"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 21 de marzo de 2014

La organización "Constelaciones Familiares" ¿es una secta?


Constelaciones Familiares es el nombre de una organización que se presenta como un método de psicoterapia familiar desarrollado en sesiones tanto grupales como individuales. Todo en ella gira en torno a una persona, la de su creador y actual líder: Bert Hellinger. 

En su método, la Terapia Sistémica Familiar, ya aparecía la expresión "constelaciones familiares". Básicamente sus elementos son: la armonía familiar se rompe con acontecimientos traumáticos que se incorporan a una especie de inconsciente colectivo familiar y repercuten en sus miembros, incluso cuando ya han transcurrido varias generaciones. En sesiones preferentemente colectivas con familiares, se trata de hacer aflorar todas los hechos generadores de ruptura, asumirlos y recomponer la armonía familiar necesaria para la salud psíquica personal, de forma que el entorno familiar vuelva a ser una verdadera "constelación" armónica, a semejanza de las estelares. 

Hasta aquí, lo que encontramos no tiene mucho que ver con el mundo de las sectas. Se trata de una escuela más de psicoterapia, todo lo discutible que se quiera, pero no muy diferente a otras.  Sin embargo, algo ha alterado toda esta trayectoria. Si se abre la página web de CF se encuentra una descripción general de un método psicológico de terapia sin más connotaciones. Pero al margen, aparece una breve cita firmada por "Osho". Éste no es ningún psiquiatra, sino el gurú hindú Bhagwan Shri Rajneesh (para saber más de él, recomendamos la pregunta de Aleteia: ¿Quién es Osho?).

Osho, a diferencia de otros gurús indios conocidos, practica la terapia e incluye sesiones terapéuticas de grupo. Se sitúa más cerca del budismo que la mayoría de los gurús indios; había tenido contactos con destacados exponentes New Age como el llamado Movimiento de Potencial Humano; incluía algún elemento cercano al psicoanálisis, como sostener que había que liberar la mente de represiones procedentes del pasado; e incorporaba psicoterapia occidental como preparación para la meditación.

¿Quién es Bert Hellinger, el fundador de Constelaciones Familiares?

Bert Hellinger nació en 1925 en el seno de una familia católica tradicional alemana. Se ordenó sacerdote y fue enviado como misionero a Sudáfrica entre los zulús, donde desplegó una gran actividad. Su crisis hay que situarla a finales de los 60, y en ella parece que fue decisiva su asistencia a un cursillo ecuménico organizado por unos anglicanos.

En 1970 abandonó el sacerdocio y la fe. Con 45 años vuelve a Alemania. Trae consigo esa mentalidad fenomenológica, una profunda impresión del contraste entre la fuerte cohesión familiar africana y la situación europea, y el deseo de seguir resolviendo problemas humanos. Allí decide buscar en la psiquiatría lo que piensa no haber encontrado en la religión. Se traslada a Viena; estudia psicoanálisis y se casa con Herta, su primera esposa. No parece que quedara del todo satisfecho con la escuela vienesa que tenía a Freud como principal figura, pues en 1973 se traslada al país que se había convertido en la nueva vanguardia de la psiquiatría: Estados Unidos. Allí se interesa por las nuevas tendencias centradas en aspectos relacionales, que van a influir en sus propuestas. 

De entre las varias corrientes que le influyeron, destacan dos. La primera es el llamado Análisis Transaccional, creado por Eric Berne. Se trata de un derivado del psicoanálisis, según el cual cualquier conducta disfuncional tiene su origen en decisiones autolimitadoras tomadas en la infancia a raíz de los mensajes transmitidos por los padres. El individuo crea de este modo lo que Berne llamaba el "guión vital", y la obvia tarea del psicoanalista es aflorarlo y modificarlo para extirpar las disfunciones. Hellinger acepta este origen familiar, pero lo atribuye a traumas familiares -no necesariamente de los padres- que pasan a formar parte del inconsciente colectivo familiar. 

La segunda corriente es la Terapia Gestalt, creada por el matrimonio Fritz y Laura Perls. Es un método que lleva la fenomenología a la psicoterapia. Viene a decir que los elementos básicos que determinan el estado de una persona son la situación presente y los nudos de relaciones. La tarea del terapeuta es ayudar a que el cliente (aquí se prefiere a "paciente") tome conciencia de su verdadera realidad en función de esos elementos, y la acepte. Sólo así podrá éste afrontar y superar sus problemas, liberarse de bloqueos -por ejemplo, los producidos por trasladar la responsabilidad de sus actos a sujetos colectivos-, asumir de modo satisfactorio su propia personalidad y eventualmente cambiar lo que necesite ser cambiado. Hellinger se vio atraído por el método de esta psiquiatría fenomenológica, aunque resultaba para su gusto demasiado individualista. 

Con estas influencias y alguna más, como la de Arthur Janov -sus ideas son el prototipo de sistema que atribuye al trauma infantil todo trastorno psíquico-, Hellinger volvió a Alemania. Pero no le debió parecer que su formación era completa, pues pocos años después, en 1979, vuelve a Estados Unidos para enriquecer sus conocimientos. Estudia allí varios sistemas de terapias familiares y alguna otra cosa como la hipnoterapia, una terapia que, como su nombre mismo señala, está basada en la hipnosis. Si los años 80 son para Hellinger los de la culminación de su formación y de inicio de la práctica, los 90 serán los de su triunfo. Publicó varios libros que tuvieron muy buena aceptación en el mundo académico, y se hizo un nombre en ese mundo. En 2000 crea el Hellinger Institute.  

Entonces, ¿CF es o no una secta?

Si, a la vista de la realidad, se pregunta si CF es una secta, la mejor respuesta es que, más que una secta, se trata de una institución que en origen es un método terapéutico especializado, y actualmente está en proceso avanzado de convertirse en una sucursal de una secta hindú. Ahora bien, esta distinción no significa que haya necesariamente que cargar los males en el lado de la secta, y dar por buena cualquier psicología. De hecho, puede ser tan dañina para la persona un método psicológico o psicoterapéutico como lo pueda ser una secta. Y no siempre son realidades inconexas.

En el caso concreto de CF, el objetivo en principio es más limitado: recomponer armonías familiares. Básicamente consiste en una especie de juego de rol en donde los participantes asumen un papel familiar unos respecto a otros (que no suelen tener). Con el diálogo afloran los problemas -sucesos traumáticos, enemistades, carencias o lo que sea-, lo cual hace que, con el clima adecuado, se vayan situando las personas subjetivamente en un entorno familiar saneado, con la consiguiente adquisición o recuperación de la felicidad perdida.

En la explicación del hecho es donde hay que situar las divergencias o, según se mire, el punto de contacto entre la psicología y la religión oriental. Para unos es una técnica que permite actuar al inconsciente colectivo; para otros, es el espíritu o energía familiar la que actúa; una tercera posición, ecléctica, identifica los dos agentes. A la hora de la verdad, tampoco importa mucho, pues, aparte de que el resultado sea el mismo, ninguna tiene fundamento. Los dos posibles elementos requieren una especie de mente, espíritu o entidad colectiva que no se sabe de dónde puede salir ni cómo puede operar.

La psiquiatría actual hace tiempo que ha desechado la noción de inconsciente colectivo, creada por el discípulo de Freud Karl Jung. En cuanto a una especie de alma colectiva, la evidencia misma de la individualidad de la persona la rechaza, por mucho que se quiera hacer derivar de misteriosas percepciones del espíritu cósmico. 

En contra de esto, se podrán alegar todo tipo de testimonios de que el sistema ha funcionado. Y, en cierto modo, puede que en algún caso haya dado resultados positivos. La causa es que en psicoterapia, a diferencia de otras ramas de la medicina, el placebo en ocasiones tiene efectos curativos. El mismo Freud constató algún resultado positivo al aplicar su psicoanálisis. Lógicamente, lo atribuyó a su método terapéutico. Ahora se sabe que el verdadero motivo es otro, por lo demás muy acorde con el sentido común. El simple hecho de buscar ayuda y de contar todo lo que uno lleva dentro contribuye a la salud mental en más de un caso.

