"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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jueves, 1 de agosto de 2024

La Pachamama es un ídolo pagano y quien le rinde culto comete pecado de mortal de idolatría, el cual ofende gravemente a Nuestro Señor Jesucristo


 

“Pachamama (Madre Tierra) o Mama Pacha es una diosa totémica de los Incas representada por el planeta Tierra, a la que se brindaban presentes en las ceremonias agrícolas y ganaderas en el mundo andino.

Pacha Mama significa Madre Tierra: pacha, un término aimara y quechua, significa ‘tierra, mundo, universo, tiempo, época’; pacha kununuy (‘temblor de tierra con fuerte ruido’); pachamit’a (‘parte del tiempo’, cada una de las cuatro estaciones en que se divide un año); pacha k’anchay (‘luz del mundo’, la luz solar); mama: "madre”

La divinidad de la Pachamama (la Madre Tierra) representa a la Tierra, pero no solo el suelo o la tierra geológica, como tampoco solo la naturaleza; es todo en su conjunto. No está localizada en un lugar, pero se concentra en manantiales, vertientes, o apachetas. Es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa por presencia y con la cual se dialoga, ya sea pidiéndose sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y por todo lo que nos provee.

No es una deidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los seres humanos, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no solo en los momentos y sitios predeterminados por el ritual sino, en todos los acontecimientos culturales significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo se la considera con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si se la ofende, provoca enfermedades.”

https://es.wikipedia.org/wiki/Pachamama

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Frente a esto, dice el Catecismo:

“2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdaderoY no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos […] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.

2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es DiosHay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5).

2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Único. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que “aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios” (Orígenes, Contra Celsum, 2, 40).”

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Una imagen como la de la Pachamama tiene, por tanto, un carácter idolátrico objetivo, porque objetivamente, según el valor que públicamente se le reconoce en la sociedad,  tiene un carácter religioso, es una imagen religiosa y no meramente “cultural”, y ese carácter religioso es idolátrico, porque implica dar culto a algo que no es Dios, a saber, la Tierra o el Universo.

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El Papa Francisco dice que no había intención idolátrica en la presencia de estas imágenes en la Iglesia de Transpontina.

Lamentablemente las fotografías que tenemos de las celebraciones realizadas en los jardines del Vaticano y en esa misma Iglesia de Transpontina dicen otra cosa:

Aquí vemos a esas mismas imágenes recibiendo la adoración religiosa (porque evidentemente no es otra cosa) de unas personas prosternadas ante ellas en los jardines del Vaticano ante la mirada del Papa y un grupo de Cardenales y Obispos.

Supuesta la información que brinda el Papa Francisco de que esa imagen es una imagen de la Pachamama, de la cual por otra parte sabemos que simboliza a la Tierra o al Universo considerados como divinos, esto constituye un claro acto de idolatría perpetrado en el mismo Vaticano ante la mirada permisiva del Papa, Cardenales, Obispos y sacerdotes.

Y no se diga que es cuestión solamente de los “amazónicos”, que son contemplados, nada más por los católicos.

Primero, porque el Vaticano no es lugar para actos idolátricos, los haga quien los haga.

Segundo, porque se supone, pienso, que los “amazónicos” que están allí son católicos, y que por eso están allí, porque el Sínodo supuestamente está hecho para atender las necesidades de los católicos de la región de Amazonia.

De hecho, muchos de ellos hicieron o trataron de hacer la señal de la Cruz ante el Papa.

Tercero, porque en esta otra foto vemos además a un franciscano postrado de la misma manera enfrente del mismo Papa, Cardenales y Obispos sin que nadie le diga nada.  

Y cuarto, porque lo que vemos en la imagen que viene a continuación sucede dentro de esa Iglesia de la Transpontina, en una celebración que supuestamente es católica, con monjas católicas, y por tanto , una celebración religiosa, y en ella está como vemos esa imagen que fue adorada idolátricamente en los jardines del Vaticano.

Una imagen que se exhibe en un templo católico en medio de una ceremonia religiosa es una imagen que recibe algún tipo de culto, el cual por otra parte no va dirigido a la imagen como tal, sino a la persona representada por ella. Puede ser una imagen de Cristo, de la Virgen, de los ángeles o de algún santo.

En el caso de la Virgen, los ángeles o los santos, no se trata de culto de adoración, que se debe solamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino solamente de veneración, por el cual se les solicita que intercedan ante Dios por nosotros, como partícipes que son la única Mediación e intercesión de Jesucristo. 

