"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 2 de septiembre de 2014

Paulo Coelho: de revolucionario ocultista a gurú de la autoayuda


Hace unos días, el novelista Paulo Coelho ha sacado al mercado su, por ahora, última novela, Adulterio. Reproducimos a continuación un artículo de Héctor G. Barnés sobre este autor, publicado en El Confidencial.
Ha vendido más de 150 millones de libros en todo el mundo. Tiene una fortuna valorada en unos 18 millones de dólares, aunque sus inversiones en apartamentos y fondos de inversión parecen señalar a una cantidad sensiblemente más elevada. Si imprimiésemos todas las imágenes motivadoras que llenan la red con sus frases y las pusiésemos una detrás de otra, el ser humano podría llegar a Saturno y volver unas cuantas veces. Pero, a pesar de ser una celebridad internacional, pocos conocen la verdadera historia del joven Coelho, plagada de experimentación sexual, drogas alucinógenas y samba psicodélica.
Es difícil averiguar dónde comienza el verdadero Coelho y termina el mito, dependiendo de si creemos a las fuentes originales o si damos completa validez a la voluminosa biografía que el compatriota del brasileño Fernando Morais publicó en 2008 bajo el nombre de El mago: la extraordinaria historia de Paulo Coelho (Rayo). En él, el de “satanista” es uno de los apelativos más cariñosos que recibe el autor de El alquimista. Como ocurre con Led Zeppelin o los Rolling Stones, las historias escabrosas –entre las que se encuentra un encuentro sexual deliberadamente realizado ante un paralítico– abundan en la biografía, redactada a partir de 200 diarios y 100 cintas que Coelho había acumulado a lo largo del tiempo.

Una juventud turbulenta
Que Coelho nació hace 67 años en Río de Janeiro –concretamente, el 24 de agosto– parece fuera de toda duda. También, que sus padres, un ingeniero y una museógrafa, no se lo pusieron nada fácil cuando a la edad de los 14 años, decidió ser escritor, inspirado por las obras de novelistas como Henry Miller o Jorge Luis Borges, pero también por las revolucionarias ideas de Karl Marx o Friedrich Engels. Todo lo que no fuese seguir la senda trazada de antemano por sus progenitores y que le debía conducir a ser ingeniero era considerada una excéntrica rebelión.
De ahí que, a la edad de 16 años, fuese enviado por primera vez a un psiquiatra. En vista de que ello no era suficiente, a los 19 dio con sus huesos por primera vez en el psiquiátrico, donde, como ocurrió con Lou Reed, fue sometido a una terapia de electroshocks. Entre las paredes del centro tuvo lugar su primer encuentro con las drogas psicodélicas, administradas para subsanar su pertinaz timidez. “Paciente con personalidad esquizoide”, rezaba el perfil clínico de Coelho. “Rechaza el contacto social y emocional, y es incapaz de expresar sentimientos o sentir alegría”.
El futuro escritor se escaparía del centro tres veces hasta que, finalmente, un doctor decidió ponerlo en libertad. En una sentencia muy propia de su autor, este reconocía haber perdonado a sus progenitores: “Ocurre todo el tiempo con el amor; cuando amas a alguien, quieres que cambie, que sea como tú. Y entonces puede ser muy destructivo”. Hasta el punto de estar a punto de acabar con su estabilidad mental.
Coelho saltó de la sartén a las brasas. Eran los años de la dictadura militar que duró dos decenios, hasta 1985. Un marco no muy propicio para un joven revolucionario que, tras pasar brevemente por la Facultad de Derecho, quería experimentarlo todo. Entre ello, las drogas: “cuando me uní al movimiento hippy y comencé a tomar toda clase de drogas, también sabía que algún día escribiría los libros que estoy escribiendo hoy en día”, reconoció a Süddeutsche Zeitung Magazin. El Che, Marx y Engels seguían figurando entre sus referencias, a las que comenzaron a añadirse referencias más esotéricas, lo que le llevará a fundar publicaciones que abordaban temas esotéricos y ufológicos como A Pomba o 2001.
Se convierte entonces en un icono de la contracultura no tan lejano a Alejandro Jodorowsky o Kenneth Anger, con su mezcla de ocultismo, drogas y música expansiva. Durante dicha época, escribe la frase “sumergirme en la magia negra es, para mí, el último recurso contra la depresión y la angustia”. Una enseñanza que poco tiene que ver con las que propugnaría décadas más tarde y que, aunque reconocerá como suya tiempo después, señalará que la pronunció una persona muy diferente: “Las razones que me llevaron a la magia negra pertenecen a mi pasado”. “Fascismo espiritual” fueron las palabras que utilizó para definir sus coqueteos con organizaciones escatológicas, que sirvieron de inspiración para Las valquirias (1992).

Los convulsos años setenta
Es uno de los artículos publicados en A Pomba lo que conduce al músico Raul Seixas a contactar con Coelho en el año 1972, lo que dará inicio a una de las ententes más peculiares del underground brasileño. Más allá de las diversas historias que vinculan a Coelho y su nuevo amigo con la Ordo Templi Orientis fundada por Aleister Crowley, lo cierto es que el futuro novelista comenzaría a afilar su pluma en canciones como «As Minas do Rei Salomao», «A Hora do Trem Passar» o «Cachorro Urubu», canciones que comenzaron a inquietar a las autoridades militares que, como es habitual, entendían entre poco y nada de esos jóvenes libertinos.
Producto de esos inventos fue la “soziedade alternativa” que seguía el principio de Crowley: “hacer lo que quieras debe ser toda la ley”. Se trataba de una especie de comuna artística itinerante, a pesar de que tenía una vocación más espiritual que material. Entre sus proyectos se encontraba la creación de Cidade de Estrelas, en Minas Gerais, que serviría como sede al colectivo. Curiosamente, el pasado año, Bruce Springsteen interpretó en directo en Brasil Soziedade alternativa, la canción de Seixas coescrita con Coelho que resumía su visión del mundo y que incluía versos como el anteriormente citado de Crowley o “todo hombre y mujer es una estrella”.
No es el único documento que ha pervivido de aquel episodio de la contracultura brasileña. El manifiesto de la sociedad aún se conserva, y expresaba en forma de decálogo algunos de los principios por los que se regía. Entre ellos se incluían reivindicaciones cercanas a la abolición de la propiedad privada (“el espacio es libre, todos tienen derecho a ocuparlo” o “tomar cosas es libre; todos tienen derecho a alimentarse del trigo de la creación”); el comunismo (“el tiempo es libre; todos tienen derecho a vivir su tiempo, a cumplir sus promesas y esperanzas” o “todos nosotros somos escritores, amas de casa, patrones y empleados”), así como referencias veladamente mágicas (“el gran milagro será que todos seremos capaces de caminar sobre la Tierra”). Enseñanzas no tan lejanas a las que ha propugnado en sus libros Coelho, y que tienen un origen mucho menos conservador del que muchos piensan. ¿Es la autoayuda coelhiana revolucionaria en su origen?
La tensión creciente organizada por la sociedad provocaría que, en el año 1974, Coelho fuese secuestrado a plena luz del día en Río de Janeiro por un comando de la DOI-CODI, el servicio de inteligencia que durante la dictadura se encargó de eliminar la disidencia en el país sudamericano. “El taxi en el que viajaba con mi mujer fue detenido por varios vehículos civiles”, explicó Coelho en la entrevista en SZ. “Fuimos golpeados, sacados del coche y nos pusieron capuchones negros en nuestras cabezas”.

