamiento de la vida familiar».
La Iglesia nunca podrá optar por el socialismo, independientemente de lo que digan, incluso, algunos altos prelados, porque este destruye la familia, que es Iglesia doméstica. Ha bastado un exceso de política de bienestar asistencial para obtener este resultado en toda Europa occidental, así que imaginémonos con el socialismo. Que también tiene otro defecto, para nada irrelevante: es como un alumno muy bueno dividiendo y restando, pero incapaz de sumar y multiplicar. Divide la riqueza que encuentra, pero es incapaz de producir nueva. Si tenéis un amigo venezolano preguntadle los detalles y él os los explicará.
Publicado por Rodolfo Casadei en Tempi.
Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.
(https://infovaticana.com/2021/01/24/el-cristianismo-nada-tiene-que-ver-con-el-socialismo/?fbclid=IwAR3E0MPe2wQ9DPerh-_zjtmWthLOg9lrfdLxNfQwcOgITeHtyzrCFi2Lspw)
sábado, 2 de enero de 2021
Lo impensable se hizo realidad: el año en el que EEUU le abrió las puertas al socialismo
Lo que alguna vez parecía imposible se hizo realidad, la ideología socialista -enmascarada tras la propaganda progresista demócrata- no solo entró por la puerta grande, sino que se instaurará plácidamente desde la Casa Blanca en 2021
Carlos Flores Carlos Flores 31 diciembre, 2020
2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo. (Fotomontaje)
Los años no son como cajas contenedoras de algo, cualquier cosa, que al llegar a su fin es reemplazada por otra y mágicamente se olvida y desecha lo que había en su interior. Los años están conectados y forman parte del flujo de la historia. Claro, cada ciclo tiene alguna característica específica. El 2020 no es la excepción… O tal vez sí lo es, ya que no deja una característica sino innumerables calamidades mundiales. Ergo, para la mayoría de los seres vivos de este planeta, no fue un buen año. Aunque habría que preguntarle a los delfines, osos panda, etc.
Pero para la raza humana, gracias en buena parte al COVID-19 (énfasis especial a los buenos muchachos comedores de murciélagos en China o cualquiera que sea la realidad tras este ¿virus?), el horizonte fue… negro.
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Y otra de las nefastas sorpresas que deja el 2020 es ver a EEUU convertido en un país donde el socialismo —y no caeremos en el tonto debate de si se trata de socialismo bueno (Escandinavia) o del malo (todos sabemos cuál es)— no solo dejó de convertirse en némesis del Sueño Americano, para usurparlo y crear una nueva burbuja ideológica, patrocinada por el entramado político demócrata; con la siempre necesaria ayuda de alguna que otra mente extranjera.
Entonces 2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo.
Nikki tiene razón
La ex embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo que este año está marcado por la «corriente dominante» del socialismo en Estados Unidos. “2020 fue el año en que el socialismo se generalizó. La peligrosa ideología, que ha fallado en todos los lugares donde se ha probado y arruinado innumerables vidas, está en camino de convertirse en la política económica predeterminada del Partido Demócrata ”, tuiteó Haley el lunes.
2020 was the year socialism went mainstream. The dangerous ideology, which has failed everywhere it has been tried & ruined countless lives, is on its way to becoming the default economic policy of the Democratic Party.This terrifying trend threatens the future of every American
— Nikki Haley (@NikkiHaley) December 28, 2020
Agregó en su advertencia: «Esta tendencia aterradora amenaza el futuro de todos los estadounidenses». Actualmente, Haley se presenta como una posible contendiente presidencial de 2024, y sus seguidores la ven a ella y al vicepresidente Mike Pence como los republicanos con más probabilidades de ganar la Casa Blanca en ese momento, además del presidente Trump.
Una sorpresa que se asoma
Una encuesta del Pew Research Center de 2019 dio como resultado que la mitad de los adultos jóvenes menores de 30 años expresaron opiniones positivas sobre el socialismo, casi tanto como el 52 % que se decantaba a favor del capitalismo.
Pero María Fernanda Bello, activista de Jóvenes estadounidenses contra el socialismo, ve el problema que se ha apoderado de su Venezuela natal como una advertencia. «Los socialistas siempre te prometerán educación gratuita, atención médica gratuita, todo gratis, pero nunca te prometerán libertad», dijo en declaraciones a CBS.
El ascenso del socialismo no ha tardado en llegar. Hace cuatro años, el socialista demócrata Bernie Sanders, casi se convirtió en el candidato presidencial de la izquierda. Saltamos hasta 2020 y casi lo vuelve a hacer, mientras que socialistas como Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) están ejerciendo una tremenda presión sobre el lenguaje y la política de izquierda.
En estados como Nueva York y en el Congreso, las filas de legisladores de extrema izquierda están creciendo. La izquierda socialista es más poderosa que en cualquier otro momento de la memoria reciente. Los efectos se pueden ver en todos los niveles de la política liberal.
El Partido Demócrata ahora exige un plan de salud del gobierno que destruye la atención médica privada, un plan energético como el «Green New Deal» que utilizaría el poder del gobierno para rehacer prácticamente toda la economía, un mayor poder del gobierno sobre los creadores de empleo y los trabajadores a través de mandatos puntuales y aumentos masivos de impuestos que afectarían duramente la economía.
Al colocar todo junto se muestra la vieja historia: la agenda de la izquierda se basa en la creencia de que el gobierno sabe más. Esa es la esencia del socialismo y lo opuesto a los ideales estadounidenses.
(https://panampost.com/carlos-flores/2020/12/31/2020-socialismo-eeuu/?fbclid=IwAR1BBHX7rZhrgMutrS0eTOqv4nN9fz5lnXb95YVZtFveSUoVsdxQXfKqdMg)
miércoles, 16 de diciembre de 2020
Cuba, carcomida por el socialismo
En Cuba el socialismo y los delirantes caprichos de Fidel y su casta de privilegiados, llevaron a la gente a perder sus vidas en la pobreza y el desamparo.
Raul Tortolero Raul Tortolero 14 diciembre, 2020
En Cuba nadie cree en el socialismo. Nadie es nadie. Los jóvenes usaban camisetas o pañoletas en la cabeza con la bandera de Estados Unidos. Su sueño era, y sigue siendo el mismo: irse a vivir a Miami.
El socialismo solo estaba en la propaganda oficialista, en murales espectaculares que pone el gobierno, con caras del Che y de Fidel repitiendo frases que son buches de aire, frente a la depresión en la fila para coger la guagua, paredes con la piel descarapelada, y ventanales en herrumbre de casonas pútridas.
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—Te van a pegar un tumbantonio, chico. No puedes andar hablando de la revolución en las calles así como si nada. Hay vecinos que nos están vigilando todo el tiempo.
Había grupos de vigilantes que trabajaban para el gobierno, supervisando a la gente en los repartos, para ver si no decían algo contra el caballo, como se le apodaba a Fidel.
Nadie grafiteaba en protesta las calles contra el socialismo… porque la carencia de productos se reflejaba en que no se conseguían los aerosoles en ningún lado.
No había toallas femeninas, ni pañuelos desechables, ni servilletas, ni jabón para las manos, ni pasta dental, ni desodorantes. Ni playeras, ni jeans, ni zapatos, ni tenis. Ni aceite para cocinar, ni gas, ni gasolina.
–No te pongas bravo, mi amor. No es fácil. Así son las cosas acá.
Desesperados, hubo quienes vendían pizzas que en lugar de queso estaban preparadas con condones. Sí, así. Esos sí los regalaba el gobierno de los barbones.
En los barrios se traficaba con un destilado casero, de caña, que se conocía como agua de pecera, por lo turbio.
En un solar de la Habana Vieja
De joven viajé a Cuba muchas veces. Quería conocer más profundamente su cultura, su gente, y porque quise comprobar cómo se vivía el socialismo en la vida real. Nadie me va a platicar. Yo lo viví en primera persona. Me quedaba temporadas allá, hasta que se me acababan los fula.
No me quedaba en hoteles ya. Sino en casas de amistades. Decidí conocer Cuba y su socialismo como un cubano más. No como un pepito, un turista que llega con fula, con guanikiki, con dólares. Sino como uno más, para vivir en carne propia ese socialismo que se suponía nos iba a liberar de la pobreza y de las injusticias, con un gobierno del pueblo y para el pueblo. Puros disparates.
Vivía en un solar muy pobre, con telarañas y sin agua, en la Habana Vieja. En ese periodo, en la tarde cortaban la luz. No había mucho qué hacer. Fumábamos cigarrillos de tabaco negro en los muelles. Me iba a nadar al mar en calzones. Como un cubano más. Andaba en una bicicleta oxidada.
