"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 17 de noviembre de 2020

Internet y telefonía móvil, los aliados de los testigos de Jehová para el proselitismo en la pandemia.

 

FUENTE: Varios medios

 

Diversos medios de comunicación de todo el mundo llevan haciéndose eco estos últimos meses de las nuevas estrategias proselitistas de los testigos de Jehová, que están afrontando el desafío de seguir llegando a las personas con su mensaje a pesar de tener imposibilitado el contacto personal en la calle o por las casas. Recogemos a continuación dos noticias recientes en este sentido.


 Campaña global con La Atalaya

Durante noviembre de 2020, los testigos de Jehová de todo el mundo distribuirán la edición de la revista La Atalaya titulada “¿Qué es el reino de Dios?” La respuesta a esa pregunta ha cautivado durante siglos la atención de personas de distintas creencias religiosas. En un esfuerzo global coordinado, los testigos de Jehová distribuirán de manera especial esta revista al público en general, empresarios y comerciantes, oficiales de los tribunales de justicia y funcionarios del gobierno local y nacional, según leemos en el diario colombiano El País.


 


La campaña se llevará a cabo de tal forma que se cumplan los protocolos sanitarios locales. Esto podría incluir la distribución de la revista y la realización de visitas utilizando medios electrónicos. “Muchas personas oran porque venga el Reino de Dios, pero a menudo se preguntan qué es el Reino, cuándo vendrá y qué hará. Como explica la revista, las respuestas se pueden encontrar fácilmente en la Biblia. Confiamos en que la promesa bíblica sobre el Reino de Dios y un mundo sin dolor ni sufrimiento, traerá a los lectores consuelo y esperanza”, dice un comunicado sobre la publicación de la revista.


 


Una versión electrónica de la revista en 1.024 idiomas, podrá ser descargada en el sitio oficial de los testigos de Jehová. Hay más de 8,6 millones de testigos de Jehová que promueven activamente la educación bíblica en todo el mundo en 240 países. Esta secta de impronta cristiana engloba a personas de toda nación y cultura, incluidos los 188.368 testigos de Jehová que hay en Colombia. Su sitio oficial de Internet contiene información en más de 1.020 idiomas.


 


Predicación telefónica aleatoria


 


Una situación que casi todos advirtieron desde que ocurrió el brote del coronavirus en Bolivia es la ausencia de testigos de Jehová recorriendo barrios y tocando puertas para predicar, tal como explica Dayana Flores en el medio Opinión. Esa labor que caracteriza a las personas que practican esta religión se vio frenada desde marzo de este año, en respeto al instructivo de las autoridades de guardar cuarentena para evitar la propagación del virus.


 


Pero los testigos de Jehová buscaron otras alternativas para dar continuidad a este “servicio religioso”. El portavoz oficial de la sucursal en Bolivia de los testigos de Jehová, Javier Quino, informó de que recurrieron a medios electrónicos. “Utilizamos la guía telefónica para buscar números de personas de nuestros barrios, a quienes normalmente visitaríamos en sus casas”, contó. Otros, optaron por llamar a números de celulares “aleatorios”. La intención es compartir un “breve mensaje”.


 


“Si la persona desea más información y quiere continuar conversando con nosotros, normalmente seguimos por WhatsApp, por ser más económico”, acotó. Hay muchos testimonios de personas que no pertenecen esa religión, pero fueron contactados por testigos de Jehová a través de su teléfono móvil durante esta pandemia.


 


Opinión accedió a uno de ellos que contó que, inicialmente, una mujer lo llamó por WhatsApp, luego, le enviaba enlaces “casi a diario”. “Esa persona no me dijo cómo obtuvo mi número, pero se presentó de manera muy amable. Ahora, me envía links con contenido religioso, pero que se adecúan a la situación que estoy atravesando”. Mostró un texto de WhatsApp de despedida de esa predicadora: “Un gusto haber podido compartir con usted este mensaje. Le hablo la próxima vez para saber qué le ha parecido y también le respondo a la pregunta que le he planteado. Que tenga un muy bonito día”.


 


Quino dijo que la mayoría de las personas que recibió sus llamadas estuvo muy agradecida y apreció el “mensaje de ánimo y consuelo de la palabra de Dios que compartimos en estos tiempos difíciles”. Aquellos adeptos que no pueden usar este tipo de tecnologías, inclusive, optaron por escribir cartas de prédica.


 


Quino informó de que, además, los testigos de Jehová dejaron de reunirse y “por aprecio a la vida”, la sucursal en Bolivia detuvo las visitas a todas sus instalaciones. Pero se mantienen activos a través de videoconferencias. Añadió que la asistencia de gente aumentó desde que empezaron a usar medios electrónicos.


 


martes, 6 de octubre de 2020

México: los testigos de Jehová intensifican su proselitismo con las personas sordas

 En Jalisco (México), los testigos de Jehová han cumplido un papel importante en materia de inclusión entre la población sorda, según afirma María Ramírez Blanco en el medio Telediario, de Guadalajara. En el seno de esta comunidad han encontrado mayor inclusión de lo que el estado puede garantizar en educación, salud y cultura, pues desde hace 30 años a nivel nacional y hace 20 a nivel estatal trabajan con personas sordas y las acompañan de cerca.


Actualmente en la entidad hay una comunidad de 500 personas sordas que se congregan con este grupo religioso, y de acuerdo con las cifras internas hay un crecimiento anual del 3 %. Para Carlos Amadeus, de 17 años, unirse a los testigos de Jehová impactó en su estilo de vida: se siente más feliz, se siente incluido. “No solamente para mí, sino para todos los sordos, no ha sido fácil. Siempre hemos sido excluidos de alguna manera, pareciera que el gobierno no nos presta atención, pero a medida que va pasando el tiempo he visto que ha mejorado”, expresó.


Los líderes religiosos de la comunidad compartieron que al trabajar con las personas sordas de Jalisco se percatan que hay patrones que resaltan en la comunidad, y que son un reflejo de los problemas sociales. La mayoría de los jóvenes que se acercan a la secta padecen de depresión y adicciones, son analfabetas, viven en pobreza y no llevan buenas relaciones con sus familiares, comentó Sergio Ávila, uno de los intérpretes.


Para el portavoz, Ismael Fernández López, lo importante del papel de la iglesia es la influencia positiva que puede tener en transformar y ser ejemplo de los problemas y dolencias por los que pasa la humanidad, en este caso practicando la inclusión y el amor hacia el prójimo. “Es muy difícil para ellos porque para nosotros por los sentidos el habla y la voz podemos discernir muchas cosas. Ellos están más limitados pero la manera en la que lo expresan es con cariño. Algunos escriben inclusive en español y lo manifiestan. Entonces es muy emocionante para nosotros ver el resultado que tiene lo que están aprendiendo, el resultado de ver cómo les afecta en su vida y para bien”, señaló.


Para los testigos, la comunidad sorda es importante: al menos el 60 % de su contenido está traducido en 100 lenguas de señas, entre ellas la mexicana. Al menos en Jalisco, cuentan 38 intérpretes para atender a este sector de la población.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sectas protestantes



Sectas en Latinoamérica - 1º Parte
P. Ignacio Garro, S.J.
Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


Es un dato fehaciente para cualquiera que trabaje pastoralmente en Latinoamérica, constatar el hecho de que hay una gran cantidad de sectas protestantes y de nuevos movimientos religiosos. Ya en la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Puebla (México, marzo l979) el Documento final cuando habla de la "Evangelización de la cultura en América Latina", hace referencia a las sectas protestantes y a los nuevos movimientos religiosos.

