"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 20 de julio de 2018

Un sacerdote afirma que los legisladores que voten por el aborto legal e incluso el Presidente serán excomulgados

El padre Rafael del Blanco (foto gentileza Diario Chaco)

Padre Rafael del Blanco.

Se trata del padre Rafael del Blanco, quien analizó cuáles son las consecuencias que prevé el Derecho Canónico para quienes contribuyan a la interrupción del embarazo
19 de julio de 2018

¿Los legisladores que voten a favor del aborto legal pueden ser excomulgados? ¿Macri también? La respuesta es sí. Según el padre Rafael del Blanco, en el Derecho Canónico "toda persona que contribuyere o que efectuara una acción concreta para producir el aborto tanto como los que hacen la práctica –los abortistas–, será excomulgado".

Para el sacerdote, el castigo también afecta a los cómplices: "Todos los que participaren directamente o indirectamente, apoyando o haciendo una acción que haga posible que el aborto se realice, serán excomulgados automáticamente".

En una entrevista con Ernesto Tenembaum, en su programa en Radio Con Vos, el cura reiteró que para la Iglesia católica la interrupción del embarazo es un delito y un pecado moral de materia grave y que en el Derecho Canónico hay ciertos pecados que son de 'latae sententiae', es decir, de excomunión automática.
El padre Rafael recordó que el artículo dice claramente que no es necesario que ninguna autoridad eclesiástica se pronuncie en ese sentido y solo basta con que la persona tenga conciencia, sea cristiana-católica y sepa de la gravedad de la materia del pecado.

Del Blanco explicó qué significa ser excomulgado en términos prácticos y fue directo con el castigo: "No pertenecer más a la Iglesia".

El sacerdote recordó que "la Iglesia es una comunidad en comunión, unidos a Cristo especialmente a través del sacramento de la eucaristía" y "la excomunión significa no poder acceder a dicho sacramento".

Sin embargo, según su doctrina, cualquiera de los diputados que haya votado a favor del aborto puede acercarse a un cura y confesarse. "La excomunión significa que están con un pecado de materia grave hecho público, como ocurrió en el Parlamento. Frente a toda la comunidad eclesial esta persona claramente incurrió en un pecado de materia grave y por eso es que necesita resarcir eso con el sacramento de la confesión. Dios perdona todo pecado".
Según la visión del sacerdote, todos los diputados católicos que votaron a favor del aborto hoy estarían excomulgados. "Si lo hicieron con plena conciencia y conocimiento de esa acción, claramente sí. El Derecho Canónico dice que la excomunión se vuelve tal cuando el aborto se consuma. Claramente podemos presumir que un diputado cristiano, católico –de los cuales muchos van a misa de vez en cuando– que levantó la mano a favor de esta ley, tiene plena conciencia de esa acción y de la materia grave que significa el aborto. En ese caso, la presunción dice que en el momento que se practica un aborto fruto de esa ley, el diputado queda excomulgado", amplió.

Incluso, el sacerdote fue más allá al ser consultado sobre la extensión del castigo. Si Macri facilitó la aprobación de una ley que facilita la realización de los abortos, ¿también es excomulgado automáticamente como católico?

–"Toda persona que participa directamente o favorezca a la práctica del aborto entra dentro del código 'latae sententiae' y queda automáticamente excomulgado".

Es decir que si la ley se promulga, ¿el presidente Mauricio Macri quedaría inmediatamente excomulgado de la Iglesia católica?

–"Eso dice el derecho canónico; pero él se puede confesar, recibe la absolución de su pecado y luego vuelve a participar (de la Iglesia). Pero primero tiene que confesar el pecado de materia grave".

El padre Rafael recordó que "el sacramento de la reconciliación es la acción por la cual la Iglesia perdona todo pecado pero aclaró que "en el momento que uno se va a confesar lo tiene que hacer con arrepentimiento y con el firme propósito de no pecar más".

A pesar del receso invernal en el Congreso, las comisiones que analizan el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo continuará escuchando opiniones hasta el 1 de agosto, día que está prevista la firma de dictámenes.
(https://www.infobae.com/politica/2018/07/19/un-cura-dice-que-los-legisladores-que-voten-por-el-aborto-legal-e-incluso-el-presidente-seran-excomulgados/)

martes, 18 de marzo de 2014

Fue la bruja más famosa de Colombia: hoy es católica devota, activa provida y combate la Nueva Era

Fue la bruja más famosa de Colombia: hoy es católica devota, activa provida y combate la Nueva Era

Vomitó gusanos y alfileres en el exorcismo que la liberó

José Alberto Mojica / ElTiempo.com
La bruja, la más famosa y poderosa bruja que ha tenido Colombia, es ahora una mujer de Dios. 
Atrás quedaron los riegos, conjuros y maleficios, los entierros y brebajes que la convirtieron en la bruja de cabecera de políticos e importantes personalidades colombianas en las décadas de los 70 y 80.

Su testimonio apareció publicado en un polémico libro que escandalizó al país hace más de 20 años –en el que también se hablaba sobre política y narcotráfico– y fue recreado en una telenovela. 

No da la cara ni permite revelar su nombre por preservar su tranquilidad.

No es una simple abuelita
Hoy, a simple vista, la bruja conversa parece una mujer sin muchas pretensiones, una abuelita bonachona. 

Pero realmente es un tren desbocado. Su día comienza con el rezo del rosario, va a trabajar y a hacer negocios, es madre de familia, lidera un grupo de oración, va a misa, visita amigos y cuando puede sale de parranda; pertenece a un grupo provida que lucha contra el aborto –con el que sale a hacer marchas, convence y ayuda a jóvenes para que no aborten– y recorre el país dando conferencias sobre los peligros de la brujería.

Es bajita. Lleva la cara sin maquillaje. Cuando habla, su boca es una metralleta que dispara palabras, refranes, plegarias. Se enfada y se desenfada. Se ríe a carcajadas que contagian. 

Habla, alza las manos y abre los ojos, un par de lámparas que miran profundamente e intimidan. Quienes la conocen la describen así: inteligente, recia, escandalosa, desparpajada, entusiasta, generosa, apasionada y dueña de una fe a prueba de todo.

Dios te pule poco a poco
“Ni a toda hora orando ni a toda hora parrandeando. Cuando le entregas todo a Cristo y le pides que haga lo que quiera contigo, ríete: el Señor es maravilloso, misericordioso. Yo me la paso pecando, pero Dios le va quitando a uno todo, hasta que lo pule”, dice.

Antes de dar esta entrevista, advierte que para que se entienda su historia hay que conocer a la madre Alicia.

Ella fue quien la rescató del mundo de tinieblas, “cuando era una bruja miedosa y cotizada”, para convertirla en una guerrera de Dios. Más tarde, la hermana Alicia dirá que la entonces bruja es ahora un apóstol que ha traído a los caminos de Dios a casi todos a quienes les hizo brujería.

La exbruja habla sobre la monja que la salvó “a través de Cristo” y hace un resumen de su vida.

“Cuando conocí a la madre Alicia tenía una faldita azul oscura y una blusita gris. No sabía quién era. Fue en una iglesia. Yo era dizque católica, iba a misa –pero a misas cortas, porque las largas me daban sueño– pero hacía brujería. Lo único que hice fue cogerla, abrazarla y decirle: ‘Hermana, sálveme, yo hago brujería’. Empezó a orar y me invitó a su convento. Me pidió que rezara el rosario para que Dios nos dejara ver cosas al día siguiente. Estoy segura de que esa noche los cuadros de la casa se cambiaron de lugar. Le dije a mi marido: ‘Ve, los cuadros se están cambiando. Y me dijo: ‘Claro, son los brujos que vinieron por vos’. La noche la pasé muy intranquila. Cuando nos vimos, la madre oró y yo boté gusanos chiquitos por la boca. Eso me aterró. Yo era una mujer exitosa, amiga de políticos. Creía tener el mundo a mis pies pero me faltaba lo más importante: Dios.

Confesión y recaída
“La madre me llevó a donde un monseñor. Hice una confesión de toda mi vida, pero cuando llegué a la casa me llamaron a que hiciera un trabajito y dije: ¿Cuál es la bobada mía de irme a rezar en vez de ganar plata? Volví a caer." 

"Después de hacer mucha brujería y de visitar a tantos brujos, cualquier día acompaño a unas personas a hacer brujería y me empieza a picar el cuerpo, como si me clavaran alfileres; empiezo a sentir desasosiego, a no poder dormir. Busqué a un psiquiatra para ver si estaba loca. Y empiezo a perder muchísimo peso. Después supe que me habían hecho un maleficio. No era capaz de tragar y casi ni de hablar. Escuchaba una voz que decía: ‘Mátate’.

