"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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lunes, 11 de mayo de 2020

La ex adepta de un grupo polígamo escindido del mormonismo cuenta su historia.


FUENTE: La Nación

El caso de Rebecca Musser recorrió el mundo. A sus 19 años, víctima de una secta religiosa muy estricta, fue obligada a casarse con un hombre de 85 años. Después de muchos años, ella logró derribar a la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFJSUD), una escisión del mormonismo, y ahora su historia fue hecha un especial del canal televisivo NBC, tal como leemos en La Nación.

El líder de la secta, Warren Jeffs, cumple la condena de cadena perpetua después de ser declarado culpable de una serie de cargos que incluyen agresión sexual a un niño, múltiples denuncias de violación e incesto. Rebecca, que ahora tiene 47 años, dio una entrevista exclusiva al programa “Dateline” y contó su terrible historia. Ella estaba casada con el predecesor de Jeffs, Rulon Jeffs, conocido por sus seguidores como tío Rulon, y fue quien llevó adelante una gran batalla para derribar a la IFJSUD de la que formaba parte, con sede en Utah, en Estados Unidos.

“Tenía 85 años y yo 19. Me resigné al hecho de que era mi destino rendirme a él”, sostuvo en una exclusiva entrevista en el programa “Dateline” de NBC News sobre su marido, quien, además, también estaba casado con otras 64 mujeres. La mujer soportó años de abuso sexual hasta su muerte en el año 2002, a la edad de 92 años. Después de su fallecimiento, ella pudo escapar del complejo al escalar un muro que rodeaba la casa y persuadir a los guardias armados que controlaban el lugar.

Cuando murió su marido, uno de los hijos de Jeffs se convirtió en el nuevo líder de la IFJSUD y ella, después de huir, ayudó a derribar al sucesor. Rebecca vivió un tiempo en Oregón y se quedó con uno de sus hermanos que también había huido de la secta. “Y lo hice, finalmente me di cuenta de que no podía decir sí a algo con lo que ya no estaba de acuerdo, y lo hice, dejé una nota en mi cama. Pude escapar de los guardias de seguridad y ser libre”, confesó. En el programa especial, Rebeca vuelve a visitar el lugar en donde estaba la secta, en donde vivió y sufrió tantos años. “Es difícil regresar. Trae muchos recuerdos que todavía están realmente recientes”, dijo entre lágrimas.

jueves, 18 de abril de 2013

Secta mormona: la ¿revelación? "celestial" continúa y se adapta a los nuevos tiempos y a las conveniencias del momento



Reproducimos un artículo reflexivo del sacerdote Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y que ha publicado en el blog que tiene esta institución alojado en el portal InfoCatólica.

Hace unos días la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD), cuyos integrantes son conocidos como mormones, ha celebrado su 183ª Conferencia General. No conocía este evento, y me ha sorprendido ver el despliegue de medios de un acontecimiento central para la vida de esta secta de origen cristiano, que desde que fue fundada en el siglo XIX por el visionario norteamericano Joseph Smith ha hecho de estas Conferencias Generales un momento fundamental en su desarrollo doctrinal. Además de miles de personas que asistieron durante dos días al inmenso auditorio de Salt Lake City (Utah, EE.UU.) en el que tuvo lugar, otros muchos la siguieron en directo vía satélite en los principales centros mormones de más de 85 países y a través de Internet. Como acaban de hacer público, cuentan con casi 15 millones de miembros y miles de misioneros en todo el mundo.

No es una simple asamblea a lo grande de un grupo religioso. Hay algo que ha llamado poderosamente mi atención, al ver algunos vídeos de la Conferencia General mormona y leer algunos de sus textos. Y es la concepción totalmente abierta de la revelación que tienen. La presentación del evento en su página de Internet, que servía para invitar a los miembros a prepararlo bien, no dejaba lugar a dudas: “la Conferencia General tiene por objeto ser una experiencia en la que se reciba revelación a medida que los participantes aprendan de los profetas y apóstoles vivientes mediante el poder y la influencia del Espíritu Santo”. El lector no mormón puede sorprenderse al leer esto. ¿Profetas y apóstoles? No deben de ser los del Antiguo y Nuevo Testamento respectivamente… ¿Entonces?

En la jerarquía de la IJSUD encontramos esta nomenclatura para referirse a sus máximas autoridades. Detengámonos en su “eclesiología” para entender algo mejor todo esto. Para los mormones hay dos órdenes ministeriales principales: el “sacerdocio de Melquisedec” (o sacerdocio mayor) y el “sacerdocio de Aarón” (menor). Al primero, que es el que nos interesa, perteneció Adán, y a partir de él los grandes patriarcas del Antiguo Testamento, aunque le fue quitado al pueblo de Israel en los días de Moisés. Jesús restauró y ejerció este sacerdocio, ordenando a los apóstoles en él, pero tras la muerte del colegio de los Doce se perdió. Es lo que los mormones han llamado “la Gran Apostasía”, el período comprendido entre los tiempos de Jesús y –¡oh casualidad!– la aparición de Joseph Smith en escena y la fundación de la secta. Durante todos esos siglos, no hubo Iglesia de Cristo ni Evangelio verdadero sobre la tierra, según los mormones. La comunidad iniciada por Jesús da un salto increíble del siglo I al siglo XIX.