Pero esta imagen, según el Papa, es de la Pachamama, que es una “diosa“. No es un santo que es un ser humano servidor de Dios, sino una “divinidad” en un sistema panteísta o politeísta. Es inevitable la conclusión de que ha recibido en ese templo culto idolátrico

Confirma esto el comunicado de la Policía romana tras haber recuperado las estatuillas (traducido del inglés):

“Los Carabineros de la Compañía Roma San Pietro, durante las investigaciones dirigidas por el Coordinador del Grupo de Protección del Patrimonio Cultural de la Fiscalía de Roma, el Abogado Asistente Dr. Angelantonio Racanelli y el Proc. Adjunto. D.ssa Maria Bice Barborini y conectada con el robo de estatuillas comprobadas en la mañana del 21 de octubre dentro de la Iglesia de Santa María en Traspontina en Via della Conciliazione en Roma, recuperaron 3 de los artefactos retirados, que representan a una “mujer embarazada".

Los mismo después de haber sido robados de un altar lateral de la iglesia mencionada donde fueron utilizados para la oración por el “Equipo Itinerante” - un grupo católico con sede en América del Sur que participa en el Sínodo en el Amazonas en curso en el Vaticano – habían sido arrojados al Tíber desde el Ponte Sant’Angelo.

Las investigaciones continúan.

https://www.marcotosatti.com/2019/10/26/my-apologies-to-stilum-curiae-i-am-naive-but-the-vatican-sinks-in-the-ridicule/

¿Y entonces? ¿Ninguno de estos prelados advirtió a esos fieles que al estar adorando a la diosa, en realidad, al ídolo, Pachamama y postrándose ante él o rezándole cometían un pecado de idolatría por el cual ponían en peligro su salvación eterna?

¿Y es posible, según lo que ha dicho el Papa, que este ídolo esté presente en la Misa de clausura del Sínodo? 

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En cuanto a la eventual intención con que se realice el acto idolátrico, hay que recordar que los actos humanos reciben su naturaleza ante todo del objeto al que tienden.

Dice el Catecismo:

“1751 El objeto elegido es un bien hacia el cual tiende deliberadamente la voluntad. Es la materia de un acto humano. El objeto elegido especifica moralmente el acto del querer, según que la razón lo reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero. Las reglas objetivas de la moralidad enuncian el orden racional del bien y del mal, atestiguado por la conciencia.”

Ese “según que la razón lo reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero”, no quiere decir que el objeto de la acción dependa de lo que la razón de cada uno crea que es bueno y verdadero, sino que el objeto de la acción no es la cosa física considerada en sí misma sin más, sino esa misma cosa física en tanto es objeto de un acto voluntario del ser humano y en tanto todo ello cae bajo las leyes del orden moral objetivo.

En este caso el objeto es un ídolo, la Pachamama, y por tanto, los actos de culto dirigidos a ese objeto son actos idolátricos, y por tanto, son moralmente malos, constituyen un pecado.

Es decir, se trata de actos intrínsecamente malos, porque son malos por su misma naturaleza, al ser malos por su objeto, que es el que determina la naturaleza o especie del acto humano.

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La intención con que se realiza el acto, no cambia la especie del acto si éste es malo, y la intención es buena, sino que solamente la cambia si el acto es bueno por su objeto, y la intención es mala.

Así lo dice el Catecismo:

“1753 Una intención buena (por ejemplo: ayudar al prójimo) no hace ni bueno ni justo un comportamiento en sí mismo desordenado (como la mentira y la maledicencia). El fin no justifica los medios. Así, no se puede justificar la condena de un inocente como un medio legítimo para salvar al pueblo. Por el contrario, una intención mala sobreañadida (como la vanagloria) convierte en malo un acto que, de suyo, puede ser bueno (como la limosna) (cf Mt 6, 2-4).”

Como la naturaleza o especie del acto viene del objeto, y como la especie moral del acto consiste ante todo en que sea bueno o malo, decir que una intención buena no hace bueno un acto que es malo por su objeto es lo mismo que decir que la buena intención no cambia la naturaleza o especie moral de ese acto, que por tanto, sigue siendo, en este caso, un acto idolátrico, o sea, un pecado contra el primer mandamiento.

sábado, 7 de octubre de 2023

"Gauchito Gil", ídolo demoníaco




Siempre le tuve un profundo asco y repulsión al llamado "Gauchito Antonio Gil" delincuente, chorro y cuatrero que hoy es venerado como santo por los ignorantes y supersticiosos.


A la Santa Iglesia hay que purgarla de estas devociones idólatras como Gilda, la muerta Correa, San La Muerte y todas esas porquerías.


Enseñémosle a la gente la diferencia entre la veneración a un santo católico que hizo la voluntad de Dios y un ídolo al que creen que les hizo el milagro cuando dicho milagro viene de Dios y estas abominaciones no tienen poder de intercesión.


Acompañar a la gente no es fomentarles esa devoción, es decirles la verdad ya que Roma no va a gastar cinco minutos de su tiempo en enseñarlo.


