"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 5 de febrero de 2020

México: asesinan a una santera por “no cumplir” con un trabajo.

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FUENTE: La Verdad
Una mujer dedicada a la santería fue trasladada de emergencia al hospital después de que una sesión con un cliente acabó de manera desastrosa, pues al no estar conforme con el servicio, la acusó de no cumplir con su trabajo y le disparó. El suceso tuvo lugar en las inmediaciones de una escuela ubicada en la alcaldía Benito Juárez, ubicada en la colonia Niños Héroes de la ciudad de México, donde se reportó a una mujer que recibió varios impactos de bala. Lo leemos en La Verdad.

Se dice que la mujer, quien se dedica a la santería, tuvo un altercado con uno de sus clientes, quien la acusó de no cumplir con el trabajo, por lo que tras la decepción decidió vengarse de la mujer disparándole en repetidas ocasiones. De acuerdo con información de las autoridades, la mujer llevó a su hijo a la escuela, donde minutos después de dejarlo y cuando se dirigía a su automóvil, un hombre la interceptó para abrir fuego en su contra.

De acuerdo con las imágenes proporcionadas por una cámara de seguridad cercana a la zona del incidente, se escucharon 4 detonaciones de arma de fuego, y posteriormente el agresor huyó con rumbo desconocido. La mujer fue trasladada de emergencias al hospital, pues tras los disparos perdió una cantidad considerable de sangre, mientras tanto, las autoridades ya buscan al responsable.

Asimismo, también se encontró una especie de narcomensaje junto a la victima, el cual decía lo siguiente: ‘Por no cumplir con el trabajo de santería de Guamúchil, Naucalpan. Sigue tu familia’, lo que despertó teorías de supuestos nexos al narco. De igual manera, todavía no se sabe la identidad del atacante, pues las autoridades tendrán que esperar al veredicto de los paramédicos, pues no se sabe el estado actual de la víctima.

De lograr salvarse, su testimonio será de gran ayuda para localizar al responsable, pues se presume que la mujer ofreció sus servicios a un grupo criminal, aunque las autoridades señalan el mensaje como un distractor.

martes, 3 de diciembre de 2019

Un mafioso confesó que ayudó a asesinar con cianuro al Papa Juan Pablo I en 1978


El pontífice, hallado muerto en su cama una mañana tras 33 de reinado, sabía demasiadas cosas, dijo Anthony Raimondi al "New York Post".


Albino Luciani fue electo Papa en agosto de 1978 y reinó durante 33 días FOTO: CEDOC
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El italiano Anthony Raimondi, ex integrante de la mafia Colombo, confesó haber ayudado a matar al Papa Juan Pablo I en 1978 para mantener encubierto un fraude financiero. El pontífice fue envenenado con cianuro apenas 33 días después de ser proclamado pontífice, según contó Raimondi en una entrevista con la revista New York Post con motivo de la presentación de un libro.

Durante el reportaje, Raimondi relató que a la edad de 28 años fue reclutado para cometer el crimen por su primo, el cardenal Paul Marcinkus, quien dirigía el Banco Vaticano. Su misión era memorizar los hábitos del Papa y drogarlo con valium a través de una taza de té. La droga hizo efecto de inmediato y ―según su versión― su víctima cayó completamente inconsciente. "Sabía que eso me compraría un boleto de ida al infierno", reconoció Raimondi.

Mientras esperaba fuera de la habitación, su primo preparaba una dosis de cianuro. "Colocó el gotero en la boca del papa y lo apretó", antes de cerrar la puerta y alejarse de la escena del crimen. Después de que un asistente papal se percatara de que "el Papa se estaba muriendo", Marcinkus y otros dos cardenales implicados en la trama corrieron a la habitación papal como si no supieran nada. Poco después, un médico del Vaticano dictaminó que Juan Pablo I había fallecido.

El Papa que murió en pijama

Según relata Raimondi en su libro When the Bullet Hits the Bone (Cuando la bala golpea el hueso), la mafia mató a Juan Pablo I porque había amenazado con exponer un fraude masivo de acciones dirigido por personas del Vaticano. La estafa de 1.000 millones de dólares involucró a un experto en falsificación que fingió las posesiones de la Iglesia en compañías estadounidenses de primer orden como IBM, Sunoco y Coca-Cola. Los mafiosos supuestamente vendieron los falsos certificados de acciones a compradores desprevenidos.

