"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 17 de junio de 2020

La historia de un carmelita español acusado de astrología en el siglo XVII.


FUENTE: Portaluz

El caso de un fraile condenado por el Tribunal de la Inquisición en Toledo tras un proceso celebrado entre 1698 y 1699 muestra cómo la Iglesia católica siempre ha rechazado la astrología como sistema de adivinación. Para la fe cristiana, este pretendido conocimiento va contra la soberanía de Dios y contra la libertad del ser humano, tal como recuerda Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), en este artículo publicado en Portaluz.

Algunos museos, archivos y bibliotecas tienen la costumbre de escoger de entre sus fondos una “pieza del mes” o “libro del mes”, presentando así con algunos detalles documentos u obras que, por su valor histórico o artístico, resultan muestras significativas de lo más interesante que albergan. Con esta sencilla práctica consiguen tanto divulgar esos elementos concretos para el gran público como contribuir a una mayor valoración y estima de la propia institución cultural.

Una de estas entidades, el Archivo Histórico Nacional (AHN) de España, que depende del Ministerio de Cultura y Deporte, ha seleccionado un curioso documento que tiene que ver con la astrología y la Inquisición como la “pieza del mes” de mayo de 2020. Lo más interesante de los archivos es que, al hacer esto, dan a conocer objetos que habitualmente no son accesibles más que a los investigadores (al contrario que en los museos).

Un fraile procesado por la Inquisición

En este caso, se trata de la documentación relativa al proceso inquisitorial que se llevó a cabo contra fray Bernardo del Castillo, un religioso carmelita calzado, entre los años 1698 y 1699 en el Tribunal de Toledo. Según explica el material divulgativo del AHN, fue denunciado por otro fraile, que hizo la siguiente acusación: “por adivinación de sucesos sin salir de su celda y por poseer papeles con caracteres y números”.

Fray Bernardo no sólo fue procesado por ello, sino que a esa delación se sumaron las acusaciones de algunas mujeres del delito de solicitación (aprovechar el contexto del sacramento de la confesión para cualquier tipo de pecado sexual) y de otras conductas impropias. El imputado declaró ante el Tribunal del Santo Oficio reconociendo algunos de los actos deshonestos que le adjudicaban. Al final, fue condenado a destierro –aunque pudo regresar a su convento–, a dos años de suspensión de su condición sacerdotal y a la prohibición perpetua de confesar.

¿Y cuál es la razón de publicar la documentación de este proceso, entre los muchos que hay de la Inquisición española durante su existencia? (el Tribunal de Toledo, por ejemplo, estuvo activo desde 1485 hasta 1834). “Nos llamó especialmente la atención el proceso contra fray Bernardo del Castillo por reunirse en el mismo varias acusaciones por parte de los muchos testigos que testificaron contra él”, explican los técnicos del AHN, destacando el importante valor histórico de esos papeles, “pero fue lo que los alguaciles del Santo Oficio encontraron en su celda durante el registro de sus bienes lo que más nos interesó”.

Papeles de adivinación

Así es: la documentación sobre el proceso al carmelita toledano que custodia el AHN consta de 725 páginas (que pueden consultarse digitalizadas aquí). Ésta es la descripción técnica que aparece en el fichero del archivo: “Proceso de fe de fray Bernardo del Castillo, natural de Toledo, sacerdote, confesor, predicador y morador en su convento de Carmelitas Calzados de la citada ciudad, por utilizar papeles prohibidos y supersticiosos y por solicitante”.

Tras las actas de su juicio, como era preceptivo, “se incluyen tres cuadernillos requisados a fray Bernardo que forman un compendio de técnicas para pronosticar el porvenir y averiguar secretos, las propiedades de diversos animales, piedras y plantas y todo tipo de remedios relacionados con el cuerpo humano y sus dolencias”.

El primero de los cuadernillos incautados lleva por título La Bula Petosiris. Astrología excelentísima y constituye un manual de adivinación del futuro según la llamada “rueda de Beda”, un método atribuido al egipcio Petosiris –un famoso astrólogo y sacerdote del dios Thot de finales del siglo IV a.C.– que presuntamente serviría para averiguar el porvenir de los hombres. Fray Bernardo, tras la explicación del método, añade una versión personal resumida del mismo, por la dificultad que entraña en su aplicación.

El segundo cuadernillo incluye dos textos distintos: un Curioso Tratado de Astrología y Las Maravillas del Mundo de San Alberto Magno. En el tratado se vinculan los planetas con los órganos del cuerpo humano y se expone un sistema adivinatorio basado en las manchas de las uñas. El segundo texto es uno de los muchos libros esotéricos y mágicos que a lo largo de la historia se han hecho pasar como escritos por santos famosos, para darles autoridad a través del procedimiento de la pseudoepigrafía. En este caso, se trata de un tratado de alquimia y numerología atribuido (falsamente) a San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia del siglo XIII.

Y por fin, el tercer cuadernillo resume diversos temas ya tratados en los documentos anteriores: la “rueda de Beda”, algunos métodos adivinatorios y sistemas para averiguar secretos, y los saberes ocultos del mundo animal, vegetal y mineral, mezclado todo ello, según explican en el AHN, con “infinidad de remedios médicos para todo tipo de dolencias y casos, así como una memoria de las misas que se decían por los difuntos, notas personales, cuentas, e incluso poemas”.

La astrología, una forma de adivinación

Más allá de las cuestiones graves que afectaban a la conducta como clérigo de fray Bernardo del Castillo –la ya comentada de solicitación, así como otras acusaciones por las que también fue juzgado, como la violación del sigilo sacramental o el reparto de reliquias falsas–, puede llamar la atención que el tribunal de la Inquisición pusiera tanto interés en su posesión de textos astrológicos. Tal como detalla el AHN, el carmelita dijo “no ser conocedor de la prohibición de los mismos por el Santo Oficio” y aseguró “su uso sin malicia”.

¿De dónde viene esa aparente fijación de los encargados de velar por la recta doctrina católica en aquella época? ¿Qué problema podía entrañar la adivinación? ¿Las razones para esa valoración negativa son válidas para el cristianismo actual? Para contestar a estas cuestiones, es importante que nos fijemos en el título general dado a la documentación: “proceso de fe”. Porque de eso se trata: de una cuestión que atañe a la fe.

La astrología, es decir, la pretensión de alcanzar un conocimiento basado en la posición de los cuerpos celestes y su influencia en los acontecimientos terrenos y humanos, es una forma de adivinación y, como tal, siempre ha sido rechazada por la Iglesia como una práctica contraria a la fe en Dios. Pero cabe la objeción de que se trata de un saber que durante muchos siglos se confundía con la astronomía, sobre todo hasta que ésta se “independizó” de la anterior como un conocimiento propiamente científico. ¿Podría haber tal confusión en el caso de fray Bernardo del Castillo?

El problema de la astrología judiciaria

En las épocas medieval y moderna se distinguían dos ramas dentro de la astrología: la natural y la judiciaria. Para entender la diferencia, lo mejor es que acudamos al primer Diccionario de la Real Academia Española, cercano a la época del carmelita toledano, pues fue publicado en 1770. En él leemos que “quando trata de efectos naturales, como los son las lluvias, vientos, tempestades &c. se llama astrología natural. Y quando trasciende á pronosticar los sucesos que no dependen del influxo de los astros, sino de la voluntad de los hombres, ó de otras causas ocultas, se llama astrología judiciaria: la qual es ilícita, vana y supersticiosa”.

