"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 6 de octubre de 2020

La historia de un mormón colombiano que terminó convirtiéndose al catolicismo

 

Nació en Bogotá (Colombia) y creció al amparo de la abuela, pues su madre –de 17 años en el momento del parto– resistía el asumir responsabilidades. Hoy, con 46 años, Juan Francisco Arias conversa con Portaluz sobre aquellos años de carencias, junto a esta abuela “estricta” que le cuidaba “lo mejor que podía”. Pero también nos habla de “gratitud” por las intervenciones de la Virgen María que modelaron su historia de fe. “La Santísima Virgen nos cubrió con su manto”, puntualiza Juan Francisco. Lo cuenta en este artículo Ana Beatriz Becerra.


En el hogar de infancia el sustento económico lo llevaba su tío, quien era dueño de una importante fábrica de ropa en la Colombia de los años 70. Pero cuando esa empresa quebró, recuerda que se sucedieron una serie de otras situaciones de incertidumbre; como aquella noche oscura y lluviosa a los 8 años de vida en que supo una dolorosa verdad: “Yo no era nieto de mi abuela, mi mamá tampoco era hija de ella, éramos por adopción, pero no una adopción legal”, recuerda.


Formado en la fe de los mormones


Pero el vínculo emocional entre este nieto con su abuela nunca se quebró, incluso cuando él debía pasar varias horas del día sin verla porque la falta de recursos obligaba a que ella saliera “a hacer trabajos en hogares, a cocinar a planchar, a hacer la limpieza para podernos sostener económicamente”. Esto sucedió después de que se dañara la relación con el tío, quien los había llevado a Medellín, donde comenzó a participar en negocios lucrativos, pero no legales. “Mi abuela al darse cuenta como era la situación dijo que esa no era la vida que yo necesitaba y nos fuimos”, comenta Juan Francisco.


Gran parte de su niñez y adolescencia participaban de la Iglesia protestante y en ocasiones del culto mormón. A los 20 años Juan Francisco decidió pertenecer cien por ciento a la secta de los mormones, cumpliendo –dice– con devoción las normas establecidas por la comunidad mormona, excepto en lo que se refería a la Coca-Cola, cuyo consumo no lograba resistir. “Me levanté en toda la formación mormona desde el principio, cumpliendo todos los ritos y la carrera que se debe llevar en la comunidad mormona”.


Juan Francisco revela durante la entrevista algunas particulares costumbres y prácticas que vive un mormón: “Dentro de la iglesia mormona es muy marcada la división entre hombres y mujeres, tanto que los hombres comenzamos muy temprano lo que se llama el sacerdocio aarónico, desde los 12 años, hasta llegar al sacerdocio mayor que es cuando se cumplen los 18 años. Yo era muy activo dentro del adoctrinamiento y las enseñanzas, había muchos actos cívicos y culturales”.


Francisco reconoce que él era un hombre que cumplía en lo social con lo que se esperaba de él como mormón, adhiriendo a “esos dogmas de fe, de la ley para hombres que debíamos cumplir...”. Pero cuando llegó su momento de salir como misionero, lo rechazó. “No lo cumplí porque mi abuela estaba muy viejita y dependía de mi”, recuerda. Tiempo después, aunque había pasado todas las etapas para alcanzar el sacerdocio mayor, tampoco pudo lograrlo pues nuevamente por cuidar a su abuelita dejó de asistir a la “conferencia de distrito que era donde recibía la bendición final para ser sacerdote o tener el cargo de sacerdocio mayor”.


Tomando distancia


Comenzaba así un proceso de confrontar los errores de la fe del mormón, que se intensificó al ingresar a la universidad. “Al interior de la iglesia mormona se determina el tema de la bigamia, no puedo tapar el sol con un dedo porque eso se dio, es algo con lo que yo no voy, otras cosas que yo encontré son indicar el tema de que la Biblia es hasta un punto correctamente traducida y a partir de otro punto se empieza a tergiversar, ya no voy con ese dogma”, destaca Juan Francisco.


Luego, el impacto espiritual que vivió al morir su abuela terminó por demoler aquella adhesión a los mormones, cuyas creencias no ofrecían respuestas convincentes para él. Y entonces, cuando se encontraba viviendo en aridez existencial, un compañero de trabajo le presentó a una mujer, Ángela, que sería puente para su conversión y con quien contraería matrimonio. “Ella era totalmente rezandera, apegada a la Virgen y eso hizo que durante los tres años y medio que duró el noviazgo, yo me fuera acercando levemente al catolicismo”.


La unión sacramental entre Francisco y Ángela fue posible gracias a una dispensa papal, dado el historial mormón de Francisco. “Nos casamos por la Iglesia Católica con dispensa. La Virgen ya estaba empezando a ocupar una parte de mi corazón y a ella consagramos el matrimonio; (...) aunque en ese momento yo aún no era católico pues digamos que eso se fue dando; diría que ha sido como un proceso de osmosis, donde mi esposa me fue pasando esa humedad y yo la fui recibiendo en mi corazón”, confidencia.


El poder mediador de María Auxiliadora


A las trece semanas de embarazo su esposa padeció un aborto espontáneo y en el dolor, buscando respuestas, anhelando ayuda, peregrinaron al Santuario María Auxiliadora de Marinilla (Antioquía, Colombia). “Cuando empezamos a subir se nos aparecieron unas mariposas, nos habían dicho que las mariposas aparecían cuando la Virgen hacía presencia en nosotros, pobres mortales”, relata Juan Francisco y prosigue narrando... “Cuando llegamos a la cima de esa montaña, yo le prometí a la Virgen que si nos regalaba nuevamente la ilusión de tener un hijo yo me iba a convertir al catolicismo”. Días después de esta peregrinación Juan Francisco fue enviado a un breve viaje laboral hasta Israel. Y fue estando allí, en Tierra Santa, cuando llegó la respuesta de la Santísima Virgen: “Me llama mi esposa a decirme que estaba embarazada”, recuerda con alegría.


Fue un embarazo tranquilo, nació la primera hija y así, este signo del poder mediador de la Santísima Virgen María alentó la conversión de Juan Francisco. Pero aún no se animaba a pedir formalmente su ingreso, formarse y recibir los sacramentos. La Virgen tuvo paciencia y un día volvió a escuchar a Juan Francisco pidiéndole un nuevo favor: “Me subí hasta el santuario de la Virgencita a pedirle que concretara una oferta laboral… dicho y hecho, me llamaron y viajé a Bogotá a firmar contrato. ¡Qué más le podía pedir a la Virgen!” Después de esto –dice– ya no puso más reparos y cumplió lo prometido. “En la misma iglesia donde nos habíamos casado realicé todos mis sacramentos de iniciación en la vida cristiana, con tan bella compañía de mi hija de siete meses, esa noche hicimos todo: el bautizo de ella, el mío, mi primera comunión y confirmación, a mis 35 años”.


Desde entonces hasta hoy ha vivido momentos de tibieza espiritual y tiene conciencia de haber “ofendido mucho a nuestro Señor y a la Santísima Virgen María y si no es porque se atraviesa Emaús en nuestro camino, la verdad no estábamos en esta tierra...”. Su madurez en la fe llegó precisamente tras asistir al retiro espiritual en la comunidad católica Emaús y recibir la dirección espiritual del padre Gerardo Piñeros, sacerdote de la arquidiócesis de Medellín. “Fuimos buscando respuestas y sentimos ese calor del padre que nos dijo: Todo va a estar bien, no se desesperen, pero todo es en el debido tiempo del Señor, no es en el tiempo de ustedes”, testimonia Juan Francisco.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Obispo anglicano anuncia su conversión al catolicismo gracias al Rosario y la Eucaristía


18 diciembre, 2019
Gavin Ashenden, obispo anglicano y ex capellán de la reina de Inglaterra, dijo que fue ayudado en su conversión al tomar el Rosario y al observar los milagros eucarísticos.»El hecho de que [los milagros] eran desconocidos entre los que celebraron la versión anglicana de la Eucaristía, tiene implicaciones obvias», escribió.

Gavin Ashenden renunció a su capellanía en 2017 después de criticar un servicio religioso en la Catedral Episcopal de Santa María en Glasgow que incluyó una lectura del Corán que niega la divinidad de Cristo. Abandonó la Iglesia Anglicana ese mismo año para convertirse en obispo en la Iglesia Episcopal Cristiana, un grupo separatista de anglicanos tradicionalistas.

En la más reciente edición del Catholic Herald, Ashenden aseguró que «vi como el anglicanismo sufría un colapso de la integridad interior al tragarse el descenso de la sociedad secular a una cultura poscristiana», agregó.

El ex capellán dijo que fue ayudado en su conversión al tomar el Rosario y al observar los milagros eucarísticos. «El hecho de que [los milagros] eran desconocidos entre los que celebraron la versión anglicana de la Eucaristía, tiene implicaciones obvias», escribió.

Después de no encontrar una manera de unir a los anglicanos ortodoxos en un grupo eclesial, Ashenden también llegó a apreciar el Magisterio de la Iglesia Católica: «Me di cuenta que solo la Iglesia Católica, con el peso del Magisterio, tenía la integridad eclesial, la madurez teológica y la potencia espiritual para defender la Fe, renovar la sociedad y salvar almas en la plenitud de la fe«.

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Ashenden será recibido en la Iglesia por el obispo Mark Davies en la catedral de Shrewsbury. El obispo Davies dijo al sitio web Church Militant que era «muy alentador poder recibir a un obispo de la tradición anglicana en la Comunión plena en el año de la beatificación de John Newman».

«Ha sido una alegría especial acompañar a Gavin Ashenden en los pasos finales de un largo viaje para estar en casa en la Iglesia Católica», agregó el obispo Davies.

“Soy consciente del testimonio que Ashenden ha dado en la plaza pública sobre la fe y los valores históricos sobre los que se ha construido nuestra sociedad. Rezo para que este testigo siga siendo un estímulo para muchos».

La Diócesis de Shrewsbury dijo que las órdenes anglicanas de Ashenden se suspenderán cuando sea recibido en la Iglesia y se convertirá en un teólogo católico laico.
(https://www.memescatolicos.org/obispo-anglicano-anuncia-su-conversion-al-catolicismo-gracias-al-rosario-y-la-eucaristia/?fbclid=IwAR14QRlcL4RhMvtyaUyISGh0tqSpViyff_SWEV6x4S88U3IWyoDYPqj5qpw)

sábado, 21 de marzo de 2015

Conversión: "Yo fui adepto al satanismo”

Benjamin-ex-sataniste

Impulsado por compañeros de colegio, Benjamin empezó a practicar el satanismo; unos años más tarde unos encuentros le llevaron a descubrir otra vida

A los 16 años, influido por algunos compañeros, empecé a frecuentar círculos de metal, punk, rock, etcétera. ¡En esa época cambiaba mi look cada mes! Después empecé a fumar petardos y a llevar un crucifijo al revés. Además buscaba en internet todo lo que se refería al satanismo. Con mis compañeros, a fuerza de ver películas de terror que nos enloquecían, me lancé al espiritismo. Buscábamos dar miedo por todos los medios.

Fue así como en un espacio de seis meses pasé del “buen chico” al adepto al satanismo. La muerte de mi bisabuela, a quien quería mucho y por cuya curación había rezado, me reforzó en mi actitud. ¿Dios me había defraudado? Bueno, yo quería mostrarle que si no me prestaba atención, iría por otro lado.

Abrir los ojos

A los 18 años me gradué y decidí partir a la Legión extranjera para alejarme de esta vida que se había hecho demasiado pesada. Un año después ya había cambiado. Acepté un empleo en un centro para personas con discapacidad motora o mental y esta experiencia me abrió los ojos.

Al lado de estas personas frágiles, aprendí a darme a mí mismo y a amar a los demás. Y por la tarde estudiaba para hacerme ingeniero en telefonía y fibra óptica. Gracias a esta formación encontré un trabajo muy bien pagado. Esta vida demasiado fácil me condujo de nuevo al caos. Cada tarde me llevaba una chica nueva a casa. Pero después de dos años esta vida me pareció completamente vana.

Decidí partir por las carreteras de Francia, ofreciendo mis competencias a cambio de cama y comida. Una tarde, en Touraine, me quedé sin alojamiento. Me aconsejaron probar suerte en la rectoría. Allí, una familia encargada de la acogida me preguntó si podía quedarme para hacer unos trabajos.

Su hija mayor llegó de una sesión cristiana y resplandecía de felicidad. Su alegría despertó en mí preguntas metafísicas. Unos días más tarde, percibiendo mi búsqueda interior, uno de sus amigos, que era sacerdote, me propuso llevarme a un lugar de peregrinación cercano.

Allí me sentí empujado a confesarme. Era la primera vez en mi vida que recibía este sacramento. Pude poner toda mi vida en las manos de Dios y recibir su perdón. ¡Una verdadera liberación!

Y volví a la carretera, decidido a mantener el rumbo. Volví a misa y me puse a rezar. Mi camino me condujo a Rocamadour, donde permanecí seis meses.

Allí, el sacerdote me dijo que podía desafiar a Dios con estas palabras: “Señor, estoy completamente perdido, no sé qué hacer con mi vida. Si quieres, ¡dame una respuesta!”.
Abrí la Biblia y mis ojos se posaron en un pasaje del salmo 71 en el que está escrito: “Tú eres mi roca, mi fortaleza”. Recibir esta palabra en Rocamadour, una ciudad construida sobre una roca: para mí estaba claro: Dios me podía hablar a través de la Biblia. A esto siguieron conversaciones muy largas con el sacerdote del santuario.

Unos  meses más tarde, mientras estaba de paso por Bélgica, mi hermano mayor se suicidó. En esta prueba, mi fe, muy fresca, me sostuvo mucho. También me permitió reconfortar a los míos.

Mi fe se hace sólida

Hoy puedo decir que he encontrado la verdadera felicidad. Cada día descubro una nueva faceta del amor de Dios y de los demás. Actualmente trabajo en Bourgogne, en Paray-le-Monial, donde Cristo se apareció para revelar a los hombres su corazón desbordante de amor. Mi fe se hace cada vez más sólida. ¡Y tengo muchos proyectos en mente!

Artículo publicado originalmente en L'1visible.  
sources: L'1visible
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/conversion-yo-fui-adepto-al-satanismo-5820200679112704)

miércoles, 10 de abril de 2013

Secta "Relámpago de Oriente", una secta infiltrada entre los católicos de China




por Luis Santamaría 

Se llama “Relámpago de Oriente”. Propone una versión milenarista del anuncio cristiano; la agencia Fides revela su verdadero rostro y lanza la alarma. Así introduce Gianni Valente su artículo publicado por Vatican Insider, que reproducimos a continuación.
De todos los tormentos que vive la Iglesia en China se conocen las divisiones y los conflictos entre algunas comunidades “oficiales” y “clandestinas”, así como los condiciones e imposiciones por parte de la política religiosa que crea el Partido. Pero en el inmenso gigante asiático, la fe de los cristianos tiene otras amenazas mucho más perniciosas. Como la que representa “Relámpago de Oriente”, una secta milenarista que desde hace tiempo crea problemas entre las comunidades católicas y evangélicas, y cuenta con seguidores incluso entre los sacerdotes, religiosos y pastores.
Las indicaciones alarmantes de los daños que ha provocado esta secta se escuchan “fuerte y claro” incluso en el Vaticano. Hoy, la agencia Fides publicó una advertencia impresionante. El padre Vito Del Prete, misionero del Pime, secretario general de la Pontificia Unión Misionera y responsable de la agencia Fides, llevó a cabo un escrupuloso estudio para describir con todo detalle las dinámicas perversas de la secta.
La “comunidad” se presenta también con el nombre de Dongfang, que significa “religión del Omnipotente”. Según los propagandistas de “Relámpago de Oriente” –indica el padre Del Prete– «ha llegado el tiempo de la Tercera economía de la Salvación, que viene tras el fracaso de las economías judía y cristiana». En esta nueva época, Cristo mismo habría reencarnado «en una mujer (Deng) que predica el juicio inminente de Dios». La salvación estaría garantizada sólo a todos los que abandonen la vieja revelación y abracen la nueva. Todos los que permanezcan vinculados a la fe en Cristo, confesada en el Evangelio, están destinados a la perdición eterna.
La secta, indica el responsable de Fides, fue fundada por Zhao Weishan en Acheng (Heilongjang) en 1989. Su expansión ha resistido a las políticas de represión del gobierno chino y se ha concentrado en la provincia de Henan. Los seguidores en 2001 eran más de 300.000. Entre ellos, explica el estudio del padre Del Prete, muchos provienen de la Iglesia católica, incluidos sacerdotes y monjas.
Las características que la distinguen y el “modus operandi” de esta secta revelan una estrategia fraudulenta que se dirige en contra de la Iglesia católica y de las comunidades evangélicas. La fundadora dice haber recibido una nueva revelación, última y definitiva, mientras que las comunidades eclesiales tradicionales representarían la traición del mensaje auténtico de Cristo.
El ataque en contra de las comunidades cristianas no es directo ni frontal: los “misioneros” de “Relámpago de Oriente” se infiltran en las comunidades eclesiales, «adoptan un comportamiento ejemplar de práctica cristiana, muestran un intenso interés por aprender». Cuando se han ganado la confianza y el aprecio de todos «comienzan a inyectar el veneno de su doctrina», difundiendo acusaciones y noticias de escándalos en contra de los líderes de las comunidades.
Mentiras que muchos de los fieles absorben acríticamente, justamente porque los que las difunden son personas consideradas dignas de fe. Y cuando los nuevos seguidores se despiertan del sueño sectario, comienzan los sobornos, las amenazas, las segregaciones e incluso las torturas. En algunos casos, explica el estudio de Fides, han llegado al homicidio de personas que pretendían dejar la secta.
Ante estas infiltraciones y ataques de “Relámpago de Oriente”, la respuesta que propone el estudio de Fides no es la de la “Cruzada”. Con clarividencia y “sensus fidei”, el padre Del Prete reconoce que «no es una buena estrategia combatir con estas sectas». Para custodiar y proteger al pueblo de Dios, es mucho más eficaz, incluso en China, una «conversión pastoral» para «ganar el afecto de los fieles por la comunidad católica, de manera que se sientan personas vivas, conocidas y llamadas por su nombre, objeto de los cuidados y del amor de los sacerdotes y de la comunidad».
Ante el engaño de los que se presentan como depositarios de una presunta “verdad escondida”, se sugiere proponer con catequesis sencillas y bien concebidas, en este Año de la Fe, los contenidos de la Revelación cristiana tal y como se expresan en el Credo apostólico para la salvación de todos. Y también ser caritativos y «arrojar un salvavidas» a los que han sido engañados por vendedores de caminos ocultos de conocimiento, nuevos representantes del perenne engaño gnóstico.

jueves, 24 de enero de 2013

El Espiritismo y la Santería: Testimonio de la vida real



Voy a tratar de relatarles de una manera sencilla, algunos aspectos de mi vida; en todo caso los más relacionados con mi vida religiosa y haciendo énfasis en la mistificación religiosa en que yo caí, buscando a Dios por un camino equivocado. Pero gracias a la misericordia Divina encontré el camino recto, el camino de la verdad, y se obró en mí una conversión; conversión que ha ido creciendo y madurando a través de los años y fortaleciéndome espiritualmente.

Ha llenado mi pobre mente del verdadero significado de ser católico - de ser hijo de Dios y templo vivo del Espíritu Santo, de sentir que la gracia de Dios me llena y reboza mi corazón, al saberme amado por un Dios que se nos entrega en la Eucaristía en la más sublime de las experiencias.


Hace 35 años había dejado mi patria obligado por la represión. Un mes después que yo llegué a EE.UU., todos mis compañeros cayeron bajo las balas de la tiranía. Yo me sentí desconsolado no solo por la pérdida de gente querida sino por haberlos dejado. Pensé, "qué cobarde soy"; y me preguntaba, "¿porqué ellos y no yo?" La amargura llenaba mi alma y el odio tan profundo que sentía llenaba mis días. Mis nervios explotaban por cualquier cosa, tenía deseos de pelear, de desahogar mi furia con alguien. Así fue pasando el tiempo y un compañero de trabajo me invitó en varias ocasiones a reuniones que se celebraban en su casa y lo que hacían era rezar. Y yo me preguntaba, ¿rezar, si ya se me había olvidado cómo hacerlo, y además Dios tiene un mundo entero de gente, porqué se va a fijar en mí?

Pero tanto dio ese amigo que fui a su casa, y allí conocí a su señora, una gran persona y a varias más; y después de las presentaciones empezó la reunión. Había un vaso de agua en una mesita que tenía un mantel blanco y dentro del vaso un crucifijo. En un rincón de la sala estaba otra mesa, muchos vasos y velas. A eso se le llamaba la "Bóveda Espiritual." Que conste mis queridos amigos, que no me estoy burlando ni estoy atacando a nadie, respeto mucho la manera de sentir y actuar de los demás.

Y esa fue mí primera experiencia de una Reunión Espiritual. Hubieron muchas más, y dentro de ese ambiente nuevo para mí, fui conociendo a más y más personas y me sentí un poco mejor. De todos modos, no hacíamos nada malo ya que rezábamos, aunque algo me inquietaba. ¿Estaba bien que llamáramos a los muertos? ¿No dice la Biblia que el alma viene de Dios y debe regresar a Dios? ¿Quiénes éramos nosotros para romper esa ley divina? Eso me inquietaba, pero me lo quitaba de la mente y trataba de pensar en otra cosa. Sin embargo, volvía a mi mente esa inquietud y en todo este proceso, yo no había conocido a nadie que fuera a la Iglesia o que practicara una religión, que se me acercara y me dijera si yo estaba bien o mal.

Empezaron a ir a nuestras reuniones personas que practicaban la Santería. Aquí voy a hacer un alto en mi relato y les voy a explicar un poco sobre lo que es la Santería. El nombre verdadero es Religión Somba Lucumí. (Lucumí quiere decir "yo soy tu amigo", que es lo que les decían a esos pobres negros los que los esclavizaban durante la colonización de América.) Ellos hablaban tres lenguas: el Somba, el Ejito y el Fon. Las dos primeras eran de Nigeria y la última de Dohomey. La Santería no es Brujería o Magia Negra, esta encierra en sí un sentido activo del mal que no aparece en la Santería. La Santería del Caribe por lo general no practica el mal. Por el contrario, busca la protección del Santo contra todo lo malo que hay en el mundo. La Santería no es Vudú, que es una de las tantas religiones que llegaron del Africa, ésta se quedó en Haití y tiene bastante relación con la Magia Negra. La Santería no es Espiritismo, pues el que lo practica trata de comunicarse con un espíritu por medio de un médium, aunque en la Santería también se observa el fenómeno de la posesión. No es extraño ver en casa de un santero un crucifijo en un vaso de agua; como tampoco es extraño ver a un espiritista usar yerbas para hacer un despojo. La Santería tampoco es ñañiguismo; el termino ñáñigo se aplica solamente a la sociedad secreta Abakuá.

Muchas de las personas que conocí en las reuniones Espiritistas me simpatizaron y me invitaron a sus casas a ver su "cuarto de Santo" o "sopera". En realidad no puedo precisar cuándo y en qué momento fue que yo me involucré completamente en los ritos, consultas con cocos y toque de Santo. Pero sí puedo decirles que recibí collares de mi Padrino, un santero, (el que te pone collares es tu Padrino), y participé en el sacrificio de animales junto a un Babalao. (Las mujeres o los homosexuales no pueden ser Babalaos, solo Santeros.) Así pasaron años, entre espiritistas y Santeros que trataron de hacerme Santo sin costarme nada pero yo siempre me negué. Habían cosas que no me acababan de gustar y una de éstas era que los Santeros se criticaban unos a otros y la falta de amor que se veía entre ellos. Creo que Dios estaba empezando a obrar en mí, pues mi señora muchas veces me pedía ir a Misa y yo la complacía y allí en la tranquilidad del Templo, sentía yo una paz, una tranquilidad tan grande. Era como si el tiempo se detuviera, como si retrocediera y cerrara los ojos y me veía en aquella iglesita del barrio donde yo vivía, recibiendo mi Primera Comunión. Volvía a sentir la alegría de aquel gran día. Cuando terminaba la Misa, me quedaba hablando con personas de esa parroquia, en realidad me sentía bien.

Habían pasado años (creo que 10) y había creado una gran reputación como espiritista y conocía tanto de la regla de Ocha como cualquiera que llevara la vida en eso. Y Dios seguía trabajando lentamente en mi mente y en mi corazón y me ponía personas en mi camino, que me daban mucho para meditar. También había algo que me inquietaba. Soñaba con mucha regularidad con un sacerdote que me miraba fijamente y se sonreía. Tenía una cara simpática y me decía: "deja en lo que estás, ¿no te das cuenta de que estás buscando en el camino equivocado? Me despertaba y me parecía que lo estaba viendo. Era tan real que a veces dudaba si era sueño o realidad, pero nunca sentí miedo y que conste, que yo no soy muy valiente que digamos.

Tengo una prima en Miami muy activa en la Iglesia y que siempre mantuvo una comunicación muy estrecha conmigo y venía a cada rato a mi casa y aunque respetaba mis creencias, me dejaba caer alguna crítica y de manera muy sutil algo de religión. Yo no discutía, solo la oía, porque en mi interior sabía que tenía razón. Ya yo estaba convencido de que tenía que dejar todo aquello. Pero el problema de todo el que tiene collares o prendas es el miedo y yo lo sentía; no por mí, sino por, mi esposa y mi hijo. Yo tenía que tener la seguridad de algo o alguien que me protegiera de la ira de lo que yo iba a dejar. Pobre de mí, que no me daba cuenta de que si ponía mi confianza en Jesús, el Espíritu Santo tendería un manto de protección sobre mí y mi familia y ninguna fuerza podría contra el Gran Poder de Dios. Todo consistía en abandonarme en sus brazos. A mi prima un día le dije, "todos mis hermanos están en mi país, esos que sufren, por ellos daría la vida". Y mi prima me dijo, "todos somos hermanos, si es que de verdad crees que Jesús es el hijo de Dios." Casi que me ofendí y le dije, "siempre lo he creído, lo que sí creo es que Él me ha olvidado." Ella se sonrió y me dijo, "¿nunca has pensado el porqué tú estás aquí y tus amigos murieron? Y un sacerdote me preguntó: "¿No crees acaso que Dios tiene planes contigo? Acuérdate de que los misterios de Dios nadie los sabe."

Fue pasando el tiempo y yo fui poco a poco abandonando las reuniones. Aquellos años de mi vida habían sido muy duros. Primero el odio y la amargura que sembró dentro de un pueblo un régimen ateo, después un exilio involuntario y más tarde la búsqueda de un Dios por caminos equivocados, teniéndole tan cerca y yo tan ciego. Un día mi hermana me dijo por teléfono: "Pedro, los caminos del Señor son misteriosos, yo estoy segura de que tu experiencia puede ser beneficiosa para otros que quizás estén cometiendo el mismo error involuntario."

Me involucré en todo lo que nuestra Iglesia nos pedía, más que nada, apostolado activo en mi parroquia hasta que la compañera que Dios me dio cayó en cama y se mantiene inválida. No es fácil, créanme, pero yo estoy acostumbrado a luchar y ahora no puedo temer ni fallar, pues tengo el Espíritu Santo que me fortalece y además tengo una familia que me ama y buenos amigos a los que puedo acudir y que también me quieren. Tengo mis días en que caigo en depresión pero me recupero, no puedo fallarle al Señor que tanto me da.

Aunque a muchos nos incomode reconocerlo, por lo general los que caen en estas prácticas primitivas son personas religiosas y de fe. Pero algunos cristianos con sus prejuicios y su ignorancia provocan una reacción contraproducente, cuando se encuentran con devotos de la Santería. Primero la burla, la risa de las costumbres de los que la practican por considerarlos incivilizados e inferiores. Los que se burlan de estos creyentes manifiestan su ignorancia frente a la búsqueda de Dios en los demás.

Hoy, después del Concilio Vaticano, estamos obligados y comprometidos a ser evangelizadores. No estamos en el tiempo de las Cruzadas. No es la fuerza de las armas, sino la fuerza del amor la que tenemos que emplear. Jesús nos llama a que busquemos las ovejas perdidas. Frente a cultos como la Santería tenemos una sola arma: el Evangelio y recordarles a los hermanos confundidos, que Cristo es El Camino, La Verdad y La Vida y sólo a través de Él, llegaremos al Padre.

Nota: Pedro ha sido llamado a dar este testimonio en muchas iglesias y especialmente a personas que han estado involucradas en la Santería y el Espiritismo.
(extraído de: http://www.vidahumana.org/nueva-era/item/555-el-espiritismo-y-la-santer%C3%ADa-testimonio-de-la-vida-real)