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lunes, 14 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
martes, 25 de abril de 2017
Era la bruja más famosa de Colombia, la exorcizaron, abrazó la fe y hoy es apóstol del Rosario

BOGOTÁ, 01 Abr. 14 / 12:30 am (ACI/EWTN Noticias).- Durante dos décadas fue la bruja más famosa de Colombia. Políticos, artistas y narcotraficantes solicitaban sus servicios, hasta que un día se encontró con una religiosa, recibió un exorcismo y abrazó la fe católica que ahora proclama.
Hace unos días el diario El Tiempo publicó una entrevista en la que la ex bruja –cuya identidad mantiene en reserva – relató los peligros de la brujería, narró con detalles su exorcismo y su sorprendente conversión.
“La gente piensa que no hay nada malo en que le adivinen la suerte”, advierte y asegura que así permiten que el mal entre en ellos.
Ahora es madre de familia, lidera un grupo de oración, viaja por el país advirtiendo de la brujería y promueve la causa pro-vida ayudando a muchas jóvenes a desistir del aborto. Sus principales armas son la oración del Santo Rosario y la Misa diaria.
Entre los ‘70s y ‘80s fue la bruja más influyente de Colombia y su vida forma parte de un libro del periodista colombiano Germán Castro Caycedo, titulado “La Bruja, coca, política y demonio” que hace 20 años causó gran polémica en el país e incluso sirvió de guión para una telenovela.
La mujer está convencida que “cuando le entregas todo a Cristo y le pides que haga lo que quiera contigo, ríete: el Señor es maravilloso, misericordioso. Yo me la paso pecando, pero Dios le va quitando a uno todo, hasta que lo pule”.
Ella comenzó las prácticas de brujería cuando era muy joven con una persona a la que solía visitar para que le adivine la suerte. Empezó con la lectura de cartas y el cigarrillo hasta convertirse en “experta”.
Cuando una persona practica la brujería así sea por curiosidad “abrimos nuestro cuerpo y nuestro corazón para que entren espíritus del mal. Y aclaro: como existe Dios, existen la brujería y el poder del maligno”, asegura.
Ahora recomienda que “quienes se han metido en estas cosas, acudan a un sacerdote que los oriente y les haga una oración de liberación, o hagan una confesión de todo corazón para que los perdonen de ese atentado contra la fe de Dios. Si el caso es muy grave, tal vez requiera exorcismo. Pero debe ser con un sacerdote autorizado, no con cualquiera”.
Su vida cambió cuando conoció a una religiosa de nombre Alicia. “Tenía una faldita azul oscura y una blusita gris. No sabía quién era. Fue en una iglesia. Yo era dizque católica, iba a misa –pero a misas cortas, porque las largas me daban sueño– pero hacía brujería. Lo único que hice fue cogerla, abrazarla y decirle: ‘Hermana, sálveme, yo hago brujería’. Empezó a orar y me invitó a su convento”.
Recordó que la religiosa “me pidió que rezara el rosario para que Dios nos dejara ver cosas al día siguiente. Estoy segura de que esa noche los cuadros de la casa se cambiaron de lugar. Le dije a mi marido: ‘Ve, los cuadros se están cambiando. Y me dijo: ‘Claro, son los brujos que vinieron por vos’. La noche la pasé muy intranquila”, expresó.
Luego “cuando nos vimos, la madre oró y yo boté gusanos chiquitos por la boca. Eso me aterró. Era una mujer exitosa, amiga de políticos. Creía tener el mundo a mis pies pero me faltaba lo más importante: Dios. La madre me llevó a donde un monseñor. Hice una confesión de toda mi vida, pero cuando llegué a la casa me llamaron a que hiciera un trabajito y dije: ¿Cuál es la bobada mía de irme a rezar en vez de ganar plata? Volví a caer”.
