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miércoles, 18 de noviembre de 2020
sábado, 29 de junio de 2019
Entre ocho a diez millones de iraníes murieron en hambruna causada por el Imperio Británico (1917-1919)

MENTE ALTERNATIVAJUNIO 17, 2019
holocausto iraní
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El mayor genocidio del siglo XX, y uno de los capítulos poco conocidos de la historia, fue la hambruna generalizada en Irán durante la Primera Guerra Mundial, causada por la presencia británica en aquel país. Después de la Revolución rusa de 1917, Gran Bretaña se convirtió en la principal potencia extranjera en Irán y esta hambruna o, con más precisión, “genocidio” fue cometido por los británicos. Documentación rescatada de los Archivos Americanos informa sobre el hambre y la propagación generalizada de enfermedades epidémicas en Irán, estimando que el número de fallecidos debido a la hambruna es de aproximadamente 8-10 millones durante 1917-19 (1), lo que hace que este sea el mayor genocidio del siglo XX, e Irán la mayor víctima de la Primera Guerra Mundial (2). El profesor Gholi Majd, de la Universidad de Princeton, escribe en su libro The Great Famine and Genocide in Persia (Gran hambruna y genocidio en Persia), que los documentos estadounidenses muestran que los británicos impidieron la importación de trigo y otros granos alimenticios en Irán desde Mesopotamia, Asia y los Estados Unidos, y que a los barcos cargados con trigo no se les permitió descargar en el puerto de Bushehr en el Golfo Pérsico. Majd sostiene que Gran Bretaña creó intencionalmente las condiciones de genocidio para destruir a Irán y controlar efectivamente el país para sus propios fines. Gran Bretaña tiene un largo historial de intentos de ocultar la historia y reescribirla en su propio favor. Las páginas están llenas de conspiraciones que fueron encubiertas por el gobierno británico para ocultar su participación en diferentes episodios que empañarían la imagen del país.
Cabe señalar que Irán había sido uno de los principales proveedores de granos alimenticios para las fuerzas británicas estacionadas en las colonias del imperio al sur de Asia. Aunque la mala cosecha durante estos dos años empeoró la situación, no fue de ninguna manera la razón principal por la que ocurrió la Gran Hambruna. El profesor Gholi Majd, de la Universidad de Princeton, escribe en su libro The Great Famine and Genocide in Persia (Gran hambruna y genocidio en Persia), que los documentos estadounidenses muestran que los británicos impidieron la importación de trigo y otros granos alimenticios en Irán desde Mesopotamia, Asia y los Estados Unidos, y que a los barcos cargados con trigo no se les permitió descargar en el puerto de Bushehr en el Golfo Pérsico. El profesor Majd sostiene que Gran Bretaña creó intencionalmente las condiciones de genocidio para destruir a Irán y controlar efectivamente el país para sus propios fines. El comandante Donohoe describe a Irán de esa época como una “tierra de desolación y muerte” (3). Pero este evento pronto se convirtió en el tema de un encubrimiento británico.
Gran Bretaña tiene un largo historial de intentos de ocultar la historia y reescribirla en su propio favor. Las páginas están llenas de conspiraciones que fueron encubiertas por el gobierno británico para ocultar su participación en diferentes episodios que empañarían la imagen del país. Uno de los ejemplos claros es el “Jameson Raid”; un golpe de estado fallido contra el gobierno de Paul Kruger en Sudáfrica. Esta redada fue planeada y ejecutada directamente por el gobierno británico de Joseph Chamberlain bajo las órdenes de la reina Victoria (4) (5). En 2002, las memorias de Sir Graham Bower se publicaron en Sudáfrica, revelando estas implicaciones que se habían cubierto durante más de un siglo, centrando la atención en Bower como chivo expiatorio del incidente (6).
Los registros que se destruyeron para encubrir los crímenes británicos en todo el mundo, o se guardaron en archivos secretos del Ministerio de Relaciones Exteriores, para no solo proteger la reputación del Reino Unido, sino también para proteger al gobierno de los litigios, son indicativos de los intentos realizados. Por los británicos para evadir las consecuencias de sus crímenes. Los documentos en Hanslope Park también incluyen los informes sobre la “eliminación” de los enemigos de la autoridad colonial en Malaya en la década de 1950; los registros muestran que los ministros en Londres sabían de la tortura y el asesinato de los insurgentes de Mau Mau en Kenia y los asaron vivos (7). Estos registros pueden incluir aquellos relacionados con la Gran Hambruna de Irán. ¿Por qué se destruyeron o mantuvieron en secreto estos registros que cubren los secretos más oscuros del Imperio Británico? Simplemente porque podrían avergonzar al gobierno de Su Majestad (8).
