"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 17 de noviembre de 2020

Paraguay: la Fiscalía interviene una clínica de “terapias alternativas” que usaba ayahuasca.


FUENTE: ABC


 Una clínica clandestina localizada en el barrio Sinuelo del distrito de Santa Rita (Alto Paraná, Paraguay) fue intervenida por la Fiscalía, que incautó medicamentos de comercialización prohibida en el país. El local allanado fue la Clínica Minds Alive, propiedad del brasileño Natanael Ortiz Rech Disarz, y la intervención fue encabezada por el fiscal José Silguero tras la recepción de una denuncia por parte de una paciente, tal como informa el diario paraguayo ABC.


 


La clínica intervenida funcionaba desde hacía seis meses y no contaba con autorización del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social ni patente comercial expedida por la Municipalidad. Los intervinientes encontraron en el local medicamentos como ayahuasca, un líquido psicoactivo producto de la mezcla de plantas, y el ibogaine, que es un componente alucinógeno. Ambos fármacos son de comercialización prohibida en nuestro país.


 


En la clínica se ofrecían terapias alternativas como la “ceremonia Ayahuasca: Un viaje interior. Un encuentro con la medicina sagrada Ayahuasca, con el objetivo de profundizar e investigar el interior de nuestro propio ser, buscando la sanación, el autoconocimiento y el despliegue de nuestros dones y talentos”, reza un anuncio de clínica en las redes sociales para invitar a una sesión prevista para este 31 de octubre.


 


Según la investigación fiscal, la terapia consistía en el consumo de un líquido con componentes alucinógenos para recordar experiencias traumáticas para superarlas y vencer el miedo. La sesión duraba unas cinco horas. La intervención de la clínica fue a raíz de una de los pacientes que acudieron a la ceremonia y posteriormente sufrió algunas dolencias.

viernes, 24 de abril de 2020

Un estudio demuestra la persistencia de los efectos de la ayahuasca durante al menos un día.


FUENTE: RT


Un grupo de científicos de las universidades de California (EE.UU.) y de la Federal de Río Grande del Norte (Brasil) estudiaron las consecuencias a nivel cerebral del consumo de la ayahuasca, cuyo pico se da entre cuatro y ocho horas después de la ingesta. Sin embargo, los investigadores se focalizaron en la situación posterior y comprobaron que los efectos persisten al menos hasta el día siguiente, según publica Journal of Psychopharmacology.

Tal como recoge RT, durante el estudio se realizaron resonancias magnéticas para observar los patrones de conectividad cerebral de un grupo de personas que por primera vez en sus vidas habían bebido ayahuasca, una bebida elaborada por las comunidades de las selvas amazónicas de Sudamérica. Todas ellas fueron escaneadas un día antes y al día siguiente de la ingesta.

Al analizar las imágenes, fue detectado un aumento persistente de la conectividad en la red de prominencia 24 horas después de haber bebido. Esta situación se relaciona con alteraciones en la somestesia, la capacidad de percibir sensaciones corporales. De acuerdo con el estudio, esto sugiere que los consumidores pueden experimentar cambios a largo plazo en sus sensaciones físicas, aunque para determinar el tiempo se necesitan más investigaciones.

Otro resultado detectado por los investigadores es la caída de la conectividad en la red neuronal por defecto del cerebro, asociada al sentido de la identidad. Este proceso está vinculado con una disminución de la volición durante la fase aguda tras el consumo de ayahuasca, que los autores identificaron como la “capacidad del sujeto de interactuar voluntariamente con su 'yo'“.

En tanto, un día después del consumo, los investigadores notaron un aumento de la comunicación entre la red de prominencia y la red neuronal por defecto, que se relaciona con alteraciones en los procesos emocionales durante el período más importante de los efectos. La conclusión a la que llegaron es que un día después de haber bebido ayahuasca persisten los cambios en la conectividad cerebral, a nivel de somestesia, volición y en el aspecto emocional de los consumidores.

La ayahuasca es una mezcla indígena milenaria que está hecha con dos hierbas originarias de las selvas amazónicas sudamericanas, que son la 'Banisteriopsis Caapi' y la Chacruna o 'psychotria viridis', cuya combinación produce un potente psicotrópico que contiene dimetiltriptamina.

martes, 31 de marzo de 2020

Ecuador: los chamanes tsáchila realizan rituales contra el coronavirus que incluyen ayahuasca.

Chamanismo: chamanes ancestrales, sus poderes y su función con el ...
FUENTE: La Hora

Son 16 los shamanes de la Asociación Naturalista y Vegetalista Tsáchila los que se reúnen por las noches en la comuna Aldea Colorada preocupados por lo que se vive en los actuales momentos por la propagación del coronavirus. Con este encuentro denominado ‘Mu Keka’, que en español significa ‘ceremonia para alejar el mal’, se busca debilitar los malos espíritus, de esta manera podrán encontrar algún elemento natural que ayude a combatirlo, así como el achiote pudo con la fiebre amarilla, según leemos en La Hora.

Durante tres días se hicieron las revelaciones del origen y el porqué de este virus, el 16 de marzo empezaron con el ritual, y el día 20 por la mañana se realizó la clausura. “Tenemos una responsabilidad de aportar con la sabiduría ancestral ante la situación que atraviesa el mundo, tenemos un bosque donde está la medicina pero la naturaleza mediante estas ceremonias nos ayudarán a encontrarla”, dijo Manuel Calazacón, miembro de la Asociación.

En este periodo los Tsáchilas realizan una estricta dieta de alimentos libre de dulce y sal, se toma ayahuasca y baños con plantas medicinales, lo más importante es absorber el aroma de las plantas. En este tiempo, han recolectado una serie de plantas medicinales y otros elementos como, ajo macho, bejuco de pescado, raíces de árboles, todos los remedios para poder contrarrestar esta epidemia. Este preparado se lo ofertó el 20 de marzo desde las 10:00 en Aldea Colorada, al culminar la ceremonia ancestral.

Uso vigente de la sustancia

La ayahuasca o nepi es una de las bebidas ancestrales de los tsáchilas que continúa vigente. Es utilizada, principalmente, por los chamanes-ponés (sabios), en sus rituales y como medicina. Los miembros de la comunidad cuentan que la toman para reencontrarse con su pasado, para analizar su presente y visualizar el futuro. La elaboración y la aplicación requieren de responsabilidad, motivo por el que no todo poné está en condiciones para comandar una ceremonia con este ‘brebaje’.

Augusto Calazacón conoce de medicina milenaria. Asegura que para hacer la ayahuasca se necesita concentración. “Estamos preparados para fortalecer nuestro espíritu y purificar el alma de las personas que nos visitan”, explica. Hace varias semanas, en el Museo Etnográfico Tsáchila se inauguró el salón Wanasa Ya, (centro espiritual), que está designado al desarrollo de reuniones ancestrales y a la toma del nepi. Los sabios explicaron que esta bebida tiene dos presentaciones: la roja y la amarilla; esta última es la más recomendada para quienes la van a probar por primera vez, ya que su efecto no es tan fuerte.

