"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 30 de abril de 2019

Los católicos NO DEBEN consultar adivinos, magos ni chamanes

Resultado de imagen para prohibido el tarot
Por: Miguel A. Pastorino 

Consultar a tales personas es un acto de infidelidad a Dios.

Todas las formas de adivinación, son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran cristianos católicos. Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son compatibles con su fe cristiana.

En el mundo postmoderno, las consultas a médiums espiritistas, astrólogos, brujos, "parapsicólogos", chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias (quiromancia, cartomancia, etc.), han dejado de ser un tabú supersticioso que convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de comunicación.

Tanto en la TV, la Radio e internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la fantasía de la realidad. Y así tenemos personas que ven documentales pretendidamente "científicos" sobre extraterrestres, espíritus que habitan casas abandonadas o personas que ven el futuro, creyendo que todo eso es verdad demostrada por la ciencia. La falta de pensamiento crítico y de una fe madura, arrastra a muchos creyentes a permanecer en creencias mágicas y a llenarse de miedos supersticiosos.

¿Libertad o destino?

La creencia en la adivinación del futuro, niega en sentido estricto, la libertad del ser humano. Aceptar que alguien puede adivinar el futuro con certeza absoluta, es afirmar que hay un destino del que no se puede escapar, y negaríamos la libertad en la que Dios nos creó. Cada persona es libre de construir su propia historia. Aunque estemos condicionados por muchas causas culturales, sociales, biológicas y psicológicas, seguimos siendo libres de decidir lo que hacemos con nuestra vida. Lo cierto es que muchos por curiosidad o ansiedad, miedo o superstición, desearían saber de antemano su futuro posible, como forma de querer controlarlo todo.

¿Superstición dentro de la Iglesia? 
En este clima sociocultural en que nos movemos, los cristianos se ven desafiados en su fe, por el pensamiento mágico, que se filtra imperceptiblemente en la misma vivencia de la fe. Esta realidad se hace evidente cuando se presentan las verdades de la fe católica en modo infantil, mágico y supersticioso; o cuando se usan rosarios, agua bendita y medallas, no como sacramentales, sino como amuletos mágicos, que tienen poderes en sí mismos, sin referencia a la fe en Dios. O cuando se predica del demonio no desde la perspectiva católica, sino desde un dualismo maniqueo, donde coexisten dos fuerzas iguales y antagónicas, sumergiendo a los creyentes en el miedo y la superstición.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que:

"La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las practicas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición" (2111).

Este tipo de mentalidad, predispone a una mayor credulidad en toda clase de propuestas mágicas y supersticiosas, cuando no, esotéricas y pretendidamente paranormales. La falta de formación en la propia fe y el ambiente cultural propicio al sincretismo y el relativismo religioso, les impide ver la incompatibilidad de estas creencias y prácticas con la fe cristiana.

El discernimiento: ¿Causas naturales o sobrenaturales?

La Iglesia Católica, al igual que la ciencia, sostiene un principio básico de prudencia y objetividad, que ante un hecho extraordinario, no debe darse una respuesta de orden metafísico, preternatural o sobrenatural, si puede ser explicado naturalmente. Como en el caso de los exorcismos, cuando se han agotado las posibilidades de explicaciones naturales y de asistencia científica, se puede pensar en la posibilidad -no certeza- de un orden no natural (J.M. Baamonde).

El mismo Ritual de exorcismos pide que el exorcista no realice el rito hasta haber realizado una exhaustiva investigación, descartando enfermedades psicológicas, excesiva credulidad, superstición, y toda clase de posibles situaciones confusas; sin por ello dejar de asistir espiritualmente a las personas. El Catecismo dice también: "Es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad" (1673).

La prudencia de la Iglesia para pronunciarse ante fenómenos extraordinarios, tiene sus razones ampliamente difundidas y conocidas en los documentos magisteriales. El mismo criterio debe aplicarse a todos los demás fenómenos supuestamente extraordinarios. Aunque existan casos de exorcistas, que por su opinión personal se alejen de la doctrina de la Iglesia, hay que recordar que la fe de los católicos no se guía por opiniones particulares, sino por el Magisterio de la Iglesia.

¿Y en el caso de los adivinos y videntes? 
En el caso de la adivinación, está ampliamente demostrado que la mayoría de los supuestos videntes y adivinos, son un verdadero fraude, que utilizan técnicas ampliamente conocidas y estudiadas por la psicología, para engañar y estafar a las personas que con credulidad aceptan que les están adivinando su vida y su futuro. Las conocidas profecías cumplidas de astrólogos y videntes, son simplemente la asociación de acontecimientos cotidianos con predicciones vagas del pasado, que al crédulo que confía en ellos, le confirma que le adivinaron el futuro.

También es cierto que hay algunos casos excepcionales, que no han sido explicados en su totalidad. En casos extraordinarios, en que alguien pudiera adivinar algo del futuro de una persona, no sería un destino inmodificable lo que ve, sino una predicción posible; y al cristiano le está prohibido consultar a una persona que diga tener ese "don", por las razones que el catecismo explica con claridad. Es un acto de infidelidad a Dios, de falta de confianza en él, y de idolatría, por poner fe en realidades ajenas al único Dios vivo y verdadero. Además, mediante estas prácticas ocultistas, las personas abren su vida espiritual a una posible influencia maligna. Sea por las razones que sea, la consulta a estos personajes, es una opción contraria a la fe cristiana.

El afán de conocer el futuro es un deseo de control y una negación de la fe y la confianza en la providencia de Dios. Además, el ocultismo esotérico y las diversas mancias, tienen una visión del hombre, del cosmos y de la vida, que diverge radicalmente de las concepciones judeocristianas contenidas en la Biblia.

Y si no son católicos los que preguntan, también hay que ayudarlos a no dejarse estafar, a no dejarse confundir, y especialmente a no caer en las redes del ocultismo y la superstición, que nunca llevan a buen puerto. Acercarse a la práctica del espiritismo, la adivinación, y la consulta a supuestos videntes, es abrirle una puerta al maligno y una forma segura de apartarse de la fe en Dios y por lo tanto, de vivir en el miedo, la inseguridad y la falta de esperanza.

¿Qué enseña la Biblia? 
"Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor" (Deuteronomio, 18,9-14). 
¿Qué enseña la doctrina de la Iglesia? 
"Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto...

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "médiums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y , finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión... Llevar amuletos es también reprensible..." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2215-2117).

El futuro no está en las estrellas, sino en nuestras manos

Mons. Jean Vernette, uno de los mayores especialistas en estos temas, lo sintetizaba de modo simple y claro: "Dios no es un director de teatro que ha fijado hasta el más mínimo detalle de todos nuestros pasos. No nos ha fabricado un destino, trazado de antemano. Nos ha dado la libertad. Así que no va a renegar de su obra, quitándonos con una mano lo que nos ha dado con la otra.

Sin embargo, ¿no es Él todopoderoso? Sí, pero todopoderoso por amor. No al modo de un potentado que impone un itinerario prefijado. Sino al modo de un padre que propone una ruta porque es la felicidad auténtica y la de la plena realización de uno mismo. Y no la impone nunca. Pues Dios y el hombre colaboran el uno con el otro.

La vida de cada persona es la confluencia de dos libertades, la de Dios y la del ser humano, que obran juntas para construir un destino único. Nadie tiene la llave de nuestro futuro. Nadie tiene su control. El destino está enteramente en nuestras manos. Manos que, dicen los creyentes, unidas a las de Dios, construyen hoy con plena libertad el presente, el mañana y el porvenir".

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/58169/cat/19/los-catolicos-podemos-consultar-adivinos-o-videntes.html


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(https://www.catolicodefiendetufe.org/2018/12/los-catolicos-podemos-consultar.html?fbclid=IwAR2swP6pcwWdcmqylVr1eelF3c4rQoNhDkNLrdcYkLqHayf_3BfKVXAtjPA)

viernes, 12 de octubre de 2018

Ejemplar: en la provincia argentina de Mendoza sancionarán a los videntes y adivinos



Los adivinos, videntes, chamanes, brujos, no solo son charlatanes: trabajan con el Demonio en persona.

Secretaría RIES, el 4.10.18 a las 11:28 AM

El pasado 28 de agosto, el Senado de Mendoza (Argentina) dio paso al nuevo Código de Faltas propuesto para esta provincia, y el 12 de septiembre superó también la votación en la Cámara de Diputados. Finalmente, el 2 de octubre el Senado provincial sancionó el nuevo texto legal.

Según detalla el Diario Mendoza Sur, entre algunas de las particularidades que incluye el nuevo Código de Faltas de Mendoza están las contravenciones a la fe pública. La flamante normativa permite sancionar a aquellos que abusen de la credulidad de la ciudadanía y la exploten.

Con multa, arresto o trabajo comunitario, el Código castiga a los que ofrezcan sus servicios como adivinos, ya sea tirando las cartas, evocando espíritus o utilizando otro tipo de elementos similares que sirvan para engañar a la gente.

Se trata de aquellos que aprovechándose de personas en estado de vulnerabilidad les sacan dinero u otros objetos de valor. No son pocas las personas que por cuestiones de enfermedad, dificultades económicas o desengaños amorosos acuden a estos sujetos en busca de la buena fortuna o de una mejoría para el alma.


En la nota oficial sobre la aprobación del nuevo Código se detalla que está penada “la explotación de la credulidad pública (tirando las cartas, evocando los espíritus, indicando tesoros ocultos, o el que públicamente ofreciere sus servicios como adivino)”.
Entonces, los famosos “manosantas”, si son atrapados, deberán pagar importantes multas monetarias o bien hacer trabajos comunitarios como barrer la vereda de una escuela. Es común ver publicidad mediante panfletos entregados en la vía pública y en el último tiempo en propagandas en las redes sociales.
(http://www.infocatolica.com/blog/infories.php/1810040925-argentina-sancionaran-a-los-v)

lunes, 16 de enero de 2017

¡Los católicos NO DEBEN consultar adivinos, videntes, brujos, chamanes!



Todas las formas de adivinación, son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran cristianos católicos. Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son compatibles con su fe cristiana.

En el mundo postmoderno, las consultas a médiums espiritistas, astrólogos, brujos, "parapsicólogos", chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias (quiromancia, cartomancia, etc.), han dejado de ser un tabú supersticioso que convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de comunicación.

Tanto en la TV, la Radio e internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la fantasía de la realidad. Y así tenemos personas que ven documentales pretendidamente "científicos" sobre extraterrestres, espíritus que habitan casas abandonadas o personas que ven el futuro, creyendo que todo eso es verdad demostrada por la ciencia. La falta de pensamiento crítico y de una fe madura, arrastra a muchos creyentes a permanecer en creencias mágicas y a llenarse de miedos supersticiosos.

¿Libertad o destino?

La creencia en la adivinación del futuro, niega en sentido estricto, la libertad del ser humano. Aceptar que alguien puede adivinar el futuro con certeza absoluta, es afirmar que hay un destino del que no se puede escapar, y negaríamos la libertad en la que Dios nos creó. Cada persona es libre de construir su propia historia. Aunque estemos condicionados por muchas causas culturales, sociales, biológicas y psicológicas, seguimos siendo libres de decidir lo que hacemos con nuestra vida. Lo cierto es que muchos por curiosidad o ansiedad, miedo o superstición, desearían saber de antemano su futuro posible, como forma de querer controlarlo todo.

¿Superstición dentro de la Iglesia?

En este clima sociocultural en que nos movemos, los cristianos se ven desafiados en su fe, por el pensamiento mágico, que se filtra imperceptiblemente en la misma vivencia de la fe. Esta realidad se hace evidente cuando se presentan las verdades de la fe católica en modo infantil, mágico y supersticioso; o cuando se usan rosarios, agua bendita y medallas, no como sacramentales, sino como amuletos mágicos, que tienen poderes en sí mismos, sin referencia a la fe en Dios. O cuando se predica del demonio no desde la perspectiva católica, sino desde un dualismo maniqueo, donde coexisten dos fuerzas iguales y antagónicas, sumergiendo a los creyentes en el miedo y la superstición.




El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que:

"La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las practicas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición" (2111).

Este tipo de mentalidad, predispone a una mayor credulidad en toda clase de propuestas mágicas y supersticiosas, cuando no, esotéricas y pretendidamente paranormales. La falta de formación en la propia fe y el ambiente cultural propicio al sincretismo y el relativismo religioso, les impide ver la incompatibilidad de estas creencias y prácticas con la fe cristiana.

El discernimiento: ¿Causas naturales o sobrenaturales?

La Iglesia Católica, al igual que la ciencia, sostiene un principio básico de prudencia y objetividad, que ante un hecho extraordinario, no debe darse una respuesta de orden metafísico, preternatural o sobrenatural, si puede ser explicado naturalmente. Como en el caso de los exorcismos, cuando se han agotado las posibilidades de explicaciones naturales y de asistencia científica, se puede pensar en la posibilidad -no certeza- de un orden no natural (J.M. Baamonde).

El mismo Ritual de exorcismos pide que el exorcista no realice el rito hasta haber realizado una exhaustiva investigación, descartando enfermedades psicológicas, excesiva credulidad, superstición, y toda clase de posibles situaciones confusas; sin por ello dejar de asistir espiritualmente a las personas. El Catecismo dice también: "Es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad" (1673).

La prudencia de la Iglesia para pronunciarse ante fenómenos extraordinarios, tiene sus razones ampliamente difundidas y conocidas en los documentos magisteriales. El mismo criterio debe aplicarse a todos los demás fenómenos supuestamente extraordinarios. Aunque existan casos de exorcistas, que por su opinión personal se alejen de la doctrina de la Iglesia, hay que recordar que la fe de los católicos no se guía por opiniones particulares, sino por el Magisterio de la Iglesia.

¿Y en el caso de los adivinos y videntes?

En el caso de la adivinación, está ampliamente demostrado que la mayoría de los supuestos videntes y adivinos, son un verdadero fraude, que utilizan técnicas ampliamente conocidas y estudiadas por la psicología, para engañar y estafar a las personas que con credulidad aceptan que les están adivinando su vida y su futuro. Las conocidas profecías cumplidas de astrólogos y videntes, son simplemente la asociación de acontecimientos cotidianos con predicciones vagas del pasado, que al crédulo que confía en ellos, le confirma que le adivinaron el futuro.

También es cierto que hay algunos casos excepcionales, que no han sido explicados en su totalidad. En casos extraordinarios, en que alguien pudiera adivinar algo del futuro de una persona, no sería un destino inmodificable lo que ve, sino una predicción posible; y al cristiano le está prohibido consultar a una persona que diga tener ese "don", por las razones que el catecismo explica con claridad. Es un acto de infidelidad a Dios, de falta de confianza en él, y de idolatría, por poner fe en realidades ajenas al único Dios vivo y verdadero. Además, mediante estas prácticas ocultistas, las personas abren su vida espiritual a una posible influencia maligna. Sea por las razones que sea, la consulta a estos personajes, es una opción contraria a la fe cristiana.

El afán de conocer el futuro es un deseo de control y una negación de la fe y la confianza en la providencia de Dios. Además, el ocultismo esotérico y las diversas mancias, tienen una visión del hombre, del cosmos y de la vida, que diverge radicalmente de las concepciones judeocristianas contenidas en la Biblia.

Y si no son católicos los que preguntan, también hay que ayudarlos a no dejarse estafar, a no dejarse confundir, y especialmente a no caer en las redes del ocultismo y la superstición, que nunca llevan a buen puerto. Acercarse a la práctica del espiritismo, la adivinación, y la consulta a supuestos videntes, es abrirle una puerta al maligno y una forma segura de apartarse de la fe en Dios y por lo tanto, de vivir en el miedo, la inseguridad y la falta de esperanza.

¿Qué enseña la Biblia?

"Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor" (Deuteronomio, 18,9-14).

¿Que enseña la doctrina de la Iglesia?

"Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto...

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "médiums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y , finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión... Llevar amuletos es también reprensible..." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2215-2117).

El futuro no está en las estrellas, sino en nuestras manos

Mons. Jean Vernette, uno de los mayores especialistas en estos temas, lo sintetizaba de modo simple y claro: "Dios no es un director de teatro que ha fijado hasta el más mínimo detalle de todos nuestros pasos. No nos ha fabricado un destino, trazado de antemano. Nos ha dado la libertad. Así que no va a renegar de su obra, quitándonos con una mano lo que nos ha dado con la otra.

Sin embargo, ¿no es Él todopoderoso? Sí, pero todopoderoso por amor. No al modo de un potentado que impone un itinerario prefijado. Sino al modo de un padre que propone una ruta porque es la felicidad auténtica y la de la plena realización de uno mismo. Y no la impone nunca. Pues Dios y el hombre colaboran el uno con el otro.

La vida de cada persona es la confluencia de dos libertades, la de Dios y la del ser humano, que obran juntas para construir un destino único. Nadie tiene la llave de nuestro futuro. Nadie tiene su control. El destino está enteramente en nuestras manos. Manos que, dicen los creyentes, unidas a las de Dios, construyen hoy con plena libertad el presente, el mañana y el porvenir".
(http://es.catholic.net/op/articulos/58169/cat/19/los-catolicos-podemos-consultar-adivinos-o-videntes.html)

martes, 17 de diciembre de 2013

Por qué el Método Silva de Control Mental es incompatible con la fe cristiana


El método Silva contradice radicalmente la fe cristiana. Su fin es hacernos dioses aparte de Dios
(Crítica al Método Silva de control mental del Padre Jordi Rivero)

Silva, Control Mental

Cuando era estudiante de universidad me invitaron a un curso de "Silva Mind Control" (Control Mental Silva). Me aseguraron que no solamente me ayudaría en los estudios sino que me haría capaz de adquirir nuevas capacidades mentales.

Ante mis dudas, pues no sabía si sus técnicas estaban en conflicto con mi fe católica, me dijeron que muchos sacerdotes habían tomado el curso y lo recomendaban. Solo asistí a la primera clase pues allí comprendí que sus enseñanzas son incompatibles con el cristianismo.

El método Silva es obra de José Silva, autor del El Método Silva. Su aceptación ha sido fenomenal, más de seis millones de personas en 71 países han tomado el curso. Una de las metas del Señor Silva ha sido llevar el curso a todas las escuelas desde las elementales hasta las universidades.

Según Silva, quien tome su curso de 48 horas (impartido en cuatro días), obtendrá poderes psíquicos. Para lograrlo se enseña como entrar en un "estado alterado de conciencia" y, una vez en el, como conectarse con la "inteligencia más elevada del universo". Se aprende a ser clarividente (adivino) y a recibir "ayuda" de psíquicos. Para el tercer día del curso el estudiante debe ser capaz de proyectarse y tener experiencias más allá de su cuerpo. Su mente, se supone, debe ser ya capaz de conectarse con cualquier fuente del universo, incluso con las mentes de otros seres humanos vivos o muertos.

Silva utiliza métodos tradicionales de adivinos y brujos como son la visualización de imágenes para contactar el mundo espiritual y adquirir poder sobrenatural, conocimiento y curación.

Silva no es tanto un culto como una técnica de control mental al estilo de la Nueva Era.

Definitivamente entra en el campo religioso como se puede deducir de su propia literatura, como por ejemplo su libro Las Llaves del Reino.

¡Silva reclama ser una técnica cristiana y pretende que Jesús vino a enseñarnos estas cosas! En realidad el método Silva es la tentación original de la serpiente que invita a ser como dioses sin necesidad de Dios.

Veamos algunas enseñanzas de Silva:

1. Sobre los milagros de Jesucristo

Jesús hizo milagros con el mismo método de control mental que él ahora enseña. Esto es falso de toda falsedad. Las Sagradas Escrituras enseñan que Jesús actuaba con el poder divino y no por control mental.

Para Silva no hay diferencia entre el poder sobrenatural de Dios y el poder mental del hombre que se puede desarrollar por medio de una técnica. Silva usurpa el poder y la autoridad de Dios. No es más que la tentación primera: querer ser dioses aparte de Dios.

2. La misión de Jesucristo

Dios asignó a Jesús al planeta tierra para enseñar a la humanidad, paso a paso, como buscar y encontrar el Reino de Dios dentro de nosotros. Silva le da crédito a Jesús por venir a "corregir" el desarrollo humano, cosa que no pudieron hacer los otros hombres de religión, pero lo limita a la categoría de un maestro que supo aprovechar las técnicas del control mental. Jesús nos enseña a entrar en el "estado alfa" de conciencia y así obtener los poderes psíquicos necesarios para corregir la situación humana. Silva niega que Jesús vendrá por segunda vez. El sólo nos dejó las llaves y el mensaje.

Nosotros tenemos que resolver los problemas por nosotros mismos encontrando el poder en nuestra mente para hacer de la tierra un paraíso.

Como católicos sabemos que somos plenamente responsables de superar los problemas, pero reconocemos que no podemos hacer nada sin la gracia. Jesús no enseñó meras técnicas sino que nos revela la verdad de Dios y nos envía el Espíritu Santo con poder para transformar nuestras vidas y el mundo.

3. El problema del mal

El problema del hombre es no saber cómo utilizar sus poderes mentales.

El presente es la materialización de pensamientos, el futuro son pensamientos que aún no se han materializado. Es decir, según Silva, el hombre es quien hace el presente y el futuro con tan solo el poder de su mente.

El problema del hombre no es solo falta de conocimiento, es su rebelión contra Dios. El hombre es preso del pecado y no puede liberarse solo.

Necesita la redención de Jesucristo. Silva ignora la realidad del mal en el corazón del hombre y niega todo pecado. No tiene lugar para él arrepentimiento ni la conversión ni la redención.

4. Salvación

Silva no tiene lugar para la redención de Cristo ni para la Cruz. Silva específicamente rechaza el hecho de que "alguien" haya muerto y que "su sangre nos lave nuestros pecados... eso no ayuda a resolver los problemas de hoy". Los problemas se resuelven, según Silva, aprendiendo a utilizar nuestros propios poderes mentales. Nosotros tenemos el "poder interior". Vemos aquí la soberbia del hombre tal como en Babel cuando quiso llegar al cielo por si mismo, sin Dios.

5. El fin justifica los medios

Podemos resolver problemas para hacer un mundo mejor adquiriendo información con el poder mental. Si adquirimos dicha información y se resuelven los problemas no importa de donde venga la información. Si se pueden adquirir "resultados positivos" por medio del ocultismo y la energía psíquica, Silva no tiene objeciones pues lo importante son los resultados.

Para el cristiano no solo importa el fin sino también los medios. No podemos hacer el mal para lograr un bien. El demonio puede ofrecer cosas maravillosas como éxito en los negocios, curación, etc., con tal que le abramos el corazón. Es así como muchos quedan atrapados por el maligno.

6. Nacer de Nuevo

"Nacer de nuevo" tiene un sentido muy peculiar en el método Silva: Cuando entremos en el Reino de los cielos, estaremos "centrados" y tendremos acceso al hemisferio derecho del cerebro lo que nos permitirá actuar con mucho mas poder mental. ¡Al utilizar así nuestra plena capacidad mental habremos nacido de nuevo!

Según nuestra fe católica, en el bautismo nacemos de nuevo en el Espíritu Santo por la gracia de Dios. Nos incorporamos al Cuerpo de Cristo y somos capaces de una vida nueva en Cristo. Nacer de Nuevo es mucho más que la adquisición de poder mental, es un don de Dios que nos hace sus hijos.

7. El Espíritu Santo

El Espíritu Santo es "una dimensión que podemos crear, un estado de la mente para entrar y utilizar para resolver problemas".

El tercer día del curso de Silva, se escogen dos consejeros a los que se deben "invocar" siempre que se necesiten. ¿Quienes son estos "consejeros" que suplantan al Espíritu Santo? Son espíritus. Se trata por lo tanto de espiritismo lo cual está prohibido en la Biblia (ver Deut. 18).

8. Oración

Para el cristiano la oración es hablar con Dios. En el método Silva es algo muy distinto: se trata de un fenómeno psíquico. En la "oración" se busca "visualizar" el futuro y creer que ya se ha conseguido. Es una técnica absurda que pretende el poder de controlar el futuro.

Conclusión: El método Silva contradice radicalmente la fe cristiana. Su fin es hacernos dioses aparte de Dios"

Que no te engañen! Es solo otra manifestación más de la Nueva Era

Esto aleja a la gente de la verdadera religión la católica.

martes, 10 de diciembre de 2013

Wicca: el regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones

Autor: Dr. Enrique Cases 

Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.

La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.

Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.

El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo. 

viernes, 8 de febrero de 2013

La Nueva Era propicia el regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones





Autor: Dr. Enrique Cases 
Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?


El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones
Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.
La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.
Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.
El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo.