"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
Mostrando entradas con la etiqueta brujas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta brujas. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de abril de 2022

La brujería es un pecado abominable ante Dios, porque se adora al Demonio


"Brujas adorando al Demonio"
(Goya)

 

Brujas y Brujería

Con una infusión de misterio, temor, hechos e historias increíbles y sombrías, la Historia de la brujería puede remontarse por siglos. Un bruja o brujo es una persona que practica la brujería. El nombre puede ser usado ya sea por practicantes masculinos o femeninos.


La creencia en la brujería y su práctica parecen haber existido en todos los pueblos primitivos. Tanto en el antiguo Egipto y en Babilonia jugó una parte conspicua, como muestran claramente los registros existentes.


Bastara mencionar una pequeña parte del recientemente recuperado Código de Hamurabi (de cerca del 2000 A.C.). Ahí menciona:


"Si un hombre ha puesto un cargo de brujería y no la ha justificado, a quien se ha hecho la brujería deberá ir al río sagrado, se deberá sumergir en el río sagrado y si el río sagrado lo supera, el que lo acusó se quedará para sí mismo su casa."


Hay innumerables referencias a la brujería y hechicerías en la Biblia, incluyendo 1 Samuel 15:23; 2 Reyes 9:22; 2 Crónicas 33:6; Miqueas 5:12; Nahúm 3:4; Gálatas 5:20.


La "bruja de En-dor" (1 Sam. 28) fue una necromancia, es decir, que platicaba con los muertos o los espíritus demoniacos. Es la opinión más común de los santos padres y de los intérpretes, que el alma de Samuel se apareció en efecto y no como algunos han imaginado, un espíritu maligno en su forma. No es que el poder de su magia podía llevarle hasta allá, sino que Dios estaba complacido por el castigo de Saúl, que Samuel mismo debe denunciar a él los males que caían sobre él. Ver Eclesiástico 46:23.


La damisela con "un espíritu de adivinación" (Hechos 16:16) estaba poseída por un espíritu maligno, o como las palabras son literalmente traducido, "tenía un espíritu, una pitón". Un espíritu pitónico es un espíritu que pretende la adivinación, para contar secretos y las cosas por venir. Ver 2 Reyes 20:8; Isaías 8:19. La referencia es al dios pagano Apolo, que era considerado como el dios de la profecía.


Bruja, Brujo y Brujería: Definición

La brujería es un grupo informal de creencias, prácticas o rituales que pueden ser de diversas adoptadas por casi cualquier persona de cualquier fe. La brujería no es estrictamente una religión, aunque se practica generalmente por personas con creencias religiosas. La brujería no tiene ninguna creencia principal, sino que se compone de muchas creencias diferentes procedentes de muchos lugares diferentes. La práctica de la medicina naturista, la medicina popular, la curación espiritual, la adivinación y el chamanismo también se pueden poner bajo el término general de la brujería. Prácticas más modernas, como la práctica de la medicina alternativa, así como las técnicas de sanación de la Nueva Era (como La sanación con cristales, herboristería, reiki y aromaterapia) también pueden técnicamente estar bajo el concepto de brujería. Algunas prácticas (por ejemplo, ciertos remedios a base de hierbas) datan de mucho tiempo atrás en la historia humana, aunque es prácticamente imposible distinguir exactamente el linaje de muchas de las prácticas consideradas como brujería.


La Diferencia Entre Wicca y Brujería

La Wicca se puede considerar técnicamente una tradición de la brujería, sin embargo debido a que la Wicca es más codificada y tiene más tradiciones y prácticas definidas, así como un gran número de seguidores, la Wicca es generalmente considerado su propio sistema de creencias.


La diferencia entre la wicca y la brujería puede resumirse en pocas palabras: La wicca es una religión, mientras que la brujería es una práctica. Esto plantea la cuestión de qué es una religión y lo que es una práctica.


Una religión es un sistema de creencias espirituales, como el cristianismo, el islam o la Wicca. Se trata de una serie de creencias, en torno a la observancia o la adoración de deidades y / o espíritus. Una práctica es algo que se hace, como la oración, la meditación, o la magia. En pocas palabras, la magia es una práctica y el paganismo es una religión. La Wicca es un subconjunto del paganismo y la magia / realizar hechizos es el objetivo principal de la brujería.


Magia y Brujería

No es fácil delinear una distinción clara entre magia y brujería. Ambas se refieren a la producción de efectos más allá de los poderes naturales del hombre por entidades distintas de la Divinidad. Pero en la brujería, como se entiende comúnmente, no se trata de la idea de un pacto diabólico o por lo menos una apelación a la intervención de los espíritus del mal. En tales casos, esta ayuda sobrenatural normalmente se invoca tanto para rodear la muerte de alguna persona desagradable o para despertar la pasión amorosa en aquellos que son los objetos del deseo o para llamar a los muertos o para traer una calamidad o la impotencia a los enemigos, los rivales y los opresores designados. Esta no es una lista exhaustiva, pero éstos representan algunos de los principales objetivos que la brujería ha tenido que servir en casi todas las épocas de la historia del mundo.


En la creencia tradicional, no sólo de la Edad Media, pero de los tiempos posteriores a la Reforma, las brujas o magos adicto a esas prácticas entraron en un pacto con Satanás, abjurar a Cristo o y los sacramentos, observaron los "sabbath de las brujas" - realizando ritos infernales que a menudo eran bajo la forma de una parodia de la misa o de las oficinas de la Iglesia – rindieron tributo divino al Príncipe de las Tinieblas, ya que a cambio recibieron de él poderes sobrenaturales, tales como los de volar por los aires en una escoba, el de asumir formas diferentes a voluntad y atormentar a sus víctimas elegidas, mientras que un diablillo o "espíritu familiar" era puesto a su disposición, capaces y dispuestos a realizar cualquier servicio que pudiera ser necesario para lograr sus propósitos nefastos.


En las Sagradas Escrituras las referencias a la brujería son frecuentes y las enérgicas condenas de esas prácticas que leemos no parece estar basadas tanto en la suposición de fraude como en la "abominación" de la magia en sí misma. (Véase Deuteronomio 18:11-12; Éxodo 22:18, "Tú no deberás dejar que vivan hechiceros" – A.V. "No dejarás que viva una bruja".) Toda la narrativa de la visita de Saúl a la hechicera de Endor (1 Samuel 28) implica la realidad de la evocación de la bruja de la sombra de Samuel y en Levítico 20:27: "un hombre o una mujer en la que hay un espíritu pitónico o adivinador, morirán dejarlos morir: los apedrearán; su sangre los cubra a ellos ", deberíamos inferir naturalmente que el espíritu de adivinación no es una mera impostura. Las prohibiciones de la brujería en el Nuevo Testamento dejan la misma impresión (Gálatas 5:20, comparado con Apocalipsis 21:8; 22:15 y Hechos 8:9; 13:6). Suponiendo que la creencia en la brujería era una superstición ociosa, sería extraño que la sugerencia de la nada debe hacerse que la maldad de estas prácticas sólo radicaba en el pretendiente a la posesión de poderes que en realidad no existían.


¿Es Mala la Brujería?

La mayoría de los practicantes de la brujería con vehemencia niegan que Satanás es parte de su panteón, citando las principales diferencias doctrinales entre ellos mismos y los satanistas. La brujería es una religión que, básicamente, se ocupa de sus propios asuntos y el vivir en paz con sus vecinos y el medio ambiente.


Sin embargo, los hechizos de brujería son idolismos-Romanos 1:25 dice, "ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y sirviendo a los seres creados, en lugar de al Creador..." ¿Quién quiere conformarse con el segundo lugar? En Isaías 40, Dios pinta un cuadro de cuánto más grande es el Creador que Su creación. Si usted está adorando algo aparte del Creador, no solo está desperdiciando su tiempo, usted es culpable de idolatría.


Los hechizos de brujería traen una esperanza falsa. Hebreos 9:27 dice: "... El hombre está destinado a morir una vez, después de esto, a encarar el juicio". Dios dice que tienes una oportunidad en la vida, y eso es todo. Mateo 16:26 dice: "¿De qué le sirve al hombre, si ganará todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre a cambio de su alma?" No hay manera de remediar lo que hicimos. Si no aceptamos el regalo de Dios de Jesús en nuestra vida y de adoración y servir lo creado, Él nos juzga como no dispuestos a estar en Su presencia, y somos enviados al infierno.


Los hechizos de brujería traen desilusión. Marcos 7:8 dice: "Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres". Dios es Dios y nosotros no. Tenemos que tomar una decisión. ¿Vamos a aceptar a Dios por Su palabra y a adoptar Su visión del mundo, o no? Conocer a Dios requiere de mucha disciplina. La brujería es una religión que tiene un montón de mentiras, lo ata con un listón de misticismo romántico, y busca una marca bien intencionado, pero perezosa y crédula para vender sus doctrinas huecas.


Deuteronomio 18:10-12 dice: "Que nadie sea hallado entre ustedes que... practique adivinación o hechicería, ni ágora, ni se dedique a la brujería, o lanza conjuros... cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEÑOR..." La wicca o brujería es un pecado mortal y Dios lo odia. ¿Por qué? Debido a que es un intento de cortar nuestra dependencia de Dios y obtener respuestas sin él. Se trata de servirse de los demonios y diablos y no el culto de Dios verdadero o la divinidad verdadera. Salmos 95:5 dice: "Porque todos los dioses de los gentiles son demonios..." 1 Corintios 10:20 dice: "Pero las cosas que los paganos sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios. Y no quiero que deban hacerse partícipes con los demonios." La Wicca o brujería es justamente descrita como una comunión con el diablo o los demonios.


El pecado y la adoración del diablo no es sólo una acción atroz, socialmente desagradable. El pecado y la idolatría es nuestra decisión de no estar de acuerdo con Dios sobre cualquier tema-es rebelarse contra Él. El pecado y la idolatría están diciendo: "Dios, yo quiero vivir mi vida a mi manera, yo quiero tener mis propios dioses y diosas."


Romanos 3:23 dice, "Porque todos cuantos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." Romanos 6:23 dice, "Porque la paga del pecado es la muerte..." Esta no es la muerte del cuerpo, esta es la muerte espiritual: la separación eterna de Dios y todas las bendiciones que su presencia trae. Esta es la definición del infierno: la ausencia de la presencia de Dios. Eso es lo que nuestro pecado y rebelión obtienen para nosotros.


Gracias a Dios, Romanos 6:23 no termina allí. Continúa diciendo, "... mas el regalo de Dios es la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor." Dios sabía que todos nos rebelaríamos, de una manera u otra, y nos dio un camino para evitar esa separación---por medio de la fe en Jesucristo. La Wicca y la brujería no son más que otra mentira de Satanás, el enemigo de nuestras almas, que "ronda como león rugiente, buscando a quien devorar" (1 Pedro 5:8).

viernes, 25 de octubre de 2019

Mientras Venezuela muere de hambre, la hija de Chávez acumula 3.200 millones y es adicta a las marcas de lujo


María Gabriela Chávez y Cristina Kirchner, dos brujas millonarias...


October 21, 201905584


María Gabriela Chávez, es la hija mayor del fallecido Hugo Chávez, y se ha hablado de ella como la mujer más rica de Venezuela. Según Forbes, la fortuna asciende a 3.260 millones de euros, aunque Diario las Américas eleva la cantidad hasta los 3.800 millones de euros.

La primogénita del expresidente vive en Nueva York desde el año 2014 y desde entonces, María Gabriela no ha reparado en gastos para contar con todos los lujos que solo los más ricos pueden tener. Según ha revelado Diario las Américas, en las últimas semanas, la mayor de las Chávez se habría gastado unos 8.000 euros en su última visita a una tienda de Chanel, además de pasar por los establecimientos de Louis Vuitton, Hugo Boss y Michael Kors. Pero esto no es todo, el diario ha revelado que ese mismo día gasto 1.300 euros en la tienda MAC de Times Square y 1.800 euros en Victoria’s Secret.

En total, en un breve transcurso de tiempo, la primogénita del expresidente habría gastado más de 30.000 euros entre ropa, productos tecnológicos de Apple, cosméticos y comidas en los mejores restaurantes de la ciudad.

María Gabriela Chávez ha pasado por tres pisos en la Gran Manzana y, según Primer Informe, una filial de PDVSA era la encargada de pagar los más de 9.000 euros de alquiler que costaba el apartamento en Hudson Street. A día de hoy, se desconoce si todavía la compañía estatal sigue abonando los gastos de arrendamiento de la primogénita de Hugo Chávez.

La que fuera embajadora de Venezuela en la ONU, a petición de su padre, podría tener que afrontar serios problemas legales en los próximos meses. El pasado noviembre, Luisa Ortega Díaz, ex fiscal general de Venezuela, aseguró que la primogénita de Chávez es objeto de dos investigaciones por lavado de dinero. “Estados Unidos está tras la pista de ella”, advirtió.

Novio millonario
Roberto Leyba es el novio millonario de María Gabriela y también ha dado mucho que hablar en la prensa sudamericana. El joven, tiene ingresos superiores a los 700.000 euros anuales, gracias a su bufete de abogados Leyba & Mavares. Curiosamente, Roberto también ha sido investigado por la justicia por irregularidades en la compra de un ferry.

FUENTE: Libremercado.com

Tagscomunismodictadorhipocresía
(http://eleuteriaweb.com/mientras-venezuela-muere-de-hambre-la-hija-de-chavez-acumula-3-200-millones-y-es-adicta-a-las-marcas-de-lujo/?fbclid=IwAR1Z6aWj0ngVSe1Yr488QS8d0lHfBVYhEy1Vg4Vks091Nt0cD1ixTFIRjgQ)

jueves, 11 de agosto de 2016

Evento ocultista en Turín, disfrazado de "investigaciones históricas y culturales"


Atención católicos: esto NO ES un evento meramente "cultural", sino que se trata de una propia y verdadera invocación de las fuerzas oscuras del Infierno, evocadas por las brujas, magos, quiromantes, chamanes, y cuantos esclavos de Satanás se puedan encontrar.
¡Atención! La brujería, la wicca, el satanismo, el ocultismo, son pecados mortales que ofenden gravemente la majestad, santidad y bondad divinas, y colocan al alma en estado de eterna condenación. Un católico debe ABSTENERSE, de modo absoluto,
 de estas prácticas, que lo son todo, menos inocuas.

 (fuente: Insegnamenti di Padre Amorth)

viernes, 8 de julio de 2016

Siniestras sombras se abaten sobre la sociedad


Se celebró en Buenos Aires un evento de sociedad llamado “Té de brujas”. Solamente a través del nombre del evento, puede uno darse una idea de que lo que se tratará en esta ocasión no será algo relacionado con Dios, sino con su enemigo, el rey de las tinieblas, el Demonio, de quien las brujas son sus más fieles servidoras (http://www.infobae.com/vidriera/2016/07/08/una-divertida-tarde-en-un-te-de-brujas/). Efectivamente, al comprobar las actividades de dicho “Té de brujas”, se cae en la cuenta de que no es Dios, Luz Increada, ni Jesucristo, Luz del mundo, quienes iluminan este té: más bien, sobre este evento, se ciernen las más siniestras y tenebrosas sombras, las sombras vivientes, los ángeles caídos. El evento consistía en realizar escobas de brujas, literalmente, para presentarlas para luego acceder a la consulta de una tarotista, tal como lo describe el evento informativo: “Se subastaron escobas intervenidas por artistas y las invitadas pudieron hacer consultas esotéricas con el equipo de la astróloga Jimena Latorre”.
Nada bueno se puede esperar de una sociedad en la que no es Cristo, Luz eterna de Luz eterna, quien la ilumina, y no porque no sea Cristo quien no quiera iluminar, sino que es la sociedad misma la que, voluntaria y libremente, no solo rechaza a Cristo, Luz de Dios, sino que corre alegremente a cobijarse bajo las sombrías alas del Príncipe de las tinieblas.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Las brujas sí que existen, y que las hay, las hay, e invocan al Demonio


En 1982, vivía en Inglaterra en una ciudad llamada Bexhill-on-Sea. Estaba recién ordenado como sacerdote anglicano y trabajaba en mi primera parroquia. Muy cerca de la antigua parroquia había un aquelarre de brujas cuyo líder decía ser el sucesor de Aleister Crowley.

Aleister Crowley fue un ocultista inglés al que le gustaba describirse como “el hombre más perverso del mundo”. Fue un sinvergüenza que se daba pábulo a sí mismo, un fraude y un charlatán, pero también un  educado, inteligente y voluntarioso satanista. Era realmente perverso y se vio involucrado en todo tipo de perversiones viles, adicciones y prácticas ocultistas inimaginables. Murió en Hastings, al sur de Inglaterra en 1947, la ciudad más próxima a Bexhill siguiendo la costa.

Las “brujas” que decían ser sucesoras de Crowley eran muy conocidas en la ciudad. Vivían en una especie de comuna hippie, y su líder, un hombre lujurioso de unos cincuenta años, frecuentaba todos los pubs. Abundaban los rumores sobre el consumo de drogas, inmoralidad sexual, corrupción de gente joven y prácticas oscuras y ocultistas.

Siendo un sacerdote joven, me encontré con varios jóvenes que se habían involucrado con dicho aquelarre. Una tarde, fui testigo de cómo un sacerdote mayor consiguió exorcizar a una joven de quince años de lo que parecía ser una posesión demoníaca, dicha joven había pasado tiempo con las brujas. Las historias que los jóvenes contaban eran de acciones y comportamientos enfermizos y terroríficos. Más de una vez, tuvimos que tratar con influencias espirituales que eran oscuras, destructivas y demoníacas.

¿Las brujas son reales? Por supuesto que lo son. ¿Son mujeres de piel verde, sombrero puntiagudo y verrugas en la nariz que llevan un caldero? Por supuesto que no. ¿Acuden a una Academia que se llama Hogwarts, juegan a una forma de hockey en sus escobas y luchan contra animales míticos? Por supuesto que no. Todo esto es un intento de hacernos creer que las brujas no existen.

La brujería sobrevive y con buena salud en nuestra era moderna y secular. Recibe el nombre de “Wicca” y sus adeptos crecen exponencialmente. Los seguidores de la wicca dicen ser los paganos modernos. Ellos afirman recurrir a los poderes de la naturaleza para cuidar a la gente, leer el futuro y poner a las personas en contacto con sus seres queridos que han muerto. La religión moderna Wicca proviene de otro inglés, Gerald Gardener, que en 1950 sintetizó varias formas de paganismo antiguo en un nuevo batiburrillo de paganismo.

Para simplificar, los paganos dicen rendir culto a los dioses y diosas del mundo antiguo. Los primeros cristianos entendieron muy claramente que los dioses y diosas paganos eran demonios. Entendieron que los ritos paganos eran sacrificios realizados a los demonios, que a través de los ritos paganos de iniciación, los devotos se entregaban a sí mismos a los demonios. Como resultado, los adoradores paganos eran poseídos frecuentemente.

¿Es posible que la gente actual convoque a los antiguos dioses y diosas y se ofrezcan a sí mismos para ser infestados por semejantes espíritus? Por supuesto que sí. C. S. Lewis comentaba sobre la locura de invocar a los malos espíritus, diciendo que se les llama, no habría que sorprenderse si éstos se presentan a la puerta.

Si una persona se implica en adivinación del futuro o de otro tipo – tarot, Ouija, sesiones de espiritismo, sanación con cristales, channeling o astrología – se están metiendo en el mundo de lo oculto. Si se involucran en ciertos tipos de psicología profunda – técnica de renacimiento, espiritualismo, visiones de otras vidas, espiritualidad nativa americana, espiritualidad ecológica y teología feminista – probablemente están dejándose llevar al ocultismo, también. El vago atractivo del movimiento New Age, así como su peligro espiritual, está bien explicado en el documento del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso llamado Jesucristo, portador del Agua de la Vida. Esta enseñanza oficial de la Iglesia subraya el peligro del movimiento New Age y nombra las diversas prácticas (aparentemente menos dañinas) New Age que pueden llevar a los creyentes al ocultismo.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer cuando nos confrontamos con alguien involucrado en el ocultismo? Sería correcto hacerles frente y mostrarles los errores en sus creencias y prácticas, pero probablemente esto no haga mucho bien. Uno de los síntomas de la implicación en el ocultismo es una especie de ceguera espiritual, moral e intelectual. Como san Pablo dice en Romanos 1, 21.24, “se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad”. Deberíamos recordar lo que el Papa Francisco ha dicho, “si no rezas a Dios, rezas al diablo”.

¿Qué hacer cuando tenemos que afrontar la oscuridad? Yo recomiendo ayunar en viernes, rezar algunos rosarios extra e invocar a los santos ángeles, especialmente a san Miguel. Esto no sólo haría salir a las brujas volando, sino que haría mucho bien a nuestra vida espiritual.

martes, 29 de octubre de 2013

Aumentan las series televisivas sobre brujas, estrategia de la Nueva Era para desterrar a Dios del corazón y entronizar al demonio


Lo que la televisión muestra y dice que son las brujas....


...y lo que es en la realidad la siniestra realidad de las brujas...


No es casualidad que aumenten los programas televisivos en donde la brujería, el ocultismo, el satanismo, son presentados como prácticas divertidas, simpáticas, buenas...
Todo forma parte de la estrategia de la Nueva Era, la de "suavizar" el satanismo, mostrándolo como algo inocente,
para que sea aceptado -y practicado-
de modo acrítico por masas cada vez más grandes de población.
Detrás de esta estrategia, que busca desterrar a Jesucristo del corazón del hombre para entronizar al demonio en  su lugar, está la siniestra sombra del Príncipe de las tinieblas...
¡ATENCIÓN CATÓLICOS!

“Es temporada de brujas". Así ha titulado el mexicano Diario Digital Juárez un artículo reciente en el que cuenta la actualidad de la ficción televisiva que aborda de una u otra manera el fenómeno de la brujería.
La evidencia de brujería estaba por toda la casa. Bueno, en realidad un set de Vancouver: una copa de vino llena de plumas, frascos con hierbas secas, escarabajos y escorpiones muertos, una lámpara cuya estructura, cuando se ve desde cierto ángulo, sugiere un pentagrama…
El público quizá no notaría estas curiosidades, la mayoría de ellas colocadas discretamente en anaqueles o colgando de paredes llenas de objetos, a menos que supiera lo que es: ingredientes para hechizos, evidencia ancestral de magia.
Esto es un reflejo del argumento de Witches of East End, serie que comenzó recientemente en Estados Unidos en el canal Lifetime, y que está basada en el best-seller de Melissa de la Cruz. En la trama, una familia de brujas, las Beauchamp, ha vivido en un pequeño poblado de Long Island, Nueva York, durante siglos.
La madre (interpretada por Julia Ormond) ha sido maldecida para ver morir a sus hijas en formas terribles, una vida tras otra (entre ellas una en Salem), debido a sus poderes y a quienes fueron amenazados por ellas. Pero esta vez, no les ha dicho a sus hijas lo que son ni ha practicado la brujería en su presencia, con la esperanza de que esto cambie su destino.

¡Basta de zombis!
Witches of East End es parte de un resurgimiento de programas de televisión sobre brujas, quizá la respuesta inevitable a un mercado sobrenatural ya saturado con zombis y vampiros. La antología American Horror Story, del creador Ryan Murphy, empezó ya su tercera temporada con Coven, historia desarrollada en Nueva Orleans sobre brujería y vudú.
El primer programa seriado de la cadena WGN America, Salem, programado para 2014, se desarrolla durante los juicios a las brujas en el Massachusetts del siglo XVII. Aunque las brujas siempre han sido prominentes en la cultura popular, desde los tres seres de Macbeth hasta El Mago de Oz (The Wizard of Oz) y la comedia Embrujada (Bewitched), donde Samantha hacía brujerías moviendo su nariz, casi siempre han sido ciudadanas de segunda clase.
Normalmente habían sido relegadas a un estatus de compinches o de villanas en dramas fantásticos, o como protagonistas solamente en comedias ligeras como Wicked, en Broadway, o Sabrina, the Teenage Witch en televisión. Han pasado 15 años desde que Charmed, la más reciente serie televisiva exitosa sobre brujas, entró al aire. Y nunca ha habido un éxito de taquilla enfocado en las hechiceras que rivalice con la muy popular Crepúsculo (Twilight) o incluso con The Walking Dead, que ha provocado la devoción de los fans.

El espacio sobrenatural… y algo de feminismo
“Tenemos juntas de desarrollo donde hablamos sobre qué tipo de programas queremos hacer, y qué tipo de programas creemos atraerán a un público masivo”, dijo Nina Lederman, vicepresidenta de programas seriados en Lifetime, cuyas emisiones van dirigidas principalmente al público femenino.
“Todos sentimos que queríamos estar en el espacio sobrenatural. Vimos todos los vampiros y zombis que hay actualmente, y nos dimos cuenta de que nadie estaba haciendo programas de brujas. Vimos eso como una inmensa oportunidad y sentimos que debíamos tocar el tema”.
Shaina Goelman, coordinadora del departamento de programas seriados de Lifetime, estuvo buscando libros sobre brujas el año pasado y se topó con Witches of East End. “El libro pareció encajar a la perfección: estaba dirigido a un público adulto, pero también estaba lleno de triángulos amorosos como ‘Crepúsculo’, con una complicada mitología que involucraba a dioses nórdicos y con fuertes personajes femeninos”.
Witches of East End no es tan sombría y sangrienta como True Blood o American Horror Story, pero tampoco es una comedia. “El panorama de la programación se ha vuelto más provocador y sombrío en general”, dijo Lederman. “En el pasado, las historias de brujas tenían que ser más teatrales o tener una sensación de comedia para tener éxito, especialmente para un público femenino. Creo que el gusto (de la gente) ha evolucionado”.
Para Ormond, lo más importante del programa es que las protagonistas son sus brujas. “No es normal ver a cuatro personajes femeninos en los papeles principales en un programa con los hombres en los papeles de reparto”, dijo. “Creo que eso es importante. Es algo que me gustaría ver con mi hija. Y si Lifetime no hace un programa como éste, ¿entonces quién lo hará?”.

domingo, 4 de agosto de 2013

Wicca: la religión neopagana que rinde culto encubierto a los demonios


Dice la Sagrada Escritura que: "los dioses de los paganos son demonios" (1 Cor 10, 20); por lo tanto, la religión wicca, que explícitamente rinde culto a diversos dioses, llamándose a sí misma "religión neo-pagana, es en realidad un modo encubierto de adorar idolátricamente a los ángeles caídos y a su Príncipe, el demonio, aun cuando sus seguidores lo nieguen, sosteniendo que solo es una "religión de la naturaleza". "Los dioses de los paganos son demonios", nos dice la Palabra de Dios; por lo tanto, decimos nosotros: "los dioses de la religión wicca son demonios".
Ofrecemos este artículo, extraído de Wikipedia, acerca de esta perversa religión neo-pagana, la wicca, cuyo objetivo final es la entronización de Satanás como rey del mundo. Es necesario conocer al enemigo para estar prevenidos contra sus artimañas, y también para alertar a muchos que, por ignorancia, caen en sus siniestras garras.


 Wicca es una religión neopagana. Desarrollada en Inglaterra durante la primera mitad del siglo XX, la Wicca se popularizó en la década de 1950 y a comienzos de 1960 por Gerald Gardner, quien a la vez llamó a la religión, "culto de brujas y brujerías", y a sus seguidores "la Wicca". A partir de la década de 1960, el nombre de la religión se normalizó y se redujo a "Wicca".

Por sus orígenes ocultistas y directamente emparentados con la brujería, la palabra "Wicca" es también sinónimo de 'brujería' o "Antigua Religión", aunque existen tradiciones de brujería que no se identifican ni comparten orígenes con la Wicca. A estas tradiciones de brujería se les llama brujería tradicional y algunos ejemplos son la brujería Anderson Feri, Clan de Tubal Caín, Cultus Sabbati, entre otros.

En inglés antiguo o anglosajón, el término wicca hacía referencia a los hechiceros varones y wicce para las colegas femeninas. Ahora es normal referirse a los practicantes de la Wicca, como wiccanos y wiccanas (podríamos decir que es la forma encubierta e "inofensiva" de llamar a los brujos y brujas en el siglo XXI, como modo de ocultar la perversidad de sus prácticas, ligadas íntimamente a la brujería tradicional, de la cual emana, como una negra y pestilente flor que brota de un igual tronco).

Su popularización tiene lugar inicialmente en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la abolición del delito de brujería y gracias a la influencia de los seguidores de Gardner, destacando también la figura de Doreen Valiente.

Historia

Orígenes
La historia de la Wicca ha sido objeto de amplio debate. Esta religión salió a la luz pública por primera vez en Inglaterra, por acción de un funcionario retirado y ocultista llamado Gerald Brosseau Gardner. En 1954 éste publica Witchcraft Today (Brujería de hoy), una vez que fueron abolidas las últimas leyes que perseguían la brujería en el país anglosajón. A esta obra siguió The Meaning of Witchcraft (El significado de la brujería) en 1959. Gardner alegó que había encontrado un grupo de brujas conocido como el aquelarre de New Forest, en la región de Hampshire Inglaterra, superviviente del antiguo culto de la brujería, y que había sido iniciado en el mismo. Los rituales que habría recibido de este grupo estaban incompletos, por lo que él los había reescrito para hacerlos practicables.

Autores como Aidan Kelly han rebatido durante años estas afirmaciones, y argumentan que los ritos fueron inventados completamente por Gardner, con préstamos de la magia ceremonial y órdenes ocultistas como la Golden Dawn. Además, Gardner tuvo amistad con el ocultista Aleister Crowley poco antes de la muerte del mismo, por lo que en décadas posteriores se ha llegado a especular sobre la ayuda del ocultista en el desarrollo de algunos rituales. Ronald Hutton explica que Gardner pudo basarse en fuentes publicadas de otros autores como Margaret Murray, Charles Leland y Sir James Frazer, quienes afirmaban que había existido una religión matriarcal en épocas prehistóricas y que, de algún modo, había sido preservada en secreto hasta nuestros días en algunos círculos secretos de brujas.

Otros autores, como Phillip Heselton, Doreen Valiente, o Isaac Bonewits, apuntan hacia grupos reconstruccionistas de principios del siglo XX más que hacia una antigua religión pagana completamente intacta. Bonewits señala que «en algún punto entre 1920 y 1925, en Inglaterra, algunos folkloristas se unieron con algunos rosacruces de la Golden Dawn y con supuestos brujos tradicionales familiares, para producir el primer coven moderno en Inglaterra, y unieron de forma ecléctica las distintas fuentes que pudieron encontrar con el objetivo de reconstruir su pasado pagano».

Doreen Valiente, por su parte, fue suma sacerdotisa de Gardner y trabajó con él para retocar textos rituales, aunque por divergencias se distanció del autor e investigó sobre brujería antigua así como otras tendencias modernas. Según Valiente, aparece cierta base en la estructura que no pertenece a la Golden Dawn, a Margaret Murray ni a ninguna de las fuentes mencionadas, que puede indicar tanto la existencia de un viejo círculo encontrado en New Forest como la recopilación de diversas fuentes de brujería tradicional por parte de Gardner.

Los wiccanos celebran el día del Orgullo Pagano Mundial el 20 de septiembre, con otras muchas religiones de carácter pagano.

Desarrollo
La wicca gardneriana es una religión mistérica e iniciática. Para pertenecer, es necesario iniciarse en un coven (círculo o aquelarre) donde se recibe la enseñanza de la tradición, que está sujeta a juramento de secreto. A partir de los años sesenta aparecen otras ramas derivadas de los conocimientos de la Wicca gardneriana. En los Estados Unidos la Wicca fue introducida por el autor Raymond Buckland, iniciado gardneriano. Con la publicación de sus libros se extendió el interés por la religión en todo el país. Mientras muchos estaban iniciados, otros practicantes recopilaban y/o creaban sus propios rituales a partir de Buckland y de otras fuentes que empezaron a publicarse abiertamente.

Otro hecho destacado en el desarrollo es la fundación por parte de feministas estadounidenses, a finales de los 60-principios de los 70, del movimiento de la wicca diánica, conocida también como «brujería diánica feminista». Se basan en diversos textos, principalmente Aradia, o el Evangelio de las brujas, publicado por Charles Leland, que recopila relatos alegóricos de brujas italianas tradicionales. Hacen mucho énfasis en la creatividad y en la espontaneidad.

El sistema jerárquico del estilo gardneriano, así como la transmisión de linaje, toman un diferente carácter.

Paralelo a esto surge la corriente ecléctica, que toma partes de varias corrientes dentro de la wicca y de la brujería sin seguir una línea en particular. Además, se potencian los rituales de autoiniciación personal, como ayuda para que los interesados en la religión puedan ser parte de ella aunque no tengan acceso a la formación en un coven. Esto contrasta con la creencia gardneriana de que «sólo un brujo puede iniciar a otro brujo».

Ante el crecimiento progresivo de las ramas eclécticas y de paganos que adoptan parte de las creencias de la wicca, para diferenciarse las tradiciones con linaje se agrupan bajo la denominación de wicca tradicional, también BTW (British Traditional Wicca, en español: Wicca Tradicional Británica).

La wicca, tanto en su forma tradicional como ecléctica, está presente y reconocida como religión en varios países de todo el mundo. En los países hispanoparlantes ha crecido el número de practicantes en las últimas décadas, en su mayoría eclécticos, por el acceso a información a través de Internet y la publicación de libros importantes traducidos al castellano.

Etimología[editar]

La palabra wicca aparece por primera vez en las obras de Gerald Gardner, aunque según estudios más contemporáneos, como el realizado por Sorita d'Ese y David Rankine, muestran que esa palabra puede ser rastreada a un tiempo anterior al de Gardner. El autor utiliza el término como adjetivo para referirse a los practicantes de brujería, «los wica», y no a la religión, a la que alude como «brujería» (nunca wicca). Las raíces de este término se han rastreado en inglés antiguo, en conexión con las palabras wicca (pronunciado "buicha") para brujo masculino, y wicce ("buiche") para femenino, que son los predecesores del moderno witch (‘brujo’ o ‘bruja’ en inglés). A la etimología de la palabra inglesa witchcraft (‘brujería’) se le han dado interpretaciones como craft of the wise (el arte/oficio de los sabios) y, con el mismo sentido, craft of the wicca. Otro nombre muy extendido es simplemente the craft (‘el arte’). También se utiliza el término «religión antigua».

La palabra wicca, para referirse a la religión en sí misma, empezó a adoptarse a partir de los años setenta, especialmente en Estados Unidos, como un modo de evitar las connotaciones negativas de la palabra «brujería» y para diferenciarse de otras ramas de la brujería tradicional no gardneriana.

En la actualidad, con el desarrollo de las sendas paganas, neopaganas y una aceptación mayor, diversos autores y estudiosos, como por ejemplo Isaac Bonewits, prefieren utilizar términos más acordes como «brujería neopagana» o «brujería moderna».

Creencias y conceptos principales[editar]

Las creencias difieren mucho entre practicantes individuales y entre las distintas tradiciones, ya que no existe una organización centralizada que establezca la «ortodoxia». El nexo compartido está en los conceptos religiosos y éticos básicos, así como la forma estructural básica para los rituales o celebraciones festivas. Estos son elementos clave de las enseñanzas tradicionales y de las obras publicadas, que suelen dar un esbozo de estas materias generales.

En las formas tradicionales de wicca se utiliza el texto religioso denominado Libro de las sombras, mantenido en secreto excepto para los iniciados y pertenecientes a dicha tradición. Similar a un grimorio, es un compendio de los conocimientos y rituales concernientes a la tradición concreta, aunque gran parte de las enseñanzas siguen siendo orales. Se han propuesto en estas décadas diversos Libros de sombras públicos, como por ejemplo el editado por Lady Sheba (apodo de la autora Jessie Wicker Bell) en 1970. Algunos textos publicados originalmente por Doreen Valiente han tenido gran acogida, como la Rede Wicca o El encargo de la diosa, que son adoptados por los practicantes.

Como contraste, en las formas eclécticas se utiliza el Libro de sombras de una forma dinámica, como «diario», recopilación de información a medida que se aprende, experiencias, reflexiones, etc.

Wicca tradicional y Wicca ecléctica[editar]
Ésta es la división en cuanto a práctica y creencias dentro de la wicca.

En las tradiciones con linaje o wicca tradicional (también conocida como BTW por sus siglas en inglés, y derivadas de iniciados por el propio Gerald Gardner) se considera que la religión es una variedad más de brujería pagana, con prácticas, creencias, estructura organizativa e iniciática específicas. Constituye una sociedad secreta y exclusiva de brujería, a la que se tiene acceso mediante la iniciación por otro miembro, y con las sucesivas «iniciaciones» o grados se avanza en el conocimiento de la religión.Las personas iniciadas se convierten en sacerdotes/sacerdotisas de los antiguos dioses.

La wicca ecléctica deriva de la wicca tradicional. En estas ramas se han adaptado en general estructuras rituales y principios éticos muy parecidos a la wicca tradicional, a partir del material publicado y de las aportaciones de los diferentes autores wiccanos (muchos de ellos tradicionales) que han creado sus propias tradiciones. En la comunidad ecléctica la jerarquía tiene un papel menos importante. Algunos wiccanos eclécticos no se consideran brujos ni practican magia.

Hay que distinguir el concepto de «wiccano ecléctico» (persona que no se adscribe a ninguna tradición concreta de wicca) que en los países de habla hispana suele solaparse o confundirse con el concepto de «wicca solitaria» (personas que practican y estudian por su cuenta).

La wicca no es proselitista ni busca adeptos. Es más, los grupos iniciáticos pueden denegar la entrada a personas que no cumplan con los requisitos mínimos que significa ser iniciado, es decir, convertirse en sacerdote o sacerdotisa y afrontar las responsabilidades que esto conlleva.

Los dioses[editar]

Símbolo de la diosa.
Para muchos practicantes esta religión gira en torno a dos dioses principales, el Dios y la Diosa, que encarnan las fuerzas de la naturaleza y corresponden a la mitología asociada a los cultos de la fertilidad. El Dios y la Diosa son observados como polaridades complementarias cuyo balance expresa la misma polaridad masculino-femenina que puede verse en la naturaleza. En algunas ocasiones son simbolizados con el Sol y la Luna; por estas asociaciones lunares, la Diosa es concebida en un aspecto de Triple Diosa como «Doncella», «Madre» y «Anciana». Para muchos wiccanos, la Diosa tiene un papel preeminente al ser la que todo lo concibe. El Dios Astado es la chispa de la vida dentro de Ella, al mismo tiempo que amante e hijo de la Diosa. Muere y renace en cada ciclo anual, como representación de las cosechas. La Señora de la Vida mantiene un ciclo mensual relacionado con las fases lunares.


Símbolo del dios Astado.
Según Gardner, las divinidades veneradas en la wicca son antiguos dioses indígenas de las Islas Británicas: un Dios Astado de la caza, la muerte y la magia, que gobierna en el Otro Mundo; y una Gran Diosa Madre, que otorga la vida y la regeneración después de la vida. Del mismo modo, aconseja que los brujos que no sean británicos busquen las conexiones con los dioses aborígenes de su territorio. En las ramas tradicionales, los nombres exactos de los dioses siguen siendo parte del secreto iniciático y no han sido publicados en ningún libro. En estos años, se han sugerido algunos nombres públicos genéricos, como Cernunnos y Aradia.

Una creencia clave en wicca es que los dioses pueden manifestarse de manera personal y corpórea, siendo la más importante a través del cuerpo de sus sacerdotes y sacerdotisas. Esta manifestación es el objetivo del ritual de «bajar la Luna» o «bajar el Sol» donde se invoca a la Diosa para que descienda al cuerpo de la sacerdotisa (o al Dios en el sacerdote) para llevar a cabo la «posesión divina».

Por otra parte, la relación exacta con los dioses y el entendimiento de éstos es parte de la experimentación individual de cada sacerdote/sacerdotisa. Por ello se han desarrollado diferentes variantes de interpretación en estas décadas: algunos wiccanos son politeístas, ya que los diferentes dioses mitológicos además de los dioses de la wicca son vistos como independientes y personalizados entre sí. Otros los interpretan como «formas de pensamiento», o incluso «arquetipos» (según el famoso psicólogo Jung) que encarnan diferentes fuerzas naturales.

En la Comunidad Ecléctica está muy extendida una concepción puramente diteísta de la religión, considerando sólo dos grandes figuras genéricas, la Diosa (de la Luna, la tierra y el mar) y el Dios (del bosque, la caza y los animales). Las parejas mitológicas de diferentes panteones encarnarían los rostros del Dios y la Diosa. También se ha hecho muy popular una especie de politeísmo suave, en el que los diferentes dioses y diosas de todas las culturas son vistos como facetas de esta pareja divina, tengan o no conexión con los conceptos de fertilidad y dioses que representan.

También hay una concepción monoteísta, siendo la Diosa la figura principal para algunas tradiciones, por considerarse como completa en sí misma. A los conceptos feministas, se han unido conceptos inspirados en teorías sobre las grandes diosas neolíticas y sobre las sociedades matriarcales (como las hipótesis de Marija Gimbutas), dando paso a una corriente aparte denominada «religión de la diosa». En la wicca también hay un componente de animismo, ya que se considera inmanentes a los dioses; la naturaleza es sagrada en sí misma como manifestación de la divinidad.

Los elementos[editar]
Artículo principal: Simbología del pentagrama wiccano.
Los elementos básicos también son parte importante de la cosmovisión wiccana. Las manifestaciones naturales expresan alguno de los cuatro elementos arquetípicos: Tierra, Aire, Fuego y Agua, o combinaciones de éstos. Suele añadirse un quinto elemento denominado Espíritu (Éter o Akasha). Los elementos son simbolizados por el pentagrama, que entre otras cosas representa los cuatro elementos con el Espíritu en la parte de arriba. Al trazar el círculo mágico para los rituales religiosos, además de los dioses se invoca a los cuatro elementos que se corresponden con los cuatro puntos cardinales. Siguiendo el orden: Este, Sur, Oeste y Norte.

Iniciación y secreto[editar]
Para los practicantes de la wicca iniciática, el término «wicca» sólo es correcto cuando se aplica a las personas que han recibido la iniciación tradicional, es decir, que han recibido la conveniente formación y entrenamiento además de la «transmisión de linaje» por parte del iniciador. Esta creencia en la transferencia de poder no tiene mucha relevancia entre los wiccanos eclécticos, que suelen realizar rituales de auto-dedicación para simbolizar su entrada en la religión.

En las formas tradicionales de wicca existen tres grados de iniciación. El primero es necesario para convertirse en brujo/a y entrar a formar parte del coven; el segundo grado implica avanzar en conocimientos y estar capacitado para ser sacerdote/sacerdotisa. Al llegar al tercer grado, el practicante tiene conocimientos y experiencia necesarios para formar su propio coven.

Organización[editar]
Los practicantes se agrupan en denominados coven (en inglés) o círculos, aquelarres, que tradicionalmente tienen un límite máximo de 13 miembros. Están dirigidos por un Sumo Sacerdote y una Suma Sacerdotisa, es decir, iniciados de tercer grado. Los covens son autónomos, y pueden variar incluso dentro de una misma tradición.

En las formas tradicionales, la práctica suele ser en grupo, dentro de un círculo donde reciben enseñanza. En la comunidad ecléctica, no es requisito pertenecer a un coven, y los practicantes estudian y practican en solitario pudiendo asistir eventualmente a encuentros y reuniones festivas con otros practicantes.

Ética[editar]

Los wiccanos se basan en varios principios, algunos de los cuales son:

La Rede
La enseñanza: Los wiccanos, especialmente los de corte tradicional, consideran que la enseñanza se debe hacer dentro de un Coven, desde los ya iniciados a los aspirantes. Los practicantes de wicca en solitario practican la autoiniciación, después de haber estudiado y haber practicado durante un período de 1 año y un día, es decir una Rueda Anual Completa. También hay wiccanos solitarios que no realizan una auto iniciación, y solo se dedican a estudiar.
Constante evolución: Los seguidores de wicca tienen la convicción de que nunca terminan de aprender, estando en un proceso continuo de aprendizaje. Generalmente piensan que se debe utilizar lo aprendido para mejorar en un camino de evolución espiritual no solo persona sino tratando de mejorar el entorno, respetando a la naturaleza y lo que nos rodea, y que este respeto se pueda extender cada vez más.
No proselitismo: En la wicca no se buscan activamente «adeptos», sino que los interesados en aprender y seguir cualquiera de sus vías se acercan por propia iniciativa. La wicca es tolerante con otras religiones, ya que se reconoce como uno de los múltiples caminos para acercarse a los dioses, existiendo otros muchos que no tienen por qué ser erróneos, sólo distintos al de la wicca.
Festividades[editar]

Los wiccanos tienden a seguir con preferencia los ciclos lunares y celebran 21 fiestas anuales; 8 sabbats o festividades de estación y semi-estación y 13 esbats o lunas llenas al año.

Cualquier actividad relacionada con la luna es un esbat, que implica la reunión de los wiccanos para celebrar alguna fase lunar, dentro de las cuales la más popular es el de plenilunio. Los sabbats, en cambio, son celebraciones que dependen de los ciclos solares y de la relación sol-tierra. Dentro de las festividades de estación se distinguen dos tipos: mayores (referidos a los cambios más importante en la Tierra y, por ende, en la tribu) y, menores (los equinoccios y solsticios).

Sabbats[editar]
Samhain: (31 de octubre: Hemisferio Norte / 1 de mayo: Hemisferio Sur)
Conmemora la muerte del dios y su viaje al Otro Mundo, mientras la diosa llora su muerte. Es la noche en la que los wiccanos recuerdan a sus ancestros y antepasados. Se dice que debido al viaje del dios, las leyes mundanas del tiempo y el espacio están temporalmente suspendidas y la barrera entre los mundos desaparece. Comunicarse con los antepasados y espíritus de fallecidos es fácil para este tiempo. Además se considera Samhain como punto de inflexión y comienzo del año wiccano, el fin del ciclo de la vida, donde todo vuelve a comenzar.

Yule: (20-23 de diciembre: H. Norte / 20-23 de junio H. Sur)
Solsticio de invierno. Nacimiento del dios. Coincide con el comienzo de la elevación del Sol y la espera de la primavera. La vida comienza a brotar y a renacer lentamente en la tierra

Imbolc: (2 de febrero H. N. / 1 de agosto H. S.)
Se bendicen las semillas. Es el festival de la doncella, que se prepara para su crecimiento. Se celebran las primeras señas de que la primavera se está acercando. También conocido como «fiesta de las luces».

Ostara: (20-23 de marzo H. N. / 20-23 de septiembre H. S.)
Equinoccio de primavera. Llega la primavera, y el dios se enamora de la diosa, mientras la naturaleza se renueva. Los rituales conmemoran la fertilidad creciente de la tierra.

Beltane: (1 de mayo H. N. / 31 de octubre H. S.)
Se celebra la unión del dios y la diosa, el período máximo de fertilidad. Además es importante en esta fiesta el fuego, pues Beltane significa ‘el fuego de Bel’ (dios Sol). Estos festejos fueron duramente desaprobados por la iglesia cristiana, por creer que promovían el libertinaje.

Litha: (20-23 de junio H. N. / 20-23 de diciembre H. S.)
Solsticio de verano. Es el día más largo del año, en el que el dios alcanza su máximo poder, antes de empezar a debilitarse. Es homenajeado con hogueras por la noche.

Lughnasadh o Lammas: (1 de agosto H. N. / 2 de febrero H. S.)
Lughnasadh quiere decir «los juegos de los funerales del dios» Lugh. Es la fiesta de la primera cosecha, la recolección e inicio de la muerte simbólica del dios. Los rituales sirven como recordatorio para propiciar una buena cosecha.

Mabon: (20-23 de septiembre H. N. / 20-23 de marzo H. S.)
Equinoccio de otoño. El día y la noche tienen la misma duración. La diosa llora a su consorte mientras envejece. La tierra se prepara para la ausencia del dios. Es un buen período para la meditación.

Tradiciones wiccanas[editar]

Una tradición en wicca implica normalmente la transferencia de un linaje mediante iniciación. También hay practicantes que no se adhieren a una tradición en particular. Existen también muchas otras tradiciones de brujería europea que no tienen relación con wicca ni ninguna de sus ramas. En algunos casos, son renacimientos contemporáneos de tradiciones europeas de brujería con fuentes distintas y mejor identificables que las influencias ceremoniales gardnerianas, e históricamente enfrentados a las aportaciones de Gardner.

Por la aparición de las corrientes wiccanas eclécticas (sobre todo a partir de los años 70) el sentido de tradición varía. Más que el linaje, conformar una «nueva» tradición de wicca se basa en un conjunto característico respecto a las creencias concretas, la forma de realizar los rituales, la manera de enseñanza, etc. Con una derivación en mayor o menor grado del sistema desarrollado por Gerald Gardner para la práctica de la brujería.

La wicca en el mundo[editar]

Existen comunidades de wicca en casi todos los países de Europa Occidental, Angloamerica, México, Brasil, Perú, Argentina, Colombia, Venezuela, Bolivia, Panamá y Costa Rica, entre otros, así como en Asia, donde hay comunidades de wicca en India e Israel.
Reconocimiento legal[editar]
El gobierno de los Estados Unidos de América reconoce a la wicca como una religión y en el manual del ejército estadounidense se ha incluido la sección «U.S. Army Instructions for Chaplains on Wicca» (Instrucciones del ejército estadounidense para capellanes acerca de la wicca), que contiene una descripción detallada de la religión así como de las consideraciones específicas que se deben tener a este grupo religioso. Recientemente se ha aceptado también el pentáculo como símbolo lícito para uso en cementerios del estado.
En Puerto Rico y en otros países latinoamericanos existen varios covens wiccanos desde hace varios años. Algunos de ellos no son reconocidos por el gobierno de Puerto Rico.
Desde diciembre de 2011, el Estado español reconoce oficialmente y por primera vez a la Wicca como religión, al inscribir dos de sus variedades, las llamadas "Tradición Wicca Celtíbera" y "Asociación Wicca España" en el Registro de entidades religiosas.

La organización denominada "Wicca, Tradición Celtíbera" también fue, según una web de noticias paganas, registrada y reconocida como religión en Portugal,.

Véase también[editar]

Gerald Gardner
brujería
paganismo
Referencias[editar]

↑ http://www.paganlibrary.com/reference/derivation_of_witch.php
↑ Ronald Hutton: The Triumph of the Moon: A History of Modern Pagan Witchcraft. Londres: Oxford, 2001.
↑ Isaac Bonewits: A Very Brief History of Witchcraft 1.0. Spiritualitea.com, 1971.
↑ Doreen Valiente: The Rebirth of Witchcraft. Londres: Robert Hale Ltd., 1989.
↑ Gerald Gardner: El significado de la brujería (pp. 191-208). Madrid: Luis Cárcamo, 2006.
↑ Véase a tal efecto el Registro de entidades religiosas del Ministerio de Justicia español].
↑ Véase aquí la nota anunciando dicho reconocimiento.
Colabora en Commons. Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Wicca. Commons

lunes, 11 de marzo de 2013

Brujería: Naturaleza e historia







Es difícil distinguir claramente entre brujería, hechicería y magia... Estas prácticas utilizan medios ocultos (fuera de la revelación dada por Dios) para producir efectos mas allá de los poderes naturales del hombre. La brujería se adapta a los tiempos modernos y abunda aun en los libros populares para niños. Ver: Harry Potter

Nos escriben: "La brujería no es mala. En ella realmente no hay dioses o demonios ya que esos son solo conceptos de la religión católica aplicados a la brujería. Además, la brujería no tiene nada que ver con el satanismo. Cuando se confunde con este es generalmente por dos razones: 

1 El satanismo utiliza, aunque invertido, el pentagrama de la brujería, para sacrificios humanos y de animales. En la brujería este pentagrama solo significa el equilibrio entre el agua, el fuego, la tierra, el aire y el espíritu del ser humano.
2 En la antigüedad se llamaron brujas o brujos a todos aquellos que renegaban de la fe Católica. 

Simplemente son creencias de cada quien y respeto su opinión. 

RESPUESTA:
Padre Jordi Rivero

Es un error intentar imponer la fe. En algunos lugares y en diferentes épocas eso ocurrió por parte de todas las confesiones importantes. El Papa pidió perdón por los católicos. ¿Alguien mas ha pedido perdón? En la actualidad se cae con frecuencia en otro error: el relativismo; según el cual nada es bueno ni malo sino que todo depende de la opinión de cada cual. Esta posición evita discusiones pero evita también la posibilidad de crecer en el conocimiento de la verdad. ¿Es lo mismo creer en Dios que no creer?, ¿La verdad, importa?

Si los brujos no creen en el diablo según lo conoce la revelación cristiana, no por eso dejan de recurrir a el ya que la brujería implica por lo menos una búsqueda de la intervención de espíritus. Quien abre la puerta a los malos espíritus queda involucrado con ellos. La brujería implica la creencia en una realidad invisible a la que el practicante queda atado. Las Sagradas Escrituras y los Padres enseñan que se trata de una entidad diabólica (Dt 18,12). Con frecuencia he orado por personas que han sido víctimas de "trabajos" de brujería. 

El rechazo a la brujería no comienza con la Iglesia Católica. Como podrá ver en este artículo, la condena ya existía en el Antiguo Testamento. También el Imperio Romano penalizaba ciertas actividades de la brujería con la pena de muerte.

¿Por qué se recurre a la brujería?

La ayuda que ofrece la brujería se busca por diferentes razones. Las principales son: Para hacer daño a quien se odia; para atraer la pasión amorosa de alguien; para invocar a los muertos; para suscitar calamidades o impotencia contra enemigos, rivales u opresores reales o imaginarios; para resolver un problema se ha convertido en obsesión y ya no importa por que medio se resuelve.  

Prácticas de los Brujos

La brujería data desde los tiempos de la antigua Mesopotamia y Egipto. Así se demuestra la Biblia al igual que en otros antiguos escritos como el Código de Hammurabi (2000 a.C.).

No todos los brujos siguen las mismas prácticas  Pero no es extraño que el brujo haga un pacto con espíritus, abjure a Cristo y los Sacramentos, haga rituales como parodias de la Santa Misa o de los oficios de la Iglesia, adoren al Príncipe de las Tinieblas y participan en aquelarres (reuniones de brujos donde hacen sus maledicencias). La brujería está relacionada con el satanismo.

En brujería y en la magia hay elementos comunes:

1-La realización de rituales o de gestos simbólicos.
2- El uso de sustancias y objetos materiales que tienen significado simbólico.
3- Pronunciamiento de un hechizo.
4- Una condición prescrita del que efectúa el rito.

La brujería consta de rituales para hacer sus hechizos (ejercer un maleficio o atadura sobre alguien), algunos de los cuales requieren hierbas particulares. También hay palabras de conjuro o hechizo que pueden ser escritas para obtener un mayor poder. Quién realiza el rito debe desear su propósito con todas sus fuerzas para obtener mayores efectos y algunas veces debe ayunar por 24 horas antes de realizar el rito para purificar el cuerpo.

¿Es real el poder de la brujería?

Puede ser real, pero en muchos casos puede ser también sugestión de la mente, es decir pura mentira. En ambos casos está actuando el demonio, príncipe de la mentira.

La Biblia, la enseñanza de los Padres de la Iglesia y la tradición no dejan lugar a dudas sobre el hecho que los seres humanos tienen la libertad para pactar con el diablo el cual tiene influencia en la tierra y en las actividades humanas. Por otro lado algunos Padres como San Jerónimo, pensaban que en muchos casos la brujería es sugestión de la mente. 

La Biblia condena la brujería y la hechicería, no como falsas o fraudulentas, sino por ser una abominación: "A la hechicera no la dejarás con vida" (Exodo 22,18; Ver también Deuteronomio 18,11-12). La narrativa de la visita del rey Saúl a la hechicera de Endor (I Reyes 28) demuestra que su evocación de Samuel fue real y tuvo efecto.  En Levítico 20,27 se lee: "El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos".  Está claro que en estos casos se trata de un espíritu adivino.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tornó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos, yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13:18-19; 2 Cron 33:6; Jer 27:9...).

El Antiguo Testamento muestra claramente como los Israelitas y sus vecinos paganos estaban conscientes de la brujería y la magia. En el libro de Éxodo 7:11 leemos que el Faraón: "llamó a todos los sabios y adivinos. Y ellos también, los magos de Egipto, hicieron las mismas cosas (que Moisés) por medio de sus artes secretas".

El Primer Mandamiento condena la brujería, la magia y todo tipo de adivinación: "Yo Soy el señor tu Dios...no tendrás dioses extraños delante de mi" (Ex 20:2-3). 

El Nuevo Testamento igualmente condena la brujería como una realidad perversa: (Gálatas 5,20; 13,6;  Apocalipsis 21,8; 22,15). El mago Simón era practicante de la magia pero le dio envidia de los Apóstoles al ver que la gente recibía el Espíritu Santo cuando ellos imponían las manos. Ofreció dinero a los Apóstoles para que le enseñaran como hacer esto y Pedro le contestó: "...tú corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete , pues, de esa tu maldad..." (Hechos 8:9-22).

La brujería opera con poder satánico (dado por Satanás). Se trata de los poderes que oprimen a los hombres y que Jesucristo confrontó hasta morir y resucitar para librarnos de ellos. Su victoria no nos evita la lucha contra el maligno sino que nos da la fuerza para vencerlo si tenemos fe.

Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Efesios 6:12

Debemos evitar tanto el exagerar como el minimizar el poder de Satanás. En una guerra es esencial conocer las fuerzas contrarias y saber como vencerlas. Satanás tiene poder para tentar y asediar a los fieles, pero su poder no es comparable al de Dios Todopoderoso. Satanás puede causar persecuciones y hasta el martirio de los fieles. La victoria de los santos no está en vivir sin pruebas sino en vencerlas manteniéndose fieles a Dios.

El demonio existe y entra en relación con aquellos que lo buscan. Como recompensa a quién le ofrece culto, el demonio otorga poderes preternaturales para obtener poder, fama, dinero, influencia, es decir las cosas que desea la carne. Por medio de la brujería se puede llegar a lograr el éxito en el mundo profesional ya sea como artista, profesional, militar, político, etc.  Estas personas pueden parecer muy atractivas y tener un gran don de ganarse a la gente hasta el punto de atraer grandes multitudes y convertirse en dioses para sus admiradores los cuales son capaces de hacer hasta lo irrazonable por sus ellos. Los poderes del mal pueden cegar las mentes y fanatizarlas portentosamente. La brujería no es mera superstición. El demonio ciertamente arrastra hacia su reino del mal a los que se involucran en ella y a sus aduladores. Si no hay arrepentimiento y conversión, el final será el infierno.

Qué hacer contra las brujerías

Al enterarse de que alguien le está haciendo un "trabajo" de brujería, muchas personas tienen miedo. Esto es lo que el quiere ya que por el miedo puede dominarnos. Debemos recordar que el demonio nada puede contra los que son fieles a Dios. Nuestro Padre Celestial es Todopoderoso y nos ama. El demonio sólo puede con aquellos que no confían en Dios y por falta de fe están espiritualmente débiles o muertos. Son como pollitos que se han alejado de la protección de la gallina y se exponen al gavilán. Por eso Jesús nos dice:

¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! Mateo 23:37

Quién está amenazado por brujerías que recurra al Señor por protección y no tema. Debe poner en Dios toda su confianza y practicar su fe, no por miedo a la brujería sino por convicción: acercarse a los sacramentos, la oración personal y pedir a los hermanos que oren por él. La gracia del Señor jamás faltará a quién la busque.

Jamás debemos ir a otro brujo para "defendernos". Eso sería caer en la trampa del demonio haciendo lo que él quiere: que desconfiemos de Dios para que recurramos a él.

Muchas veces las personas recurren a la brujería en momentos de desesperación, cuando creen que es el último recurso que les queda.  En esos momento vulnerables alguien les ofrece la brujería como una solución fácil.  Como católicos jamás recurrimos a ningún medio espiritual fuera de Dios.  Cuando pedimos la intercesión de los santos, por ejemplo, no buscamos una vía alterna sino que buscamos su ayuda tan solo y precisamente para mantenernos fieles al Señor como ellos lo hicieron. Hay dos familias: la de Dios y la del demonio. Cada uno recurre a los miembros de la suya.   Pidamos a Dios que prefiramos morir antes de buscar algo del demonio.

Fantasías en torno a la brujería

Aunque es cierto que en la brujería hay acción diabólica, la gente ignorante y supersticiosa ha creado muchísimas fábulas y supersticiones: Brujas que vuelan sobre una escoba, encantaciones que transforman a la víctima en un sapo...  Estas fantasías no son causadas por la religión, sino al contrario, ocurren por faltar la auténtica fe.

En el trabajo "De ecclesiasticis disciplinis" atribuido a Regino de Prum (906 d.C.), en la sección 364, critica a "ciertas mujeres" que "seducidas por ilusiones y fantasmas de demonios, creen y abiertamente profesan que en plena noche ellas viajan sobre ciertas bestias junto con la diosa pagana Diana y una cantidad innumerable de mujeres, y que en estas horas de silencio vuelan sobre vastas expansiones de terreno y la obedecen como señora..."  Regio se lamenta que ellas llevan a esas fantasías y por lo tanto al paganismo a mucha gente (innumera multitudo). Concluye que es "el deber de los sacerdotes enseñar a la gente que estas cosas son absolutamente falsas... implantadas por el maligno"

Falsas acusaciones y crueldades contra presuntos brujos y brujas.

Lamentablemente no siempre se siguió el consejo de Regino de Prum. La brujería se convirtió en escape para culpar de cualquier cosa, hasta desastres naturales y epidemias. Pero existieron otras razones, entre ellas el poder y el interés de crear causa contra enemigos.  El resultado fue la persecución y "caza de brujas" en que se enjuiciaron y condenaron a muerte injustamente a muchas personas, casi siempre las más indefensas. Quizás el caso más famoso es el de Santa Juana de Arco quién, acusada de bruja, murió quemada. Nos sirve para elucidar los intereses de poder, venganza y maldad que daban lugar a las persecuciones de brujas.

La persecución de las brujas comienza con el poder secular.  El Imperio Romano, en el siglo III, castigaba con la pena de la hoguera a los que causaran la muerte de alguien con sus encantamientos (Julius Paulus, "Sent.", V, 23, 17). En el siglo IV, la legislación eclesiástica quiso atenuar la severidad del estado. El Concilio de Elvira (306), Canon 6, rehusó el Viáticum a aquellos que matasen con una encantación (per maleficium) y añade que tal crimen no podía efectuarse "sin idolatría",  ya que el culto al demonio es idolatría. El canon 24 del Concilio de Ancyra (314) impuso cinco años de penitencia a los que consulten magos. Penas similares fueron establecidas por el concilio oriental en Trullo (692).
En los primeros trece siglos de la era cristiana no se dieron por lo general las crueles persecuciones y cazas de hechiceros que aparecieron más tarde.  Mientras el estado permitía la tortura contra los hechiceros, el Papa Nicolás I (d.C. 866) la prohibió. Una ordenanza similar aparece en los Decretos Pseudo-Isidoros. Pero la Iglesia no pudo eliminar la tortura y otros abusos que están arraigados en el corazón del hombre. Llevar el nombre de cristiano no es suficiente para comportarse como tal.

En muchas ocasiones el clero habló con autoridad para evitar las acusaciones fanáticas y abusivas. Entre ellos San Agobardo, arzobispo de Lyon (m. 841) quien escribió "Contra insulsam vulgi opinionem de grandine et tonitruis" (contra las necias creencias de la gente sobre el granizo y el rayo) (P.L., CIV, 147). El Papa Gregorio VII en 1080 escribió al Rey Harold de Dinamarca prohibiendo que las brujas fueran sentenciadas a muerte.

La Inquisición

En la segunda mitad del siglo XIII, la recién instituida Inquisición Papal comenzó a imponer cargos de hechicería. Alejandro IV, ordenó (1258) que los inquisidores debían limitar sus intervenciones a casos con alguna clara presunción de creencias heréticas (manifeste haeresim saparent). Pero como la brujería, con sus prácticas diabólicas, está muy ligada a la herejía, la persecución de brujas no se evitó.

En Toulouse, sede de la herejía de los Cátaros, fue donde en 1275 se dio el primer caso conocido de una bruja llevada a la hoguera por la sentencia jurídica de un inquisitor (Hugues de Baniol Cauzons, "La Magic", II, 217).  La mujer "confesó" haber dado a luz a un monstruo, producto de su relación carnal con espíritus malignos, y haberlo alimentado con carne de infantes que se procuraba en expediciones nocturnas. La posibilidad de relaciones carnales entre seres humanos y demonios era aceptada por algunos grandes teólogos como Santo Tomás y San Buenaventura, sin embargo  en la Iglesia prevalecía el sentir contrario. Un testigo poco amistoso con la Iglesia, Riezler (Hexenprozesse en Bayern, p. 32) reconoce que "entre los representantes oficiales de la Iglesia, esta tendencia más saludable prevaleció hasta los umbrales de la epidemia del juicio de brujas, o sea, hasta avanzado el siglo XVI".  En el Sínodo Provincial de Salzburgo de 1569 (Dalham, "Concillia Salisburgensia", p. 372), hubo una fuerte tendencia a prevenir la  imposición de la pena de muerte en acusaciones de brujería, insistiendo que estas son ilusiones diabólicas.

Pero no hay duda de que en el siglo XIV algunas constituciones papales de Juan XXII y Benedicto XII (cf. Hansen, "Quellen und Untersuchungen", pp. 2-15) impulsaron a los inquisidores a realizar enjuiciamientos por brujería y otras prácticas mágicas,  especialmente en el sur de Francia. En un juicio a gran escala en Toulouse en 1334, en el que se procesaron a 63 personas por ofensas de este tipo, 8 fueron entregadas al poder secular para ser quemadas. El resto  fueron a prisión de por vida o con largas sentencias. Dos de las condenadas,  ambas mujeres mayores, después de ser torturadas, confesaron haber asistido a un aquelarre de brujas, haber allí adorado al demonio y ser culpables de indecencias con él y otras personas presentes, y haber comido carne de infantes. (Hansen, "Zauberwahn", 315; y "Quellen und Untersuchungen", 451). En 1324 Petronilla de Midia fue quemada en Irlanda por recomendación de Richard, Obispo de Ossory.  Durante este período, las cortes seculares acusaban y enjuiciaban por brujería con igual o mayor severidad que los tribunales eclesiásticos. Se usaba la tortura y la hoguera.

No se conoce qué enjuiciamientos de este tipo se llevaron a cabo en Alemania por inquisitores papales durante los siglos XIII y XIV.  Alrededor del año 1400 encontramos muchos enjuiciamientos de brujas en Berna, Suiza, a  manos de Pedro de Gruyères, que, a pesar de lo que dice Riezler, era sin lugar a dudas un juez secular (Hansen, "Quellen, etc.", 91 n.). También jueces seculares en Valais (1428-1434) mataron 200 brujas; y en Briancon en 1437 más de 150. Las víctimas de los inquisitores -ej. en Heidelberg en 1447 o Savoya en 1462- parecen no haber sido tan numerosas.

Algunos escritores han pensado que la bula "Summis desiderantes affectibus", del Papa Inocencio VIII (1484), fue responsable por la fiebre contra las brujas. Esto no es cierto ya que las campañas anti-brujas preceden a esta bula, la cual no contiene nada nuevo. Su efecto fue más bien el de ratificar el poder ya conferido a los inquisitores Enrique Institoris y Santiago Sprenger, para tratar con crímenes de brujería y herejía y pedir al Obispo de Estrasburgo que apoye a los inquisitores. Esta bula papal, sin embargo, no pronuncia ninguna decisión dogmática. Quizás el libro "Malleus Maleficarum" (el martillo de las brujas), publicado unos dos años después por los mismos inquisitores, fue el que más incitó al enjuiciamiento de brujas. Pero los enjuiciamientos de brujas en  los siglos XVI y XVII fueron en su mayoría hechos por el poder secular.

La Reforma Protestante ante la caza de brujas.

Lucero,  Calvino y sus seguidores acentuaron la creencia popular en el poder del demonio en la brujería y otras prácticas mágicas. Lutero, basado en su interpretación del mandamiento bíblico, abogó por la exterminación de las brujas. "La Historia del Pueblo Alemán" de Janssen, argumenta con muchas pruebas (capítulos IV y V, del último volumen -vol. XVI de la edición inglesa), que una gran responsabilidad por la caza de brujas recae en los Reformadores.

El código penal conocido como "Carolina" (1532), decretó que la hechicería debe ser tratada como una ofensa criminal en el imperio Alemán, y si causó daño a alguna persona la bruja debía ser quemada. Hubo mayor actividad de cacería de brujas en los distritos protestantes de Alemania que en las provincias católicas. Ejemplos de ello son Osnabruck y Wolfenbuttenl.  En Osnabruck, en 1583, se quemaron 121 personas en tres meses. En Wolfenbuttenl en 1593 se llegaron a quemar hasta diez brujas en un día. Pero hasta el 1563 no se hizo una resistencia eficaz a la persecución, y fue a través de un protestante de Cleues, Juan Weyer. Se le unieron las protestas de Ewich y Witekind.

En el debate sobre las brujas había católicos y protestantes en ambos lados. Quizás la protesta más efectiva contra la caza de brujas fue la del jesuita Friedrich von Spee, quién en 1631 publicó "Cautio criminalis".

La persecución ocurrió en muchos países

La persecución de brujas se extendió por muchos países. En el siglo XVI los tribunales seculares en Roma llevaron a cabo enjuiciamientos. En Inglaterra y Escocia también hubo persecuciones pero no hay cifras precisas sobre las ejecuciones. Según escribió Howell en 1648, sólo en Essex y Suffolk hubo cerca de 300 brujas procesadas en dos años, la mayoría ejecutadas. 

El Papa Gregorio XV, en su constitución "omnipotentis" (1623), recomendó un procedimiento más clemente y en 1657 una instrucción de la inquisición amonestó con eficacia la crueldad de las persecuciones.  Al final del siglo XVII la persecución comenzó a reducirse en casi en todo el mundo y al principio de  XVIII  prácticamente cesaron. El último juicio por brujería en Alemania fue en 1749 en Wurzburg, pero en Suiza una niña fue ejecutada como bruja en el cantón protestante de Glarus en 1783.

En los Estados Unidos, Cotton Mather, en su "Maravillas del Mundo Invisible" (1693), cuenta que 9 ejecuciones de brujas ocurrieron en Nueva Inglaterra. En la actualidad Estados Unidos celebra Halloween el 31 de octubre (la víspera del día de todos los santos), en que se recuerdan las historias de brujas de una forma fantasiosa. Se acostumbra a disfrazarse, preferiblemente de brujas, duendes, monstruos o cualquier cosa que de miedo, y se reviven los cuentos de brujas.  En el ambiente materialista de la actualidad se hace de todo ello una broma, pero en el fondo opera también un deseo pagano de llenar un vacío espiritual.

No hay pruebas sobre las alegaciones de que algunas mujeres fueron enjuiciadas formalmente en México a finales del siglo XIX (ver Stimmen aus Maria-Laach, XXXII, 1887, p. 378).

Un gran número de ellas confesaron espontáneamente, aparentemente sin amenazas, haber participado, en prácticas satánicas. Además, el pleno reconocimiento de culpa parece constantemente haber sido confirmado justo antes de la ejecución, cuando el acusado no tenía nada que ganar o perder con la confesión. Esto puede atribuirse en muchos casos a razones psicológicas y, claro está, no justifica la práctica de pena de muerte.

Conclusión

Los males que sufre la humanidad son fruto de su apertura al demonio por el pecado. Una forma extrema de esa relación es la brujería. Se llega a pactar con él y a buscar su intervención.  La enseñanza de la Biblia, los Padres de la Iglesia y la tradición concuerdan en que la brujería es real y digna de condenación.  Jesucristo vino para vencer y atar al demonio. Con frecuencia se enfrentó directamente con él para reprimir su actividad sobre sus víctimas. El tiempo entre la primera y segunda venida del Señor es de gran batalla espiritual y nos involucra a todos.

Por muchos siglos y en muchas naciones, la ignorancia, la crueldad y falta de justos procesos judiciales llevaron a terribles persecuciones, falsas acusaciones y la matanza de muchos acusados de brujería. Hechos injustificados y deplorables.

En la actualidad hemos caído en el extremo opuesto: se niega la realidad de la actividad satánica y, por ende, de la brujería.

Como cristianos debemos seguir el camino de Jesucristo quién rechaza el pecado pero ama al pecador. La enseñanza de Jesús en el caso de la mujer sorprendida en adulterio se aplica también a la brujería como a cualquier pecado. El camino de Jesús no es la condenación al estilo de los que se proponían apedrearla. Tampoco es la actitud de los que hoy pretenden que no existe el pecado. Eso sería abandonarla sumida en su desgracia. El camino de Jesús es el amor que defiende de la crueldad y llama a una vida nueva, libre de pecado.  El mal no se vence matando sino ayudando con amor y verdad a salir del pecado.  El Señor nos enseña a amar a nuestros enemigos.  El amor  de Dios es más fuerte que la maldición de todos los brujos del mundo. Una gota de su Preciosa Sangre tiene poder para disipar el más enfurecido ataque diabólico.

(extraído de www.corazones.org)