"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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jueves, 23 de enero de 2020

¿Son reales los maleficios y qué daños producen? Esto dice el Padre Fortea



El famoso teólogo español José Antonio Fortea, autor de importantes libros como Summa Daemoniaca y Exorcística, publicó recientemente una extensa reflexión sobre los maleficios y su impacto real en la vida de las personas.

En un video publicado en su canal de YouTube, el P. Fortea señaló que el tema de los maleficios, es decir “la capacidad que tiene alguien para invocar a los demonios”, no es sencillo, pero “no es imposible, teológicamente”.

“Mi opinión es que lo más probable es que los maleficios tienen efecto”, dijo. “Hay gente que invoca a los poderes de las tinieblas para dañar a otros y eso tiene efecto”.

Sin embargo, precisó, este poder demoniaco “no es un poder libre, no es un poder que el demonio hace lo que quiere, está sometido a la providencia de Dios”.

“Y la providencia de Dios, pienso, que en la mayoría de los casos no permite que el demonio dañe a sus hijos de un modo extraordinario. Porque hasta la tentación está limitada por Dios para que se produzca de modo que sea beneficioso para la historia personal de cada ser humano”, explicó.

El sacerdote español subrayó que “es Dios quien guía a todas las naciones, a todos los hombres”.

Más adelante, el P. Fortea indicó que “Dios no concede siempre lo que se le pide a los buenos”. En algunos casos, dijo, esto se debe a que “Su voluntad tiene otros planes”.

“Otras veces, digámoslo así, no puede, en el sentido de ‘mira, yo querría pero hay unos planes que si te lo concedo van a terminar cercenados. No puedo concederte lo que me pides’”, señaló.

“Lo mismo es válido para el demonio, que también tiene sus siervos”, dijo. Pues la razón del demonio para no conceder lo que le piden “puede ser su desidia, su odio incluso por el que le pide esa cosa para dañar a alguien. El demonio no quiere sentirse siervo de los hombres”.

“Otras veces el demonio puede querer dañar a alguien, pero aunque quiera los planes de Dios se lo impiden”, indicó.

El P. Fortea destacó la importancia de “no obsesionarse con este tema”, pues “al que está más obsesionado acaba más convencido de que todo lo malo que le sucede es por culpa del demonio”.

Luego el sacerdote español precisó que “la técnica del maleficio no es nada. Mucha gente pregunta: ‘es que me han hecho el maleficio con sangre de un gallo que derramaron sobre una fotografía mía’. Da lo mismo cómo han hecho el maleficio”.

“Si haces muchas cosas, el demonio ve que tú tienes mucho interés y él quiere ser adorado, que le hagan ese tipo de rituales, porque él es el imitador de Dios”, señaló, “pero en sí eso no sirve de nada”.

“Da lo mismo hacer un rito maléfico con una foto o con un poco de pelo de la persona a la que se quiere dañar o no. En sí mismo eso no va a tener ninguna efectividad”, aseguró.

“Lo que importa es una voluntad, la humana, que pide a otra voluntad, la demoniaca. El medio es lo de menos. Solamente muestra más interés”, añadió.

El P. Fortea remarcó que “aunque el mundo espiritual pueda obrar, la gran cuestión teológica es si Dios lo permite. Pienso que sí. ¿Hasta qué punto lo permite? Eso es algo que en el Cielo lo sabremos”.

“Para que el demonio pueda actuar ha de haber una conjunción de voluntades: la de la persona que pide, la del demonio que quiere entonces dañar a esa persona y Dios que permita eso”, dijo.

El sacerdote explicó que “una cosa es ponerse en el peligro: hacer espiritismo, magia, tratar con fuerzas desconocidas”, pero “otra cosa es vivir siempre con miedo”.

Para alcanzar la tranquilidad, alentó, debemos buscar el bien. “El bien es tan amoroso, tan poderoso, que es lo que nos da tranquilidad”.

