"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 3 de enero de 2015

Cuando la Nueva Era habla de "dios", no es el Dios de los cristianos, sino un dios pagano


Algunos nueveranos (adeptos de Nueva Era) recorren el Camino de Santiago para apropiarse de la energía concentrada especialmente en varios de sus lugares. Cuando, en 1995, la artista Shirley MacLaine llegó a uno de ellos, san Juan de Ortega (Burgos), estuvo mucho tiempo contemplando el entorno mientras, ensimismada, exclamaba: “todo es Energía…, todo es Dios. Yo soy Dios”. Según NE (Nueva Era), estamos inmersos en un mar energético, aunque no veamos la energía cósmica como el pez no ve el océano en el que nada ni su inmensidad. ¿Pero, qué se entiende por energía” en NE?


1. La energía física

¿De qué se compone el universo con sus más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con unos doscientos mil millones de estrellas, de promedio? ¿De qué se componen todas las cosas y seres existentes: estrellas, cometas, planetas, rocas, mares vegetales, animales, el hombre?

Seguramente el lector estará pensando: “en primer lugar, de materia”. Más aún, según los materialistas “en el universo hay materia y solamente materia”. Nueva Era, al revés, afirma que el universo se compone de energía y solamente de energía.

La astrofísica[1] y la física cuántica o moderna han demostrado que asciende sólo al 4% la materia ordinaria, tanto la visible (estrellas, planetas, etc., y sus cosas) como la no luminosa ni visible, que, en su mayoría, se reduce a hidrógeno (el átomo más simple: un electrón que gravita alrededor de un protón) difuso entre las estrellas y entre las galaxias.

El resto es materia oscura o invisible (21%) y energía oscura (73%). Hay “campos” de energía invisible. Cuando queremos hablar por teléfono móvil, a veces exclamamos “no hay cobertura”, o sea, estamos fuera del campo de las ondas telefónicas.

¿Alguien ve las ondas de radio, las televisivas, las microondas, los rayos infrarrojos, los ultravioletas, los rayos cósmicos? Aunque todos estos sean luz o radiación electromagnética, de esta sólo un 33% (1/3) es visible, es decir, las ondas ópticas de los colores (la luz natural y la artificial).

Además, “no sabemos qué es materia. Sí sabemos que no es materia” (Heisenberg, uno de los principales científicos del siglo XX), es decir, no algo “continuo, compacto, consistente y resistente” como la definió Aristóteles y nos la muestran los sentidos.

Pues toda la materia se compone de átomos, cuyo 99% es vacío, aunque no del todo vacío (presencia del bosón de Higgs, partícula demostrada en 2013 en el CERN, pero teorizada en 1964 por el británico Peter Higgs, Premio Príncipe de Asturias y Nobel 2013). El 1% restante corresponde a los electrones y sobre todo a los quarks, constitutivos de los protones).

Un átomo es una cienmillonésima parte de un centímetro. Si una naranja aumentara su tamaño hasta convertirse en la Tierra, los átomos de la naranja tendrían el tamaño de las cerezas.


2. ¿Nueva Era diviniza la energía física, un panteísmo físico?

Según la ciencia moderna, todo es energía. Si la energía electromagnética -la luz- se condensa un número muy elevado de veces, se transforma en materia, concretamente en los átomos más simples, los de hidrógeno, que son los más numerosos (75% del universo), luego en átomos de helio (dos electrones en torno a dos protones) -23%-. El 2% restante, deuterio (hidrógeno pesado) y litio. Son los surgidos tras el Big Bang antes de formarse las constelaciones y estrellas. Los 113 elementos restantes (carbono, uranio, oro, etc.) son derivados formados en las reacciones nucleares en el seno de las estrellas.

