"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 4 de diciembre de 2019

¡Recuerden!: Los católicos no debemos venerar a estos ángeles


Los ángeles Uriel, Chamuel, Zadkiel y otros, NO SON ÁNGELES DE LUZ 
y por lo tanto NO DEBEN SER VENERADOS.


por Editor de ChurchPOP - diciembre 2, 2019

Los ángeles son personajes importantes en la historia de salvación, tanto en la tradición judía como cristiana. 

Sin embargo, los católicos deben tener cuidado: solo hay  tres ángeles que debemos venerar por su nombre. No se deben usar otros nombres de ángeles que haya escuchado, como Uriel, Chamuel, Zadkiel u otros.

Entonces, ¿Por qué celebramos la fiesta a los arcángeles?
En primer lugar, observe que el  nombre oficial de la Fiesta de los Arcángeles es “Fiesta de los Santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles”. Tenga en cuenta que  solo se enumeran tres nombres.

Aunque ciertamente hay muchos más ángeles que estos tres, estos son los únicos ángeles que se nombran en la Biblia. Miguel se menciona en Daniel, Judas y Apocalipsis, y es el líder de los ejércitos angelicales del Señor. Gabriel se menciona en Daniel y Lucas, y es el ángel que anunció a María que concebiría a Jesús por el Espíritu Santo. Rafael es el nombre del ángel en Tobías.

Todos los demás nombres de ángeles que haya escuchado provienen de libros o leyendas no canónicos, y estos nombres no deben usarse.

¿Siempre fue así?
Este tema fue abordado hace muchos siglos por un consejo local en Roma en el año 745 dC, dirigido por el Papa San Zachary. El consejo estaba respondiendo a un sacerdote en Alemania que estaba extendiendo una oración a 8 ángeles, 7 de los cuales no se mencionan en la Biblia. 

El concilio condenó la oración como sacrílega, dijo que los 7 nombres no bíblicos eran de demonios y declaró que los únicos nombres angelicales que el sacerdote debería usar son los tres en la Biblia.

Aparte de otro consejo local que tuvo lugar 40 años después, y que básicamente reafirmó las enseñanzas del consejo romano, la Iglesia ha tenido poco que decir sobre el asunto, hasta hace poco.

Desafortunadamente, varios movimientos ocultos y de la Nueva Era han revivido el uso de estos otros nombres angelicales. Entonces, en 2002, la Congregación para el Culto Divino emitió un nuevo Directorio de Piedad Pública que declaraba que ” la práctica de dar nombres particulares a los ángeles, con la excepción de Michael, Gabriel y Raphael, debe ser desaprobada”.

Venerar a los ángeles como buenos siervos de Dios es una práctica católica buena y santa, pero quédate con los Ss. Miguel, Gabriel y Rafael.

¡Santos Arcángeles, por favor llévennos más cerca de Jesús!
(https://es.churchpop.com/2019/12/02/recuerden-los-catolicos-no-debemos-venerar-a-estos-angeles/?fbclid=IwAR0J841AAZmH626LPE9J1QmvV6cCUzbSv6P0FfbIvbaY7_0KT73No2W9E6M)

miércoles, 1 de octubre de 2014

¡Atención con los ángeles de la Nueva Era, porque son demonios!


Hay muchas personas que coleccionan imágenes de ángeles porque se han puesto de moda. Pero, ¿qué son los ángeles?

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia, los ángeles son criaturas espirituales que glorifican a Dios sin cesar y que sirven sus designios salvíficos con las otras criaturas: “Los ángeles cooperan en toda obra buena que hacemos” (Santo Tomás de Aquino).

Ángeles “piratas”

En el lenguaje popular de la Ciudad de México, llamamos “piratas” a los productos falsificados o a las personas que ejercen un oficio sin las debidas licencias, por ejemplo: un taxi pirata, discos, películas, perfumes, licores y ropa piratas.