Los integrantes de la etnia afirman que la noche es más propicia para estos rituales, y que la persona requiere como mínimo dos horas de preparación. Recomiendan no llegar con el estómago lleno, y solo ingerir frutas antes de llevar a cabo a esta tradición. Calazacón comentó que la ayahuasca roja es recomendada para los ponés, pues se requiere de mucho conocimiento y poder mental para aguantar el efecto. La amarilla se usa para las personas mestizas que optan por probarla. “Es más suave, pero se la debe aplicar con mucha responsabilidad. Sirve como un proceso de ‘limpia’ y purificación de la sangre”, mencionó el sabio.

Wanasa Ya está constituido por 12 elementos, cada uno con un significado sagrado para los tsáchilas. En medio de estas instalaciones hay varios animales disecados: tigrillos, gavilanes y, entre otros, serpientes. Las piedras conjuradas son importantes a la hora de realizar este ritual, a tal punto que con ellas se ha formado una serpiente en medio de la sala. En esta edificación reposa una bola de cristal, la que es utilizada para visualizar los problemas o bondades de cada persona que llega al sitio, ubicado en la comuna Chigüilpe.

Con mucha frecuencia arriban turistas a las distintas comunidades tsáchilas para conocer las principales tradiciones. Julio Cajamarca llegó desde Quito con el objetivo de probar el nepi, proceso al que se sometía por primera vez. “Muchos amigos me han hablado de esto y decidí experimentar. He escuchado que es un encuentro con el pasado y por eso estoy aquí”, contó.

jueves, 27 de febrero de 2020

La mayor empresa de ayahuasca en España es “una secta coercitiva”: habla una ex adepta.

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FUENTE: Afectados por la ayahuasca

Los pasados 27 de enero y 7 de febrero de 2020 se emitió, en “El Programa de Ana Rosa” de Telecinco, un reportaje en dos partes sobre la ayahuasca y la moda de los “retiros” de cuyos peligros vienen alertando en un blog de Afectados por la ayahuasca. Recogemos a continuación un artículo publicado en dicho blog, y que contiene la totalidad del testimonio anónimo que apareció en la segunda parte del reportaje.

La realidad de una empresa multinacional

Este artículo tiene como propósito informar y demostrar el enorme peligro que supone la cada vez más grande “organización” internacional que trabaja con ayahuasca (entre otras muchas sustancias). La palabra organización está entre comillas, ya que Inner Mastery es, sin lugar a dudas, una secta coercitiva. Pero éste es otro tema para tratar en otro escrito. Para este objetivo, voy a ir desglosando y abarcando los puntos más relevantes de lo que son y lo que hacen; los mismos puntos que ellos mismos han publicado en su página y que voy a ir contrastando uno por uno.

Inner Mastery es una empresa multinacional dedicada a organizar eventos de evolución interior en todo el mundo. Se describen como un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, que junto con terapeutas, facilitadores, chamanes y médicos han decidido llevar las bondades de las medicinas naturales a todo el mundo, creando un sistema basado en la integración psicoterapéutica del uso de enteógenos. Cito textualmente: “Somos un equipo de más de 200 expertos, facilitadores, y terapeutas multidisciplinares que hemos hallado respuestas y soluciones más allá de la terapia”.

La “revelación” de la ayahuasca

La columna vertebral de la organización es la ayahuasca, que traen desde la selva, dicen que cocinada por expertos magistrales que la utilizan desde hace miles de años en comunidades indígenas. A su vez, mencionan que el equipo de facilitadores y médicos ha sido formado por gente nativa del gran conocimiento, y que después han refinado su saber en la Escuela Ayahuasquera, de donde salen los facilitadores de la empresa. Vamos a detenernos aquí.

Ningún facilitador ha sido formado por gente nativa. La formación que estas personas tienen se limita a los lineamientos que ha creado el fundador: Alberto Varela. Este señor, en uno de sus viajes a la selva amazónica (donde conoció la ayahuasca), hizo varias tomas con chamanes nativos. En una de las ceremonias el señor Varela cuenta cómo tuvo una revelación. La revelación fue que él tenía que encargarse de que la ayahuasca fuera conocida por todo el mundo. Sacarla de la selva y que la gente pudiera experimentar con ella en Occidente.

Así es como empezó todo. No sólo es mentira que los facilitadores sean formados por chamanes de la selva, sino que tampoco es verdad que Alberto Varela, como presume, haya tenido autorización del taita Querubín del pueblo Cofán (una de las mayores autoridades de la selva en cuanto al uso de Ayahuasca, que ellos consideran sagrada) para usar la planta.

Falsedades en la base

Tanta ha sido la indignación, que el taita Querubín, junto a 100 profesionales, antropólogos y miembros de ONG que trabajan en Colombia, han denunciado a Varela y extendido un pronunciamiento público en contra de él, su organización y el uso que hacen con la planta, desmintiendo así el hecho de que él o los facilitadores hayan sido instruidos por los nativos de la selva de ninguna manera:

“Por lo tanto al señor ALBERTO JOSÉ VARELA, NO se le ha dado instrucción o formación en el conocimiento de la Medicina Sagrada del YAGÉ. JAMÁS se le ha autorizado para su porte y uso en sus giras internacionales, razón por la cual lo que se afirma en la supuesta ‘autorización’, es completamente FALSO” (extracto del comunicado).

Me gustaría subrayar aquí que la tarjeta de presentación y el propio cimiento sobre el que se ha constituido la empresa son falsos. ¿Qué nos dice esto sobre el señor Varela, el mismo que vende el crecimiento y la sanación espiritual?

Las cosas que cabría esperar…

Continuamos. Para sustentar su método, creó la Escuela Europea Ayahuasquera. Vuelvo a citar: “Contamos con un equipo multidisciplinar de facilitadores, médicos, entre otros, que han sido formados por gente nativa de gran conocimiento y que han refinado su saber en la Escuela Europea Ayahuasquera, de donde salen los facilitadores de Ayahuasca Internacional”.

Ya sabemos que nadie ha sido formado por gente nativa. Luego, queda la formación que tienen las personas que quieren ser facilitadores en la organización, formación en el propio sistema que inventó el dueño. Ahora bien, aquí entran al menos 3 cuestiones:

1. Suponemos, o cabría esperar, que el creador de un método de formación para dar uno de los enteógenos más potentes del mundo, ayahuasca, a miles de personas (varias de ellas con enfermedades crónicas; otras con enfermedades mentales, cuadros depresivos, intento de suicidios, adicciones, y la mayoría, con un genuino deseo de encontrar alivio a su dolor emocional y búsqueda de sentido) es un hombre preparado tanto en conocimientos psicológicos (“uso psicoterapéutico de ayahuasca”, como él anuncia) como en el terreno médico, en cuanto al estudio de la interacción de la planta con el cerebro humano.