Con todos estos elementos, se puede tener una cierta idea del efecto que pueden tener las sesiones de CF. En primer lugar, hay que ver la naturaleza del problema. No es lo mismo acudir con un problema más bien superficial que con uno de más calado. Si se trata, pongamos por caso, de que a uno le desquicia su suegra, puede que dé cierto resultado; pero si lo da, es porque enfrentarse con esa situación y tratar de comprender a la otra parte -representada en alguien- ayuda a resolver ese tipo de situaciones, no porque actúe una vaga energía cósmica familiar. Si quien acude está afectado por un trastorno -que siempre trastorna asimismo la vida familiar-, puede deducirse fácilmente que, en el mejor de los casos, saldrá igual de mal que ha llegado: es impensable que un "tratamiento" de este estilo remedie un trastorno bipolar o una esquizofrenia paranoide.

Si son problemas derivados de conductas inmorales -bien por ser su autor, bien por ser su víctima-, las doctrinas de Osho resultarán contraproducentes. El infantilismo -eso sí, de persona inteligente- que mostró en su vida se trasladó a su enseñanza, de forma que el cliente encontrará una invitación a trivializar la cuestión de un modo u otro. Y las heridas que causa la inmoralidad no se cierran suprimiendo la moral, por mucho que se disfrace de método terapéutico revolucionario. Tampoco se cierran mostrando una nueva perspectiva de armonía cósmica en la que el mal ocupa un lugar, de forma que forme parte de una nueva experiencia liberadora. Y ese es el tipo de cosas que se deben esperar de gente que se ha formado en la Osho International Foundation. 

Hoy en día el mercado de terapias de grupo está muy surtido de todo tipo de montajes. Los hay para desengancharse de vicios -alcohol, drogas, etc.-, para superar defectos de carácter, para rehabilitarse, para arreglar problemas matrimoniales y familiares. Los hay llevados por aficionados, y por profesionales -y en cualquier estado intermedio entre los dos-. Los hay de espíritu cristiano, de inspiración en un naturalismo tipo New Age, de aplicación de todo tipo de teorías psicológicas. También los hay de sectas, o, como en este caso, aprovechados por uno de estos grupos. Algunos ayudan de verdad, otros según a quién, en muchos casos venden humo, algunos son claramente prejudiciales -aparte del perjuicio que supone el alejar de lo verdaderamente eficaz-. Algunos tienen un fundamento único, otros mezclan cosas de diversa procedencia, como sucede aquí.

Es indudable que, ante tanto reclamo, es necesario informarse bien, no ya para apuntarse, sino también para poder hacerse una idea y valorar bien. Lo más decisivo es la antropología que subyace en cada método propuesto. En ese sentido, poco importa, por ejemplo, que el "maestro" inspirador de la técnica sea Freud o sea Rajneesh. Pero, si se observa la etiqueta de una secta en la propaganda de cualquier actividad de este tipo, o si remite de un modo u otro a uno de esos grupos religiosos, lo que hay que hacer, y eso es mucho más fácil, es ir directamente a la información disponible sobre la secta. El resto es pura imagen de marketing.

Artículo adaptado del original publicado por la Agencia Zenit

sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Por qué la "Terapia Constelaciones Familiares" es incompatible con la fe católica y además es un fraude?

Constelaciones familiares de Bert Hellinger.

 Muchas personas acuden a esta "terapia" creyendo que es alguna técnica profesional de psicología o psiquiatría pero en realidad es una práctica sin bases científicas y pertenece a la Nueva Era.

Se realizó una búsqueda de publicaciones científicas y no se encontró que tuviera evidencias clínicas.

"En esta revisión sistemática no encontramos estudios clínicos publicados que aporten el nivel de evidencia suficientemente confiable para considerar la TCF (Terapia Constelaciones Familiares) como una psicoterapia de efectividad comprobada. Sólo se cuentan con 25 casos reportados por el creador de esta modalidad terapéutica sin la descripción metodológica de por qué se considera esta muestra como significativa. 

La falta de evidencia clínica y la pobre disponibilidad de referencias bibliográficas (nótese que de 330 libros, el 90% citan los trabajos de un mismo autor) más allá de los cuatro libros de Bert Hellinger nos impiden considerar la TCF como una psicoterapia de corte clínico. 

Basados en estos hallazgos, no se recomendaría hacer uso de la TCF por ningún motivo dentro del entorno de la asistencia sanitaria. La TCF no pertenece a la Psicología Clínica. La TCF no debe ser confundida por el el término sistémico “constelación familiar” la cual sí es utilizada comúnmente dentro del campo de la clínica de terapia familiar y de pareja. Todo paciente que acuda a TCF debe ser advertido por su practicante que la TCF no tiene eficacia clínica comprobada. 

Esta revisión sistemática deberá ser replicada por psicólogos germano-parlantes, ya que el origen Alemán del autor citado puede haber sesgado y reducido el número de publicaciones disponibles."1



  "Este método  "conduce a "movimientos del espíritu" o "del alma": tanto la noción misma como el hecho de reconocer que no sabe cómo funciona y que lo incorpora por la vivencia de experiencias subjetivas, lo alejan casi definitivamente del mundo de la psiquiatría.

Desde instancias profesionales comienzan las declaraciones calificando su método de no contrastado y no fiable, y hasta una criatura suya como el International Systemic Constallations Association termina por desmarcarse de él.

En sus declaraciones más recientes ya añade "espirituales" a "constelaciones familiares", y se refiere a Dios, sólo que identificado con una fuerza cósmica al modo oriental y no al Dios personal de las religiones monoteístas."2

Esta es la opinión del experto de Catholic.net en sectas y asociaciones secretas de Catholic.net: Roberto A. Federigo

Las “Constelaciones Familiares” son parte de una neoterapia de efectividad no comprobada.

Esta seudo psicoterapia es una supuesta “solución sistemática” creada por Bert Hellinger. 
Este método funciona en 25 países y es llevado adelante por distintos profesionales que lo aplican en conjuntos familiares.

En su sistema hallamos métodos y teorías poco cercanas a las del psicoanálisis como considerar que “más allá de la edad que tengamos, cada uno de nosotros es un niño, y lo que ese niño anhela por encima de todo es encontrar armonía dentro de la familia”. 

Este condicionamiento es contraproducente en algunos tipos de psicopatías como en el caso de regresiones por deterioro mental, fatiga psíquica o frustraciones y fracasos.

El individuo atraviesa cuatro etapas, en su niñez, que marcarán el desarrollo de su personalidad. Para el adulto, el hecho de permanecer a cualquier etapa del desarrollo temprano, representa inmadurez emocional.

Además, afirman sus “profesionales”, que “las constelaciones familiares ofrecen a los participantes la oportunidad de liberarse de las obligaciones inconscientes que se van transmitiendo de generación en generación, iniciando así un proceso de profunda sanación”.

Algo incompatible con el tratamiento “subjetivo” y de desarrollo de la personalidad del paciente, ya que el paciente es cargado con “pesadas herencias” a modo de “maldición” y haciendo sentir a la víctima aún más culpas. 

Se unen tres técnicas de interpretación de significaciones, de práctica terapéutica y de teoría que da cuenta de esta técnica, fundando su legitimidad. 

Eso y mucho más, es un sistema nuevaerista de supuesta autoayuda que mezcla terapias psicológicas de condicionamiento conductual con meditación, energías y otras pseudociencias.

Si todo culminaría aquí, no pasaría de ser una nueva técnica experimental, no obstante su similitud con algunas prácticas utilizadas por la secta de la cienciología resaltan a la vista.