Sigo, para no perdernos. En 1829 tuvo lugar la restauración del sacerdocio de Melquisedec. ¿Cómo? Pues con la ordenación de Joseph Smith y su compañero Oliver Cowdery. ¿Y quiénes los ordenaron? Nada menos que los apóstoles preferidos del Señor –Pedro, Santiago y Juan–, bajados del cielo para la ocasión. Está muy difundido entre los mormones un cuadro que muestra la escena, con los apóstoles imponiéndole las manos al fundador de la IJSUD. El año siguiente tuvo lugar la fundación de la secta. Y entonces, con la Iglesia y la verdad evangélica restauradas sobre la tierra, volvió a haber profetas, hombres escogido por Dios para guiar y dirigir a su pueblo, comenzando por el mismo Smith. Además de su función magisterial y de interpretación de la Palabra de Dios, el profeta “recibe revelaciones y direcciones del Señor para el beneficio de todo el género humano”.

¿Algún profeta contemporáneo? Por supuesto que sí: el presidente de la IJSUD, “creen que posee el derecho de recibir revelación para toda la Iglesia. Ninguna persona, excepto el profeta escogido y presidente de la Iglesia, puede ser el receptor de la voluntad de Dios con respecto a los miembros de la Iglesia, éstos a su vez siguen fielmente los consejos de éste su líder y le guardan un gran amor y respeto”. El actual tiene nombre y apellido: se llama Thomas S. Monson y desde 2008 es el 16º profeta, contando desde Joseph Smith, el primero de los tiempos modernos. Y ojo a lo que afirman en su biografía: “él es un profeta, vidente y revelador, lo cual significa que recibe guía específica para dirigir la Iglesia en la tierra en nuestros días de parte del Señor. Esas instrucciones son para todo ser humano que habita la tierra y no sólo para los miembros de la Iglesia”. Ahí queda eso.

El profeta no está solo en la dirección de la IJSUD, ya que cuenta con el Quórum de la Primera Presidencia (formada por él mismo y sus dos consejeros) y, por debajo, el Quórum de los Doce Apóstoles. Este último, cómo no, son la restauración del grupo apostólico del mismo Jesús después de la ya citada “Gran Apostasía”, y lo han dejado todo para anunciar el Evangelio. Al igual que el profeta, estos doce también son “profetas, videntes y reveladores para la Iglesia”. ¿Cuál es el procedimiento para entrar a formar parte de este comité directivo de la secta tan restringido? Simplemente, en caso de vacancia de una de sus sillas, la Primera Presidencia escoge al sustituto “por medio de revelación” y, tras ser aprobado por el Quórum de los Doce Apóstoles, es ordenado como apóstol por los otros catorce ministros.

Pero la cosa no queda ahí. Los ordenados en el sacerdocio de Melquisedec van más allá, descendiendo en el orden jerárquico de la IJSUD. Tras la Primera Presidencia y los Doce Apóstoles encontramos a los Setenta, siguiendo la terminología bíblica de los enviados por Jesús. Ayudan a los apóstoles a regir la secta, pero no son profetas, ni videntes ni reveladores. En la historia mormona ha habido un momento, en 1989, en el que por el crecimiento y desarrollo del movimiento tuvieron que erigir otro Quórum de los Setenta. Precisamente en la reciente Conferencia General han nombrado a unos cuantos integrantes de estos grupos. Hasta aquí, todos estos integran las “autoridades generales”, debajo de las cuales se encuentran otras jerarquías menores que ahora no nos interesan.

Toda esta “jerarcología” es importante para entender a quiénes les llega la revelación de Dios en la IJSUD: directamente a las quince primeras autoridades (Primera Presidencia y Doce Apóstoles), e indirectamente a los demás dirigentes. Representantes de Jesucristo en la tierra, “son capaces de recibir revelación de Él sobre cómo dirigir su Iglesia”. Pero todo lo que supuestamente les dice el Señor no se limita a asuntos organizativos y eclesiásticos, sino que abarca los dogmas sostenidos por la secta, y que se apartan del cristianismo en cuestiones centrales como el misterio de Dios y la persona de Cristo (las personas de la Trinidad son seres diferentes, y al final su dogmática se convierte en un politeísmo), la escatología (con diversos niveles de gloria), la identidad de los ritos que llevan a cabo (ordenanzas), etc.

¿De dónde viene todo esto? De su concepción abierta de la revelación. Consultando los textos oficiales de la secta y lo que se habla en las Conferencias Generales de la IJSUD, encontramos declaraciones que muestran claramente esta idea mormona. Dieter F. Uchtdorf, de la Primera Presidencia, explica que “la divina obra de los profetas y de los apóstoles nunca cesa. En el período entre conferencias generales, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles siguen enseñando y ministrando al mundo. Los profetas y apóstoles nos hablan hoy”. Y de una forma totalmente personalizada, según parece, ya que como expresa el mismo Uchtdorf, “los miembros de la Iglesia tienen derecho a recibir revelación personal al escuchar y estudiar las palabras inspiradas que se pronuncian en la conferencia general”. Jeffrey R. Holland, uno de los Doce Apóstoles actuales, decía en una conferencia que “si enseñamos por el Espíritu y ustedes escuchan por el Espíritu, uno de nosotros se referirá a las circunstancias de ustedes y enviará una epístola profética personal sólo para ustedes”. Así se aseguran la atención de los adeptos en estos eventos centrales para el movimiento.