2. De la misma manera, es de suponer que el método que ha creado Varela, el cual es la base para los futuros facilitadores de su empresa, tiene un código ético, y está sujeto a una supervisión; así como tener claros bajo qué parámetros se juzga si un facilitador está listo o no, para tener a su cargo una toma de ayahuasca de 40 personas, con las consecuencias que eso podría implicar.

3. También se esperaría que en cada retiro que realiza en varios países del mundo al mismo tiempo, hubiera al menos un médico presente, con los conocimientos necesarios, en casos serios como brotes psicóticos inducidos por ayahuasca (que ha pasado bastantes veces), en el caso de que se ponga el peligro la vida de un participante o la de los demás (ya sea porque se salga de control el evento o por cualquier factor externo que lo desencadene), por cualquier posible efecto negativo a nivel físico y/o mental sobre un participante; o en caso de que el efecto de la planta no pase tras muchas horas, y saber qué hacer para que la persona vuelva en sí, a su conciencia ordinaria de realidad y un largo etcétera.

… Y la terrible realidad

Bueno, pues desgraciadamente la realidad es la siguiente: Varela no es ni psicólogo ni médico. Su “formación” –por decirlo de alguna manera– se reduce a las muchas tomas de ayahuasca que hizo en la selva, la revelación que tuvo del “Espíritu de la planta” de ser elegido de darla a conocer en todas partes, y sus experimentos iniciales antes de que existiera Inner Mastery como tal, que consistían en reunir en Madrid a un grupo de personas y ver qué pasaba facilitando él la planta, y de paso, probando con esas mismas personas el método que inventó en ese entonces: “La No-Terapia” (del que más adelante trataré). En la misma época que este personaje tuvo una denuncia por abuso de poder de una de las mujeres con la que experimentó sus tomas de ayahuasca en Madrid (tal como puede leerse en un blog crítico).

Respecto al nivel de ética y/o parámetros en los cuales se basan sus prácticas, creo que es ya evidente: no existen. Sólo la de su propio criterio. Y en cuanto al punto número 3: en toda la organización no ha habido más que un solo médico (que no estuvo desde el principio). Su nombre es Mauricio Albanés, de origen latinoamericano que dice ser médico, cirujano. Además de este hombre (que enseguida describiré con más profundidad), nadie más. ¿Cómo hacía su trabajo un solo médico de una organización que está en 25 países?

Supervisión médica… por WhatsApp

Por WhatsApp. Un grupo de WhatsApp que tienen todos los facilitadores y en el que también está Varela; es el medio por el cual, en todos los retiros que suceden cada fin de semana, el médico Mauricio da su visto bueno o no, según el cuadro clínico de un cliente, que un facilitador le reporta por mensaje. Así que ha habido retiros sucediendo al mismo tiempo en 4 países de América, y el médico en Europa, desde su móvil, evaluando los casos de todos los clientes (unos en tratamiento psiquiátrico, otros con problema de corazón, cáncer, enfermedades mentales, adicciones, enfermedades crónicas…) y este médico sin siquiera verlos físicamente ya tiene la medida de dosis de ayahuasca que cada quien según su caso necesita, para que el facilitador de la toma de esa noche.

Cabe aquí mencionar un no muy pequeño detalle. Inner Mastery no trabaja sólo con ayahuasca. También usa las siguientes sustancias: Yopo, San Pedro, Kambo, Iboga y Bufo Alvarius (el enteógeno más poderoso conocido hasta hoy).

Así reaccionan cuando hay problemas

Otra vez: ¿bajo qué ética o estándares se usan estas sustancias? Ninguno más que el criterio del maravilloso médico Mauricio Albanés; el mismo hombre que en un retiro en México dio su visto bueno vía WhatsApp a un hombre de más de 68 años con un serio problema de alcoholismo, para en ese retiro tomar ayahuasca (eso sí, menos cantidad que la normal) y Bufo Alvarius sin problema, según el “experto médico”.

¿Qué fue lo que pasó? En el último día de retiro, después de 3 tomas de ayahuasca y 2 de bufo alvarius, el señor sufrió un ataque en pleno día en medio de la integración que se hace al día siguiente dirigida por Alberto Varela. Le salía espuma por la boca y no podía hablar ni respirar. ¿Había algún médico? No. Estaba en España. ¿Sabía alguien qué hacer? Tampoco. Se fue en ambulancia a internarse de urgencias al hospital. ¿Cuál fue la reacción de Varela al ver lo que le pasaba a este señor? Salió de la sala inmediatamente y no volvió a aparecer hasta que se había ido. Podría seguir con muchos más ejemplos, pero pienso que con éste queda más que claro lo que quiero transmitir.

Cirujano… y “obispo” gnóstico

Para terminar de describir al médico Albanés. Estudió medicina y se especializó en cirugía. No ha tenido absolutamente ninguna formación seria o estudio clínico, científico en cuanto al uso de ninguna de las sustancias mencionadas. Es, además, miembro de la “Tradición Gnóstica Latina”; así lo muestra él en su tarjeta de presentación de hace pocos meses donde participó con una conferencia en una jornada celebrada en Madrid titulada “La experiencia siniestra”, en la que se habló de satanismo principalmente y esoterismo.

El médico de Inner mastery fue uno de los que expuso sobre su camino personal esotérico: la magia de Thelema (religión esotérica basada en la revelación que dijo tener Aleister Crowley de una entidad llamada “Aiwass”, que le dictó El libro de la ley, texto sagrado de Thelema). Una de las palabras finales que dijo Mauricio Albanés en esa conferencia fue: “Tengo la absoluta certeza de que la magia existe”. Este hombre es el médico de Inner Mastery. Y el actual director de la Escuela Europea Ayahuasquera.

La “no terapia” de Alberto Varela

Por último, me gustaría abordar el puente que Varela construye entre la Escuela Europea Ayahuasquera y la “psicoterapia”. El fundador lo expresa así: “La idea es ampliar la cantidad de gente que pueda llevar adelante los retiros con uso psicoterapéutico de ayahuasca en el mundo, y además profundizar en la calidad de los servicios que ofrecemos. Independientemente de las motivaciones de cada alumno, la clave está en que cada uno viene a aprender a sanar sus partes heridas o no resueltas, para luego, desde dentro, compartir con otros ese heroísmo de haberse conquistado a sí mismo”.