Juan Pablo I (o Albino Luciani, el último Papa italiano) prometió expulsar a los perpetradores, que incluían a Marcinkus y a “la mitad de los cardenales y obispos del Vaticano”, dijo Raimondi al New York Post. “Hubieran sido expulsados ​​y sujetos a las leyes de Estados Unidos e Italia”, dijo, para agregar que si el Papa “hubiera mantenido la boca cerrada, podría haber tenido un buen reinado largo”. Su reinado, sin embargo, duró poco más de un mes: su cuerpo sin vida hallado en su cama, vestido con pijama, rodeado de documentos oficiales.

En su libro Albino Luciani. Un caso abierto", el sacerdote, filósofo y teólogo español Jesús López Saéz analiza "varios interrogantes", y pidió este año reabrir el caso y cancelar la beatificación de Juan Pablo I hasta que se esclarezcan las causas reales de su fallecimiento. "Debía tomar decisiones importantes —que bien sabía eran peligrosas para su incolumidad—", dice López, "con las cuales pensaba cortar los negocios económicos del Vaticano, fruto de acuerdos con la logia masónica P2, la mafia y la CIA".

"Se expuso mucho contra enemigos muy fuertes, avezados en el mal, sin escrúpulos y más que nunca determinados a conservar su poder curial, político y financiero. Todo esto, junto a otras numerosas iniciativas de reforma radical de su Iglesia, que había programado con mente lúcida y ánimo firme, no encaja con la imagen que de él se fue dando después de su muerte…".

Juan Pablo II también tenía que morir

Cuando apenas se había depositado el cuerpo de Juan Pablo I en las catacumbas papales, los mafiosos ya estaban planeando matar a su sucesor, el polaco Karol Wojtyla, que eligió el nombre de Juan Pablo II y que “parecía estar listo para tomar medidas contra los estafadores”, escribe Raimondi. Fue entonces cuando fue convocado de regreso al Vaticano y se le dijo que se preparara para un segundo asesinato.

“'Este tipo también tiene que irse', dijeron. 'De ninguna manera', dije. '¿Qué vas a hacer? ¿Seguir matando papas? Finalmente, Juan Pablo II decidió no actuar porque sabía que él también moriría”, contó Raimondi.

Para finalizar, el presunto asesino aseguró que ya dejó la vida del crimen organizado, y que en la actualidad lucha contra el cáncer, mientras que todos sus antiguos colaboradores fueron a prisión o murieron. Marcinkus se llevó a la tumba muchísimos secretos financieros del Banco Vaticano, mientras Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano, apareció ahorcado en un puente con los bolsillos llenos de piedras tras declarar, en 1982, que Marcinkus lo ayudó a realizar algunas transferencias irregulares.

“Fue una película terrible”, reflexiona ahora Raimondi. “A decir verdad, realmente no recuerdo todo. Lo que dije en el libro lo mantengo hasta el día de mi muerte. Si toman el cuerpo del Papa y hacen algún tipo de prueba, todavía encontrarán rastros del veneno en su sistema”.


Darío Silva D'Andrea
Editor de Perfil.com
(https://www.perfil.com/noticias/internacional/mafioso-italiano-confeso-que-ayudo-a-matar-al-papa-juan-pablo-i-en-1978.phtml?fbclid=IwAR1W_2zDpLSRhBD6bvABb8GdhTlWq-NPoe1Mwx34czcDO7hZV8l1Nnxkcm0)

miércoles, 30 de octubre de 2019

Aniversario del asesinato a manos del ERP de Jordán Bruno Genta

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Paula Lambruschini
28 de octubre a las 10:00 · 
Como todos los domingos, esa mañana del 27 de octubre de 1974, el profesor Jordán Bruno Genta salía de su domicilio, en la calle Céspedes casi esquina Álvarez Thomas. Iba a Misa en la Iglesia de la Resurrección.

En su camino se le acercó un terrorista joven, de unos 23 años, vestido con un traje marrón y armado con una pistola.

Genta recibió once disparos que lo dejaron tendido en la calle agonizando. Un familiar y varios testigos lo llevaron al hospital Alvear, en donde falleció antes de poder ser intervenido.

La organización terrorista ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) se adjudicó el asesinato.

CELTYV reclama Verdad, Justicia y Reparación para él y para todas las víctimas del terrorismo!
(https://www.facebook.com/PaulaLambruschiniFanpage/posts/2728951963806042)

miércoles, 17 de julio de 2019

En este día en 1918, la familia Romanov fue asesinada por la secta comunista

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Giselle Rockefellerjulio 17, 20190224
El 17 de julio de 1918, el zar Nicolás II, su familia y los que lo acompañaron en prisión fueron ejecutados por agentes bolcheviques con disparos y bayonetas en la casa de Ipatiev en Ekaterimburgo. Para entonces Nicolás ya no era un monarca. Abdicó de su trono en favor de su hermano, el gran duque Michael Alexandrovich, pero su hermano rechazó la corona y terminó con la dinastía Romanov de 300 años.

En marzo de 1917, Nicolás se unió a su familia bajo arresto domiciliario en Tsarskoye Selo. La familia fue trasladada a la mansión del ex gobernador en Tobolsk por el gobierno provisional que reemplazó a la monarquía. Sus condiciones de vida se deterioraron cuando los bolcheviques llegaron al poder y trasladaron a la familia a la Casa Ipatiev en Ekaterimburgo. Fueron supervisados ​​estrictamente por 300 guardias, confinados al aislamiento total y colocados en raciones de soldados (sin mantequilla ni café). Sus ventanas estaban selladas y pintadas, mientras se construían paredes cada vez más altas alrededor del edificio. Los oficiales al mando podían acceder a cualquiera de las habitaciones de la familia en cualquier momento y obligaban a los prisioneros a tocar el timbre para usar el baño. A la familia no se le permitió el contacto con el mundo exterior a través de cartas o periódicos.

En noviembre, el partido bolchevique, dirigido por Vladimir Lenin, tomó el poder en una revolución incruenta, convirtiendo a Rusia en la primera nación comunista del mundo.

Mientras que los Romanov eran confinados en su suite de cinco habitaciones en la Casa de Propósito Especial, una guerra civil que comenzó en junio de 1918, se desató. En julio, las fuerzas anti-bolcheviques marcharon hacia Ekaterimburgo para rescatar a los Romanov. Para prevenir el rescate, las autoridades locales pronunciaron una sentencia de muerte para la familia.

A lo largo de la guerra civil de 1918, los bolcheviques se preocuparon de que el Ejército Blanco se apoderara de los Romanov, que podrían ser un poderoso símbolo de la causa anticomunista. El soviet regional de los Urales decidió el 29 de junio ejecutar a la familia y recibió una aprobación provisional de Moscú. El 16 de julio, los captores recibieron la orden de matar a la familia porque las fuerzas del Ejército Rojo se estaban retirando.

Las ejecuciones del zar Nicolás II, su esposa Tsarina Alexandra, sus cinco hijos Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alexei y miembros de su séquito tuvieron lugar durante la noche del 16 de julio y la mañana del 17 de julio. Para evitar que alguien se quedará con sus cadáveres, los guardias despojaron los cuerpos de ropa y joyas, los mutilaron con ácido sulfúrico y los enterraron en el bosque Koptyaki.

Los funcionarios soviéticos sólo anunciaron la muerte del zar; para evitar la reacción política, afirmaron que la familia había sido trasladada a un lugar seguro. Esta ambigüedad en cuanto al estado de la familia del Zar permitió una serie de impostores Romanov. En 1938, Stalin prohibió la discusión de los asesinatos de Romanov. Los restos solo fueron encontrados y autenticados décadas después.

Aunque la Iglesia ortodoxa rusa aún no acepta que los restos encontrados pertenezcan a la familia Romanov, en 1998, la familia descansó con honores en la Catedral de Peter y Paul de Petersburgo con la mayoría de los otros monarcas rusos desde Pedro el Grande. En el año 2000, la iglesia ortodoxa rusa canonizó a la familia como portadora de la pasión por la «humildad, paciencia y mansedumbre» con la que aceptaron su muerte.

Una encuesta realizada en 2018 por el Centro de Investigación de la Opinión Pública de Rusia reveló que el 57 por ciento de los rusos de 35 años o más «cree que la ejecución de la familia real es un crimen injustificado atroz» mientras que el 46 por ciento de entre 18 y 24 años «cree que Nicolás II tuvo que ser Castigado por sus errores «.

El 17 de julio, la Duma del Estado honrará la memoria de Nicolás II con un minuto de silencio. La Iglesia ortodoxa rusa también ha declarado el 17 de julio como un día de conmemoración para Nicolás II y su familia.

Author profile

Giselle Rockefeller
Es australiana, estudió Relaciones Internacionales. Actualmente vive en los Estados Unidos y se desempeña como periodista de Mises Report.
(https://misesreport.com/en-este-dia-en-1918-la-familia-romanov-fue-asesinada-por-comunistas/?fbclid=IwAR34XKW3Df__I880f1ztnAxkiGonG6G3gIq5_jZCNmZiGFedPSIj0iQK0SA)

lunes, 6 de mayo de 2019

Lenin: números, datos e imágenes de los crímenes del primer dictador comunista


Lenín, sádico criminal comunista.

USÓ EL TERROR, LA TORTURA Y EL ASESINATO PARA IMPONER SU RÉGIMEN TOTALITARIO
@ElentirVigo Mar 8·11·2016 · 7:09  21
Uno de los mitos históricos más aberrantes del siglo XX es presentar a Lenin como el dictador “bueno” de la URSS, y a Stalin como el “malo”, en un intento de salvar el mandato del primero.

‘La verdadera historia soviética’: excelente documental sobre los crímenes comunistas
El Milagro del Vístula, 1920: cuando la católica Polonia detuvo la invasión soviética de Europa

AVISO: este artículo contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad

Las cifras de víctimas del leninismo, de noviembre 1917 a enero 1924

Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.

Lenin en un mitin el 18 de marzo de 1918.

Una revolución comunista que abortó la democracia en Rusia

Para desmitificar a Lenin hay primero que romper otros mitos. El más básico es que cuando estalló la Revolución bolchevique el 7 de noviembre de 1917, los comunistas no derrocaron al Zar -que ya no reinaba- sino que abortaron la incipiente democracia en Rusia, aprovechando la crisis surgida entre conservadores y socialistas. Tras el asalto violento al poder por parte de los comunistas, estalló una guerra civil que duró cinco años, y en la que -ya desde el poder- se enfrentaron los bolcheviques -que resultaron vencedores- contra todos sus rivales. Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991.


Chekistas bolcheviques asesinando a un detenido, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947).

Lenin ya había adelantado sus planes: dictadura y represión violenta

Poco antes de esa revolución comunista, en el verano de 1917 Lenin escribió un libro, “El Estado y la Revolución”, trazando cómo sería su dictadura. Entre otras consideraciones, el futuro déspota tiraba de la demagogia más burda y arremetía contra la democracia parlamentaria:

“Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino en las repúblicas más democráticas.”

Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués” y “por una República de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria del proletariado“. Esa dictadura implicaría “una serie de restricciones impuestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas” (al final las aplicaría a todo el mundo), y añadía: “es evidente que allí donde hay represión hay violencia, no hay libertad ni democracia”. En el libro, además, ya adelantaba con absoluta franqueza y antes de llegar al poder que la violencia la usaría “tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.” Uno de los más estrechos colaboradores del dictador comunista, León Trotsky, escribiría años después las palabras de Lenin a quienes se mostraban reticentes al uso del terrorismo: “¿Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más despiadado?”


Funcionarios de la Cheka de Uman en 1920.

En tres años Lenin multiplicó por 18 el aparato represor del zarismo

Nada más tomar el poder los comunistas, empezaron a organizar su aparato represor. Una de las primeras medidas de la dictadura bolchevique fue instaurar la Chrezvycháinaya Komíssiya (más conocida como Cheka), un cuerpo de policía política fundado el 20 de diciembre de 1917, cuando Lenin llevaba algo más de un mes ejerciendo como dictador en concepto de “Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo”. La policía secreta zarista, la temible Ojrana, había llegado a tener a unos 15.000 miembros, encargados de detener a enemigos políticos, encarcelarles, torturarles e incluso ejecutarles sin ninguna orden judicial. A finales de 1918 la Cheka ya tenía 40.000 agentes, y dos años más tarde ya eran 280.000 chekistas. En tres años los bolcheviques había multiplicado por 18 el volumen del aparato represivo del zarismo.

Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.

Los perversos métodos de tortura y asesinato de la Cheka

Si la Ojrana se había caracterizado por sus métodos brutales, la Cheka comunista superó en todos los sentidos el grado de crueldad de su predecesora zarista. Entre sus métodos de tortura y de asesinato contra disidentes políticos, clérigos ortodoxos y otras personas consideradas enemigas por los bolcheviques hay que citar salvajadas como las siguientes, documentadas por el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev y por los Archivos Estatales de la Federación Rusa, entre otras fuentes:

Lapidaciones, es decir, apedrear al reo hasta quitarle la vida.
Crucifixiones, un método usado contra muchos sacerdotes y religiosos.
Estrangulamientos.
Arrojar a los reos a calderos de brea hirviente.
Ahogamiento de reos en aguas heladas.
Arrancarles el cuero cabelludo a los reos. Una práctica que se hacía, por ejemplo, en la Cheka de Járkov, en Ucrania.
Ahorcamiento.
Obligar a los reos a ingerir plomo fundido.
Empalamiento.
Matar a los reos arrojándolos a altos hornos.
Castraciones.
Enterrar a reos vivos, práctica perpetrada en la Cheka de Kremenchuk
Desollamientos, es decir, arrancarle la piel a tiras a los reos. La Cheka de Járkov usaba la piel arrancada a los presos para elaborar guantes.
Piel arracada de las manos de detenidos en el sótano de la Cheka de Járkov, Ucrania. Los chekistas utilizaban peines metálicos y tenazas para aplicar esta horrenda tortura.

Escalfar al reo, es decir, arrojarle agua hirviendo hasta matarlo.
Decapitaciones.
Desnudar a reos, atarles y arrojarles agua fría en pleno invierno hasta congelarles, una práctica de la Cheka de Orel, a 360 Km de Moscú.
Matar a los reos tirándolos al mar o a un río maniatados (es lo que hacía periódicamente con sus prisioneros la Cheka de Kholmogory en el río Dvina).
Atar a víctimas desnudas en torno a barriles rodeados de clavos, y hacerlos rodar hasta que los reos morían, una práctica de la Cheka de Voronezh.
Atar jaulas con ratas a los cuerpos de los presos y atizar a los roedores con hierros candentes hasta que se abrían paso entre los intestinos de los reos, una práctica usada por la Cheka de Kiev y que años después incluiría George Orwell en su famosa novela “1984”.
Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, la época más dura de la dictadura de Lenin. Para que nos hagamos una idea, según el historiador británico Hugh Thomas, las víctimas de la represión franquista suman unas 100.000 personas, entre los asesinados durante la Guerra Civil y la represión de la postguerra. Es decir, que en poco más de seis años de dictadura Lenin asesinó a diez veces más gente de la que se atribuye a la dictadura franquista en casi 40 años. Sin embargo, muchos ultraizquierdistas españoles que llaman “genocida” a Franco no tienen reparos en proclamar su admiración por Lenin, como por ejemplo el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón.


Monjes ortodoxos asesinados por la Cheka en 1919.

La salvaje persecución contra los cristianos y otras religiones

Con la Revolución bolchevique de 1917 se inició una persecución religiosa sistemática que supondría, a lo largo de la historia de la URSS, el asesinato de entre 12 y 20 millones de cristianos. En 1914 la Iglesia ortodoxa rusa tenía 55.173 iglesias, 29.593 capillas, 550 monasterios y 475 conventos: los comunistas clausuraron y destruyeron la amplia mayoría de ellos. Algo parecido ocurrió con las 5.000 sinagogas judías y las 25.000 mezquitas musulmanas que había en territorio ruso en 1917. Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa. Los comunistas desataron contra ellos una brutal persecución. Según Yakovlev, unos 3.000 sacerdotes, religiosos y monjas fueron asesinados ya sólo en 1918 con métodos tan brutales como los antes citados. Muchos laicos fueron acosados, torturados, detenidos y asesinados. El historiador Dimitry V. Pospielovsky dio cuenta de la brutalidad de los rojos contra los sacerdotes con casos como los siguientes:

Un sacerdote de 80 años llamado Amvrosi fue brutalmente golpeado a culatazos antes de ser asesinado.
Otro sacerdote llamado Dimitri fue llevado a un cementerio y desnudado, y cuando trataba de santiguarse antes de ser asesinado, un bolchevique le cortó el brazo derecho.
Otro viejo sacerdote que intentaba detener la ejecución de un campesino fue golpeado, asesinado y desmembrado a sablazos por los bolcheviques. Esta forma de deshacerse de los cadáveres no fue un caso aislado entre los crímenes bolcheviques contra el clero ortodoxo.
En el Monasterio de San Salvador los rojos mataron al abad, de 75 años, escalfándole y decapitándole.
A Hermógenes, Arzobispo de Tobolsk y Siberia, le ataron piedras a la cabeza y le arrojaron al río Tura, donde murió ahogado.
En Voronezh a siete monjas las mataron hirviéndolas en un caldero de alquitrán.
En Pechora, un anciano sacerdote llamado Rasputin fue atado a un poste de telégrafo, tiroteado y su cadáver entregado a los perros para que lo devorasen.
En mayo de 1920 Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000.


Los granjeros I. Afanasyuk y S. Prokopovich, maniatados y desollados vivos en una Cheka en Ucrania.

La represión de los granjeros kulaks

En el verano de 1918 los bolcheviques tuvieron que hacer frente a una rebelión de los kulaks, campesinos de Ucrania y del Cáucaso que eran propietarios de sus propias tierras y que se oponían a las políticas de colectivización comunistas y a la confiscación masiva de sus producciones de grano. Lenin envió una orden escrita a los bolcheviques de Penza para que ahorcasen públicamente a por lo menos 100 renombrados kulaks, a fin de usarlos como escarmiento contra los demás, y para que tomasen rehenes para forzar a los demás a someterse a los comunistas. En otra orden Lenin fue aún más claro: “Hay que formar inmediatamente una troika dictatorial (usted mismo, Markin y otro) implantar el terror de masas, fusilar o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales, etc. No hay un minuto que perder.”

El asesinato de miles de desertores del Ejército Rojo y de sus familias

El Ejército Rojo sufrió 3 millones de deserciones en 1919 y 1920. El primer año fueron arrestados por la Cheka 500.000 desertores, y casi 800.000 el segundo. Miles de ellos fueron asesinados, y sus familias fueron tomadas a menudo como rehenes y asesinadas para chantajear a los desertores. Un reporte típico de la Cheka afirmaba lo siguiente:

“Provincia de Yaroslavl, el 23 de junio de 1919. La sublevación de desertores en el volost de Petropavlovskaya ha sido sofocada. Las familias de los desertores han sido tomadas como rehenes. Cuando empezamos a disparar a una persona de cada familia, los Verdes comenzaron a salir de los bosques y se rindieron. Treinta y cuatro desertores fueron fusilados como ejemplo.”

Entre agosto de 1920 y junio de 1921 se produjo en Tambov una gran rebelión antibolchevique con apoyo de desertores del Ejército Rojo, provocada por las masivas requisas ordenadas por los comunistas. Los rebeldes reunieron a un ejército de unos 40.000 hombres. Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles.

La brutal represión de los cosacos

Otro grupo que sufrió la brutal represión comunista fueron los cosacos, una etnia de origen turco. Muchos de sus miembros lucharon en el Ejército blanco, junto a los zaristas, en la Guerra Civil rusa. Entre 1918 y 1919 llegaron a formar una República independiente, de carácter democrático. Los bolcheviques dirigieron contra ellos una durísima represión. El historiador Michael Kort ha estimado que entre 300.000 y 500.000 cosacos fueron asesinados en 1919 y 1920, de una población de 1,5 millones.


En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.

La creación por Lenin de una red de campos de concentración: el Gulag

En abril de 1919 Lenin firmó un decreto para crear un sistema de campos de concentración que copiaba la Katorga zarista, que en 1916 contada con casi 20.000 reclusos, según cifras publicadas por Stephen G. Wheatcroft. La nueva red de campos de concentración recibió el nombre de Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lagueréi i koloni (Dirección general de campos de trabajo). Era el nacimiento del Gulag, el mayor sistema de represión soviético. El primero de esos campos se había establecido en 1918 en Solovki, en las islas Solovetsky del Mar Negro. Nuevamente las cifras de la dictadura comunista acabaron superando con creces a las del zarismo en poco tiempo: a finales de 1920 ya había 84 campos con unos 50.000 prisioneros políticos. En octubre de 1923 ya eran 315 campos con 70.000 prisioneros. Los allí detenidos eran utilizados en trabajos forzados como mano de obra esclava. Entre la población reclusa había muy altos índices de mortalidad, debido a las durísimas condiciones de estos brutales centros de reclusión, en los que a menudo los presos morían de hambre o asesinados por sus guardianes.

Lenin animó a ejecutar en masa a huelguistas

Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Putilov, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura: 900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno. La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo. El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales, Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.” Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”. Se estima que cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.


Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.

La ejecución en masa de prisioneros de guerra

A finales de 1920 el propio Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.


Los cadáveres apilados de víctimas de la hambruna rusa en Buzuluk, en la región del Volga, invierno de 1921 a 1922.

Lenin usó el hambre con fines políticos: de 3,9 millones a 7,75 millones de muertos

Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial). El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922:

“Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres, ahora y solamente ahora podemos (y en consecuencia debemos) confiscar los bienes de la Iglesia con una energía feroz y despiadada. (…) Todo indica que no alcanzaremos nuestro objetivo en otro momento, porque solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas [hacia] nosotros.”

Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”.


Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.

La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin. Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, entre 400.000 y 750.000 muertos) y los tártaros (1921-1922, entre 500.000 y 2 millones muertos), todos ellos bajo dominio soviético. Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.

Las hambrunas y las pésimas condiciones de vida dieron lugar a rebeliones en la URSS, hoy poco recordadas por la mayor parte del mundo. Una de las más significativas, además de la ya citada de Tambov, fue la de Kronstadt en marzo de 1921, cuando civiles, soldados y marinos de la flota soviética de Báltico se alzaron contra los bolcheviques. El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas. Y a día de hoy, tipos como el diputado comunista Alberto Garzón aún se atreven a ensalzar a esa dictadura criminal diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…
(http://www.outono.net/elentir/2016/11/08/lenin-numeros-datos-e-imagenes-de-los-crimenes-del-primer-dictador-comunista/?fbclid=IwAR122KjTZB5mDSWidtdJqw_wbgW6ZOtlC8PbrWe77eW0KN_9r5hPN1PcBo8)

lunes, 11 de septiembre de 2017

Buenos Aires: un hombre mató a cuchillazos a su pareja en un templo umbanda

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La abuela y las dos hermanas de Maira Sánchez (19), con las fotos del prófugo por el caso. | Gentileza Clarín.

La víctima tenía 19 años y fue encontrada con la policía con un corte en la garganta y un cuchillo clavado en el cuello.

Un hombre mató a su pareja y le dejó un cuchillo clavado en el cuello antes de darse a la fuga, en una vivienda de la localidad bonaerense de Billinghurst, en el partido de San Martín, donde funciona un templo umbanda.

Fuentes policiales informaron que en la tarde del sábado fue encontrado el cadáver de Mayra Tatiana Sánchez, de 19 años, con un corte en la garganta y un cuchillo clavado en el cuello, en el interior de una vivienda ubicada en la calle Pringles al 3900, zona noroeste del conurbano.

La víctima era madre de un bebé de meses y una niña de 2 años, según se informó.

La policía detuvo en el lugar al dueño de casa, un pai umbanda de 66 años y amigo del presunto homicida, quien era intensamente buscado por estas horas.

Investiga lo ocurrido la comisaría quinta de San Martín, donde se instruyeron las primeras actuaciones por "homicidio", con intervención del fiscal Favio Cardigone, titular de la UFI-7, que tiene previsto indagar hoy al detenido mientras espera los resultados de las pericias y de las cámaras de seguridad de la zona.

(http://losandes.com.ar/article/buenos-aires-un-hombre-mato-a-cuchillazos-a-su-pareja-en-un-templo-umbanda)