La mujer empezó nuevamente a practicar la brujería y visitaba también a otros brujos, hasta que en una oportunidad “me empieza a picar el cuerpo, como si me clavaran alfileres; empiezo a sentir desasosiego, a no poder dormir. Busqué a un psiquiatra para ver si estaba loca”.
Además empezó a perder peso y se enteró que “me habían hecho un maleficio. No era capaz de tragar y casi ni de hablar. Escuchaba una voz que decía: ‘Mátate’”.
“La madre Alicia y monseñor me hacían oraciones de liberación, hasta que un sacerdote me hizo un exorcismo. Fui con mi marido y con varias personas, entre ellas una amiga mía que era más bruja que yo y que de un momento a otro levantó el comedor con una sola mano, que era pesadísimo, lo elevó y se lo lanzó al sacerdote y lo tumbó. Y de la boca de ella salía puro humo. A otra amiga se le chamuscó el pelo. En el exorcismo vuelvo a vomitar gusanos, cae tierra del techo y escupo alfileres. Sí, alfileres”, describió.
“El sacerdote oraba. Yo empecé a botar esas cosas cuando escuché una voz que decía que matara al cura, que era muy alto y robusto, y no sé qué fuerza tuve y le tiré a la garganta y le clavé las uñas; él siguió orando, me puso la hostia consagrada, caigo al suelo, le pido perdón, le digo que ese ataque no había salido de mí y nos postramos ante el Santísimo. Desde ese momento quedo liberada del maligno y puedo retomar mi vida de la mano de Dios”.
En su nueva vida, la mujer está segura que “para caminar hacia Dios hay que enseñarles a los otros a elegir el camino. Mis charlas parten de una vivencia y lo único que busco es que la gente no caiga en el error en que yo caí y que no cambien al único Dios que existe por una cantidad de dioses que pululan”.
“Cuando hablo de esto me refiero a que no tenemos la confianza plena en el Señor ni la esperanza en Él. No sabemos pedirle y no lo tenemos como padre. Y creemos que una planta, un brebaje o una herradura tienen más poder que Él”.
Para la mujer, la brujería es algo de todas las épocas. “Mire la televisión y sus mensajes, que promueven a personas a las que se puede acudir cuando el marido se va o el novio se desenamora. ¿O no hay avisos que dicen: ‘venga y le hablo sobre el futuro’? ¡Claro! En la calle entregan papelitos que dicen: ‘atamos a su ser querido y si no llega, le devolvemos el dinero’. La brujería es un negocio del maligno donde la persona algunas veces cree que está charlando y en otras sí sabe que con eso se hace el mal”.
“Soy enemiga del I-Ching, de la nueva era, del feng shui, porque todo esto desplaza a Dios y yo quiero llevar a Dios en mi corazón. Hay que pedir fortaleza para no volver a caer. Cuando la gente dice ‘a mí no me entra ningún mal’, yo me río porque para que no te entre nada tienes que estar confesado, comulgado, rezar el rosario. Esas son las armas”, concluyó.
(https://www.aciprensa.com/noticias/era-la-bruja-mas-famosa-de-colombia-la-exorcizaron-abrazo-la-fe-y-hoy-es-apostol-del-rosario-16457/)
domingo, 8 de febrero de 2015
La hija del fundador de la Iglesia de Satán, bruja que practica la magia negra, al haber sido iniciada por su padre en el satanismo
Luis Santamaría
El medio digital BioBioChile ha publicado un artículo titulado “La hija de los fundadores de la Iglesia de Satán que renunció para formar su propio culto”, firmado por Marcial Parraguez, y del que recogemos algunos datos de interés. La protagonista es Zeena Schreck, hija de Anton S. LaVey y Diane Hegarty, fundadores de la primera secta que promovía el satanismo de manera pública y notoria en los Estados Unidos: la Iglesia de Satán.
Claramente, a través de la historia han existido innumerables sectas que defienden el satanismo dentro del mundo underground; sin embargo, LaVey comenzó a salir del armario de las religiones y no tenía miedo de profesar un tipo de creencia distinto al popular, muy marcado para los años 60.