De todos los facilitadores que hay en la organización, sólo uno tiene el título de Psicología (el mismo que de nada sirve, ya que su paradigma y modo de abordar la terapia es radicalmente distinto). No existe ninguna relación entre la psicoterapia como tal y lo que hacen. ¿Dé donde ha sacado el señor Varela esta inexistente relación que presume por doquier en redes sociales y en la manera en que se venden? De un método que él creó llamado: “la no terapia”, que así lo introduce su creador:

“Este abordaje es un juego confrontador que se está perfeccionando a sí mismo a tal punto que en algún momento se puede convertir en un método psicoterapéutico. Por ahora es sólo una técnica que está siendo utilizada por muy pocas personas que se forman personalmente conmigo”. La no terapia la creó Varela al estar haciendo algunas investigaciones y experimentos –como él mismo lo describe en su blog– con personas que se encontraban en un restaurante de Madrid y después en los 14 meses que fue a la cárcel, tiempo que aprovechó para seguir indagando. (Recordemos que él no es psicólogo, y sus “investigaciones” han estado sujetas a su propia subjetividad y sus propias “medidas”).

El camino a la disociación personal

Todo esto le llevó a la siguiente conclusión: “Cuando se trabaja psicoterapéuticamente con personas y no se puede acceder de ninguna manera al núcleo del problema porque los mecanismos de defensa están muy bien organizados y la resistencia es muy fuerte, se recurre a esta técnica que actúa como una bomba que abre la puerta de la verdad y del sentimiento”.

¿Plantea la no terapia como alternativa a la ineficiencia de las terapias serias? ¿Bajo qué criterio? ¿Qué experiencia? ¿Mecanismos de defensa? ¿Acaso sabe algo sobre los mecanismos de defensa, los mismos que te hacen estudiar varios semestres en la carrera de psicología? ¿Resistencia? ¿Sabe la gravedad que implica romper una resistencia a lo brusco si la persona en cuestión no está preparada para asimilar algo de su vida, y mucho menos si la persona responsable no tiene absoluta idea de qué hacer después en cuanto a un seguimiento y proceso psicológico verdadero?

Continúo: “En cierta medida el psicoterapeuta debe asociarse a la mentira que traen sus pacientes o clientes, pero la No-Terapia parte de la base de que todo lo que el ‘yo’ dice acerca de sí mismo y de lo que experimenta es mentira. Por tanto, hay que adentrarse en las diferentes capas de mentiras o máscaras, para ver qué es lo que hay escondido. Pues el acceso a la esencia, a la verdad individual, al sentimiento genuino, es uno de los objetivos de la No-Terapia”.

Cualquier psicólogo o conocedor serio del campo de la mente humana podrá reconocer la barbaridad y el sinsentido de las “hipótesis” y conclusiones de este señor. (Ya muchos lo han hecho). Para empezar, el Yo es nuestra estructura base que nos hace ser quienes somos; es el principio de realidad y, desde hace años hasta hoy, expertos en el campo, psicólogos de verdad, se dedican al estudio del mismo, así como a idear los más adecuados abordajes, siendo conscientes de la complejidad de la mente humana, y que no se puede reducir un mismo método para todos, y mucho menos a los atajos de un discurso tan vacío y delirante como es el de este señor, que afirma que la consciencia es nuestra única guía (cuando actualmente la consciencia es un tema del que no se sabe mucho, y lo poco que sabemos entra en el campo de la Psicología).

Tan peligroso es el discurso de Varela que afirma que la identidad es una de las mayores adicciones. Él, sin conocer absolutamente nada de un tema tan complicado como son las adicciones, nos propone, en pocas palabras, ir des-identificándonos de lo que somos (Yo), reconociendo que es mentira, al mismo tiempo que el consumo de ayahuasca y las demás sustancias contribuyen a la destrucción de dichas estructuras (serio proceso de despersonalización) para al final llegar a la consciencia, siendo esto lo que realmente somos, nuestra “esencia”, tomando por consciencia y esencia, conceptos etéreos, vagos y nada precisos. Y negar tu entera personalidad, disociándote de ella, para acabar identificándote ahora con la “consciencia”.

En conclusión. Personas de carne y hueso, con deseo reales de respuestas, movidas por un genuino dolor, un verdadero desbalance psicológico, emocional; una verdadera búsqueda de la verdadera espiritualidad, y muchos de ellos con problemas reales psicológicos serios, llegan a los retiros de este señor, cuya organización y método en el que se sustenta se reduce a un uso desenfrenado, no regulado y sin estudios serios de un cóctel de variadas drogas que te alteran el funcionamiento cerebral a niveles que escapan a nuestro control, y en un discurso absolutamente delirante, sin validez alguna y que, encima, pretende ser psicoterapéutico (careciendo por completo de un marco terapéutico real). No se juega con estas cosas.

Chamanes colombianos se quejan del uso de ayahuasca por parte de otras personas.

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FUENTE: Las 2 Orillas

Diez chamanes importantes de Colombia se juntaron para hacer frente a la invasión de farsantes y charlatanes que, según ellos, amenazan su tradición. Este es su manifiesto, tal como lo ha publicado el medio Las 2 Orillas.

Somos los pueblos originarios que milenariamente hemos habitado estas tierras ancestrales de la Amazonía, cultivando plantas medicinales y practicando los conocimientos y las sabidurías de nuestras abuelas y abuelos para vivir en paz y en armonía con la Madre Tierra. Hace más de 500 años llegó la invasión con el fin de apropiarse de los recursos y las riquezas en los territorios donde vivíamos en comunión con la Madre Naturaleza. Con la colonización llegaron las religiones que causaron daños irreparables imponiendo la biblia y la palabra de dioses ajenos a nuestras culturas espirituales y milenarias. Quisieron borrar nuestras conexiones sagradas con la naturaleza, criminalizaron nuestras ceremonias espirituales y se burlaron de nuestra ciencia botánica.

Hoy día seguimos colonizados e invadidos. Grupos armados, narcotraficantes, acaparadores de tierras, multinacionales mineras y de hidrocarburos y ganaderos siguen amenazando la pervivencia de nuestros pueblos, guardianes de los ecosistemas amazónicos, los cuales son órganos vitales para la vida en todo el planeta.

Las autoridades espirituales de los pueblos indígenas de la cuenca amazónica son las personas responsables de conservar las tradiciones espirituales y los conocimientos de la medicina sagrada del yagé (ayahuasca). A través de la práctica de la medicina del yagé hemos logrado resistir a la invasión y proteger nuestra autonomía. Con ella también sanamos las enfermedades de comuneros y comuneras, protegemos nuestros territorios y protegemos la vida de nuestros líderes y lideresas.

Gracias a la planta sagrada del yagé desde la niñez cultivamos nuestra sabiduría, comunicamos con los espíritus de la Madre Tierra y aprendemos cuales son las plantas medicinales útiles para curar enfermedades. El yagé no es un alucinógeno y no es una planta psicodélica. El yagé es una planta que posee un espíritu vivo y que nos enseña cómo vivir en paz y en armonía con la Pacha Mama.