El problema, en el fondo, de la IJSUD y de otras sectas que nacieron en el mismo contexto de “reavivamiento” protestante, es la lectura libre de la Sagrada Escritura por parte de cada uno con la ayuda directa del Espíritu Santo y, por tanto, sin necesidad de una autoridad o magisterio que vele por la correcta lectura e interpretación de la Palabra de Dios. Ya sea por visiones, sueños, ángeles, visita directa de la Divinidad, inspiración… los líderes mormones pueden ampliar de forma constante el depósito de verdades reveladas por Dios. Contando con que, desde el inicio, la secta propone junto con la Biblia otra Escritura “complementaria”, pero igualmente importante –o más– que el Antiguo y el Nuevo Testamento: El Libro de Mormón. Completado, a su vez, por otros textos fundacionales revelados que se agrupan en Doctrina y convenios y La perla de gran precio.

La más genuina tradición cristiana sostiene que la revelación divina concluyó con la muerte del último apóstol. Este momento crucial en la historia de la Iglesia, en el que entró en juego la sucesión apostólica, no es el inicio de la “Gran Apostasía” como decía Joseph Smith, con ese salto eclesiológico hasta el siglo XIX. Es el momento en el que cobra su importancia la Tradición de la Iglesia, que incluye el magisterio, la lectura patrística, el sensus fidei del pueblo de Dios… Por un lado, hay que tener en cuenta, como escribía el místico castellano San Juan de la Cruz, que Dios “en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar”. ¿Un Dios mudo, entonces? No, nada de eso, porque por otro lado hay que tener en cuenta la acción del Espíritu Santo iluminando y dando vida a su Iglesia, constituyendo así la Tradición viva del pueblo de Dios.

Dios no puede contradecirse a sí mismo. La Iglesia no puede estar constantemente pendiente de “nuevas revelaciones”, y menos cuando niegan aspectos centrales de la salvación realizada por Jesucristo. Volvamos a escuchar las palabras de San Pablo defendiendo la verdad de la fe cristiana frente a otras propuestas falsificadoras. Él hablaba de la buena noticia de Jesús y prevenía ante los “otros evangelios”, no porque la suya fuera una revelación particular o una inspiración especial hecha en su experiencia singular del camino a Damasco o en cualquier otro momento, sino porque era lo transmitido por los apóstoles, testigos oculares de Cristo, y que coincidía con su experiencia de encuentro. Sus palabras son duras y directas: “algunos os desconciertan intentando deformar el mensaje evangélico de Cristo. Pero sea quien sea –yo mismo o incluso un ángel venido del cielo– el que os anuncie un mensaje diferente del que yo os anuncié, ¡caiga sobre él la maldición!” (Gal 1, 7-8). Versículo, por cierto, que podemos leer en inglés a la derecha del altar de la Catedral católica de Salt Lake City, en la cuna del mormonismo. No es una crítica católica a la IJSUD, como han dicho algunos. Son palabras de la Sagrada Escritura.

(extraído de: infories.com)

jueves, 31 de enero de 2013

Testimonio de ex-mormona: "descubrí que los mormones no tienen argumentos ni respuestas"



por Luis Santamaría 

Yasmin Oré Ramírez, hoy con 28 años de edad, nació y creció en Lima, Perú, en una familia de tradición católica… hasta que una amiga le invitó a los mormones. Entró en el mormonismo buscando gente acogedora, virtuosa y protectora, pero cuando ella intentó extender esa fe descubrió que ni se sostenía en la Biblia ni respondía al anhelo de su corazón.
Recogemos su testimonio en primera persona, tal como lo cuenta a Religión en Libertad y como lo ha transcrito el periodista Pablo J. Ginés, porque explica cuál es el proceso por el que se entra en este grupo, cómo captan nuevos miembros, cómo los entrenan y los envían a calles y casas. En la foto de la izquierda podemos verla con Luis Santamaría, de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

»Mi familia era católica, aunque mis padres no estaban entonces casados por la iglesia, por unos problema de partidas de bautismo quemadas o perdidas. Dejaron el tema y se casaron por lo civil. Me dieron una educación católica: hice la secundaria en el colegio Presentación de María, de religiosas, recibí los sacramentos, la comunión y la confirmación. A los 19 años estudiaba derecho, iba a misa e incluso cantaba en el coro, pero mi formación y mi fe era muy superficial.
»Yo había oído hablar de sectas demoníacas y satanistas, y mi papá me prevenía contra los Testigos de Jehová que tocaban a menudo a la puerta. Pero nadie me había hablado de los mormones

La amiga y la acogida
»Yo tenía una amiga en mi colegio de monjas que era mormona. Me dijo: “acompáñame un domingo a ver mi iglesia”. Así que un domingo me salté la misa para ir con ella a ver su iglesia. Y me gustó. La gente era muy acogedora: todos lo eran, las señoras, las chicas de mi edad, los chicos.
»Tenían reuniones para jóvenes en las que hablaban sobre las virtudes. A otros jóvenes quizá les parecería aburrido, pero yo era una chica con pocas amistades. No me gustaba salir de fiesta, las fiestas no me llenaban. En cambio, esta gente, que parecía tan pura, virtuosa e inocente, sí que me llenaba.
»Hoy que soy católica y adulta sé que tenemos que enfrentar el mal que hay en el mundo y en nuestras vidas, pero entonces, con 19 años, yo no quería enfrentarme a la realidad, no quería embarrarme. Yo quería protección, un entorno seguro, un grupo acogedor y virtuoso que me protegiese. Los mormones me ofrecían eso. 