Finalmente podemos reafirmar que “constelaciones familiares” se trata de un grupo con conducta sectaria del movimiento nueva era.

El resumen que publico a continuación es sobre los datos de una de sus “profesionales”: 
Vedanta Suravi
Psicoterapeuta con más de 14 años de experiencia internacional, que ha vivido y trabajado en India, Argentina, EE.UU. e Inglaterra. Se formó en Constelaciones Familiares con Bert Hellinger. Entrenada y diplomada por el Dr. Bertold Ulsamer, (Director del Instituto Hellinger en Friburgo, Alemania) y por Rakasa Lucero en España. Igualmente, está formada en Terapia Gestalt, P.N.L, Psicología Transpersonal y Regresiones. 

En 1979 conoció a Osho y a partir de entonces se entrenó en varios métodos de Meditaciones Terapéuticas, Masajes, Channelling (canalización) y muy variados métodos de transformación de las energías humanas.  Recientemente completó el Curso Avanzado de Constelaciones Familiares para Terapeutas con Svagito Liebermeister, en la Osho International Multiversity de Puna, India.
Osho es el líder de una organización sectaria dedicada al yoga tántrico.

Conclusión:

Sin duda heredamos muchas cosas de nuestros padres. No solo la apariencia física sino también en lo psicológico y espiritual. Sin embargo, cada persona, aunque se parezca a otros de su familia, tiene también diferencias. Cada ser humano es único.

Tener influencias de familia no significa que estemos encadenados al pasado. 

Dios nos ha dado libertad para luchar y mejorar. Solos no podemos lograr la liberación del alma. Es por eso que Cristo vino a romper las cadenas del pecado y hacernos hombres nuevos. El lo hará si cooperamos con su gracia. Esa liberación incluye las influencias negativas familiares. El proceso de cambio puede ser rápido o despacio, pero con la gracia y el esfuerzo personal todos podemos poner a muerte las malas tendencias y crecer en virtud. La Iglesia Católica siempre ha sostenido esta enseñanza." 3


1) Aquí un estudio más a fondo sobre esto.
El estudio ha sido realizado por Julio de la Vega-Hazas, sacerdote español del Opus Dei, doctor en Teología y licenciado en Derecho, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y autor del libro "El complejo mundo de las sectas" (Grafite, Bilbao, 2000).


ROBERTO PONCE

Constelaciones familiares de Bert Hellinger.
MÉXICO, D.F. (apro).- Visita nuestro país el patriarca fundador del método curativo “Constelaciones Familiares”, Bert Hellinger (Alemania, 1925), “figura clave para el mundo psicoterapéutico y filosófico actual”, según sus fieles seguidores, quienes promueven su candidatura al Nobel de la Paz “por su labor al servicio de la vida y de la reconciliación intergeneracional”.
A sus 86 años de edad, el infatigable Bert (apócope de Suitbert) vendrá acompañado de su joven esposa Sophie para ofrecer tres talleres, cuyo costo por inscripción ronda los 6 mil 800 pesos cada uno (ver sitio Centro Universitario Dr. Emilio Cárdenas en internet, dirección en red www.domus.cudec.edu.mx).
Entrevistado por Humberto del Pozo en Santiago de Chile hace 12 años, el polémico terapeuta bávaro definió su sistema así:
“Realizar una ‘Constelación Familiar’ quiere decir que en un grupo de gente hay una persona quien selecciona a aquellos que van a representar a los miembros de su propia familia, incluyendo a alguien que hará el papel de ella misma, y los colocará en un lugar unos junto con otros de acuerdo a su propia intuición. Tan pronto como las personas van ocupando su sitio se sienten como si fuesen esas gentes a quienes representarán sin conocer. Eso es lo que significa una ‘Constelación Familiar’, lograr un retrato verdadero de lo que sucede en una familia.”
Será su segunda visita a México en lo que va del año, ahora para impartir talleres: “Nuevos caminos que sanan. La salud en nuestras manos”, del 30 de septiembre al 2 de octubre en el Teatro Galerías de Zapopan, Jalisco; “Amor, abundancia y éxito. Management Sistémico”, del 7 al 9 de octubre en Teatro Centenario de Tlalnepantla, Estado de México, y “En sintonía con la sabiduría de la Tierra. La mirada del nagual”, del 14 al 16 del mismo mes en Hotel Radisson Pedregal, al sur de la Ciudad de México.
Los promotores Corpo Alma Terapéutica destacan:
“Constelaciones Familiares nace a principio de los 80’s y desde entonces a la fecha ha recorrido un largo camino. Largo porque ha llegado a muchos países y tan sólo por su creador se han publicado alrededor de 100 libros, traducidos a 30 idiomas. Corto, porque en tan poco tiempo ha salido del ámbito de la psicoterapia y es utilizada por muchas profesiones de diferentes campos sociales. El ámbito empresarial también ha sido tocado por las Constelaciones Familiares. El trabajo se realiza ya sea en grupos o de manera individual, en pareja, familias, escuelas, empresas.
“Constelaciones Familiares encuentra la solución en la reconciliación de la dualidad, a través de Los Órdenes del Amor: pertenencia/vínculo, equilibrio entre dar y tomar, y orden jerárquico. Cuando se regresa al orden, el amor puede fluir nuevamente.”
Desglosa el documento que “en una Constelación entramos en el campo de conocimiento de una familia, lo que Rupert Sheldrake llama campo morfogenético, donde están las experiencias del sistema familiar”. Si en algún momento “alguno de los órdenes no se respetó o se alteró, se crea un embrollo sistémico que tiene su repercusión en las siguientes generaciones”. Dicho “embrollo” lleva en sí mismo la posibilidad de encontrar su camino de sanación “pues tiene una intención amorosa, que por existir dolor en la experiencia, no la podemos ver y mucho menos integrar”.
Y finalmente:
“Constelaciones Familiares nos revela el profundo amor que existe en estas experiencias y nos lleva de la mano a un camino de reconciliación y unidad que perdura también hacia las nuevas generaciones (http://www.corpoalma.org y e-mail: relacionespublicas@corpoalma.org).”

Sin embargo, no pueden pasarse por alto las suspicacias con que Wikipedia trata a su biografiado:
“No tiene licencia para hacer psicoterapia en Alemania. En 1973, dejó su país por segunda vez y viajó a los EE. UU para seguir la formación de Arthur Janov, en California, (creador de la terapia primal en base a gritos y llanto que John Lennon y Yoko Ono tomaron juntos por entonces). Llegando a la edad de 70, no había documentado ni sus ideas ni su acercamiento, tampoco había entrenado a estudiantes para continuar sus métodos, así que aceptó que el psiquiatra alemán Gunthard Weber corrigiera una serie de transcripciones para su taller. Weber publicó aquel libro en 1993, bajo el título Zweierlei Glück (Fortuna caprichosa) que rápidamente se convirtió en un best-seller nacional, vendiendo 200 mil copias. Durante los siguientes 15 años, escribió 30 libros. Hellinger viajó extensamente…Tuvo mucho éxito con sus demostraciones de ‘Constelaciones Familiares’…”.

Pero también fue excluido y criticado por varias asociaciones profesionales como la DGSF (http: //www.dgsf.org/themen/berufspolitik/hellinger.htm) y, entre otras, una agencia que se ocupa de psicosectas en Alemania (http://www.agpf.de/Hellinger.htm).

“Hellinger se distanció de algunos colegas críticos de su comportamiento idiosincrático, así como por sus declaraciones generales que reducían cuestiones complejas a causas primordiales simples, o por su manera de tratar clientes a los que en ocasiones se dirigía en un tono cáustico y autoritario.
“También se ha atacado a Hellinger por sus comentarios sobre Hitler, el Holocausto, el incesto, el abuso a chicos y la homosexualidad. Muchos se separaron del método que él fundó. Otros más, a veces sin suficiente preparación profesional, siguieron su asociación, integrando otras versiones en sus propias prácticas. Hellinger y su segunda esposa, Maria Sophie Hellinger, dirigen el Instituto Hellinger.