Mis dólares servían para que varias familias comieran varias semanas. Llegaba yo con bolsas enormes de ropa y zapatos. Me las daba mi madre, saldos que se traía de Estados Unidos. Llegando ponía yo todo en una mesa de un cuarto del solar. Todos iban a ver qué les era útil.
A una chica le llevé una licuadora para que pusiera un negocio de licuados. Pero con los meses, no pudo sostenerlo por falta de dinero.
La gente decía que Fidel era tan bueno como el pan… cuando el pan en Cuba es duro como una piedra. Y eso desayunaba, un pan, con rebanadas de jitomates inmaduros, verdes, y un buche de café. Y ya. Comíamos arroz con pedazos de cerdo, comprado en el agromercado, y plátanos a puñetazos, los famosos tostones. La cena era un cigarro y un vaso de agua.
Juventud tratando de sobrevivir
En las universidades públicas de México sobraban profesores infames que se hincaban ante Fidel, a quien admiraban por haber tomado las armas y haber echado del poder a un tipo como Batista.
Nunca visitaron Cuba, o lo hicieron en plan de turistas, en la escenografía caribeña guapachosa que te monta el gobierno. Te meten en una burbuja de la que no sales en todo el tour Habana-Varadero.
Antes de 1959 quién iba a pensar que Fidel y su runfla de matones iban a convertirse en una dictadura que pisoteó los sueños de tantas generaciones. Menos daño hizo Batista. Mucho menos. Es una pesadilla que aún no termina.
El socialismo ha orillado a las muchachas a venderse, a vender lo único que no puede arrebatarles la dictadura, su cuerpo y belleza. Nadie puede juzgarlas, porque se trata de vivir o morir.
Cualquiera haría lo mismo. Aunque no sea lo ideal. Hasta sus mismas madres y aún las abuelas veían con buenos ojos que las chicas salieran a resolver, a ganarse algo para poder comer.
De tal manera ha destruido los valores el socialismo, que ahora es visto como signo de fortaleza entre las jóvenes el salir prostituirse para llevar algo a casa. De eso viven muchos jubilados, que lejos de levantar las cejas a sus nietas, les lloran agradecidos.
Un sistema político que arroja generaciones de prostitutas es a todas luces un error histórico. Mis amigos cubanos exiliados en México siempre me decían que era mejor una Cuba de Batista, con sangre, que una de Fidel, con hambre.
Miles de muchachas eran jineteras, es decir, una clase especial de prostitución en la que tripulan a un extranjero desde que lo ven, y no lo sueltan hasta que deja el país. Así se benefician de ellos durante varios días.
Platiqué con varias. Una me dijo: “chico, yo ya no creo en nada”. Aludía a Fidel, al socialismo, pero también a las religiones. El socialismo había derruido en ella la moral y la fe tanto como la humedad y el salitre los edificios de la Habana Vieja. Niñas que a los 19 años ya eran nihilistas.
El “Sociolismo” como recurso
Pero otros sí se refugiaban en las religiones. En parte por la fe. Pero también porque aprendieron a sobrevivir gracias a la herencia africana. La santería y el palo mayombe se convirtieron en un gran atractivo cultural para el turismo, y cada vez se cobraban más caras las ceremonias y rituales.
Europeos, y latinoamericanos asistían con los babalaos y las santeras a intentar leerse el futuro, con el tablero de Ifa o con los caracoles. O bien, en el Nkisi Malongo, mediante los chamalongos.
En Cuba la gente odia al socialismo, pero en cambio practica el «sociolismo». Mientras el socialismo te destruye la economía, la familia, y la esperanza, el «sociolismo» era la forma de resolver.
Socio es cualquiera que te colabore para ganar algo de guanikiki. Nadie dice nada, el silencio garantiza poder sobrevivir. Los que trabajaban enrollando hojas de buen tabaco para hacer puros, por supuesto sustraían todos los que podían para hacer negocio por fuera.
Todo mundo robaba lo que podía. Los que trabajaban en los restaurantes de hoteles grandes, hacían saqueo hormiga, llevándose lo que podían a sus casas, escondido.
Invité a comer al Tritón a un amigo cubano y sacó una bolsa de nylon y guardó sus bisteces y papas para llevarlo a sus nietos. No comió nada en el lugar.
Los que eran estibadores en los muelles, sustraían costales de arroz o frijol, o de lo que fuera. Con eso comían sus familias. O lo vendían.
Jamón, queso y productos enlatados, no se le vendían al cubano. Sólo se conseguía todo eso en tiendas para extranjeros. Así es su socialismo. Todo para el que lleva fula. Dólares. Nada para el pobre trabajador, al que según iban a reivindicar esos barbones zurdos.
Pero se reivindicaron ellos solos. Fidel apareciendo en la lista Forbes como uno de los más ricos del mundo. 900 millones de dólares, nada más. Y su hijo paseando en yates en Grecia. Ahí fue a dar el sudor y esfuerzo de la gente de abajo. A mantener tiranos y a sus familias.
Los únicos autos buenos, del año, y lujosos, eran por supuesto, los de funcionarios de gobierno. Y de sus juniors. Hijos de papi. La gente los odiaba. Todos los demás autos eran carcachas de los años 40s. Y no hay refacciones.
Todo era viejo en Cuba. Los frigidaires eran bastante antiguos ya. El socialismo detuvo en el tiempo a Cuba, lo dejó en el pasado.
Cárcel y bananas para opositores
México es también un país con carencias, pero daba gusto, ya de regreso, que en cualquier esquina vendieran quesadillas y tacos. Y que una playera la compras donde sea por medio dólar o menos.
Es un mito eso de que en Cuba todos tienen estudios. Muy pocos van a una universidad. Y aunque hayan ido, no sirve de nada. Un ingeniero amigo, ganaba el equivalente a 15 dólares al mes. Y no quería jubilarse porque le iban a reducir aún más esa cantidad patética e inservible.
En Cuba el socialismo y los delirantes caprichos de Fidel y su casta de privilegiados, llevaron a la gente a perder sus vidas en la pobreza y el desamparo. Todos orillados a la delincuencia.
A eso empuja el socialismo a la gente. Al exilio, a vivir de lo que manda la familia en la diáspora, o a delinquir. En la cárcel, donde hay más presos por razones políticas que por otras razones, les dan puras bananas verdes y agua tibia. Qué sistema tan mortífero.
Hasta los terroristas deben pasarla mejor en Guantánamo que en la Cuba de los Castro, donde no existen los derechos humanos, ni la democracia, ni pluralidad de partidos, ni libertad de expresión. Toda una dictadura bananera en pleno siglo XXI. Y todavía así se sienten los gurús de otras lacras como Evo y Maduro.
¿Cuándo se largan los socialistas de Cuba? ¿Hasta cuándo la paciencia de los cubanos, un pueblo generoso y noble? Y pensar que aún hay idiotas que promueven el socialismo en México y en América Latina.
(https://panampost.com/raul-tortolero/2020/12/14/cuba-carcomida-por-el-socialismo/?fbclid=IwAR3OMdx7pFLZyk8_Tt21y_q9L7Kk4IfbhGjeiVlwULkqE8nmpB9-5zkD2XI)
miércoles, 18 de noviembre de 2020
miércoles, 7 de octubre de 2020
domingo, 20 de septiembre de 2020
sábado, 18 de julio de 2020
viernes, 26 de junio de 2020
Media Argentina rechaza el socialismo

miércoles, 27 de mayo de 2020
viernes, 22 de mayo de 2020
viernes, 8 de mayo de 2020
El Comunismo es destructor de naciones

martes, 21 de abril de 2020
lunes, 20 de abril de 2020
El socialismo es la fe ciega en las bondades del genocidio

martes, 14 de abril de 2020
martes, 31 de marzo de 2020
Izquierdista chilena atrapada en Cuba descubre la desgracia del socialismo
Carolina Cox ,actriz y activista de la izquierda progre de Chile , defensora del régimen cubano de Maduro y promotora del estallido social . Se encuentran varada en el paraíso del socialismo que tanto defiende.
Implora y exhorta al gobierno capitalista y neoliberal de Piñera, la rescaten y asistan .
Porque esta asustada ,entre ratas ,en un hotel q no está en condiciones sanitarias sin jabón, papel sanitario en las calles tampoco se consiguen productos para la higiene personal . El internet es pésimo y todo es caro . Y teme enfermarse porque están conviviendo con turistas europeos .
Hace solo meses ,se encontraba quemando transporte público y exigiendo la renuncia de Piñera ..
Somos todos Socialistas ,pero desde el Capitalismo !! Mejor que valla aprendiendo a hacer una balsa, o a resignarse a vivir y sufrir en carne propia su socialismo ,rata comunista
jueves, 27 de febrero de 2020
El socialismo, uno de los peores enemigos de la humanidad
Por qué el socialismo frecuentemente termina en tiranía