Dos chicos jóvenes hablando de Dios
»Ellos me enviaron dos jóvenes misioneros a visitarme a mi casa y darme charlas dos días por semana. Eran dos chicos de mi edad, de 19 años, uno peruano y otro de EEUU. Yo les decía a mis padres que eran cristianos y amigos de mi amiga y que venían a hablar de Cristo y de Dios. Ellos, demasiado confiados, nos dejaban solos en el salón.
»Yo estaba impresionada de que dos chicos de 19 años, de mi edad, me hablasen de Dios con pasión. Más aún, estaban dedicando 2 años de su vida joven sólo a eso, a hablar de Dios. Me sorprendía y admiraba: no conocía a nadie en la Iglesia católica que hiciese eso. 

Mr. Smith y el “verdadero” cristianismo
»En las primeras charlas, te hablan del Libro de Mormón. Te dicen que la enseñanza plena cristiana se había perdido desde la muerte del apóstol Juan, y que no se ha recuperado hasta que un ángel revela al profeta Joseph Smith, hacia 1830, dónde está el Libro de Mormón con todas las enseñanzas perdidas.
»Usan siempre las mismas citas de la Biblia para apoyar al Libro de Mormón. Los mormones enseñan, según su libro, que Jesús, al resucitar, se apareció y enseñó a los pobladores de América. Eso lo apoyan en la Biblia cuando Jesús dice: “tengo otras ovejas que no son de este redil”. Para justificar que además de la Biblia esté el Libro de Mormón citan Ezequiel 37, 15-17, que habla de “un palo de Judá” y “un palo de José, o Israel”, que Dios ha de unir. Ellos dicen que esos dos palos son dos libros: la Biblia y las escrituras de Mormón. Y sobre el profeta Smith citan Amós 3,7: “el Señor no hará nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas”.

Hacer preguntas es bueno
»Yo en esa época escribía un diario, que aún conservo. Y apunté una idea que se me pasó por la cabeza: “si ese Libro de Mormón es otro testamento, ¿por qué no hay pruebas arqueológicas, por qué no hay papiros de él o pergaminos de él, como con la Biblia?”. Ellos enseñan que el ángel se llevó el libro de láminas de oro que José Smith había leído y traducido al inglés. Pero ¿por qué Dios hizo algo tan distinto a lo que hizo con la Biblia? Me daba vergüenza preguntarles eso porque ¡ellos eran tan amables!
»A la pregunta de por qué no tenemos los textos que el ángel reveló a José Smith, ellos responden citando a San Pablo: “la fe es certeza de lo que no vemos”, y también citando su propio libro: “hay muchas cosas de Dios que no las vas a ver”.
»En realidad, como comprobé después siendo misionera mormona, a los jóvenes misioneros mormones no les enseñan muchas respuestas a las objeciones. Muy pronto responden a todo con esta frase: “Te invitamos a que ores a Dios esta noche y que Él te hable y verás que es verdad lo que enseñamos”.
»Y oré esa noche. Y no sentí nada, Dios no me dijo nada. Y lo escribí así en mi diario, sinceramente. Pero a ellos, sugestionada o por lo que sea, les dije: “sí, siento que es verdad”. Yo quería pertenecer a ellos. Sólo me pedían ser buena, y yo quería ser buena, y pensaba que la Iglesia verdadera sería simplemente la obediente a las cosas buenas, virtuosas, y parecían ser ellos.
»Era 2005, se acababa de morir Juan Pablo II, salía Benedicto XVI como nuevo Papa, y algunos me decían que si era feo, que vaya aspecto, que cómo iba a seguir yo en la Iglesia Católica. 

Rebautizada mormona
»En fin, en esa fase, después de 4 o 5 charlas, te invitan a bautizarte como mormón. Para eso, te hacen antes una entrevista previa. Has de decir que crees en el Libro de Mormón y que aceptas al profeta Joseph Smith. También te preguntan si has matado a alguien, si has abortado, si has tenido relaciones sexuales. Creo que ellos no quieren aceptar a cualquiera, a gente que ha tenido una vida muy poco virtuosa, excepto si son parientes de alguien. Pueden rechazarte. Me parece que a las personas con inclinaciones homosexuales las rechazan a todas o casi todas, por ejemplo.
»A mí me aceptaron y organizamos mi bautismo mormón. Mi papá no vino: les dijo que éramos católicos “de la Virgen y del Señor de los Milagros”. De mi familia solo vino mi mama ¡y mi madrina del bautismo católico! Hoy digo: ¿qué barbaridad, no? Mi madre lloraba: “hija, pero si yo te di los sacramentos en la Iglesia católica”. Y yo le respondía: “¿prefieres que me vaya de discoteca cada sábado, por ahí?”. Con eso la presionaba. Ellos me veían feliz, y veían que los jóvenes mormones parecían gente buena. Era una falsa elección: o ellos, o el mundo de la noche y las discotecas.
»En el bautismo mormón entras en una piscinita de cuerpo completo, con una túnica blanca. Tú escoges qué hombre te bautiza: yo escogí a los dos misioneros que conocía. Te echan para atrás, como hacen los baptistas y otros protestantes, y te sumergen y dicen: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, pero, atención, porque ellos no piensan que es un único Dios; para ellos son tres dioses distintos. A Joseph Smith se le aparecieron el Padre y el Hijo en un bosque, hay un dibujo típico que lo ilustra, como dos cuerpos distintos. Cada vez que en el Antiguo Testamento se dice que Moisés vio la cara de Yahvé, o que Dios señaló con su dedo, o dio la espalda al pueblo, etc., ellos interpretan que Dios Padre tiene cuerpo, con dedos, cara, espalda, etc.
»En cuanto empiezas a ir a los mormones te animan a pasar con ellos mucho tiempo. Te hacen estar cómodo, es como tener otra familia. Ellos no creen que Dios habita en ti y te transforma y hace santo. No, ellos creen que por sus propias fuerzas serán perfectos, que ya lo están siendo, porque cada uno va a ser un dios. Y claro, esa perfección es imposible, pero esa es la fachada que intentan dar.
»Son muy exigentes en el control de la sexualidad: cualquier encíclica católica sobre el tema es mucho más humana, más comprensiva. Ellos son más tajantes, te controlan demasiado, como un robot. A las chicas las animan a estudiar, sí, pero lo ideal que plantean es que enseguida se casen y que tengan muchos hijos. 

Muchos manuales para estudiar
»Una vez bautizado, te dan muchos manuales para estudiar, algo que haces cada domingo en su escuela dominical. Mi experiencia, y lo vi con otra gente poco dada a los estudios, es que los primeros meses al menos hay mucho interés y se leen los libros. Ellos ofrecían también un servicio para ayudar a encontrar y ayuda a la gente.
»Enseguida te dan un “llamamiento”, que es un cargo, en mi caso era una función con jóvenes. Un año después me hicieron misionera de barrio: a tus ratos libres acompañas a los misioneros en sus visitas a las personas interesadas, que en su vocabulario se llaman “investigadores”. Los acompañantes sirven para hacerse amigos de los “investigadores” (es decir, las personas no mormonas), invitarles, tender lazos, etc…
»También aprendí a rezar al estilo mormón, siguiendo un tríptico que lo explicaba. Hay que hacer una breve oración al levantarte, otra al acostarte y otra en cada comida. La estructura es siempre igual: “Padre Celestial, te damos gracias por tal cosa, te pedimos tal otra, en el nombre de Jesucristo”. En las comidas, das gracias por la comida. Se dice siempre “Padre Celestial”, no “Padre nuestro”.

El culto mormón
»El domingo hay una reunión de unas tres horas. La llaman “reunión sacramental”. Se juntan todos los miembros de una zona. No hay un oficiante sino un par de conferenciantes o discursante, los que les toque ese día. Uno habla del ayuno, otro del diezmo (un tema muy insistente). Otro día pueden hablar del bautismo de los muertos o del “sellamiento”, como llaman al matrimonio. Al final, siempre alguien “da testimonio”, pero eso no consiste en contar su experiencia sino simplemente en exponer, de una forma muy repetitiva, que dé seguridad, semana tras semana, que crees en Joseph Smith, en el Libro de Mormón y en su iglesia.
»Después me tocó ser misionera en el extranjero. Es algo que todos han de hacer: 2 años los hombres; uno y medio, las mujeres. Se realiza poco antes de acabar tus estudios. Te mirarían muy mal si no lo haces. Normalmente uno se casa después, a las chicas les animan a casarse con jóvenes que ya han misionado, porque son más maduros en la fe.
»Los misioneros mormones son, sobre todo, esos chicos y chicas jóvenes. También hay adultos ya jubilados que van como misioneros unos años al extranjero. Y hay además matrimonios mayores, a veces pre-jubilados, que pueden ser presidentes de misión. No hay misioneros “de por vida”. Tampoco hay “pastores”. Lo más parecido es el “obispo”, pero no se mantiene con los diezmos, sino con un oficio. Los diezmos son para mantener las “capillas” (centros locales) y el resto va todo a la central a Estados Unidos. Por eso no hay escándalos de pastores con vehículos o gustos lujosos. 

Pagar las misiones a tu hija
»En 2006, yo llevaba ya un año y medio de miembro, y mi novio era un mormón peruano que ya había sido misionero. Quedamos en que yo haría la misión y quizá luego nos casaríamos. El me animó a ir a la misión. Es caro: parte lo pagas tú, otra parte tus padres y otra la iglesia. Yo tenía ahorrados como 500 euros, mucho para Perú, que gasté en esto. Mis padres debían comprometerse a 100 euros mensuales. Mi madre lloraba: les quitaban a la hija y además había que pagar por ello. Y había que comprar mucha ropa y materiales, gastos que impacientaban a mi mamá. “Es una vez en la vida”, le decía yo.
»Primero me mandaron a Colombia casi un mes a formarme. Era como un internado donde estábamos muchos muchachos y muchachas de Perú, Colombia, Venezuela… Nos enseñaban cómo convencer a la gente, con unos vídeos, cómo hablar, qué hacer si te sale mal. Era muy pesado, pero yo estaba contenta. Te enseñaban las escrituras que hemos comentado y cómo responder las preguntas de los “investigadores” (la gente no mormona).
»Los mormones no quieren que les refutes mucho; el mormón da sus citas, y si le hacen preguntas dicen lo de “récelo y verá que es verdad”. Ellos dicen que no tienen que perder tiempo refutando doctrinas. Apenas intentan tapar dudas con la Biblia o el Libro de Mormón. Nos enseñaban a hablar sólo de Joseph Smith, de la nueva revelación completa, del Libro de Mormón.
»Nos explicaban que la enseñanza cristiana se pervirtió con Constantino en el siglo IV, que se corrompió el cristianismo. Luego aprendí que esto lo tomaron de otros protestantes. Allí nos enseñaron que Calvino y Lutero apenas “prepararon” el camino para la recuperación del cristianismo, que llega con Joseph Smith. 