Estos productos copian o imitan a los originales para engañar a los compradores. O a veces los compradores adquieren productos piratas a sabiendas, porque no pueden adquirir el producto original por ser inaccesible a su bolsillo.

¡También hay ángeles “piratas”! que imitan a los originales y se hacen pasar por ellos engañando a los consumidores.

Lo que no son los ángeles:

·      No son humanos que han muerto y que vienen a la tierra a cumplir una misión, como nos lo dicen las películas norteamericanas una y otra vez.
·      No son humanos que han muerto en su tierna infancia y que van a unirse al coro de los ángeles en el cielo.
·      No son seres de otros planetas que vienen a hacernos el bien.
·      No son otros dioses que rigen los destinos de los hombres a su capricho.

Lo que sí son:

Son criaturas. Es decir, son seres creados por Dios, “Creador de todo lo visible y lo invisible”. No son dioses menores.

Espirituales. El creador de todas las cosas quiso crear al hombre, un ser animal (ni modo), pero diferente a los demás animales por tener un alma espiritual. El ser humano es material y espiritual. El ángel, en cambio, es solamente espíritu creado, no tiene cuerpo material.

Cuando se presentan a los hombres en cumplimiento de su misión divina, toman figura humana para que podamos verlos, pero ellos no tienen cuerpo.

Los pintamos con alas para significar su misión de mensajeros de Dios (“Voy volando”). Posiblemente nos hayamos inspirado en las mitologías de los persas, de los griegos y de los romanos para pintarlos con alas.

Que glorifican a Dios sin cesar. Son criaturas ordenadas a la alabanza de Dios su creador. En él encuentran su plenitud angélica y su felicidad.

Y que sirven sus designios salvíficos con las otras criaturas. La palabra “ángel”, en griego, significa “mensajero”, y ese es el oficio de estos espíritus creados por Dios.

Los ángeles cooperan en toda obra buena que hacemos. Nuestra creencia es que todos tenemos un ángel de la guarda puesto por Dios como fiel custodio de nuestra salvación.

Hay ángeles y ángeles

Poco sabemos de la naturaleza de los ángeles, pero en la Biblia se mencionan con diferentes nombres que quizás indiquen una especie de cargo o de oficio: ángeles, arcángeles, principados, potestades, virtudes, dominaciones, tronos, querubines y serafines.

¿Los ángeles tienen nombre? Somos los humanos los que tenemos necesidad de poner nombres. Poner nombre a algo nos hace ser un poco dueños de lo nombrado. Por eso los ángeles nos dan su nombre para hacernos sentir que son nuestros. Pero solamente conocemos el nombre de los arcángeles Rafael (Dios cura), Gabriel (Varón de Dios o fuerza de Dios) y Miguel (¿Quién como Dios?)

Los demás nombres de los arcángeles han salido de libros que no están en la Biblia, y que pertenecen a las tradiciones judías o cristianas.

Todos los demás nombres que se les dan a los ángeles pertenecen a esa doctrina pirata que la Iglesia no enseña y no acepta.
¡Por fin!: San Miguel Arcángel

A san Miguel Arcángel –cuya fiesta se celebra el 29 de septiembre– lo representamos como un fuerte soldado con alas que, espada o lanza en mano, somete bajo sus pies al Demonio, mientras en la otra mano empuña una bandera que lleva el lema “¿Quién como Dios?”, que es la traducción de su nombre.

Según la tradición judeocristiana y la Biblia, Miguel es el príncipe de las milicias celestiales que se enfrentó al ángel rebelde (¡el Diablo también es un ángel!) que, como criatura libre, se reveló contra Dios al grito de “¡No serviré!”, encabezando a otros ángeles rebeldes.

Miguel los venció y los precipitó al infierno para siempre.

Por eso la Iglesia lo tiene como patrono muy especial en la lucha contra el diablo y lo invoca en momentos de persecución y de prueba.

Para nuestra vida

No perdamos la devoción a los santos ángeles que nos inculcaron nuestros padres cuando éramos niños. El culto de veneración a los ángeles y a los santos es grato a Dios, porque en ellos vemos la gracia divina dada con generosidad por el que es dueño y dador de todas las gracias.

Hoy también están de moda los endemoniados, que en la mayoría de los casos no son más que enfermos, pero ciertamente el Demonio nos acecha y nos tienta sutilmente. En ese momento invoquemos al arcángel san Miguel y digamos su lema de combate: “¿Quién como Dios?”

Por el padre Sergio G. Román
Artículo publicado originalmente por SIAME
(extraído de: http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/cuidado-con-los-angeles-piratas-5803999701762048)

miércoles, 20 de agosto de 2014

No todos los que invocan a los ángeles llaman a los mismos seres

bruja invocando con una bola de cristal

agosto 18, 2014
Los ángeles con los que se comunica la New Age no son los mismos ángeles de Dios.

Un campo de batalla actual entre el catolicismo y la New Age es respecto a los ángeles, y como ambos usan el mismo término, muchas veces nos hacen pasar “gato por liebre”. Los ángeles de la News Age son seres “cósmicos” como ellos dicen, mientras que los de Dios, son su creación, que hacen su voluntad y están al servicio de los hombres.



bruja invocando con una bola de cristal



En este artículo veremos las diferencias para separar la paja del trigo. Si tenemos claro que no se invoca a los ángeles con una bola de cristal, como muestra la imagen del post, empezamos bien. Es un buen material para discernir.

LOS ÁNGELES ESTÁN AL SERVICIO DE DIOS

Y es sólo por voluntad de Dios que pueden estar al servicio de nosotros, los hombres, para los fines tendientes a nuestra salvación; por lo tanto, los ángeles no están para complacer el capricho y la curiosidad de los seres humanos.

Entre las numerosas prácticas de la llamada NUEVA ERA o NEW AGE, o ERA DE ACUARIO, se pretende desarrollar facultades para hacer posible un encuentro con el mundo de los “ángeles”. Se ha llamado a está práctica “Comunicación con los ángeles” o “Meditación con ángeles” o bien, “contactos angélicos”.

En la actualidad, esta modalidad de “Canalización”, la cual intenta lograr contactos con “ángeles”, ha tenido gran aceptación en varias partes del mundo.

Entre los temas que más atraen a la gente están los rituales mágicos, la Meditación con “ángeles”, la sanación por imposición de manos, la astrología etc., junto con amuletos, ungüentos mágicos, péndulos, talismanes, demostraciones de artes adivinatorias como el Tarot y el esotérico I Ching, la Numerología, el Chamanismo y una extensa selección de documentos y publicaciones afines. Todas estas manifestaciones son consideradas como parte de lo que ha venido difundiendo el movimiento de la Nueva Era desde hace algún tiempo.

MOTIVACIONES QUE TIENE ESTA PRÁCTICA

Sabemos por la Sagrada Escritura y por las enseñanzas de la Iglesia que el plan de Dios para los hombres es nuestra salvación, a través de Nuestro Señor Jesucristo, Redentor y Salvador de toda la humanidad. Las Escrituras nos dicen que Su Encarnación fue anunciada por el Ángel Gabriel; Su Nacimiento fue proclamado por los ángeles, los cuales estuvieron presentes también después de Su Resurrección, al lado del sepulcro vacío y en la Ascensión, anunciando Su próxima venida en gloria: anunciando el Reino de Cristo.

No obstante, en la actualidad, se pretende introducir la idea de que existen ciertos “ángeles” que traen un plan de Dios distinto al que ya nos fue revelado por el Señor: Un “plan” que lo que ellos llaman el “Cósmico” tiene para la humanidad, a través del cual estos “ángeles” informan a los seres humanos de la necesidad de lograr un cambio de sus estados de conciencia, para poder captar la “nueva realidad” o “cosmovisión emergente” que ellos anuncian. De esta manera, implementando las técnicas adecuadas, sería posible conseguir la transformación que prometen tales ángeles, los cuales anuncian una Nueva Era: La Era de Acuario, cuando la humanidad se está esforzando cada vez más por buscar la Luz.

Es decir, que éste es un plan que pretende lograr una transformación del hombre, a través de un cambio de los estados de la conciencia, para sintonizarlos con la “nueva” realidad que traería consigo la Nueva Era de Acuario, la cual engloba todos los cambios que aseguran sufrirá el planeta en su evolución -como dicen- hacia esa nueva era, conjuntamente con los seres humanos que también hayan evolucionado a través de dichas técnicas.

En manuales que circulan sobre esta práctica, se asegura que los “ángeles” se están comunicando actualmente con los seres humanos de una forma muy distinta a como lo hicieron en el pasado; sin embargo, en dichos manuales se afirma también que en la Edad Media ya se conocía esta práctica en ciertas religiones, pero el secreto lo conocían únicamente los iniciados.

MÉTODOS Y TÉCNICAS

En los manuales donde se describe el método para lograr la ansiada “comunicación angélica”, se observa que esta práctica persigue el desarrollo de los llamados chakras, canalizando la energía a través de los mismos, con una serie de ejercicios derivados del yoga, más el recurso de la “meditación” con la recitación de un mantra específico, al estilo oriental del Budismo y el Hinduismo, junto con la visualización de mandalas, símbolos utilizados en el Tantrismo.

Es importante destacar que el concepto de “meditación” usado en las religiones orientales, no tiene semejanza alguna con el concepto de meditación cristiana.

 ¿Qué son estos recursos -mantras y mandalas- utilizados en las “meditaciones” que se hacen en dichas prácticas?

En este método se usa un mantra como medio de invocación a los “ángeles” y se afirma que el mismo fue entregado por dichos “ángeles” a los autores (tres norteamericanos) de un libro que trata sobre el tema. Normalmente, los mantras se usan para producir un ritmo pendular de la menté que va eliminando todo pensamiento hasta quedar la persona en estado similar al del trance hipnótico.

¿Qué es un mantra?

La Enciclopedia Grolier lo define así: Un mantra es una sílaba mística, o frase, usada en rituales y meditaciones en el Hinduismo y en el Budismo. Los mantras tienen una profunda afinidad con las deidades particulares o fuerzas espirituales que representan. Al entonarlos, el devoto establece un lazo de unión con diversas fuerzas o espíritus. Algunos mantras considerados sagrados, son versos en sánscrito de los Vedas [libros sagrados del Hinduismo].

¿Qué espíritus o fuerzas pueden invocarse con dichas sílabas o frases?

A Dios y Sus ángeles se les invoca, no con mantras, sino simplemente hablándoles en forma sencilla y nunca oculta.

Bob Larson, escritor y conferencista norteamericano, dice que al entonar las sílabas del mantra, repetidamente, una y otra vez, las facultades neurosensoriales del cuerpo se fatigan y quedan paralizadas. Si el mantra se basa en un nombre de una deidad pagana o un principio espiritual, el efecto producido es más peligroso y puede inducir a estados de trance y alteración de la conciencia. El propósito de esta clase de meditación (con utilización de mantras) sería buscar la divinización y, el integrarse de la propia conciencia del individuo con la llamada Mente Universal.

Los mandalas, por su parte, son diagramas del Universo, usados con propósitos rituales en el Budismo Tántrico. El mandala consiste en un grupo de deidades cósmicas, sus símbolos o sílabas mágicas asociadas con ellas, dispuestas en uno o más círculos, rodeados de un cuadrado y orientados hacia los puntos de la brújula. Las imágenes de los mandalas se visualizan durante las prácticas de meditación.

Esta técnica de meditación, con la entonación de mantras y visualización de mandalas, provocaría estados alterados de la conciencia en las personas. Es decir, salirse del estado consciente en el que normalmente se está- y llegar a un estado de trance, similar al estado de trance hipnótico en el que no se está ya consciente, la mente está en blanco y en tal estado pueden suceder muchas cosas.

Todo esto está unido al concepto de que “todo es energía y los seres humanos son energía”. Los “ángeles” son descritos también como “energía pura”.

Esta técnica viene aderezada con el mensaje que supuestamente traen tales “ángeles”: “Alrededor del planeta, la gente está recibiendo el mensaje: `los ángeles están listos para llegar a nuestras vidas, siempre y cuando cada uno de nosotros lo haga posible con una evolución de la conciencia’.” Es decir, que lograr dichos estados alterados de la conciencia es requisito indispensable para enterarse de lo que quieren los ángeles; pero el primer paso lo tienen que dar los seres humanos, pues se afirma que existe un “plan divino” (ya mencionado), en el que los hombres deben “buscar este acercamiento para colaborar como parte de ese plan”.

CONCEPTOS

¿Cuáles son los conceptos más importantes que esta práctica trata de introducir en las personas?

“La certeza de que los seres humanos pueden establecer comunicación con los ángeles a través de técnicas como las descritas.”

Comunicarse con un ángel es un deseo que muchas personas quisieran hacer realidad; pero eso no depende de nosotros, ni de técnicas o fórmulas específicas. Los ángeles, como hemos visto, no están esperando a que nosotros decidamos establecer contacto con ellos, pues no dependen de nosotros sino de Dios que es Su Creador y a El sirven. Si una persona ha de recibir la visita de un ángel, siempre será a fin de que se cumpla un designio divino o para ayudar a dicha persona en una empresa especial, encomendada por Dios.

“La creencia de que la frecuencia de los ángeles es muy alta y que para comunicarse con los ángeles hay que modificar la `frecuencia’ o `rata vibratoria humana.”‘

Cuando ha sucedido que un ángel se aparece a uno o a varios seres humanos, por encargo de Dios, esto ha sido de una manera inesperada, sencilla y espontánea, sin necesidad de ejercicios especiales, ni exigir a las personas un cambio de “frecuencia” o “rata vibratoria”, términos por demás confusos e inexactos, con los que se pretende sugerir la necesidad de lograr un estado alterado de conciencia, similar al trance hipnótico y que obtendrían con la entonación adecuada de los mantras que se recomiendan. Simplemente, las personas hablan con el ángel directamente. Los ángeles no inventan métodos para que los seres humanos puedan comunicarse con ellos. Todas las cosas de Dios son sencillas.

“El sincretismo religioso: en todas las religiones existen ángeles y muchos de estos ángeles han dado mensajes a la humanidad.”

Es cierto que casi todas las religiones mencionan a los ángeles; pero eso nada tiene que ver con la posibilidad de una comunicación con ellos; y mucho menos hay que aceptar todo lo que se les atribuye, puesto que se podría caer en contradicciones.

“La idea de que “el Cósmico” [léase Dios] tiene un plan para la humanidad que comunican estos ángeles y del que hay que enterarse a través de estos contactos.”

 ¿Cuál es el plan de Dios?

El plan de Dios, establecido desde siempre, es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad; verdad que nos ha sido revelada por Jesucristo, nuestro Dios y Salvador, el Redentor de toda la humanidad. Ese plan revelado por Dios, lo describe San Pablo en su Carta a los Efesios (cf. Ef 1, 3-14).

El plan de la Nueva Era, transmitido por presuntos “ángeles”, es totalmente ajeno al plan de Dios.

“La teoría de que Todo es energía”

Por tanto, los seres humanos están hechos de energía, los ángeles son pura energía. Todos somos parte del todo. Además, que los seres humanos pueden integrarse a los ángeles al dejarse penetrar de su energía.

Esta idea se basa en el “Emanacionismo”, que afirma que todo es emanado de un principio generador y los seres no son creados por Dios, sino emanados de ese principio o fuente energética (en este caso). También es afín al Monismo: “Todo es parte de una misma sustancia envolvente”. Por lo tanto, “todos somos una misma cosa.” Este concepto abarca a Dios. En el Monismo, todo sería parte de esa sustancia y todos seríamos, por tanto, “uno con la divinidad”.

La teoría del Emanacionismo, que niega la creación hecha por Dios, ha sido condenada por la Iglesia como herejía, en el IV Concilio de Letrán y en el Concilio Vaticano I.

“La aseveración de que la comunicación con los ángeles se logra además, no por arte de magia sino a base de trabajo personal, para lograr la información necesaria en el proceso de la revelación de uno mismo.”

La posibilidad de comunicarse con los ángeles no es un logro que se pueda producir a voluntad, ni con trabajo, ni con esfuerzos personales. Dios nos proporciona todo lo que necesitamos para nuestras vidas; y es que El sabe qué nos conviene y cuándo. Tratar de buscar y averiguar más allá de lo necesario, de lo que nos está dado, es comparable a la edificación de la Torre de BabeL El resultado: la confusión. (Son muchas las personas que después de haber participado en estas sesiones, han expresado una gran confusión con respecto a los ángeles y también dudas de fe).

“La afirmación de que los ángeles imparten el `estado de gracia’”

Sólo el Espíritu Santo puede conferir la Gracia.

El Nuevo Catecismo dice: “El Espíritu Sano es “el principio de toda acción vital y verdaderamente saludable en todas las partes del cuerpo”.

Los ángeles no son un sustituto del Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

“La creencia de que la eliminación de las faltas, defectos y pecados se logra siguiendo las indicaciones debidas, junto con algunos ejercicios.”

El Espíritu Santo es quien confiere el perdón de los pecados. Vemos en Jn 20, 22-23: “Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos„”

Los ángeles no pueden traer el perdón de las faltas y pecados a través de técnicas. Es por la acción de la gracia de Dios, recibida a través de los sacramentos que confieren el perdón de los pecados, que éstos nos son perdonados y que, al mismo tiempo, nos vamos fortaleciendo para resistir las tentaciones y evitar caer nuevamente. Con la gracia de Dios y nuestra voluntad dispuesta, vamos creciendo en virtudes que contrarrestan nuestros defectos y debilidades. La acción es de Dios; la disposición es nuestra

“La creencia en la reencarnación”.

La reencarnación es una creencia que se opone a la doctrina de Jesucristo y niega todas las verdades de la fe, especialmente en lo referente a nuestra salvación, por ser una doctrina que asume la auto-redención del hombre, arrastrando sus pecados de una vida a otra, por la ley del karma.

La reencarnación fue condenada como herejía en el Concilio de Nicea, en el año 325 D.C.

“La idea de que no es necesario orar a Dios cuando se establece la comunicación con los ángeles.”

La oración a Dios no puede sustituirse por nada. Es parte del culto que le tributamos a Dios, Ser Supremo, junto con la alabanza y la adoración que El merece y que todos le debemos. Los ángeles, aunque superiores a nosotros, no son sustitutos de Dios en nuestras vidas, ni nunca han pretendido serlo. Son servidores de Dios y le rinden el culto, la adoración y la alabanza que sólo a El son debidos.

CONCLUSIÓN

Estos supuestos “ángeles” actúan de una manera muy diferente a la manera de actuar de los ángeles de Dios; pues parecen no conocer los designios del Todopoderoso sobre los hombres, ni cuál es el verdadero plan de Dios. Tratan de introducir en los seres humanos herejías y errores graves sobre la doctrina de Jesucristo, especialmente en cuanto se refiere a la salvación de los hombres.

El fin que se proponen con estos supuestos contactos, no es el crecimiento espiritual a través de un conocimiento más profundo de Dios y el aumento del amor hacia El por parte de los hombres. Además de ignorar todo lo referente a la venida del Reino de Cristo, al anunciar una nueva era de transformación para la humanidad mediante la evolución de los estados de conciencia, dichos “ángeles” se presentan como sustitutos del Espíritu Santo.

Al definirse como “energía pura”, niegan la condición de seres personales de los ángeles de Dios, creados por El, los cuales no son energía ni esferas de luz.

Lo peor de este sutil engaño es que viene disfrazado de búsqueda espiritual, camino de perfeccionamiento, con lo que se trata de sugerir una cercanía con Dios.

Esta práctica, evidentemente, es una forma más de introducir a la gente en las filosofías y prácticas de la Nueva Era, dándole un toque de confiabilidad por la cercanía que los ángeles siempre han tenido de Dios, el misterio que los rodea -hacia el que muchos se sienten atraídosy la espiritualidad que inspiran; además de nuestra creencia, desde niños, de la existencia de los “Ángeles de la Guarda”.

Fuentes: Mercaba, Signos de estos Tiempos

jueves, 4 de abril de 2013

Los falsos argumentos que esgrimen los que dan culto al ídolo demoníaco llamado "Santa Muerte"




por Luis Santamaría 

Recientemente reproducíamos una descripción del culto a la Santa Muerte, publicada por el portal católico Aleteia, y firmada por el sacerdote Apóstol de la Palabra Jorge Luis Zarazúa, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Presentamos una reflexión complementaria, también publicada por Aleteia, con algunos motivos o pretextos que esgrimen los devotos de este extraño culto, juzgados a la luz de la Palabra de Dios.

1. “Es la entidad espiritual más poderosa que existe”.
No es verdad. La entidad espiritual más poderosa que existe se llama Dios, que combina maravillosamente al amor y el poder, la fuerza y la ternura, la grandeza sin medida con la más grande paciencia.
Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tiene seis alas llenas de ojos alrededor y por dentro, y no cesan de repetir día y noche: Santo, santo, santo, es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, es y ha de venir (Ap 4, 8).
Vuelvan a ti, Señor y Dios nuestro, la gloria, el honor y el poder, pues tú lo mereces. Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas (Ap 4, 11).
Nuestro Señor Jesucristo dijo acerca de sí mismo:
Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el Cielo y en la tierra (Mt 28, 18).

2. “Es la que va a venir por uno cuando llegue el momento de nuestro fin, por eso hay que estar bien con ella”.
No podemos hablar de “ella”, pues la muerte no es una persona. La muerte es sólo el término de la vida y no tiene existencia física y espiritual. Para decirlo en una sola frase: la Santa Muerte no existe.
Por otra parte, la Biblia señala que el día de nuestra muerte vendrán los ángeles de Dios para llevarnos a la presencia de Dios, donde nos reuniremos también con los amigos de Dios que se nos han adelantado, como Abraham, nuestro padre en la fe. Es lo que le sucedió al pobre Lázaro.
Murió el pobre y fue llevado por los ángeles junto a Abraham (Lc 16, 22).

3. “Es un ángel de Dios”.
No es verdad. La Biblia dice que los ángeles son “espíritus al servicio de Dios, enviados en ayuda de los que han de heredar la salvación” (Hb 1, 14). Cuando se habla de la muerte se dice que es consecuencia de la desobediencia, un fruto del pecado cometido por instigación del Diablo.
Y Yavé Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: «Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás» (Gn 2, 16-17).
Dios creó al hombre para que no pereciera y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla (Sab 2, 23-24).
Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron (Rm 5, 12).
Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Rm 6, 23).

4. “Es muy milagrosa. Ella sí concede lo que se le pide”.
¿Qué decir al respecto? Hay confusión entre causa y efecto. Se atribuye a la Santa Muerte una supuesta intervención sin que necesariamente sea cierto, puesto que, conviene decirlo una vez más, la Santa Muerte no existe.
Por otra parte, diversos exorcistas mexicanos hablan de una creciente influencia satánica en personas que dan culto a la Santa Muerte. Además, los devotos de este extraño culto hablan de supuestas apariciones e intervenciones de la Santa Muerte cuando les toca vivir situaciones de riesgo o peligro inminente.
Teniendo presente esto, ¿no sería conveniente tener estas palabras del apóstol san Pablo?
Su táctica no debe sorprendernos, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. No es de extrañar, entonces, que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. Pero su fin será digno de sus obras (2Cor 11, 14-15).
San Pablo escribe con conocimiento de causa. Él ha enfrentado este tipo de problemas en su ministerio apostólico:
Un día, mientras nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de un espíritu de adivinación, que daba mucha ganancia a sus patrones adivinando la suerte. Ella comenzó a seguirnos, a Pablo y a nosotros, gritando: «Esos hombres son los servidores del Dios Altísimo, que les anuncian a ustedes el camino de la salvación». Así lo hizo durante varios días, hasta que al fin Pablo se cansó y, dándose vuelta, dijo al espíritu: «Yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta mujer», y en ese mismo momento el espíritu salió de ella (Hch 16, 16-18).
Como se ve, estas intervenciones no provienen de Dios, sino de espíritus malignos, disfrazados de bondad. El lobo sabe vestirse de oveja para engañar y destruir. Mucho cuidado. No hay que olvidar que algunas vertientes del culto a la Santa Muerte están muy relacionadas con la brujería, la santería, el esoterismo y el ocultismo y a prácticas como los “amarres”, “retiros”, etc., que implican un alejamiento progresivo de Dios y la apertura a fuerzas desconocidas, como bien lo advierte san Pablo en Ef 6, 10ss.
Un motivo más para alejarse de tan extraño culto y volver al Padre celestial, que espera siempre con los brazos abiertos a nosotros, que con frecuencia somos hijos pródigos (cfr. Lc 15, 11-32).

5. “Es muy vengativa. Se desquita de uno si no se le cumple lo que se prometió”.
Este es el motivo que presentan los devotos para seguir dándole culto a la llamada Santa Muerte, a pesar de que se dan cuenta de que está mal. Es un miedo hasta cierto punto irracional. ¿Qué hacer? Tomar una decisión de una vez para siempre: servir al Señor o dar culto a la Santa Muerte. Acuérdate: No se puede servir a dos señores (cfr. Mt 6,24).
Por lo tanto, amen al Señor y sírvanlo con toda sinceridad, dejen de lado a los dioses (…) y sirvan al Señor. Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quien quieren servir: a los dioses que sirvieron sus padres (…), que yo y mi familia serviremos al Señor (Jos 24, 14-15).
Si amas y confías en el Señor, recuerda que Él está cerca de ti para protegerte y cuidarte. Renuncia a ese culto y no tengas miedo: Dios está contigo.
Y ahora, así te habla Yavé, que te ha creado, Jacob, o que te ha formado, Israel. No temas, porque yo te he rescatado; te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Si atraviesas el río, yo estaré contigo y no te arrastrará la corriente. Si pasas por medio de las llamas, no te quemarás, ni siquiera te chamuscarás. Pues yo soy Yavé, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. (…) Porque tú vales mucho a mis ojos. (…) No temas, pues, ya que yo estoy contigo (Is 43, 1-5).

Conclusión
Para creer en la Santa Muerte sus devotos presentan estos pretextos. Es importante ayudarles, con la caridad debida, a darse cuenta de que no son lo suficientemente sólidos para entrar en este extraño culto. Les está sucediendo lo que le ocurrió al pueblo de Israel:
Y mi pueblo cambia a su Dios glorioso por algo que no sirve. Que los cielos se asombren y tiemblen espantados por eso, palabra de Yavé; doble falta ha cometido mi pueblo: me ha abandonado a mí, que soy manantial de aguas vivas, y se han cavado pozos, pozos agrietados que no retendrán el agua (Jer 2, 11b-13).