En el nº 419, dice: "En el cuadro de este proceso histórico surgen en nuestro continente fenómenos y problemas particulares e importantes: la intensificación de las migraciones y de los desplazamientos de población del agro (rural) hacia la ciudad; también la presencia de fenómenos religiosos como el de la invasión de las sectas, que no por parecer marginales, el evangelizador puede desconocer...".

En el nº 80 dice: "Muchas sectas han sido, clara y pertinazmente, no sólo anticatólicas, sino también injustas al juzgar a la Iglesia y han tratado de minar a sus miembros menos formados. Tenemos que confesar con humildad que en gran parte, aún en sectores de la Iglesia, una falsa interpretación del pluralismo religioso ha permitido la proliferación de doctrinas erróneas o discutibles en cuanto a fe y moral, suscitando confusión en el Pueblo de Dios".

En el nº 1100, dice: "La Iglesia Católica constituye en América latina la inmensa mayoría, lo cual es un hecho de carácter no sólo sociológico, sino también teológico muy relevante".

Y sigue en el nº 1105: (En América Latina) "Observamos igualmente otras formas religiosas o para - religiosas, con un conjunto de actitudes muy diferentes entre sí que aceptan en una realidad superior ("espíritus", "fuerzas ocultas", "astros". etc.) con la cual entienden comunicarse para obtener ayuda y normas de vida".

Y en el nº 1122, dice: (La Iglesia debe) "Estudiar diligentemente el fenómeno de los "movimientos religiosos libres" y las causas que motivan su rápido crecimiento, para responder en nuestra comunidades eclesiales a los anhelos y planteamientos a los cuales dichos movimientos buscan dar una respuesta, tales como una liturgia viva, una fraternidad sentida, y una activa participación misionera".

Y finaliza con este llamado urgente del nº 469: "Si la Iglesia Católica no reinterpreta la religión del pueblo Latinoamericano, se producirá un vacío que lo ocuparán las sectas, los mesianismos políticos secularizados, el consumismo que produce hastío y la indiferencia, o el pansexualismo pagano. Nuevamente la Iglesia se enfrenta con el problema: "lo que no asume en Cristo, no es redimido", (S. Ireneo de Lyon); y se constituye en un ídolo nuevo con malicia vieja".


En esta misma línea del Magisterio Latinoamericano en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo, Octubre 1992.

En el nº 139 dice: "El problema de las sectas ha adquirido proporciones dramáticas y ha llegado a ser verdaderamente preocupante sobre todo por el creciente proselitismo".

En el nº 140, continúa: "Las sectas fundamentalistas son grupos religiosos que insisten en que sólo la fe en Jesucristo salva y que la única base de la fe es la Sagrada Escritura, interpretada de manera personal y fundamentalista, por lo tanto con exclusión de la Iglesia, y la insistencia en la proximidad del mundo y del juicio próximo.

Se caracterizan por su afán proselitista mediante insistentes visitas domiciliarias, gran difusión de Biblias, revistas y libros; la presencia y ayuda oportunista en momentos críticos de la persona o de la familia y una gran capacidad técnica en el uso de los medios de comunicación social. Cuentan con una poderosa ayuda financiera proveniente del extranjero y del diezmo que obligatoriamente tributan todos los adheridos.

Están marcados por un moralismo riguroso, por reuniones de oración con un culto participativo y emotivo, basado en la Biblia, y por su agresividad contra la Iglesia, valiéndose con frecuencia de la calumnia y de la dádiva. Aunque su compromiso con lo temporal es débil, se orientan hacia la participación política encaminada a la toma del poder.

La presencia de estas sectas religiosas fundamentalistas en América Latina ha aumentado de manera extraordinaria desde Puebla hasta nuestros días".

En el nº 141 dice: "Dar una respuesta pastoral eficaz ante el avance de las sectas, haciendo más presente la acción evangelizadora de la Iglesia en aquellos sectores más vulnerables, como migrantes, poblaciones sin atención sacerdotal y con gran ignorancia religiosa, personas sencillas o con problemas materiales o de familia".

En el nº 146 en las líneas pastorales de la Iglesia Católica se dice: "Instruir ampliamente, con serenidad y objetividad, al pueblo sobre las características y diferencias de las diversas sectas y las respuestas a las injustas acusaciones contra la Iglesia Católica. Promover las visitas domiciliarias con laicos preparados y organizar la pastoral del retorno para acoger a los católicos que regresan a la Iglesia".

La Asamblea Episcopal en Santo Domingo, también advierte sobre los nuevos movimientos religiosos libres.

Así en el nº 148 dice: "Ante la multiplicidad de nuevos movimientos religiosos, con expresiones muy diversas entre sí, queremos centrar nuestra atención sobre las causas de su crecimiento (Doc. de Puebla, nº 1122) y los desafíos pastorales que plantean".

En el nº 149, dice: "Son muchas y variadas las causas que explican el interés que despiertan en algunos. Entre ellas se deben señalar.

- La permanente y progresiva crisis social que suscita una cierta angustia colectiva, la pérdida de identidad y el desenraizamiento de las personas.

- La capacidad de estos movimientos para adaptarse a las circunstancias sociales y para satisfacer momentáneamente algunas necesidades de la población. En todo esto no deja de tener cierta presencia el gusto por lo novedoso.

- El distanciamiento de la Iglesia Católica de sectores - ya sea populares o pudientes - que buscan nuevos canales de expresión religiosa, en los que no se debe descartar una evasión de los compromisos de la fe. Una habilidad para ofrecer aparente solución a los deseos de "sanación" por parte de gente atribulada".

Una vez que hemos descrito el problema de las sectas y de los movimientos religiosos libres en los documentos oficiales de la Iglesia en América Latina, podemos pasar a describir en una visión de conjunto las características de estas sectas.


Presencia de las Sectas en Latinoamérica


Las Sectas en Latinoamérica

2º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


1.- CRECIENTE PRESENCIA DE LAS SECTAS PROTESTANTES Y DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS EN AMERICA LATINA: 1

Está aún por hacer una historia objetiva de la penetración de las sectas en América Latina. Una historia que comportará dificultades a la hora de narrar la penetración de algunos grupos sobre los que no hay unanimidad entre los autores - investigadores respecto a su clasificación de "sectas".
Si el complejo movimiento Pentecostal y la diversidad de grupos de la familia Adventista son considerados como "grupos sectarios", entonces irremediablemente habrá que volver la mirada a finales del S. XIX y principios del S. XX para analizar los primeros pasos en suelo latinoamericano de estos grupos, junto a los Testigos de Jehová y los Mormones.
Parece que esta primera penetración en un continente considerado como católico en su totalidad no preocupaba a nadie de manera especial. La Iglesia Católica dió señales de preocupación respecto a las primeras manifestaciones de las "Iglesias Protestantes" 2, a través de los misioneros protestantes extranjeros que llegaron a este continente acompañando a pequeñas colonias de industriales, técnicos y comerciantes que se erradicaban definitivamente acá. También tomó nota de las "Sociedades Bíblicas" 3 que se iban implantando en cada uno de los países latinoamericanos y su influencia por medio de la distribución gratuita de la Biblia protestante.
La primera constatación observable es el hecho de que, durante la década de los años 1960, el tema de las sectas no aparece como problema principal o preocupante en la conciencia católica latinoamericana. En el año 1968 se celebra la II Conferencia General Episcopal en la ciudad de Medellín (Colombia) del 26 de agosto al 6 de septiembre. Del tema de las sectas protestantes estas son las aportaciones del "documento base" que hace Medellín:

1.- La necesidad del conocimiento de las sectas
2.- La conciencia de que las sectas presentan su mensaje de forma desencarnada de las realidades temporales sin exigencias de tipo social y de compromiso en la construcción del mundo.
3.- Que su acción proselitista afecta tanto a la Iglesia Católica (mayoritaria en América Latina) como a las Iglesias Protestantes (minoritarias en el continente Sudamericano).