La compañera inflexible
»Llegué de misionera a Guayaquil, Ecuador, en marzo de 2007. Me pusieron una compañera chilena, de mi edad, muy reglista y exigente, que no admitía ningún decaimiento ni cansancio. Era hija de mormones, con nueve hermanos, crecida en familia mormona, no como yo. Los misioneros van en parejas, a todas horas excepto al baño. Espanta peligros, pero también “tentaciones”.
»Cada día a las 6,30 de la mañana nos levantábamos a estudiar lo que hablaríamos en la calle. A las 9,30 salíamos, tratábamos a la gente, de pie, caminando, con el calor de Guayaquil. Un descanso para almorzar, y seguir hasta la noche. De noche nos arrodillábamos y rezábamos pidiendo más “investigadores”. Si nos peleábamos entre nosotras, ese era un momento para pedirnos perdón. Aunque los lunes era día de descanso y otros misioneros hacían turismo, ella me ponía a estudiar. Y así, siendo misionera en Guayaquil, se quebró mi confianza en la fe mormona. 

La anciana católica resistente
»La primera “caída” fue por una señora de unos 75 años, que era muy católica, aunque uno de sus hijos era evangélico y el otro era obispo mormón. Este obispo nos insistía y mi compañera se había encaprichado con conquistarla, y le llevaba postres y la visitábamos mucho.
»Cuando un católico se pone muy firme, nos habían enseñado en que hay que insistir en que la Iglesia católica ya no era de Cristo, que no lo era desde Constantino, que todo era malo desde entonces: las imágenes, la Virgen, el bautismo de niños, etc.
»Y mi compañera insistía tanto que yo recordé mi propio pasado católico y me emocioné. Y se lo dije a ella, a la compañera chilena, llorando: “si convenzo a esta señora siento que estoy traicionando algo mío”, dije. Mi compañera quedó de piedra. “Es normal, hace poco que eres miembro, eres de familia católica, yo hablaré con la señora”, respondió ella. No sirvió de nada: la señora llegó a la entrevista bautismal por insistencia de su hijo y sin convencimiento, pero como dijo que no pensaba ni dejar de fumar (algo importante), la rechazaron. Y la dejamos. 

Evangélicos y testigos, ¡mucha Biblia!
»El caso es que descubrí que casi no teníamos argumentos ni respuestas. Los testigos de Jehová nos ponían cabeza abajo, no aceptaban ni a Joseph Smith ni su libro y no estábamos preparadas para refutarles nada. Y también los evangélicos nos refutaban y yo pensaba: ¿somos misioneras, entrenadas, pero no sabemos responder cosas supuestamente básicas de la Biblia? Y empecé a dudar. Esa era mi segunda “caída”, ver que no teníamos respuestas. Y lloré otra vez: “estoy dudando de la fe”.
»La misión, que debía reforzar mi fe mormona, la estaba destruyendo. Y me preguntaba: “¿estaré haciendo bien al querer cambiarles su fe?, ¿tengo derecho a cambiar su vida? ¡Si hasta yo dudo!”.
»Yo ya me había empezado a fijar en cosas: que los mormones casi no usan la Biblia, que habían tenido poligamia en un pasado reciente, que había doctrinas ocultas. Y yo me di cuenta que me gustaban y me emocionaban las campanas en las iglesias católicas, y ver la gente que salía en procesión, devota del Divino Niño. Y la Virgen. Me preguntaba: “¡cómo voy a decir que esto es malo y pagano!”.
»Y en un encuentro con el obispo mormón le dije: “siento que miento cuando hablo”, y dije que quería dejar la misión. Pedí a mi compañera: “Dile al presidente de la misión que me vuelvo a mi país, que me siento un robot”. 

Defendiendo al Papa
»El presidente de la misión intentó disuadirme para que no marchase. Pero yo no le dije simplemente “añoro a mi familia” o “estoy cansada”. Yo defendí a la Iglesia católica. Le dije que ya no quería hablar mal de la Iglesia católica, que yo pensaba bien del Papa, y que en la Iglesia católica hay santos y gente buena. Y eso le enfadó.
»Él me insistió, que la Iglesia y el Papa son la Ramera de las escrituras, que mis sentimientos venían del demonio, que si volvía al catolicismo mi vida sería un desastre en todos los sentidos. Durante una semana cada noche mi compañera me intentaba convencer; le daban instrucciones de cómo convencerme. Y le dije: “sal de mi cuarto que me confundes”. Y esos días, después de varios años, empecé a rezar a la Virgen, a pedirle que me protegiera, porque mi compañera se ponía muy sectaria y tenía miedo de que llegara a pegarme. Me dije: “en cuanto llegue a Perú con mi familia lo del mormonismo se va a acabar”. Ya sabía que no podría encajar.

De vuelta a casa: un año de insistencia
»Al final me pagaron el vuelo a Perú. Y fui a mi casa. Allí los mormones me enviaron a mi novio, a los amigos, a mi mejor amigo. Yo dudaba. ¿Volver? Pero ahora ellos me daban miedo, no seguridad. Ya mi hermano me había dicho: es una secta. Insistieron casi un año. Pero yo ni les recibía, ni a mi antiguo novio: no quería recaer por amistad. Mis papás me dijeron: corta con todos ellos. Mis padres cobraron la fuerza que antes no habían tenido.
»Estuve un buen tiempo aislada en mi casa, sólo con Internet, leyendo de gente que salía de sectas. Hablé con el párroco de mamá, pero sólo me dijo: “bienvenida, no te sientas mal”. No me dio más formación. Yo necesitaba una atención especial, acababa de salir de un grupo muy cerrado e intenso.
»Mis padres se estaban convirtiendo, avivando su fe católica en las catequesis del Camino Neocatecumenal, pero tampoco ellos me daban respuestas. Yo creía que la Iglesia católica era verdadera, y que la evangélica también lo era, porque leía muchos testimonios de ex-mormones en Internet que eran evangélicos. No había ningún “carisma” católico que me limpiase de mi experiencia mormona. Pero los pastores evangélicos tampoco me inspiraban confianza.