Torturas en la Brasil militar
El escritor explica que fueron víctimas de dos tipos de torturas. Una de ellas, física: “Me tuve que desvestir completamente y fui sometido a electroshocks”, explicó. “Aunque era pura crueldad, la tortura psicológica era aún peor”. Coelho era introducido en una pequeña habitación congelada y completamente a oscuras en la que, periódicamente, sonaba una alarma. Poco a poco, comenzó a sentir cómo caía en la locura. A pesar de ello, no delató a ninguno de sus compañeros.
Las consecuencias de las torturas se dejarían notar durante mucho tiempo. Durante las semanas que siguieron a su liberación, el escritor no se atrevió a salir de casa. Pensaba que estaba siendo perseguido y su teléfono pinchado. Durante tres años, no pudo sacudirse de encima la sensación de que aún seguía preso en la celda. Este episodio acarrearía también graves consecuencias para su primer matrimonio, que terminaría poco después de ser liberados.
“Perdí todo el respeto de mi mujer debido a mi comportamiento en la cárcel”, ha confesado. Como él mismo reconoce, no contestaba a las llamadas de auxilio de su esposa por miedo a que, al quebrantar la prohibición de articular palabra, los militares tomasen represalias. Ello provocó que, al ser liberados, le reprendiese por su cobarde comportamiento –algo que Coelho ha reconocido en repetidas ocasiones– y le comunicase que, como él mismo había hecho, jamás le iba a volver a dirigir la palabra.
El autor de Adulterio conoció en 1980 a la artista Christina Oticica, con la que lleva casado más de tres décadas y que provocó un cambio sustancial en su vida después de un lustro trabajando en la industria musical. Pero el verdadero Coelho nació en 1986, después de que un extraño le convenciese en una cafetería de Ámsterdam de que debía realizar el Camino de Santiago. Una experiencia que cambiaría su vida y que le llevaría a escribir El peregrino. El resto es historia. Hoy en día, Coelho disfruta acudiendo al Foro Económico de Davos, del que se declara “un gran fan”, y donde ha aprendido que “los que toman las decisiones tienen los mismos problemas que tú o yo”.

jueves, 24 de enero de 2013

La Nueva Era según el P. Jordi Rivero


La nueva era es un movimiento religioso que por lo general sustituye a Dios por ". Esta energía se pretende utilizar para lograr la auto realización. Con este fin cada cual adopta creencias y prácticas de entre una multitud de posibilidades derivadas de todas las religiones existentes y de nuevas ideas que surgen continuamente. La nueva era se encuentra con frecuencia vinculada con los siguientes temas: Angeleología, Autoayuda, Adivinación, Conocimientos Ancestrales, Energía, Espiritualidad, Filosofía, Metafísica, Libros "Sagrados", Literatura Védica, Meditación, Salud, Religión, Yoga.

Juan Pablo II: 

«Es fuerte el impulso de creer en los falsos mitos del éxito y del poder; es peligroso abrazar conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica. ¡Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual!» -Juan Pablo a los jóvenes 26 Agosto 2004.

Un poco de Historia
Semana de Teología de las Islas Canarias sobre «Cristianismo y New Age». Fuente: Zenit

Los comienzos del fenómeno que conocemos como New Age, se pueden situar en la década de los 60 o 70 del siglo XX, en California, EE. UU. 

Sin embargo, dos o tres décadas antes ya las logias masónicas de esta ciudad editaban un semanario con el título «Nueva Era». Pero no será sino después de la guerra del Vietnam cuando comenzará una fuerte difusión de las ideas de la Nueva Era, que cristalizaron y tuvieron resonancia en todos los movimientos sociales y de compromiso que se desarrollaron en la década de los 80 y que han llegado hasta nuestros días. Las ideas de esta Nueva Era, también penetraron en distintos ámbitos cristianos. 

Esto lleva a que el Pontificio Consejo de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso publique un documento con el título: «Jesucristo, portador del agua de la vida, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era», en 2003, dónde se habla del fenómeno de la Nueva Era y sus relaciones con la fe de la Iglesia. 

A pesar de esto, es cierto que con anterioridad ya existían documentos del Magisterio tratando este fenómeno desde comienzo de los años 90, especialmente en los lugares más afectados por el fenómeno como México o Miami. 

Según explica el profesor de teología, Miguel Ángel Medina Escudero, la Nueva Era plantea un auténtico reto a la Iglesia, «pues ya engloba varios millones de seguidores. Lo particularmente importante de este movimiento no es lo que dice, sino lo que deja por decir. Es como una nebulosa que todo lo va penetrando, a la que es muy difícil oponer una resistencia, ya que no se sabe exactamente qué es». 

«Tiene algo de religión, de filosofía, de ciencia, cultura, arte, educación… pero no es nada de eso y lo es todo a la vez», indica. 

«En ella confluyen corrientes y materiales tomados de la mitologías más dispares; doctrinas de ciencias ocultas y de las ciencias más modernas; creencias y técnicas heredadas de la magia más primitiva y actitudes religiosas recolectadas de las religiones más universales, doctrinas gnósticas, principios de astrología, prácticas espiritistas, conocimientos esotéricos, técnicas de meditación…», informa. 

«Y la Iglesia debe tomarlo muy en serio –considera--, pues se está adentrando en la mentalidad de muchos cristianos, gracias a un sincretismo que no hace saltar las alarmas de la fe». 

Según el profesor, la Nueva Era plantea «muchos» peligros a la fe cristiana. «Despersonaliza al Dios de la revelación cristiana; desfigura la persona de Jesucristo, desvirtuando su misión y ridiculiza su sacrificio redentor; niega el evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación; vacía de contenido los conceptos cristianos de la creación y de la salvación; rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional; relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio; deforma el lenguaje dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos; se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos; descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado; diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana». 

Por eso, considera que todas las precauciones que tome la Iglesia «serán pocas». «Lo más llamativo es la poca información que hay de este movimiento entre los católicos, y la escasa importancia que le otorgan los responsables de la Iglesia». 

«Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno (que tiene puntos muy aceptables) y estar preparados para rechazar lo que es incompatible con nuestra fe», concluye el profesor. 


El siguiente escrito presenta los argumentos a favor de la Nueva Era a los cuales luego respondo.

Kaled Yorde (proponente de la Nueva Era)
Publicado en el diario venezolano "La Verdad", Junio, 2001.
El proceso de evolución espiritual del hombre es indetenible y avanza lenta e imperceptiblemente, pero de manera sostenida, y a pesar de que pareciera que estuviéramos en un callejón sin salida. Son tiempos de sufrimiento y de deshumanización abrumadora los actuales, producto de una sociedad sin alma y de una ciencia que actúa sin conciencia. 

Sin embargo, muchos han comenzado a caer en cuenta que la ciencia, la tecnología y un nivel de vida más alto para algunos, no producen necesariamente seres humanos más felices, ni hacen al mundo un lugar más agradable. ¿Razones? Muchas, pero la más importante es la ausencia de lo divino y lo esencial en el quehacer diario, es decir, la falta de Dios y de una vida divina genuina en el pensamiento, el sentir y las acciones del hombre. La consecuencia de esta reflexión genera como respuesta el nacimiento de un emergente movimiento espiritual mundial, espontáneo y transparente, que ha brotado de la luz interior de muchos hombres y mujeres, indistintamente del credo que profesen, nacionalidades, raza y condición social a las que pertenecen.

La Nueva Era representa el nacimiento de una nueva conciencia, una especie de apertura mental de tolerancia, fraternidad, reconciliación y una nueva manera de ver y de vivir la vida. La visión más nítida a la idea de lo que es la Nueva Era, la tiene uno de los ideadores del movimiento, David Spangler: "El nacimiento de una nueva conciencia y la percepción de la vida cotidiana como algo sacramental, como una búsqueda religiosa, intelectual, artística, afectiva y física de la experiencia sagrada que debería latir en el corazón de la nueva cultura holística que comienza a emerger y que habría de proporcionarnos un nuevo estilo de vida y una visión diferente del universo". 

La Nueva Era es un movimiento de crecimiento natural interior del hombre, producto del proceso de evolución espiritual que jamás se detiene, como ya se señaló. Carece de jerarquía, de dirigencia, de sumos sacerdotes, organización, etc., y lo que es más importante, de dogmas de fe. No se trata de una nueva religión que viene a sustituir a las viejas, sino el desiderátum de todas las religiones, con un objetivo claro: el fomento de la fraternidad universal fundamentada en que todos los seres vivos y el cosmos entero son criaturas de Dios, por lo que no puede haber en el proceso del vivir nada diferente a unión y solidaridad entre los hombres, bajo una única consigna: la del amor por todos y para con todos. 

En el núcleo del pensamiento de la Nueva Era reside la idea de que los seres humanos poseen muchos niveles de conciencia dentro de los cuales podemos perfectamente trabajar, sin quedar reducidos exclusivamente al nivel más inferior de todos, como es la vida material con sus apegos, confrontaciones, egoísmos, sectarismos, odio y violencia, temores y ansiedades. 

La Nueva Era constituye una cultura emergente que enseña al hombre a conocerse a sí mismo como hijo de Dios que es. Promueve esta idea la unión fraternal de todos los hombres, así como también el cultivo del amor por la naturaleza y hacia todas las criaturas vivientes, además de la práctica de los valores humanos y del bien, que conducen indefectiblemente a las correctas relaciones humanas. En otras palabras, las enseñanzas verdaderas de Jesús de Nazaret. 

El New Age, podado de algunos excesos y desviaciones producto de la mercantilización de estos tiempos, unificará todos los aspectos de la única verdad, admitiendo en su seno un sano sincretismo religioso. Este tendrá que ver con la promoción de la salud, la dieta, medicina natural, la práctica del yoga y la meditación, la creencia en la reencarnación como una verdad absoluta que los cultos oficiales deliberadamente ocultaron a los fieles, bajo un único credo: La Religión Universal del Amor y la Buena Voluntad. ¿Qué representa esto? Nada menos que el camino de la cristificación del hombre, quien se moverá con un nuevo grado de ampliación de conciencia. 

La apertura mental y conciencial de la Nueva Era conducirá a la autorrealización espiritual, estando el hombre consciente de que como hijo de Dios que es, debe siempre actuar como un ser divino en su trato con los demás. Es lo que Pablo el apóstol quería significar cuando señalaba que era necesario crucificar al hombre viejo que llevamos dentro, para darle nacimiento al hombre nuevo.

Lamentablemente, tal como ocurre en todo, el movimiento de la Nueva Era ha sido penetrado por intereses materialistas y por ello existen en su seno charlatanes y aprovechadores que comercializan productos para la supuesta transformación del hombre, la curación de las enfermedades, la buena estrella, etc. Esas cosas nada tienen que ver con la Nueva Era. El New Age no desdibuja para nada a Dios ni a Jesús; mucho menos desecha las enseñanzas espirituales que los grandes maestros han traído a la humanidad; todo lo contrario, las reafirman, afianzan y remarcan hondamente en el corazón de cada hombre, puesto que su filosofía básica no es otra que la práctica del amor incondicional y el bien hacia todo y todos.

Esta meta de la autorrealización del hombre y su cristificación, será alcanzada sin la intermediación de ninguna de las organizaciones religiosas existentes, las cuales volverán a ser lo que en el principio fueron: simples sitios o asambleas de fieles en donde la gente se reúna para orar. Como se puede apreciar, esta última idea no es agradable a los hombres religiosos sectarios y por ello atacan acérrimamente a los movimientos de la Nueva Era, por constituirse en una grave amenaza a la pretensión autoritaria y el control que se adjudican las organizaciones religiosas sobre las almas de los hombres y su salvación.

¿Cómo ha sido el proceso de penetración del New Age? -Del libro "Síntesis del Movimiento de la Nueva Era" de Eileen McGarrity.

1a. Etapa: Iglesia NO - Cristo SI: Etapa de penetración de las sectas de origen cristiano y en nuestros países, etapa de descrédito de la Iglesia y de los sacerdotes: "Yo creo en Cristo, pero no en los curas", fue un comentario que comenzó a difundirse y a oírse entonces, convirtiéndose casi en "slogan".
2a. Etapa: Cristo NO - Dios Sí: Etapa de invasión de la religiosidad oriental y de los gurúes orientales hacia el occidente cristiano.
3a. Etapa: Dios NO - Religión SI: Etapa en que asuntos seculares se convierten en cuasi-religiosos. En
política, el Marxismo; en la ciencia, el Freudismo y el comienzo de los movimientos del "desarrollo del potencial ilimitado del ser humano".
4a. Etapa: Religión NO - Sacralidad SI: Etapa de promoción de creencias y prácticas del ocultismo que
se promueven como sagradas: es ya la Etapa de la Nueva Era.

Este ha sido un proceso de penetración inadvertido y solapado, lento y paulatino, pero efectivo y certero. Han sido fases de alejamiento de la verdad que se han ido sucediendo una tras otra en todo el mundo.


Análisis sobre la Nueva Era.
Padre Jordi Rivero

Aprovecho el artículo de arriba para analizar a la Nueva Era.

La Nueva Era pretende tener "un objetivo claro": Un mundo nuevo caracterizado por la unidad, la fraternidad y el amor.  

¿Pero que hay detrás de las bellas palabras que utiliza la Nueva Era?

La Nueva Era habla de Dios pero ¿de que Dios?.
"Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio"  Gálatas 1,6

Los adeptos de la nueva era se lamentan de la carencia de Dios en el ambiente y pretenden ser la vanguardia de un resurgir espiritual, pero su concepto de Dios es muy distante del Dios de Abraham, Isaac y Jacob; del Dios que Jesús nos reveló como Padre. El dios de la Nueva Era no es el Dios trascendente, sobrenatural, que interviene en la historia, que nos ama, que establece una alianza con Sus Mandamientos. El dios de la Nueva Era no es mas que la "energía interior" de cada persona. El hombre no es movido por la gracia de Dios sino por un "crecimiento natural interior del hombre, producto del proceso de evolución espiritual que jamás se detiene" (citamos el artículo de arriba). Se trata entonces de un dios impersonal. Conectarnos con el dios de la Nueva Era es conectarnos con nuestro propio ego. Según el lenguaje de nueva era: "El advenimiento de la nueva era, nos plantea el desafío de conectarnos con nuestro yo interior". Solo nuestro ego es capaz, según este pensamiento, de "enfrentar la paradoja de los tiempos modernos, donde la ciencia y la tecnología no han dado solución a los problemas fundamentales del Hombre" 

La nueva era pretende reconciliar lo que es contradictorio: El Dios Personal, Todopoderoso (cristianismo) y el "dios energía" que se confunde con la materia (panteísmo). También invocan a muchos dioses. Un ejemplo de ello: El IX Encuentro Feminista en Playa Tambor, Costa Rica, 2-XII-02. El parte dado por las femenistas relata la noche de apertura: "Invocando a las diosas ancestrales, las mujeres, conducidas por las "xamanas" de la Cueva Holística se entregaron a la noche, en un ambiente de profunda reflexión y espiritualidad. Con maracas, velas e incienso, el ritual de inauguración incluyó a las mujeres negras, aztecas, mayas, incas, caribeñas, blancas, entre otras, ubicadas en los cuatro puntos cardinales y haciendo referencia a los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego."

La nueva era es una religión hecha al gusto del consumidor.  
"no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error"  Efesios 4,14

Mezcla los elementos religiosos que el hombre considera atractivos para satisfacer su necesidad espiritual, es decir para "sentirse bien" sin necesidad de someterse a la voluntad de un Dios que exige morirse a si mismo y seguir tras de El con la cruz. La Nueva Era es mas emotiva que doctrinal.

Un anuncio de libros de la Nueva Era ofrece el "correcto manejo de los conocimientos ancestrales como el yoga, el feng shui, la meditación, le permitirá controlar y equilibrar sus energías, y desarrollar sus potencialidades latentes". Pero, ¿Cual es la fuente de estos conocimientos y quien decide lo que es su "correcto manejo"?.  

Mientras la nueva era dice que no necesita Iglesia, la verdad es que Jesús personalmente la instituyó con jerarquía y autoridad:

Jesús le dice a Simón: "Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto ates en la tierra será atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedara desatado en los cielos" (Mt 16, 18-19) Mas sobre los fundamentos de la Iglesia >>>

En la Nueva Era cada cual toma lo que le gusta de cada religión y lo acomoda para crearse su dios y su religión. En este mundo abundan las medias verdades. Es verdad, por ejemplo, que Dios nos "entiende" y nos "acepta como somos". Pero, a diferencia del verdadero Dios, el dios de la Nueva Era no exige conversión. Se justifica cualquier pecado y este sigue esclavizando al hombre. Es un "dios" que no se compromete con nosotros ni espera de nosotros ningún compromiso. Ese dios es muy diferente del que nos reveló Jesucristo muriendo por nosotros en la cruz.

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. - Mateo 16,24

El hombre se pone en lugar de Dios. 
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. - Juan 3,16

La Nueva Era es una religión diseñada a la medida del hombre moderno que se ha hecho el mismo su propio dios. Por esa razón invita a cada persona a escoger de cada religión según su gusto. Se han hecho mas sabios que Cristo. Ahora cada hombre es su propio camino, su verdad y su vida. El mismo se absuelve, el mismo se salva. El crecimiento espiritual se reduce a una técnica personal con pretensiones de endiosamiento:

"en el núcleo del pensamiento de la Nueva Era reside la idea de que los seres humanos poseen muchos niveles de conciencia dentro de los cuales podemos perfectamente trabajar, sin quedar reducidos exclusivamente al nivel más inferior de todos, como es la vida material con sus apegos, confrontaciones, egoísmos, sectarismos, odio y violencia, temores y ansiedades."

Según la Nueva Era (artículo de arriba):

la "autorrealización del hombre y su cristificación, será alcanzada sin la intermediación de ninguna de las organizaciones religiosas existentes". 

El hombre de la Nueva Era se "cristifica" a si mismo, no necesita de Cristo. Queda entonces claro que Cristo para ellos no es el Salvador del mundo, sino tan solo un ejemplo de lo que el hombre puede lograr por si mismo.

La Nueva Era cita a Jesús, pretende reconocerlo, pero manipula sus enseñanzas y lo contradice esencialmente. 

En la Nueva Era Jesús queda reducido a un maestro obsoleto de una vieja religión supuestamente superada.  ¡El hombre cree haber superado a Jesucristo! Ahora se cree capaz por si mismo de la "autorrealización espiritual" y de entrar en la "cultura holística" (nombre sofisticado para la mezcolanza de ideas de diferentes religiones que se propone).  Nada nuevo, en realidad. Es la antigua arrogancia de lucifer y del gnosticismo.

La Nueva Era es particularmente alérgica a cualquier dogma o estructura . 
La Nueva Era, según nos dice el artículo de arriba:  "Carece de jerarquía, de dirigencia, de sumos sacerdotes, organización, etc., y lo que es más importante, de dogmas de fe".  Esta es una clave importante para comprender el grave error que es la Nueva Era. Es algo emotivo pero carente de doctrina.

El amor auténtico conlleva orden y compromiso en torno a la verdad. En el principio Dios puso orden en el caos. Igual ocurre espiritualmente. Los cristianos buscan liberarse de la opresión y del caos del mundo pero se someten por amor al orden de Dios obedeciéndole en todo.

Jesús le respondió: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado". -Juan 14,23-24 

Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. - I Pedro 2, 4-5

La ausencia de dogmas, de jerarquía, de organización y de sacerdocio puede ser muy atractiva al hombre moderno, pero refleja que no hay en la Nueva Era ninguna verdad fundamental (dogma) y ninguna forma constructiva de vida (organización)

Los Dogmas

En la Nueva Era, al no haber revelación, no puede haber dogmas, (verdades absolutas comunicadas por Dios). No hay tampoco estructuras ni jerarquías que ordenen la vida en relación con un Dios supremo y con los hombres.  