Se produjo una hambruna en Irlanda desde 1845 hasta 1852 que mató a una cuarta parte de la población irlandesa. Esta hambruna fue causada por las políticas británicas y se enfrentó a un gran intento de encubrimiento por parte del gobierno británico y la corona de culpar a las “papas” (9). La hambruna, incluso hoy en día, es famosa en el mundo como la “hambruna de papa” cuando, en realidad, fue el resultado de una escasez de alimentos planificada y, por lo tanto, un genocidio deliberado por parte del gobierno británico (10).
La verdadera cara de esta hambruna como genocidio ha sido demostrada por el historiador Tim Pat Coogan en su libro The Famine Plot: Rol de Inglaterra en la tragedia más grande de Irlanda, publicado por Palgrave MacMillan (11). Se planificó una ceremonia en Estados Unidos para presentar el libro de Coogan en Estados Unidos, pero la embajada estadounidense en Dublín le negó una visa (12).
Por lo tanto, resulta obvio que el papel de Gran Bretaña en la Gran hambruna de Irán, que causó la muerte de casi la mitad de la población de Irán, no tiene precedentes. Los documentos publicados por el gobierno británico pasan por alto el genocidio y, en consecuencia, la tragedia sufrió un intento de encubrimiento por parte del gobierno británico. El “manual sobre Irán” de la Oficina de Relaciones Exteriores de 1919 no menciona nada relacionado con la Gran Hambruna.
Feudalismo Británico: La Casa de Windsor
Julian Bharier, un erudito que estudió la población de Irán, construyó su estimación de “proyección hacia atrás” de la población de Irán (13) basándose en los informes de este “manual” y, como resultado, ignoró el efecto de la Gran Hambruna en la población de Irán en 1917. Algunos autores utilizaron las estimaciones de Bharier para negar la ocurrencia de la Gran Hambruna o para subestimar sus impactos.
Al ignorar la Gran Hambruna de Irán en sus estimaciones, el trabajo de Bharier enfrenta cuatro deficiencias científicas. Bharier no considera la pérdida de población causada por la hambruna en sus cálculos; necesita “ajustar” la cifra del censo oficial en 1956 de 18.97 millones a 20.37 millones, y esto a pesar del hecho de que usa el censo de 1956 como su bloque de construcción principal para su modelo de “proyección hacia atrás.” También ignora las tasas de crecimiento oficiales y utiliza sus suposiciones personales a este respecto, que son mucho más bajas que otras estimaciones. Finalmente, aunque Bharier cita con frecuencia las estimaciones de Amani (14), al final, los hallazgos de Bharier contradicen los de Amani; en particular, la estimación de la población de Bharier para 1911 es de 12,19 millones, mientras que Amani calcula esta cifra en 10,94 millones.
A pesar de las deficiencias en las estimaciones de población ofrecidas por Bharier para el período de Hambruna y su período anterior, su artículo ofrece datos útiles para el período posterior a la Hambruna; esto se debe a que estas cifras se generan a partir de 1956. Es decir, los números generados de 1956 a 1919 son creíbles porque no incluyen el período de hambruna. Además, esta parte de los datos de Bharier también son fieles a la de la Legación Americana. Por ejemplo, Caldwell y Sykes estiman que la población de 1919 es de 10 millones, lo que es comparativo con la cifra de Bharier de 11 millones.
Gholi Majd no fue el primer autor en refutar las cifras de Bharier para este período. Gad G. Gilbar, en su artículo de 1976 sobre desarrollos demográficos durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera década del siglo XX, también considera que las estimaciones de Bharier son inexactas para el período.
En una revisión aparentemente parcial del trabajo de Majd, Willem Floor confirma el modelo de Bharier (15), a pesar de sus aparentes deficiencias, y toma un tono burlón hacia el trabajo bien documentado de Gholi Majd para socavar la devastación causada por el hambre instigada por los británicos en Irán, hasta el punto de la negación total de la existencia de tal genocidio. Floor también ofrece información inexacta o falsa para oponerse al hecho de que los británicos privaron a los iraníes de la miel y el caviar en el norte, ya que argumenta que el caviar era haram (prohibido por la religión), mientras que tal fatwa nunca ha existido en la jurisprudencia chiíta y todos los decretos disponibles afirman ese caviar es halal o permisible bajo la ley islámica. Hubo un rumor inventado por los rusos en ese momento, diciendo que el caviar era haram y que Gran Bretaña aprovechó al máximo este rumor.
Otra crítica hecha por Floor fue cuestionar por qué el trabajo de Majd no utiliza fuentes de archivo británicas. Una pregunta más importante es por qué Majd debería haber usado estas fuentes cuando ignoran totalmente la ocurrencia de la hambruna en Irán. El hecho de que Majd usara principalmente fuentes de los Estados Unidos parece razonable por el hecho de que los Estados Unidos eran neutrales con respecto al estado de cosas en Irán en ese momento, e hizo esfuerzos para ayudar alimentándolos (16).
Andrei Fursov: El papel de los Rothschild en el Imperio Británico y la alianza con China
Notas
1. Majd, Mohammad Gholi. The Great Famine & Genocide in Iran: 1917-1919. Lanham : University Press of America, 2013. p.71: https://books.google.com/books?id=5WgSAAAAQBAJ&pg=PA71&lpg.
2. Sniegoski, Stephen J. Iran as a Twentieth Century Victim: 1900 Through the Aftermath of World War II. mycatbirdseat.com. Online 11 10, 2013. Cited: 10 12, 2015. http://mycatbirdseat.com/2013/11/iran-twentieth-century-victim-1900-aftermath-world-war-ii/.
3. Donohoe, Major M. H. With The Persian Expedition. London : Edward Arnold, 1919. p. 76.
4. Nelson, Michael and Briggs, Asa. Queen Victoria and the Discovery of the Riviera. London : Tauris Parke Paperbacks, 2007. p. 97: https://books.google.com/books?id=6ISE-ZEBfy4C&pg=PA97&lpg.
5. Bower, Graham. Sir Graham Bower’s Secret History of the Jameson Raid and the South African Crisis, 1895-1902. Cape Town : Van Riebeeck Society, 2002. p. xii: https://books.google.fr/books?id=VFYFZKRBXz0C&pg=PR23&lpg.
6. Ibid. p. xvii.
7. Cobain, Ian, Bowcott, Owen and Norton-Taylor, Richard. Britain destroyed records of colonial crimes . The Guardian. Online 03 17, 2012. Cited: 10 10, 2015. http://www.theguardian.com/uk/2012/apr/18/britain-destroyed-records-colonial-crimes.
8. Walton, Calder. Empire of Secrets: British Intelligence, the Cold War, and the Twilight of Empire. New York : The Overlook Press, 2013. p. 15: https://books.google.fr/books?id=f2cjCQAAQBAJ&pg=PT15&lpg.
9. Warfield, Brian. History Corner: The Great Irish Famine. wolfetonesofficialsite.com. Online Cited: 10 12, 2015. http://www.wolfetonesofficialsite.com/famine.htm.
10. Britain’s Cover Up. irishholocaust.org. Online Cited: 10 12, 2015. http://www.irishholocaust.org/britain’scoverup.
11. Coogan, Tim Pat. The Famine Plot: England’s Role in Ireland’s Greatest Tragedy. New York : Palgrave Macmillan, 2012.
12. O’Dowd, Niall. Proving the Irish Famine was genocide by the British. IrishCentral. Online 08 06, 2015. Cited: 10 12, 2015. http://www.irishcentral.com/news/proving-the-irish-famine-was-genocide-by-the-british-tim-pat-coogan-moves-famine-history-unto-a-new-plane-181984471-238161151.html.
13. Bharier, Julien. A Note on the Population of Iran, 1900-1966 . Population Studies. 1968, Vol. 22, 2.
14. Amani, Mehdi. La population de l’Iran. Population (French Edition). 1972, Vol. 27, 3: http://www.jstor.org/stable/1529398.
15. Floor, Willem. Reviewed Work: The Great Famine and Genocide in Persia, 1917-1919 by Mohammad Gholi Majd . Iranian Studies. Iran Facing the New Century, 2005, Vol. 38, 1.
16. Fecitt, Harry. Other Theatres of War. westernfrontassociation.com. Online 09 29, 2013. Cited: 10 12, 2015. http://www.westernfrontassociation.com/the-great-war/great-war-on-land/other-war-theatres/3305-dunsterforce-part-1.html.
Fuente:
Global Research — 8-10 Million Iranians Died over Great Famine Caused by British Empire (1917-1919), Documents Reveal.
(https://www.mentealternativa.com/8-10-millones-de-iranies-murieron-en-hambruna-causada-por-el-imperio-britanico-1917-1919/?fbclid=IwAR2ZzbHua-mQXjRqHgZJWcZ2SIWC-jJjkp121xA2gZ-gnVeEj-FccalMVts)
martes, 3 de octubre de 2017
Grandes aportaciones del comunismo / El asesinato y el genocidio
Chekistas bolcheviques asesinando a un detenido
(Iván Vladimirov - 1869-1947)
Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, bajo la dictadura de Lenin. Desollar, empalar, crucificar o matar de hambre a los enemigos como arma política fue una de las aportaciones más características del comunismo.
elentir - 03/10/2017
Uno de los mitos históricos más aberrantes del siglo XX es presentar a Lenin como el dictador “bueno” de la URSS, y a Stalin como el “malo”, en un intento de salvar el mandato del primero.
Pero las cifras de víctimas mortales del leninismo, de noviembre 1917 a enero 1924, hablan por sí solas.
Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
Entre 3,8 y 6 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.
Una revolución comunista que abortó la democracia en Rusia
Para desmitificar a Lenin hay primero que romper otros mitos. El más básico es que cuando estalló la Revolución bolchevique el 7 de noviembre de 1917, los comunistas no derrocaron al Zar -que ya no reinaba- sino que abortaron la incipiente democracia en Rusia, aprovechando la crisis surgida entre conservadores y socialistas.
Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991
Tras el asalto violento al poder por parte de los comunistas, estalló una guerra civil que duró cinco años, y en la que -ya desde el poder- se enfrentaron los bolcheviques -que resultaron vencedores- contra todos sus rivales.
Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991.
Poco antes de esa revolución comunista, en el verano de 1917 Lenin escribió un libro, “El Estado y la Revolución”, trazando cómo sería su dictadura. Entre otras consideraciones, el futuro déspota tiraba de la demagogia más burda y arremetía contra la democracia parlamentaria:
“Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino en las repúblicas más democráticas.”
Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués”, mediante el uso del crimen y del terror.
Funcionarios de la Cheka de Uman en 1920.
Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués” mediante la violencia, el asesinato en masa y el terror.
Adelantaba con absoluta franqueza que la violencia la usaría “tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.”
Uno de los más estrechos colaboradores del dictador comunista, León Trotsky, escribiría: “¿Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más despiadado?”.
Lenin multiplicó por 18 el aparato represor del Zarismo
Nada más tomar el poder los comunistas, empezaron a organizar su aparato represor. Una de las primeras medidas de la dictadura bolchevique fue instaurar la Chrezvycháinaya Komíssiya (más conocida como Cheka), un cuerpo de policía política fundado el 20 de diciembre de 1917, cuando Lenin llevaba algo más de un mes ejerciendo como dictador en concepto de “Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo”.
Métodos de la cheka: empalamiento, crucifixión o desollamiento de sus víctimas
La policía secreta zarista, la temible Ojrana, había llegado a tener a unos 15.000 miembros, encargados de detener a enemigos políticos, encarcelarles, torturarles e incluso ejecutarles sin ninguna orden judicial.
Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.
Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.
A finales de 1918 la Cheka ya tenía 40.000 agentes, y dos años más tarde ya eran 280.000 chekistas. En tres años los bolcheviques había multiplicado por 18 el volumen del aparato represivo del zarismo.
Si la Ojrana se había caracterizado por sus métodos brutales, la Cheka comunista superó en todos los sentidos el grado de crueldad de su predecesora zarista.
Entre sus métodos de tortura y de asesinato contra disidentes políticos, clérigos ortodoxos y otras personas consideradas enemigas por los bolcheviques hay que citar salvajadas como las siguientes, documentadas por el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev y por los Archivos Estatales de la Federación Rusa, entre otras fuentes:
Lapidaciones, es decir, apedrear al reo hasta quitarle la vida.
Crucifixiones, un método usado contra muchos sacerdotes y religiosos.
Estrangulamientos.
Arrojar a los reos a calderos de brea hirviente.
Ahogamiento de reos en aguas heladas.
Arrancarles el cuero cabelludo a los reos. Una práctica que se hacía, por ejemplo, en la Cheka de Járkov, en Ucrania.
Ahorcamiento.
Obligar a los reos a ingerir plomo fundido.
Empalamiento.
Matar a los reos arrojándolos a altos hornos.
Castraciones.
Enterrar a reos vivos, práctica perpetrada en la Cheka de Kremenchuk
Desollamientos, es decir, arrancarle la piel a tiras a los reos. La Cheka de Járkov usaba la piel arrancada a los presos para elaborar guantes.
Piel arracada de las manos de detenidos en el sótano de la Cheka de Járkov, Ucrania. Los chekistas utilizaban peines metálicos y tenazas para aplicar esta horrenda tortura.
Escalfar al reo, es decir, arrojarle agua hirviendo hasta matarlo.
Decapitaciones.
Desnudar a reos, atarles y arrojarles agua fría en pleno invierno hasta congelarles, una práctica de la Cheka de Orel, a 360 Km de Moscú.
Matar a los reos tirándolos al mar o a un río maniatados (es lo que hacía periódicamente con sus prisioneros la Cheka de Kholmogory en el río Dvina).
Atar a víctimas desnudas en torno a barriles rodeados de clavos, y hacerlos rodar hasta que los reos morían, una práctica de la Cheka de Voronezh.
Atar jaulas con ratas a los cuerpos de los presos y atizar a los roedores con hierros candentes hasta que se abrían paso entre los intestinos de los reos, una práctica usada por la Cheka de Kiev y que años después incluiría George Orwell en su famosa novela “1984”.
Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, la época más dura de la dictadura de Lenin.
Para que nos hagamos una idea, según el historiador británico Hugh Thomas, las víctimas de la represión franquista suman unas 100.000 personas, entre los asesinados durante la Guerra Civil y la represión de la postguerra.
Es decir, que en poco más de seis años de dictadura Lenin asesinó a diez veces más gente que la dictadura franquista en casi 40 años.
Sin embargo, muchos ultraizquierdistas españoles que llaman “genocida” a Franco no tienen reparos en proclamar su admiración por Lenin, como por ejemplo el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón.
Los granjeros I. Afanasyuk y S. Prokopovich, maniatados y desollados vivos en una Cheka en Ucrania.
La salvaje persecución contra los cristianos y otras religiones
Con la Revolución bolchevique de 1917 se inició una persecución religiosa sistemática que supondría, a lo largo de la historia de la URSS, el asesinato de entre 12 y 20 millones de cristianos. En 1914 la Iglesia ortodoxa rusa tenía 55.173 iglesias, 29.593 capillas, 550 monasterios y 475 conventos: los comunistas clausuraron y destruyeron la amplia mayoría de ellos.
Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa
Algo parecido ocurrió con las 5.000 sinagogas judías y las 25.000 mezquitas musulmanas que había en territorio ruso en 1917. Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa. Los comunistas desataron contra ellos una brutal persecución.
Según Yakovlev, unos 3.000 sacerdotes, religiosos y monjas fueron asesinados ya sólo en 1918 con métodos tan brutales como los antes citados. Muchos laicos fueron acosados, torturados, detenidos y asesinados.
El historiador Dimitry V. Pospielovsky dio cuenta de la brutalidad de los rojos contra los sacerdotes con casos como los siguientes:
Un sacerdote de 80 años llamado Amvrosi fue brutalmente golpeado a culatazos antes de ser asesinado.
Otro sacerdote llamado Dimitri fue llevado a un cementerio y desnudado, y cuando trataba de santiguarse antes de ser asesinado, un bolchevique le cortó el brazo derecho.
Otro viejo sacerdote que intentaba detener la ejecución de un campesino fue golpeado, asesinado y desmembrado a sablazos por los bolcheviques. Esta forma de deshacerse de los cadáveres no fue un caso aislado entre los crímenes bolcheviques contra el clero ortodoxo.
En el Monasterio de San Salvador los rojos mataron al abad, de 75 años, escalfándole y decapitándole.
A Hermógenes, Arzobispo de Tobolsk y Siberia, le ataron piedras a la cabeza y le arrojaron al río Tura, donde murió ahogado.
En Voronezh a siete monjas las mataron hirviéndolas en un caldero de alquitrán.
En Pechora, un anciano sacerdote llamado Rasputin fue atado a un poste de telégrafo, tiroteado y su cadáver entregado a los perros para que lo devorasen.
Lenin ordenó la ejecución masiva de los sacerdotes contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000
En mayo de 1920 Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000.
La represión de los granjeros Kulaks
Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.
En el verano de 1918 los bolcheviques tuvieron que hacer frente a una rebelión de los kulaks, campesinos de Ucrania y del Cáucaso que eran propietarios de sus propias tierras y que se oponían a las políticas de colectivización comunistas y a la confiscación masiva de sus producciones de grano.
Lenin envió una orden escrita a los bolcheviques de Penza para que ahorcasen públicamente a por lo menos 100 renombrados kulaks, a fin de usarlos como escarmiento contra los demás, y para que tomasen rehenes para forzar a los demás a someterse a los comunistas.
En otra orden Lenin fue aún más claro: “Hay que formar inmediatamente una troika dictatorial (usted mismo, Markin y otro) implantar el terror de masas, fusilar o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales, etc. No hay un minuto que perder.”
Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles
El Ejército Rojo sufrió 3 millones de deserciones en 1919 y 1920. El primer año fueron arrestados por la Cheka 500.000 desertores, y casi 800.000 el segundo. Miles de ellos fueron asesinados, y sus familias fueron tomadas a menudo como rehenes y asesinadas para chantajear a los desertores. Un reporte típico de la Cheka afirmaba lo siguiente:
“Provincia de Yaroslavl, el 23 de junio de 1919. La sublevación de desertores en el volost de Petropavlovskaya ha sido sofocada. Las familias de los desertores han sido tomadas como rehenes. Cuando empezamos a disparar a una persona de cada familia, los Verdes comenzaron a salir de los bosques y se rindieron. Treinta y cuatro desertores fueron fusilados como ejemplo.”
Entre agosto de 1920 y junio de 1921 se produjo en Tambov una gran rebelión antibolchevique con apoyo de desertores del Ejército Rojo, provocada por las masivas requisas ordenadas por los comunistas. Los rebeldes reunieron a un ejército de unos 40.000 hombres. Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles.
La brutal represión de los cosacos
Otro grupo que sufrió la brutal represión comunista fueron los cosacos, una etnia de origen turco. Muchos de sus miembros lucharon en el Ejército blanco, junto a los zaristas, en la Guerra Civil rusa.
Entre 1918 y 1919 llegaron a formar una República independiente, de carácter democrático. Los bolcheviques dirigieron contra ellos una durísima represión. El historiador Michael Kort ha estimado que entre 300.000 y 500.000 cosacos fueron asesinados en 1919 y 1920, de una población de 1,5 millones.
En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.
En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.
Doscientos huelguistas ejecutados sin juicio
Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Putilov, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura: 900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno.
La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo.
Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas
El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales, Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.”
Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”.
Se estima que cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.
Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.
Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.
A finales de 1920 el propio Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa.
Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.
Matar de hambre: arma política
Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial).
Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso
El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922:
“Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres, ahora y solamente ahora podemos (y en consecuencia debemos) confiscar los bienes de la Iglesia con una energía feroz y despiadada. (…) Todo indica que no alcanzaremos nuestro objetivo en otro momento, porque solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas [hacia] nosotros.”
Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.
Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.
Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara.
Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”.
La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin. Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, con 400.000 muertos) y los tártaros (1921-1922, entre 400.000 y 600.000 muertos), todos ellos bajo dominio soviético.
Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,8 millones y 6 millones de muertos a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.
A día de hoy, tipos como el diputado comunista Alberto Garzón aún se atreven a ensalzar a esa dictadura criminal diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…
Las hambrunas y las pésimas condiciones de vida dieron lugar a rebeliones en la URSS, hoy poco recordadas por la mayor parte del mundo. Una de las más significativas, además de la ya citada de Tambov, fue la de Kronstadt en marzo de 1921, cuando civiles, soldados y marinos de la flota soviética de Báltico se alzaron contra los bolcheviques.
Alberto Garzón
El diputado de Unidos Podemos, Alberto Garzón / EFE
El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas. Y a día de hoy, tipos como el diputado comunista Alberto Garzón aún se atreven a ensalzar a esa dictadura criminal diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…
(https://www.actuall.com/criterio/democracia/grandes-aportaciones-del-comunismo-asesinato-genocidio/)
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