"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 11 de febrero de 2023

Católicos fervientes y científicos

 



LA CIENCIA Y LA FE ESTÁN REÑIDAS TAN SOLO EN LAS MENTES DE LOS ENEMIGOS DEL CRISTIANISMO

Los que creen que ciencia y fe son mutuamente excluyentes, son los que nada saben ni de ciencia, ni de fe.

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Método científico

Roger Bacon, sacerdote católico, siglo XIII

Lenguaje de programación BASIC

Mary Kenneth Keller, monja católica, siglo XX

Teoría de transmisión de enfermedades por vectores

Carlos Finnlay, médico y científico católico, siglo XIX

Vacunas

Louis Pasteur, médico y científico católico, siglo XIX

Método contable por partida doble

Fray Luca Pacioli, sacerdote franciscano, siglo XV

Avances en la astronomía

Nicolás Copérnico, canónigo, siglo XVI

Notación musical (la actual escala musical)

Guido de Arezzo, monje benedictino, siglo XI

Genética

Gregor Mendel, sacerdote católico, siglo XIX

Descubrimiento del genoma humano

Miriam Stimson, monja dominica, siglo XX

Lectura táctil para ciegos

Louis Braille, músico católico ciego, siglo XIX

Avances en procedimientos de cirugía

Guy de Chauliac, médico y ortopedista católico, siglo XIV

Código HTML (lo que hace posible que hoy exista la Internet)

Robert Busa, sacerdote católico, siglo XX

Descubrimiento del arsénico

Alberto Magno, sacerdote dominico, siglo XIII

Lenguaje de señas (para sordomudos)

Pedro Ponce de León, sacerdote benedictino, siglo XVI

Derecho Internacional

Francisco de Vitoria, sacerdote católico, siglo XVI

Estudios precursores a la mecánica de Newton

Jean Buridan, clérigo católico, siglo XIV

Escala de Mercalli, primera escala para medir los terremotos

Giuseppe Mercalli, sacerdote y vulcanólogo católico, siglo XIX

Teoría del Big Bang (creación del universo)

George Lemaitre, sacerdote y científico católico, siglo XX.

Manuel María Carreira, Sacerdote Jesuita.

Astrofísico, asesor de la NASA en varios proyectos

Siglo XXI

sábado, 22 de mayo de 2021

Científicos británicos: «Aconsejamos al gobierno asustar a los ciudadanos durante la pandemia»

 



 

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«Nuestro trabajo ha sido poco ético y totalitario». Así lo admiten algunos científicos británicos, miembros de un comité que fomentó el uso del miedo para controlar el comportamiento de la gente durante la pandemia de COVID.

(Duc in Altum)- Las declaraciones se pueden encontrar en el libro A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic [Un estado de miedo. Cómo el gobierno del Reino Unido convirtió el miedo en un arma durante la pandemia de COVID-19], de Laura Dodsworth, que se ha publicado en el Reino Unido hace unos días.

En el libro, algunos miembros del Scientific Pandemic Influenza Group on Behaviour (SPI-B) no ocultan su pesar por las tácticas empleadas.

En marzo del año pasado, el grupo SPI-B aconsejó al gobierno británico que aumentara «el nivel de percepción de amenaza personal» a causa de la COVID-19, porque en ese momento «un número considerable de personas no se sentía todavía suficientemente amenazado personalmente».

Gavin Morgan, psicólogo del grupo, afirma: «Está claro que utilizar el miedo como medio de control no es ético. Utilizar el miedo huele a totalitarismo. No es una posición ética para ningún gobierno moderno. Por naturaleza soy una persona optimista, pero todo esto me ha dado una visión más pesimista de las personas».

El SPI-B es uno de los subcomités británicos que asesoran al Grupo de Asesoramiento Científico en Materia de Emergencias (Sage), dirigido por Sir Patrick Vallance, el principal asesor científico.

Un científico del SPI-B le dice a Laura Dodsworth: «En marzo [de 2020] el gobierno estaba muy preocupado por la obediencia a las normas, porque creía que la gente no aceptaría ser confinada. Se discutió si el miedo era necesario para fomentar la obediencia, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo. La forma en que usamos el miedo es distópica. El uso del miedo era ciertamente cuestionable desde el punto de vista ético. Fue como un extraño experimento. Al final, el tiro salió por la culata porque la gente se asustó demasiado».

Otro miembro del SPI-B dice en el libro: «La psicología podría llamarse ‘control mental’. Esto es lo que hacemos. Está claro que intentamos hacerlo de forma positiva, pero en el pasado también se ha hecho un uso nefasto de ella».

Un miembro del comité advierte que «la gente está utilizando la pandemia para tomar el poder e impulsar cosas que de otro modo no sucederían… Tenemos que tener mucho cuidado con el autoritarismo que se está introduciendo». Y otro afirma: «Sin una vacuna, la psicología es tu arma principal… De hecho, la psicología ha tenido a disposición una epidemia».

Además de las advertencias explícitas sobre el peligro del virus, se acusa al gobierno de alimentar a la población con una dieta ininterrumpida de malas noticias, basada en las muertes y hospitalizaciones, sin poner nunca las cifras en contexto, por ejemplo, explicando si el número de muertes diarias estaba por encima o por debajo de las medias estacionales.

Otro miembro del SPI-B dice que estaba «asombrado por el uso de la psicología conductual como arma» durante la pandemia, y que «los psicólogos no parecían darse cuenta de en qué momento dejaban de ser altruistas para convertirse en manipuladores». Admisión explícita: «Tienen demasiado poder y esto les intoxica».

Steve Baker, vicepresidente del Grupo de Recuperación de Covid de los parlamentarios tories, ha dicho: «Si es cierto que el Estado ha tomado la decisión de aterrorizar a la gente para conseguir que se respetaran las normas, esto plantea cuestiones muy serias sobre el tipo de sociedad en la que queremos convertirnos».

A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic es, por tanto, un libro sobre el miedo. Miedo a un virus, a la muerte, a perder nuestros trabajos, nuestra democracia, nuestras conexiones humanas, nuestra salud y nuestras mentes. El miedo es la emoción más poderosa. En los seres humanos desempeña un papel fundamental en el proceso evolutivo. Pero eso también le convierte en una de las herramientas más poderosas de la psicología del comportamiento y, de hecho, ha sido y está siendo utilizada para manipular y controlar a la gente durante la pandemia.

Tras las declaraciones de los científicos conductuales, que han admitido haber asesorado al gobierno para aumentar la sensación de «amenaza personal» con el fin de atemorizar a la población para que se someta, son legítimas muchas preguntas: ¿cómo ha influido el miedo en la opinión pública? ¿Quién participa realmente en los procesos de decisión que afectan a nuestras vidas? ¿Cómo se utiliza la ciencia del comportamiento para manipularnos subliminalmente? ¿Cómo explotan los medios de comunicación el miedo? ¿Cuáles son los riesgos reales para el bienestar mental y físico?

La autora explica que desde el principio del confinamiento sintió una creciente preocupación por las consecuencias seguras e inevitables que la propagación del terror tendría en la población. Esta preocupación se ha visto confirmada por el hecho de que demasiadas personas consideran ahora a sus conciudadanos -incluidos familiares y amigos- como enemigos. El proceso de atomización social nunca ha sido tan pronunciado. ¿Cómo se puede reparar este daño?

Publicado por Aldo Maria Valli en su blog.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

miércoles, 6 de mayo de 2020

La persecución de científicos en el comunismo: una represión fanática que acabó en catástrofe


La policía del genocida Stalin.

ElentirVigo ENMar 25·9·2018 · 7:29  2
Según cierta propaganda, la izquierda es sinónimo de tolerancia y de amor por la razón y la ciencia. Algunos incluso presentan las ideologías de izquierdas como una forma de pensamiento científico.


A lo largo de la historia ha habido numerosos intentos de censurar el pensamiento científico en aras de unos determinados puntos de vista, y no sólo religiosos, sino también ideológicos. El reciente intento de censurar a la ciencia calificándola de “sexista” no es nuevo. Ni siquiera es la primera vez que la izquierda intenta censurar la ciencia porque contradecía sus tesis ideológicas. Sin embargo, pocos autores se atreven a profundizar en esta cuestión. ¿Por qué?

Una teoría pseudocientífica alimentada por prejuicios ideológicos

Una excepción es Luis del Pino, periodista e Ingeniero de Telecomunicaciones, que en agosto de 2015 publicó en su blog un artículo muy interesante, con este título: “El oscurantismo comunista y la persecución de científicos”. En aquel artículo habló del lysenkismo, una teoría pseudocientífica que debe su nombre a un científico próximo a Stalin, Trofim Lysenko, que condenaba la genética por considerarla una “pseudociencia burguesa” y “fascista”. ¿Y en base a qué? Por una parte, la teoría de la selección natural de Darwin chocaba con el igualitarismo ideológico comunista. Además, una dictadura atea como la URSS era reacia a aceptar las leyes de la genética de Mendel, porque además de científico fue un religioso católico. Es el mismo prejuicio que muchos izquierdistas sostienen hoy contra cualquier científico cristiano, por muy prestigioso que sea.

La censura de teorías científicas y las purgas de científicos en la URSS

Como explicó Luis del Pino en aquel artículo, en agosto de 1948 Lysenko llegó a conseguir que la Academia de Ciencias Agrícolas prohibiese las teorías genéticas de Mendel y la teoría de la evolución de Darwin. Pero sus planteamientos no se limitaron a censurar teorías científicas en base a premisas ideológicas, como recordaba Luis del Pino entonces: “Tres mil biólogos (¡tres mil!) fueron despedidos aquel otoño de sus puestos de trabajo en universidades y laboratorios por enseñar Genética o Teoría de la Evolución, empezando por los directores de numerosos centros y grupos de investigación”. En muchos casos, las represalias no se agotaron en la pérdida del puesto de trabajo: centenares de científicos soviéticos fueron enviados a prisiones, a los campos de concentración del Gulag e incluso a hospitales psiquiátricos, y otros incluso fueron ejecutados.

Los nombres de los represaliados serían hoy famosos si hubiesen sido condenados por la Iglesia, pero como fueron víctimas de una dictadura comunista, en muchos casos ni siquiera es fácil encontrar información sobre ellos. Os indico algunos de los purgados, principalmente citados por el doctor Vadim J. Birstein en su libro “The perversion of knowledge: the true story of Soviet science”, en el citado artículo de Luis del Pino y en otras fuentes que cito al final de esta entrada (obvia decir que la lista fue mucho más larga):

Nikolai Vavilov, eminente genetista ruso que fue sentenciado a muerte en 1941, la pena le fue conmutada y murió de hambre en prisión en 1943.
Isaac Agol, genetista, jefe del departamento de ciencia del Ministerio de Educación, trabajó con el Premio Nobel Hermann J. Muller. Fue arrestado y ejecutado por el NKVD en 1938.
Nikolai Koltsov, brillante genetista y director del Instituto Koltsov de Biología Experimental, fue atacado por Lysenko y tachado de “contrarrevolucionario” y “fascista”. Según la versión oficial falleció de un infarto en 1940, pero el bioquímico Ilya Zbarsky señaló que murió envenenado por el NKVD. El mismo día de su muerte, la esposa de Koltsov se suicidó.
Solomon Levit, genetista lituano, era director del Instituto de Genética Médica Maxim Gorky de Moscú, considerado el principal centro de genética médica del mundo en su momento. Señalado por Lysenko, el NKVD le detuvo el 11 de enero de 1938, llevándole a la prisión de Lubianka. Cinco años más tarde, y sin haber tenido noticias de él hasta entonces, su familia fue informada de que Levit había muerto de una “hemorragia cerebral”, término que el NKVD solía indicar como causa oficial de muerte para los ejecutados de un disparo en la cabeza. Su Instituto fue clausurado en el otoño 1939, lo que provocó un retroceso histórico en el estudio de la genética médica en la URSS.
Georgii Karpechenko, destacado genetista ruso, fue arrestado por el NKVD el 15 de febrero de 1941 bajo una falsa acusación de participar en un “complot antisoviético” por el mero hecho de discrepar de las teorías pseudocientíficas de Lysenko sobre los cultivos. Fue ejecutado el 28 de julio de 1941.
Leonid Govorov, genetista y botánico, fue arrestado por el NKVD el 15 de febrero de 1941, bajo la falsa acusación de “actividades antisoviéticas”. Murió en prisión en 1943.
Grigory Levitsky, citogenetista, fue arrestado por el NKVD el 28 de junio de 1941 por criticar las teorías pseudocientíficas de Lysenko. Murió en la prisión de Zlatoust el 20 de mayo de 1942.
El catastrófico resultado de anteponer el marxismo a la biología