Nueva Era está influida por los avances de la ciencia moderna. Uno de los nudos de la red nueverana, que recubre ya toda la Tierra, la secta Vida Universal o Nuevo Retorno, fundada en 1974, oficialmente en 1987 en Würzburg (Alemania) con numerosos adeptos en Europa (más de un millar en España), América, etc., hace un traspaso literalísimo desde la física cuántica a lo divino en un sincretismo de impronta cristiana.
Pues afirma: “la base energética de toda la Creación: el Sol Central Primario y la corriente etérea, el éter, son el Dios impersonal, el Espíritu Santo”, que consta de “dos fuerzas primarias”, a saber, la ”positiva y la negativa” al modo de “los dos polos de un imán, de una corriente eléctrica”. A su vez “la partícula positiva” se compone de dos tercios y la negativa de un tercio de la Fuerza Primaria”. Esta proporción está tomada de la física moderna, a saber, del elemento más diminuto de los conocidos hasta ahora: el quark compuesto de 1/3 (negativo) y 2/3 (positivo) de la carga de los protones. Pero Vida Universal no lo cree así, pues considera el quark como un reflejo de la constitución del Espíritu Santo (cf. El Dios personal e impersonal. ¿Quién o qué es Dios?, libro de la fundadora Gabriele Wittek; las palabras entrecomilladas en las pp. 30. 122 ss.).

Aunque, a primera vista sorprenda, NE tiene razón en la medida en que se acerca a la verdad, a la realidad. Pero no la tiene cuando niega la existencia de seres puramente espirituales. Reduce todo a energía, también a Dios, a los ángeles, a Lucifer, al alma o espíritu humano, a Cristo.

Jesucristo sería Dios solamente desde el instante en que, en el Jordán, habría descendido sobre Jesús de Nazaret no el Espíritu Santo, sino la “Energía cósmica” o “crística”.

Los Testigos de Jehová escriben “espíritu santo” (minúscula inicial) porque, según sus creencias, no sería Dios, ni Persona, sino “una energía, una fuerza activa” (cf. su libro ESPÍRITU SANTO… ¡la fuerza tras el nuevo orden venidero!, pp.12-15).

No es que el universo -como el hombre- se componga de cuerpo visible y del alma invisible, como enseñan el estoicismo, Plotino, etc., sino que el universo entero y todos sus integrantes, especialmente la Tierra, son Energía y que esta es divina. Así lo físico se transforma en realidad metafísica, teologal.

Lo divino, entendido así, no es un ser personal, “alguien”, ni “único”, trascendente, capaz de juzgar, salvar o condenar, sino “algo”, inmanente al universo, con lo cual uno puede ponerse en comunicación, abriéndose a ello, presente también en uno mismo.

3. Algunas manifestaciones de la energía nueverana: el ecologismo, los Métodos del Potencial Humano (reiki, taichí, etc.)

La ecología trata del entorno medioambiental y se preocupa de que sea adecuado para el desarrollo de la vida. Ha llegado a ser un movimiento de protesta contra los daños y alteraciones irreparables de la naturaleza (contaminación del aire y de las aguas, efecto invernadero, etc.).

NE ha dado un paso más, transformándola en ecologismo. Pues considera la Tierra como un organismo vivo, autoorganizado y, además, numinoso, divino, llamada Gaia (una de las designaciones de “Tierra” en griego), la Pachamama (indígenas americanos), la diosa Madre Tierra.

El ecologismo nueverano palpita en no pocas protestas ecológicas (los Verdes, Greenpeace). Parecen conceder menos importancia al hombre y a la mejora sensata de los medios de comunicación que a la naturaleza en su estado actual. Protestan contra la construcción de pantanos, carreteras, vías férreas, etc., por considerarla una especie de “sacrilegio” de la numinosidad de la Tierra (aunque, de cara al público, suene a oposición a la contaminación del ambiente, destrozo de la belleza del paisaje, etc.).

NE ha creado el clima propicio para la proliferación de innumerables Métodos del Potencial Humano: reiki, taichí (“ki” en japonés, “chí” en chino significan “energía”), yoga, Energía Humana y Universal, Meditación transcendental, Kryon, etc. 

En ellos hay que distinguir su condición de psicotecnia y su ideología. Sus recursos psicotécnicos (ejercicios respiratorios, gimnásticos, etc.) suelen ser el anzuelo para que sus practicantes terminen por picar en su ideología de sectas de NE, generalmente con raíces budistas, hindúes y taoístas.
De todos o de casi todos puede afirmarse lo dicho por el Comité Doctrinal de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos en un documento sobre el reiki: “Carece de credibilidad científica”, “es incompatible con la doctrina cristiana”, y lo razona (cf. texto en InfoRIES 132 -2009- pp.1-18).

El panteísmo, vigente en el hinduismo desde el siglo VIII a. C., identifica lo divino, Átman-Brâhman, lo Uno Todo, con el prana, palabra sánscrita que significa la esencia del éter, elemento inmaterial y difuso por todo el universo y como su “alma” (= átman en sánscrito).

Por eso, en el hinduismo y en sus sectas, en el yoga y en tantos Métodos del Potencial Humano y en general en NE, los ejercicios de respiración diafragmática o profunda tienen una finalidad fisiológica (una mejor oxigenación de las células) y sobre todo, teologal, a saber, aspirar o respirar más y mejor lo divino para lograr el endiosamiento propio hasta en el plano fisiológico.

Hasta el siglo XX se creía que el éter llenaba todos los espacios vacíos moleculares e interplanetarios y que era necesario para la transmisión de las ondas electromagnéticas.
Pero la física moderna (Einstein, etc.) lo ha declarado innecesario e inexistente. ¿Por qué lo mantienen el hinduismo, el budismo, Nueva Era, etc.? Seguirá siendo una “creencia”, pero incompatible con la ciencia.


4. ¿La Energía nueverana, realidad física o solamente intramental, creída?

La ciencia moderna entiende la energía (electromagnética, atómica, etc.) como algo “físico”, no “metafísico”, aunque no sea “material” en el sentido vulgar y de la física tradicional.

Los adeptos de NE a veces piensan así, pero no necesariamente ni todos. He visto a personas nueveranas abrazarse al tronco de algunos árboles, detenerse en determinados lugares del Camino de Santiago, realizar ritos a veces llamativos, etc., para apropiarse de su “energía cósmica”.

Ya no es raro oír que alguien dice a otra persona: “voy a enviarte energía positiva” en clave evidentemente nueverana, en vez del católico: “voy a pedir a Dios por ti, por tus necesidades”.

Más aún, el director del Instituto Gnóstico de Antropología de Burgos me reconocía que esta energía está concentrada también en el sagrario. Por eso visita las iglesias católicas y, aunque no cree en la divinidad de Jesucristo ni en su presencia real eucarística, mira hacia el sagrario con más intensidad que los católicos para apropiársela. Así sale enriquecido en armonía creciente consigo mismo, con los demás y con el universo al mismo tiempo que se siente capaz de irradiar paz, ilusión e influjo benéfico para los demás.

Si se les pregunta, suele comprobarse que no se trata de una energía física, sino metafísica, simplemente mental, que no se detecta por medio de los detectores Geiger-Müller o similares. Por lo mismo su existencia depende de la creencia o fe, con efectos a veces sorprendentes por la eficacia misteriosa de las fuerzas ocultas de la mente, así como de los vericuetos del subconsciente y del inconsciente, sin posible demostración científico-técnica en un extraño sincretismo o mezcolanza de religiosidad, credulidad, autosugestión, irracionalismo y física moderna.

Para adaptarse a la psicología infantil y no infantil, la pedagogía catequética ha tratado siempre de aclarar las creencias religiosas acerca de lo divino mediante similitudes y comparaciones tomadas de los fenómenos naturales. Parece lógico que ahora se intente hacerlo desde la física moderna en la medida de lo posible. Pero una cosa es eso y otra muy distinta e inadecuada pretender convertir la física en teología, en religión. Por mucho que se hubiera empeñado, ni Fidias habría sido capaz de tallar su Zeus con un pincel, ni con un cincel, aunque fuera el fidiano, Velázquez habría podido pintar Las Hilanderas.


Bibliografía complementaria: Pontificios Consejos de Cultura y Diálogo Interreligioso, “Jesucristo, portador del agua de la vida”. Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era”, Ciudad del Vaticano 2004; R. Bosca, New Age. La utopía religiosa de fin de siglo, Atlántida, Buenos Aires 1993; M. Guerra, 100 preguntas-clave sobre “New Age”, Monte Carmelo, Burgos 2004; Idem, La evolución del universo, de la vida y del hombre. ¿El hombre, compuesto de cuerpo físico o material, cuerpo energético o inmaterial y alma espiritual? HomoLegens/Intereconomía, Madrid 2009; Idem, Diccionario enciclopédico de las sectas, B.A.C., Madrid 20135 (palabras budismo, ecología, energía, Energía Humana y Universal, Espíritu Santo, gnosticismo, hinduismo, jehovismo, Jesucristo, MacLaine, mana, Meditación transcendental, Nueva Era, panteísmo, Potencial Humano, prana, reiki, taichí, Vida Universal, yoga).

[1] Según la NASA conforme a los datos proporcionados por el telescopio de rayos X Chandra en órbita alrededor de la tierra desde 1999.
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/ciencia-y-medio-ambiente/q-a/a-que-se-refieren-en-nueva-era-cuando-hablan-de-energia-9174003?page=4)

domingo, 18 de agosto de 2013

El dios de los norteamericanos no es el Dios cristiano: Una fascinante explicación de la apostasía estadounidense


Stanley Hauerwas

 Stanley Hauerwas
Un destacado teólogo protestante estadounidense ha publicado un ensayo fascinante  sobre la marca distintiva del cristianismo en Norteamérica, que nos permite entender el porqué de lo que llamamos apostasía de la fe norteamericana, que  parecería no ser más que la forma especial en que el cristianismo se ha asociado con el estilo de vida y los valores norteamericanos.



Stanley Hauerwas fue nombrado “el mejor teólogo de América”  por la revista Time en 2001. Consolidando su reputación como un líder izquierdista intelectual, también ha aparecido en el programa de Oprah Winfrey.
El se define que viene de la parte católica del protestantismo, porque considera que la protesta fue un error y no enseña teología protestante sino a Tomás de Aquino, porque no ve ninguna razón para que sea considerado sólo un teólogo católico.

LA CURIOSA DEFINICIÓN DE DIOS QUE DAN LOS NORTEAMERICANOS
Stanley Hauerwas, de la Universidad de Duke, afirma que el patriotismo, por motivos relacionados con la singular historia de Estados Unidos, se ha convertido en una religión cívica que ha absorbido al protestantismo.
El cree que América es una síntesis del protestantismo evangélico, ideología política republicana y razonamiento moral del sentido común.
Los estadounidenses fueron capaces de sintetizar estas tradiciones antitéticas al hacer su fe en Dios indistinguible de su lealtad a un país que les aseguraba el derecho de elegir a qué dios podrían creer o no.
Los protestantes estadounidenses no tienen que creer en Dios porque creen en la creencia. Es por eso que nunca han sido capaces de producir ateos interesantes en América. El dios que la mayoría de los estadounidenses dicen que creen no es lo suficientemente interesante como para negarlo. La única especie de ateísmo que cuenta en Estados Unidos es poner en tela de juicio la idea de que toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la felicidad.
El protestantismo vino a la tierra que hoy llamamos Estados Unidos de Norteamérica para hacerla protestante. Se suponía que lo que significa ser estadounidense y protestante era equivalente a una fe en la racionalidad del hombre común y el establecimiento de una república democrática.
Como resultado los estadounidenses siguen manteniendo la creencia obstinada en un dios, pero el Dios que ellos creen resulta ser el dios americano. Para conocer y adorar a ese dios no es necesario que exista una iglesia porque ese dios se conoce a través de la creación providencial de un pueblo libre. Esta es una presunción compartida por la derecha religiosa, así como de la izquierda religiosa en Estados Unidos. Ambos asumen que Estados Unidos es la iglesia.
LA MODERNIDAD Y LA CORRUPCIÓN DE LA “LIBERTAD”
El profesor Hauerwas cree que se puede estar viviendo que el protestantismo – por lo menos el tipo de protestantismo de América – esté llegando a su fin. Se muere por su propio éxito. El protestantismo se identificó con la presunción republicana en la libertad como un fin, reforzada por la creencia en el sentido común de las personas.
Como resultado, las iglesias protestantes en América perdieron la capacidad de mantener las disciplinas necesarias para sostener un pueblo capaz de ser una alternativa para el mundo.
Irónicamente, el fervor febril de la derecha religiosa en Estados Unidos para sostener la fe como una condición necesaria para el apoyo a la democracia, no puede dejar de ser una estrategia que asegura que la fe que se sustenta no es la fe cristiana.
Más estadounidenses pueden ir a la iglesia que sus contrapartes en Europa, pero las iglesias a las que van hacen muy poco para desafiar los supuestos laicos que forman sus vidas o las vidas de las iglesias a las que van. La función principal de la iglesia, por lo tanto, es legítimar y mantener la presunción de que Estados Unidos representa lo que todos los hombres quieren ser si tuvieran el beneficio de la educación en Estados Unidos y dinero.
Pero una iglesia capaz de desafiar el espíritu reinante que sostiene América no es un logro fácil. Usted puede pensar que la Iglesia católica seguramente haría esa tarea, pero hay que recordar que, según el arzobispo Francis George de Chicago, el catolicismo en Estados Unidos se ha convertido en gran medida en una forma de cristianismo protestante.
Los católicos en Estados Unidos, al igual que sus hermanos protestantes, es probable que asuman que no hay tensión esencial entre ser cristiano y creer en el estilo de vida estadounidense. 
LOS MÉDICOS SE HAN CONVERTIDO EN LOS SACERDOTES DE LA VIDA
Esta historia ha dejado una huella profunda y duradera en la actitud de los Estados Unidos en la medicina, y tal vez explique las cuentas de sus crecientes costos de atención de salud.
Hauerwas cree que estamos en condiciones de comprender mejor por qué después del 11 de septiembre de 2001 (el derribo de las Torres Gemelas), la autoproclamada nación más poderosa del mundo opera sobre el miedo. Lo hace porque es necesario para asegurar un nivel de cooperación entre las personas que de otra manera no comparten nada en común. Es decir, no comparten nada en común aparte de la presunción de que la muerte es la que debe evitarse a toda costa.
Por eso, en América los hospitales se han convertido en nuestras catedrales y los médicos son nuestros sacerdotes. Las facultades de medicina son mucho más serias sobre la formación moral de sus alumnos que las escuelas de teología. Son así porque los estadounidenses no creen que un sacerdote con formación inadecuada pueda dañar su salvación, pero ellos creen que un médico inaadecuadamente entrenado puede hacerles daño.
El deseo estadounidense de usar la medicina en un intento de salir de la vida con vida no es más que la forma interna de la política exterior de Estados Unidos. El 11 de septiembre 2001 dio a América exactamente lo que necesitaba tan desesperadamente tras el fin de la guerra fría, porque no está claro si Estados Unidos pueda vivir sin una guerra. De lo contrario, ¿que nos daría una brújula moral? Así que conseguimos una ‘guerra contra el terrorismo’, que es una guerra sin fin.
SOBRE LOS CATÓLICOS ESTADOUNIDENSES
Refiriéndose específicamente sobre el catolicismo él díce que todo lo que se necesita saber para entender los Estados Unidos, es que el FBI está formado por católicos y sureños. Esto se debe a que los católicos y los sureños tienen que tratar de demostrar que son más leales que la mayoría de los estadounidenses, ya que los sureños tienen una historia de deslealtad y los estadounidenses temen a los católicos porque pueden deber su lealtad a un tipo en Roma. Por eso, el FBI se dio a la tarea de examinar a los graduados de Harvard y Yale – es decir, a los protestantes de alta cultura, que, por supuesto, ya no creen en Dios – para ver si eran lo suficientemente leales a ser agentes de la CIA.
El fenómeno relacionado es lo que llama ‘los católicos New York Times’. Estos son católicos, por lo general el clero, como un periodista del New York Times, que ha aprendido a quien llamar después que el Papa emite una encíclica o ha dado un discurso que parece ofensivo para la sensibilidad estadounidense.
Llaman a un católico, a quien han identificado previamente como un crítico de la iglesia, que confirma que lo que ha dicho el Papa no obliga a los católicos en Estados Unidos a obedecer, o incluso si se lo requiere, los católicos no tomarán lo que el El Papa ha dicho en serio.
Desde la perspectiva, por lo tanto, un buen católico es aquel que es considerado por el Vaticano como un mal católico.
Fuentes: ABC, Signos de estos Tiempos