Los médicos indígena yageceros o curacas tienen que cumplir normas estrictas y atenerse a leyes espirituales, como se estipula en el documento de la UMIYAC: “Pensamiento de los Mayores: Código de Ética de La Medicina Indígena del Piedemonte Amazónico Colombiano”. El proceso de aprendizaje para ser médico tradicional, mujer sabedora y/o medico yagecero es difícil y puede durar toda una vida.

De acuerdo a nuestras costumbres culturales, son las comunidades indígenas gracias a su constante veeduría las que valoran quienes son los verdaderos médicos yageceros, curacas o iachas, que por su reputación, sabiduría y linaje pueden asumir la responsabilidad de velar sobre la salud corporal y espiritual de los pueblos amazónicos.

Hay jóvenes indígenas que se acercan a la medicina de yagé con superficialidad, no poseen sabiduría, no conocen la planta pero salen de las comunidades, lejos de los ojos de las autoridades espirituales, para presenciar ceremonias asumiendo indebidamente el rol de médicos tradicionales. Se disfrazan con plumas y collares y se hacen llamar taitas, palabra que además, solo quiere decir “padre” y es un término de respeto comúnmente usado en comunidades del pueblo Inga. El objetivo de estas personas es buscar ganancias a toda costa, poniendo en riesgo la salud espiritual e incluso, hasta la vida de sus propios pacientes.

También hay personas no indígenas que sin poseer los conocimientos de la medicina ancestral del yagé, se apropian y abusan de nuestras prácticas organizando ceremonias, “retiros espirituales”, “turismo ayahuasquero” y “escuelas de chamanismo”. Se trata de un fenómeno mercantilista de uso, consumo, manipulación y apropiación de nuestras tradiciones medicinales, de nuestros conocimientos y de nuestra imagen. Estas prácticas violan la sacralidad de nuestras cosmovisiones, ofenden a nuestras autoridades y van en contra de convenios y tratados internacionales ratificados para proteger los patrimonios inmateriales, medicinales, espirituales y culturales de los pueblos indígenas (i.e.: Constitución Colombiana del 1991, Convenios 169/OIT, 1989 y Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 2007, entre otros).

La planta sagrada del yagé es parte del patrimonio colectivo cultural, ancestral y medicinal de los pueblos indígenas amazónicos y su propósito es curar enfermedades. El yagé no puede ser utilizado por fines de lucro o negocios, fuera del sustento de quienes practican la medicina tradicional por linaje y con el aval de las comunidades y organizaciones indígenas.

Hay personas y empresas que con el fin de comercializar nuestras tradiciones medicinales se han apropiado de nuestras simbologías, están usando nuestra imagen e imitan nuestros usos y costumbres. Las redes sociales están saturadas de ofertas de supuestas prácticas indígenas, resultado de apropiaciones culturales, cuyo objetivo es captar clientes para generar ganancias monetarias.

Mezclar tradiciones y prácticas ancestrales como el uso del San Pedro, el yagé, el peyote, el kambó, el Bufo alvarius, iboga o el temascal, descontextualiza, viola la sacralidad y debilita las tradiciones ancestrales que son fundamentales para la pervivencia de los pueblos originarios, poniendo en riesgo la salud de las personas que atienden a estos eventos.

También preocupante es la siembra comercial y la venta de especies de plantas amazónicas para la preparación de yagé. Este nuevo proceso extractivo y de sobre-explotación pone en riesgo la sostenibilidad de nuestros recursos y debilita a las comunidades generando nuevas trampas monetarias reminiscentes de la economía del narcotráfico.

El público internacional accede a estos servicios sin darse cuenta que la apropiación y comercialización de nuestras tradiciones ancestrales interfieren con nuestro camino hacia la autodeterminación. Las malas-prácticas dañan delicados equilibrios comunitarios, minan el espíritu colectivo de nuestras sociedades y debilitan nuestra espiritualidad. Todo esto disminuye la resiliencia de nuestros pueblos en resistencia, poniendo en riesgo nuestras vidas y la de los ecosistemas amazónicos que queremos conservar y proteger.

Como organizaciones de pueblos indígenas y autoridades políticas y espirituales de los pueblos amazónicos y del pueblo Siona, Inga, Coreguaje, Kamentsá-Biya y Cofán, declarados “a riesgo de exterminio físico y cultural por la Corte Constitucional Colombiana (Auto 04/2009), denunciamos la apropiación, el abuso y la comercialización indebida de la planta sagrada del yagé, de nuestras tradiciones, nuestras prácticas y nuestros saberes.

Reiteramos que empresas como la Escuela Ayahuasquera Europea, Inner Mastery del señor Alberto Varela, y Verein Sol Jaguar del señor Antonio Valverde, entre otras, siguen comercializando la medicina de yagé y difundiendo malas-prácticas, poniendo en riesgo la salud de pacientes y atentando contra los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, entre los cuales está el derecho a la vida.

Ningún médico indígena yagecero, curaca, iacha, mujer sabedora o autoridad tradicional, posee la facultad de certificar o autorizar a personas no indígenas para oficiar ceremonias de yagé, no existe, dentro de nuestros sistemas de salud autóctonos ningún “certificado” emitido por una autoridad o cabildo que avale a una persona como médico tradicional. La sabiduría espiritual es un compromiso mayor que bajo ninguna circunstancias puede ser reducido a la emisión de un certificado.

Nadie afuera de las comunidades indígenas de los pueblos yageceros puede cultivar, vender yagé u oficiar ceremonias. De acuerdo a los sistemas regulatorios propios, las únicas personas que pueden oficiar ceremonias de yagé son los médicos yagéceros, los iachas, los curacas y las mujeres sabedoras que cuentan con el respaldo y el reconocimiento de las comunidades indígenas amazónicas, de las autoridades tradicionales y de organizaciones indígenas como la UMIYAC, de conformidad con la ley de origen, el derecho propio o derecho mayor.

Frente a este nuevo flagelo para los pueblos, hacemos un llamado urgente a todas las personas de conciencia a no poner en riesgo su salud participando de estas actividades comerciales y a respetar los procesos culturales y sociales de resistencia de los pueblos indígenas.

Llamamos también a las instituciones nacionales e internacionales, a las Naciones Unidades y a la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual (OMPI), para que en el marco de los convenios ya ratificados y de las negociaciones se tome en cuenta la voluntad de los pueblos originarios de proteger la integridad de nuestros conocimientos tradicionales (CC.TT.), porque de ellos dependen nuestras vidas y la conservación de los territorios amazónicos. Elevamos la voz a la comunidad internacional para forjar alianzas y construir solidaridad activa para crear un gran movimiento de movimientos para la defensa y protección de la Madre Tierra y de la Amazonia.

sábado, 15 de febrero de 2020

Aumentan las ceremonias de ayahuasca en España por su situación de limbo legal.