Muy diferente es el Dios de los judíos y de los cristianos. Es un Dios que se da a conocer, se revela. Por eso ambas religiones se fundamentan en dogmas. La palabra dogma tiene tres significados según el diccionario de la lengua española:

1. Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia.
2. Doctrina de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia.
3. Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión.

Estas doctrinas revelan el amor de Dios manifestado en Jesús y contienen mandamientos prácticos que nos ordenan en una forma de vida. Los cristianos se someten a las verdades que Dios revela. Hay por consecuencia una jerarquía de verdades que ordenan a la Iglesia y a la sociedad según los mandatos divinos, todo sometido a Dios como a la cabeza.

Mientras el amor une al amado y ordena todo hacia El. La Nueva Era busca liberarse de Dios y del orden que El ha establecido. La Nueva Era anuncia la "liberación" del hombre de todo orden espiritual. Ya no se obedece a Dios sino que el hombre se hace el mismo dios. En realidad, la Nueva Era no es nada nuevo: es la misma tentación del principio: "Seréis como dioses".  Aquí se delata quien esta detrás de esta honda espiritualista llamada Nueva Era.

¿ Con que remplaza la nueva era a los dogmas de la fe cristiana? 

La nueva era no se preocupa de trazar un proceso razonable para buscar la verdad y el desarrollo del hombre. Pretende mas bien lograr resultados extraordinarios como por arte de magia. Volvemos al artículo de arriba: 

"La Nueva Era representa el nacimiento de una nueva conciencia, una especie de apertura mental de tolerancia, fraternidad, reconciliación y una nueva manera de ver y de vivir la vida."

¿Que pueden significar estas palabras tan atractivas en el mundo de la Nueva Era?

Tolerancia: Los adeptos a la nueva era exigen que haya tolerancia ante todo comportamiento porque para ellos no hay referencia objetiva sobre el bien y el mal.  Pero saben ser intolerantes contra quienes se adhieren a los principios de moral. 

Reconciliación: Para el cristiano la reconciliación es la unión en Cristo de las partes que antes estaban separadas (Ej: el hijo pródigo). Esto requiere que ambas partes cedan, que haya reconocimiento de la necesidad de conversión y se mueven hacia la verdad objetiva. Pero la Nueva Era no admite la existencia de verdades universales que puedan unir a los hombres. Cada uno tiene su verdad. Por lo tanto la nueva era no es propicia para la reconciliación. Lo mas que puede aspirar es a un egoísmo compartido.

Una religión hecha por los hombres en la que se pretende unificar a todas las religiones.  

De una manera meramente humana los proponentes de la Nueva Era pretenden hacer una síntesis de todas las religiones escogiendo de cada una lo que les parezca mejor:  

Este (sincretismo) tendrá que ver con la promoción de la salud, la dieta, medicina natural, la práctica del yoga y la meditación, la creencia en la reencarnación como una verdad absoluta que los cultos oficiales deliberadamente ocultaron a los fieles, bajo un único credo: La Religión Universal del Amor y la Buena Voluntad.

No se trata de una nueva religión que viene a sustituir a las viejas, sino el desiderátum de todas las religiones.

En la Nueva Era el hombre mismo establece sus propias "verdades" y sus propios medios para auto-realizarse.  Pero, habiendo tantos hombres, cada uno haciendo su propio "desiderátum" tendremos que preguntarles como llegarán a la unidad tan querida. 

En realidad, la unidad no se logra inventando una religión sino solo obedeciendo a Dios quien a través de los siglos se ha revelado hasta llegar a la plenitud de los tiempos en que nos envió a Su Hijo. Solo Cristo nos puede unir en la verdad. El es la plenitud de la verdad que se ha revelado definitivamente. Cristo ya fundó su Iglesia hace casi 2000 años: La Iglesia Católica. 

La Nueva Era no es nada nuevo. Desde el principio han existido similares imposturas religiosas que han querido suplantar a Cristo y a Su Iglesia. Al comienzo del nuevo milenio no es de extrañar que el príncipe de las tinieblas prepare un plan para robar la nueva era que comienza. 

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra develará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne. -Catecismo de la Iglesia Católica  #675

Para todo católico con un poco de formación debe ser evidente que la Nueva Era es una religión radicalmente incompatible con el cristianismo, una impostura religiosa. Su amenaza debe animarnos a renovar nuestra fe en Cristo Jesús y dedicarnos a la nueva evangelización del mundo. 

Se puede decir de la Nueva Era lo que ya se ha dicho del marxismo: "Todo lo bueno que tiene no es nuevo y todo lo nuevo que tiene no es bueno".

sábado, 15 de diciembre de 2012

“NEW AGE”: La punta de un iceberg...

Volúmenes de autoayuda, esoterismo, secretos espirituales, magia, rei ki, gurús orientales, astrología, terapias sanadoras, “Insight”, técnicas adivinatorias, ángeles, y un sinfín de temas exóticos... signos visibles de la nueva era.

Autor: Miguel Pastorino | Fuente: sectas@montevideo.com.uy 
“NEW AGE”: La punta de un iceberg...
“NEW AGE”: La punta de un iceberg...
En febrero de 2003 la Santa Sede publicó un informe, el primero sobre el fenómeno de la “New Age” (Nueva Era), titulado “Jesucristo portador de agua viva...”, y pronto dará a conocer el segundo, continuación de aquél y que se llamará “Reflexión pastoral sobre la Nueva Era” Consulta Internacional que tuvo lugar en la Santa Sede, en el mes de junio de 2004, y de la cual participé junto a otros 21 especialistas de otros países y miembros de la Curia Romana .

Aunque mucho se ha escrito en los años noventa acerca de la Nueva Era, y aun la Santa Sede haya publicado su propia reflexión, debemos tener en cuenta que la Nueva Era asume en América Latina y en el Uruguay rasgos, expresiones, y énfasis particulares respecto de su manifestación europea y norteamericana, que es preciso conocer.

La propagación, en las librerías y supermercados, de inelegantes anaqueles exhibiendo volúmenes de autoayuda, esoterismo, secretos espirituales, magia, rei ki, gurús orientales, astrología, terapias sanadoras, “Insight”, técnicas adivinatorias, ángeles, y un sinfín de temas exóticos directa o indirectamente ligados a lo religioso, es una constatación para cualquiera de nosotros. Este “boom” literario no es más que la punta de un iceberg cuyo cuerpo mayor se hunde en aguas más profundas y veladas.

¿Qué es la Nueva Era?

La “New Age” (Nueva Era) no es una secta, no, ni una religión. Es, más bien, una vaga, dilatada e imprecisa corriente sociocultural, en que confluyen, acríticamente y sin ánimo de concierto, una caterva de ingredientes provenientes de las más diversas fuentes: religiones tradicionales, magia, terapias alternativas, gnosticismo, ocultismo, psicología transpersonal, espiritismo, física cuántica, ecología, meditación, ovnis, pensamiento positivo, teosofía, místicos, maestros espirituales...

