"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Maras: fenómeno narco-pandillero ligado a la ausencia de Dios en las almas


El fenómeno de las "Maras" o pandillas de delincuentes de origen salvadoreño, es un fenómeno sectario de estirpe satánica, no solo por estar unido al consumo de drogas, sino por la violencia irracional -inhumana, propiamente preternatural o angélica, proveniente del Ángel caído, Satanás- que anima a sus integrantes.
Afirmamos que se trata de un fenómeno sectario satánico porque el individuo que ingresa en estas narco-pandillas se somete, voluntariamente, a una doble esclavitud: mental,  ya que la estructura de gobierno y de pertenencia de la Mara es la de una secta -y de las sectas, de las más peligrosas y destructivas- y espiritual, porque la extrema violencia -una violencia más feroz que las de las bestias salvajes, porque se trata de una violencia anti-natural- que caracteriza a estas pandillas, no se explica por las solas pasiones humanas, sino por el odio satánico que, anidando en los corazones de los pandilleros, los atiza de manera tal que los induce a matar a su prójimo sólo por el hecho de pertenecer a la "Mara" contraria, o por no ceder a sus exigencias delictivas. 
Se trata de un fenómeno propio de estos oscuros tiempos, tiempos de "tinieblas y sombras de muerte", cuya solución no se logrará con simples medidas políticas, judiciales y policiales, aún cuando tengan las mejores intenciones, porque su origen es espiritual: la ausencia de Dios en las almas de los integrantes de estas sectas narco-satánicas es suplantada por la entronización en estas mismas almas, del Príncipe de las tinieblas.





















martes, 13 de enero de 2015

EL PAPA FRANCISCO HABLA SOBRE EL TERRORISMO FUNDAMENTALISTA: RECHAZA A DIOS PORQUE LO TOMA COMO SIMPLE PRETEXTO IDEOLÓGICO



Lo que habíamos afirmado en este sitio, lo expresa claramente el Papa Francisco: el fundamentalismo religioso toma el nombre de Dios sólo como pretexto para difundir su ideología, basada en la violencia irracional, lo cual lo aparta de toda práctica verdadera de la religión y lo acerca al más crudo sectarismo, tal como sucede con los grupos sectarios como el EI - ISIS. 
Ofrecemos las palabras del Santo Padre.

-“La fe sincera en Dios abre al otro, genera diálogo y contribuye al bien, mientras que la violencia nace siempre de una mistificación de la religión, tomada como pretexto para proyectos ideológicos que tienen como único objetivo el dominio del hombre sobre el hombre”.
-“El fundamentalismo religioso, antes incluso de descartar a seres humanos perpetrando horrendas masacres, rechaza a Dios, relegándolo a mero pretexto ideológico”.
-“Es necesaria una respuesta unánime que, en el marco del derecho internacional, impida que se propague la violencia, y reestablezca la concordia”.
-“Espero que los dirigentes religiosos y políticos, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretación fundamentalista y extremista de la religión que pretenda justificar actos de violencia.
Queridos amigos, les ofrecemos algunos fragmentos del discurso del Papa Francisco a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. El Papa trató los principales problemas que vive nuestro mundo:
“Una cultura que rechaza al otro, que destruye los vínculos más íntimos y auténticos, acaba por deshacer y disgregar toda la sociedad y generar violencia y muerte.
Lo podemos comprobar lamentablemente en numerosos acontecimientos diarios, entre los cuales la trágica masacre que ha tenido lugar en París estos últimos días. Los otros ya no se ven como seres de la misma dignidad, como hermanos y hermanas en la humanidad, sino como objetos.
Y el ser humano libre se convierte en esclavo, ya sea de las modas, del poder, del dinero, incluso a veces de formas tergiversadas de religión. Las numerosas esclavitudes modernas nacen de un corazón corrompido, incapaz de ver y de hacer el bien, de procurar la paz.
Desgraciadamente, Oriente Medio sufre conflictos que se arrastran ya durante demasiado tiempo y cuyas manifestaciones son escalofriantes también a causa de la propagación del terrorismo de carácter fundamentalista en Siria e Irak.
Este fenómeno es consecuencia de la cultura del descarte aplicada a Dios. De hecho, el fundamentalismo religioso, antes incluso de descartar a seres humanos perpetrando horrendas masacres, rechaza a Dios, relegándolo a mero pretexto ideológico.
Ante esta injusta agresión, que afecta también a los cristianos y a otros grupos étnicos de la Región –los yazidíes, por ejemplo–, es necesaria una respuesta unánime que, en el marco del derecho internacional, impida que se propague la violencia, reestablezca la concordia y sane las profundas heridas que han provocado los incesantes conflictos.
Con una carta enviada poco antes de la Navidad, he querido manifestar personalmente mi cercanía y asegurar mi oración a todas las comunidades cristianas de Oriente Medio, que dan un testimonio valioso de fe y coraje, y tienen un papel fundamental como artífices de paz, de reconciliación y de desarrollo en las sociedades civiles de las que forman parte. Un Oriente Medio sin cristianos sería un Oriente Medio desfigurado y mutilado.
A la vez que pido a la comunidad internacional que no sea indiferente ante esta situación, espero que los dirigentes religiosos, políticos e intelectuales, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretación fundamentalista y extremista de la religión, que pretenda justificar tales actos de violencia.
Una clara demostración de que la cultura del encuentro es posible, la he experimentado durante mi visita a Albania, una nación llena de jóvenes, que son esperanza de futuro. A pesar de las heridas de su historia reciente, el país se caracteriza por «la convivencia pacífica y la colaboración entre los que pertenecen a diversas religiones» , en un clima de respeto y confianza recíproca entre católicos, ortodoxos y musulmanes.
Es un signo importante de que la fe sincera en Dios abre al otro, genera diálogo y contribuye al bien, mientras que la violencia nace siempre de una mistificación de la religión, tomada como pretexto para proyectos ideológicos que tienen como único objetivo el dominio del hombre sobre el hombre”.
(artículo extraído de: https://www.facebook.com/news.va.es/posts/942811385729900:0)

viernes, 9 de enero de 2015

Imán musulmán sobre los yihadistas: "Ignoran todo de la religión y son incapaces de escribir su nombre en árabe, esa gente ensucia al islam sin ni siquiera conocerlo"


Miembros de las fuerzas especiales francesas apuntan sus armas en el techo de la imprenta de Dammartin-en-Goele, al noreste de Francia, preparándose para rescatar al rehén secuestrado por los yihadistas.

Tal como lo habíamos afirmado, y sobre todo, como lo había afirmado el Santo Padre Francisco, no se puede utilizar el nombre de Dios para difundir la violencia irracional, abominable e inhumana. Las palabras del imán de una mezquita cerca de París, nos confirma lo que sostenemos: los extremistas yihadistias, pertenecientes a Al Qaeda y al EI - ISIS, se valen del nombre de Dios para difundir no la religión, sino su propia ideología violenta, y así se convierten en sectarios. Dice así el imán, hablando de los extremistas: "Ignoran todo de la religión y son incapaces de escribir su nombre en árabe (...) esa gente ensucia al Islam sin siquiera conocerlo".
Ofrecemos parte del artículo del diario "El Mundo", en donde se entrevista al imán:

"(...) Como algunos jóvenes de Belleville (París) o de Whitechapel (Londres), barrios mayoritariamente musulmanes, (los hermanos Kaouchi) dejaron poco a poco de compartir los valores vigentes en la sociedad en la que viven desde hace décadas. Se adhirieron a una interpretación extremista del islam, una religión de la que suelen tener un conocimiento somero, y se auto-excluyeron de la sociedad, provocando ellos mismos el fracaso de la integración.


"Ignoran todo de la religión y son incapaces de escribir su nombre en árabe", recalcaba, refiriéndose a los hermanos Kouachi, Hassen Chalghoumi, imán de la gran mezquita de Drancy, cerca de París. "Esa gente ensucia al islam sin ni siquiera conocerlo", insistió indignado ante las cámaras de televisión".
(fragmento de artículo extraído de: http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/09/54aedd36268e3e30338b4576.html)