Si alguien piensa que ha sido víctima de un maleficio, el P. Fortea dijo que “siempre se aconseja ir a un exorcista, si es fácil. El exorcista no necesita mucho tiempo para orar y ver si hay o no un espíritu”.

“El exorcista no va a saber si le han hecho un maleficio, salvo que tenga un don, cosa que es rarísimo. Pero verá si hay un espíritu, y si hay un espíritu orará por él una vez o varias, hasta que salga ese espíritu”, señaló.

Sin embargo, subrayó que “aunque uno vaya al exorcista o si no tiene un exorcista cerca, hay una cosa que es esencial, orar es el modo de debilitar cualquier no voy a decir maleficio, cualquier acción del demonio”.

“El camino es la oración. Incluso aunque vayas a un exorcista, si no acaba en la primera sesión, hay muchos casos en que sí, vas a tener que orar, vas a tener que tener una conversión, un acercarte a Dios”, aseguró.

“Haga lo que haga ese mal espíritu, la medicina es la oración”, dijo.

Etiquetas: Exorcismos, Exorcismo, Exorcistas, Demonio, diablo, maleficio
(https://www.aciprensa.com/noticias/son-reales-los-maleficios-y-que-danos-producen-esto-dice-el-padre-fortea-video-34536?fbclid=IwAR1mnP82PEarlUyjEaeZqZbn48vfLAsYr2qgAVczuV_dShaimTopcS1Qf7I)

martes, 18 de marzo de 2014

Fue la bruja más famosa de Colombia: hoy es católica devota, activa provida y combate la Nueva Era

Fue la bruja más famosa de Colombia: hoy es católica devota, activa provida y combate la Nueva Era

Vomitó gusanos y alfileres en el exorcismo que la liberó

José Alberto Mojica / ElTiempo.com
La bruja, la más famosa y poderosa bruja que ha tenido Colombia, es ahora una mujer de Dios. 
Atrás quedaron los riegos, conjuros y maleficios, los entierros y brebajes que la convirtieron en la bruja de cabecera de políticos e importantes personalidades colombianas en las décadas de los 70 y 80.

Su testimonio apareció publicado en un polémico libro que escandalizó al país hace más de 20 años –en el que también se hablaba sobre política y narcotráfico– y fue recreado en una telenovela. 

No da la cara ni permite revelar su nombre por preservar su tranquilidad.

No es una simple abuelita
Hoy, a simple vista, la bruja conversa parece una mujer sin muchas pretensiones, una abuelita bonachona. 

Pero realmente es un tren desbocado. Su día comienza con el rezo del rosario, va a trabajar y a hacer negocios, es madre de familia, lidera un grupo de oración, va a misa, visita amigos y cuando puede sale de parranda; pertenece a un grupo provida que lucha contra el aborto –con el que sale a hacer marchas, convence y ayuda a jóvenes para que no aborten– y recorre el país dando conferencias sobre los peligros de la brujería.

Es bajita. Lleva la cara sin maquillaje. Cuando habla, su boca es una metralleta que dispara palabras, refranes, plegarias. Se enfada y se desenfada. Se ríe a carcajadas que contagian. 

Habla, alza las manos y abre los ojos, un par de lámparas que miran profundamente e intimidan. Quienes la conocen la describen así: inteligente, recia, escandalosa, desparpajada, entusiasta, generosa, apasionada y dueña de una fe a prueba de todo.

Dios te pule poco a poco
“Ni a toda hora orando ni a toda hora parrandeando. Cuando le entregas todo a Cristo y le pides que haga lo que quiera contigo, ríete: el Señor es maravilloso, misericordioso. Yo me la paso pecando, pero Dios le va quitando a uno todo, hasta que lo pule”, dice.

Antes de dar esta entrevista, advierte que para que se entienda su historia hay que conocer a la madre Alicia.

Ella fue quien la rescató del mundo de tinieblas, “cuando era una bruja miedosa y cotizada”, para convertirla en una guerrera de Dios. Más tarde, la hermana Alicia dirá que la entonces bruja es ahora un apóstol que ha traído a los caminos de Dios a casi todos a quienes les hizo brujería.