Es frente a este panorama que el ecléctico consumidor de la Nueva Era, ávido de experiencias-cumbre,alérgico a toda manifestación espiritual que implique vínculos o compromisos institucionales, adopta y escoge los elementos que mejor se avengan con sus deseos o búsquedas personales.

Dilatada y cambiante, sin fundadores concretos y visibles, sin expresiones sociales y programáticas orgánicas, la Nueva Era evoluciona calladamente, propagándose en la intimidad y multiplicación de cursos, artículos ocasionales, revistas, libros, talleres, seminarios, gurús, conferencistas y a través de un extendido tejido de grupos pseudorreligiosos y sectas. Sus ideas y prácticas, su literatura y "espiritualidad" va penetrando también los poros de las grandes religiones e iglesias históricas.

¿Cuál es su origen?

Como podrá conjeturar el lector, las raíces de la “New Age” se abisman en los siglos remotos de la historia. Pero entre los precursores modernos de este complejo movimiento ha de citarse a Madame H. P. Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica (1875), cuyos postulados perviven entre los principales de la Nueva Era, y también a Rudolf Steiner y Alice Bailey. Ya más recientemente, en la década del 60, las Comunidades“Esalen” , en California, y “Findhorn” , en Escocia, se constituyeron, de hecho, en los centros experimentales y cuna del actual movimiento.

La Nueva Era viene infiltrándose en la intimidad de una cultura occidental fragmentada, desconsolada de sí misma, melancólica de sus propias fuentes, descreída de la razón, deshabitada de divinidad, fatigada, sin rumbos ciertos. "Un mundo en el que no sólo no sabemos adónde nos dirigimos, sino tampoco adónde deberíamos dirigirnos. (...) Ignoramos cuáles serán los elementos que darán forma al futuro... El viejo siglo no ha terminado bien." (Eric Hobsbawm) La mayoría de las personas que se sienten estimuladas y atraídas por la “New Age”, buscan auténticamente un sentido trascendente de la vida, amor, paz interior, consuelo físico y espiritual en medio de estas sociedades resecadas espiritualmente. Parafraseando a Chesterton podemos decir que cuando se deja de creer en Dios, no necesariamente no se cree en nada, sino que se comienza a creer en cualquier cosa.

Pero es necesario señalar que muchos de los precursores, gurús y difusores de la Nueva Era forman parte deuna verdadera "Conspiración" contra el cristianismo, al cual no se opone frontalmente, sino que anuncia simple y alegremente haberlo superado y sucedido, presentándose como la única religión del futuro, post cristiana, manifestándose como una espiritualidad cósmica y "holística", como un “despertar a una nueva conciencia”, y respetuosa de sus adeptos, pues la única ley es la de la propia subjetividad de sus creyentes.


La crisis cultural y la crisis de las religiones

La crisis de la modernidad, con su alergia a la autoridad, a la burocracia, a las mediaciones institucionales, ha puesto en crisis todas las instituciones modernas. Entre ellas, las grandes iglesias. Su lugar es ocupado por las llamadas “vías alternativas", ya en el campo médico, político o religioso.

La lógica instrumental de la tecnoeconomía ha ido por su parte colonizando la cultura, convirtiendo todo en mero producto de consumo. También "lo divino" es volcado al mercado en útiles envases descartables. Los urgidos clientes, deseosos de refrescantes dosis para el alma, van abrazando sucesivamente una y otra técnica espiritual, o varias a la vez, con la mente y el bolsillo fijos en su eficacia. Un floreciente y múltiple negocio se ha erigido entre nosotros, pródigo en fantasía, temas y libros afiebrados -prohijando como nuevas, turbulentamente, doctrinas e ideas seculares, cuando no milenarias-, en prolíficos grupos sectarios y movimientos pseudorreligiosos con apariencia empresarial... ¿O empresas con apariencia religiosa?

En lugar de vernos enriquecidos con la diversidad e identidad de cada una de las religiones, en lugar de preservar su historia, raíz y tradición, en lugar de asistir al diálogo entre ellas, la "New Age" va demoliéndolas una por una, disolviéndolas y transformándolas en una única espiritualidad cósmica, sin límites ni configuraciones definidas. Por otra parte, los fundamentalismos integristas, son, en el fondo, una reacción extrema y peligrosa contra este impulso de disolución y difuminación religiosas. ¿Una estrategia más de la globalización del pensamiento único en su expresión religiosa?


Una espiritualidad de mercado

En esta corriente cada cual se siente libre de incorporar a su personal credo aquellas vivencias, prácticas y ofertas que considere convenientes, ya sin yugo, ya sin censores, ya sin instituciones ni mediaciones que se interpongan en el camino. ¿Una religiosidad adecuada al sistema neoliberal que coloniza todos los ámbitos con su lógica instrumental, transformándolo todo en algo que se puede usar según el capricho de cada cual, a gusto del consumidor? ¿Un Dios a mi imagen y semejanza?

La “New Age” no acepta ninguna verdad que esté fuera del ámbito de la propia experiencia. Una libertad que deriva en el dogmatismo de la pura subjetividad: lo que a mí me gusta, lo que yo siento... porque a mí me gusta, porque yo lo siento así. Mera intimidad de sensaciones placenteras. Una “espiritualidad” que no sólo no une, sino que nos aleja cada vez más a unos de otros, que nos va encerrando a cada cual en un recóndito y esotérico ego, donde ya no hay lugar para el “molesto prójimo”. Una espiritualidad acorde a la mentalidad consumista donde no queda tiempo para mirar al otro, tan solo satisfacer la propia necesidad.

La Era de Acuario y la tradición gnóstico-esotérica

El mismo nombre, "New Age” remite a una concepción astrológica de la historia. El tiempo presente es el del pasaje de la era de Piscis –que correspondería a la era cristiana-, a la era de Acuario –que corresponde a la Nueva Era-. Con la llegada astrológica de Acuario nacerá una nueva humanidad, un nuevo orden mundial, una nueva forma de vivir y comprender la religiosidad, una era de paz, abundancia y armonía..., una Nueva Era donde el cristianismo alcanzaría su fin, y un nuevo paradigma emerge, listo para revelarnos sus secretos.

El “gran secreto” de los movimientos gnósticos, siempre reservados a una élite, ahora se vende en el “mercado religioso”. Mediante una iniciación progresiva en un cierto conocimiento (gnosis en griego), se alcanza la verdad escondida: “somos la divinidad”. He aquí las tres etapas de esta conciencia: “Dios está dentro de mí”, luego “Dios y yo somos una misma realidad”, y finalmente “Yo Soy Dios”.

La conciencia del “Yo Soy”, es la conciencia de la propia divinidad. Es la conciencia panteísta (pan: todo; theos: Dios), y por esta vía espiritual Dios no es ya una Persona. Ahora se trata de una energía impersonal que todo lo invade y del cual somos parte. Ya no hay distinción, “todo es la divinidad”, todo es“energía”.

Esta concepción se alimenta de la milenaria tradición esotérica (del griego esoteros: lo oculto), la cual canoniza a toda una serie de personajes de dudosa reputación y grandes maestros del ocultismo occidental, junto a magos, alquimistas, masones, rosacruces y teósofos. Círculos herméticos, logias masónicas y sociedades ocultistas caminaron siempre por carriles paralelos a los de las religiones tradicionales buscando secretos ocultos y una filosofía perenne. Pero la Nueva Era hace del esoterismo algo exotérico, es decir, público. Por ello la difusión de tanta literatura sobre ángeles, cábala, alquimia, libros apócrifos, y la fascinación por la brujería y las religiones precristianas (celtas, egipcios, asirios, etc).

Siguiendo a sus precursores teósofos, la Nueva Era ha puesto también el énfasis en las religiones transpersonalistas (que llamamos orientales) como el budismo y el hinduismo, de las que la Nueva Era toma los elementos que más le interesa. Un ejemplo claro es el de la creencia en la reencarnación, pero en un sentido evolucionista y positivo. Y aunque la reencarnación no es compatible con el cristianismo, muchos, manipulando los textos bíblicos, la presentan como de origen cristiano. 



Ecología mística, Channeling, y Maestros ascendidos

Una nueva sensibilidad ecológica, de carácter animista y panteísta –nuestro planeta recibe el apelativo de Madre Tierra (la primordial diosa Gaia)-, colorea la atmósfera “New Ag ", sacralizando toda la naturaleza hasta el punto de divinizarla.

La práctica del channeling (canalización) forma parte del abigarrado y pintoresco panorama de la Nueva Era. Es una versión moderna del espiritismo en que, por medio de ciertas “técnicas” se invocan espíritus de difuntos, así como también de ángeles, extraterrestres y seres divinos. Volúmenes de amplia difusión, comoUn curso de milagros, o el Libro de Urantia son fruto de locuaces voces del más allá, que peroran desde el otro mundo. ¿Acaso se trata de ediciones postmortem?

Los adeptos a la Nueva Era pretenden abrir sus mentes generosamente a numerosos "maestros espirituales" o "ascendidos", guías de la humanidad, que les dictarían en su conciencia lo que han de hacer, pensar y sentir, de tal manera que cada uno apela a su “maestro” o “ángel” para justificar sus acciones o decisiones irracionales. Estos “maestros ascendidos”, avatares, son hermanados y yuxtapuestos unos a otros en una perpleja y solidaria enumeración: Henoc, Elías, Moisés, Paracelso, El Morya, Noé, Mahachohan, Pitágoras, Confucio, Jesús de Nazareth, Hermes Trismégisto, Elohim, Buda, Nichiren, Mahoma, Krishna, Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva, Nabucodonosor, Serapis Bei, Lady Rowena, San Juan Bautista, Eliphas Lévi, Sanat Kumara, El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak, Francis Bacon, La Virgen de Fátima, El Conde de Saint Germain... y también algún E.T. Todos ellos serían manifestaciones del único “cristo cósmico”. 

Bajo el título de "Metafísica cristiana" –que nada tiene que ver ni con la árida rama filosófica, ni con el misterio de Cristo-, librillos y cursos saturan nuestro medio en un clima y lenguaje espiritualmente abiertos, positivos y agradables, pero no son más que instancias de iniciación al esoterismo, a la confusión irracional, y con cierta peligrosidad psicológica para quienes la practican. Tal vez esta sea una de las más delirantes manifestaciones “new agers” en Latinoamérica y de mayor difusión en Montevideo.



Entre novelas, manuales de autoayuda y revistas de moda

Entre los autores vinculados al movimiento directa o indirectamente podemos mencionar a M. Blavatsky, Annie Besant, Rudolf Steiner, Alice Bailey, Eileen Caddy, Marylin Ferguson, Michael Murphy, David Spangler, Louise L. Hay, la notable actriz Shirley McLaine, Louise Hay, Claudio María Domínguez, Enrique Barrios (con sus libritos sobre Ami el niño de las estrellas), y los sacerdotes Ricardo L. Gerula y Lauro Trevisan.

Pero las ideas de la “New Age” subyacen y se propalan en novelas que se constituyen en fenómenos de ventas editoriales, como las de Paulo Coelho, Bryan Weiss, y Dan Brown. Casos como “La Novena Revelación” (y siguientes), o el famoso "Código da Vinci" –invisible en cuanto a su calidad literaria-, son ciertamente un emblema de las zozobras e inquietudes en que navega la Nueva Era, y que han sumido en recónditas vacilaciones a más de un lector incauto.

Se multiplican toda clase de libros y artículos de dudosos autores sobre temas sibilinos y gnósticos, evangelios apócrifos manipulados, conocimientos secretos supuestamente “ocultados” por la Iglesia católica, cursos de parapsicología, adivinación, control mental, piramidología, chamanes, turismo astral, cábala, ufología, radiestesia, etc. Y así se van repletando los anaqueles de librerías y las góndolas de supermercados con toneladas de sus publicaciones.

Como habrá podido inferir el lector, en el terreno espiritual de la "New Age" cabe todo tipo de siembra, y cualquiera es sembrador. Si uno se acerca, por dar un ejemplo, a las charlas de los jueves en el Teatro del Círculo, podrá advertir títulos como: "Fe iluminada y no dogmática”. “Transmutar la energía”, “El Arcángel san Miguel y el maestro Saint Germain”, “Invocación al rayo violeta”, “Tarot angélico”, etc.

La superchería de numerosos mercaderes se aprovecha de la desinformación y la ingenuidad de mucha gente en temas religiosos.


Magia y ocultismo con fachada científica


La cosmovisión de la Nueva Era pretende ser holística, integradora y lograr la fusión entre religión y ciencia. Procura emplear un lenguaje pseudocientífico y se afana en presentar temas espirituales con un ropaje científico y viceversa. Esto explica la promoción de todo tipo de terapias alternativas y de pseudoterapias, tal es el caso, por dar un ejemplo, de la “Terapia de vidas pasadas”. Supuestos psicólogos enseñan técnicas hipnóticas para regresar a supuestas vidas anteriores. Y así encontramos toda clase de fetichistas, astrólogos, videntes y brujos cobijados bajo nebulosos títulos como el de “parapsicólogo” o “terapeuta”. 
En el fondo está el viejo anhelo de la magia y de la ciencia: tener técnicas que logren manipularlo todo para propio beneficio.

Para sostener sus postulados como “científicos” recurren a la psicología de James y Jung, a la física cuántica de F. Capra, y a algunos escritos de Lessing, Theilard de Chardin, Maslow, A. Huxley y muchos otros.


De la meditación a la locura...

Aunque algunas terapias orientales (llamadas "alternativas" o "complementarias") puedan contener elementos valiosos, es necesario decir que, en el contexto en que son presentadas y vividas por la "New Age" en Occidente, la mayoría de ellas han deparado graves lesiones psicológicas y secuelas espirituales en muchos de sus adherentes. Baste mencionar que los viajes astrales, la invocación de maestros ascendidos, las meditaciones de hiperventilación y expansión de la conciencia, las regresiones hipnóticas y la casi totalidad de los métodos de control mental han generado delirios místicos, o de influencia, esquizofrenias, desdoblamientos de personalidad, y otros diversos estados psicopatológicos.


Nuevas sectas para la Nueva Era

A partir de los ochenta en los EE.UU., y de los noventa en el resto del mundo, las sectas de mayor crecimiento –que son precisamente las que enarbolan la bandera de la Nueva Era-, vienen prometiendo y ofreciendo toda suerte de bienestar por medio de estas técnicas "espirituales", técnicas muy costosas para el bolsillo, y peligrosas para la salud. Muchos de estos grupos se presentan, no como Iglesias, sino como Institutos o Centros de Rehabilitación personal, donde el lenguaje pseudocientífico y las estrategias de marketing son una simple fachada, bajo la cual se esconde una verdadera secta destructiva.

La avalancha del esoterismo
El enorme caudal de información esotérica se ha vuelto público, distorsionado y generador de no poca confusión, sobre todo para aquellos que no conocen algo mínimo de historia de las religiones y no distinguen la verdad de la ficción literaria, y más aún, para los que su cristianismo no pasa de un simple “barniz”.

De esta manera se ha desarrollado una avalancha de literatura, películas, y conferencias que dan nuevas interpretaciones a los conceptos y categorías teológicas del cristianismo, vaciándolas de sus contenidos originales, recreando y resignificándolo todo en calve ocultista y gnóstica, hasta el punto de querer “devolver” al cristianismo las “verdades secretas” durante siglos escondidas por la malvada Iglesia Católica.
El esoterismo actual es un buen negocio para más de un charlatán que se aprovecha de la ingenuidad de tantos sedientos de verdad, de paz, de amor y de armonía interior..., de Dios.

La Nueva Era dentro de la Iglesia

Juan Pablo II se ha pronunciado varias veces advirtiendo que el principal desafío para la Iglesia es la penetración de la Nueva Era en su propia pastoral. Retiros, catequesis, prédicas, manuales de aquí y allá trasuntan el universo de la "New Age". Y no son pocos los que se han dejado fascinar por otras “luces de colores” porque Jesucristo no les hace arder el corazón. ¿Habremos los cristianos opacado el misterio de Cristo?, ¿habremos ocultado el pozo de agua viva?, ¿habremos enmascarado de ideologías y racionalismos la fascinante presencia en el mundo de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios? ¿Transparentamos como Iglesia la luz de Cristo que resplandece sobre su rostro?

¿Católicos new agers?

En muchos retiros la Palabra de Dios es progresivamente dejada de lado. En su lugar, de modo creciente, se proponen técnicas psicológicas, meditativas y esotéricas. 
En varias parroquias se ofrecen cursos de Rei Ki y de Yoga muy poco purificados de sus contenidos orientales (karma, reencarnación, panteísmo, "chakras"...). El Eneagrama –un diagrama de tipología de la personalidad- es otra de estas técnicas promovidas, la cual se habría originado en el misticismo sufí... pulida, reinterpretada y difundida por iniciados en el esoterismo como Claudio Naranjo y Óscar Ichazo –fundador de la secta Arica-, seguidores del ocultista Gurdjief. Algunos jesuitas especialistas en el tema, que fueron devotos de esta práctica en EE.UU., se lamentan hoy de su ingenuidad.

Muchos catequistas, fascinados con novelas como las de P. Coelho, comenzaron, sin pretenderlo, a cambiar aspectos fundamentales de la fe. Y en algunos colegios regalan a los adolescentes el librillo Ami, el niño de las estrellas, cuyos contenidos nos disponen a la Era de Acuario, y cuyo Dios no es otra cosa que un conjunto de vibraciones energéticas.

Son muchos los católicos que se sienten ofendidos al ser observados por sus prácticas directa o indirectamente contrarias al Evangelio de Jesucristo y a las orientaciones de la Iglesia. Sus sinceras búsquedas espirituales no son suficientes. Hay que volver a decir que solamente Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, que no hay otro nombre dado a los hombres por el cual podamos ser salvados (Hch 4,12). Estamos necesitados de una renovación pastoral que inicie en los misterios de Dios a los fieles, que los disponga al encuentro personal y comunitario con el único Dios que salva, sana y libera.

El gran desafío

El primer informe Vaticano afirma: “...una invitación a encontrarse con Jesucristo,... tendrá más peso si se ve que quien la realiza es alguien que ha sido profundamente tocado por su propio encuentro con Jesús; porque lo hace no uno que simplemente ha oído hablar de Él, sino alguien que está seguro de “que Él es realmente el salvador del mundo (Jn. 4,42)”.

No es cuestión de copiar a las sectas, ni de consentir una espiritualidad sensiblera y emocionalista, sino de volver a la auténtica fuente: Jesucristo, en toda su verdad y sin recortes ni reduccionismos ideológicos conservadores o progresistas. 


Es urgente leer la sed de Dios de nuestra gente y dar respuestas eficaces. No es cuestión de métodos, es cuestión de testimonio, es cuestión de ver en los católicos el ardor de Jesucristo, de cristianos que vivan la pasión por el pobre, por el que sufre, y no se queden en discursos morales, de cristianos que irradien el amor de Dios y el gozo de anunciar sus maravillas. Sólo así los jóvenes podrán ver un cristianismo para ellos, que los mueva a soñar, a ser auténticos, a vivir con un Dios vivo y verdadero. Sólo así encontrarán un Dios que los arranque de un mundo cerrado en el consumo, el inmediatismo y la superficialidad que congela tantos corazones.

Una tarea como esta nos exige mucha humildad y apertura a un Dios que no se cansa de insistirnos en la primacía de su gracia, de su amor y de su Palabra que no pasa de moda.
Si hay una crisis en la Iglesia, esa es una crisis de espiritualidad y he ahí donde hemos de renovarnos volviendo a la fuente, para no salir a buscar otros pozos donde nos vendan caricaturas de la verdadera experiencia de Dios. “Seremos místicos, o no seremos”. 

Por otra parte la formación crítica y solidamente fundamentada, en el mundo de las religiones, en teología, historia y filosofía (tan relegadas por una educación pragmática y neoliberal) será siempre una buena prevención para no caer presos de las fábulas de nuestro tiempo que confunden la realidad con la ficción.



Finalmente, no deberíamos olvidar la advertencia de San Pablo: 


“Predica a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta, hazlo con mucha paciencia y conforme a la enseñanza. Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados por sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, apartarán los oídos de la verdad y los desviarán hacia las fábulas. Tú sin embargo, procura ser siempre prudente, soporta el sufrimiento, predica el evangelio y dedícate plenamente a tu ministerio”. (2 Tim 4,2-5)