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FUENTE: Eldiario.es

Todos aquellos que han tratado de alguna manera con la ayahuasca sitúan a finales de los 90 el inicio de su 'boom' en España. Aunque ya había llegado otros veinte años atrás a algunas comunidades. “Ayahuasca” es el nombre que se le da tanto a la liana de la planta Banisteriopsis caapi, como al líquido resultante de su decocción con otra, Psychotria viridis. Contiene DMT, una sustancia que sí figura como fiscalizada en el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y, por tanto, en la mayoría de legislaciones sobre drogas.

Por eso, todos estos años se han producido varias detenciones en el aeropuerto de Madrid-Barajas de gente que la traía a España de lugares de América Latina. Pero en ningún caso los detenidos han sido condenados por tráfico, porque la ayahuasca, como otras plantas psicoactivas, no está sujeta a control internacional y queda en un limbo legal en el que no se le considera oficialmente una droga. Lo explica Belén Remacha en Eldiario.es.

“Lo que se ha popularizado en occidente es la decocción de las dos plantas. La DMT sintética o extraída sí está prohibida, pero ninguna planta que la contenga. Por eso, a veces en los escáneres se ha detectado la DMT y ha habido problemas, pero no hay jurisprudencia que haya condenado a nadie por la ayahuasca”, explica el investigador José Carlos Bouso, doctor en Farmacología y miembro del International Center for Ethnobotanical Education, Research, and Service (ICEERS), un “lobby” de defensa y promoción del uso de la ayahuasca.

La ayahuasca, además de traerse en la maleta desde la selva de Brasil o de Colombia, actualmente se puede adquirir por internet. “Hace más de 20 años que las religiones ayahuasqueras se fueron expandiendo por el mundo. Pero la popularización no viene de las iglesias, sino de la gente que viaja a la Amazonía y la trae o la usa aquí, o de chamanes que vienen a Europa y organizan tomas. Todo se ha complejizado mucho. Y, como en todas partes, hay de todo: personas comprometidas con la medicina tradicional amazónica, y algunas que solo buscan negocio”, sigue Bouso.

'Retiros' de 190 a 670 euros

La ayahuasca no tiene un uso recreativo. Se consume –“se toma”, en la jerga– en forma de una especie de infusión pastosa. Pero hacerlo en soledad es raro, como señalan desde ICEERS: lo frecuente es “tomarla” en ceremonias colectivas, junto a otras decenas de personas. En España se les llama “retiros” e incluyen la presencia de un chamán que es quien “da” la medicina, acompañado de “ayudantes” y músicos. Es eso lo que ha proliferado en nuestro país en los últimos tres años: algunos retiros en la Comunidad de Madrid, por ejemplo los organizados por Inner Mastery, cuestan entre 190 y 670 euros, dependiendo si se escoge pernoctar una noche o hasta cuatro, con alojamiento y manutención. Antes habían empezado en Ibiza, que incluso acogió en 2014 la primera Conferencia Mundial de la Ayahuasca. Girona, en 2019, la tercera.

Inner Mastery es un conglomerado dirigido por el argentino Alberto José Varela. Su empresa en España es Gracias Ayahuasca S.L., la más grande del país en el sector. Pero no es la única: cada vez hay más retiros y más gente que los gestiona. En Alicante, David Torreblanca organiza uno cada 15 días de algo más de 24 horas por unos 200 euros, y ahora ya han hecho dos en Madrid, en una finca que alquilan cerca de El Escorial. Torreblanca estuvo en noviembre de 2018 en la Amazonía colombiana, cuando ya llevaba años “tomando”. Entonces volvió a España convertido en “facilitador”, como aquí se llama a los que en América Latina serían “chamanes”. Por sus ceremonias de fines de semana –de lunes a viernes tiene otro trabajo– han pasado, calcula, unas 450 personas a lo largo de este año y poco.

La toma individual no es frecuente porque, además, no es algo agradable: Zara, que ha acudido a uno los retiros de Torreblanca, reconoce que fue ahí porque se lo recomendaron en un entorno de confianza para ella, “y la toma de ayahuasca implica fe ciega y absoluta. Tú no sabes cuál va a ser tu 'proceso'. Cada viaje es personal y el 'proceso' es largo: vomitas, sudas muchísimo, puedes tener paranoias. Necesitas que te cuiden y asistan. No deja de ser un ritual, con sus pasos”.

“Si alguien quiere hacerlo de manera lúdica no le sirve: no es bonito. Es precioso el resultado, yo he vuelto tomándome la vida de otra manera, pero el 'proceso' no, o no todas sus fases. No tiene nada que ver con un viaje de droga sintética o una cachimba, aunque desde fuera se vea a gente colocada bailando o algo así”, cuenta. No define lo que experimentó como alucinaciones sino como “visiones”, y también recuerda una sensación de caída libre durante el trance en la que sintió “miedo”.

A los rituales de David han acudido en su mayoría personas alrededor de los 40. Virginia, una de sus 'ayudantes', las divide en tres tipos de perfiles: “buscadores”, aquellos que están experimentado un camino espiritual; los que van “por probar” y no repiten; y gente con adicciones, como a las drogas o al sexo, a quienes los suyos van especialmente dirigidos. Torreblanca asegura estar “sanando a muchísima gente de adicciones”.

“Muchas personas que somos facilitadores tenemos en común que hemos pasado por traumas. Yo he pasado por muchos lugares y he tenido adicciones. Por eso, la mayoría de las personas que me llegan son adictos. Puedo comprender y darles el lugar que corresponde, y veo a la gente salir. Aquí nadie juzga ni acusa”. Defiende que “si en este país se viese que con 8 o 10 tomas de ayahuasca y de bufo alvarius –otra sustancia similar que se inhala y que él también ofrece– se deja de ser adicto, que en cuestión de mes y medio o dos semanas se camina por la vida como si no hubieses tenido adicción, las cosas serían totalmente diferentes”.

“Con potencial” pero “con riesgos”

¿Tiene alguna base científica la afirmación de Torreblanca? “La ayahuasca es una sustancia con potencialidad que podría llegar a ser útil en ámbitos como la depresión o las adicciones”, contesta el doctor Joaquin Solé, psiquiatra de la unidad de trastorno límite del hospital de Sant Pau y que en 2016 participó en una investigación científica sobre las propiedades de la planta, “pero la evidencia empírica es escasa. Hay muy pocos estudios, y con tamaños muestrales muy pequeños”.