Wikipedia culmina advirtiendo que “existe una literatura crítica sobre Hellinger y sus prácticas en alemán ampliamente ignorada en el mundo hispanohablante”.

Terapia controversial
A continuación, se traducen fragmentos del extenso estudio crítico de Herman Nimis Bert Hellinger’s Controversial Therapy, publicado en septiembre de 2005 por el sitio holandés antifascista Alert!, (http://www.xs4all.nl~afa/alert/engels/hellinger_e.html).
* * *
Las llamadas Constelaciones Sistémicas de Bert Hellinger (BH), que él conduce como terapia para problemas familiares y organizaciones, son ofrecidas actualmente en más de 25 países alrededor del mundo; siendo especialmente populares en círculos esotéricos y New Age.
Más de medio millón de sus libros y videos basados en este tipo de terapia, que supuestamente constituye una revolución en los campos psicoterapéuticos, se han vendido.
De un par de años a la fecha, las ideas reaccionarias del propio BH han sido blanco de severos ataques en su Alemania natal, si bien la crítica es casi inexistente en otros países. Los críticos alemanes no sólo apuntan que él intenta retrasar los relojes en los avances de la sociedad contemporánea varias décadas e, incluso, siglos; sino que él suele adoptar una actitud humillante para con aquellos que se acercan en pos de su ayuda. Lo peor es que manifiesta simpatía y compasión por dictaduras, como la de Adolfo Hitler y su movimiento nacional-socialista.
BH proclama que era inútil dar apoyo a los luchadores de la resistencia contra el nacional-socialismo –o cualquier otro gobierno dictatorial, como el régimen de Augusto Pinochet en Chile–, porque además de ser algo erróneo, se trata de un acto inflado de egolatría y de autoderrotismo.
El año pasado, la admiración de Hellinger por Hitler culminó cuando él y su mucho más joven esposa, una sanadora psíquica de nombre Maria Sophie Erdödy se mudaron a Kleine Reichskanzlei, villa que alguna vez fue propiedad del Führer en Berchtesgaden, cerca de la frontera con Austria. Hellinger aseguró que durante su búsqueda por una vivienda en aquella región, por mera casualidad un agente de bienes raíces le ofreció la villa. Hitler había escogido este sitio por contar con una mina de sal cercana en los alrededores del Obersalzber, una de las regiones principales de Europa conocida por las supuestas energías místicas que emanan allí.
Sus críticos asumen que Hellinger igualmente cree en aquellos poderes. De todos modos, las múltiples reacciones por parte de los ciudadanos locales y de la prensa lo obligarían, medio año más tarde, a mudarse hacia la vecina Villa Askania… En el libro intitulado Gottesgedanken (Divinas reflexiones), que apareció por aquel tiempo, contiene lo que sería casi una oda lírica al Führer.
Hitler: Algunas personas consideran que tú eres inhumano, como si nadie jamás hubiese merecido tal calificativo. Veo en ti lo mismo que veo en mí mismo, es decir, a un ser humano con padre y madre, y con un destino extraordinario.
¿Acaso así te vuelves más grandioso o más pequeño? ¿Eres mejor o peor? Porque si tú eres más pequeño, entonces yo también lo soy. Si tú eres mejor o peor, entonces eso soy yo…
¿Me es permitido amarte, entonces? Así, no puedo sentir lástima por ti pues tu ascenso y tu caída poseen su origen en una misma causa que es la mía. Yo la venero en ti de igual manera que en mí mismo, y me rindo ante todo lo que ella trajo para mí, cual de la misma forma ella lo haya traído para cualquier otro ser humano.

Patriarcado por doquier
En los últimos cuatro años, las controvertidas ideas de Bert Hellinger (BH) lo han enfrentado a muchas críticas en los países de lengua alemana, y esto se ha generalizado gradualmente en los Países Bajos.
Sus críticos reportan que los dizque practicantes de BH, –a diferencia de los psicoterapeutas convencionales–, en general carecen de un entrenamiento sólido y, consecuentemente, sus terapias demuestran un punto de arranque bastante amateur. Las entrevistas consisten meramente en unas cuantas frases sueltas, a las cuales rara vez se les da algún seguimiento.
A esto se añade que en sus terapias despliega un acercamiento autoritario que revierte a estándares de una moral extremadamente anticuada, dejando a sus clientes casi sin opciones de libertad. Un padre es considerado la cabeza, principal e irrefutable, y su esposa e hijos siempre se hallan bajo su dominio, pues en cualesquiera circunstancias deberán ser sumisos y obedientes a la voluntad paterna, en tanto que el primogénito estará por encima de los hijos más jóvenes. Las Constelaciones Familiares tienden a concluir que la esposa ha sido desobediente a su marido y que ella será quien, de hecho, ha causado el problema en su familia.
Resulta obvio que para los círculos feministas, su doctrina no les provoca ninguna gracia. En cuanto a la homosexualidad, apunta que un homosexual en una familia es visto como desarraigado y deberá sufrir un cruel destino. Orgullosamente, BH ha proclamado que curó de dicha “enfermedad” cuando menos a una sola persona, misma que –tras participar en una Constelación Familiar– contrajo matrimonio a los pocos meses, y ahora es feliz padre de un vástago.

