"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
Mostrando entradas con la etiqueta secta coreana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta secta coreana. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2020

Secta coreana contribuye a la difusión del coronavirus al oponerse a su tratamiento

La setta coreana che ha contagiato il Paese: “Curarsi è un peccato”

La Corea del Sud era pronta ad affrontare il coronavirus, ma il leader della Chiesa di Gesù e del Tempio del Tabernacolo ha chiamato al boicottaggio
La setta coreana che ha contagiato il Paese: “Curarsi è un peccato”
La Corea del Sud era pronta ad affrontare il coronavirus già da novembre, armata di test a tappeto e delle migliori tecnologie. Sarebbe stata pronta a bloccare il contagio, se non fosse per una questione di religione. Fino al 17 febbraio aveva 30 contagiati e zero decessi. Poi è spuntata la paziente 31, membra della Shincheonji, la Chiesa di Gesù e del Tempio del Tabernacolo della Testimonianza, setta segreta e semicristiana con 240 mila seguaci in 29 paesi. Per loro, questo virus era un peccato che non va curato con la medicina, ma tenendosi per mano, ansimando in chiesa nella febbrile concentrazione devota. I membri sono tenuti alla segretezza anche con i familiari. Ed è così che i casi di Covid-19 in Corea del Sud sono saliti a 4335 con 31 morti: il 60 per cento dei contagiati appartiene infatti alla Chiesa di Shincheonji, che significa «i nuovi Paradiso e Terra».
Emergenza coronavirus, le misure suggerite dal Comitato scientifico del governo
Nel 2015, il virus MERS aveva ucciso 38 sudcoreani, il numero più alto di decessi fuori dal Medio Oriente, dov’era sbocciato. Già a novembre, dunque, il Centro per la Prevenzione e il Controllo delle Malattie coreano aveva escogitato un metodo per testare ogni genere di coronavirus, eliminando SARS e MERS e isolando nuove varianti del coronavirus. Il Centro monitorava gli spostamenti dei viaggiatori arrivati dalla Cina, tracciando le loro spese con carta di credito, controllando le videocamere a circuito chiuso e obbligandoli a scaricare un’app per aggiornare le autorità sullo stato di salute. L’elenco infettati era online: si sapeva addirittura il numero di poltrona del cinema dov’erano seduti la sera prima. Tutto consultabile su un sito che consentiva di seguire ogni movimento. Un paziente aveva addirittura scoperto che un suo acquisto in un negozio di biancheria intima sexy era finito sugli smartphone di tutta la città. Un episodio degno della serie tv Black Mirror.
Dieci dei 30 pazienti erano guariti e rientrati a casa. Alcuni già dichiaravano che «questo virus non è così grave come si potrebbe pensare». Il governo era pronto a cantar vittoria. Poi è arrivata la paziente n. 31, iscritta alla Chiesa del Tempio del Tabernacolo della Testimonianza. Il fondatore, l’88enne Lee Man-hee, giura d’essere il Cristo risorto che porterà «una nuova Israele spirituale alla fine dei giorni». L’epidemia, tuonava dal palco, «è un male causato da chi è geloso della nostra crescita». È un peccato, che non deve interrompere le messe. Così è iniziata la ricerca ai seguaci per testarli. Ma le liste sono rimaste segrete fino a due giorni fa. Per volontà del leader. Si è scoperto, poi, che ai primi di febbraio molti erano riuniti al funerale del fratello del fondatore, il quale aveva visitato alcune delle 19 chiese in Cina. Nell’ospedale dov’è morto si sono registrati 114 contagi, tanti tra i pazienti del reparto psichiatrico mai usciti e quindi mai testati. Poi i credenti si sono infettati gli uni con gli altri, contagiando familiari e amici ignari.
Quello che sappiamo sul coronavirus: la capacità di diffondersi, i tempi di incubazione e a che temperatura muore
La paziente 31 s’è recata con la febbre alta a due messe con mille credenti, poi a un matrimonio e a una conferenza. Era stata ricoverata per incidente d’auto, ma aveva rifiutato il test del Covid-19. Un’altra seguace con la febbre alta è fuggita dall’ospedale durante un esame quando l’hanno informata dell’obbligo alla quarantena. Un’altra seguace, che aveva donato il fegato alla madre, ha ammesso di far parte della setta solo quando la febbre non è calata, dopo il trapianto. E il contagio si è propagato.
Ora il leader della setta e 11 associati sono indagati per aver occultato l’elenco dei membri e con l’accusa di «omicidio per consapevole negligenza». Ma una promessa Lee Man-hee l’ha mantenuta, quella di portare tanti seguaci alla fine dei loro giorni.
©RIPRODUZIONE RISERVATA 

jueves, 27 de febrero de 2020

Una secta coreana, protagonista en la crisis del coronavirus.

Resultado de imagen de sectas
FUENTE: Varios medios

 La propagación del coronavirus en Corea del Sur preocupa tanto que el pasado 23 de febrero, con más de 600 casos confirmados y 6 fallecidos, el Gobierno decidió activar la alerta sanitaria máxima, la roja, según informa Zigor Aldama en El Diario Montañés. Esta medida, que no se había tomado en más de una década, permitirá concentrar los recursos del país en el combate del COVID-19 e imponer la cuarentena allí donde sea necesaria. “Lo que se haga en los próximos días será vital. De momento el virus está limitado a una región –la ciudad de Daegu–, pero se propaga rápidamente”, anunció el presidente del país, Moon Jae-in. El primer ministro, Chung Sye-kyun, dirigirá un comité especial de gestión de desastres en el que también estarán los ministros de Interior y de Sanidad.

Una adepta del grupo, principal sospechosa

De momento, el foco principal se centra en la “Iglesia de Jesús Shincheonji”, también llamada El Templo del Tabernáculo del Testimonio, con la que están relacionados 95 de los 169 casos registrados el 23 de enero, y más de la mitad de los 602 casos acumulados en todo el país. Se cree que el origen de esta infección particular se encuentra en una mujer “supercontagiadora” de 61 años, y las autoridades sanitarias ya están monitorizando a los fieles sospechosos de haber tenido contacto con ella.

A pesar de que el Gobierno pidió que suspendiera sus multitudinarios cultos, la secta de impronta cristiana siguió adelante con ellos en una decisión muy criticada por irresponsable. 9.334 de sus miembros han sido puestos en cuarentena y 1.248 presentan síntomas de la neumonía atípica, reflejo de la facilidad con la que se contagia el coronavirus.

Según informa el diario argentino La Nación, Daegu es la cuarta ciudad en tamaño de Corea del Sur, con más de 2,5 millones de habitantes. La secta se ha convertido en protagonista porque la adepta de 61 años, que no sabía que tenía neumonía, les transmitió el virus a sus correligionarios asistiendo a los oficios. El municipio de Daegu estima que unos 1.000 fieles podrían haber asistido a los cultos en los que estuvo la mujer.

Acción de las autoridades

El alcalde de la ciudad llamó a la población a quedarse en casa y se extiende el temor de que Daegu se convierta en una nueva versión de Wuhan, la ciudad china de 11 millones de habitantes donde nació el coronavirus que luego se expandió al mundo y que sigue en el centro de la epidemia, con más muertes y más contagios que cualquier otro lugar. “Con tantos casos confirmados acá, me temo que Daegu se convierta en un segundo Wuhan”, dijo Seo Dong-min, un joven de 24 años que se lamentaba frente a la sede de la Iglesia de Shincheonji. Como el resto de los habitantes de la ciudad, Dong-min llevaba la mascarilla protectora de rigor.

La guarnición del Ejército estadounidense en la ciudad coreana, donde viven y trabajan unos 10.000 soldados, civiles y familiares, tomó sus propias medidas y restringió el acceso al regimiento. Las autoridades abrieron una investigación para determinar si la adepta de la Iglesia de Shincheonji tenía un vínculo con el foco de la infección, el hospital del condado de Cheongdo, cerca de Daegu. En ese establecimiento se produjeron 16 contagios, entre pacientes y personal. También ahí se dio la primera muerte por el coronavirus en el país, un paciente fallecido el pasado 19 de febrero.

El gobierno declaró a Daegu y Cheongdo “zonas de gestión especial” y anunció el envío de personal médico, camas para los enfermos y material. También indicó que el Ejecutivo se reunirá tres veces por semana para evaluar la epidemia. El alcalde de Daegu, Kwon Young-ji, ha lanzado un llamamiento a los miembros de Shincheonji a someterse a las pruebas para detectar si son portadores del virus. “Esconderse no es una solución. Si se esconden, eso puede afectar a su salud y a la de su familia y no les ayudará a resolver un problema”, ha rogado el regidor, según informa Macarena Vidal Liy en El País.

El apóstol de los últimos tiempos

La Iglesia de Jesús de Shincheonji es una de las múltiples sectas de origen cristiano que han nacido en Corea a lo largo del siglo XX. En concreto, ésta afirma que su fundador, Lee Man-hee, se puso el manto de Cristo y llevará a 144.000 personas al cielo el día del juicio final. El movimiento, fundado en 1984, cuenta con más de 120.000 seguidores, según leemos en la BBC. Sus fieles creen que Lee Man-hee representa a Jesucristo, que ha regresado por segunda vez. Creen también que la Biblia está escrita en metáforas y sólo su fundador puede entenderlas e interpretarlas.

Se estima que en la ciudad de Daegu hay cerca de 1.000 seguidores de la secta. Las autoridades les han pedido que se mantengan en aislamiento. Alrededor de 90 han manifestado síntomas.

Reacción de la secta

La Iglesia de Shincheonji informó de que cerró sus centros en todo el país y recomendó a sus fieles seguir los cultos por internet. También se disculpó porque uno de sus miembros haya contagiado a tantas personas. “Lamentamos profundamente que uno de nuestros miembros (…) haya hecho que muchos en nuestra iglesia se hayan infectado, y por ello haya causado preocupación en nuestra comunidad”, afirmó la institución en un comunicado.

Según reporta el South China Morning Post, las autoridades están intentando rastrear a las personas que asistieron al culto en el que participó la mujer infectada. “Hemos enviado un equipo especial de expertos a Daegu… Estamos rastreando los movimientos de la paciente y los contactos que hizo en la iglesia”, señaló Jung Eun-keyong, director del Centro Coreano para el Control y la Prevención de Enfermedades. Se cree que unos 460 fieles acudieron al culto donde estuvo la mujer el domingo 16 de febrero, pero se desconoce cuántos más asistieron a los cultos a los que ella fue antes.

Presencia y acción de la secta en Wuhan

“La secta Schincheonjie, implantada en el oeste de China, está presente desde la provincia de Heilongjiang al norte, hasta Shanghái, pasando por Pekín. También habría una implantación de la iglesia en Wuhan”, dijo a RFI Ji-il Tark, profesor de la Universidad Presbiteriana de Busan, segunda ciudad de Corea del Sur.

Tanto la secta como las autoridades chinas han dicho que el santuario de la secta en Wuhan fue cerrado. Pero según fuentes chinas consultadas por el profesor Ji-il Tarkn, “todavía habría una presencia de la secta en la capital de Hubei; en todo caso, lo que se puede decir, es que la secta intentó al menos reclutar en Wuhan”. En Shanghái, la secta tiene 1.500 adeptos, por tanto “no hay que descartar que algunos de ellos hayan tratado de reclutar nuevos adeptos en Wuhan”, agrega Tarkn, cuyas fuentes son profesores y funcionarios chinos.

Proselitismo entre los otros cristianos

“La particularidad de la secta Schincheonji es reclutar nuevos adeptos en secreto en las otras comunidades cristianas. La secta es mal vista en la sociedad surcoreana y por eso la mayor parte del tiempo los adeptos se esconden y se acercan a la gente de manera discreta, primero tratando de establecer relaciones con ellos en las ceremonias o proponiéndoles estudiar secretamente la Biblia”, dice también el profesor surcoreano.

La necesidad de reclutar está relacionada con el principal punto de la doctrina de la secta: completar 144.000 adeptos. Una vez que se llegue a esa cifra, entonces “todos los miembros tendrán la vida eterna y se convertirán en grandes sacerdotes que dirigirán el mundo”. En esta organización, clasificada como secta por las autoridades, “su líder Lee Man-hee es considerado como el ‘espíritu santo’”, recuerda también el profesor Ji-il Tark.