"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 20 de agosto de 2016

Las sectas usan Internet y las redes sociales para la captación manipulatoria de las personas más vulnerables



La llegada de internet y de las redes sociales ha modificado las estrategias de captación de las sectas —también conocidas como grupos coercitivos— que ahora cuentan con nuevas herramientas para atraer a posibles adeptos. De los panfletos y los anuncios en revistas y periódicos, estas organizaciones han saltado a la red, obteniendo un alcance más inmediato y global. Lo cuenta Marta Sofía Ruiz en El Confidencial.

“Antes se llegaba a la gente con papeles pegados en las calles, ofreciendo cursos o conferencias, o bien te paraban para ofertarte cualquiera de las actividades del grupo. De esta forma atraían solamente a la gente de la zona, pero ahora el sector al que pueden alcanzar es muchísimo más amplio”, explica a Teknautas Margarita Barranco, psicóloga y experta en sectarismo y dinámicas abusivas de REDune, ONG que trabaja en la prevención sectaria.

Según esta experta, prácticamente todos los grupos de este tipo, sustentados sobre una serie de procedimientos encaminados a fomentar la devoción de sus miembros hacia una ideología específica o hacia el propio líder y caracterizados por emplear técnicas de manipulación psicológica, tienen presencia en internet. Y no prevalece ningún perfil concreto. “Da igual que sean más religiosos, más políticos, culturales, pseudoterapéuticos o ufológicos… Todos tienen cabida”, concreta la especialista.

Una muestra: el auge de la Bioneuroemoción

Desde RedUNE señalan como ejemplo a un grupo pseudocientífico al que llevan tiempo denunciando: el movimiento de la Bioneuroemoción, liderado por Enric Corbera. Revestida con una capa de pseudociencia, sus vídeos en Youtube tienen una gran popularidad y alcanzan los 134.000 suscriptores. “Son los propios miembros los que han puesto en marcha el grupo de Facebook, con más de 100.000 suscriptores, y donde se difunden los postulados de esta ‘teoría’”, relatan.


La psicóloga de la ONG explica que sus ideas sobre cómo curar enfermedades se basan en solucionar el supuesto conflicto emocional que las provoca ya que, según su discurso, al resolverse ese problema emocional se solventará el físico. Enric Corbera, en uno de los vídeos en los que habla de la Bioneuroemoción en un espacio de la televisión pública, pone el ejemplo de alguien que está con su novia comiendo marisco cuando la chica lo deja. Después de eso, desarrolla una alergia al marisco que desaparecerá cuando elimine el trauma de la ruptura.
“La Bioneuromoción encuentra en la Red la forma ideal para su difusión, llegando a miles de personas vulnerables. Trabajan con un concepto que está muy de moda, pero que no tiene ninguna base científica: nuestro estado emocional es el causante de las diferentes enfermedades y, por lo tanto, tenemos el poder dentro de nosotros para sanarnos, resolviendo ese estado negativo”, explican desde RedUNE.

“Además, mezclan todas sus teorías con una pátina científica con la que tratan de otorgarle rigor, y la verdad es que para muchas personas resulta creíble”, concreta la organización. De hecho, un vistazo a los comentarios de Youtube del canal de Corbera sirve para ver la fuerte creencia que muchos de sus seguidores muestran por sus postulados y las alabanzas al supuesto experto al que revisten en ocasiones de salvador.

La captación en las redes

Con un buen posicionamiento SEO (las técnicas que se utilizan para aparecer en los primeros puestos de buscadores como Google), estas organizaciones optan por tener distintas páginas web en las que se hable de ellas de forma positiva y en las que se presenten como grupos atractivos y sólidos. “Prácticamente todos los grupos tienen páginas web. Y no una, sino muchas. De hecho, acaban abriendo una por cada país y por cada zona de ese país, alabando las cosas que hace el grupo. De esta forma son más accesibles y, por tanto, llegan a más gente”, relata la psicóloga.

Barranco cuenta que encontrar páginas con opiniones negativas sobre los grupos se convierte en ocasiones en algo casi imposible. “Que se llegue a las páginas críticas se hace difícil y complicado. Las personas normalmente pueden mirar como mucho las tres primeras webs de cualquier buscador, y luego dejan de buscar, por lo que es difícil que descubran los aspectos críticos”, se lamenta.

Las estrategias de captación que emplean son muy variadas. A veces piden que el visitante deje sus datos en la página para enviarle información de las actividades; en otros casos, a través de los vídeos, acaban animando a la gente a que se apunte a cursos de formación, en algunos casos gratis pero en otros de pago.

Publicidad difícil de erradicar

La publicidad ‘online’ es otra de sus claves. A pesar de que empresas como Google o Facebook poseen normas que limitan el tipo de anuncios que aceptan, sus reglas suponen un cortafuegos muy débil para estos grupos. Según informan desde Google, en 2015 el gigante de Internet retiró más de 780 millones de anuncios por incumplimiento de sus políticas. Algunos de ellos correspondían a falsificaciones, medicamentos no aprobados o que ofrecían efectos inexistentes o estafas para perder peso.

En Youtube, la plataforma que muchos usan como escaparate —como en el caso de la Bioneuroemoción—, se prohíben los vídeos que contengan desnudos o contenido sexual, contenido violento o gráfico, piezas con incitación al odio, amenazas, ‘spam’, violaciones de los derechos de autor o contenido perjudicial y peligroso. En este último punto es en el que podrían escudarse aquellos que quieran denunciar los vídeos de estos grupos, debido a que sus teorías podrían, en el caso de los grupos pseudocientíficos, conducir a alguien a creer que una enfermedad puede curarse con “el método” y renunciar a tratamientos médicos reales.

Facebook posee una política similar a la de la compañía de Larry Page y Serguéi Brin. En concreto, los puntos que podrían usarse para oponerse a los anuncios de estos grupos serían los que afirman que “los anuncios no deben constituir, facilitar ni promover productos, servicios o actividades ilegales” y “los anuncios no deben incluir contenido falso, fraudulento o engañoso, como afirmaciones, ofertas o prácticas comerciales que puedan inducir a engaño”. Sin embargo, probar que estos grupos realizan actividades ilegales no es fácil.

La cuestión de la legalidad

Barranco explica que, en ocasiones, se solicita el cierre de algunas páginas y la retirada de publicidad, pero el número de webs es muy alto y los grupos cambian su cara con mucha frecuencia. Para conseguir una retirada habría que demostrar que están cometiendo un delito que esté tipificado, “y ese es el gran problema”, concreta la psicóloga.

En España, la legislación con respecto a estos grupos es complicada. El Código Penal considera que los grupos que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad, están incurriendo en un delito. A pesar de ello, definir cuándo se está controlando la personalidad o cuando suponen un daño para las víctimas ha sido un reto durante años en los tribunales, que en muchos casos han terminado desestimando las causas.

Por desgracia para víctimas, familia y para la propia sociedad, internet ha supuesto un trampolín para los grupos coercitivos que trabajan en su posicionamiento y su presencia web con el objetivo de captar a nuevos miembros que sigan sus planteamientos y respalden sus teorías. Al menos por el momento, las políticas de las compañías y el sistema judicial no son defensa suficiente para frenar su actividad, que cada día crece en usuarios y visitas.
(http://infocatolica.com/blog/infories.php/1607311134-las-sectas-usan-internet-y-la#more31399)

jueves, 2 de enero de 2014

Qué es una secta desde el punto de vista psicológico



Tomaremos la llamada “definición psicológica” de la Dra. Margaret Singer (2003), quien afirma: “prefiero emplear la expresión ‘relaciones sectarias’ para significar de manera más precisa los procesos e interacciones que se dan en una secta. Una relación sectaria es aquella en la que una persona induce intencionalmente a otras a volverse total o casi solamente dependientes de ella respecto de casi todas las decisiones importantes de la vida e inculca en esos seguidores la creencia de que ella posee algún talento, don o conocimiento especial” (Singer, 2003, 34). 
Más adelante esta autora afirma que el rótulo “secta” refiere a tres factores: a) el origen del grupo y el rol del líder; b) la estructura de poder o relación del líder y los seguidores y c) el uso de un programa coordinado de manipulación psicológica (de aquí en adelante MP) o lo que más comúnmente se denomina “lavado de cerebro” (Singer, 2003). 
¿Cómo se llega a esta situación? Desde una comprensión psicoanalítica, podemos afirmar junto con Perlado (2002) que se produce la perversión de una relación transferencial. Una forma de entender esto es tomándolo como una inversión del diálogo analítico. En la práctica psicoanalítica atendemos al paciente para conducirle por un camino desconocido de antemano que va orientado, entre otras cosas, a disolver la dependencia derivada de la transferencia para incrementar la autonomía del paciente. El propósito del terapeuta no es el lucro personal a costa de un tratamiento interminable, sino ayudar al paciente a alcanzar un mayor bienestar personal, familiar y social. En momentos del proceso puede ser que aparezca una transferencia idealizante y adhesiva que se mantiene rígida. Este fenómeno se acerca bastante a lo que pasa en la relación entre el adepto y su líder, pero al contrario de lo que sucede en el discurso dogmático que asume como cierta esa transferencia, en nuestro trabajo no asumimos esa proyección y la tomamos como producto de una fantasía inconciente. Es en este último punto en donde radica, a nuestro entender, lo que podemos entender como manipulación, es decir, una perversión del vínculo transferencial encaminada a alimentar el yo narcisista del líder (Perlado, 2002).
 
En los testimonios de personas afectadas por este fenómeno, podemos ver como a poco de iniciar el “tratamiento” se comienza a llevar a cabo el proceso de MP (Farías, 2006). Todo comienza con lo que llamamos “proselitismo engañoso” (Baamonde, 2003), es decir, a la persona que consulta a este tipo de “terapeutas” nunca se le dice el verdadero trasfondo sectario que este tipo de prácticas terapéuticas tienen. A poco de comenzar el tratamiento, y gracias a procesos fundamentalmente inconcientes, se le irán inculcando todo un nuevo sistema de creencias que, de haberlo sabido antes, seguramente la persona no los hubiese aceptado. Poco a poco se ira incrementando la asimetría, el “terapeuta” se auto impondrá títulos como “Maestro”, “Gurú”, “Apóstol”. A partir de este “estatus de superioridad” junto con una actitud “paternalista benevolente” irá buscando que el paciente haga “confesiones íntimas”, iniciándose así la espiral de la captación manipulatoria. El proceso de MP termina siendo una violenta intrusión en el mundo interno del paciente, implantando objetos internos nuevos, llegándose incluso a negar la parentalidad y el discurso social. Es un proceso de violencia psicológica que genera fuertes estados regresivos y una gran dependencia. Esta gran dependencia está enfocada a transformar al sujeto en objeto, en instrumento del “terapeuta”, esto explica en parte, el por qué de la gran dificultad de abandonar este tipo de relaciones. Termina por darse una lógica dual, maniquea, escindida, clivada, en donde todo lo bueno está dentro de la relación fusional con el “terapeuta” y todo lo malo fuera.
 
El compromiso del adepto se apoya sobre un lazo transferencial muy intenso, podemos decir que es una verdadera “realización” de la transferencia, favoreciendo la regresión para incrementar la dependencia y explotado al máximo por el “terapeuta” para su beneficio personal. Todo comienza como una seducción, a partir de esta seducción comienza una forma sutil e insidiosa de violencia, de presión emocional sobre la base del poder destinada a transformar al sujeto en objeto. Las personas tienden a consultar estos “terapeutas” generalmente en situaciones de crisis. No es tan importante el contenido de la crisis (económica, afectiva, existencial, etc.) como el hecho mismo de la crisis, el hundimiento de las convicciones básicas del sujeto y el incremento de vulnerabilidad consecuente. En un momento de crisis, la confianza en objetos internos buenos y continentes se pierde y es entonces cuando el “terapeuta” se introduce en el mundo interno del sujeto para llevarlo a la condición de adepto. Bastará con que el “terapeuta” tome un conocimiento del sujeto que alcance como para que desnude sus grietas narcisistas, estas grietas narcisistas se hacen más visibles en los momentos de crisis vitales en los que solemos todos ser más vulnerables. Así también decae la confianza en los objetos buenos continentes; el “bombardeo de amor”, el otorgamiento de “padres espirituales”, el “sobredimensionamiento de los conflictos”, sobre todo los familiares, será la manera de comenzar un ataque a los objetos parentales (de hecho, este tipo de “terapeutas” se presentan generalmente como padres o madres perfectos), para luego ser sustituidos por verdaderos “objetos internos implantados mediante un proceso de infiltración masiva en la mente del sujeto que terminara por despojarlo de su mundo simbólico llevándolo a un estado de no – pensamiento” (Perlado, 2002) La seducción sectaria es una forma de seducción narcisista en tanto que despliega un proceso tendiente a envolver y enredar cada vez más al sujeto en la espiral del grupo, prometiéndole un ideal a través de una adhesión pasional y radical que se supone que operará como una suerte de transformación personal radical y trascendente a través de rupturas en las relaciones (“renunciamientos” a los amigos, trabajo, estudios, familia). Lo que se ofrece es una convicción totalizante a través de experiencias afectivas oceánicas que llevan a una inflación yoica (a la búsqueda del “yo ideal” infantil), de esta manera el narcisismo dañado por la crisis del sujeto es sustituido por una convicción dogmática que recubre el daño con la apariencia de bienestar. Una vez seducido el sujeto y atacado su equilibrio narcisista se ponen en marcha prácticas destinadas a desmantelar el yo (“atrofiamiento de identidad, memoria y pautas de vida”), a desmantelar el aparato mental, lo que luego encontraremos en la clínica como pacientes con una importante “hemorragia narcisista” (Perlado, 2005). Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921), nos brinda algunas claves para comprender lo que sucede en algunos grupos terapéuticos New Age. La noción de superyo todavía no era utilizada por Freud cuando escribe esta obra, a esta altura utiliza el término “ideal del yo”, dice Freud: “llamamos el «ideal del yo», y le atribuimos las funciones de la observación de sí, la conciencia moral, la censura onírica y el ejercicio de la principal influencia en la represión” (Freud, 1921, 103). Podemos llegar a sostener que el superyo es sustituido por un superyo externo, en el caso de los grupos dogmáticos por la figura del líder, este objeto implantado a través del proceso de MP se ha puesto en el lugar del ideal del yo, calla la crítica operada por esta instancia y todo lo que el objeto hace y pide es considerado justo e intachable. La conciencia moral no se aplica a nada de lo que acontece a favor de este objeto. Freud en relación a esto termina definiendo a la masa como un grupo de individuos que han colocado un objeto en el mismo lugar, en el lugar de su “ideal del yo” y que por lo tanto se identifican entre sí en su yo (Freud, 1921). Esto ha traído a colación hechos trágicos como lo que recientemente sucediera en la región de Penza en Rusia. Pero más allá de este tipo de hechos vemos familias fracturadas por este fenómeno, personas explotadas al extremo, graves trastornos psiquiátricos, suicidios, son las consecuencias de este tipo de “terapeutas” perversos.
 
En nuestro país este tema de las pseudoterapias, el tema de los grupos sectarios, no esta presente en la currícula de la formación de los futuros profesionales de la Salud Mental. Ni en la Universidad de la República, ni en la Universidad Católica ni en el Universitario Francisco de Asís se estudian ni se investigan estos temas. A partir de la investigación bibliográfica y gracias al contacto con investigadores de primer nivel a nivel mundial, como es el caso del Psicoanalista Catalán Miguel Perlado o la Dra. Carmen Almendros de la Universidad Autónoma de Madrid, y el ya fallecido Lic. José María Baamonde, hemos podido profundizar mucho a nivel teórico en este tema que nos apasiona desde hace ya muchos años. Queda pendiente el poder realizar en nuestro medio investigaciones empíricas que nos permitan cuantificar el impacto de este tipo de prácticas a nivel de nuestra realidad, llevar a cabo investigaciones de este tipo sin el apoyo de una institución es imposible. Por el momento estamos trabajando por instalar el debate sobre éstos temas, para nosotros, encuentros como el de hoy son mojones muy importantes en nuestro trabajo.
 
BIBLIOGRAFÍA
 
Almendros, Carmen. 2005. Ladrones de libertad. Pseudoterapias “religiosas” New Age. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid Ediciones
 
Baamonde, José María. 2003. La Manipulación Psicológica de las sectas. Madrid: Ed. Paulinas
 
Dufour, Dany-Robert. 2001. Los desconciertos del individuo – sujeto. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur. 11 de mayo de 2001.
 
Farías, Álvaro.
 
- 2004. Postmodernidad, el retorno de Dios. (Inédito)
 
- 2006. Ladrones de libertad, un abordaje psicoanalítico al fenómeno de la manipulación psicológica sectaria. Memoria de Grado en la Universidad Católica del Uruguay. Ferguson, Marilyn. 1985. La conspiración de Acuario. Barcelona: Kairós Freud, Sigmund.
 
- 1921. Psicología de las masas y análisis del yo (Obras completas tomo XVIII) 4ª 1993. Buenos Aires: Amorrortu Editores