Curiosamente es al final de los 1960 cuando se pone en marcha la maquinaria del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. Hacen una investigación en todo el continente de Latinoamérica para estudiar la Religión Católica y su influencia humana y social. Este estudio pormenorizado se ha llamado el "Informe Rockefeller" 4 En este informe se recuerda que: "La Iglesia Católica ha dejado de ser aliada de confianza de Estados Unidos". La década de los años 1970 se destacará por una gran presencia masiva de sectas protestantes y grupos nuevos religiosos, muestra de la estrategia del Departamento de Estado para inundar Latinoamérica de sectas protestantes adictas al sistema de la política de EE.UU. y así hacer la guerra religiosa a la Iglesia Católica que detenta una gran influencia en el continente Latinoamericano, contrarrestando su influencia.


En la Asamblea de Puebla se hace notar lo siguiente:
1.- Denuncia de la intensa propaganda proselitista y agresiva de las sectas protestantes
2.- Necesidad de una reinterpretación de la religiosidad del pueblo latinoamericano, ya que en caso contrario el vacío lo ocuparían las sectas.
3.- Invitación al estudio del fenómeno de las sectas, así como a un lúcido discernimiento acerca de los diversos nuevos tipos de grupos religiosos.

El investigador Franz Damen6, en un trabajo muy elaborado, dice lo siguiente:
"Los medios de comunicación corroboran lo impresionante de la escalada numérica y de las actividades de estos grupos que se suelen llamar "sectas". Según las estadísticas de H. Zanuso, "cada hora, un promedio de 400 católicos latinoamericanos (8.000 al día), dejan la Iglesia Católica y pasan a formar parte de las sectas protestantes, lo cual supone unos tres millones y medio de católicos al año. Las sectas representan ya son una 8ª parte, o sea, el 12,5% de la población del continente latinoamericano; pero en países como Puerto Rico y Guatemala constituyen (las sectas protestantes) nada menos que el 25% y hasta el 30% del total de la población. El número de miembros de algunas "sectas" se ha duplicado y hasta triplicado en los últimos 10 años".

El investigador H. Zanuso escribe:
"Hay que levantar un dique de contención contra la irresistible marea de las sectas protestantes que siguen invadiendo América Latina con un ritmo creciente del 11% anual; de tal manera que, al comienzo del S. XX, los no católicos en América Latina eran 50.000; actualmente son unos 40´000.000; en 14 años más (hacia el año 2.000) llegarán a ser 140´000.000. Cada día, un promedio de 8.000 católicos Latinoamericanos dejan la Iglesia católica y se hacen adeptos a alguna secta protestante" 7.

El autor Ángel Salvatierra escribe en un artículo sobre las sectas protestantes:
"Creo que hay un reto que preocupa especialmente: el crecimiento acelerado de los Nuevos Movimientos Religiosos en las últimas décadas. En 11 países de América Latina, entre los años 1960 y 1985, creció el porcentaje de adeptos a las sectas protestantes y nuevos movimientos religiosos entre 3 y 6 veces (y aún algo más de 6 veces en Colombia y Guatemala). En 6 países creció más de 2 veces en el mismo tiempo. Sólo en 4 países el crecimiento fue menor de 2 veces. Las estimaciones hacia el futuro son verdaderamente escalofriantes si se considera que, para el año 2010, el 57% de la población de Brasil pertenecería a alguna de las sectas. Bolivia y Chile tendría el 33%, y aún algo más. Los porcentajes en Centroamérica son todavía más elevados, alcanzando incluso el 66% de la población en países como El Salvador y sobre todo Guatemala. Se piensa que si el número de adeptos a las sectas protestantes sigue como hasta ahora, el ritmo de crecimiento de las sectas para el año 2010 sería cerca del 50% de la población total de América Latina y del Caribe" 8.
Ante esta situación la pregunta es obvia: ¿Cuáles son las causas de este impresionante crecimiento sectario en el continente americano de habla hispana y portuguesa? Se trata de recordar en concreto las razones que ofrecen los analistas a la hora de explicar la proliferación de sectas en Latinoamérica. Expongamos brevemente algunas de estas explicaciones, aunque no sean, tal vez, ni las más importantes ni las definitivas:

a.- Causas externas: Muchos autores han observado una extraña y no casual coincidencia entre la masiva presencia de sectas protestantes y nuevos movimientos religiosos en América Latina y el expansionismo ideológico y económico de Estados Unidos de Norteamérica en el continente Latinoamericano. Y se citan como datos definitivos e incuestionables el "Informe Rockefeller" (1969) y los "Documentos de Santa Fe" (1980 y 1989). Ello explicaría, por una parte, la necesidad del discurso moral legitimador de las administraciones norteamericanas a fin de mantener su "statu quo" en América Latina y, por otra parte, el envío masivo de pequeñas sectas protestantes bien adiestradas en campañas de proselitismo y propaganda, campañas misioneras, cruzadas de conversión, y todo esto acompañado del uso masivo de los Medios de Comunicación Social (radio, televisión, prensa, etc.), que ayudan, sin duda, a mantener un determinado orden social beneficioso del sistema capitalista liberal norteamericano.
También se puede añadir la presencia de movimientos religiosos de tipo oriental, que crean una gran expectativa entre personas jóvenes de las clases media y profesional que no están muy bien formados en el cristianismo. Un cierto afán de novedad por lo religioso, una cierta moral muy poco exigente y unas prácticas novedosas hacen que tengan un número relativamente suficiente para tener presencia en la sociedad (Movimientos como el Hare Krishna, Mahikari).

b.- Causas internas: Entre las causas internas dentro del Catolicismo que explican el auge de estas sectas y movimientos religiosos comúnmente se ofrecen las siguientes, sin pretender nombrarlas todas:
1.- Vacíos pastorales directos o indirectos de la Iglesia Católica en sectores populares o marginales, pertenecientes a las masas más empobrecidas de América Latina. No hay número suficiente de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa para atender tantas y tan grandes masas de gentes.
2.- La falta de ministerios laicales entre el pueblo de Dios, y por lo tanto la poca participación de los laicos en las tareas misionales, de catequesis y litúrgicas.
3.- La poca evangelización a nivel de Catequesis y el carácter marcadamente intelectual de ésta, en contraposición al carácter afectivo-simbólico de nuestra cultura Latinoamericana.
4.- La religiosidad popular está realizando los mismos ritos y gestos que hace muchos años, y no sabemos acercarnos con sabiduría popular, instruyéndoles adecuadamente en el Misterio de Cristo.
5.- Grandes extensiones de católicos sin conocer casi al sacerdote o al Obispo, originan una especie de divorcio entre la fe vivida y la realidad organizativa de la Iglesia. Falta mucha comunicación directa y fraternal con grandes masas de hermanos nuestros que son indigentes y desamparados.

