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viernes, 11 de octubre de 2019

Relatora de la ONU desmiente a Barreto: sí se practica el infanticidio en tribus amazónicas


Por Carlos Esteban | 09 octubre, 2019
Una valiente periodista supo sacar de sus casillas al cardenal Barreto preguntándole por las tribus amazónicas que aún practican el infanticidio, y aunque el prelado negó con evidente irritación, una relatora de la ONU confirmó la terrible práctica.

El relato oficial del sínodo, siempre cogido con alfileres, no parece resistir el menor contacto con la realidad. El otro día era un obispo misionero echando por tierra sin darse apenas cuenta la cuidadosa versión pergeñada por los sicofantes de la renovación al reconocer que las figuras indígenas del extraño rito en los jardines vaticanos que estos se empeñaron en reconocer como una Visitación -que ya hay que echarle imaginación- eran en realidad ídolos que representaban “la fertilidad, la mujer, la vida”, exactamente lo que parecían.

Y ayer cayó otro trozo del techo de esta idílica catedral de falsedades que es el Instrumentum laboris gracias a la pregunta de una periodista al cardenal Pedro Ricardo Barreto Jimeno, arzobispo peruano de Huancayo y vicepresidente de la red eclesiástica panamazónica. En el cuadro que pinta el documento de trabajo del sínodo, ese “documento mártir”, como lo ha denominado Su Santidad, los indios amazónicos vendrían a ser los últimos depositarios de una espiritualidad en comunión con la naturaleza, receptores de una revelación natural, y como tales, modelos de los que hay que aprender y cuyas culturas deben respetarse escrupulosamente, a diferencia de Occidente. Y Barreto estaba, de hecho, subrayando el exquisito cuidado que ha mostrado la Iglesia para no perturbar este utópico equilibrio, citando a San Francisco de Asís, cuando una periodista vino a arruinar el efecto.

La periodista preguntó a Barreto cómo se explica que el Sínodo presente a los indígenas como “personas puras e inocentes” -algo, por lo demás, radicalmente ignorante de uno de los dogmas más básicos del cristianismo, el Pecado Original-, cuando una veintena de tribus sigue hoy practicando el infanticidio.

Lo hemos explicado en estas mismas páginas, de fuentes conocedoras de la realidad de primera mano: en diversas tribus de la selva amazónica, cuando nace un niño con algún defecto, o son gemelos y solo puede quedar uno, o simplemente la madre juzga que no es el momento, esta mata al niño y, en algunas ocasiones, lo devora la familia.

Barreto se ha indignado con la pregunta y ha pedido a la periodista pruebas. Lamentable que un arzobispo de la zona desconozca los datos al alcance de cualquier antropólogo, o que intente, sin más, echar balones fuera. Lástima que, a continuación una relatora de la ONU en el estrado,  Victoria Lucia Tauli-Corpuz.

Tauli-Corpuz ha reconocido que las Naciones Unidas son conocedoras de estas prácticas “contrarias a las normas internaciones de derechos humanos” y que los propios indígenas han reconocido que deben cambiar algunas de sus tradiciones ancestrales, esas mismas que les conectan tan bien a la tierra y de las que debemos aprender los católicos. Ha añadido la relatora: “Los pueblos indígenas tienen el deber de hacer su cultura coherente con los estándares internacionales de derechos humanos.

por Carlos Esteban.
(https://infovaticana.com/2019/10/09/relatora-de-la-onu-desmiente-a-barreto-si-se-practica-el-infanticidio-en-tribus-amazonicas/?fbclid=IwAR1_QT4qnjJfjyfAZj-aBSOWh59-9RYddjc2JRPIACPgjay8E9RPldjLnzk)

martes, 26 de mayo de 2015

Infanticidio en México y culto a la "Santa Muerte"

mexico sectas

El asesinato del pequeño Christopher no fue una "ocurrencia" de sus verdugos

La reciente noticia de la tortura y asesinato de Christopher Márquez, un niño mexicano de 6 años, no solamente ha conmocionado a México y a quienes hemos conocido la noticia, sino que sigue revelando aspectos más oscuros que lo relacionan con el culto a la Santa Muerte y por ello al fenómeno de las sectas.  

El tema requiere la atención de quienes no ven el peligro de ciertas creencias religiosas y particularmente del sectarismo, en relación al origen de horrendos crímenes, perpetrados por personas sumergidas en un complejo mundo de creencias que los habilitan a cometer atrocidades.  El caso es más escandaloso porque los que secuestraron, torturaron y asesinaron a Christopher, son niños y preadolescentes.