A pesar de todo lo visto, las consecuencias más dramáticas de los disparates de Lysenko no fueron las purgas que él desencadenó, sino los planteamientos que promovió en el ámbito agrícola, al aplicar el marxismo a la biología. Como señala Thayer Watkins (“The Great Leap Forward period in China, 1958-1960”), Lysenko “decía que las plantas de la misma especie no compiten entre sí, sino que se ayudan mutuamente para sobrevivir. Esto estaba relacionado con la noción marxista de clases en las que los miembros de la misma clase no compiten, sino que se ayudan mutuamente a sobrevivir. De modo que la ideología marxista parecía apoyar la noción de que cuanto más denso era el grano sembrado, mejor era para el grano. Pero, en realidad, esta plantación cercana llevó al marchitamiento de las plantas después de la fase inicial de germinación“. Watkins señala que “Todas las tonterías de Lysenko tuvieron que ser aceptadas en la Unión Soviética y promovidas en propaganda como verdad científica. Los marxistas en China aparentemente creían que era la verdad. La realidad es que estas tonterías daban como resultado una menor producción de alimentos”. Para desgracia de muchos, los métodos de cultivo de Lysenko fueron implantados en la URSS y desde 1953 también en China, contribuyendo a las terribles hambrunas que mataron a millones de personas en ambos países.

Desde la extrema izquierda se sigue defendiendo a ese pseudocientífico

En la URSS hubo que esperar a la década de 1960, años después de la muerte de Stalin, para que Lysenko fuese defenestrado. Para entonces, el daño ya estaba hecho. A pesar de ello, algunos aún ensalzan a ese pseudocientífico. La web ultraizquierdista Nodo50 contiene artículos que aún le defienden; una web comunista se refiere a él como “un excepcional botánico experimentador” e incluso en la web de la Universidad Complutense de Madrid, una universidad pública, se puede leer un artículo en el que presenta a Lysenko como víctima de un “linchamiento”, en el que se leen cosas como ésta: “El linchamiento desencadenado por el imperialismo contra Lysenko trató de derribar el único baluarte impuesto por la ciencia y la dialéctica materialista contra el racismo étnico y social“. Por supuesto, ni una palabra sobre las purgas que Lysenko promovió. Todo esto reafirma un hecho: que el comunismo es indiferente a la realidad e incapaz de reconocer sus propios errores, incluso cuando han causado millones de muertos.

Bibliografía:

“The perversion of knowledge: the true story of Soviet science”, por Vadim J. Birstein.
“El oscurantismo comunista y la persecución de científicos”, por Luis del Pino
Lysenko y la biología proletaria, por Fernando Díaz Villanueva
“Stalinist Science”, por Nikolai Krementsov
“Paladines de la libertad y mártires de la ciencia: el trágico destino de los genetistas rusos”, por N.I. Borussa
“International science between the World Wars: the case of genetics”, por Nikolai Krementsov
“The Great Leap Forward period in China, 1958-1960”, por Thayer Watkins

(Foto: Agentes del NKVD, la policía política de Stalin, apuntando sus revólveres)
(https://www.outono.net/elentir/2018/09/25/la-persecucion-de-cientificos-en-el-comunismo-una-represion-fanatica-que-acabo-en-catastrofe/?fbclid=IwAR0jawhY_2pdhBr5OxPwVlUr4ymLhyuX3qI-cABEvtS1Wttlgr-Xv9ChroU)