La exbruja habla sobre la monja que la salvó “a través de Cristo” y hace un resumen de su vida.

“Cuando conocí a la madre Alicia tenía una faldita azul oscura y una blusita gris. No sabía quién era. Fue en una iglesia. Yo era dizque católica, iba a misa –pero a misas cortas, porque las largas me daban sueño– pero hacía brujería. Lo único que hice fue cogerla, abrazarla y decirle: ‘Hermana, sálveme, yo hago brujería’. Empezó a orar y me invitó a su convento. Me pidió que rezara el rosario para que Dios nos dejara ver cosas al día siguiente. Estoy segura de que esa noche los cuadros de la casa se cambiaron de lugar. Le dije a mi marido: ‘Ve, los cuadros se están cambiando. Y me dijo: ‘Claro, son los brujos que vinieron por vos’. La noche la pasé muy intranquila. Cuando nos vimos, la madre oró y yo boté gusanos chiquitos por la boca. Eso me aterró. Yo era una mujer exitosa, amiga de políticos. Creía tener el mundo a mis pies pero me faltaba lo más importante: Dios.

Confesión y recaída
“La madre me llevó a donde un monseñor. Hice una confesión de toda mi vida, pero cuando llegué a la casa me llamaron a que hiciera un trabajito y dije: ¿Cuál es la bobada mía de irme a rezar en vez de ganar plata? Volví a caer." 

"Después de hacer mucha brujería y de visitar a tantos brujos, cualquier día acompaño a unas personas a hacer brujería y me empieza a picar el cuerpo, como si me clavaran alfileres; empiezo a sentir desasosiego, a no poder dormir. Busqué a un psiquiatra para ver si estaba loca. Y empiezo a perder muchísimo peso. Después supe que me habían hecho un maleficio. No era capaz de tragar y casi ni de hablar. Escuchaba una voz que decía: ‘Mátate’.

El día del terrible exorcismo
“La madre Alicia y monseñor me hacían oraciones de liberación, hasta que un sacerdote me hizo un exorcismo". 

"Fui con mi marido y con varias personas, entre ellas una amiga mía que era más bruja que yo y que de un momento a otro levantó el comedor con una sola mano, que era pesadísimo, lo elevó y se lo lanzó al sacerdote y lo tumbó. Y de la boca de ella salía puro humo. A otra amiga se le chamuscó el pelo".

"En el exorcismo vuelvo a vomitar gusanos, cae tierra del techo y escupo alfileres. Sí, alfileres. El sacerdote oraba. Yo empecé a botar esas cosas cuando escuché una voz que decía que matara al cura, que era muy alto y robusto, y no sé qué fuerza tuve y le tiré a la garganta y le clavé las uñas; él siguió orando, me puso la hostia consagrada, caigo al suelo, le pido perdón, le digo que ese ataque no había salido de mí y nos postramos ante el Santísimo. Desde ese momento quedo liberada del maligno y puedo retomar mi vida de la mano de Dios”.



-¿Cómo llegó usted a la brujería?
-Cuando era muy joven conocí a una persona que adivinaba la suerte y a la que muchos visitábamos por pasatiempo. Esa persona me enseñó. Empecé con las cartas y el cigarrillo y me convertí en una experta. Fui llevando a otras personas a que creyeran en lo mismo en lo que yo estaba creyendo.

-Y ahora es predicadora católica...
-Es un caminar hacia Dios. Y para caminar hacia Dios hay que enseñarles a los otros a elegir el camino. Mis charlas parten de una vivencia y lo único que busco es que la gente no caiga en el error en que yo caí y que no cambien al único Dios que existe por una cantidad de dioses que pululan. Cuando hablo de esto me refiero a que no tenemos la confianza plena en el Señor ni la esperanza en Él. No sabemos pedirle y no lo tenemos como padre. Y creemos que una planta, un brebaje o una herradura tienen más poder qué Él.

-¿Y cuáles son esos peligros?
-¿Quién se ha hecho leer las cartas o ha usado una pulsera para atraer buena suerte? Y la respuesta, casi siempre, es sí; casi todo el mundo lo ha hecho, por curiosidad. ¿Y qué pasa? Abrimos nuestro cuerpo y nuestro corazón para que entren espíritus del mal. Y aclaro: como existe Dios, existen la brujería y el poder del maligno. Pero la gente piensa que no hay nada malo en que le adivinen la suerte. Y pasamos la vida sin darnos cuenta de que permitimos que el mal entrara en nosotros. Por eso muchas veces no se encuentra vida laboral, la vida económica y el amor son un desastre, y esto puede trascender hasta la tercera o cuarta generación. Lo dice el Evangelio. Es una catástrofe espiritual.

-¿Qué recomienda entonces?
-Quienes se han metido en estas cosas, acudan a un sacerdote que los oriente y les haga una oración de liberación, o hagan una confesión de todo corazón para que los perdonen de ese atentado contra la fe de Dios. Si el caso es muy grave, tal vez requiera exorcismo. Pero debe ser con un sacerdote autorizado, no con cualquiera.

-Usted les hizo mucho mal a muchas personas ¿Qué pasó con ellas?
-Lo primero que hice fue llevar a esas personas a Dios. Y tuve la gran oportunidad de llevarlas a casi todas. En ese aspecto estoy muy tranquila porque les pedí perdón y traté de sacarlas de todo eso.

-¿Y las personas que le hicieron brujería?
-Cuando el padre me hizo el exorcismo les preguntó a los espíritus que me tenían poseída quiénes eran, que dijeran sus nombres, y eran dos compañeras de la universidad que no tenían por qué quererme ni por qué odiarme. Yo no voy a entrar a juzgarlas. Pudieron haber estado tan equivocadas como yo. ¿Qué las movió? Mi soberbia, porque yo me creía muy poderosa. Me las he encontrado. Una no me habla, pero con la otra sí he charlado. Están perdonadas.

-En su época abundaban las brujas en Colombia. ¿Hoy es igual?
-En todas las épocas hay personas que adivinan la suerte y hacen brujería. Mire la televisión y sus mensajes, que promueven a personas a las que se puede acudir cuando el marido se va o el novio se desenamora. ¿O no hay avisos que dicen: ‘venga y le hablo sobre el futuro’? ¡Claro! En la calle entregan papelitos que dicen: ‘atamos a su ser querido y si no llega, le devolvemos el dinero’. La brujería es un negocio del maligno donde la persona algunas veces cree que está charlando y en otras sí sabe que con eso se hace el mal.

-¿Se ha sentido tentada a volver a hacer brujería?
-No, nunca más. No lo volvería a hacer. Me privo de muchas cosas, de tener objetos que yo sé que inducen al mal. Soy enemiga del I-Ching, de la nueva era, del feng shui, porque todo esto desplaza a Dios y yo quiero llevar a Dios en mi corazón. Hay que pedir fortaleza para no volver a caer. Cuando la gente dice ‘a mí no me entra ningún mal’, yo me río porque para que no te entre nada tienes que estar confesado, comulgado, rezar el rosario. Esas son las armas.

-¿Puede decir, entonces, que todo quedó atrás y vive tranquila?
-En este momento no odio a nadie, no tengo rencores, no estoy herida por nadie. No sé si tenga enemigos gratuitos o alguien que me odie. Seguramente. A uno lo quieren o lo odian. Pero en este momento estoy en paz.

Esta mujer, usando el nombre "Amanda" participa este mes de marzo en eventos del II Congreso de Oración y Alerta de los Peligros de la Brujería en Colombia (su Facebook, aquí), el 21 de marzo en Popayán.

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jueves, 20 de junio de 2013

«No existe la magia buena», dice el exorcista oficial de la diócesis de Cartagena-Murcia



Hechizos, ataduras, conjuros para conseguir cosas, amuletos, adivinación... todo eso abre las puertas al demonio, dice.