Por arte de Hellinger
Supongamos que usted padece de una congoja muy difícil o tiene severos problemas mentales por la situación en el seno de su familia o debido a cierta relación amorosa.
Si no le ha funcionado ningún tratamiento psicoterapéutico común y resulta que usted acude al suyo, pues ha oído hablar de BH y las Constelaciones Familiares; a través de éstas sus problemas supuestamente quedarán resueltos en media hora, si no es que menos, por el pago de unos 300 euros.
Durante las sesiones, un practicante –quien no necesariamente ha sido reconocido por el Instituto Internacional Bert Hellinger– va a escoger, en acuerdo conjunto con el paciente, a un representante de cada uno de los miembros de su familia de entre algunas personas de entre el ansioso público. Aquellos representantes escenifican un pequeño juego de roles, donde algo milagroso pareciera ocurrir: en un período muy corto va a emerger una “solución” que supuestamente acabará con todas las intrigas mutuas y cualquiera de los disturbios emocionales.
En ocasiones, las terapias de BH han demostrado tener consecuencias funestas. Hacia 1997, una mujer se suicidio tras tomar parte en una Constelación Familiar, en Leipzig. Padecía serias depresiones y otros problemas relacionados, y anhelaba hallar una solución a través de la terapia de BH, quien hizo un comentario evasivo al respecto:
“No se me ocurrió que ella fuese una suicida. Solamente la vi durante tres minutos.”
Una clínica siquiátrica de Bad Schussemried, ciudad al sur de Alemania, tuvo que tratar a varios pacientes que se volvieron psicóticos después de participar en las Constelaciones Familiares BH. Los practicantes empleaban métodos demasiado poco profesionales y obviamente eran incapaces de resolver los problemas que atendían.
Los métodos controvertidos que el propio BH ha creado incluyen una terapia del incesto. Desde su perspectiva, un padre que ha abusado sexualmente de su hija en la infancia no debería ser considerado como responsable de tal hecho. La verdadera agresora sería la madre, cuyo rechazo reiterado a los intentos de su esposo por consumar el coito habría provocado que en su lugar, el padre hiciera uso de la hija. Una joven bien puede experimentar los acosos del padre como una aventura excitante y hasta placentera.
Años de traumas horrendos y de victimización son negados completamente, y durante las Constelaciones Familiares aquellos problemas se “resuelven” por medio del siguiente ritual: el practicante ordena que la hija representativa se hinque frente al padre representativo (frecuentemente en público) y entonces se le pide a ella que diga:
“Gracias, papá. Estoy muy agradecida por haber podido hacer esto para ti.”
BH cree que el balance de una familia disfuncional quedará restaurado de esa manera; pero sus críticos señalan que dicha “terapia” es extremadamente humillante para la víctima y que de ninguna forma contribuye a la solución de tan grave problema.
La escritora Elisabeth Reutter, quien sufrió en su juventud abuso sexual por el padre, escribe en su libro autobiográfico Gehirnwäsche (“Lavado de cerebro”) que BH y su terapia del incesto prácticamente le arrebataron los últimos reductos de dignidad humana que ella poseía.
Mientras tanto, expresiones pretenciosas como “constelaciones sistémicas para organizaciones” sirven de introducción a las terapias de HB a gran escala dirigidas para empresas e instituciones. Ejecutivos y hombres de negocios en general se consideran adecuados para la terapia, con el fin de sortear las incertidumbres financieras del presente.
A menudo ellos nada saben sobre auténticas metodologías científicas y, desgraciadamente, son blanco de pseudo terapias con proclamas harto deslumbrantes y quedan avasallados por la terminología utilizada en los escenarios de BH, como por ejemplo: “rangos sistémicos”, “campos morfogenéticos”, “resonancia” y “teoría del caos”.
Las críticas públicas a las doctrinas de Hellinger culminaron en un primer caso el 19 de abril de 2004, cuando el prestigioso canal televisivo nacional Den Erste, de Alemania, presentó un amplio y muy demoledor reportaje acerca de BH intitulado Das Geschaft mit der Seele (Mercadeo con almas).
En dicho documental, una expaciente reportó haber padecido intensamente por un tratamiento terapéutico de BH. Reinhard Bauss, hasta entonces miembro insignificante del séquito de practicantes, hizo un osado intento de clavar su espina dentro del corazón del círculo, al declarar en la publicación periódica de Hellinger Praxis der Systemaufstellungen que algunas de las Constelaciones Familiares eran demenciales y no equivalían a ninguna terapia regular para nada. Además, otro miembro distinguido y amigo personal de BH, Arist von Schlippe, rompió entonces completamente con él.
Dos meses después fue redactada la agenda Postdamer Erklärung (Declaración de Postdame), también iniciada por Von Schlippe. Para esta declaración, más de 150 terapeutas amigos anunciaron oficialmente su rechazo a todas las enseñanzas y doctrinas de BH.
En diversas entrevistas y durante las Constelaciones Familiares, BH ha expresado varios comentarios antisemitas. Cierta ocasión, él mandó a una mujer de origen judío que tenía problemas con su marido a que se disculpara con el esposo, diciéndole: “Estoy muy contenta de que te hayas casado conmigo, a pesar de que yo sea judía.”
Y en su libro Mit der Seele gehen (Conversando con el alma), cita a un maestro hebreo que abandonó su fe, así:
“Hasta que todos los judíos y cada una de las judías hayan recordado en sus oraciones a Adolfo Hitler, será entonces cuando la gente del pueblo judaico entrará verdaderamente en sintonía consigo misma. Europa nunca hubiera alcanzado el alto nivel que tiene hoy día, de no haber ocurrido el nacional-socialismo.”
No cabe duda que Bert Hellinger guarda similitudes con el nuevo papa Joseph Ratzinger: su edad, su fe, su región de origen (Bavaria) y algunas de sus conductas conservadoras, si bien Benedicto XVI demostró una vehemente oposición al antisemitismo durante su visita a Colonia, en agosto del 2005.
En tal estado actual de cosas, hay muestras innegables de que la terapia de Hellinger concluirá en el sitio que le corresponde.
Es decir, al basurero de las psicoterapias.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Secta Constelaciones Familiares: pseudo-terapia nueva era


¿Qué son las Constelaciones Familiares?
¿Qué son las Constelaciones Familiares?









Catholic.net: Roberto A. Federigo



Las “Constelaciones Familiares” son parte de una neoterapia de efectividad no comprobada.

Esta seudo psicoterapia es una supuesta “solución sistemática” creada por Bert Hellinger.

Este método funciona en 25 países y es llevado adelante por distintos profesionales que lo aplican en conjuntos familiares.

En su sistema hallamos métodos y teorías poco cercanas a las del psicoanálisis como considerar que “más allá de la edad que tengamos, cada uno de nosotros es un niño, y lo que ese niño anhela por encima de todo es encontrar armonía dentro de la familia”.

Este condicionamiento es contraproducente en algunos tipos de psicopatías como en el caso de regresiones por deterioro mental, fatiga psíquica o frustraciones y fracasos.

El individuo atraviesa cuatro etapas, en su niñez, que marcarán el desarrollo de su personalidad. Para el adulto, el hecho de permanecer a cualquier etapa del desarrollo temprano, representa inmadurez emocional.

Además, afirman sus “profesionales”, que “las constelaciones familiares ofrecen a los participantes la oportunidad de liberarse de las obligaciones inconscientes que se van transmitiendo de generación en generación, iniciando así un proceso de profunda sanación”.

Algo incompatible con el tratamiento “subjetivo” y de desarrollo de la personalidad del paciente, ya que el paciente es cargado con “pesadas herencias” a modo de “maldición” y haciendo sentir a la víctima aún más culpas.

Se unen tres técnicas de interpretación de significaciones, de práctica terapéutica y de teoría que da cuenta de esta técnica, fundando su legitimidad.

Eso y mucho más, es un sistema nuevaerista de supuesta autoayuda que mezcla terapias psicológicas de condicionamiento conductual con meditación, energías y otras pseudociencias.

Si todo culminaría aquí, no pasaría de ser una nueva técnica experimental, no obstante su similitud con algunas prácticas utilizadas por la secta de la cienciología resaltan a la vista.

Finalmente podemos reafirmar que “constelaciones familiares” se trata de un grupo con conducta sectaria del movimiento nueva era.

El resumen que publico a continuación es sobre los datos de una de sus “profesionales”:

Vedanta Suravi
Psicoterapeuta con más de 14 años de experiencia internacional, que ha vivido y trabajado en India, Argentina, EE.UU. e Inglaterra. Se formó en Constelaciones Familiares con Bert Hellinger. Entrenada y diplomada por el Dr. Bertold Ulsamer, (Director del Instituto Hellinger en Friburgo, Alemania) y por Rakasa Lucero en España. Igualmente, está formada en Terapia Gestalt, P.N.L, Psicología Transpersonal y Regresiones.

En 1979 conoció a Osho y a partir de entonces se entrenó en varios métodos de Meditaciones Terapéuticas, Masajes, Channelling (canalización) y muy variados métodos de transformación de las energías humanas.
Recientemente completó el Curso Avanzado de Constelaciones Familiares para Terapeutas con Svagito Liebermeister, en la Osho International Multiversity de Puna, India.

Osho es el líder de una organización sectaria dedicada al yoga tántrico.



Conclusión:

Sin duda heredamos muchas cosas de nuestros padres. No solo la apariencia física sino también en lo psicológico y espiritual. Sin embargo, cada persona, aunque se parezca a otros de su familia, tiene también diferencias. Cada ser humano es único.

Tener influencias de familia no significa que estemos encadenados al pasado. Dios nos ha dado libertad para luchar y mejorar. Solos no podemos lograr la liberación del alma. Es por eso que Cristo vino a romper las cadenas del pecado y hacernos hombres nuevos. El lo hará si cooperamos con su gracia. Esa liberación incluye las influencias negativas familiares. El proceso de cambio puede ser rápido o despacio, pero con la gracia y el esfuerzo personal todos podemos poner a muerte las malas tendencias y crecer en virtud. La Iglesia Católica siempre ha sostenido esta enseñanza.


Es importante que al proceso de curación no se le introduzcan prácticas contrarias a la fe.


Autor: Julio Vega Hazas | Fuente: RIES
Organización Constelaciones Familiares
Publicamos el primer análisis realizado desde una perspectiva católica sobre la organización "Constelaciones Familiares", fundada y dirigida por Bert Hellinger.
 
Organización Constelaciones Familiares
Organización Constelaciones Familiares


El estudio ha sido realizado por Julio de la Vega-Hazas, sacerdote español del Opus Dei, doctor en Teología y licenciado en Derecho, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y autor del libro El complejo mundo de las sectas (Grafite, Bilbao, 2000). Puede visitarse el blog de RIES en http://info-ries.blogspot.com/.

* * *
Es una paradoja, pero lo cierto es que, para quienes estudiamos las sectas, la cuestión más incómoda es la primera de todas: qué es una secta. Si se contrasta con la realidad, cualquier definición que se dé resulta inapropiada, pues siempre encontrará grupos que no encajan con ella. El diccionario no ayuda demasiado. De las tres acepciones del término que recoge la última edición del Diccionario de la Real Academia Española, la última -"conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa"- queda descartada para nuestro propósito: secta sería todo el mundo menos quienes comparten mi fe. La segunda hace honor al origen de la palabra: "doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra". Secta era, efectivamente, lo que se seccionaba, pero es evidente que con esto sólo abarcamos una parte de nuestro objeto de estudio. Queda la primera: "conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica". Pero es demasiado genérica, y en la práctica se podría aplicar a cualquiera: todos, hasta los más escépticos, están de un modo u otro adheridos a una parcialidad religiosa o ideológica. Se entiende bien así lo resbaladizo del concepto, y el que nos sintamos mucho más a gusto describiendo tal o cual grupo que intentando dar un concepto de secta.

Más claro es el hecho de que el estudio de las sectas se mueve en el terreno de lo religioso; o, si se prefiere así, lo religioso o cuasi-religioso. Lo ideológico podrá dar muestras de un comportamiento sectario -lo da muchas veces-, pero este calificativo va mucho más allá que el de adjetivar sectas. Es otro terreno de estudio. De todas formas, en ocasiones sigue siendo difícil la catalogación; o sea, discernir si una entidad es de carácter religioso o no. Cuando se aplican esquemas preconcebidos, esto da lugar a paradojas. Con frecuencia se tiene la idea de que una secta no es más que la tapadera de un negocio a costa de unos incautos. Pero pueden verse hoy algunos montajes que se presentan con una cara comercial y un cierto tufillo de fondo religioso, y lo curioso es que son estigmatizados si se les aplica la etiqueta de secta, mientras que si no se ve más que un negocio son considerados como algo moderno y digno de consideración. Esto sucede con frecuencia si nos adentramos en el territorio de influencia de la mentalidad New Age. A caballo entre lo ideológico y lo religioso, si se considera lo primero es un exponente de modernidad; si es lo segundo, resulta que es una deleznable secta.

Este es el resbaladizo terreno en el que hay que adentrarse si se quiere clarificar qué es una organización llamada "Constelaciones Familiares" (en adelante CF). Se presenta como un método de psicoterapia familiar que se desarrolla en sesiones tanto grupales como individuales. Todo en ella gira en torno a una persona, la de su creador y actual líder: Bert Hellinger. Entender al creador es la mejor manera de poder hacerse una idea precisa de la criatura, algo que de antemano podemos decir que no es sencillo.

Bert Hellinger nació en 1925 en el seno de una familia católica tradicional alemana. La fe de su familia evitó que el joven Bert fuera seducido por la ideología nazi, al contrario que muchos de sus coetáneos. Soldado desde 1942, parece que siendo prisionero de guerra en Bélgica maduró su vocación religiosa. Tras sus preceptivos estudios, fue ordenado sacerdote y enviado como misionero a Sudáfrica entre los zulús, donde desplegó una gran actividad. Su crisis hay que situarla a finales de los 60, y en ella parece que fue decisiva su asistencia a un cursillo ecuménico organizado por unos anglicanos. Éstos traían una especie de fenomenología empirista aplicada para reconciliar contrarios, y dejaron una profunda huella en Hellinger. Todas sus semblanzas coinciden en decir que en 1970 abandonó el sacerdocio. Hubiera sido más exacto o más completo decir que abandonó su fe, movido por unas personas que también carecían de ella. Influyó también esa marcada reacción alemana de postguerra que recelaba de todo lo que sonara a obediencia incondicional y adhesión sin fisuras a unas ideas.

Con 45 años vuelve a Alemania. Trae consigo esa mentalidad fenomenológica, una profunda impresión del contraste entre la fuerte cohesión familiar africana y la situación europea, y el deseo de seguir resolviendo problemas humanos. Allí decide buscar en la psiquiatría lo que piensa no haber encontrado en la religión. Se traslada a Viena; allí estudia psicoanálisis y se casa con Herta, su primera esposa. No parece que quedara del todo satisfecho con la escuela vienesa que tenía a Freud como principal figura, pues en 1973 se traslada al país que se había convertido en la nueva vanguardia de la psiquiatría: Estados Unidos. Allí se interesa por las nuevas tendencias centradas en aspectos relacionales, que van a influir en sus propuestas.

De entre las varias corrientes que le influyeron, destacan dos. La primera es el llamado Análisis Transaccional, creado por Eric Berne. Se trata de un derivado del psicoanálisis, según el cual cualquier conducta disfuncional tiene su origen en decisiones autolimitadoras tomadas en la infancia a raíz de los mensajes transmitidos por los padres. El individuo crea de este modo lo que Berne llamaba el "guión vital", y la obvia tarea del psicoanalista es aflorarlo y modificarlo para extirpar las disfunciones. Hellinger acepta este origen familiar, pero lo atribuye a traumas familiares -no necesariamente de los padres- que pasan a formar parte del inconsciente colectivo familiar.

La segunda corriente es la Terapia Gestalt, creada por el matrimonio Fritz y Laura Perls. Es un método que lleva la fenomenología a la psicoterapia. Viene a decir que los elementos básicos que determinan el estado de una persona son la situación presente y los nudos de relaciones. La tarea del terapeuta es ayudar a que el cliente (aquí se prefiere a "paciente") tome conciencia de su verdadera realidad en función de esos elementos, y la acepte. Sólo así podrá éste afrontar y superar sus problemas, liberarse de bloqueos -por ejemplo, los producidos por trasladar la responsabilidad de sus actos a sujetos colectivos-, asumir de modo satisfactorio su propia personalidad y eventualmente cambiar lo que necesite ser cambiado. Hellinger se vio atraído por el método de esta psiquiatría fenomenológica, aunque resultaba para su gusto demasiado individualista.

Con estas influencias y alguna más, como la de Arthur Janov -sus ideas son el prototipo de sistema que atribuye al trauma infantil todo trastorno psíquico-, Hellinger volvió a Alemania. Pero no le debió parecer que su formación era completa, pues pocos años después, en 1979, vuelve a Estados Unidos para enriquecer sus conocimientos. Estudia allí varios sistemas de terapias familiares y alguna otra cosa como la hipnoterapia, una terapia que, como su nombre mismo señala, está basada en la hipnosis. Si los años 80 son para Hellinger los de la culminación de su formación y de inicio de la práctica, los 90 serán los de su triunfo. Publicó varios libros que tuvieron muy buena aceptación en el mundo académico, y se hizo un nombre en ese mundo. En 2000 crea el Hellinger Institute.

En su método, la Terapia Sistémica Familiar, ya aparecía la expresión "constelaciones familiares". Básicamente sus elementos ya han sido delineados: la armonía familiar se rompe con acontecimientos traumáticos que se incorporan a una especie de inconsciente colectivo familiar y repercuten en sus miembros, incluso cuando ya han transcurrido varias generaciones. En sesiones preferentemente colectivas con familiares, se trata de hacer aflorar todas los hechos generadores de ruptura, asumirlos y recomponer la armonía familiar necesaria para la salud psíquica personal, de forma que el entorno familiar vuelva a ser una verdadera "constelación" armónica, a semejanza de las estelares.