El día del terrible exorcismo
“La madre Alicia y monseñor me hacían oraciones de liberación, hasta que un sacerdote me hizo un exorcismo". 

"Fui con mi marido y con varias personas, entre ellas una amiga mía que era más bruja que yo y que de un momento a otro levantó el comedor con una sola mano, que era pesadísimo, lo elevó y se lo lanzó al sacerdote y lo tumbó. Y de la boca de ella salía puro humo. A otra amiga se le chamuscó el pelo".

"En el exorcismo vuelvo a vomitar gusanos, cae tierra del techo y escupo alfileres. Sí, alfileres. El sacerdote oraba. Yo empecé a botar esas cosas cuando escuché una voz que decía que matara al cura, que era muy alto y robusto, y no sé qué fuerza tuve y le tiré a la garganta y le clavé las uñas; él siguió orando, me puso la hostia consagrada, caigo al suelo, le pido perdón, le digo que ese ataque no había salido de mí y nos postramos ante el Santísimo. Desde ese momento quedo liberada del maligno y puedo retomar mi vida de la mano de Dios”.



-¿Cómo llegó usted a la brujería?
-Cuando era muy joven conocí a una persona que adivinaba la suerte y a la que muchos visitábamos por pasatiempo. Esa persona me enseñó. Empecé con las cartas y el cigarrillo y me convertí en una experta. Fui llevando a otras personas a que creyeran en lo mismo en lo que yo estaba creyendo.

-Y ahora es predicadora católica...
-Es un caminar hacia Dios. Y para caminar hacia Dios hay que enseñarles a los otros a elegir el camino. Mis charlas parten de una vivencia y lo único que busco es que la gente no caiga en el error en que yo caí y que no cambien al único Dios que existe por una cantidad de dioses que pululan. Cuando hablo de esto me refiero a que no tenemos la confianza plena en el Señor ni la esperanza en Él. No sabemos pedirle y no lo tenemos como padre. Y creemos que una planta, un brebaje o una herradura tienen más poder qué Él.

-¿Y cuáles son esos peligros?
-¿Quién se ha hecho leer las cartas o ha usado una pulsera para atraer buena suerte? Y la respuesta, casi siempre, es sí; casi todo el mundo lo ha hecho, por curiosidad. ¿Y qué pasa? Abrimos nuestro cuerpo y nuestro corazón para que entren espíritus del mal. Y aclaro: como existe Dios, existen la brujería y el poder del maligno. Pero la gente piensa que no hay nada malo en que le adivinen la suerte. Y pasamos la vida sin darnos cuenta de que permitimos que el mal entrara en nosotros. Por eso muchas veces no se encuentra vida laboral, la vida económica y el amor son un desastre, y esto puede trascender hasta la tercera o cuarta generación. Lo dice el Evangelio. Es una catástrofe espiritual.

-¿Qué recomienda entonces?
-Quienes se han metido en estas cosas, acudan a un sacerdote que los oriente y les haga una oración de liberación, o hagan una confesión de todo corazón para que los perdonen de ese atentado contra la fe de Dios. Si el caso es muy grave, tal vez requiera exorcismo. Pero debe ser con un sacerdote autorizado, no con cualquiera.

-Usted les hizo mucho mal a muchas personas ¿Qué pasó con ellas?
-Lo primero que hice fue llevar a esas personas a Dios. Y tuve la gran oportunidad de llevarlas a casi todas. En ese aspecto estoy muy tranquila porque les pedí perdón y traté de sacarlas de todo eso.

-¿Y las personas que le hicieron brujería?
-Cuando el padre me hizo el exorcismo les preguntó a los espíritus que me tenían poseída quiénes eran, que dijeran sus nombres, y eran dos compañeras de la universidad que no tenían por qué quererme ni por qué odiarme. Yo no voy a entrar a juzgarlas. Pudieron haber estado tan equivocadas como yo. ¿Qué las movió? Mi soberbia, porque yo me creía muy poderosa. Me las he encontrado. Una no me habla, pero con la otra sí he charlado. Están perdonadas.