Si tiene estatuas o estampitas de esta gente, tírelas a la basura.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Pachamama, ídolo demoníaco


Yo tengo una madre biológica, mi amada madre Daisy y tengo una madre celestial, mi amada Madre María Santísima, Virgen y Madre de Dios, representación de mi Santa Madre Iglesia. 
JAMÁS voy a aceptar a un ídolo demoníaco, como la "Pachamama", como "madre". JAMÁS una diosa pagana como la "Pachamama", será mi madre. JAMÁS.

 

martes, 8 de diciembre de 2020

Argentina: un hombre podría haber sido asesinado en un ritual a San La Muerte.

 


Idólatras con el ídolo demoníaco llamado "San La Muerte" (o mejor dicho, "Satánica Muerte").

FUENTE: El Tiempo

En la provincia de Santa Fe (Argentina), las autoridades se llevaron una sorpresa cuando encontraron el cadáver de Juan Marcos Correa, un hombre de 39 años que había sido reportado como desaparecido en septiembre de este año. El cuerpo estaba enterrado cerca de un santuario de San La Muerte, una figura pagana. Además, estaba decapitado y no tenía corazón. De acuerdo con las investigaciones, el crimen pudo ser parte de un ritual, el cual habría comenzado mientras Correa aún estaba con vida, tal como informa el diario colombiano El Tiempo.

“Nunca, en mis 15 años de ejercicio como fiscal, me había tocado investigar un crimen tan aberrante, cometido con tanto odio y tanta saña”, dijo Eduardo Lago, fiscal encargado del caso, al diario argentino La Capital. El hallazgo fue posible gracias a una llamada anónima que reveló a las autoridades la ubicación de Correa, al igual que el nombre del posible culpable del crimen, quien fue identificado como Carlos L, un campesino de 34 años.

El fiscal también comentó al medio que, probablemente, el sospechoso engañó a Correa para llevarlo al lugar, prometiéndole que le daría alcohol y estupefacientes. Luego, el posible autor del crimen les confesó a varias personas lo que había hecho y les reveló la ubicación del cuerpo. Lago detalló que los investigadores “encontraron elementos diabólicos utilizados en rituales de sacrificio” y reunieron varios testimonios. Carlos L. fue imputado por el delito de homicidio triplemente agravado por ensañamiento, alevosía y odio religioso, de acuerdo con el artículo 80 del Código Penal Argentino. Igualmente, la Fiscalía solicitó la medida de prisión preventiva mientras el acusado está a la espera del juicio.


 


Según reportó Clarín, la última vez que los familiares de Juan Marcos Correa tuvieron noticias de él fue el 27 de septiembre. Sin embargo, fue reportado como desaparecido una semana después. Después de la denuncia, las autoridades, en compañía de perros rastreadores y personas de la comunidad, comenzaron a buscarlo. Pasados 10 días, la Policía recibió la llamada que permitió encontrar su cuerpo. “Llegamos a tener hasta 40 personas buscándolo. Barajamos la posibilidad de que se hubiese ido del pueblo, sufrido un accidente o que se hubiese ahogado en una laguna. Se buscó en los montes y en las vías del ferrocarril. Fue un trabajo exhaustivo y frenético”, le dijo un representante del Ministerio Público a La Capital.


 


El fiscal Lago le aseguró al citado medio que tiene pruebas sólidas y que buscará que se ordene prisión perpetua para Carlos L. Esta condena, en Argentina, establece que una vez se cumplan 35 años en la cárcel se puede solicitar libertad condicional, siempre y cuando se cumplan con los requisitos estipulados por la ley.


martes, 6 de octubre de 2020

Un ex alto cargo del Gobierno de México, devoto del ídolo demoníaco llamado "Santa Muerte"

 



Genaro García Luna tiene una relación cercana con la muerte a través de su fe. El ex secretario de Seguridad Pública de México en el sexenio del presidente Felipe Calderón, es un devoto de la Santa Muerte, de acuerdo con el libro de la periodista Olga Wornat, Felipe el oscuro. Y no sólo de “La niña blanca” –como se le conoce a la imagen– sino también del conocido como Ángel de la Muerte, relata la periodista argentina en su libro sobre el sexenio de Calderón. Lo leemos en un artículo publicado por el medio argentino Infobae.


La relación de García Luna con ese ser contrasta con el relato del periodista Diego Osorno, quien indicó que durante su paso por el gobierno federal fueron destruidos decenas de altares a la Santa Muerte como parte de la estrategia de Felipe Calderón contra el narcotráfico. Y tanta era su fe en la Santa Muerte y el Ángel de la Muerte que en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública mandó colocar un altar con las imágenes de ambos. “Adorador del Ángel de la Muerte, una efigie negra que instaló en un altar de una habitación secreta de la Secretaría de Seguridad, junto a la Santa Muerte”, escribe Wornat.