Los que sabían de sectas
»Y un día mi madre me dio un folleto sobre sectas de los Apóstoles de la Palabra, un apostolado católico muy basado en la apologética, en la defensa de la fe. Busqué su dirección. “Viven aquí en la esquina”, me dijeron. Llegué en bici, y allí estaban las Hermanas de los Apóstoles. Mi historia les asombró. “Nunca nos había llegado alguien con esta necesidad. Ven con nosotras los sábados”, me invitaron. Y fui a sus charlas: entendí la enseñanza católica sobre las imágenes, Dios, la naturaleza de Cristo, me dieron libros, todo bien explicado. Y ahora, cuando venían los mormones, ya no los rehuía: los enfrentaba, les sacaba la Biblia, les refutaba.
»Hoy, mirando al pasado, creo que lo que mas me ayudó fue la presencia de la Virgen María, que he reconocido después. Al volver al catolicismo, vi películas sobre ella, le recé… María, creo, es lo que más me ha alegrado recuperar, y ella me ha atraído a través de sus imágenes.
Publiqué mi testimonio en algunas webs católicas, y conocí por Internet a quien hoy es mi esposo. Él también había estado cerca de los mormones por un amigo suyo y a mí me ayudó con argumentos y amistad. Él es español, de León. Después de tres años de novios “cibernéticos” nos casamos en Lima y ahora vivimos en Madrid. Somos catequistas de niños de Primera Comunión en la parroquia de San Romualdo. Y les damos pequeñas enseñanzas de una fe razonable, para defender la fe de la Iglesia de todo tipo de ataques.

domingo, 20 de enero de 2013

El vicario judicial de Salt Lake City, cuna del mormonismo, habla sobre la secta



por Luis Santamaría
El año 2012 ha sido el año más mediático de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD). La candidatura del mormón Mitt Romney a la presidencia de los EE.UU. ha provocado que los medios de comunicación hayan dedicado en todo el mundo una atención muy especial a este movimiento. La propia secta ha aprovechado este impulso para llevar a cabo una estudiada campaña de imagen en diversos soportes.
La Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) le ha dedicado amplios espacios a la IJSUD, tanto en su boletín electrónico Info-RIES y en sus dos blogs, como en el programa radiofónico “Conoce las sectas", emitido por Radio María España. Ahora publicamos en exclusiva una entrevista que daremos por entregas.
Se trata de una entrevista al P. Langes J. Silva (en la foto), vicario judicial y vice-canciller de la Diócesis de Salt Lake City (Utah, EE.UU.), precisamente la ciudad que ejerce la capitalidad en la IJSUD, y cuya población es mayoritariamente mormona. Silva es doctor en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca, donde realizó su tesis doctoral sobre “La estructura jurídica del matrimonio en el mormonismo y el catolicismo". También colabora en la docencia y en el ejercicio de la judicatura canónica en las Diócesis de Phoenix (Arizona) y Las Vegas (Nevada), además de ser miembro de la Canon Law Society of America (CLSA).

Cuestiones preliminares
- ¿Considera a los mormones una secta?
- Inicialmente las autoridades eclesiásticas de la Diócesis de Salt Lake City no consideran a la IJSUD como una “secta”. Dicha organización, debido al número de sus seguidores, así como a su compleja estructura jerárquica y organizativa en general, es un “movimiento eclesial (ecclesial movement)” con todos los elementos necesarios para convertirse en una “religión mundial (world religión)”. Notorias opiniones han sido expuestas con referencia a este tema por Douglas J. Davisy Jan Shipps, ambos autores no mormones, conocidos por sus serios estudios en este ámbito.

El estudio del mormonismo nos permite llegar a la conclusión de que ha pasado de ser un grupo milenarista en sus orígenes con una mezcla protestante fundamentada en el arrepentimiento, el bautismo y la salvación, y se ha convertido en una Iglesia comprometida con la observancia de rituales en los templos cuya alianza con Dios ofrece a sus seguidores un progreso eterno y una exaltación desde una perspectiva grupal y familiar.
- Si hablamos del ámbito académico, ¿qué es necesario para conocer bien al mormonismo?
- El estudio del mormonismo requiere la combinación de diferentes áreas del conocimiento como las Ciencias Religiosas, la Historia Norteamericana (y específicamente todos los datos fundacionales del mormonismo) y las Ciencias Políticas (de manera especial las áreas del Derecho Constitucional, Criminal y Eclesiástico en los Estados Unidos). La carencia de alguno de estos elementos hace que el entendimiento del fenómeno mormón sea peligrosamente superficial.
- ¿Y qué pasa con los grupos que se han escindido de la IJSUD a lo largo de su historia, como los grupos fundamentalistas polígamos que aparecen en los medios de comunicación?
- La diversidad de grupos que se han divido de la IJSUD oficial ciertamente pueden ser considerados como sectas y entre ellos se encuentran toda las derivaciones de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Salt Lake City, capital de los mormones
- Su Diócesis está enclavada en el corazón del mormonismo. ¿Cómo es la relación institucional entre la IJSUD y la Iglesia católica en Salt Lake City? ¿Y las relaciones humanas entre los creyentes de ambos grupos?
- Como es bien conocido, Salt Lake City es el centro administrativo de la IJSUD desde los últimos años en la década de 1840, algo similar a la Ciudad del Vaticano para la Iglesia Católica. Aunque los mormones son la mayoría, eso no quiere decir que no existan otras Iglesias en Salt Lake City. Por el contrario, la presencia de toda clase de credos y organizaciones religiosas (cristianas y no cristianas) es una realidad que hace parte de la vida religiosa y cultural de esta ciudad. Los miembros de la IJSUD se caracterizan por su alto nivel educativo, su amabilidad y hospitalidad hacia todos los residentes y visitantes y su constante espíritu trabajador y servicial.
La Iglesia Católica, al igual que la mayoría de las Iglesias Cristianas existentes en el Estado de Utah, comparte una relación con la IJSUD basada en el respeto y la mutua cooperación. Un ejemplo de esto es la organización denominada Interfaith Roundtable en Salt Lake City, que reúne representantes de todas las denominaciones religiosas con el fin de promover el ecumenismo y el diálogo interreligioso.
- ¿Cuál es la importancia de los mormones en el Estado de Utah? ¿Cuántos hay? ¿Tienen mucho peso en la cultura, la política…? ¿Qué ventajas y desventajas tiene esta presencia fuerte?
- Los miembros de la IJSUD son la base fundacional y funcional de la ciudad de Salt Lake City y en general del Estado de Utah. En todos los estamentos gubernamentales, educativos, financieros y socio-culturales encontramos la presencia mormona; esto se ve y se acepta desde una perspectiva muy positiva, ya que los mormones son personas que promueven la paz y el bienestar social en todas las comunidades.
A través del Mormon Calendar (un informe estadístico anual de la presencia mormona en el mundo entero) la IJSUD reporta actualmente unos 14 millones de bautizados en todo el mundo. En la última década el número de mormones se ha incrementado en el mundo entero, pero ha disminuido en Utah. Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2001 en Salt Lake City facilitaron la posibilidad para ofrecer una ventana de conocimiento al mundo de la vida en el estado de Utah; muchas personas ajenas al mormonismo han decidido establecer su residencia permanente en Salt Lake City para disfrutar de las oportunidades recreativas y culturales que este sitio ofrece.
Por otra parte, la jerarquía mormona, para enfrentar los retos del futuro, ha pedido a sus miembros el extenderse por todo el mundo como una nueva Zion (Sión); y por eso muchos misioneros mormones viajan a los sitios más recónditos del planeta.
La nominación republicana del candidato Mitt Romney refleja el nivel de influencia que los mormones han alcanzado a nivel nacional e internacional por su laboriosa dedicación en las áreas financieras, políticas y educativas. Los miembros de la IJSUD están ciertamente dedicados a mostrarse no solamente como una Iglesia militante, sino también como una fuerza política. El último Simposio del grupo Sunstone estuvo dedicados a reflexionar sobre este controvertido tema:“Mormons and Mormonism as a Political Force” (se celebró del 25 al 28 de julio de 2012 en la Universidad de Utah).

¿Un grupo cristiano?
- Católicos y evangélicos acusan a la IJSUD de no ser una Iglesia cristiana. Sin embargo, los mormones se consideran cristianos. ¿Cuáles son las razones principales para esta controversia?
- La polémica se fundamenta en los controvertidos hechos de su origen y fundación histórica, en las bases doctrinales y teológicas de su mensaje y en el hecho que los miembros de la Iglesia IJSUD parecen dar más importancia a otras realidades de su fe como el Libro de Mormón y los mensajes de Joseph Smith, más que al contenido auténtico de la Sagrada Escritura o a Jesucristo mismo. Sin embargo, cada vez es más claro para todos que el mormonismo como tal es una nueva manera de ver el cristianismo, no necesariamente desde los contenidos tradicionales del cristianismo católico.
Hablando en términos generales de aceptación, los miembros de la IJSUD no encuentran en Roma su aceptación como cristianos, debido a la divergencia en los conceptos de autoridad, sacramentalidad y ejercicio del presbiterado. Los protestantes y los evangélicos en general no aceptan a los mormones como cristianos tan pronto como la Exaltación presentada por ellos le quite valor y descentralice el sacrificio de la Cruz de Cristo. Autores independientes como Richardand Joan Ostling en su libro Mormon America reconocen en el mormonismo una nueva forma de interpretar el cristianismo.
- ¿Los mormones pretenden dar una cara cristiana para captar adeptos? ¿Puede afirmarse esto?
- Los miembros de la IJSUD se presentan como un grupo cristiano “restaurado” y “auténtico”, pero al mismo tiempo no ocultan las raices de su fundación y su completa adherencia al Libro de Mormón (The Book of Mormon) y a su manual de vida en el libro Doctrinas y Convenios (Doctrine and Covenants). La Iglesia católica no reconoce en ellos una Iglesia cristiana y, por tanto, sólo establece con ella un dialogo interreligioso y no una acción ecuménica. Debido al hecho que ellos no tienen un gran interés en adaptar sus creencias, y a que se consideran la verdadera Iglesia de Jesucristo en la tierra, no existe en este momento una iniciativa para modificar la naturaleza de esa relación.
Continuará.