En contraposición a estas deficiencias de la Iglesia Católica, las sectas protestantes y los movimientos religiosos ofrecen la posibilidad de:
1.- Integrarse en una religiosidad más laical y sin apenas jerarquías jurídicas.
2.- Valoran y reconocen el "carisma personal" de cada uno de los adeptos y según sus capacidades.
3.- Pertenencia a comunidades pequeñas, con asambleas donde se lee la palabra de Dios y se participa muy activamente con cantos, comunicando sus inspiraciones, gran trato fraternal, sencillez de vida, donde hay responsabilidad y participación en un proyecto religioso activo y participativo.
4.- Una gran mística y responsabilidad misionera, en donde cada uno de ellos se siente responsable de tener que llevar el mensaje de salvación y tener que convertir a otros.
También se ha hablado mucho sobre la capacidad de adaptación de las sectas protestantes a la religiosidad popular de nuestro pueblo Latinoamericano. Se ha resaltado con cierta frecuencia, la dificultad de penetración de formas religiosas no católicas en la religiosidad popular latinoamericana, pero un análisis más minucioso muestra que las cosas son mucho más complejas. Por una parte los defensores del "alma católica latinoamericana" subrayan la creciente presencia de las sectas en el continente y la enorme acogida que tienen entre los sectores más populares. Por otra parte, si es verdad que la "religiosidad popular" ha significado siempre un cierto obstáculo de orden teológico a las Iglesias históricas del protestantismo, habrá que decir a la vez que las sectas de origen protestante, como por ejemplo: el pentecostalismo, han hecho un enorme esfuerzo por acercarse e integrar algunas expresiones populares (como curaciones y sanaciones por la fe, etc.), precisamente en proporción inversa a la de un cierto catolicismo elitista que se ha ido alejando de la religiosidad popular para pasar a un catolicismo socio-político de compromiso social.


2.- UN TIPO DE SECTAS PROPIAS DE LATINOAMERICA:

A continuación veamos qué dicen algunos autores a propósito de las sectas protestantes y de los nuevos movimientos religiosos en América Latina.

Alfredo Silleta propone una tipología basada en tres grandes grupos:
a.- Iglesias Evangélicas o Pentecostales, que operan a través de las "trasnacionales de la fe"
b.- Iglesias para-cristianas, caracterizadas por incorporar, además de la Biblia, otros textos religiosos al núcleo de sus creencias (Testigos de Jehová, Adventistas, Mormones, Iglesia de la Unificación, Niños de Dios).
c.- Grupos sin raíces cristianas, (Hare Krishna, Misión de la Luz Divina, Cienciología, Espiritismo, etc.).

Javier Lozano Barragán, reconociendo lo arriesgado que resulta ofrecer una tipología satisfactoria, propone una cuyo criterio básico es la mayor o menor aproximación a unos puntos referenciales:
a.- La cultura de la modernidad, que conlleva la negación de la Iglesia Católica. Pero ante esta cultura, aglutinante de ciertos valores, las respuestas sectarias se clasifican por:
.- La huida total del mundo (Hare Krishna)
.- La identificación con el mundo (Movimiento Moon)
.- La búsqueda de valores (Seeckers).
b.- El Cristianismo:
.- Grupos procedentes de la Reforma Protestante (protestantismo evangélico y pentecostal; las "para-Iglesias" de misioneros sin confesionalidad determinada; grupos para-cristianos: Testigos de Jehová y Mormones).
.- Grupos procedentes de ambientes humanitarios, para desarrollar el potencial humano (Dianética), el potencial divino (Hare Krishna), para buscar contacto entre las religiones universales, y los movimientos mágico - cultistas y el culto satánico.
.- Grupos de conocimiento de textos sagrados. Con una cuádruple clasificación según tomen como base la Sagrada Escritura, los grandes textos hinduistas o budistas, los principios gnósticos, o las religiones paganas.
.- Grupos que se distancian respecto a la Iglesia Católica, cuya gradualidad iría de menos a más: los que rechazan a la Iglesia Católica, los que rechazan a Cristo como Salvador, los que rechazan a Dios o cualquier forma de religiosidad.9

Franz Damen, interrelaciona en la compleja diversidad del fenómeno de las sectas protestantes y su influencia en la vida social de Latinoamérica y distingue entre:
a.- Iglesias de la Primera Reforma, o "históricas", es decir, las nacidas en el S. XVI en Europa (Luterana, Anglicana, Calvinista, Presbiteriana).
b.- Iglesias de la Segunda Reforma, o "iglesias libres", de tipo misionero, son las nacidas en Europa en los SS. XVII y XVIII, como reacción contra las iglesias de la Primera reforma, y son los Metodistas, Bautistas, Cuáqueros, Menonitas. (Gran parte de estas sectas emigraron a EE.UU.)
c.- Iglesias de la Tercera Reforma, las iglesias surgidas en EE.UU. a finales del S. XIX y comienzos del S. XX, caracterizadas por el "reavivamiento" de las Iglesias históricas, en un proceso que se pueden distinguir tres grupos: Evangélicos fundamentalistas, Pentecostales, Bautistas libres.
d.- Iglesias cristianas marginales, o, paracristianas: Testigos de Jehová. Mormones. Niños de Dios, etc.

Florencio Galindo10 ha ensayado una tipología amplia adecuada a la realidad latinoamericana que abarca todo el fenómeno religioso no católico. Su propuesta se basa en el hecho de que todos los grupos religiosos oscilan entre dos corrientes o familias espirituales de dimensión universal:
.- la primera es la que elabora su teología y su ética a partir de la tradición judeo - cristiana .- la segunda se inspira en la tradición esotérica occidental o en principios religioso - filosófico oriental, incluso en las religiones africanas e indígenas americanas.
He aquí, esquemáticamente, la propuesta de F. Galindo.
1.- Sociedades Religiosas de origen Cristiano:
a.- Iglesias Protestantes históricas de origen europeo:
.- (Protestantismo de inmigración o "Iglesias de trasplante"); Luteranos (alemanes); Presbiteranos (escoceses); Anglicanos (ingleses); Valdenses (franceses e italianos); Protestantes Reformados (holandeses y suizos); Bautistas (galeses); Menonitas (holandeses y suizos).
b.- Iglesias históricas de origen norteamericano (en general protestantismo de misión).
.- Iglesias de orientación tradicionalmente más confesional: Luteranas, Presbiterianas, Cuáqueros.
.- Iglesias "libres", vinculadas por su origen con el "movimiento revivalista": Metodistas, Bautistas, Congregacionalistas, Discípulos de Cristo, Ejército de Salvación.
c.- Iglesias Evangélicas. Llamados también "sectas evangélicas", en general todos pertenecen a la corriente fundamentalista, y se dan cuatro categorías:
.- Misiones de Fe: (Faith Mission), o sociedades misioneras dedicadas a la población indígena apoyadas financieramente por Iglesias Conservadoras de EE.UU. Misión Centroamericana, Pioneer Missionary Agency, Instituto Lingüístico de Verano.
.- "Trasnacionales religiosas", sociedades misioneras de origen interdenominacional: Cruzada Estudiantil. Visión Mundial. Juventud con una Misión. Juventud para Cristo.
.- "Iglesias pentecostales": Iglesia Evangélica Pentecostal. Asambleas de Dios. Iglesias de Dios. Iglesia del Evangelio Cuadrangular.
.- "Vanguardias ideológicas". Iglesia Electrónica.
d.- Sociedades para - cristianas: ("Iglesias marginales", o "Sectas de revelación", ya que pretenden corregir la Biblia en base a revelaciones): Adventistas (Iglesia Adventista del Séptimo Día), Testigos de Jehová y Mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).
2.- Sociedades religiosas de inspiración no cristiana ("Nuevos Movimientos Religiosos" o "Sectas Modernas"):
a.- Religiones Orientales: (Llegadas por inmigración) Budismo, Sintoísmo, Hinduismo.
b.- Expresiones religiosas de origen reciente:
.- De origen Oriental: Meditación Trascendental, Hare Krishna, Mahikari (de la India), Iglesia de la Unificación o Asociación Moon, (Corea del Sur).
.- De origen Occidental: Niños de Dios
.- De origen Islámico: Fe Universal Baha´i
c.- Grupos filosóficos- religiosos: Rosacruces. Sociedad Teosófica, etc.
d.- Prácticas de origen Africano: Macumba (Brasil), Vudú (Haití), Candomble (Brasil), Santería (Cuba).

Finalmente, también podemos tener en cuenta estos dos grandes movimientos en Latinoamérica: Los Pentecostales y las Corporaciones Religiosas (o Multinacionales de la Fe).

A.- Pentecostales: El pentecostalismo es un movimiento muy amplio y complejo 11. Supuesto el movimiento Pentecostal que se da en las "Iglesias Cristianas" que pertenecen al Consejo Ecuménico de las Iglesias y que tienen raíces y fundamentos bíblicos y teológicos, nosotros nos vamos a referir a la gran parte de "sectas pentecostales" que se mueven por el terreno de América Latina y que tienen un claro corte sectario.
Este movimiento pentecostal originario de estados Unidos de América, ha penetrado en América Latina de manera espectacular. Las cifras se disparan de manera evidente. He aquí algunas citas significativas:

"El pentecostalismo ha mostrado una tasa de crecimiento impresionante: mientras en 1950 representaba el 9,5% de las sectas protestantes en América Latina, en 1972 ya sumaban el 72%. Algunas ramas de este tipo de "protestantismo de los pobres" crecieron anualmente en un 35%, o sea, se duplicaron en 4 años" 12.

Otros autores ofrecen, por las mismas fechas, otros cálculos todavía más dispares. Veamos:

"Otro aspecto a tratar es el número de pentecostales. Según algunos, en América Latina significan el 80% de las "sectas protestantes", según otros el 62%. En realidad, no se puede saber, puesto que no existen estadísticas científicas, sino más bien cálculos parciales. El pentecostalismo se tiene como la Iglesia Evangélica más importante de América Latina. En Chile, por ejemplo, constituye el 14% de la población total; el resto de las sectas protestantes sólo el 1%. En las Islas Bahamas, el 10% de la población pertenece al movimiento pentecostal, que es el 20% del protestantismo en esa isla. En Brasil el movimiento pentecostal representa el protestantismo numéricamente más importante de habla latina, cuenta aproximadamente con 4´000.000 de pentecostales (que es el 70% del protestantismo brasileño) y las Asambleas de Dios con 2´000.000 de adeptos..." El pentecostalismo influye en la actualidad al 80% de la población protestante de América Latina. En Chile abarca hasta el 15% de la población total, debido en parte al fomento que propició el General Augusto Pinochet desde septiembre de 1973, como una forma de contrarrestar la fuerte influencia crítica de la Iglesia Católica a su Gobierno y a los abusos que se dieron" 13

B.- Las "Corporaciones Religiosas", o (Multinacionales de la Fe): Existe un fenómeno, genuinamente norteamericano, cada vez con mayor incidencia en América Latina, que se ha dado en llamar "Corporaciones Religiosas" o "Multinacionales de la Fe", dentro de las cuales ocupa especial relieve la denominada "Iglesia Electrónica":

“... una compañía que produce y comercializa bienes y servicios en más de un país, visualiza el mundo entero como un área de operaciones, y actúa consecuentemente. Es una corporación multinacional que se desplaza por todas las partes en busca de nueva tecnología, personas talentosas, nuevos procesos de comunicación, nuevas materias primas, ideas, capital. Ve a todo el planeta como su mercado y se esfuerza por servir a sus clientes en todas las partes. Produce bienes donde sea que éstos puedan producirse de las maneras más económicas, o entrega servicios a uno o más mercados obteniendo utilidades y sin considerar fronteras ideológicas nacionales" 14.


Referencias:


1 Cfr : "Para conocer las Sectas" , de J. Bosch. Págs.: 183 a 213. Edit. Verbo Divino. Estella,1992.

2 Hay que distinguir entre: "Iglesias Protestantes" y "Sectas Protestantes". Las primeras están consideradas como Iglesias Reformadas y pertenecen a las "Iglesias separadas", y que la Iglesia Católica considera como Iglesias Hermanas: Iglesia Luterana, Anglicana, etc. Las "sectas protestantes" no están consideradas como "Iglesias".

3 Las "Sociedades Bíblicas" están organizadas especialmente para imprimir y distribuir Biblias protestantes. Su objetivo es dar a conocer la Sagrada Escritura en todo el mundo. Hay varias Sociedades Bíblicas. La más importante y a la que nos referiremos habitualmente será la "Sociedad Bíblica Americana" ("American Bible Society") que tuvo su origen en 1827 como protesta contra la Sociedad Bíblica Inglesa. Está actualmente radicada en Miami (Florida) EE.UU, con el nombre de "Sociedades Bíblicas Unidas", con el subtítulo : "Dios habla hoy".

4 "Rapport Rockefeller (1969). Extraits: Dial (Diffusion de l´Information sur l´Amerique Latine").

5 Tomado de "Mapa de las sectas en América Latina", de L. Trejos; en "Nueva Evangelización y Ecumenismo" , Pag. 414. Madrid 1992.
6 F. Damen,"Sectas" en "Mysterium Liberationis", Tomo II, Págs., 423-444. Trotta. Madrid. 1990.
7 H. Zanuso, en "Iglesias y sectas en América Latina". Pág. 5. Edit. Librería Parroquial Clavería, México, 1989.
8 Ángel Salvatierra. "Las sectas, desafío a la nueva evangelización", en "Nueva Evangelización y Ecumenismo", Págs.: 478-479. Congreso Iberoamericano (Guadalupe, Cáceres, España, 20 - 26 Oct. 1991).
9 Javier Lozano Barragán, "Evangelización y proselitismo", en: "Nueva Evangelización y Ecumenismo" op. cit. Pgs: 323-324.
10 Florencio Galindo, "El protestantismo fundamentalista", Pgs: 71-76. Edit. Verbo Divino, Estella, 1992.
11 Walter Hollenweger, "El pentecostalismo. Historia y Doctrina", Edit: La Aurora, Buenos Aires, 1976; R. Dominguez, "Pioneros de Pentecostés", Literatura Evangélica, Miami, 1971.
12 Franz Demen, Sectas", op. cit. Pg. 429
13 Humberto Muñoz. "Los pentecostales" en "Las sectas en América Latina" op. cit. Pg. 142.
14 A. Silleta, en "Las sectas invaden Argentina".


sábado, 2 de marzo de 2013

Benedicto XVI y las sectas




Con motivo de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), ha publicado una serie de tres artículos en el blog que esta institución tiene en el portal InfoCatólica exponiendo el magisterio del ahora Papa emérito sobre el fenómeno de las sectas. Los reproducimos unidos a continuación.