Más satanista que su padre
La noche del 30 de abril de 1966, LaVey oficializó la Iglesia de Satán y declaró que ése sería el “primer día del primer año de Satán”. Cuando tenía 13 años, Zeena ya había formado parte de los cultos, veía en las reuniones de cada viernes a su padre con un grupo de hombres presenciando espectáculos al estilo burlesque y strippers disfrazadas de brujas y vampiresas, pero “nada que fuera necesariamente satánico”, dice.
Su padre se paseaba por San Francisco con una cría de león y “en realidad hacía todo lo posible para vender su presencia a nivel local”, explica Zenna. Pero cuando un publicista se refirió a él como “el primer sacerdote de Satán” las cosas se empezaron a tornar más complicadas y la idea de fundar una religión no salía de la cabeza de LaVey.
Y todo se salió de control, según su hija. “Despegó tan rápidamente que a mi padre se le fue de las manos”, explica. A pesar de que era su progenitor quien escribió los estatutos y la Biblia Satánica y fijó todo en lo que debía convertirse la misma Iglesia, eran los seguidores del sacerdote quienes se tomaban las cosas en serio; de hecho “creían en esta entidad y no tanto en la idea de satanismo” de su padre.
LaVey, un timador mediocre
De hecho, Zenna admite que Anton “no tenía demasiados conocimientos sobre el tema y lo que hizo fue crear sobre la marcha una versión postmoderna del satanismo”. LaVey había sido acusado de ser un timador, palabras que su hija apoyaba a pesar de que le parecía que “como timador no era muy eficiente. Era perezoso y nunca hizo planes para el futuro ni cuidó de su familia porque esa es la naturaleza del satanismo, según LaVey. Obtén lo que puedas, vive el momento, ocúpate de ti mismo, haz que otro se ocupe de ti. Como ser un niño grande”.
A lo largo de su vida, Zeena debió vivir vigilando qué coches se paraban frente a su casa, aprendió a anotar las matrículas y a memorizar las caras de la gente que veía. Convivió con llamadas de psicópatas que amenazaban de muerte y dejaban mensajes en el contestador automático. Arrojaban huevos y bombas, también disparaban balas. “El satanismo no era muy querido”, expresó.
Ninguno de sus padres movía un dedo para defenderla, peleaban constantemente, existía violencia y paranoia por parte de LaVey y en eso se basaron las enseñanzas que le dejaron. “En los años 80, los fundamentalistas cristianos empezaron a usar la Iglesia como chivo expiatorio de cualquier cosa; era el grupo al que con toda impunidad podían señalar como responsable de secretas mutilaciones de ganado, de secuestros de niños y hasta de esas chifladas teorías conspiratorias que leían en la prensa en la que siempre estaba involucrado el Gobierno”, relata Zeena en una entrevista con el sitio de noticias Vice.
“Me entró el pánico. Sentí que estaban atacando a mi religión y a mi padre. Contacté con él y le pregunté qué planes tenía con respecto a esa situación. Me enteré de que no tenía plan alguno porque no había quien le ayudara, ya que, de hecho, ya no existía ninguna Iglesia de Satán”, explica.
La crisis de la Iglesia de Satán
“Todos los miembros de los años 60 y 70 hacía largo tiempo que habían dejado de participar; sólo eran nombres en una lista de correo. Decidí que haría de portavoz suya de forma temporal, para mostrar al mundo que existíamos realmente. El caso es que un año se transformó en cinco y mi lucha terminó sirviendo para que otras personas se hicieran nuevos miembros de la Iglesia”, agrega.
Zeena admite que su padre era demasiado flojo y además tenía mucho miedo como para ser él mismo su propio relaciones públicas. “Se alegró de tenerme a mí para que me ocupara de las cosas, pero ni él ni los miembros de la Iglesia que quedaban me dieron un apoyo real cuando lo necesité. Él vivía en un mundo de sueños en el que cualquier cosa que tuviera ver con las relaciones sociales carecía de importancia. Éramos el blanco de una caza de brujas a nivel nacional y todo lo que él quería era que hablara de Marilyn Monroe y Jayne Mansfield”.
El embarazo precoz ayudó a Zeena a pensar en otras soluciones para calmarse y buscar ayuda en otros entes, ya que sus padres no eran de mucha ayuda. “A los 13 años me quedé embarazada y empecé a aprender meditación para poder sobrellevar mis tareas. Tenía que estar consciente durante la operación de cesárea. Era la mente sobre la materia, y vi esto como una forma de magia. De no haber experimentado aquella clase de miedo y poder mental a tan temprana edad, nunca me habría sentido inspirada a buscar mi lado espiritual”, señala.
Así salió de la secta
Debido a esto y gracias a que se dio cuenta de cómo iban las cosas en la Iglesia y en las relaciones con sus padres, decidió dejar todo de lado. “Yo pensaba: ¿cómo han podido mis padres hacerme esto durante tanto tiempo creyendo que nunca sabría la verdad? ¿Cómo han podido mentirme sobre mi identidad y mi religión y sobre esas cosas por las que he dado la cara por ellos y me han hecho quedar ante los demás como una loca?”, señala.
“Creo que debes poder aprender cualquier cosa sin tener que unirte a una organización. Yo empecé a enseñar magia negra independientemente de la Iglesia. Mucha de la gente a la que enseñaba y formaba parte de la Iglesia de Satán vio también lo que estaba pasando entre bastidores y se desencantó tanto como yo”, añade.
El acoso que recibía Zeena por parte del resto de los miembros de la Iglesia de Satán fue una de las razones porque las que ella decidió abandonar la secta y comenzar a enseñar lo que sabía sin obligar a nadie a formar parte de un culto. “Al igual que la mayoría de cultos que se basan en proteger la imagen de su fundador, hacen todo lo que está en su mano para atacar a cualquiera que diga algo negativo sobre sus puntos de vista o revele la verdad sobre ellos. Tras dejar la Iglesia dijimos adiós a Estados Unidos y nos mudamos a Europa para centrarnos en empresas creativas”, dice.
El Templo de Seth, otro grupo abusivo y corrupto
“Cuando residía en Viena visité un museo en el que tenían un altar sethiano. Tuve allí una profunda experiencia que me permitió ver con claridad el curso de mi futuro. Así y todo, pensé: ‘No voy a unirme’. Debería haberme escuchado a mí misma, pero aun así me uní. Le escribí una carta de reconciliación a su fundador, Michael Aquino, un antiguo miembro de la Iglesia de Satán, pues asumí que había tenido una experiencia religiosa parecida con la entidad real de Seth antes de formar el grupo. No fue hasta que me involucré más en el grupo que descubrí que era un club de fans de Anton LaVey”.
Su decepción fue tal que esperó un tiempo, ya que creía que la gente era un poco tímida y no se sentía segura compartiendo sus conocimientos de teología o cosmología. Sin embargo, se dio cuenta de que era otro grupo abusivo y corrupto.
“Hoy en día la gente tiene una gran necesidad de guía. Con el ocultismo no puedes tontear de manera caprichosa. Debes preguntarte: ¿parecen honestos y saben de lo que están hablando? Y si no tienen todas las respuestas, ¿intentarán encontrarlas o te dirigirán a alguien que sí lo haga? Por desgracia, las ganas de la gente de entretenimiento —tener algo interesante de lo que hablar el lunes, en el trabajo— provoca que subconscientemente se encuentren cada vez más y más enredado en estos grupos peligrosos”, comenta.
Ahora Zeena asegura enseñar a la gente de todo el mundo sin importar sus creencias o procedencia social, como “adictos a las drogas, antiguos niños estrella, miembros de sectas religiosas como la Cienciología y los testigos de Jehová, miembros de grupos políticos marxistas iraníes”, y agrega: “siento la necesidad de ayudar a la gente que requiere a corto plazo de asistencia espiritual, y las técnicas que enseño pueden servirles de apoyo para superar sus problemas del mismo modo que yo lo hice. Si puedo plantar la semilla, mis enseñanzas pueden seguir siéndoles de ayuda el resto de su vida, y si en algún momento terminan buscando guía en cualquier otra parte, a mí me seguirá pareciendo bien”.
3 comentarios
Fray Nelson
A mí por lo menos no me quedó claro hasta qué punto esta señora se apartó de las tinieblas del satanismo, en cuanto a la doctrina, ni tampoco qué entiende ella realmente por "ayudar." De verdad, agradecería que el artículo se ampliara y clarificara en esos puntos. Gracias, y bendiciones.
___
Fray Nelson: se puede observar cómo la protagonista continúa profesando el satanismo, pero sin una organización, después de su experiencia. Algo en la línea del "creer sin pertenecer" que se da en tantos ámbitos.
08/02/15 2:30 PM
Maria
No es clara la nota.. termina "como" si fuera una niña buena que tubo una mala infancia y ahora quiere ayudar a los demás.. es peligrosa la nota si no es clara. Esta mujer hace mucho daño.
08/02/15 3:22 PM
Fran Salvadoreño
El satanismo seduce mucho a la juventud gracias a la musica rock pesado. Cuando yo era adolescente me encantaban las camisas negras, los simbolos satanistas e incluso una de mis imagenes favoritas era la de este tipo fundador de la secta satanica.
martes, 18 de marzo de 2014
Fue la bruja más famosa de Colombia: hoy es católica devota, activa provida y combate la Nueva Era
Vomitó gusanos y alfileres en el exorcismo que la liberó
José Alberto Mojica / ElTiempo.com
La bruja, la más famosa y poderosa bruja que ha tenido Colombia, es ahora una mujer de Dios.
Atrás quedaron los riegos, conjuros y maleficios, los entierros y brebajes que la convirtieron en la bruja de cabecera de políticos e importantes personalidades colombianas en las décadas de los 70 y 80.
Su testimonio apareció publicado en un polémico libro que escandalizó al país hace más de 20 años –en el que también se hablaba sobre política y narcotráfico– y fue recreado en una telenovela.
No da la cara ni permite revelar su nombre por preservar su tranquilidad.
No es una simple abuelita
Hoy, a simple vista, la bruja conversa parece una mujer sin muchas pretensiones, una abuelita bonachona.
Pero realmente es un tren desbocado. Su día comienza con el rezo del rosario, va a trabajar y a hacer negocios, es madre de familia, lidera un grupo de oración, va a misa, visita amigos y cuando puede sale de parranda; pertenece a un grupo provida que lucha contra el aborto –con el que sale a hacer marchas, convence y ayuda a jóvenes para que no aborten– y recorre el país dando conferencias sobre los peligros de la brujería.
Es bajita. Lleva la cara sin maquillaje. Cuando habla, su boca es una metralleta que dispara palabras, refranes, plegarias. Se enfada y se desenfada. Se ríe a carcajadas que contagian.
Habla, alza las manos y abre los ojos, un par de lámparas que miran profundamente e intimidan. Quienes la conocen la describen así: inteligente, recia, escandalosa, desparpajada, entusiasta, generosa, apasionada y dueña de una fe a prueba de todo.
Dios te pule poco a poco
“Ni a toda hora orando ni a toda hora parrandeando. Cuando le entregas todo a Cristo y le pides que haga lo que quiera contigo, ríete: el Señor es maravilloso, misericordioso. Yo me la paso pecando, pero Dios le va quitando a uno todo, hasta que lo pule”, dice.
Antes de dar esta entrevista, advierte que para que se entienda su historia hay que conocer a la madre Alicia.
Ella fue quien la rescató del mundo de tinieblas, “cuando era una bruja miedosa y cotizada”, para convertirla en una guerrera de Dios. Más tarde, la hermana Alicia dirá que la entonces bruja es ahora un apóstol que ha traído a los caminos de Dios a casi todos a quienes les hizo brujería.
La exbruja habla sobre la monja que la salvó “a través de Cristo” y hace un resumen de su vida.
“Cuando conocí a la madre Alicia tenía una faldita azul oscura y una blusita gris. No sabía quién era. Fue en una iglesia. Yo era dizque católica, iba a misa –pero a misas cortas, porque las largas me daban sueño– pero hacía brujería. Lo único que hice fue cogerla, abrazarla y decirle: ‘Hermana, sálveme, yo hago brujería’. Empezó a orar y me invitó a su convento. Me pidió que rezara el rosario para que Dios nos dejara ver cosas al día siguiente. Estoy segura de que esa noche los cuadros de la casa se cambiaron de lugar. Le dije a mi marido: ‘Ve, los cuadros se están cambiando. Y me dijo: ‘Claro, son los brujos que vinieron por vos’. La noche la pasé muy intranquila. Cuando nos vimos, la madre oró y yo boté gusanos chiquitos por la boca. Eso me aterró. Yo era una mujer exitosa, amiga de políticos. Creía tener el mundo a mis pies pero me faltaba lo más importante: Dios.
Confesión y recaída
“La madre me llevó a donde un monseñor. Hice una confesión de toda mi vida, pero cuando llegué a la casa me llamaron a que hiciera un trabajito y dije: ¿Cuál es la bobada mía de irme a rezar en vez de ganar plata? Volví a caer."
"Después de hacer mucha brujería y de visitar a tantos brujos, cualquier día acompaño a unas personas a hacer brujería y me empieza a picar el cuerpo, como si me clavaran alfileres; empiezo a sentir desasosiego, a no poder dormir. Busqué a un psiquiatra para ver si estaba loca. Y empiezo a perder muchísimo peso. Después supe que me habían hecho un maleficio. No era capaz de tragar y casi ni de hablar. Escuchaba una voz que decía: ‘Mátate’.
El día del terrible exorcismo
“La madre Alicia y monseñor me hacían oraciones de liberación, hasta que un sacerdote me hizo un exorcismo".
"Fui con mi marido y con varias personas, entre ellas una amiga mía que era más bruja que yo y que de un momento a otro levantó el comedor con una sola mano, que era pesadísimo, lo elevó y se lo lanzó al sacerdote y lo tumbó. Y de la boca de ella salía puro humo. A otra amiga se le chamuscó el pelo".
"En el exorcismo vuelvo a vomitar gusanos, cae tierra del techo y escupo alfileres. Sí, alfileres. El sacerdote oraba. Yo empecé a botar esas cosas cuando escuché una voz que decía que matara al cura, que era muy alto y robusto, y no sé qué fuerza tuve y le tiré a la garganta y le clavé las uñas; él siguió orando, me puso la hostia consagrada, caigo al suelo, le pido perdón, le digo que ese ataque no había salido de mí y nos postramos ante el Santísimo. Desde ese momento quedo liberada del maligno y puedo retomar mi vida de la mano de Dios”.
-¿Cómo llegó usted a la brujería?
-Cuando era muy joven conocí a una persona que adivinaba la suerte y a la que muchos visitábamos por pasatiempo. Esa persona me enseñó. Empecé con las cartas y el cigarrillo y me convertí en una experta. Fui llevando a otras personas a que creyeran en lo mismo en lo que yo estaba creyendo.
-Y ahora es predicadora católica...
-Es un caminar hacia Dios. Y para caminar hacia Dios hay que enseñarles a los otros a elegir el camino. Mis charlas parten de una vivencia y lo único que busco es que la gente no caiga en el error en que yo caí y que no cambien al único Dios que existe por una cantidad de dioses que pululan. Cuando hablo de esto me refiero a que no tenemos la confianza plena en el Señor ni la esperanza en Él. No sabemos pedirle y no lo tenemos como padre. Y creemos que una planta, un brebaje o una herradura tienen más poder qué Él.
-¿Y cuáles son esos peligros?
-¿Quién se ha hecho leer las cartas o ha usado una pulsera para atraer buena suerte? Y la respuesta, casi siempre, es sí; casi todo el mundo lo ha hecho, por curiosidad. ¿Y qué pasa? Abrimos nuestro cuerpo y nuestro corazón para que entren espíritus del mal. Y aclaro: como existe Dios, existen la brujería y el poder del maligno. Pero la gente piensa que no hay nada malo en que le adivinen la suerte. Y pasamos la vida sin darnos cuenta de que permitimos que el mal entrara en nosotros. Por eso muchas veces no se encuentra vida laboral, la vida económica y el amor son un desastre, y esto puede trascender hasta la tercera o cuarta generación. Lo dice el Evangelio. Es una catástrofe espiritual.
-¿Qué recomienda entonces?
-Quienes se han metido en estas cosas, acudan a un sacerdote que los oriente y les haga una oración de liberación, o hagan una confesión de todo corazón para que los perdonen de ese atentado contra la fe de Dios. Si el caso es muy grave, tal vez requiera exorcismo. Pero debe ser con un sacerdote autorizado, no con cualquiera.
-Usted les hizo mucho mal a muchas personas ¿Qué pasó con ellas?
-Lo primero que hice fue llevar a esas personas a Dios. Y tuve la gran oportunidad de llevarlas a casi todas. En ese aspecto estoy muy tranquila porque les pedí perdón y traté de sacarlas de todo eso.
-¿Y las personas que le hicieron brujería?
-Cuando el padre me hizo el exorcismo les preguntó a los espíritus que me tenían poseída quiénes eran, que dijeran sus nombres, y eran dos compañeras de la universidad que no tenían por qué quererme ni por qué odiarme. Yo no voy a entrar a juzgarlas. Pudieron haber estado tan equivocadas como yo. ¿Qué las movió? Mi soberbia, porque yo me creía muy poderosa. Me las he encontrado. Una no me habla, pero con la otra sí he charlado. Están perdonadas.
-En su época abundaban las brujas en Colombia. ¿Hoy es igual?
-En todas las épocas hay personas que adivinan la suerte y hacen brujería. Mire la televisión y sus mensajes, que promueven a personas a las que se puede acudir cuando el marido se va o el novio se desenamora. ¿O no hay avisos que dicen: ‘venga y le hablo sobre el futuro’? ¡Claro! En la calle entregan papelitos que dicen: ‘atamos a su ser querido y si no llega, le devolvemos el dinero’. La brujería es un negocio del maligno donde la persona algunas veces cree que está charlando y en otras sí sabe que con eso se hace el mal.
-¿Se ha sentido tentada a volver a hacer brujería?
-No, nunca más. No lo volvería a hacer. Me privo de muchas cosas, de tener objetos que yo sé que inducen al mal. Soy enemiga del I-Ching, de la nueva era, del feng shui, porque todo esto desplaza a Dios y yo quiero llevar a Dios en mi corazón. Hay que pedir fortaleza para no volver a caer. Cuando la gente dice ‘a mí no me entra ningún mal’, yo me río porque para que no te entre nada tienes que estar confesado, comulgado, rezar el rosario. Esas son las armas.
-¿Puede decir, entonces, que todo quedó atrás y vive tranquila?
-En este momento no odio a nadie, no tengo rencores, no estoy herida por nadie. No sé si tenga enemigos gratuitos o alguien que me odie. Seguramente. A uno lo quieren o lo odian. Pero en este momento estoy en paz.
Esta mujer, usando el nombre "Amanda" participa este mes de marzo en eventos del II Congreso de Oración y Alerta de los Peligros de la Brujería en Colombia (su Facebook, aquí), el 21 de marzo en Popayán.
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