“¿Por qué las ideas de la secta me siguen causando incomodidad, aunque sé que están equivocadas?”
Es porque no te molesta la idea, sino la emoción negativa asociada a la idea. Como para controlarte, la secta necesitaba que sintieras temor, te decía que el karma o Dios te perseguirían si no obedecías o si los abandonabas. Lo que te incomoda son las emociones generadas por esa idea: incertidumbre, amenaza, pérdida, culpabilidad. Ya sabes que la idea es ficticia, el problema que queda es la permanencia de la emoción. Su característica de ser vaga la hace parecer ingobernable, pero el origen es humano y por lo tanto se puede resolver: saber que la secta hizo dominar emoción sobre reflexión. Lo mejor es hacer el camino contrario, reflexión sobre emoción. Analizar es la mejor herramienta para recuperar el equilibrio.
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