Hasta aquí, lo que encontramos no tiene mucho que ver con el mundo de las sectas. Se trata de una escuela más de psicoterapia, todo lo discutible que se quiera, pero no muy diferente a otras. Es sabido que el mundo de la psicoterapia no es inmune a influencias de religiones orientales, particularmente del budismo, pero Hellinger no parecía acusarlas demasiado. Personalmente se declaraba seguidor de Heidegger, algo bastante lógico si se piensa que el filósofo alemán tradujo la fenomenología a metafísica. Pero el ateísmo de Heidegger es inherente a su sistema de pensamiento. Con Heidegger no hay cabida para religión alguna.

Sin embargo, algo ha alterado toda esta trayectoria. Si se abre la página web de CF se encuentra una descripción general de un método psicológico de terapia sin más connotaciones. Pero al margen, aparece una breve cita firmada por "Osho". Éste no es ningún psiquiatra, sino el gurú hindú Bhagwan Shri Rajneesh (como siempre en estos casos, es un nombre adoptado- las dos primeras palabras significan "señor bendito"-: el verdadero es Chandra Mohan Jain). Es un pseudónimo casi póstumo, pues lo asumió al final de sus días -falleció en 1990-, y utilizado debido sobre todo a que el nombre de Rajneesh se manchó mucho en vida, particularmente en Estados Unidos, de donde fue expulsado en 1985. Su mensaje era el tradicional del ramo -meditación, yoga, supresión de la sensibilidad, panteísmo de fondo-, pero eso contrastaba con la permisividad sexual que predicaba, el lujo con que vivía -sus 93 Rolls-Royces fueron todo un símbolo- y otros aspectos oscuros. Sin embargo, tras su muerte y lavado de cara, su organización ha prosperado en la India. Hoy quedan más sus ideas -bajo su nuevo nombre- que su ejemplo. Entre ellas, una que le diferencia de otros gurús: insiste en la terapia e incluye sesiones terapéuticas de grupo. Hay alguna razón más que puede explicar por qué, entre tanto maestro oriental, el elegido ha sido Osho-Rajneesh: se situaba más cerca del budismo que la mayoría de los gurús indios; había tenido contactos con destacados exponentes New Age como el llamado Movimiento de Potencial Humano; incluía algún elemento cercano al psicoanálisis, como sostener que había que liberar la mente de represiones procedentes del pasado; e incorporaba psicoterapia occidental como preparación para la meditación.

Hellinger nunca conoció personalmente a Rajneesh. No se puede saber a ciencia cierta y con exactitud los pasos que le acercan al difunto gurú. Pero los indicios apuntan a que la historia empieza con el apogeo de la carrera de Hellinger, en los 90. A la vez que se extiende su fama, comienza un distanciamiento con el mundo académico. Introduce un método simplificado, e incorpora nociones en principio extrañas a su método y las raíces del mismo, como la identificación de esa especie de insconsciente colectivo familiar que manejaba con un etéreo espíritu o alma colectiva, o el paso de lo "sistémico" del método a la sustancia al hablar de "energía sistémica". Cuando empiezan las críticas de que no apoya sus modificaciones con ningún tipo de validación empírica, Hellinger se enroca y se vuelve huraño. Comienzan poco a poco a hacerse explícitas algunas ideas del gurú indio, como el que una de las claves para identificar y resolver problemas es reflotar el niño que todos llevamos dentro. Desde hace unos años afirma que su método conduce a "movimientos del espíritu" o "del alma": tanto la noción misma como el hecho de reconocer que no sabe cómo funciona y que lo incorpora por la vivencia de experiencias subjetivas, lo alejan casi definitivamente del mundo de la psiquiatría. Desde instancias profesionales comienzan las declaraciones calificando su método de no contrastado y no fiable, y hasta una criatura suya como el International Systemic Constallations Association termina por desmarcarse de él. En sus declaraciones más recientes ya añade "espirituales" a "constelaciones familiares", y se refiere a Dios, sólo que identificado con una fuerza cósmica al modo oriental y no al Dios personal de las religiones monoteístas.

¿Cuál es la causa de este cambio? Permanece en la mente de Hellinger, pero no es el único caso. Precisamente en los 90, otro alemán, Eugen Drewermann, se ponía de moda con sus críticas a la Iglesia católica desde el psicoanálisis; también jugaba con el inconsciente colectivo, al que atribuía la vocación. Tenía en común con Hellinger el sacerdocio católico y los estudios de psiquiatría, sólo que no quiso abandonar la Iglesia hasta hace poco. También él se refugió en una autodenominada "mística de la naturaleza" con elementos orientales. En el fondo, lo que ocurre es que no quedan muchos más refugios cuando uno abandona toda creencia tachada de dogmática, y trabaja sólo con métodos. Queda un vacío de algo que dé sentido a todo, y de una u otra manera se busca. Es posible también que influyera en este giro su segunda esposa, Marie Sophie. En cualquier caso, empieza en esta época a figurar junto a él también en el terreno profesional.

Hasta aquí, podría pensarse que se trata de un psiquiatra que se ha empapado de ideas hindúes a través de uno de sus exponentes más célebres. Pero no acaba aquí todo. En realidad, la organización de Osho -mucho más pujante hoy que cuando vivía el gurú- está fagocitando la obra de Hellinger. Las CF de nuevo cuño que promocionaba éste empezaron a poblarse de expertos que habían pasado por la autodenominada "multiversidad" del Osho Institute en Puna (India). Parece que la figura más determinante en esta invasión ha sido el alemán Svagito Liebermann, que se incorporó a CF en 1995. En un primer momento, reclutó a varias personas que, como él, tenían una licenciatura en psicoterapia o psicología. Pero no se trataba de psiquiatras simpatizantes de Osho, sino de gente de Osho con una licenciatura europea (Liebermann había conocido a Rajneesh en vida, en 1981). Es ilustrativo el caso de quien es la principal figura que trabaja en España: es una balcánica de nombre Nadia Sasumic Kalebic, pero se hace llamar Vedanta Suravi; no es sólo la adopción de un nombre indio, sino que la traducción del mismo, "sol de los vedas" -las escrituras sagradas del hinduismo-, ya habla por sí sola. Y, si la primera generación de expertos tenían una licenciatura civil reconocida, la siguiente, que está apareciendo ahora, no parece tan exigente al respecto: les basta con "graduarse" en la Fundación Osho.

Bert Hellinger cumple en 2009 ochenta y cuatro años. Sigue figurando como el impulsor y cabeza de CF, pero previsiblemente no podrá seguir al frente por mucho tiempo. Conforme declina, sus acólitos empiezan a desvelar sus intenciones. Así, en su propaganda ya empiezan a aparecer sellos con la inscripción "Osho Family Constellations", y Liebermann ya no se recata de decir que contemplan CF como un primer paso, preámbulo de la meditación. CF está así dando sus últimos pasos para integrarse en la organización de Osho, y convertirse en un elemento de captación de clientela para la misma. Por supuesto, seguirá apareciendo Bert Hellinger -con fotos antiguas-, pero como figura decorativa que da un tinte de seriedad, y nada más.

Si, a la vista de la realidad, se pregunta si CF es una secta, la mejor respuesta es que, más que una secta, se trata de una institución que en origen es un método terapéutico especializado, y actualmente está en proceso avanzado de convertirse en una sucursal de una secta hindú. Ahora bien, esta distinción no significa que haya necesariamente que cargar los males en el lado de la secta, y dar por buena cualquier psicología. De hecho, puede ser tan dañina para la persona un método psicológico o psicoterapéutico como lo pueda ser una secta. Y no siempre son realidades inconexas. Puede penetrar la doctrina de un grupo sectario en un método psicológico como aquí, pero también puede influir una psicología desenfocada en adhesiones a sectas. Un caso bastante claro al respecto es el del propio Bert Hellinger. Lo que los anglicanos aplicaron en él fue un método psicológico fenomenológico no muy distinto de la Terapia Gestalt. El resultado fue un vacío interior que dejó el camino libre para que al final se adhiriera a las doctrinas de un personaje que había dado muestras más que sobradas de carecer de equilibrio psíquico. Y en cuanto a la segunda corriente mencionada, el Análisis Transaccional, tenemos asimismo un buen ejemplo de lo que puede dar de sí la supresión de toda autolimitación con origen en los padres -o sea, cualquier educación-, con la figura de un hombre que se crió lejos de sus padres con unos abuelos permisivos que no le ponían traba alguna, y creó así su propio "guión vital": Chandra Mohan Jain, también conocido como Rajneesh, también conocido como Osho.

En el caso concreto de CF, el objetivo en principio es más limitado: recomponer armonías familiares. Básicamente consiste en una especie de juego de rol en donde los participantes asumen un papel familiar unos respecto a otros (que no suelen tener). Con el diálogo afloran los problemas -sucesos traumáticos, enemistades, carencias o lo que sea-, lo cual hace que, con el clima adecuado, se vayan situando las personas subjetivamente en un entorno familiar saneado, con la consiguiente adquisición o recuperación de la felicidad perdida. En la explicación del hecho es donde hay que situar las divergencias o, según se mire, el punto de contacto entre la psicología y la religión oriental. Para unos es una técnica que permite actuar al inconsciente colectivo; para otros, es el espíritu o energía familiar la que actúa; una tercera posición, ecléctica, identifica los dos agentes. A la hora de la verdad, tampoco importa mucho, pues, aparte de que el resultado sea el mismo, ninguna tiene fundamento. Los dos posibles elementos requieren una especie de mente, espíritu o entidad colectiva que no se sabe de dónde puede salir ni cómo puede operar. La psiquiatría actual hace tiempo que ha desechado la noción de inconsciente colectivo, creada por el discípulo de Freud Karl Jung. En cuanto a una especie de alma colectiva, la evidencia misma de la individualidad de la persona la rechaza, por mucho que se quiera hacer derivar de misteriosas percepciones del espíritu cósmico.

En contra de esto, se podrán alegar todo tipo de testimonios de que el sistema ha funcionado. Y, en cierto modo, puede que en algún caso haya dado resultados positivos. La causa es que en psicoterapia, a diferencia de otras ramas de la medicina, el placebo en ocasiones tiene efectos curativos. El mismo Freud constató algún resultado positivo al aplicar su psicoanálisis. Lógicamente, lo atribuyó a su método terapéutico. Ahora se sabe que el verdadero motivo es otro, por lo demás muy acorde con el sentido común. El simple hecho de buscar ayuda y de contar todo lo que uno lleva dentro contribuye a la salud mental en más de un caso. Más que probablemente la aplicación específica del psicoanálisis de Freud fue un estorbo -y serio- a su propia pretensión. El motivo, en última instancia, es que el método no procede de una mecánica, sino de una antropología, de una visión de hombre. Y la de Freud era desastrosa: un animal movido en última instancia por las tendencias sexuales, al servicio de las cuales está incluso la personalidad (si podemos traducir así el ego freudiano). Seguir por ese camino significa polarizar la vida en el sexo, con lo que se ponen en bandeja los trastornos obsesivos y se abre la puerta a otros no menos destructivos de la personalidad.

Hellinger, al parecer, vivió una época de aprendizaje profesional que le sumergió en un mundo empírico de sistemas. Cuando delimitó el suyo, surgieron las preguntas sobre las causas de todo. Necesitaba una antropología, y no parecía muy dispuesto a retomar la que en su día había abandonado. Ahí encontró a Osho. Unas cuantas de las cosas que sostenía (algunas aprendidas a su vez de fuentes occidentales) encajaban bien con el mundillo de raíz psicoanalítica en el que hasta entonces se desenvolvía: papel del inconsciente, superación de experiencias traumáticas represivas, aceptación del yo, el entorno social -y particularmente familiar- en la configuración de la personalidad. Con otros elementos, también es cierto, como el clásico tema hindú de disolver el yo en el espíritu cósmico, no había esa sintonía. En realidad, había alguna cosa poco compatible con la terapia sistémica, como -además de lo anterior y en contradicción con ello- esa especie de individualismo extraño como meta que propugnaba llegar a un estado en el que uno esté por encima de toda institución, incluida la familiar. Pero el caso es que adoptó sus ideas, y éstas han acabado por disolver poco a poco su sistema, y en cierto modo a él mismo.

Con todos estos elementos, se puede tener una cierta idea del efecto que pueden tener las sesiones de CF. En primer lugar, hay que ver la naturaleza del problema. No es lo mismo acudir con un problema más bien superficial que con uno de más calado. Si se trata, pongamos por caso, de que a uno le desquicia su suegra, puede que dé cierto resultado; pero si lo da, es porque enfrentarse con esa situación y tratar de comprender a la otra parte -representada en alguien- ayuda a resolver ese tipo de situaciones, no porque actúe una vaga energía cósmica familiar. Si quien acude está afectado por un trastorno -que siempre trastorna asimismo la vida familiar-, puede deducirse fácilmente que, en el mejor de los casos, saldrá igual de mal que ha llegado: es impensable que un "tratamiento" de este estilo remedie un trastorno bipolar o una esquizofrenia paranoide. Si son problemas derivados de conductas inmorales -bien por ser su autor, bien por ser su víctima-, las doctrinas de Osho resultarán contraproducentes. El infantilismo -eso sí, de persona inteligente- que mostró en su vida se trasladó a su enseñanza, de forma que el cliente encontrará una invitación a trivializar la cuestión de un modo u otro. Y las heridas que causa la inmoralidad no se cierran suprimiendo la moral, por mucho que se disfrace de método terapéutico revolucionario. Tampoco se cierran mostrando una nueva perspectiva de armonía cósmica en la que el mal ocupa un lugar, de forma que forme parte de una nueva experiencia liberadora. Y ese es el tipo de cosas que se deben esperar de gente que se ha formado en la Osho International Foundation.

Hoy en día el mercado de terapias de grupo está muy surtido de todo tipo de montajes. Los hay para desengancharse de vicios -alcohol, drogas, etc.-, para superar defectos de carácter, para rehabilitarse, para arreglar problemas matrimoniales y familiares. Los hay llevados por aficionados, y por profesionales -y en cualquier estado intermedio entre los dos-. Los hay de espíritu cristiano, de inspiración en un naturalismo tipo New Age, de aplicación de todo tipo de teorías psicológicas. También los hay de sectas, o, como en este caso, aprovechados por uno de estos grupos. Algunos ayudan de verdad, otros según a quién, en muchos casos venden humo, algunos son claramente prejudiciales -aparte del perjuicio que supone el alejar de lo verdaderamente eficaz-. Algunos tienen un fundamento único, otros mezclan cosas de diversa procedencia, como sucede aquí. Es indudable que, ante tanto reclamo, es necesario informarse bien, no ya para apuntarse, sino también para poder hacerse una idea y valorar bien. Lo más decisivo es la antropología que subyace en cada método propuesto. En ese sentido, poco importa, por ejemplo, que el "maestro" inspirador de la técnica sea Freud o sea Rajneesh. Pero, si se observa la etiqueta de una secta en la propaganda de cualquier actividad de este tipo, o si remite de un modo u otro a uno de esos grupos religiosos, lo que hay que hacer, y eso es mucho más fácil, es ir directamente a la información disponible sobre la secta. El resto es pura imagen de marketing.