El padre Salvador Hernández Ramón es el exorcista oficial de la diócesis de Cartagena-Murcia: cuatro obispos consecutivos han confiado en él para esa función. Ha decidido hablar de su lucha contra demonios, maleficios y oscuridades en el reciente libro del periodista José María Zavala «Así se vence al demonio» (LibrosLibres). Lo hace por la misma razón que su maestro, el exorcista oficial de la diócesis de Roma, el padre Gabriel Amorth, que en 1990 publicó su libro «Habla un exorcista»: para evangelizar, ayudar a la gente oprimida por el Maligno, prevenir contra las prácticas de riesgo (brujería, «new age», adivinación, amuletos...) y animar a una vida de sacramentos y cercanía con Dios.

- ¿Cómo ha llegado usted a servir a la Iglesia como exorcista?
- Hace 27 años que trabajo en pastoral de prisiones y visito cárceles. Desde el principio me encontré allí con chicos que habían jugado con espiritismo, ouijas o habían realizado pactos satánicos. Me decían que no podían cambiar, que todo les iba mal porque pertenecían al demonio, que estaban enganchados, etc...

- ¿Enganchados como drogadictos?
- Llevo años trabajando con drogadictos. Fundé una asociacion para que se desenganchen. Muchos no admiten su problema: te dicen "bah, sólo soy porrero [fumador de hachís] de fin de semana", o "no estoy enganchado, yo controlo". Pero no controlan, ni el que se dedica a la droga ni el que se dedica a la magia.

- ¿Hay magia blanca? ¿Hay magia sin intervención demoníaca?
- No existe la magia buena, no hay magia blanca; todo es magia negra. Toda la magia consiste en que actúen demonios. Cuando actúan hechizos o maleficios, siempre hay detrás un brujo. Un brujo es una persona que busca poder y está dispuesta a hacer daño. Pacta con un demonio, pero el demonio siempre acaba dominando al brujo. Algunos magos, cuando ven que ´ya no controlan´ y que se acerca su destrucción, acuden a mí, me piden ayuda. Para liberarles son necesarios muchos años de exorcismo y un cambio de vida, una vida cristiana fuerte.

- ¿Cuánta Nueva Era es realmente diabólica, con presencia demoníaca?
- Muchas ofertas de la Nueva Era, como el reiki, consisten en que alguien te impone las manos. ¿Qué garantías tienen de esa persona? Puede ser un brujo camuflado. He tratado muchos que vienen del reiki, de recibir esa imposición de manos, de abrirse a guías, a entes, ¡es como el espiritismo, es abrir una puerta a los espíritus malignos! También puede darse en pseudo-meditaciones trascendentales. La Conferencia Episcopal de EEUU ya explicó que el Reiki y otras técnicas de Nueva Era no son eficaces segun comundidad cientifica, no tienen rigor... Pertenecen al mundo de la supersticion. Pero yo he visto varios casos de demonios introducidos por reiki o por invocaciones.

- En el libro "Así se vence al demonio" no se mencionan fenómenos de liberación de lo maligno ligados a la Renovacion Carismática Católica, como la oración de liberación o la oración en lenguas (en griego, glosolalia). El padre Rufus Pereira, de la Asociación Internacional de Exorcistas, cuenta que su primer caso lo solucionó orando en lenguas al estilo carismático, no con un exorcismo... ¿qué validez le otorga a esto?
- No niego que haya dones y carismas que ayuden a la liberación. Eso depende sólo del Espíritu Santo. Pero creo que el ritual de nuestra madre, la Iglesia, da mayor eficacia a la liberación a corto, medio y largo plazo.