-En su época abundaban las brujas en Colombia. ¿Hoy es igual?
-En todas las épocas hay personas que adivinan la suerte y hacen brujería. Mire la televisión y sus mensajes, que promueven a personas a las que se puede acudir cuando el marido se va o el novio se desenamora. ¿O no hay avisos que dicen: ‘venga y le hablo sobre el futuro’? ¡Claro! En la calle entregan papelitos que dicen: ‘atamos a su ser querido y si no llega, le devolvemos el dinero’. La brujería es un negocio del maligno donde la persona algunas veces cree que está charlando y en otras sí sabe que con eso se hace el mal.

-¿Se ha sentido tentada a volver a hacer brujería?
-No, nunca más. No lo volvería a hacer. Me privo de muchas cosas, de tener objetos que yo sé que inducen al mal. Soy enemiga del I-Ching, de la nueva era, del feng shui, porque todo esto desplaza a Dios y yo quiero llevar a Dios en mi corazón. Hay que pedir fortaleza para no volver a caer. Cuando la gente dice ‘a mí no me entra ningún mal’, yo me río porque para que no te entre nada tienes que estar confesado, comulgado, rezar el rosario. Esas son las armas.

-¿Puede decir, entonces, que todo quedó atrás y vive tranquila?
-En este momento no odio a nadie, no tengo rencores, no estoy herida por nadie. No sé si tenga enemigos gratuitos o alguien que me odie. Seguramente. A uno lo quieren o lo odian. Pero en este momento estoy en paz.

Esta mujer, usando el nombre "Amanda" participa este mes de marzo en eventos del II Congreso de Oración y Alerta de los Peligros de la Brujería en Colombia (su Facebook, aquí), el 21 de marzo en Popayán.

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sábado, 8 de febrero de 2014

Precisiones acerca de los exorcismos

Ariel Edgardo Torrado Mosconi
Monseñor Ariel Torrado Mosconi
Ante las noticias de supuestos casos de posesión demoníaca y de la práctica de exorcismos es conveniente recordar que la Iglesia recomienda realizar una diligente investigación antes de acudir a este ritual, con el recurso a expertos en la vida espiritual y también, si fuera necesario, con la consulta a expertos en la ciencia médica y la psiquiatría. 
Ante estos hechos es necesario tener en cuenta que se debe evitar toda concepción mágica o superticiosa. 
Debe cuidarse mucho que el caso no se convierta en un espectáculo, guardando siempre la debida discreción.
Sólo se debe proceder cuando se tenga seguridad de la necesidad, y con el conocimiento del Obispo.
Sólo puede ser realizado por un ministro autorizado expresamente para ello, éste debe ser un sacerdote dotado de piedad, ciencia, prudencia e integridad de vida.
El sacerdote debe observar el caso con la máxima circunspección y prudencia. No debe acceder fácilmente a esta práctica, sin un serio discernimiento, cuando el que sufre esta supuesta situación padece una enfermedad, especialmente de índole psicológica. De ningún modo se debe acceder al ritual por la sola afirmación de alguien que expresa estar tentado, desolado o atormentado por el diablo, pues la persona podría estar siendo engañada por su propia imaginación. Tampoco se debe administrar este sacramental cuando se trata de un caso de credulidad, que juzgan que son objeto de maleficios, de mala suerte o maldiciones, ya sea ocasionados por ellos mismos o por otras personas.
Es la Iglesia la que ha recibido la potestad de Cristo de expulsar a los demonios y repeler su influjo, por tanto los fieles católicos deben abstenerse de acudir a cualquier persona para encontrar alivio ante el temor a esta situación. 
Siempre se debe tener en cuenta que Dios es más fuerte que todas las formas del mal, y por lo tanto, los creyentes no deben temer por la fuerza del demonio que ha sido vencida por la Sangre redentora de Cristo. 
Todos deben acercarse con confianza a Dios para ser preservados del mal, tal como rezamos en la última petición del Padrenuestro, y ser liberados de toda las insidias del maligno.
La oración, el acercarse con frecuencia a los sacramentos de la confesión y la comunión, el vivir en gracia de Dios y ejercitar la caridad nos previenen en nuestra lucha contra el mal.
Debemos recordar la importancia de alejarnos de toda forma de perversión de la religión como son la magia, los curanderos, los trabajos, los amuletos, las prácticas sectarias y el
satanismo.