Como puede verse, la primera es la que derivó en la astronomía –de hecho, era uno de los estudios que se impartían en las universidades–, mientras que la segunda siempre fue una rama fundamental del esoterismo. La astrología judiciaria es la que habla de influencia de los cuerpos celestes en la voluntad de los seres humanos y en su futuro. Por lo tanto, la que ha dado lugar a fenómenos tan populares y extendidos como el horóscopo o la carta astral.

La Iglesia siempre rechazó la astrología –ésta, la judiciaria– como una muestra clara de superstición, un pecado grave contra la fe. Ésta es la razón de que fuera perseguida por la Inquisición, además de que cualquier tratado de astrología fuera inmediatamente incluido en el Índice de libros prohibidos. La condena definitiva de esta práctica esotérica tuvo lugar con la bula Caeli et terrae creator de Pío V (1586).

Entre los problemas que la astrología planteó siempre y sigue planteando ahora a la fe cristiana destaca, en primer lugar, el determinismo y la negación de la libertad humana que suponen sus ideas: todo estaría escrito en los astros, y bastaría con conocer sus secretos para saber lo que va a pasar. Determinismo, pues, y fatalismo, porque el ser humano no tendría posibilidad de cambiar nada con su acción.

En segundo lugar, la valoración de la astrología es negativa por parte de la fe cristiana porque supone el rechazo de los límites naturales del conocimiento humano. Si el hombre ha sido creado por Dios con unas posibilidades de saber y de aumentar ese saber, sin la capacidad de conocer el futuro, toda búsqueda de un método sobrenatural para averiguar el porvenir supone un desafío al Dios creador.

martes, 2 de junio de 2020

¿El libro chino ‘I Ching’ es un libro de adivinación?


FUENTE: Café Diálogo





En su blog Café Diálogo, José Luis Vázquez Borau, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), ha publicado un interesante artículo sobre el I Ching. Lo reproducimos a continuación, recordando que Vázquez Borau es autor de un libro sobre el taoísmo y sus derivaciones en Occidente: Taoísmo. Ying-Yang, Feng Shui, Tai-Chi, Falun Gong (Digital Reasons, 2019).

El I Ching, Yijing o I King es un libro oracular chino cuyos primeros textos se suponen escritos hacia el 1200 a. C. Es uno de los Cinco Clásicos confucianos. El término I Ching significa ‘libro de las mutaciones’. El I Ching es a la vez un libro puramente sapiencial, y un libro de práctica adivinatoria. Como sapiencial es una fuente de sabiduría de la vida. Como oráculo es la herramienta para hallar la armonía, una brújula para la orientación correcta. El principio fundamental del I Ching es que «lo inmutable es la mutación». El mundo está en un perpetuo cambio y esta complejidad tan absoluta genera una cantidad infinita de posibilidades.

El I Ching no adivina; deduce, saca conclusiones

Sus respuestas son el resultado natural de una observación que abarca el tiempo, el tipo de situación y también a la persona que solicita la respuesta. Nada queda excluido; y es en estas circunstancias donde es posible entender el I Ching. Todo esto es bastante diferente de lo que solemos pensar normalmente. De hecho, para nosotros, el futuro es una cosa lejana, tan completamente apartada de nuestro tiempo y de nuestro espacio, que el mero pensamiento de formar parte de él nos parece absurdo. Si se adivina es sólo por casualidad: el mañana es algo lejano, oscuro, impenetrable.

Sólo nos queda la opción de decir que las cosas deberían ser de cierta manera, pero admitiendo que las cosas bien podrían suceder de modo diferente. Para la mentalidad china, tal y como se expresa en el I Ching, esto no es así. Para ella, un instante cualquiera, por ejemplo este momento, comprende el conjunto de la situación, incluyendo el más mínimo detalle. Este instante es el que comprende la situación general del momento. Por lo tanto, si yo ahora mismo lanzo las monedas, que es la manera habitual de practicar este método, su resultado pertenece al conjunto de la situación, forma parte de ella, se ajusta a ella, y no sólo en el tiempo, sino también en las condiciones.

Es decir, el resultado es una muestra del momento global en el que lo obtengo, porque le pertenece, como un fragmento de roca pertenece al bloque del que ha sido extraída. Además, existe una estrecha interdependencia entre los acontecimientos y la persona que los observa; cada uno es parte integrante, participa del momento, en vez de observarlo desde fuera. En ese pequeño, pero completo, mundo que el instante reproduce, también existe el observador.

Los resultados para una situación particular dada

Hasta aquí, está claro que, si yo lanzo las monedas y para cada resultado establezco un signo convencional cualquiera, y cada signo se corresponde con una respuesta-situación, los resultados me determinarán la situación misma, única y exclusivamente esa situación, porque es a la que se pertenece en tiempo y características. La situación sólo admite ese resultado, y el resultado no puede ser más que una parte de esa situación, en la que la persona puede actuar de un modo determinante.

Mientras que las cosas se estén haciendo aún pueden ser dirigidas. Siempre queda una esperanza que nace de actuar, de intervenir, frente a una espera inerte e impotente. Confucio decía: «Si me fuera posible prolongar mi vida unos años, pediría cincuenta más para poder estudiar el I Ching y librarme así de mis muchos errores». Quien desee una respuesta concreta, con datos relativos al espacio y al tiempo, y espera sentado pasivamente con las manos cruzadas a que los acontecimientos se cumplan, se habrá equivocado, pues éste no es en absoluto el modo de proceder del I Ching. Él nos hace partícipes y responsables de la evolución de nuestro destino, nos da plena libertad en el desarrollo de los acontecimientos y, cuando responde a nuestras preguntas, simplemente nos habla del modo de actuar que sería el más aconsejable y conveniente para nosotros en la situación en la que nos encontramos.

El método tradicional de seleccionar un hexagrama es complejo, ya que intervienen cincuenta varillas secas de milenrama, aunque los adivinadores chinos desarrollaron una técnica más sencilla en la que se usan tres monedas. Y un método aún más sencillo consiste en usar un dado. Para obtener un hexagrama y consultar la sabiduría del I Ching usando un dado, se procede de la siguiente manera:

1. Se formula la pregunta sobre una situación y cómo se resolvería mejor; 2. Se arroja un dado seis veces y se mira cada número que ha salido en una columna vertical, colocando el primero abajo y el último arriba; 3. Se traza una línea al lado de cada número, discontinua para los pares y continua para los impares; 4. Las tres líneas superiores del hexagrama representan el triagrama superior; 5. Se busca el triagrama salido entre los ocho triagramas superiores del I Ching; y, finalmente, 6. Hay que intentar imaginar intuitivamente su significado en el contexto de la cuestión, y en el de la situación de que ésta surgió. Los eruditos orientales tienen el hábito de aprender de memoria todo el texto y el significado de su secuencia antes de intentar interpretar los hexagramas.

El Chi, asociado a modelos numéricos

Los sabios chinos basándose en sus estudios del Yin y Yang, descubrieron que el Chi y en consecuencia los patrones de la naturaleza podían interpretarse a través de estos modelos. De esta manera basándose en la numerología china desarrollaron teorías que utilizan disposiciones de los números de acuerdo a las orientaciones, posiciones, formaciones naturales y personas. La numerología china tiene su origen en el pasado milenario de la china donde se sufría de tiempos inclementes y constantes inundaciones. Los aldeanos se vieron en la necesidad de aprender a interpretar los patrones de la naturaleza para lograr sobrevivir.

Una leyenda muy difundida cuenta que un sabio chamán llamado Fu Xi, experto en interpretar los ciclos de la naturaleza vio emerger de las aguas del río amarillo un caballo con cabeza de dragón con una serie de puntos blancos y negros en su costado. Fu Xi plasmó esta imagen para la posteridad en un cuadrado conocido en el feng shui como He Tu o Mapa del Río. Si observamos los puntos de cada línea veremos que todos los puntos son números del 1 al 9 con el 5 en el centro.

Muchos siglos después otra leyenda cuenta que otro Chaman XiaYu vio emerger de las aguas una tortuga también con una serie de puntos en su costado que trascribió para la posteridad como LuoShu o Mapa del Agua. Las marcas del caballo y de la tortuga se interpretaron como designios de los principios que gobiernan los patrones de la naturaleza. Las marcas de la tortuga fueron trasladadas a una tabla que hoy es célebremente conocida como el Cuadrado Numerológico Chino o Cuadrado Mágico, donde los números sumados en cualquier posición siempre dan resultado 15.

A nosotros los cristianos nos basta con vivir en la confianza amorosa de nuestro Padre, que quiere todo lo mejor para sus hijos. Nos basta centrarnos en la oración y cumplir con su voluntad que nos la va mostrando a través de los acontecimientos de la vida. “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga y os explicará lo que ha de venir” (Jn 16, 13).

sábado, 15 de febrero de 2020

Algunos peligros del esoterismo y la adivinación en México.

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FUENTE: Aquí Noticias

Quizá ya no haya tanta gente creyente o “crédula” en la actualidad; sin embargo, hay quienes aún ven en los servicios esotéricos una forma de vida, brindando “esperanza” a quienes a ellos se acercan. No obstante, los usuarios no sólo podrían toparse con un futuro fraudulento, sino ser potenciales víctimas de la delincuencia, según explica Lucero Natarén en Aquí Noticias.

En Tuxtla Gutiérrez (Chiapas, México), según comentan curiosos, cada día se hace más “común” en pleno Parque Central observar a personas que, aseguran, pueden “leer tu futuro”. Quienes han experimentado estas situaciones, cuentan que no sólo han visto a estas personas ofrecer sus servicios en las calles, también lo realizan en las periferias de la ciudad y en redes sociales. Algunos jóvenes narran que, si bien se les acercan para leerles la mano a cambio de unos pesos, se arriesgan a dos cosas: un “fraudulento” futuro o ser potenciales víctimas de asaltos, ya que los abordan mientras van caminando.

En las esquinas de la ciudad se encuentran hombres o mujeres otorgando volantes sobre servicios esotéricos. Hay quienes se han sorprendido al recibir invitaciones de “sanadores de la salud”, personas que promocionan que si te encuentras enfermo y no hay medicinas que te curen, puedes ir con ellos y conocer “poderosas y milagrosas curas”, estas situaciones ponen en duda a muchos, por lo que es necesario acudir con cautela y tratar de no ser víctima de algún delito. Hay quienes narran ya no confiar en estas prácticas, pues ya fueron estafados al acudir a estos centros. “Por unos pagan todos”, expresó un tuxtleco. Y debe ser vital cuidarse de que lugares se visita o con que personas se relaciona, por aquello del alza en la inseguridad de la ciudad.

Recobrar la salud a distancia no es el único servicio que ofrecen los chamanes o maestros esotéricos, también prometen ayudar a retirar brujerías, hechicerías, salamientos, malas vibras, incluso problemas sociales como la drogadicción y, por qué no, la impotencia sexual. Y hablando de problemas en pareja, también te pueden ayudar a saber si tu amado o amada te es infiel. No obstante, si lo que realmente tu problema es no tener compañero o compañera, ellos te tienen cubierto, pues también realizan “amarres de amor” o te permiten recobrar al ser querido que se ha ido.

viernes, 1 de febrero de 2019

El reiki y la adivinación abren la puerta a los demonios: los exorcistas cuentan sus experiencias

En el siglo XXI muchas diócesis responden al aumento de la brujería y la adivinación con el nombramiento de exorcistas cada vez mejor entrenados


Jesús García-Colomer/Revista Misión 09 abril 2015TAGS:Demonio/SatanásExorcismosReiki El propio Jesucristo fue muy explícito sobre el tema, haciendo una diferenciación manifiesta entre curar enfermos y expulsar demonios en sus mandatos a la Iglesia. Más allá de ser interpretaciones de la Palabra, la acción extraordinaria de Satanás existe en nuestro mundo y en nuestro tiempo. Para contrarrestarla está la figura de los exorcistas. Ellos, nombrados por sus obispos, son testigos directos de que en la lucha entre el Bien y el mal, Cristo ya ha vencido para siempre.

Una lucha dolorosa y dramática
“Tras analizar la vida de los poseídos, he llegado a una clara conclusión en mi larga experiencia como exorcista: en todos ellos hay una lucha dolorosa y dramática, un auténtico calvario entre el Bien y el mal, entre la Luz del Amor de Jesucristo y las tinieblas del diablo, entre el Todo que es Dios y la nada que es el demonio”. 

Estas palabras firmadas por el padre Salvador Hernández, exorcista de la diócesis de Cartagena, nos sirven para introducirnos en un tema que, siendo muy desconocido incluso por fieles católicos, es más frecuente de lo que pudiéramos pensar.



El padre Salvador Hernández, exorcista oficial de la
diócesis de Cartagena-Murcia, uno de los sacerdotes
que da testimonio en el libro Así se vence al demonio

La cita, extraída del libro Así se vence al demonio (José María Zavala, ed. Libros Libres) encaja perfectamente con el caso de María y Sergio, que nos piden que usemos nombres ficticios. 

Ellos forman un matrimonio con una vida aparentemente normal. Treintañeros con estudios, ambos nacidos en Madrid, casados desde hace tres años y padres de un niño. Ella se gana la vida como dependienta de una tienda y él, como informático en una multinacional. Nadie diría que les pueda faltar algo para ser felices. Sin embargo, la que podría ser la fotografía de una familia de revista, esconde una realidad desoladora y preocupante. 

Ella, María, sufre una posesión demoniaca y, desde hace un año, está recibiendo oraciones de exorcismo por parte de un sacerdote destinado a ello.

“Durante el noviazgo no tuvimos ningún problema –relata Sergio–. Tras dos años de novios, decidimos casarnos. Fue una alegría inmensa pero, desde el primer día de matrimonio, empezaron nuestros problemas”.

Esto bien podrían decirlo muchos matrimonios recién casados, pero los problemas de los que habla Sergio iban más allá de los normales ajustes en una recién estrenada convivencia. “Empecé a notar en mi esposa comportamientos extraños. No sé definirte exactamente en qué, pero sí que notaba que ella empezó a mostrar ideas, comportamientos, incluso gestos que para mí eran desconocidos en ella. Te aseguro que no nos casamos a la ligera, pero por momentos parecía que me la habían cambiado”.

“María cayó rápidamente en una especie de depresión cuando no había ningún motivo aparente para ello –continúa Sergio–. Ella misma decía que tenía todo con lo que había soñado desde siempre, pero, a veces, una profunda tristeza la inundaba y la enfrentaba contra mí. Al poco tiempo la diagnosticaron un trastorno bipolar del que jamás había dado síntomas y empezamos un calvario de pastillas y tratamientos que nunca mejoró la situación”. 

Sergio recuerda con pavor algunos episodios en los que su mujer, después de haber provocado la discusión más absurda sin ningún sentido, “parecía que de repente se daba cuenta de que me había hecho daño y entonces, ella sufría más por ello”. 

Esta descripción la vemos reflejada también en el testimonio del padre Salvador. “Las propias víctimas me han reconocido muchas veces que se sentían dominadas por fuerzas interiores diabólicas que les provocaban todo tipo de males y vejaciones, induciéndoles a hacer lo mismo con el prójimo”.



“Una carcajada que no parecía de ella” 
El problema radica en identificar que esos “impulsos interiores” provienen de fuerzas diabólicas. 

Sergio explica a Revista Misión cómo fue su proceso para que, después de dos años casados, llegaran a la conclusión de que lo que necesitaban era la ayuda de un exorcista. “Uno no va viendo carteles de exorcistas por las calles, ni siquiera en las iglesias”.

Las infidelidades se hicieron presentes en María de manera obsesiva, y su descontrol con el dinero creó un grave problema en la familia, aún cuando María siempre había sido muy ordenada en la economía. 

Cuando Sergio ya se planteó seriamente la separación, sucedió algo que le abrió la mente a otro tipo de iniciativa: “Nunca sabía a qué María me iba a encontrar al llegar a casa. Estaba a punto de tirar la toalla cuando un día, en plena discusión en el salón de casa, en el momento en que ella pegó un grito, explotaron las bombillas de la lámpara y dejó escapar una carcajada que no parecía de ella. Fue solo un segundo, pero ahí tuve la sensación de no estar los dos solos en esa habitación”.

“Efectivamente, el caso que se describe en este artículo tiene indicios de ser un caso de posesión”. Lo confirma el padre Jesús Martínez Racionero, exorcista con varios años de experiencia en este ministerio, que parece ser más necesario que nunca. “No en vano, hoy en día hay más brujos que sacerdotes”, explica el padre Jesús en sus conferencias.

“La historia expuesta parece un caso claro de suplantación de la identidad –explica Martínez Racionero–, en el que una persona realiza actos y manifiesta comportamientos sin querer, llevada por otra voluntad ajena a ella”. 

¿Por la de quién?

-“Obviamente, si esa voluntad lleva a hacer actos malos, es obligada por la de un demonio o varios, porque cuando se da una posesión, suele haber más de uno y más de dos”.

Partiendo de la premisa de que el diablo existe, y de que el propio Cristo exorcizó y dejó encomendado este ministerio a su Iglesia, cuando un sacerdote se encuentra con un posible caso de posesión, el primer paso debe ser discernir si lo que le ocurre a la persona en cuestión tiene que ver con una actividad extraordinaria del demonio o si, por ejemplo, se trata más bien de una enfermedad. 

Pero sin que una descarte directamente a la otra, ya que “en ocasiones, conviven ambas realidades”, aclara el que fuera durante diez años el único exorcista de Madrid, el padre Enrique González. “Por eso es bueno colaborar con un psiquiatra que ayude a discernir cada caso”. 

Ahora bien, los exorcistas se empeñan en buscar la diferencia entre enfermedad y posesión “porque el propio Evangelio es muy explícito y cuando se refiere a que Jesús curó enfermos, lo dice, pero cuando se refiere a que liberó endemoniados, también lo menciona explícitamente”.



De la infestación de objetos a la posesión
El manual de los varios exorcistas con los que ha hablado Misión es claro en cuanto a las actividades extraordinarias del demonio y establece una diferencia con la actividad ordinaria, que es la tentación. 

En una escala de menor a mayor gravedad de esas actividades extraordinarias, en primer lugar está la infestación de lugares o cosas. Por ejemplo, una casa o un lugar donde se ha practicado brujería, quedará habitado por esos espíritus diabólicos. 

En segundo lugar, está la vejación, que es el ataque externo y directo del demonio a la persona. Un ejemplo son las palizas que infligió el demonio a san Pío de Pietrelcina. Luego vendría la influencia demoniaca, que es cuando un demonio tiene la misión explícita de amargar la vida de una persona concreta y se pega a ella, turbándola de mil maneras diferentes, que pueden ir desde manipular objetos, quemar libros, averiar coches o teléfonos hasta sugerir pensamientos malos contra sí mismo o contra otros con intensa insistencia, aunque sin llegar a poseer a la persona.

Finalmente, como grado de mayor actividad extraordinaria del demonio estaría la posesión, cuyo síntoma principal es la suplantación de la voluntad; es decir, cuando una persona realiza actos voluntarios que no provienen de ella, en los que se sorprende a sí mismo haciéndolos y no se reconoce en ellos. 

“De hecho –explica el padre Jesús– a nivel psicológico se borra la línea entre la voluntad de la persona y la del demonio”. Este es el caso de María, la esposa de Sergio.

La suplantación de voluntad es uno de los síntomas más claros; otro puede ser la aversión a lo sagrado, aunque no siempre tiene por qué darse de inicio. 

De hecho, aunque una persona esté poseída, puede comulgar con aparente normalidad, como era el citado caso de María en la misa dominical, aunque esto, obviamente, “moleste mucho al diablo que se esconde en esa persona”, explica el padre Gabriel Amorth, exorcista de la diócesis de Roma.

“Esa aversión a lo sagrado suele ser más visible una vez que ha comenzado el proceso de liberación”.

La aversión a objetos sagrados y a los sacramentos, o el trance en el que entra una persona poseída al comenzar la oración del exorcismo, deja patente que la vida de la gracia tiene un poder mayor que la acción del demonio, que Jesús le vence a través de la Iglesia. 

Si Dios permite la cruz de la posesión, que han vivido incluso santos canonizados como santa Gema Galgani, es porque de ella obtiene bienes mayores. El padre Salvador constata que “personas que estaban muy alejadas de nuestra Santa Madre Iglesia, llevan una vida de consagración total a Jesucristo” tras vivir una experiencia como esta, ya fuera en primera persona o con alguien cercano.

Si finalmente se concluye que hay indicios de una posible afectación demoniaca, el sacerdote que lo haya discernido debe derivar el caso al exorcista, quien dará comienzo a las sesiones de oración. 

Porque, al fin y al cabo, un exorcismo no es más que “una oración de intercesión a Dios pidiendo la liberación de esa persona”, explica el padre Martínez Racionero.

“Lo que ha hecho la Iglesia, como con tantos otros ritos, es ordenar su ministerio y su celebración en el llamado rito del exorcismo mayor, con una serie de normas y oraciones concretas”.

Brujería y adivinación, puertas de entrada del mal
Los orígenes de los casos de influencia o posesión demoniaca más comunes en la actualidad están muy extendidos en nuestra sociedad y están consideradas como inocuas o benévolas. 

Según nos dice el padre Martínez Racionero, las más extendidas son la práctica de la magia, el espiritismo, la güija y los ejercicios de meditación trascendental.

“El noventa por ciento de los casos de posesiones se dan por maleficios. Personas que van a brujos que, invocando al demonio, le encomiendan un mal contra otra persona”. 

Los relatos de casos conocidos y tratados por este exorcista son muchos: amarres, ligaduras, males de ojo, maldiciones… Sin ir más lejos, este es el origen del mal que sufre María, la esposa de Sergio. Una compañera de trabajo que se había encaprichado de él encargó un hechizo contra su mujer para que este la abandonara, y entonces conquistarlo, aprovechando la circunstancia. 