- ¿Y qué validez tiene una oración de liberación o una orden a un demonio, para que se vaya, por parte de un cristiano protestante o un pastor evangélico, etc...? Conozco exorcistas que lo valoran y otros que no.
- "Si tienes fe como un granito de mostaza"... La fe en Cristo, Dios y Hombre, invocarle a Él y su salvación, es eficaz, aunque seas protestante. Pero la eficacia de la Iglesia y de su ritual es mayor. Además, los sacramentos, la comunión, la confesión, obran por su propia gracia y son poderosos.

- ¿Y si una persona oprimida por el demonio le dice: "bueno, padre, ya no le necesito más, yo ya rezo por mi cuenta y voy a misa de vez en cuando, no necesito sus exorcismos"?
- A medias tintas, no hay eficacia. Una profesora de Nueva Era que acudía a mí para los exorcismos no quería asumir una vida cristiana plena. Le dije: "teléfono rojo con Dios no lo tiene nadie". Hay que pasar por los sacramentos, la oración... Lo otro es Nueva Era y engaño. Cuando uno es liberado y baja la guardia se expone a que vuelva el demonio. No funciona eso de ser inconstante, o llevarse agua y sal exorcizada y "ya me arreglo yo". No, hace falta conversión y sacramentos. Hay gente liberada del maligno que recayó luego por ir a macrobotellones o sitios de desenfreno, por romper su vida de fe.

- ¿Tiene sentido que un exorcista interrogue a un demonio? Me refiero a cuando lo tiene "atado", muy debilitado...
- San Juan al demonio le llama padre de la mentira. De veinte cosas que te diga, la mayoría son falsas. Cuando está ya muy debilitado y agotado quizá te anuncie el día en que saldrá finalmente, y luego puede que sea cierto. Pero por lo general yo no les creo nunca. Jesús no parlamentaba con ellos, los expulsaba. Es inútil tratar de sacarle información a un demonio sobre temas dogmáticos, exégesis, etc... Una pérdida de tiempo. Todos ellos buscan dirigir a la persona a su destrucción.

- ¿Qué síntomas indican una presencia demoníaca en una persona?
- Todos tienen aversión contra lo sagrado, cruces, imágenes santas, Biblia... Luego hay otros signos, distintos según la persona: fuerza descomunal, dilatacion de pupilas, cosas antinaturales, hablar lenguas desconocidas, etc...

- ¿Qué es lo que lleva a sufrir esta presencia diabólica?
- Hoy hay menos "defensas" porque hay más increencia y hedonismo y se da la espalda a Dios. Volvemos a una época pre-cristiana, como en el Imperio Romano. Ese vacío lo ocupan falsos sucedáneos: la Nueva Era, las sectas, el satanismo...

- Hay quien alarga la lista y añade de todo: el alcohol, la droga, el rock...
- El desenfreno es malo siempre. El rock que puede llevar a lo demoníaco es el satánico. No todo el rock es malo. Yo de chaval estuve en un grupo de rock "bueno", con 14 años. Nos llamábamos "The Buitres", jaja. Y luego en otro que se llamaba "The Surfing". Y voy a decir algo que poca gente sabe: resulta que Benedicto XVI es un gran experto en rock satanista. Parece mentira, pero es algo que él ha estudiado.

- ¿Y cómo se combate la acción maligna, diabólica?
- Todo eso se combate con oración, sacramentos, una buena confesión (los pecados mayores primero), rezando el Rosario, meditando la Palabra de Dios, con la devoción al Arcángel San Miguel... La invocación a San Pío de Pietrelcina y Juan Pablo II molesta mucho a los demonios, porque son dos grandes santos...Veo también que hoy en las casas cristianas faltan imágenes cristianas. Y que es importante bautizar a los niños cuanto antes... ¡Alguna enfermera o doctor, quizá de una secta satanista, podría hacerles un maleficio antes de su bautizo! En un caso que cuento en el libro el demonio nos dijo: "yo llegué antes", es decir, consagraron al demonio a ese niño antes de que le bautizaran.

- Este tema de los brujos es complejo... ¿Cómo averiguar quién hace maleficios, cómo demostrarlo? África tiene un problema con miles de personas estigmatizadas como supuestos brujos, cuando se trata sólo de niños o ancianos, cabezas de turco... Pero en República Centroafricana, por ejemplo, se mantiene un "crimen por causar daño mediante brujería", heredado del Código de la época colonial francesa...
- Por supuesto que hay una pléyade de charlatanes de feria, buscones y aprovechados, que no tienen base satánica real y son falsos magos, estafadores que sacan el dinero a los ignorantes. Pero si se comprueba realmente que alguien es un sacerdote satánico, con eficacia real y repetida para causar el mal, con pruebas y testigos ¿no debería haber alguna penalización para alguien así? Está por legislar. Nosotros, los exorcistas, oramos desde la misericordia y pedimos la conversión de todos.

- ¿Cómo se forma un exorcista del s.XXI?
- La enseñanza teórica que dan en los cursos del Regina Apostolurum, en Roma, están bien: leyes, temas de sectas, psicología... Van a ellos exorcistas y gente que trabaja en temas relacionados con sectas o satanismo. Yo estuve en uno. Pero además, como dicen en el "talego", "me busqué" la vida. Hice amistad con el padre Gabriel Amorth, el exorcista de la diócesis de Roma. Había leído su libro en Planeta Testimonio. Él aprendió de su maestro, el padre pasionista Candido Amantini. Y estuve con él un año, aprendiendo en Roma. Mis cuatro obispos vieron la necesidad de especialización; de ahí mi experiencia con Amorth. Es bueno especializarse, tener la teoría y acumular casos.

- ¿Y qué aprendió?
- Bueno, los dos hemos visto que el ritual antiguo, el de 1614, sintetizado por Pablo V, es más eficaz que la nueva revisión, la moderna. Los liturgistas que la hicieron no consultaron a los exorcistas: tiene salmos más bonitos, pero es descafeinado, suave. Yo usaba antes el ritual moderno, de los años 90, pero hoy veo más eficaz el de 1614.

- ¿Tiene que ver con el latín?
- No sé si tiene algo que ver el latín. Lo que está claro es que tiene más "mandatos", más órdenes de expulsión, es más contundente.

- ¿Cuántos exorcistas hay en España?
- Una estadística en el libro dice que hay 18 diócesis con exorcista oficial; es una tercera parte de las del país. Los que trabajamos en este campo nos consultamos unos a otros, compartimos experiencias, etc... El padre Lorenzo Alzina, de Mallorca, que lleva en esto desde 1976, me consulta casos, me envía algunos... También hablamos con el padre Juan José Gallego, de Barcelona; el padre Enrique, aquí en Madrid... "Tengo tal caso, ¿como lo trabajas tú?" Por ejemplo, casos que se quedan atrancados. Pero el ritual necesita frecuencia, hay gente que le cuesta viajar cada semana a otra región para recibir los exorcismos. Debería haber más sacerdotes dedicados a este ministerio.

- ¿Cómo evita el exorcista caer en el divismo? En varios países hay casos de exorcistas, igual que en otros servicios que llaman la atención de la gente, llevados por la fama hacia la desobediencia, ¿cómo se prevé esto?
- Nuestra referencia siempre ha de ser Cristo y su humildad. La humildad es el antídoto contra todos los engaños del demonio. "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón", dice el Señor. Además, los exorcistas no liberamos a nadie, no tenemos mérito: el que libera es el Señor.

- En el libro cuenta usted muchos casos y además, y es más asombroso aún, hablan personas que han sufrido en carne propia o en su familia casos muy asombrosos... ¿No le da miedo la notoriedad?
- No quiero autobombo. Cuando acabe la promoción del libro, a la que me comprometí, me vuelvo a lo mío, mi parroquia, mis casos, mis presos. Sólo lo hago porque Juan Pablo II pidió que los exorcistas estuviésemos también en los areópagos modernos. "No flowers for me", si se me permite el inglés macarrónico. Se trata sólo de ayudar a la gente. Después de ver las orejas al demonio, nunca mejor dicho, muchos pasan de la increencia o el ateismo práctico, de una vida de comodidades, a una vida de oración, fe y dos o tres rosarios al día...

viernes, 8 de febrero de 2013

Magia, maleficios y espiritismo, la fórmula Nueva Era para la iniciación luciferina planetaria




Magia, Maleficios y Espiritismo
Autor: Oscar Gerometta 

Según el pensamiento mágico existen fuerzas en la naturaleza que pueden ser captadas a través de rituales y utilizadas para el bien o para el mal.