Si bien los niños involucrados pertenecen a un contexto de pobreza y violencia extrema, y declararon "jugar a los secuestradores", las causas parecen ser más profundas que la falta de valores y la convivencia con el crimen organizado.

Chihuahua es uno de los estados con mayor tasa de homicidios de niños en México: 38 menores por cada 100 mil habitantes. Del 2005 al 2015 han sido asesinados en México 10.876 menores.

¿Asesinato ritual?

Existe un dato que no todos los medios han tenido en cuenta a la hora de analizar la noticia: que los niños acusados daban culto a la Santa Muerte. Los vecinos mencionan a Net Noticias que estos menores pertenecen a una banda de criminales, por lo que el asesinato no habría sido un juego delictivo. Habitantes de la zona declararon a diversos medios locales que los niños veneran a la Santa Muerte y que fueron adoctrinados por criminales que los integraron a un culto sectario.

El Heraldo de Chihuahua publicó que para el coordinador de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Dizán Vázquez Loya, necesitaría precisarse si los niños asesinos eran adoradores aislados de la Santa Muerte o si se trata de una secta formal. Para el P. Dizán Vázquez, sacerdote católico y experto en sectas, existen indicios de un ritual: símbolos, sadismo, sacrificio de un animal, sacrificio del niño, sepultura ritual, etc. Todo indica que los niños aprendieron de otros. Aunque reconoce que es necesario hacer una investigación de campo más exhaustiva para saber si se trata de una secta organizada.

 La Santa Muerte y el crimen

Investigadores mexicanos afirman que donde crecen grupos delictivos, crece el culto a la Santa Muerte. Los criminales ostentan tatuajes y amuletos con la imagen de la Santa Muerte. La relación entre el crimen y este culto en México es algo sobradamente evidente. Hasta se ha prohibido en las cárceles el culto a esta imagen. Uno de sus precursores Tex-Mex se encuentra en la cárcel y a sus seguidores se los considera satánicos.

Varios sacerdotes mexicanos cuentan que los fieles recurren a los santos de la Iglesia Católica cuando necesitan ayuda, pero cuando quieren apoyo sobrenatural para hacer daño a alguien, vengarse o sentirse protegidos contra el crimen, recurren al culto de la Santa Muerte.

El especialista mexicano en sectas, P. Jorge Luis Zarazúa, explica que la Santa Muerte no es un culto de origen católico y muchas veces se lo confunde con una devoción popular católica por su sincretismo con elementos devocionales, el uso de altares, flores, imágenes, y procesiones.

Pero es claramente un culto mágico y ocultista cuyo origen es sincretista y lejano a la fe de la Iglesia. Es un culto más vinculado a la brujería y al satanismo, que a la piedad popular. Según las noticias más recientes sobre el culto a la Santa Muerte, todo indica que es un caldo de cultivo de grupos sectarios al estilo del satanismo, donde el poder del mal da sentido a sus modos de vida y camina de la mano con el crimen y las prácticas más aberrantes.
Sectas y vulnerabilidad social

En muchos contextos críticos socialmente, siempre proliferan sectas, porque dan seguridad y autoestima cuando se vive a la intemperie social, cuando crece el miedo y la inseguridad, cuando la vida pierde valor y se invierten los valores. Es preciso tomar mayor conciencia de que la mayor vulnerabilidad social, es también un ámbito de mayor vulnerabilidad psicológica y espiritual, donde las víctimas siempre son los más pobres.

Nuestra indiferencia puede reducir la muerte de Christopher a un terrible homicidio y nada más, olvidándolo como una triste noticia. Pero este crimen, como tantos otros, es la punta de un iceberg que lejos de nuestra vista, destroza la vida de incontables niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres, familias enteras que necesitan que alguien escuche su desesperación.

Los fenómenos religiosos no son un decorado social como piensan algunos laicistas, sino que es capaz de humanizar y generar grandes valores, o de destruir la vida de las personas, deshumanizándolas hasta la muerte. El problema de las sectas no es un tema exótico dentro del estudio de las religiones, sino un problema social que requiere la seria atención de todos.
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/politica/articulo/infanticidio-en-mexico-y-culto-a-la-santa-muerte-5839443814514688?page=2)