"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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jueves, 10 de mayo de 2018

Las sectas nos invaden (III): Adventistas del Séptimo Día

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CRISTIANOS EXCLUSIVISTAS
Los Adventistas del 7 Día
A principios del siglo pasado, muchos comenzaron a estudiar las
profecías concernientes a la Segunda Venida de Cristo al fin de los
tiempos.
Un humilde y sincero cristiano de la Iglesia Evangélica Bautista en
los Estados Unidos, William Miller, fijó para el 22 de octubre de 1843,
la venida del Señor. Más de 50.000 personas dejaron de sembrar sus
campos y repartieron sus bienes para salir al encuentro del Señor. Pero
el Señor no vino.
La desilusión fue grande y Miller tuvo que huir, reconociendo
públicamente sus errores. Pero en 1845 Miller y sus adeptos fueron
expulsados de la Iglesia Bautista.
Fue entonces que apareció una joven de 17 años Ellen Harmon, la
cual, estando en compañía de otras mujeres piadosas, tuvo "una visión"
del Señor.
Ellen afirmó que la fecha enseñada por Miller era exacta, pero que
Cristo no vino a la tierra sino que entró en el Santuario interior del cielo
(Heb. 8:1) para emprender desde allí la gran purificación, necesaria
antes de su venida.
Miller murió en 1849 dejando su labor en manos de Ellen, quien
después de casarse se transformó en la señora de White.
Mujer de gran religiosidad y claridad, estuvo al frente del movimiento
que pronto se transformaría en la Iglesia Adventista del 7mo.
día.
Según Relien White tuvo una visión del tercer mandamiento de la
ley de Dios, de Santificar el Sábado como día del Señor.
Ellen afirmó que los Obispos apóstatas de la Iglesia Católica de
Roma, incitaron a Constantino a decretar la observancia del Domingo
identificando al Papa como el Anticristo por haber cambiado el día del
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Señor.
Pero en realidad, Constantino no impuso a los cristianos una
costumbre pagana sino al mundo pagano una costumbre cristiana, ya que
desde el domingo de la Resurrección de Cristo se venía celebrando en
toda la Iglesia el domingo como Día del Señor.
Ellen se transformó en la Profetisa de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día y los adventistas consideran sus escritos y revelaciones
como una fuente permanente y autorizada de verdad, que proveen
consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia.
De acuerdo a sus visiones, se prohibió la carne de cerdo, el tabaco, el
alcohol, el té y el café y se introdujo la obligación de pagar el diezmo
bíblico o sea la décima parte de las entradas mensuales para la obra del
Señor.
Ellen gobernó más de medio siglo su iglesia, a fuerza de revelaciones
sin réplica y escribió más de cuarenta libros, siendo el principal de ellos
"El conflicto de los Siglos", del cual se han vendido más de dos millones
de ejemplares.
Dio gran importancia a la salud física, mental y espiritual, estableciendo
instituciones médicas, sanatorios y clínicas y difundiendo
los principios de salud a través de libros sobre regímenes alimenticios y
ministerios de curación.
Después de pasar 9 años en Australia poniendo los fundamentos de
su iglesia, murió en 1915 en los Estados Unidos.
La Primera Iglesia Adventista, en medio siglo se dividió en cinco
grupos rivales, de los cuales el más importante es el de los Adventistas
del Séptimo Día.
Características
Los Adventistas.
— Creen en la creación del mundo en seis días de 24 horas.
— Creen en la santidad y vigencia del Sábado, séptimo día de la
semana, como día del Señor, según las disposiciones del Decálogo.
— En el estado inconsciente de los difuntos, ya que según ellos el
alma muere con el cuerpo.
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— En la existencia del infierno, el cual es prácticamente el sepulcro.
— En la destrucción de los impíos y en la resurrección de los justos.
— En la segunda venida de Cristo con poder, gloria y majestad y en
el reino Milenario de Cristo en el Cielo.
- Al fin del Milenio bajará del cielo la Nueva Ciudad de Jerusalén
con Cristo acompañado de todos los justos.
— Los Adventistas observan escrupulosamente el Sábado, desde el
viernes a la caída del sol, utilizándolo para descansar y dedicar varias
horas al estudio de la Biblia, al culto y a la oración.
— Salidos de los Bautistas, bautizan únicamente por inmersión a los
mayores de 9 años de edad, como publica profesión de fe.
— Celebran cuatro veces al año la Santa Cena, en recuerdo de la
muerte del Señor y precedida del lavado de pies.
— Practican la imposición de manos y el ungimiento de los
enfermos, como ceremonias simbólicas, de gracias recibidas por la fe.
— Pagan estrictamente el Diezmo y aportan además generosas
sumas de dinero para propagar su obra misionera.
— Dictan cursos por correspondencia y tienen muchas escuelas,
sanatorios, clínicas y dispensarios.
Irradian un conocido programa mundial: "La Voz de la Esperanza",
que es transmitido por más de 1700 emisoras y difunden su mensaje a
través de 300 canales de TV.
Están gobernados por una Conferencia General Mundial que tiene su
sede en la ciudad de Washington y sus comunidades eligen a sus
pastores, ancianos diáconos y diaconisas para guiar a los fieles y
dirigirlos en el culto.
Su organización interna es un ejemplo de solidez económica, eficacia
y disciplina.
En los últimos años han moderado sus ataques contra la Iglesia
Católica aunque siguen considerando el Papado, como la primera bestia
descrita en el capítulo trece del Apocalipsis.
Los Adventistas cuentan en el mundo con cinco millones de
adherentes.
Se establecieron en el Uruguay en 1892 y poseen un liceo, un
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seminario y una escuela agrícola en la ciudad de Progreso, en el
departamento de Canelones.
Llegan a mucha gente con sus revistas Juventud y Vida Feliz y con
sus libros de economía doméstica y cocina casera.
Tienen más de 50 congregaciones en todo el país, nucleando unas
5.000 personas y su templo principal se encuentra en Av. Italia, junto al
Hospital Italiano.
La Iglesia Nueva Apostólica
Todos hemos visto numerosos templos, tanto en Montevideo como
en el Interior que tienen en el frente un logotipo característico: una cruz
sobre un sol con rayos, que emerge sobre las aguas y al lado siempre
dice : Iglesia Nueva Apostólica.
Esta Iglesia que alcanza a unas 12.000 personas en el Uruguay, no se
considera católica ni evangélica. Es una institución exclusivista y
sectaria que se considera la única y verdadera iglesia de Cristo.
En 1830 en una reunión de oración realizada por un arupo de
protestantes o evangélicos en Londres, Eduard Irving pastor escocés
presbiteriano, dijo recibir el "encargo divino" de retornar a la Iglesia de
Cristo.
Tiempo después por inspiración divina eligieron doce apóstoles,
restableciendo según ellos la verdadera Iglesia Apostólica de Cristo.
Establecieron los cuatro ministerios de apóstoles, profetas,
evangelistas y pastores y comenzaron a extenderse por Inglaterra y
Alemania.
Después que murieron varios de los apóstoles, en 1863 un "profeta"
de la Iglesia Apostólica de Berlín, el profesor Enrique Geyer, nombró
más apóstoles por mandato del Espíritu Santo, a fin de llenar el número
de los Doce. Este nombramiento no fue reconocido por la Iglesia
Apostólica de Inglaterra. Y así se separaron los Apostólicos ingleses de
los alemanes, originándose en Alemania, la Iglesia Nueva Apostólica
que se ha extendido a varios países del mundo, incluyendo nuestro
Uruguay.
Características
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La Iglesia Nueva Apostólica cree en la Biblia con todos los libros
Deuterocanónicos del Antiguo Testamento y en el Credo Apostólico
afirmando que la Iglesia de Cristo es la Comunidad Nueva Apostólica.
Sostiene que Jesús dirige a su Iglesia por medio de "apóstoles
vivientes" investidos con la autoridad de enseñar, perdonar pecados en
su nombre y de comunicar el Espíritu Santo.
Al frente de los apóstoles se encuentra el Apóstol Mayor, cabeza
visible de la Iglesia y representante de Cristo sobre la tierra.
Bautizan a los niños, purificándolos del pecado, pero todo bautizado
debe recibir el Espíritu Santo, por la imposición de manos de un apóstol.
Esta recepción del Espíritu Santo es llamada el Santo Sellamiento.
A la edad de 14 años celebran la Confirmación, ceremonia en la cual
los padres descargan en sus hijos las obligaciones que asumieron, en el
día de su bautismo. En ese día los jóvenes renuncian a Satanás, y se
consagran personalmente a Cristo.
Creen que a los que mueren sin conocer la Fe Apostólica, les será
anunciado el Evangelio en la otra vida y deberán decidirse por él o
rechazarlo.
Una vez al mes el apóstol abre las barreras de la muerte y los
espíritus de los difuntos pueden escuchar la fe apostólica, en cualquiera
de sus templos.
Para quienes la aceptan, podrán recibir el Bautismo y el Espíritu
Santo por medio de algunos integrantes de la comunidad que se ofrecen
para representarlos.
Creen además en la inminente segunda venida de Cristo.
No salen a evangelizar, ni a repartir folletos, ni tienen audiciones
radiales sino que hacen invitaciones especiales a los amigos y conocidos
para asistir a los cultos.
Editan en Buenos Aires la revista "Nuestra Familia", en parte
condensada y traducida de la original alemana, para promover la vida
creyente en la Comunidad Nueva Apostólica de Sudamérica.
Liturgia
a) Todos los domingos celebran el culto, llamado "Sermón". En el
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que su lee la Palabra de Dios en la Biblia y se escucha lo que el Señor
anuncia por medio de los apóstoles y demás ministros.
b) Celebran además la Cena del Señor, la cual es administrada con
hostias con tres gotas de vino, para que sea bajo las dos especies.
c) Al anuncio de la Palabra precede siempre, el perdón de los
pecados sin confesión, mediante la absolución general.
d) Celebran los tiempos litúrgicos de Adviento, Navidad, Epifanía,
etc. Los hombres y jóvenes asisten al culto de traje y de corbata, y
hombres y mujeres se sientan en filas separadas.
e) La música es de estilo religioso solemne y se efectúa normalmente
con órgano.
La Iglesia Nueva Apostólica está presente en 145 países y cuenta con
3 millones de fieles en el mundo.
Llegaron al Uruguay en 1924 y cuentan con un apóstol desde 1986, y
con unas 100 comunidades en todo el país. Tienen su sede principal en
la calle Mercedes.
La Iglesia Nueva Apostólica se sentencia a sí misma con su propia
doctrina. Cree en la misión divina de aquellos que en 1830 fundaron la
Iglesia Apostólica y que en 1860 los excomulgaron. En consecuencia si
aquellos "apóstoles" eran realmente enviados de Dios, hay que rechazar
a la Iglesia Nueva Apostólica por no haber acatado su autoridad y si no
eran realmente enviados de Dios, hay que rechazar igualmente a la
Iglesia Nueva Apostólica porque carece de fundamento válido.
Para la Reflexión Personal o Grupal
1— ¿Qué fundamentos tiene la Iglesia Católica para celebrar el
Domingo como "día del Señor"?
2— ¿ Puede conpaginarse la creencia Adventista en la inminencia
de la venida del Señor, con lo que afirma Jesús en Mt. 24, 44 : "En
cuanto al día y a la hora, nadie los conoce sino solamente el Padre
Celestial"?
3— De acuerdo con el género literario propio de los primeros capítulos
del Génesis : ¿ hay que interpretar los "días" de la creación
como días de 24 horas?;' ¿con qué condiciones un católico puede
admitir el "evolucionismo"?
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4— Personas como Ellen White y Eduard Irving que se han dejado
guiar por sus propias "visiones" subjetivas y han formado multitudes
apartadas de la Iglesia Católica instituida por Jesucristo hace dos mil
años, ¿no te hacen pensar en la importancia del magisterio del Papa y
de los Obispos para iluminar a los cristianos en. la interpretación de la
Biblia y evitarles caer en insostenibles interpretaciones
fundamentalistas?
5— ¿ No crees que son dignos de admiración los Adventistas en
cuanto se abstienen de fumar, beber alcohol y se preocupan por una vida
sana física, mental y espiritualmente?
6— ¿ Te das cuenta de que estos grupos avanzan a pesar de sus
errores, gracias a que dedican para el Señor gran parte de su tiempo y la
décima parte de sus bienes?
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Para los Adventistas del Séptimo Día, el Papa sigue siendo el Anticristo


Desde que llegara a la cátedra de San Pedro, el papa Francisco sorprende a propios y extraños. Sus palabras, sus gestos y, en definitiva, su forma de ser parece que han caído bien a personas, instituciones y medios de comunicación que hasta ahora observaban al papado y a la persona que lo concretara en cada momento con una actitud al menos de recelo, cuando no de un ataque visceral. Por eso hace poco no me extrañó ver en la portada de la edición digital de la Revista Adventista, publicada por los Adventistas del Séptimo Día, una gran foto de Bergoglio que encabezaba un artículo titulado “El nuevo rostro amigable del papado”.
Si hasta algunos modelos de prensa confesionalmente anticlerical han sucumbido ante la simpatía del Papa argentino –pensé yo–, ¿por qué no van a hacerlo también los miembros de un grupo que, aunque se ha destacado tradicionalmente por su aversión al primado de la sede romana, se dice ahora que cada vez son más abiertos, más cristianos y menos sectarios?
Y es que una de las características del adventismo es, como digo, su inquina contra la figura del Papa. Actitud que hay que explicar en el marco de su surgimiento dentro del mundo de la Reforma protestante, que desde sus inicios se destacó por la crítica feroz no sólo contra los excesos particulares e históricos de la forma de ejercer el ministerio del obispo de Roma, sino también contra su misma esencia y legitimidad. Para situarnos mejor, hay que resumir la historia y la identidad de los Adventistas del Séptimo Día, aún a riesgo de simplificar.
Nos vamos hasta el siglo XIX, con la figura del estadounidense William Miller (1782-1849), uno de los protagonistas del reavivamiento cristiano de su época. Su peculiar interpretación apocalíptica de la Sagrada Escritura lo hizo muy popular, y comenzó a predecir las fechas de la parusía, fracasando estrepitosamente al señalar los años 1843 y 1844, años en los que, como sabemos bien, no vino el regreso esperado del Señor Jesús.
Tuvo que venir otro personaje, Ellen G. White (1827-1915), para salvar el adventismo y darle la forma que tiene actualmente. Fue ella la que, además, le dio el nombre oficial en 1863, configurando el movimiento más importante dentro de esta corriente: la Iglesia de los Adventistas del Séptimo Día. La señora White es considerada profetisa por sus seguidores, ya que decía recibir revelaciones divinas y angélicas.
Sus doctrinas proceden del cristianismo protestante, y sus acentos específicos están en la importancia dada a los escritos de su fundadora, la insistencia en el milenarismo y la celebración del sábado como fiesta semanal (de ahí les viene el nombre del “séptimo día”). En cuanto a los autores, hay discusión sobre su clasificación, y podemos decir que se encuentra en el límite mismo entre “iglesia cristiana” y “secta”, según los criterios que se empleen.
En España, adonde llegaron en 1903, han sido admitidos en la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) –una decisión no exenta de polémica–, y afirman ser actualmente unos 16.000. Su presencia es importante, puesto que cuentan con más de 150 locales en todo el país, 4 colegios, un centro universitario, una ONG, una editorial, una fundación, una empresa alimentaria, varias asociaciones y medios de comunicación.
Y vamos ya al artículo que citaba. ¿Una “conversión” de los adventistas ante la novedad del papa Francisco? O, como señala al inicio del texto su autor, el adventista alemán Gerhard Padderatz, “¿necesitamos cambiar nuestra interpretación de Apocalipsis 13?”. Y para quien no sepa de qué va la cosa –es decir, el lector no adventista–, aclara: “muchos adventistas se están frotando los ojos de asombro estos días: están viendo un Papa que no encaja con su imagen del ‘anticristo’. El Papa Francisco aparece extremadamente agradable… ¿Se ha convertido ‘la bestia’?”. No se asusten: esto es lo que el adventismo ha pensado toda la vida del sucesor de Pedro.
Para comprobarlo, basta con asomar a una de las obras fundamentales de Ellen G. White, El conflicto de los siglos, donde la profetisa arremete repetidamente contra el papado (con más de 300 referencias). Por ejemplo, explica que ya “el apóstol Pablo, en su segunda carta a los Tesalonicenses, predijo la gran apostasía que había de resultar en el establecimiento del poder papal… veía él que se introducían en la iglesia errores que prepararían el camino para el desarrollo del papado”. Se trata, dice ella, de una pretensión satánica, ya que “sólo por usurpación puede el papa ejercer autoridad sobre la iglesia de Cristo”, y precisamente es el culpable de celebrar el domingo como día del Señor, un error gravísimo según los adventistas.
White interpreta así el capítulo 13 del Apocalipsis: cuando el dragón da su poder, su trono y su autoridad a la bestia, el dragón representa al paganismo, y la bestia a la Iglesia católica (y, en concreto, a su cabeza visible, el obispo de Roma), siguiendo una arraigada tradición del mundo de la Reforma (sin ir más lejos, Lutero decía que el Papa era el Anticristo y ocupaba la silla de Satanás), pero dando un paso más allá al afirmar que “la imagen de la bestia representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas”, algo sucedido sobre todo en los Estados Unidos según la profetisa. Por último, señala que “la marca de la bestia” es la celebración del domingo, algo que habría sido inventado por la Iglesia de Roma y aceptado por las otras pequeñas bestias, los protestantes. Vamos, todo el cristianismo anterior al adventismo.
Tras esta necesaria aclaración de lo afirmado por Ellen G. White, volvamos de nuevo al artículo que pone bajo la lupa al Papa actual. El autor, Padderatz, reconoce lo extraño que parece para el antipapismo adventista todo el proceso de aggiornamento del Concilio Vaticano II, y la defensa que hace la Iglesia católica actual de la libertad de conciencia. Y escribe: “¿No parece obvio que nuestra interpretación de Apocalpsis 13 ya no encaja?, se preguntarán algunos. ¿Está influenciada nuestra imagen negativa del papado por la Edad Media? ¿No pertenece esta imagen a la América anti-católica del siglo XIX?”. Esto, afirma, no se trata de una cuestión puntual, sino que supone revisar el valor de las profecías apocalípticas de la secta: “si realmente queremos revisar nuestra interpretación en este punto, tendríamos que tirar por la borda toda nuestra comprensión de los eventos del tiempo del fin… ¿Qué ocurrirá con la alegada inspiración divina de Elena G. White?”.
Entonces reflexiona sobre el valor de las profecías, que no son simples especulaciones sobre el futuro, sino proyecciones que se cumplen porque vienen de Dios. Así, por ejemplo, “la desaparición de la Unión Soviética dejó un superpoder mundial único, llamado Estados Unidos de América, tal y como sugería la interpretación adventista de Apocalipsis 13”. Lo mismo pasa con el papel fundamental de los servicios de inteligencia en la actualidad, y la recopilación de datos de todo el mundo: “a causa del 11 de septiembre se ha dado un paso significativo hacia un control mundial de todas las personas, tal y como se implica en Apocalipsis 13”.
De ahí que la popularidad del papa Francisco no la vea el autor adventista como una enmienda a la totalidad de su doctrina apocalíptica, sino, al contrario, como una confirmación de su lectura literal del último libro de la Biblia. Ya que en el versículo 3 del susodicho capítulo “se habla o solo de un fortalecimiento del poder político del papado, también de un incremento en admiración y respeto. El Papa Francisco está logrando esto en este momento… El texto habla de una adoración de proporciones mundiales. En la mentalidad iluminada y liberal del mundo, la gente no toleraría órdenes papales y prohibiciones. Pero un modelo de humildad, modestia y caridad es más aceptable. Eso es lo que estamos experimentando en este momento”.
Gerhard Padderatz insiste en la existencia de “poderes engañadores” y en la existencia de “una gran estrategia detrás del papado”. Y cita unas palabras durísimas de la profetisa White contra los jesuitas, que “se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres… pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos”. Aunque nada se dice de la condición de jesuita del papa Bergoglio, el mensaje está claro para el buen entendedor.
Y lo que se dice del Papa, se extiende a toda la Iglesia, cómo no. El autor de nuestro artículo afirma que “para un mundo que bajo la influencia del relativismo se ha apartado de la verdad bíblica y una fe salvadora, el comportamiento social y los gestos de humildad significan todo. El Papa Francisco es un maestro en estos temas. No debemos olvidar que la Iglesia Católica continúa defendiendo herejías evidentes. Estas incluyen el cambio de los Diez Mandamientos, la divina devoción a María, la doctrina de la inmortalidad del alma, el purgatorio, la tortura eterna en el infierno, así como el bloqueo del acceso directo a Cristo a través de la intercesión de los sacerdotes y del rito de la confesión. Babilonia sigue, de hecho, caída”.
Para la mentalidad apocalíptica de los adventistas, esta figura del pontífice argentino no sólo no hace mover ni un milímetro sus profecías, sino que las reafirma. Por eso Padderatz termina su artículo escribiendo: “cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio, S.J., fue elegido como Papa, uno de sus primeros actos oficiales fue orar a María. No, el Papa no ha sido convertido. Y todos los indicios señalan que la interpretación adventista de Apocalipsis 13 sigue siendo cierta. El nuevo Papa, en medio de toda la legítima simpatía hacia él, la ha hecho incluso un poco más creíble”.
Los adventistas, como puede suponerse, no están muy por la labor del ecumenismo. No pertenecen a los órganos principales que existen para el diálogo entre las confesiones cristianas. Hay, no obstante, algún documento bilateral puntual, como uno firmado en 2001 con la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas, y un diálogo iniciado con los menonitas. También parece que ha habido algunos contactos entre representantes de la Santa Sede y los Adventistas del Séptimo Día, pero según informa el organismo encargado de estos temas en el Vaticano –el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos–, no hay ninguna iniciativa formal de diálogo entre ambas confesiones. Ni creo que la haya, habida cuenta de lo que piensan los adventistas del obispo de Roma y de la Iglesia católica en general. Si ellos representan a Cristo y los “romanos” seguimos al Anticristo… la cosa está clara.
Luis Santamaría del Río

lunes, 12 de noviembre de 2012

Adventistas del Séptimo Día: secta sabatista anticristiana


Aunque muchos piensen que son cristianos, los Adventistas del Séptimo Día constituyen una secta anti-cristiana, desde el momento en que niegan, deforman, rechazan y malinterpretan la casi totalidad de los dogmas del cristianismo.


Uno de sus más grandes errores, dentro de todos sus grandes errores, es con relación a la figura de Jesús, a quien absurdamente le atribuyen "transformarse" en San Miguel Arcángel... (???)
Otros errores sumamente graves, que contribuyen a la visión distorsionada que del mundo, del hombre y de la salvación propaga esta secta, son los relativos a la inmortalidad del alma, a la salvación eterna, a la existencia del infierno, entre muchos más. Puede decirse que no hay prácticamente ningún punto doctrinal y/o dogmático que la secta no haya modificado, cambiado, suprimido, tergiversado, según sus conveniencias, lo cual es fundamente suficiente para quitar el calificativo de "cristiano" a este grupo sectario.
Por último, entre los errores más conocidos, producto de la sumatoria de todos los demás, está el hecho de desconocer al Domingo como "Día de la Resurrección del Señor", y por lo tanto día de culto a Dios, tal como lo sostiene la Iglesia Católica, para trasladar el día de culto al sábado. Está de más aclarar que este grosero error se debe a las interpretaciones erróneas de William Miller y Ellen White, fundadores de la secta.
Ofrecemos el siguiente artículo, para información y formación de los católicos y de todos los hombres de buena voluntad, a fin de que no se dejen engañar por esta secta anticristiana.



Adventistas del Séptimo Día

Autor: P. Tomás Bravo 
Se ha dicho de ellos que son "los más fundamentalistas de los fundamentalistas" por su rigorismo en la interpretación literal del mensaje bíblico 
Adventistas del Séptimo Día
Adventistas del Séptimo Día

Fundador:
William Miller, un granjero de Pennsylvania que nació el 15 de febrero de 1782, en Fitsfield y murió en Low Hampton el 20 de diciembre de 1849. Miller era considerado entre sus amigos, como un Bautista consagrado, desinteresado y humilde.

Empezó a estudiar la Biblia cuando tenía 34 años, sin método teológico, solo orientado por un libro de concordancias. Pensó que había encontrado la clave para entender las profecías sobre el fin del mundo, en los libros del profeta Daniel y del Apocalipsis.

El fundador del movimiento adventista, es decir, los que esperaban la advenimiento de Jesús de todas las denominaciones, fue William Miller. Pero la denominación tuvo entre sus fundadores a
Ellen G. White, cuyos escritos son considerados por la jerarquía y los adeptos de los Adventistas de Séptimo Día inspirados por Dios como la Biblia.

Historia:
Su punto de partida lo constituyen las interpretaciones especiales de William Miller en relación con Daniel 8, 14; basándose en ellas profetizó el Fin del Mundo para el año 1843.

Al sobrevenir el fracaso, Miller anunció el Fin del Mundo para el 21 de marzo de 1844, el 18 de abril de 1844 y el 22 de octubre de 1844 (Francis D. Nichol, The Midnight Cry, pp. 457 y ss).

Paradójicamente este último fracaso proporcionaría a la secta uno de los puntales de su teología. El 23 de octubre de 1844, uno de los adeptos, llamado Hiram Edson, comunicó que había experimentado una visión en la que había visto cómo Cristo llegaba hasta un altar en el cielo. De esto se dedujo que Miller no se había equivocado en cuanto a la fecha, sino que sólo había errado en el lugar hacia el cual se dirigiría Cristo.

Posteriormente el Fin del Mundo volvería a ser anunciado por la secta en repetidas ocasiones entre ellas 1854 y 1873.

Es importante notar que, aunque rechazaron (por razones obvias) la creencia de Miller de que Jesús llegaría en 1843, los adventistas siguen con la misma cronología basada en el libro de Daniel y otros textos interpretados arbitrariamente.

Como los Testigos de Jehová, Elena de White trató de interpretar algunos acontecimientos históricos de los siglos XVIII y XIX según las profecías de Daniel.

Desde el comienzo de la iglesia sabatista, el trabajo literario y el sistema de vender sus libros han tenido una parte importante en el crecimiento del grupo . Tienen casi 50 casas de publicaciones en más de 220 idiomas.

En muchos casos, los Adventistas del Séptimo Día han sido un precedente de las características más escandalosas de las sectas del siglo XX: utilizan actividades con fines proselitistas, como los cursillos para dejar de fumar; obligan a sus adeptos a aportar cuotas económicas considerables y repetidas para pertenecer a la secta, crean negocios con el dinero que deben depositar los adeptos, intentan infiltrarse en las entidades supraeclesiales para aparecer como una iglesia más.

En los últimos años la secta se ha encontrado en una situación difícil en repetidas ocasiones como consecuencia de informaciones publicadas sobre ella y de escándalos financieros que presuntamente salpicaban a buen número de sus más altos dirigentes (Información sobre el Escándalo Davenport en Time de agosto de 1982).

Doctrina adventista:
Los adventistas consideran a las Sagradas Escrituras como la base de su fe y su moral, pero al interpretarlas las toman tan a la letra que se les ha llamado "Los más fundamentalistas de los fundamentalistas".

Aunque su estudio sea sincero y reverente, los criterios de lectura y de interpretación que siguen los conduce a posiciones humanas so pretexto de ser fieles a Dios, y hacen que se conduzcan bajo el imperio de la letra antes que bajo la conducción del Espíritu. Por eso su insistencia fallida en la fecha de la venida de Cristo o la observancia del sábado.

El especial "camaleonismo" de esta secta y su astucia a la hora de infiltrarse en ambientes tanto católicos como evangélicos, ha causado el que algunos hayan caído en el error de considerarla una iglesia protestante más.

Igualmente, su explicación acerca del sacrificio expiatorio de Cristo, que ya no es para ellos la muerte del Señor en la Cruz, ni la intercesión del Resucitado en el cielo, sino el paso que, dicen, hizo Jesús en 1844 hasta el lugar santísimo, para "completar y perfeccionar así su expiación." La visión de Hiram Edson es para ellos de suma importancia, a pesar de carecer de fundamentos bíblicos.

Son asiduos lectores de las Sagradas Escrituras, lo cual es muy bueno, pero ignoran totalmente los pasajes Bíblicos que no concuerdan con sus ideas.

Su escatología niega tanto la inmortalidad del alma como la existencia del infierno. Se caracteriza, en lo relativo a la Segunda Venida de Cristo, por un anuncio errático y casi enfermizo de la fecha del fin del mundo.

No está menos gravemente apartada del cristianismo la soteriología de los Adventistas. Por un lado, promete la salvación a aquellos que obedezcan ciegamente una serie de consignas judaizantes como guardar el sábado, seguir una dieta pseudo-levítica, etc. y, por otro, contradice las doctrinas acerca de la expiación defendidas por todos los credos cristianos.

Para los adventistas, Cristo realizó una expiación en varias fases, no teniendo lugar la misma en la cruz sino en el año 1844, año de incumplimiento de una de sus muchas profecías falsas. No debe olvidarse que en esto, como en los otros aspectos, los adventistas son abiertamente sectarios.

Para la iglesia adventista es dogma el hecho de que las revelaciones de Ellen G. White son inspiradas por Dios y de la misma autoridad que la Biblia (otra característica indubitable de las sectas), y esto pese a que está fuera de discusión el carácter erróneo de las mismas.

Su concepción de iglesia excluye a las demás confesiones cristianas. En particular, respecto a la Católica se muestran agresivos y colman de improperios al Papa y a la Jerarquía.

A la Iglesia Católica la llaman la “Ramera” del Apocalipsis. A las demás iglesias protestantes las llaman la“hijas de la Ramera”.

Los sábados, que comienzan a las 6 de la tarde del viernes, según el rito judío, tienen estudio bíblico y el culto semanal a base de lecturas, predicación, cantos, oraciones e invocaciones a Dios.

Oran por los enfermos y acostumbran la imposición de manos. No tienen jerarquía. La congregación elige a sus pastores, ancianos y diáconos, y estos designan a los encargados de numerosos ministerios.

Afirman que el hombre no es cuerpo y alma, sino que es un "alma viviente". Afirman que cuando el hombre muere, ya no existe más, su alma no está en el cielo (ni en otro lugar). Dicen que el juicio final empezó en 1844.

En el día de la Resurrección, afirman que Dios va a "re crear" a los justos para llevarles al cielo. Quedarán ahí por mil años. Después, el diablo será soltado y los malos resucitarán. Jesús destruirá al diablo y sus seguidores por fuego.

Los justos -La Nueva Jerusalén- bajarán del cielo para vivir eternamente en la tierra. Los malos no recibirán una existencia, sino que serán aniquilados. Es una inmortalidad condicional. Sólo los buenos la reciben.

Los adventistas confunden la destrucción con la aniquilación, algo contrario a la palabra que la Biblia usa en griego. Los textos bíblicos de Mt 8, 11-12 y 10, 28; y Jn 3, 36;Ap 14, 9-11 refutan la enseñanza de la aniquilación eterna.

Los adventistas han cambiado en la Biblia la numeración de los Diez Mandamientos. Por eso, a un católico sin cultura religiosa, es fácil que lo engañen diciendo que la Iglesia católica es la que los ha cambiado.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una de las pocas iglesias y grupos sectarios que practican un tipo de lavatorio de los pies. Los adventistas creen que el arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. Ellos -al contrario de los testigos de Jehová- creen que Jesús es Dios, que forma parte de la Trinidad.

La revista mensual en español de la iglesia Adventista se llama Enfoque de los Tiempos.

Sus obras misioneras utilizando cualquier medio de comunicación, las sostienen con los diezmos que aportan rigurosamente. Son defensores acérrimos del pago del diezmo, entendido como el 10% de los ingresos del salario, apegándose demasiado a algunos textos del Antiguo Testamento que no se aplican desde el Nuevo.

Al respecto hablan de la "mayordomía cristiana" y enseñan a administrar para el Señor los bienes materiales y el tiempo.

Dicen los adventistas que el hombre salvado por Cristo debe observar los mandamientos de la ley, y las bienaventuranzas, pero que ha de complementar esas practicas con ciertas normas naturísticas como son: abstenerse de bebidas alcohólicas, de alcaloides como el café y el té, del tabaco y del consumo de carne de cerdo. Fomentan los usos vegetarianos.

Es una organización eficiente en sus finanzas y estructuras, muy al estilo norteamericano.

Las profecías erráticas de Ellen White:
a. Profetizó que Jerusalén no sería reconstruido como ciudad judía (Early Writings, p. 75).
b. Profetizó que ella estaría viva cuando Jesús regresara (Early Writings, pp. 15-16.
c. Profetizó que Inglaterra declararía la guerra a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión (Testimonies for the Church, vol. I, p. 259.
d. Profetizó que la Guerra de Secesión americana (1861-5) era una señal de la pronta venida de Cristo (Idem, p. 260).
e. Profetizó en los años 50 del s. XIX que Cristo regresaría en "unos pocos meses" (Early Writings, p. 58; Idem, p. 64; Idem, p. 67).
f. Profetizó que los adventistas que vivieran en 1856 estarían vivos para la Segunda Venida de Cristo (Testimonies for the Church, vol. I, pp. 131-132).
g. Profetizó que Cristo regresaría antes de que fuera abolida la esclavitud en Estados Unidos (Early Writings, pp. 35 y 276) lo que sucedió en 1863.

Ellen White enseñó como inspiradas por Dios afirmaciones que se contradicen con la Escritura:
a. Afirmó que la torre de Babel fue construida antes del Diluvio (Spiritual Gifts, vol. 3, p. 301, edición de 1864) en contra de Génesis 11.
b. Afirmó que Dios había enviado a un ángel a conversar con Caín (Spiritual Gifts, vol. 3, pp. 48-49) en contra de Génesis 4, 6-7.
c. Afirmó que el sello de Dios es el sábado (Testimonies for the Church, vol. 8, p. 117; The Great Controversy, p. 640) en lugar del Espíritu Santo Efesios 1, 13-4; 4,30;
d. Afirmó que la expiación realizada por Cristo no fue concluida en la cruz (The Great Controversy, pp. 422 y 623; Testimonies for the Church, vos. I, p. 58) en contra de lo señalado en la Biblia; Juan 19,30 
e. Afirmó que Satanás llevará los pecados de la humanidad (The Great Controversy, pp. 422 y 485; Testimonies for the Church, vol. 5, p. 475) en contra de la Escritura que señala que fue Cristo;Juan 1,29.
f. Afirmó que podemos lograr mediante nuestro esfuerzo la impecabilidad absoluta (Seventh-day Adventist Bible Commentary, vol. 6, p. 1.118) en contra de lo establecido en la Escritura 1 Juan 1,8-10.
g. Afirmó que Cristo sólo intercede ante Dios por los que son adventistas (Early Writings, p. 261) en contra de lo establecido en la Escritura Juan 17,20; 1 Juan 4,7;5,1.
h. Afirmó que en los últimos días la gente debe abandonar las iglesias y unirse al adventismo para ser salva (Early Writings, p. 261), en contra de lo que enseña la Iglesia: la salvación es para todos.
i. Afirmó que la salvación se deriva de las buenas obras y no de la gracia de Dios (The Great Controversy, pp. 480-482; Selected Messages, bk. 1, p. 377; Idem, bk. 3, p. 147) en contra de la Escritura Efesios 2,8-9;. Niega la necesidad de los sacramentos.
j. Afirmó que la sangre de Cristo no cancela el pecado (Patriarch and Prophets, p. 357) en contra de lo establecido en la Escritura Efesios 1,7; 1 Juan 1,7;. Niega la redención.
k. Afirmó que había escuchado el día y la hora de la Segunda Venida de Cristo (Early Writings, p. 15; Selected Messages, bk. 1, p. 76; The Great Controversy, p. 640; Testimonies for the Church, vol. I, p. 59) en contra de lo enseñado por Jesús en Hechos 1,7.
l. Afirmó que hasta el 22 de octubre de 1844 Jesús no ascendió a la diestra de Dios (The Great Controversy, p.480) en contra de lo establecido en la Biblia Ap 3,21; Hechos 7,55-56.
m. Confundió a Herodes Antipas con Herodes Agripa (Early Writings, pp. 185-186).

La represión ejercida por las autoridades adventistas sobre aquellos que han osado sacar a la luz la verdad sobre la profetisa White -hasta la fecha el número de pastores sancionados supera ampliamente el centenar- pone de manifiesto hasta qué punto el Adventismo del Séptimo Día es una secta, que, por otro lado, ha dado origen a otras sectas.

Escisiones importantes del Adventismo del Séptimo Día han sido la Sociedad Urantia -punto de conexión entre las sectas clásicas y las ufológicas- y los Davidianos, protagonistas de la tragedia de Waco.

Doctrina católica


  • La Iglesia enseña que la lectura de la Biblia ha de hacerse bajo la luz del Magisterio, no tomándola al pie de la letra.
  • Cristo expió los pecados de la humanidad en la Cruz y con su muerte venció al pecado.
  • La Biblia es la Palabra de Dios, toda ella es revelación, no se deben ignorar pasajes.
  • El alma es inmortal, todos resucitarán al final de los tiempos en cuerpo y alma. Los justos serán salvados y los pecadores irán al infierno.
  • La existencia del infierno es un dogma de fe.
  • El domingo es el día del Señor porque fue el día en que Cristo resucitó. El día del Señor, Carta apostólica, Juan PabloII.
  • La Iglesia dice que hay que ayudarla en sus necesidades, pero no exige el diezmo.
  • Lo importante son la fe y las obras, no lo que se come.
  • Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre, no es el arcángel Miguel.
  • La Revelación terminó con Jesucristo. No puede haber ninguna otra revelación.


Conclusión
La Biblia nos alerta contra los falsos profetas que con sus revelaciones sofocan la Buena Nueva de Jesucristo.

Nada tiene más sentido y es más apremiante en la fe religiosa que el conocimiento de que en Cristo está disponible para todos la salvación y que su Padre Celestial ama por igual a todos, porque es amor 1 Jn 4. Este es el el enfoque principal del mensaje cristiano a través de los siglos.

Los adventistas no pueden clasificarse como cristianos en tanto continúen sosteniendo doctrinas contra tan grandes verdades.


(extraído de: catholic.net)