En los últimos años ha ido ganando campo el pensamiento mágico, el que puede ser caracterizado por el convencimiento personal de la existencia de una serie de fuerzas en la naturaleza, susceptibles de ser captadas a través de rituales que permitirían direccionarlas en beneficio o detrimento de las personas.

No se trata de grupos definidos y estructurados en general, sino más bien de la difusión del recurso habitual a ‘parapsicólogos’, ‘videntes, ‘sanadores’, ‘adivinos’, ‘chamanes’, capaces de ‘ver’ lo que suele estar oculto a los ojos del vulgo, realizar o destrabar trabajos, preparar conjuntos, talismanes y pociones, etc.

Este fenómeno tiene algunas manifestaciones que podríamos considerar como ‘culturales’, tales como el uso de cintas rojas en la muñeca para evitar la envidia; pero también puede tomar características más estructuradas cuando van de la mano de personas supuestamente dotadas de ‘dones’ que les permiten ofrecer sus ‘servicios’ a quienes los requieran, aprovechando un cierto espíritu supersticioso.

En este sentido, y ante la confusión que estas ofertas y prácticas provocan, es conveniente tener en cuenta: 


Que la posibilidad de manifestaciones que pueden parecer no comunes (tales como predicciones, hipnosis, capacidad de influenciar, etc.), no requiere de suyo la apelación a una calificación sobrenatural para poder explicarlas. 

Que muchas de estas manifestaciones o fenómenos se pueden explicar suficientemente a través de la sugestión individual o colectiva, que puede ser directamente querida y provocada por quien lo conduce, o provocada incluso involuntariamente. 

Que el hecho de que la ciencia no pueda dar una explicación acabada de un fenómeno no indica su carácter preter o sobre natural, sino simplemente nos señala uno más de los límites de la ciencia, los cuales hemos de aceptar con humildad. 

Que ante el deseo de buscar una explicación, ha de apelarse primeramente a las explicaciones de orden físico, luego a las de orden médico, luego a las de orden psicológico, y solo entonces a las de orden sobre humano. Pero aún en este último supuesto, no quiere decir que sean necesariamente referidas a Dios. 

Que el demonio obra más habitualmente a través de la tentación y la seducción, que utilizando recursos extraordinarios. No debe adjudicarse a la acción del maligno, lo que puede ser simplemente explicado a través de la libertad y la debilidad del hombre. 

Que un cristiano en Gracia de Dios, no tiene motivo para tener ningún ‘trabajo’ o ‘brujería’, ya que en él está presente el mismo Señor. La mejor prevención contra los maleficios es la confesión frecuente. 

Que Dios obra ordinariamente en el mundo, conduciendo la historia a través de los hombres y mujeres sencillos que son fieles a su llamado de Amor; las intervenciones extraordinarias, tienen lugar solo extraordinariamente, y por lo tanto no debe darse un carácter extraordinario a lo que podría explicarse de un modo más sencillo. 

Algunas Consideraciones

Desdichadamente, la falta de formación y un cierto espíritu supersticioso que anida en el corazón de todo hombre, hace que muchos cristianos aún piadosos acudan a prácticas mágicas o adivinatorias en algunas circunstancias. En este punto es conveniente recordar lo que señala el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto (n. 2116-2117).

"Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir" (Cf. Dt 18,10; Jr 29,8). 

La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘médium’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de grajearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

"Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo – aunque sea para procurar la salud -, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. 

El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legitima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo."