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jueves, 2 de enero de 2020

Generación perdida: cómo la secta izquierdista se radicalizó en Latinoamérica

Chile, Colombia, Argentina y México son ejemplos concretos de cómo la izquierda ha logrado virar la batalla cultural a su favor
OPINIÓNCHILEEDUCACIÓNIDEOLOGÍA
Por Escritor Invitado Actualizado Dic 31, 2019


Por Esteban Zapata

Una de las preguntas que surgieron en los últimos años (y que lamentablemente los liberales y libertarios no han sabido responder y tampoco contrarrestar) es por qué la izquierda se convirtió en una ideología radicalizada, identitaria e irracional en los últimos años. Las ideas comunistas y socialistas resurgieron en esta década con fuerza inusitada, trascendiendo a todos los rubros: espectáculo, medios de comunicación, empresas privadas y, por supuesto, políticos demagogos y populistas, cuando en un principio estaban aisladas en universidades públicas.

Y los últimos acontecimientos en Hispanoamérica muestran que nuestra izquierda autóctona no es ajena a este fenómeno. Las protestas en Chile y Colombia, las elecciones de Argentina y México y la instalación del feminismo radical son ejemplos concretos de cómo la izquierda ha logrado virar la batalla cultural a su favor al traspasar sus ideas a la opinión pública.

¿Qué es el “Great Awokening”?
A nivel anglosajón los científicos sociales han denominado Great Awokening (“gran despertar”) a esta radicalización. La lucha de clases y la dicotomía opresor/oprimido del comunismo se combinó con las políticas identitarias progresistas (clasificar y colectivizar a las personas en raza, etnia, sexo, orientación sexual, etc.) El resultado de esto es: víctimización perpetua de ciertos colectivos, mentalidad tribal, donde sólo existen amigos y enemigos y la creación de un ente invisible que nos controla y nos domina y una búsqueda de “justicia social” que salve a la sociedad.

Se ha dicho que el Great Awokening fue creado por la derecha “machista, racista y homofóbica” surgida en estos años. Se dan ejemplos como el ascenso de Trump en el 2016, la aparición de la derecha post-liberal en Europa y la elección de Bolsonaro. Los jóvenes rechazarían a estas personas por ser anticuados y obsoletos y eso los atraería a votar por el socialismo. La hipótesis viene usualmente de libertarios anticonservadores y antiteístas que tienen una mentalidad quijotesca: todo el mundo es mi enemigo.

La realidad es otra: la radicalización empezó en el año 2008 con la aparición de las redes sociales y el Smartphone. A partir del 2013, cuando la «generación Z» llega a la universidad, se comienza a observar una mayor intolerancia hacia el pensamiento distinto.

Another indicator of 'The Great Awokening'?

The Democratic Party manifesto has moved substantially to the left since 2008: pic.twitter.com/L4Uq1mSz1Y

— Noah Carl (@NoahCarl90) June 28, 2019

Las causas de este fenómeno
El primer factor que explica este fenómeno la universidad. Carreras humanistas como antropología, filosofía y sociología, donde más del 60% de sus estudiantes declara que tienen una opinión favorable al socialismo, además que el 60 % de los profesores universitarios se declaran de izquierda o extrema izquierda, explican por qué en las universidades anglosajonas e hispanoamericanas, por ejemplo se perdió la libertad de expresión y reunión. Al tener pensamiento homogéneo (y en ausencia de profesores conservadores, liberales o libertarios en estos establecimientos que compensen estas ideas extremistas) la radicalización de los alumnos sería total. Surge una especie de tribalismo, donde el colectivo es más importante que el individuo y la violencia política y la caza de brujas son parte integral para alcanzar sus objetivos.

The Great Left Turn of the professional class (as measured by donations).
Began in the Bush years, accelerated with the Great Awokening. pic.twitter.com/Vg3NxoY27N

— Whyvert (@whyvert) September 19, 2019

La segunda es el caldo de cultivo para estas doctrinas: la generación millennial y la generación Z. Estas generaciones son más propensas a la ansiedad, depresión y suicidio que las generaciones previas: no tienen pareja, no tienen amigos y tampoco trabajan.

Jean Twenge en su libro iGen explica que la generación que nació con el Internet, terminó siendo una generación adicta al smartphone, y eso les está provocando problemas graves. Maduran lento (su mentalidad es todavía de niño cuando llegan a ser adultos), son inseguros, irreligiosos y son independientes políticamente (ni de izquierda, ni de derecha).

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Además, en el libro The Coddling of the American Mind de Jonathan Haidt y Greg Lukianoff habla de una “cultura de cuidado” donde los padres sobreprotectores llevaron a estos jóvenes a situaciones límite: el “cuidado emocional” los llevó a ser mentalmente frágiles. Si se combina estos factores con la polarización política, la ansiedad y la depresión, se tiene el desastre demográfico actual. Los adolescentes más ansiosos y depresivos son inflexibles en su pensamiento e interpretan ideas de manera negativa.

Al llegar a la universidad, ellos buscan ser sobreprotegidos por estos establecimientos y las universidades crean regulaciones para protegerlos. Se crean “espacios seguros” donde no se pueda escuchar ideas “ofensivas” y se prolonga el tiempo de los exámenes como forma de protección. Una de las consecuencias de esto es la inhabilidad de los estudiantes para resolver sus problemas de forma independiente y, por lo tanto, son dependientes morales de cualquier autoridad.

4 gráficos que juntos explicarían en parte el porque los jóvenes son más propensos a la ansiedad y a la depresión:

-La aparición del smartphone crea soledad
-La soledad les impide tener amistades y sexo (aislados del mundo)
-La tasa de suicidio comienza a aumentar por la soledad pic.twitter.com/gtEc2amrab

— Esteban Zapata (@EZC86) August 3, 2019

El caso de Chile
Las protestas en Chile que se iniciaron el 18 de octubre grafican enormemente la radicalización de la izquierda y la batalla cultural perdida. Hay varias noticias que presagiaban esto. En mayo del 2019, por ejemplo, aparecía una encuesta que indicaba que uno de cada tres niños de 14 años en Chile estaba a favor de utilizar la violencia como forma de protesta (fueron ellos los que comenzaron la evasión del metro que derivó en las gigantescas protestas de estos meses). En octubre, se reportaba que la Universidad de Chile votaba a favor de estatutos universitarios que promueven el anticapitalismo (siguiendo el ejemplo de otras universidades que se declaran anticapitalistas, antineoliberales, anticolonialistas y antiespecistas).

Fui alumno de la escuela y creo que hay varios hechos del gremio estudiantil que dicen lo contrario:
-2013: solicitud de expulsión de profesor de derecho natural por decir en clases que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. https://t.co/ZNf2lpdzq6

— Diego Lizama Castro (@dlizama93) December 28, 2019

Un reporte indica que los niños de 14 años que provienen de familias monoparentales, son más propensos a ser captados por los narcotraficantes y la identidad perdida se las entrega ideas políticas extremas como el comunismo. Tienden a ser anti-sistema, no tienen identificación con partidos políticos, forman parte de pandillas y de barras bravas de equipos de fútbol. Eso explica la “Primera línea”, hombres delincuentes que se enfrentan de forma violenta con carabineros.

Se ha dicho que el grupo Antifa de Alemania está compuestos de un 95% de hombres, todos solteros, sin trabajo y sin estudios.

Si lo comparamos con la "Primera Línea" chilensis, es probable que veamos el mismo fenómeno: delincuentes anti-sistema sin identidad propia. pic.twitter.com/NMd0Pwp2t2

— Esteban Zapata (@EZC86) December 15, 2019

Más datos: la encuesta CEP de noviembre del 2018 mostraba que el 36% de los jóvenes entre 18 y 34 años no tenían denominación religiosa (eso explica la quema de iglesias durante las protestas) y se calcula que el 16,5 % de los niños entre 12 y 18 años presenta una enfermedad mental. La religión ha sido un factor protector en contra de la ansiedad y la depresión, junto con tener interacciones sociales (que los jóvenes actualmente no tienen).

Chile perdió la batalla cultural al tener jóvenes captados por la izquierda, ya sea en las universidades o en los colegios públicos, y estos están llevando a que su país se convierta en uno más del montón, donde la libertad es reemplazada por “justicia social”.

Conclusión: el futuro no es prometedor
No hay una fecha de término para la radicalización de la izquierda y los libertarios, que debieran ser el contrapeso a esta situación, prefieren mirar hacia otro lado e incluso en algunos sectores, denominados liberprogres, han sido cómplices y promotores. Y eso es porque creen que solo la economía es importante para que prospere la libertad. Pero lo cierto que está precedida por la cultura. Y esa batalla se perdió en Chile y se puede perder en el resto de Latinoamérica también.



Esteban Zapata es liberal clásico egresado de la Universidad de la Frontera de Chile como biomédico.
(https://es.panampost.com/editor/2020/01/01/generacion-perdida-como-la-izquierda-se-radicalizo-en-latinoamerica/?fbclid=IwAR3YvGfJdm__wrcbEMQVf1ymiySYKEdEwZHXHXLZQH35TYM_Sbn14WC2IHA)

jueves, 31 de octubre de 2019

El obispo castrense objetó la detención de militares (por parte de la secta izquierdista)

Santiago Olivera

Mons. Olivera expuso en el Vaticano y cuestionó casos de prisiones preventivas que llevan diez años
Elisabetta Piqué SEGUIR
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ROMA.- "¿Podemos hablar de derechos humanos con 10 años de prisión preventiva, es decir, sin condena?". Fue la pregunta que planteó ayer el obispo castrense argentino, Santiago Olivera, al denunciar las "injusticias" que viven en su país muchos militares acusados de crímenes de lesa humanidad, de edad avanzada, detenidos desde hace años con prisión preventiva.

Al exponer sobre "Detenciones y derechos humanos" en un curso de formación de capellanes militares católicos en derecho internacional humanitario, en el Vaticano, Olivera hizo un discurso muy crítico.

"Sería muy largo contar tantos testimonios que fui recogiendo en estos años. Tristes y dramáticos testimonios. Personas mayores que fueron detenidas durante más de nueve años, en una prolongada 'prisión preventiva', sufriendo todo lo que ese estado les ha significado. Fueron y son calificados de 'genocidas' y, a pesar de ello, algunos fueron absueltos. Peor aún, están siendo juzgados con leyes técnicamente retroactivas, alejadas de los principios fundamentales del derecho penal, nacional e internacional", acusó.

"Dicha prisión preventiva, así, se transforma de hecho en una cadena perpetua", agregó Olivera, al citar discursos en los que el papa Francisco -que suele visitar a presos en todos sus viajes-, no solo condenó la pena de muerte, sino también las penas perpetuas.

Con datos y estadísticas y evocando casos que conoció de cerca, Olivera habló de "mala praxis judicial" en los juicios de lesa humanidad, ya que a los imputados se los priva de libertad entre tanto se produce la sustanciación de la causa. "No se respeta en absoluto el máximo legal para dicho estado de detención", denunció.

"¿Podemos hablar de derechos humanos con 10 años de prisión preventiva, sin condena?", preguntó. "Por el contrario, estamos experimentando que finalizan prisiones preventivas que comenzaron por investigaciones de graves hechos de corrupción, que implicaron hasta la pérdida de vidas", advirtió. "Ello manifiesta sin duda una fragilidad jurídica o arbitrariedad. ¿Por qué no sucede lo mismo -la finalización de las prisiones preventivas sin juicio- con los militares presos? ¿Estamos frente a derechos humanos que para algunos no sirven o no pueden aplicarse?", planteó.

Olivera destacó que "la verdad es clave, pero completa, sin perder de vista la gravedad de lo que respecta a los militares de aquellos tiempos". "Cuando hablamos de derechos humanos debemos hacerlo en su concepción absoluta, para todos, sin ideologías, en la verdad y en la justicia", indicó. Y subrayó que "no podemos permanecer callados cuando se priva a los acusados del derecho fundamental del debido proceso".

Por: Elisabetta Piqué
(https://www.lanacion.com.ar/politica/el-obispo-castrense-objeto-la-detencion-de-militares-nid2301889?fbclid=IwAR2ujD7-stYQ0E_ZCkR-xBNbzZkgk9vyXGMGOv4kcYAk0RdQJ2biyfcchHw)

sábado, 3 de agosto de 2019

Contra las mentiras de la secta izquierdista: no fueron 30.000 desaparecidos

Felicitas Maiztegui: "No fueron 30.000 desaparecidos"
26/03/2019
La jueza de Ushuaia pidió reconocer "cómo fue todo y cuánto mataron las organizaciones terroristas" como Montoneros y el ERP.
La titular del Juzgado Correccional de Ushuaia, Felicitas Maiztegui Marcó, encendió la polémica en Twitter al decir que "no fueron 30.000 desparecidos" durante la dictadura militar y pidió reconocer "cómo fue todo y cuánto mataron las organizaciones terroristas".

La magistrada defendió la otra postura que existe sobre la dictadura militar y de la historia argentina sobre el porqué se originó una intervención nacional militar y sobre los crímenes cometidos en atentados terroristas bajo las organizaciones Montoneros y ERP, cuyos integrantes hoy aparecen ocupando empresas, medios de comunicación o funciones en la administración pública.

"Reconozcan entonces la verdad que no fueron 30.000 desparecidos. Reconozcan cómo fue todo y cuánto mataron las organizaciones terroristas. Ud que tanto habla de ética y moral. Digan de una vez que el Gob. Democrático pidió a los militares que salven del comunismo a Argentina", dijo la jueza en Twitter en respuesta a un tuit de la diputada Lilita Carrió, y al  recordar la caótica situación que se vivía en el la década del 70 y que derivaron en una intervención militar liderada por Jorge Rafel Videla.

"Por escribir lo que pienso, en relación a los terroristas bajo distintas organizaciones que, obligaron a la democracia de entonces a solicitar a los militares, a pedido del pueblo argentino, que intervengan contra la guerrilla iniciada por los revolucionarios para asumir el mando", agregó en otro tuit.

En tanto la magistrada aclaró que "a los lectores que no soy competente en toda la materia sobre golpes de estado, indemnizaciones ni cualquier juicio vinculado al setentismo. Por eso digo lo que pienso, salvo que nos llamemos a engaño y este’ politizado el Poder Judicial de mi Provincia".

Reconozcan entonces la verdad que no fueron 30.000 desparecidos. Reconozcan cómo fue todo y cuánto mataron las organizaciones terroristas. Ud que tanto habla de ética y moral. Digan de una vez que el Gob. Democrático pidió a los militares que salven del comunismo a Argentina https://t.co/I4nItg3CRw

— Felicitas Maiztegui (@FelicitasMM66) 25 de marzo de 2019
(https://ushuaia24.com.ar/noticia/5163/felicitas-maiztegui-no-fueron-30000-desparecidos?fbclid=IwAR2A3U1wc87oOc_e5PXmJkOrFeA0PjRHu5zQVAm_eCVzJ2K_kcLAkkhk7_g)