El pasado mes de septiembre participé en un congreso internacional que se celebraba en Marruecos y que abordaba la religión en el mundo contemporáneo y la nueva religiosidad. Allí tuve una ponencia titulada “Las sectas en el magisterio de Juan Pablo II” (en la que analicé medio centenar de afirmaciones del Papa polaco sobre este fenómeno). Después de presentarla en inglés, comencé con temor el turno de preguntas, por lo complicado que podría ser para mí contestar de forma improvisada en un idioma que no domino muy bien.

Recuerdo que la primera pregunta fue la siguiente, más o menos formulada así: “Usted nos ha expuesto lo que dijo el Papa anterior sobre el asunto de las sectas. ¿Coincide con lo que dice Benedicto XVI? ¿Qué dice el Papa actual sobre este tema?”. Mi respuesta, necesariamente breve porque no me había parado a recopilar de manera sistemática las intervenciones del pontífice alemán, fue que se da una continuidad en el análisis magisterial del fenómeno de las sectas, por lo que yo sé, debido sobre todo a la coincidencia de las fuentes que informan al obispo de Roma, que son las Iglesias locales representadas por sus obispos. Y aclaré que habría que esperar al final de su pontificado para poder hacer una valoración completa.

Ahora, después del anuncio que ha pillado por sorpresa a todo el mundo, el de la próxima renuncia al ministerio de sucesor de Pedro por parte de Benedicto XVI, ya es el momento de echar una mirada a su magisterio y comprobar qué ha dicho sobre el fenómeno sectario y la nueva religiosidad. Es verdad que quedan varios días de pontificado, así que habrá que esperar a su finalización el próximo 28 de febrero. Pero ya puede hacerse un primer acercamiento, no exhaustivo ni en profundidad, pero sí bastante panorámico, de lo que este Papa ha manifestado sobre el tema en sus enseñanzas (encíclicas, exhortaciones, discursos, mensajes, etc.).

Un prólogo: la homilía anterior al cónclave

Si se trata de ver cómo ha analizado Benedicto XVI el fenómeno de las sectas en la sociedad actual y su desafío a la Iglesia, no cabe aquí todo lo que dijo y escribió con anterioridad, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre estos temas. Porque fueron frecuentes sus alusiones a la nueva religiosidad, al ocultismo e incluso al satanismo, sobre todo en sus artículos y entrevistas. Algo normal si se tiene en cuenta la amplitud de miras de un estudio exhaustivo de la sociedad y la cultura, del mundo globalizado en el que está presente la fe cristiana. Y no podemos pasar por alto algo que dijo como Joseph Ratzinger, pero que sirve como transición al papado, ya que fue su última intervención pública antes de acceder a la sede de Pedro: su homilía en la Misa pro eligendo Pontifice, previa al último cónclave, y que presidió el 18 de abril de 2005 como decano del Colegio Cardenalicio.

En ella trazó un panorama crítico de la situación contemporánea, y se recuerda por el uso de la expresión “dictadura del relativismo”. Frente a ella, presentó a Cristo como la única verdad. Pues bien, ese pasaje lo empezó diciendo: “¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas!, ¡cuántas modas de pensamiento!… La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido zarandeada a menudo por estas olas, llevada de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo, etc.”. Y, a continuación, añadió: “Cada día nacen nuevas sectas y se realiza lo que dice san Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia que tiende a inducir a error (cf. Ef 4, 14)”.

Así podemos observar cómo, en un momento trascendental en la vida de la Iglesia católica, el entonces cardenal Ratzinger, con una encomienda de gran responsabilidad durante la sede vacante tras la muerte de Juan Pablo II, y al comentar la Palabra de Dios proclamada en la eucaristía, se fijó en el pasaje paulino de la segunda lectura para llamar a la unidad de la fe y de los diversos carismas comunitarios en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, ante los vaivenes doctrinales y las divisiones originadas por el pecado. Se trata, pues, de una valoración negativa de la religiosidad alternativa, no sólo representada por una referencia directa a las sectas, sino también por la inclusión del “vago misticismo religioso” y del “sincretismo”. Como puede verse, aparece entremezclado este fenómeno ciertamente ambiguo con el del extremo contrario, el secularismo. Esto será una constante en su magisterio.

Entrando ya en su pontificado, tenemos que echar una ojeada, en primer lugar, a las encíclicas que ha escrito. En ninguna de las tres aparece el tema de las sectas, ni directa ni indirectamente. Por lo que se ha dicho estos días, parece que ha quedado pendiente su cuarta carta encíclica, la dedicada a la fe. Habrá que estar atentos, porque es un ámbito en el que sí podría caber una alusión a la nueva religiosidad, aunque desconozco cuál será su valor magisterial si se publica tras la renuncia del Papa, tal como ha señalado el portavoz de la Santa Sede.

Verbum Domini: las sectas y la Palabra de Dios

Un lugar importante donde se ha referido al fenómeno de las sectas es la exhortación apostólica Verbum Domini, que publicó en noviembre de 2010 después del trabajo que había hecho el Sínodo extraordinario de los obispos sobre la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia. En este documento, cuando Benedicto XVI llama en su n. 73 a “un particular esfuerzo pastoral para resaltar el puesto central de la Palabra de Dios en la vida eclesial”, acogiendo la propuesta sinodal de una animación bíblica de toda la actividad pastoral para que las personas puedan encontrarse con Dios, tiene en cuenta los efectos secundarios queridos de este cambio de actitud: “será también el mejor modo para afrontar algunos problemas pastorales puestos de relieve durante la Asamblea sinodal, y vinculados, por ejemplo, a la proliferación de sectas que difunden una lectura distorsionada e instrumental de la Sagrada Escritura”.

La referencia es clara, y apunta a las sectas de impronta cristiana, las que se basan en la Biblia y confunden a los fieles cristianos con una interpretación errónea. Y es aquí donde el desafío para la Iglesia es diáfano, y el Papa lo señala de forma directa: “allí donde no se forma a los fieles en un conocimiento de la Biblia según la fe de la Iglesia, en el marco de su Tradición viva, se deja de hecho un vacío pastoral, en el que realidades como las sectas pueden encontrar terreno donde echar raíces”. Para evitar este vacío pastoral el obispo de Roma propone dos vías: una mayor preparación de los agentes (sacerdotes y laicos) y la difusión de pequeñas comunidades –vinculadas a las parroquias o a los nuevos movimientos eclesiales– donde se conozca, se lea y se ore la Palabra de Dios.

Un desafío en África

Después de haber visto cómo aborda Benedicto XVI el desafío que las sectas plantean a la pastoral de la Iglesia desde el punto de vista de la Sagrada Escritura, acerquémonos a otra exhortación apostólica postsinodal en la que también aparece el tema. Estamos hablando, pues, de un documento con el mismo valor magisterial que tenía el anterior. Se trata de la exhortación Africae munus, publicada en 2011, dos años después de la celebración de la asamblea especial para África del Sínodo de los obispos. El tratamiento del fenómeno sectario en este texto puede sorprender a muchos, ya que está extendida la idea de que el continente más afectado por las sectas desde la perspectiva eclesial es América del Sur, pero aquí nos damos cuenta de la magnitud de este problema en África.

El Papa alemán dedica un número completo de Africae munus a este tema. Así, leemos que “en África han surgido también en los últimos decenios muchos movimientos sincretistas y sectas” (n. 91), y que “a veces es difícil discernir si son de inspiración auténticamente cristiana o simplemente fruto del capricho de un líder que pretende poseer dones excepcionales”, dando pie a la confusión de la gente. ¿Los factores que provocan este florecimiento? Se refiere a tres, tanto sociales como eclesiales: “estructuras estatales en elaboración, la erosión de la solidaridad familiar tradicional y una catequesis insuficiente”. Es en este contexto en el que “numerosas sectas explotan la credulidad y ofrecen un respaldo religioso a creencias religiosas multiformes y heterodoxas no cristianas. Destruyen la paz de los cónyuges y sus familias a causa de falsas profecías y visiones. Seducen incluso a los políticos”. El panorama es, pues, bastante negativo.

Después de este sintético repaso de la realidad y juicio severo, Benedicto XVI plantea a la Iglesia la necesidad de actuar, de responder al desafío de las sectas. “La teología y la pastoral de la Iglesia debe individuar las causas de este fenómeno, no sólo para frenar la ‘sangría’ de fieles de las parroquias que se van a otros grupos, sino también para constituir la base para una respuesta pastoral apropiada, en vista de la atracción que estos movimientos ejercen sobre ellos. Esto significa, una vez más: evangelizar en profundidad el alma africana”. Como dijo repetidamente Juan Pablo II en tantas ocasiones, lo verdaderamente importante no es que las sectas sean una competencia religiosa para la Iglesia católica, sino que han de verse como un resorte para plantearse en serio el reto de la nueva evangelización, de hacer que la persona pueda tener una experiencia de encuentro con Cristo.

En otro lugar de la exhortación, cuando se dirige de forma directa a los jóvenes africanos, enumera algunas realidades negativas ante las que se encuentran, cuando señala que “pueden tentaros reclamos de todo tipo: ideologías, sectas, dinero, drogas, sexo fácil o violencia” (n. 63). Y les advierte, seguidamente: “estad alerta: quienes os hacen estas propuestas quieren destruir vuestro porvenir”. Como antídoto, el Papa los llama a una madurez integral, explicando que “para alcanzar el discernimiento, la fuerza necesaria y la libertad para resistir a esas presiones, os animo a poner a Jesucristo en el centro de toda vuestra vida mediante la oración, y también mediante el estudio de la Sagrada Escritura, la práctica de los sacramentos, la formación en la Doctrina social de la Iglesia, así como a participar de manera activa y entusiasta en las agrupaciones y movimientos eclesiales”.

Aunque no emplee más el término “sectas”, sí se refiere en este documento a otras realidades relacionadas, y que podemos englobar bajo el término complejo y amplio de “nueva religiosidad”. En primer lugar, habla en el n. 90 de las denominadas “iglesias autóctonas africanas” o grupos cristianos independientes, que han surgido del seno de las Iglesias históricas asumiendo rasgos propios del alma del continente. Es un verdadero desafío ecuménico, porque introducen elementos nuevos en este empeño por la búsqueda de la unidad de los cristianos, y es necesario el discernimiento. Aunque el pontífice no lo comenta, es cierto que se hace difícil distinguir el carácter cristiano o no de cada movimiento, si se ha de catalogar como comunidad eclesial, como secta o como realidad sincretista.

Además, Africae munus contiene una valoración de las llamadas “religiones tradicionales africanas” (n. 92), siguiendo los criterios principales del acercamiento católico a las religiones no cristianas. Benedicto XVI señala que se trata de una amalgama de elementos espirituales que forman el humus en el que viven su fe los cristianos africanos, por lo que es preciso conocer “los verdaderos puntos de ruptura”, distinguiendo qué es cultura y qué es culto en cada momento y lugar. Eso sí, hay que rechazar de forma tajante “los elementos mágicos, causa de división y ruina en la familia y en la sociedad”. Junto a esta valoración negativa encontramos también una llamada a aprovechar lo que no contradiga a la fe cristiana, con vistas a la inculturación del evangelio, por lo que la Iglesia podría examinar “ciertos elementos de las culturas tradicionales africanas que son conformes con las enseñanzas de Cristo”.

Acto seguido, en el n. 93 el Papa observa la vinculación entre esta religiosidad africana y el fenómeno contemporáneo que se constata de “un cierto recrudecer de la hechicería. Renacen los temores y se crean lazos de sujeción paralizante. Las preocupaciones sobre la salud, el bienestar, los niños, el clima, la protección contra los malos espíritus, llevan en ocasiones a recurrir a prácticas tradicionales de las religiones africanas que están en desacuerdo con la enseñanza cristiana”. Se señala, a continuación, cuál es el reto, y cuál ha de ser la respuesta de la Iglesia: “el problema de la ‘doble pertenencia’ al cristianismo y a estas religiones sigue siendo un desafío. Para la Iglesia en África, es necesario guiar a las personas a descubrir la plenitud de los valores del Evangelio, mediante la catequesis y una profunda inculturación. Conviene determinar cuál es el significado profundo de las prácticas de brujería, identificando las implicaciones teológicas, sociales y pastorales que conlleva este flagelo”.

Palabras para Iberoamérica

Hemos visto la forma en la que Benedicto XVI ha aludido a las sectas en relación con la Palabra de Dios (exhortación Verbum Domini) y en el concreto contexto africano (exhortación Africae munus). Si, como he señalado en los artículos anteriores, se trata de las referencias de valor magisterial más destacado, no son las que ganan en cantidad. Éstas, como puede adivinar el lector que tenga algún conocimiento de la realidad de la Iglesia católica en el mundo, son las referentes a Iberoamérica (concretamente al continente suramericano, descontando a España y Portugal).

A lo largo de su pontificado, y sobre todo en los encuentros que ha tenido el pontífice con los obispos de aquella región en sus visitas ad limina apostolorum, las palabras del Papa sobre el fenómeno de las sectas y su desafío a la comunidad eclesial se han repetido, y aunque no tienen el mismo valor doctrinal que las exhortaciones apostólicas postsinodales, nos muestran, sin embargo, la preocupación de Benedicto XVI por este tema. Y, como dice una conocida expresión entre los vaticanistas, “de Roma viene lo que a Roma va”, es decir, que en las palabras del obispo de Roma puede adivinarse el eco de lo que previamente le han comunicado sus hermanos de las otras Iglesias locales.

Como punto de partida tenemos que señalar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM), que se celebró en mayo de 2007 en Aparecida (Brasil), y que inauguró el mismo Papa. En enero de ese mismo año, al dirigirse a la Pontificia Comisión para América Latina, Benedicto XVI afirma que “los hombres y mujeres de América Latina tienen una gran sed de Dios”. Es por ello, sigue diciendo, que “cuando la fe no se alimenta de la oración y meditación de la Palabra divina; cuando la vida sacramental languidece, entonces prosperan las sectas y los nuevos grupos pseudo-religiosos, provocando el alejamiento de la Iglesia por parte de muchos católicos. Al no recibir éstos respuestas a sus aspiraciones más hondas, que podrían encontrarse en la vida de fe compartida, se producen también situaciones de vacío espiritual”.

Un mes después, les dice a los nuncios del continente, reunidos en el Vaticano para preparar el gran evento eclesial, que la presencia consolidada de la Iglesia católica en la región debe hoy tener en cuenta, entre otras cosas, “el proselitismo de las sectas y la creciente influencia del secularismo hedonista posmoderno”. Para responder a lo que denomina una vez más “desafío de las sectas”, el pontífice alude al “cuidado de los valores y la conciencia para formar laicos maduros, la educación de los jóvenes con planes vocacionales apropiados, el compromiso por informar en modo adecuado la opinión pública sobre las grandes cuestiones éticas según los principios del Magisterio de la Iglesia y una presencia eficaz en el campo de los instrumentos de comunicación”.

Todo esto se refiere al período preparatorio de la Conferencia del CELAM. Cuando Benedicto XVI viajó en mayo a Brasil, ya en el avión un periodista le preguntó por el avance de las sectas en el continente, lo que supone una “hemorragia” de fieles católicos. De forma improvisada, como suele hacer en estas ocasiones, el Papa afirmó que el “éxito de las sectas demuestra, por un lado, que hay una difundida sed de Dios, una sed de religión, las personas quieren estar cerca de Dios y buscan un contacto con Él. Y naturalmente, por otro lado, aceptan también a quien se presenta y promete soluciones a sus problemas de la vida cotidiana”. ¿Pistas del obispo de Roma? Ser más misioneros y más dinámicos al ofrecer respuestas a esa sed de Dios que tiene el ser humano, y ayudar a las personas para encontrar condiciones justas de vida, tanto en las situaciones concretas de pobreza como en las grandes cuestiones de la justicia social.

No entraremos en el análisis de lo que se dijo en la reunión episcopal continental sobre el tema, ya que se sale del objeto de este artículo, porque no es magisterio papal, pero sí a las palabras de Benedicto XVI en su visita. Por ejemplo, en su discurso a los obispos brasileños reunidos en la Catedral de São Paulo leemos que “entre los problemas que abruman vuestra solicitud pastoral está, sin duda, la cuestión de los católicos que abandonan la vida eclesial. Parece claro que la causa principal, entre otras, de este problema, pueda ser atribuida a la falta de una evangelización en la que Cristo y su Iglesia estén en el centro de toda explicación”. Añade que “las personas más vulnerables al proselitismo agresivo de las sectas –que es motivo de justa preocupación– e incapaces de resistir a las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo son generalmente los bautizados no suficientemente evangelizados, fácilmente influenciables porque poseen una fe fragilizada y, a veces, confusa, vacilante e ingenua, aunque conserven una religiosidad innata”.

Por fin, en su discurso de inauguración de la V Conferencia del CELAM, en el santuario mariano de Aparecida, después de señalar los principales logros positivos de las Iglesias locales iberoamericanas, el pontífice afirma que se percibe “un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas”.

Y al igual que este evento tuvo un prólogo, también contó con un epílogo. Un mes después de su vuelta a Roma, Benedicto XVI recibió a los representantes de la Fundación “Populorum Progressio” para América Latina y el Caribe. En su discurso leemos que “frente a la secularización, la proliferación de las sectas y la indigencia de tantos hermanos, es apremiante formar comunidades unidas en la fe, como la Sagrada Familia de Nazaret, en las que el testimonio alegre de quien se ha encontrado con el Señor sea la luz que ilumine a quienes están buscando una vida más digna”. Y, como curiosidad, en un encuentro con sacerdotes italianos en el verano de ese mismo año, les dijo en el diálogo que encontró en Brasil una Iglesia con notable vitalidad, donde “no sólo crecen las sectas”.

Después de todo esto, y como ya he dicho al comienzo, las referencias repetidas del Papa a este tema como preocupación pastoral las encontramos en el contexto de los discursos a los obispos iberoamericanos en sus visitas ad limina apostolorum, es decir, sus viajes periódicos a la Santa Sede –normalmente cada cinco años– para encontrarse con el sucesor de Pedro. A los prelados de Puerto Rico (julio de 2007) les habla del cambio religioso de los últimos tiempos, refiriéndose al “avance de las sectas o de otros grupos religiosos de amplia difusión actual” entre la población juvenil, que necesita por eso “una sólida formación religiosa”.

Cuando es el turno de los obispos costarricenses (febrero de 2008), les dice: “conocéis bien los riesgos de una vida de fe lánguida y superficial cuando se enfrenta a señuelos como el proselitismo de las sectas y grupos pseudorreligiosos, la multitud de promesas de un bienestar fácil e inmediato, pero que terminan en el desengaño y la desilusión, o la difusión de ideologías que, proclamando ensalzar al ser humano, en realidad lo banalizan”.

A los pastores de las diócesis de Guatemala (marzo de 2008) les indica que “la firmeza de la fe y la participación en los sacramentos hacen fuertes a vuestros fieles ante el riesgo de las sectas o de grupos pretendidamente carismáticos, que crean desorientación y llegan a poner en peligro la comunión eclesial”. Ante los obispos hondureños (junio de 2008) constata una vez más que “la difusión del secularismo, así como el proselitismo de las sectas, es fuente de confusión para muchos fieles, y provoca además una pérdida del sentido de pertenencia a la Iglesia”, lo que debe traer consigo una reacción eclesial de “impulsar una extensa y audaz labor de evangelización, que se apoye, más que en la eficacia de los medios materiales o de los proyectos humanos, en el poder de la Palabra de Dios, acogida con fe, vivida con humildad y anunciada con fidelidad”.

Continuamos con los obispos de Panamá (septiembre de 2008), a los que el Papa señala, entre los desafíos principales de la Iglesia en su país, “el acoso de innumerables sectas”, y traza una vez más el camino a seguir: sembrar la Palabra de Dios en los corazones para una mejor maduración en la fe. Y saliéndonos del género pero no del contexto geográfico, hay que destacar el discurso de Benedicto XVI al embajador de El Salvador ante la Santa Sede, cuando presenta sus credenciales en octubre de 2010, y el pontífice afirma que “sería extraño que los discípulos de Cristo fueran neutrales ante la presencia agresiva de las sectas, que aparecen como una fácil y cómoda respuesta religiosa, pero que, en realidad, socavan la cultura y hábitos que, desde hace siglos, han conformado la identidad salvadoreña, oscureciendo también la belleza del mensaje evangélico y resquebrajando la unidad de los fieles en torno a sus Pastores”.

Tras analizar de forma sintética las palabras de Benedicto XVI sobre las sectas y la nueva religiosidad a lo largo de su pontificado de casi ocho años constatamos, pues, una línea continua de pensamiento y una llamada clara a la nueva evangelización, con sus diversos acentos según los lugares y situaciones, como respuesta a lo que es un claro desafío a la acción misionera de la Iglesia. Como en el resto de temas, su magisterio ha sido brillante y apropiado para la situación del mundo actual y el papel de la comunidad cristiana en él. En el centro, siempre, Dios.