“Requiere que la administre alguien con experiencia en el manejo y en el trabajo posterior de integración, que más allá de la toma tiene mucho que ver con el tratamiento psicológico. No es un uso recreativo y no se puede poner en manos de gente sin la adecuada experiencia. Incluso asumiendo que se toma realmente ayahuasca: hablamos de un brebaje, con dosis variables. Por lo privado no sabes dónde te metes en muchas ocasiones. Hay gente con responsabilidad y gente sin responsabilidad”.

“Estamos hablando de una sustancia psicotrópica con actividad potencial de alucinógeno. Puedes acabar en urgencias de psiquiatría. Ha habido casos, y tanto que ha habido casos”, sigue Solé. Los efectos secundarios más peligrosos que puede acarrear los relatan desde el Centro Médico Aúpa de Madrid, especializado en adicciones: infarto de miocardio, hipertensión arterial súbita, brotes de psicosis derivados del estado alterado de la conciencia. “En personas mayores de 60 con ciertas circunstancias podría ser fatal”, advierten.

E insisten: “Quizá no se le podría considerar pseudoterapia si se hiciera en un hospital, bajo condiciones adecuadas para el tratamiento, con protocolos y un buen reconocimiento como algunos equipos serios están intentando diseñar. Si no, no sirve para todos ni tiene los mismos efectos”. Desde la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, Elena Campos pone el foco en lo mismo: hay muy pocos estudios y por tanto “si se vende con fines terapéuticos, hablamos de pseudoterapia”.

Que la aplicación de la ayahuasca se extienda más allá de los retiros espirituales y llegue algún día a la sanidad es algo que no es descartable, precisa el doctor Solé. Pero todavía remoto. “Hay quien busca conseguir estudiarlo en poblaciones clínicas, que es lo que falta”, razona el Doctor Solé, “pero hay muchos escollos legales: el primero por ejemplo es que no hablamos de una pastilla, es muy difícil administrar en un laboratorio cosas no tipificadas ni estandarizadas. Pero hay grupos de trabajo, hay gente interesada en hacerlo y quizá algún día se consiga”.

También Solé puede confirmar la proliferación del último lustro: “Yo empecé a estudiar la ayahuasca en 2015. En estos últimos años la cantidad de pacientes que te lo consultan como opción se ha multiplicado. Hace 5 años ponías en Google 'ayahuasca' y no encontrabas casi nada; ahora podrías irte este fin de semana mismo en Barcelona, si quieres. Algo está pasando con la ayahuasca, sí”.

miércoles, 29 de enero de 2020

Santo Daime: así se usa la ayahuasca “pseudo-espiritualmente”.

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FUENTE: Aleteia
Un joven español relata cómo vivió la experiencia del consumo ritual de la ayahuasca, sustancia alucinógena que cada vez está más de moda en los países occidentales en general. Lo cuenta en este artículo, que ha publicado el portal Aleteia, Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

España es el país europeo donde más rituales se producen con el consumo de esta droga, por la permisividad y poco control de entrada en los aeropuertos españoles, en gran medida por el desconocimiento por parte de las fuerzas de seguridad y por la falta de sensibilización de jueces y fiscales ante este problema.

Una sustancia considerada tóxica

En España la enredadera ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y sus preparados están incluidos en la lista de plantas cuya venta al público está prohibida o restringida debido a su toxicidad, según la Orden SCO/190/2004. Por otro lado, de acuerdo con el Real Decreto 2829/1977, el DMT (que se encuentra en Psychoria viridis y Diplopterys cabrerana) se encuentra en la Lista I de sustancias cuyo “uso, la fabricación, importación, exportación, tránsito, comercio, distribución y tenencia, así como la inclusión en todo preparado” se encuentran prohibidos, excepto para fines científicos.

Habitualmente, no se trata de una droga de uso recreativo, sino que su consumo y promoción crecientes están vinculados a la espiritualidad y al crecimiento personal en la órbita de la Nueva Era (New Age). De hecho, sus defensores afirman que no se trata de una sustancia alucinógena, sino enteógena, es decir, para ponerse en contacto con la propia divinidad.

“Entidad religiosa” legal en España

Aunque el goteo de muertes en torno al consumo de ayahuasca es constante, la tónica general en los medios de comunicación es de informaciones positivas que van creando una “buena prensa” de la infusión también conocida como “yagé”. ¿Dónde están las víctimas? ¿Qué es lo que dicen? Escuchemos a una de las primeras víctimas españolas que se atreve a contar su experiencia. Esta es la historia de Nacho (nombre figurado), un joven español de 35 años que participó en la Iglesia del Santo Daime y consumió la ayahuasca proporcionada por esta organización.

Antes de continuar, cabe destacar que la Iglesia del Santo Daime de España fue incluida en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia en 2003, y en sus estatutos aprobados dicen que utilizan como sacramento una sustancia denominada “Daime”. Pero cabe dudar que en el Registro tuvieran pleno conocimiento de que lo que hay bajo este nombre, pues en ningún momento esos estatutos detallan que es una sustancia alucinógena que procede de Brasil y que entra en España de forma ilegal, atentando contra la salud pública.

El encuentro con el chamán

Los hechos sucedieron en el verano del año 2018. Nacho estaba en un momento especialmente delicado de su vida, con un fuerte sentimiento de soledad tras una experiencia traumática. Un amigo suyo, consciente de su situación personal, le habla “sobre un lugar donde hacer tomas de ayahuasca, más baratas que en otros sitios, y que él ya había probado”. La oferta no podía ser más atrayente: si el precio normal por toma era de unos 400 euros, en el Santo Daime podría “probarla” por 60.

Su amigo se encargó de organizar un grupo para una toma de ayahuasca e invitó a Nacho, que tuvo que reunirse previamente con el chamán –así se presentó este miembro de la Iglesia del Santo Daime–, que es quien determina quién puede participar y quién no. La reunión tuvo lugar en el porche de un chalé ubicado en el término municipal de El Álamo (Madrid), que afirmaron que pertenecía al grupo religioso y que era también la residencia familiar del chamán… aunque no aparece en el listado de “lugares de culto” registrados en el Ministerio de Justicia.

La impresión inicial de Nacho fue positiva: “además del chamán y su mujer había otras personas que entraban y salían. No parecía que hubiera ninguna jerarquía”, y sobre su anfitrión dice que “aparentemente creía en lo que decía; no transmitía que fuera un negocio, sino que lo hace por ayudar”.

La “sesión informativa”

En este encuentro primero, necesario para poder participar después en la ceremonia, Nacho se enteró de que hay dos tipos de tomas: “por un lado, para personas externas que quieran experimentar, estos rituales se llaman ‘vuelos del águila’, sin especificar el precio; por otro, los rituales del Santo Daime, una experiencia más ‘espiritual’ y apta sólo para los ‘elegidos’, de la que no dijeron precio ni condiciones”.

A continuación vino el interrogatorio: Nacho tuvo que dar su nombre –aunque no le pidieron documento ni identidad– y responder a cuestiones sobre su motivación para probar la ayahuasca, sus expectativas, si era una persona espiritual, si tomaba antidepresivos –”de ser afirmativo, no eres apto… aunque nadie comprobaba de verdad si se toman o no”–… No hubo ninguna pregunta sobre posibles experiencias traumáticas o sobre la vulnerabilidad de la persona, enfermedades cardiovasculares, etc.

El chamán, en esta ocasión, aprovechó para dar su “testimonio” como persona espiritual que comenzó practicando yoga, y que al leer una noticia negativa sobre el Santo Daime se sintió atraído y tiempo después acabó formando parte del grupo. “Aseguró haber estado muy perdido hace años, a punto incluso de perder su trabajo, pero finalmente lo conservó”. Nacho percibió que el chamán “parecía confiado en la legalidad de lo que hace”, aunque pidió discreción con respecto a la ceremonia, “consciente de que lo difícil es traer la ayahuasca a España”.

Cada vez que se refería a esto –a la entrada ilegal de la droga en el país– decía que “nos la trae la iglesia de Brasil”. A continuación vinieron las instrucciones para la toma: acudir vestidos de blanco (“símbolo de pureza”), en ayunas (un mínimo de 4 horas) y con saco de dormir (ya que allí se les darían esterillas). Además, Nacho pudo saber que en la noche del rito –que duraría desde las 23 horas hasta las 8 del día siguiente– tomaría la ayahuasca 3 veces… y entre las tomas le ofrecerían “otras sustancias, que ese día se nos explicaría cuáles eran, y podríamos elegir si queríamos tomarlas”.

No sólo eso: el chamán comentó los “beneficios para la salud” de la ayahuasca, añadiendo que “en Brasil, hasta los niños la toman”. Su ingestión, además, “puede hacerte sentir como juez de tus acciones, ya que experimentas la salida de tu propio cuerpo y así puedes juzgar las situaciones que has vivido”.

La noche de la toma

Unos días después, tuvo lugar la ceremonia. A la llegada, los miembros de la Iglesia del Santo Daime pidieron los datos personales de Nacho y de los demás asistentes, y les indicaron el precio. “Es el momento en el que descubres que cuesta 60 euros”, explica, “aunque aseguran no cobrar por la ayahuasca, que vale mucho más por el hecho de traerla de Brasil… los 60 euros son en concepto de gastos por las instalaciones, la esterilla, etc.”.

La toma se hizo en el jardín, sin entrar en ningún momento en la casa. Incluso “había baños portátiles instalados en el jardín”. Durante toda la preparación “los niños de la casa estaban presentes, pero en el comienzo de la toma entraron en ella y ya no volvieron a salir”. En el jardín había un altar donde se situaron el chamán y su mujer, junto a otras personas del grupo. Algunos tocaban instrumentos musicales y cantaban “canciones en bucle autorizadas por el Santo Daime”. Frente a ellos había una hoguera y, situados en semicírculo alrededor, los asistentes, cerca de 20.

La experiencia alucinógena

Nacho, al igual que los demás, se puso en una fila para hacer su primera toma de ayahuasca. “En las siguientes tomas, cuando algunos de los asistentes habían entrado en ‘trance’, eran los miembros del altar los que se acercaban a darles la ayahuasca. Siempre se tomaba ‘voluntariamente’, aunque resultaba complicado decidir libremente después de que hiciera efecto”, afirma.

A lo largo de la noche “cuando los participantes estábamos tumbados en las esterillas y en estado de ‘trance’, pasaron varias personas entre nosotros imitando el ruido de animales, para emular que nos encontrábamos en la selva”. Entre la primera y la segunda toma, “pasaron ofreciendo otra sustancia alternativa y voluntaria: era un colirio extraído de un sapo, cuyo efecto sería similar al de las setas alucinógenas. La mayoría de los presentes lo usaron”.

Aunque las dosis que le dieron a Nacho, por ser su primera vez, fueron pequeñas, la segunda le afectó más y vomitó. “El chamán se acercó a mí para felicitarme porque había expulsado lo negativo”. Lo que sucedió a continuación lo recuerda así: “me vi a mí mismo hablándole a otra persona, que era también yo, reprochándome muy duramente el no visitar a un familiar gravemente enfermo, insultándome por no haber actuado bien”.

Además, explica, “en aquel momento tuve recuerdos muy lúcidos de mi niñez. Una experiencia similar a la de que tu vida pase frente a ti de una manera muy rápida y con visiones rápidas”. Entre la segunda y la tercera toma de ayahuasca pasaron ofreciendo rapé (tabaco puro que soplan sobre la cara y debe respirarse). A mitad de la noche realizaron un ritual donde “los asistentes tirábamos nuestros sentimientos negativos a la hoguera”.

En aquel momento de gran emocionalidad grupal con cantos, “varias personas entraron en trance, y una estuvo a punto de caerse en la hoguera. Yo sentí miedo entonces por la percepción de pérdida de control y la intensidad del momento”, dice Nacho. Llegó el momento de la tercera toma de ayahuasca, y después se ofreció fumar marihuana. “Una vez finalizadas las 3 tomas, hubo personas que pidieron más ayahuasca, y se la dieron”, recuerda. “Durante la noche todos tomaron ayahuasca. Todos. Incluidos el chamán y su mujer. No hubo nadie que no la consumiera y que pudiera tener control sobre la situación”, reflexiona.

¿Y después de la ceremonia?

Tras las tomas, los participantes más “veteranos” se acercaron a Nacho y a los demás recién llegados, preguntándoles por la experiencia, preocupándose por cómo estaban… “Nos sentimos muy arropados por el grupo”, recuerda ahora. Nacho se dio cuenta de que a él no lo llamaron, pero sí a un amigo suyo que había pertenecido a otros grupos similares y tenía un carácter más “espiritual”. De hecho, el chamán “le había invitado a participar en rituales de la Iglesia del Santo Daime, lo que conlleva una espiritualidad mayor”.

Su percepción de grupo sectario se había iniciado desde el primer contacto con el chamán, “cuando alguien asevera de forma tan innegablemente que algo te puede cambiar la vida de una forma que parece como si sólo fuera esa la verdad absoluta”. Un mensaje que “se repite de una forma constante mientras dura la experiencia”. Y eso lo vio confirmado “cuando contactaron con algunos después del ritual para ofrecerles algo todavía más espiritual”, y de esta forma se dio cuenta de que el ritual al que había acudido –el “vuelo del águila”– “sirve como medio de captación de adeptos para nutrir la Iglesia del Santo Daime. En ella “sólo entran los elegidos, los que ellos consideran que están preparados espiritualmente para formar parte de la misma o recorrer el camino de integración en una secta”, concluye Nacho.