Qué hacer y qué no hacer
Los exorcistas también nos dan una serie de pistas para defendernos de estos ataques de Satanás. “La práctica de los Sacramentos es importantísima, sobre todo la Eucaristía y la Penitencia. Una vida de piedad y oración, especialmente del rezo del rosario; utilizar sacramentales como agua bendita y sal exorcizada y, en definitiva, llevar una vida de cercanía con el Señor”, porque “aunque en ocasiones Dios permite estos ataques del demonio contra personas muy piadosas y santas, es lo menos común”, aclara el padre Jesús.

Algunas de las puertas más presentes por las que puede entrar el demonio en la vida de una persona son ciertas prácticas de meditación trascendental, del reiki o del yoga. 

El padre Miguel Pérez no es exorcista, pero en ocasiones ha participado en oraciones de liberación, un grado menor que el exorcismo mayor. “Cualquier tipo de ejercicio espiritual en ausencia de Jesucristo y del Espíritu Santo es aprovechado por los espíritus enemigos para hacerse presentes y obrar el mal”. 

Como dice el padre Enrique, “el diablo nunca descansa y aprovecha cualquier oportunidad”, y como remata el padre Salvador, “nuestro Señor Jesucristo sigue obrando hoy milagros mediante este humilde ministerio exorcista, expulsando a los demonios de los cuerpos de sus víctimas, igual que hizo durante su estancia en la tierra, hace ya más de veinte siglos”.

Síntomas de una posesión
LOS MÁS AMBIGUOS SERÍAN:
-Enfermedad diagnosticada persistente y resistente al tratamiento.
-Situación personal negativa en varios frentes que nunca se solucionan.

LOS MÁS EVIDENTES SON:
-Sentir presencias.
-Fenómenos paranormales.
-Voces interiores o pesadillas extremadamente reales.
-Comportamientos autolesivos: intento de suicidio, maltrato propio, etc.

Cualquiera de estos síntomas adquiere mayor importancia si, además, la persona ha participado en sesiones de espiritismo, güija o reiki, o si ha frecuentado personas que practiquen magia, adivinación o ritos satánicos.

(Publicado originariamente en www.revistamision.com)

Lea también: 

No existe la magia buena: el exorcista oficial de Murcia cuenta sus experiencias

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El reiki es invocar demonios con signos japoneses: para dejarlo, 5 consejos de un ex-practicante

Un vídeo del padre dominico Chus Villarroel, autor de Relatos de Gratuidad y Teología de la Renovación Carismática, sobre el demonio
(https://www.religionenlibertad.com/noticias/41681/el-reiki-y-la-adivinacion-abren-la-puerta-a-los-demonios.html?fbclid=IwAR1PARHPnmoqmqinCcwcdjVlma18eT25Sx41me_Ed3J64HeSM6rZqqajVMY)

miércoles, 26 de julio de 2017

La adivinación es pecado



La adivinación es un pecado mortal contra el Primer Mandamiento
Catecismo de la Iglesia Católica:
#2116: 
"Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Adivinación y magia, pecados de superstición


Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica:

2115 Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad.

2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

2117 Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

jueves, 30 de octubre de 2014

Superstición, Adivinación, Ouija, Horóscopos, Astrología, Tarot

SUPERSTICIÓN

Del latín: superstitio –onis. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de una cosa o a una práctica. Así se puede hablar de superstición de la ciencia cuando se apela irracionalmente a esta para defender una posición.

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

Superstición es atribuirle a prácticas legítimas un valor erróneo. 

Referente a los sacramentales y oraciones, se cae en superstición cuando se confía en la materialidad del acto sin la necesaria disposición interior. Cuando, en vez de valorar un objeto religioso por lo que representa, se le atribuye un poder intrínseco. Es supersticioso, por ejemplo, quién lleva un escapulario pero no guarda en su corazón fidelidad a la Virgen Santísima sino que se entrega al pecado pensando que tan solo por llevarlo se salvará.

La superstición puede conducir a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia.

La “suerte”, entendida como una fuerza que pueda afectar el destino, no existe. El cristiano sabe que depende de la Providencia divina y que es responsable por su libre albedrío.

La superstición es producto de ignorancia o de un vacío espiritual. 

No se debe confundir tradición con superstición. Las tradiciones serían supersticiosas sólo si se les atribuyen poderes mágicos.

Ejemplos de supersticiones: la “maldición del #13, de los gatos negros, de pasar bajo una escalera; comer uvas el año nuevo para atraer la buena suerte. Hay fiestas que reúnen un conjunto de supersticiones, por ejemplo, Halloween.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la superstición es un pecado contra el Primer Mandamiento porque atribuye a cosas poderes que solo le pertenecen a Dios. 



ADIVINACIÓN

Adivinación es la predicción de cosas futuras u ocultas sin verdadero recurso a Dios. Se pretende desvelar lo que sólo Dios puede conocer.  Algunos adivinos utilizan el nombre de Dios lo cual confunde a personas incautas. 

Dios nos ha revelado algunas cosas sobre el futuro: Ej.: Habrá un juicio y después el cielo o el infierno, etc. Dios también nos da medios naturales, como la inteligencia, el estudio, la ciencia y recursos naturales para que nos preparemos responsablemente para el futuro. Pero al mismo tiempo sabemos que no podemos controlar nuestro porvenir pues está en manos de Dios. Debemos confiar en Él como Padre infinitamente bueno. Confiamos en Dios y cooperamos con su gracia para hacer la parte que nos toca.

Sin embargo, el hombre, llevado por la soberbia o la ignorancia, quiere tenerlo todo bajo su control sin poner su confianza en Dios. Es por eso que busca conocimiento ilícito por caminos que están fuera de la revelación divina y fuera de los medios naturales que son lícitos. Va así en búsqueda de la adivinación.

La adivinación es una puerta para el demonio y quien la practica le da acceso a su alma. Hay también quienes hacen directamente un pacto con él.

MEDIOS UTILIZADOS PARA LA ADIVINACIÓN

La evocación de muertos, uso de oráculos, consulta de horóscopos, de la astrología, la quiromancia (lectura de manos), la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums”, cartas de tarot, la ouija (juego de la copa), el “libro rojo” y otras prácticas.

¿QUIÉNES UTILIZAN LA ADIVINACIÓN?

No solamente en la santería, la brujería, el espiritismo y la Nueva Era se encuentra la adivinación. También entre personas que se identifican como católicas y mezclan sus prácticas devotas con supersticiones y otras prácticas ajenas a la fe. A medida que se pierde o se confunde la Fe Católica, se populariza la adivinación.

Muchos recurren a la adivinación en momentos de crisis para buscar una solución a un grave problema. Otros se creen que solo es una broma, una curiosidad o lo hacen por la presión de un grupo. Debemos recordar que en la adivinación está en juego nuestra fidelidad a Dios. El enemigo está como león rugiente buscando a quién devorar.

ADIVINACIÓN Y LA BIBLIA

Los adivinos eran muy importantes en otras religiones en tiempos del Antiguo Testamento: En Egipto (los magos del faraón); en Grecia (los sacerdotes de Apolo); en Roma, dependían de los auspicios. Por ejemplo: un relámpago que cayere de izquierda a derecha (favorable); de derecha a izquierda (desfavorable); los auspicios obtenidos de los pollos sagrados, etc.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tomó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos, yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13,18-19; 2 Cron 33,6; Jer 27,9…). El rey Saúl fue a consultar a la pitonisa (hechicera, adivinadora) de Endor queriendo saber que hacer en cuanto a la guerra (1 Samuel 28, 7). En 1 Samuel 15, 23, la adivinación es un espíritu de rebelión.

Así dice Yahveh, tu redentor, el que te formó desde el seno.
Yo, Yahveh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos,
yo asenté la tierra, sin ayuda alguna. Yo hago que fallen las señales de los magos
y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios
y convierto su ciencia en necedad. Isaías 44,24-25

En el Nuevo Testamento vemos que los apóstoles confrontan a los adivinos. San Pablo mandó que un espíritu maligno abandonase a un joven esclavo que hacía la fortuna de sus dueños. Por ello,  Pablo y Bernabé fueron apresados, encarcelados y azotados.

En la ciudad de Filipo, San Pablo encontró obstáculos por razón de una joven esclava poseída por un espíritu de Pitón al que ordenó salir:

Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió. -Hechos 16,18

La adivinación lleva al espíritu maligno, el enemigo de Dios. En la actualidad, los hombres siguen ofendiendo a Dios por medio de estas prácticas. Algunos llegan hasta vender su alma con tal de recibir del demonio lo que buscan. No es extraño que el demonio dé poder temporal a sus clientes a cambio de su alma.

PROHIBICIÓN DE LA IGLESIA

La adivinación es un pecado grave contra el Primer Mandamiento

Las Constituciones apostólicas prohíben expresamente la adivinación. Los Concilios de Vannes (461), de Agde (506) y de Orleáns (511) excomulgaron a los adivinos. Además eran declarados infames, incapacitados para ser testigos en la justicia y privados de toda dignidad eclesiástica.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

#2116: “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

#2117 Todas las prácticas de, magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

SE DEBE DISTINGUIR ENTRE ADIVINACIÓN Y PROFECÍA

En la profecía los hombres no toman la iniciativa, sino que es Dios quien les llama y les da un mensaje que deben comunicar.

El Catecismo de la Iglesia Católica # 2115: “Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad”.

¿Se puede recurrir a los Santos?
Los santos son nuestros grandes amigos y ciertamente nos ayudan desde el cielo. Ellos se pueden comunicar con nosotros según Dios les permita. PERO no está permitida la adivinación. En la adivinación se consulta con un medium esperando por medio de esta persona respuestas a nuestras preguntas. Aunque se identifiquen como cristianos y digan cosas muy piadosas, la obra de los adivinos no es de Dios. 



LA OUIJA

El “juego” de la ouija consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma que se desplaza lentamente sobre un tablero, movida por alguna fuerza misteriosa. El tablero está inscrito con números y las letras del alfabeto. Los jugadores esperan obtener respuesta a sus preguntas uniendo las letras sobre las que se mueva la plataforma.  La “diversión” está en la curiosidad de comunicarse con algún espíritu que supuestamente revela secretos. Cuanto más parezca “funcionar”, más la ouija atrae y ata. Para algunos, esto desemboca en una obsesión.

Mucha gente se ve atraída por la posibilidad de contactar con un ser querido ya muerto, otros sólo por curiosidad y otros para pasar el rato…  La verdad es que con el tiempo la ouija va variando el destino del contactarte en función de las nuevas creencias. Por ejemplo hay quien la utiliza supuestamente para contactar con seres extraterrestres, seres de otras dimensiones, ángeles, … En definitiva, parece que el juego del tablero hoy en día nos ofrece numerosas posibilidades.  

 ORÍGENES DE LA OUIJA

Ya Pitágoras (540 a.C.) usaba un artefacto parecido cuando se reunía en “círculos” en los que “una tabla mística que se movía con ruedas” hacia signos que el filósofo y uno de sus estudiantes interpretaban a la audiencia como revelaciones del mundo invisible.  En la China, antes del nacimiento de Confucio, se usaba algo similar, lo que parecía ser una forma “no peligrosa” de comunicarse con los espíritus de los muertos.

El mundo del ocultismo abrazó con entusiasmo a la ouija. En 1853, en Francia, el “espiritualista” M. Planchette, diseñó una ouija similar a la que hoy día es popular. Elija J. Nond, en USA, le hizo variaciones; William Fuld le compró los derechos y un año después la patentó. Finalmente, en 1966, “Parker Brothers” compró los derechos sobre el juego de la ouija y ha sido desde entonces su fabricante.  Sin embargo la ouija, en diferentes versiones, se ha popularizado tanto que se puede obtener por infinidad de medios.

“Parker Brothers” y otros fabricantes de juegos de mesa, para aumentar el mercado, han querido enterrar la relación de la ouija con el ocultismo. A estos señores lo que les interesa es popularizar el juego para hacer dinero. Prefieren decir que los jugadores buscan su “yo” subconsciente para obtener respuestas. Según esta versión, la ouija trae a nuestra conciencia lo que está oculto en nuestro subconsciente. Como una llave para acceder a nuestro conocimiento interior. Pero eso es pura ficción para cubrir una realidad más oscura. Cuando el hombre se abre a buscar respuestas más allá de lo que se puede llegar por el uso de la razón (estudio, lógica), entra en el campo de lo sobrenatural en el que sólo hay dos caminos: Dios y el demonio. 

“En definitiva (la ouija) es una manera más de intentar acercarnos al mundo de lo oculto, en busca de información de aquello que por el momento no podremos demostrar”.

Ahora existe una nueva versión de la ouija para el siglo XXI en la que se juega por medio de un ordenador (computadora). Existe una versión en la que se manipulan las respuestas del jugador sin que este lo sepa. Otras versiones dan respuestas escogidas por la computadora al azar.

Si alguno dudase la conexión entre la ouija y el ocultismo, solo necesita hacer una búsqueda en el Internet para percatarse de la cantidad de estos grupos que la utilizan para comunicarse con espíritus. De uno de estos sitios traducimos al español: “La tabla Ouija es quizás uno de los métodos más controversiales para comunicarse con espíritus. Sobre todo porque lo puede usar cualquiera y no requiere poderes especiales para navegar. Quizás por esto la mayoría de los psíquicos desaconsejan su uso”

¿CÓMO PUEDE FUNCIONAR LA OUIJA?

La Iglesia aconseja no dar una explicación de orden sobrenatural a un fenómeno que pueda ser explicado en el orden natural. Se deben considerar las razones naturales del fenómeno antes de pensar en causas preternaturales.

Para muchos la ouija no funciona, se aburren y allí queda todo. Algunos opinan que cuando la ouija se mueve es por causas fisiológicas o del subconsciente. Dicen que se debe tomar en cuenta el movimiento natural pero inconsciente de los músculos de los mismos participantes, las fuerzas del cerebro, las tensiones psíquicas y otros factores del cuerpo se reflejan en los movimientos musculares que a su vez pueden mover un objeto.

Pero, aunque nos permitamos pensar que el movimiento en si mismo sea un fenómeno natural, ¿Cómo se explica el “deletreo automático” con mensajes inteligibles? Muchos dicen que refleja la actividad del subconsciente. El problema con esta explicación es que no toma en cuenta que a veces son varias las personas las que tienen sus manos sobre la ouija. Todas las manos no son movidas por el mismo cerebro.  En todo caso habría que preguntarse: ¿Que o quien incita la mente, desde el subconsciente, a mover las manos a dar un mensaje que el sujeto totalmente desconoce, a veces en un lenguaje desconocido para todos los participantes? La verdad es que la ciencia no tiene explicación.

Se ha tratado ingenuamente de descartar la injerencia demoníaca basándose e un experimento en el que no se logró un mensaje coherente cuando se vendaron los ojos de los participantes y se cambió el orden de las letras en el tablero. Argumentan que si fuese el demonio no hubiese tenido dificultad de vencer esos obstáculos. Estos señores no comprenden la sagacidad del demonio para esconderse cuando le conviene pasar desapercibido. La ouija no siempre funciona.

EL IMPORTE ESPIRITUAL

Sabemos por la revelación divina que el ser humano recibe mensajes de Dios (que dice la verdad y edifica en el amor) pero también del demonio (que tienta contra Dios). La Palabra de Dios con frecuencia nos advierte de cuidar nuestros pensamientos y probar el origen de los mensajes. “Por sus frutos los conocerán”.

Numerosos testimonios que hemos recibido indican que la ouija, cuando “funciona”, puede, al principio ser un mensaje atractivo (felicidad, dinero, algún dato que el sujeto desconocía, etc.) Pero el lenguaje y las tácticas que se manifiestan corresponden a lo que Jesús nos advierte que es característico del demonio: Consejos contrarios a la moral, incitación a la vanagloria, la curiosidad malsana, etc. Progresivamente desemboca en amenazas, sugestión a causar violencia, suicidio, la desesperación o presunción, invitaciones a desobedecer a Dios a cambio de alguna oferta de bienestar, riquezas… Los resultados pueden ser, por ejemplo, obsesiones, ansiedad, ataques de pánico, enfermedades, desórdenes mentales. He visto muchos casos en que el sujeto se envicia con la ouija y pierde el discernimiento de tal manera que justifica su uso aun cuando percibe graves daños a su persona. Con el vicio, la opresión del demonio aumenta. Hemos recibido testimonios alarmantes de personas dominadas por el pánico, incapaces de dormir, verdaderamente desesperadas, pidiendo auxilio.

Hay que advertir que, aunque se use la ouija por curiosidad, se está abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada. El bien que el sujeto pensaba percibir no se logra, resulta ser un engaño.

Las Sagradas Escrituras nos exhortan: “Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar” -I Pedro 5,8.  Esta advertencia es necesaria porque el demonio realmente existe y realmente tiene acceso a nosotros por diversos medios. Puede utilizar aun los movimientos naturales y el subconsciente para guiarnos hacia el mal, tentarnos, confundirnos y asediarnos. Esto ocurre cuando nosotros practicamos lo que está claramente prohibido por las Sagradas Escrituras, como veremos mas adelante.

No debemos buscar conocer sino lo que Dios nos quiera revelar, ya sea por medio del uso natural de la razón sometida a Dios o por su revelación. Siendo mucho más inteligente que nosotros, el demonio tiene conocimientos que nos parecen maravillosos pero que los utiliza para atraparnos y engañarnos. Puede además imitar voces y apariencias de personas que han muerto.

Ciertamente nadie que conozca y ame a Dios busca su dirección por medio de la ouija. Dios se da a conocer (se revela), no por medio de juegos, sino a través de Su Hijo, Jesucristo. El confió su revelación a Su iglesia. Quien desea buscar la verdad debe acudir a las Sagradas Escrituras y a las enseñanzas de la Iglesia. Entonces, con el corazón abierto al Espíritu Santo sabremos como aplicar las enseñanzas a la vida diaria.

Algunos empiezan a jugar ignorantes del mal que hacen. Pero lamentablemente muchos juegan por soberbia, pues sabiendo que ofenden a Dios continúan haciéndolo. Muchos me escriben, aún después que les he explicado sobre estas cosas, no buscando salirse sino preguntándome sobre el significado de los mensajes que aparecen cuando juegan. Estos pobres no entienden de razones y solo queda rezar por ellos. Quede claro que escribo para alertar a los que no saben lo que es la ouija y ayudar a los que de verdad se quieran arrepentir.

No se puede justificar el uso de la ouija con el pretexto de entretenerse y curiosear en lo oculto. La verdad es que al jugar con la ouija se abre la puerta al demonio cuyo objetivo es llevarnos el infierno.  

El Primer Mandamiento prohíbe apelar a otro espíritu fuera de Dios.  El rey Saúl  recurrió a una mujer de Endor para conjurar el espíritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (1 Sam 28: 8-17).  Se trata del pecado de adivinación: querer “desvelar” el porvenir recurriendo a espíritus (que en realidad son demonios).

¿QUÉ HACER?

Cuide de que la ouija no entre en su hogar. No se deje influenciar por los que dicen que es sólo un juego inofensivo. Una mente consagrada a Dios tiene en El su guía y no se abre al vacío para buscar respuestas. 

Si recuerdas haber invocado algún espíritu sea por la ouija u otra manera: No temas. Dios te ama y quiere salvarte. Si te arrepientes y le entregas tu vida a Jesucristo el te liberará.  Confiésate (Se trata de un pecado contra el Primer Mandamiento). CONFIA en su PERDON. Jesús te ama y te dará una vida nueva.

Comprométete con Dios a jamás recurrir a la superstición ni a lo oculto. Solo Dios es fuente de verdad. Regresa al Señor con el deseo de ser un buen cristiano. NO TEMAS. Dios es infinitamente poderoso y misericordioso.  Dios ha venido a salvarnos. Todos necesitamos entrar por el Camino de Su gracia que se nos ha dado en la Iglesia. Si haces esto, el enemigo nada podrá contra ti por mucho que amenace.

Señor, “no nos dejes caer en la tentación y líbranos del maligno”.  Amén.



HORÓSCOPOS

Horóscopo en el Diccionario de la Lengua Española:
1. Predicción del futuro de personas, países, etc., realizada por los astrólogos y deducida de la posición relativa de los astros del sistema solar y de los signos del Zodíaco en un momento dado.
2. Supuesta adivinación de la suerte de las personas en un futuro más o menos próximo según el signo del Zodíaco correspondiente a la fecha en que han nacido.
3. Escrito en que consta tal adivinación.
4. Gráfico que representa las doce casas celestes y la posición relativa de los astros del sistema solar y de los signos del Zodíaco en un momento dado, y del cual se sirven los astrólogos para realizar una predicción.
5. Disposición o colocación de los astros en la figura o división de los signos del Zodíaco.
6. Astral. Ascendente, principio de la casa celeste.
7. Por ext., cualquier adivinación o predicción.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la consulta a los horóscopos es una forma de adivinación, condenada por el Primer Mandamiento.

Los cristianos tenemos un signo: La santa cruz. Una vez hemos entregado la vida al Señor no podemos seguir confiando en el signo zodíaco sin ofender a Dios.   Pero, ¿qué de malo tiene leerlo por curiosidad?.  Si lo leemos es porque hay algún interés.  Sería tonto quien lee algo sabiendo que es puro engaño.   Además de dar un mal testimonio, nos roba un tiempo que se le quita a otras cosas de valor, como la oración. ¿Cómo vamos a darle nuestro interés a una práctica que suplanta con mentiras a la Providencia Divina?

LA ORACIÓN, Y NO LOS HORÓSCOPOS, PARA PLANIFICAR LA VIDA DIARIA
Papa Juan Pablo II, Castelgandolfo, 6 de septiembre de 1998.

«A todos quiero recordar un principio fundamental de la fe: antes y por encima de nuestros programas, hay un misterio de amor, que nos envuelve y nos guía: es el misterio del amor de Dios… Si queremos plantearnos bien la vida, tenemos que aprender a descifrar su designio, leyendo el misterioso lenguaje de señales que él mismo nos pone en nuestra historia cotidiana. Para alcanzar este objetivo no hacen falta horóscopos ni previsiones mágicas. Hace falta más bien oración, una oración auténtica, que va acompañada siempre por una opción de vida conforme con la ley de Dios».

El Papa habló del Espíritu Santo, que es Espíritu de “Consejo” y “Sabiduría”. «Nadie mejor que él conoce nuestro futuro y es capaz de orientar nuestros pasos hacia la justa dirección»

Juan Pablo II explicó que “para programar bien se precisan, además, criterios. Algunos los dicta la realidad misma: son criterios de necesidad, de oportunidad, de eficiencia. Pero tengamos cuidado de no reducir todo a cuestiones materiales. No nos limitemos a la tecnología y a la burocracia. Si queremos hacer proyectos verdaderamente humanos, debemos poner en ellos los grandes valores morales y espirituales”.

El Papa recordó que debemos planear pensando en los demás, «considerándolos siempre como personas y nunca como números o cosas». «En una palabra al organizar nuestra vida (personal y comunitaria), no la inspiremos en el egoísmo, sino en el amor. Abrámonos a los hermanos, especialmente a quienes por su condición, se ven obligados a esperar mucho o todo de los demás –pienso en los niños, en los enfermos, en los ancianos, en los desempleados–. Que de este modo, nuestra programación sea también un gesto de solidaridad».



ASTROLOGIA

La astrología es el estudio del movimiento de los cuerpos celestes con el fin de interpretar y predecir el futuro. Se trata de una forma de adivinación y no de un método científico. No se debe confundir con la ciencia de la astronomía la cual merece todo respeto.

La astrología se practicaba en varias culturas antiguas. En el mundo helenista (griego) se hizo en el siglo III a. C. una síntesis de las religiones astrales de los caldeos y los egipcios con las matemáticas y la astronomía griega. En la actualidad la astrología se encuentra en todas partes, desde la cultura tradicional hindú (astrología védica), hasta la sociedad secularizada de   occidente. Muchos no salen de sus casas sin antes consultar su signo zodiacal en el horóscopo.

LA IGLESIA CATÓLICA ANTE LA ASTROLOGÍA

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los  demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir. La consulta de horóscopo, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums“ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios. -Catecismo de la Iglesia Católica #2116:

Desde el principio los cristianos comprendieron que Jesús es el Camino, La Verdad y La Vida. Una vez encontrado, no se puede retornar a la dependencia en la superstición, en los espíritus o en las fuerzas del mundo.

San Pablo:
“Mas, ahora que habéis conocido a Dios, o mejor, que él os ha conocido, ¿cómo retornáis a esos elementos sin fuerza ni valor, a los cuales queréis volver a servir de nuevo? Andáis observando los días, los meses, las estaciones, los años. Me hacéis temer no haya sido en vano todo mi afán por vosotros.”  -Gálatas 4,9-11, ver también Rom 8,38; Col 1,16, 2,8,20.

Los Padres (Tertuliano, Agustín y otros) denunciaron las predicciones astrológicas, a menudo identificándolas como demoníacas. San Agustín (m.430) acusó la astrología en su tratado La Ciudad de Dios, por ser un sistema fatalista que niega la libertad humana.

El influjo del Islam en la filosofía medieval europea trajo consigo algo de apertura a la astrología. El Papa Inocente VIII condenó enérgicamente la astrología. Hubo papas (Julio II, Pablo III, León X) que permitieron el uso de signos astrológicos pero no enseñaron falsa doctrina al respecto.

La Reforma protestante estuvo dividida ante la astrología.

¿NO UTILIZA DIOS LA ASTROLOGÍA PARA COMUNICARSE CON NOSOTROS?

Dios puede utilizar los astros para guiar a los que no tienen aún conocimiento de la revelación. Guió a los magos de Oriente por medio de una estrella (Cf Mat 2,1-10), pero una vez que lo encontraron ya no necesitaban depender del astro. Quien ha descubierto a Jesús ha descubierto la plenitud de la Revelación, la Sabiduría encarnada, el pastor y guía de nuestras almas, el “sol que nace de lo alto”. Su luz es incomparablemente mayor que la de todos los astros. Por eso no sería justo revertirse a las antiguas prácticas.

Dios puede valerse de la naturaleza y de los astros para manifestar Su presencia o la de un mensajero (María, ángeles, santos). Por ejemplo, al morir Jesús, el sol se ocultó. (Mat. 27: 45; Mc. 15:33; Lc 23:44). En Fátima ocurrió el milagro del sol. Estos eventos, a diferencia de la astrología, corroboran o confirman un mensaje que Dios ha revelado y tienen como único propósito apuntar hacia la revelación divina. Son iniciativa de Dios y no, como en la astrología, iniciativa del hombre en busca del futuro.

CREDIBILIDAD ACADÉMICA

El periódico británico Telegraph (17 de agosto del 2003, citado por Zenit) informó sobre un estudio científico del horóscopo llevado a cabo con personas nacidas a principios de marzo de 1958. Muchos nacieron con una diferencia de minutos entre si. Según la astrología, deberían tener muchos rasgos en común. Los investigadores, sin embargo, descubrieron que no había evidencia de similitudes.

Los lectores del horóscopo se apropian de los vaticinios como si fuesen expresamente escritos para ellos. No se percatan de que son generalizaciones tan amplias que, tan solo por la ley de probabilidad, en algo aciertan o se puede interpretar que aciertan. Las predicciones erradas, sin embargo, se olvidan.

Nuestra sociedad, mientras se jacta de ser razonable y científica, tiene hambre por algo que pacifique la ansiedad que ocasiona un futuro incierto. No queriendo aceptar las exigencias de Cristo a renunciar al pecado y comprometerse con la verdad, se van tras el horóscopo y otras formas de astrología que les ayuda a escapar hacia las estrellas.



LECTURA DEL TAROT

El Tarot es un método muy popular de adivinación en el que se utiliza un paquete de cartas para “leer la vida” de alguien.

El paquete consta de 78 cartas. 56 están contenidas en cuatro diferentes grupos, formando lo que le llaman “arcana menor”. Las otras 22 cartas contienen figuras y componen la “arcana mayor”. Este grupo proviene de Hermes Trismegistus, consejero de Osiris, rey de Egipto, y están relacionadas frecuentemente con la Cábala.

Las 22 cartas de la arcana mayor son la llave del Tarot. Estas corresponden a las letras del alfabeto hebreo. El estudio de la arcana mayor revela muchas creencias de aquellos que siguen la cábala.

Poniendo las cartas de Tarot en forma del “árbol de la vida”, se usan para adivinar y se pretende leer la vida de personas. El propósito específico de leer las cartas del Tarot es adquirir conocimiento sobre alguien o sobre eventos en la vida de una persona que no están disponibles a través de medios naturales ni recurriendo a Dios.

Dios no responde a lo que no nos toca saber. Por eso, los que leen las cartas van a otras fuentes. Entonces, ¿a quién recurren?, ¿qué poder espiritual piensan ellos que pueda responderles fuera de la voluntad divina? No pueden ser los buenos ángeles ni los santos ya que estos jamás actúan fuera de la voluntad de Dios. Eso solo lo hacen los demonios y son estos los que están detrás de estas prácticas.

Quizás muchos practicantes no se hagan estas preguntas. Solo van a su interés sin pensar que ofenden a Dios. Los cristianos deben saber que todo tipo de adivinación ofende a Dios nuestro Padre ya que lo abandonamos a favor de otro camino.  Jesús dijo: “Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida”

Fuente: Padre Jordi Rivero para corazones.org
(artículo extraído de: http://forosdelavirgen.org/35420/supersticion-adivinacion-ouija-horoscopos-tarot/)