García Luna fue detenido en diciembre de 2019 en Estados Unidos acusado de recibir sobornos del Cártel de Sinaloa, conspirar para traficar cocaína y por declaraciones falsas, mientras era funcionario con Calderón (2006-2012). El culto a la Santa Muerte es parte de las prácticas religiosas de algunos narcotraficantes y otro tipo de criminales, que piden su protección para no caer mientras realizan sus actividades ilícitas. García Luna comparte esta fe por la Santa Muerte. “El encargado de la seguridad pública del Gobierno federal no deja que nadie se acerque a su nicho espiritual”, dice Wornat al citar al periodista José Gil Olmos.


El altar de García Luna con la Santa Muerte y el Ángel de la Muerte era un prohibido para sus subordinados, era un lugar reservado para él, relatan Wornat. “Está totalmente prohibido aproximarse a ese lugar, santo para quien en un momento pretendió presidir la Interpol en México”, señala. Wornat escribe que esa divinidad no parece favorecer a García Luna y su imagen, pero “sí permite suponer las razones de su increíble supervivencia desde 1989 hasta hoy”.


Y es que la periodista recuerda que García Luna era originario de una colonia popular en Xochimilco, en la Ciudad de México, y que sin formación y sin un peso ahora es dueño de varias residencias que no corresponden con su salario. “Se entiende tanta veneración del súper policía hacia estas figuras”, dice Wornat, en referencia al poder que el ex funcionario acumuló durante la administración calderonista.


El periodista Diego Osorno indica en su libro La Guerra de los Zetas que unos de los primeros altares dedicados a la Santa Muerte en el norte del país se encontró en la casa de un capo del Cártel del Golfo, Gilberto García Mena, “el June”, cuando fue detenido en un pueblito llamado Guardados de Abajo, en Tamaulipas, en el año 2002.


También detalló que decenas de altares dedicados a la Santa Muerte a lo largo de la Ribereña —200 kilómetros de carretera que se extienden paralelos a la frontera con Estados Unidos— fueron destruidos como parte de la estrategia de Felipe Calderón contra el narco. Ellos fortalecieron el vínculo entre la Santa y el crimen organizado.


El culto a la Santa Muerte


La devoción en México a la Santa Muerte se remonta a 1795, cuando los indígenas adoraban un esqueleto en un poblado del centro de México, de acuerdo con diversos investigadores citados por la agencia de noticias Efe. Aunque se mantuvo en secreto durante casi dos siglos, en Ciudad de México el culto empezó a proliferar en la década de los cuarenta del siglo XX, especialmente en barrios desfavorecidos.


La eclosión del fenómeno, que dice tener unos cinco millones de fieles en todo el mundo, se produjo a mediados de los noventa, cuando la devoción se trasladó de las casas a las calles. En el caso del altar de “Doña Queta”, éste está abierto las 24 horas del día todo el año gracias a los esfuerzos de ella, que siempre está disponible para escuchar y tomarse fotos con las personas que la visitan. “La necesidad es más grande, nunca he dejado de salir y pues la necesidad, mijo, yo no tengo quién me mantenga”, señaló la mujer al explicar el porqué de su decisión de mantener abierto el altar todo el tiempo.


De rodillas o cargando figuras de la imagen, los seguidores se acercan a su altar con veladoras, cigarros, dulces, bebidas alcohólicas de todas las categorías o flores. Los más creyentes le echan humo de marihuana y la bañan con “Tonayan”, una bebida alcohólica elaborada a base de caña de azúcar que es muy popular entre los consumidores por su bajo precio, ya que una botella de medio litro cuesta menos de un dólar.


La peregrinación en Tepito, uno de los barrios más antiguos de Ciudad de México, se repite el primero de cada mes y ya se prepara su fiesta anual para el 1 de noviembre, una fecha que coincide con la tradición del Día de Muertos en el país. En 2005, Segob canceló el registro constituido a la Iglesia Católica Tradicional Mex-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús, que representaba el culto a la Santa Muerte, por desviar su misión de los fines establecidos en sus estatutos.

jueves, 9 de abril de 2020

La Santa Muerte, ídolo demoníaco, un tabú entre el mito y la creencia.


FUENTE: ABC





Ante la mirada de los incrédulos, no se trata más que el mito de un esqueleto humano, vestido con un manto. Pero para sus seguidores, la Santa Muerte inspira respeto, al ser su máxima protectora. Otros más la definen como un fenómeno que va rompiendo las barreras del tabú. Conocida también como Niña Blanca, su silueta es imponente para quienes no están identificados con ella. Quienes la idolatran, suelen rendirle culto, y para ello adquieren imágenes. Lo cuenta Maguelsy Caballero en el medio mexicano ABC.

En Monterrey, algunos de sus creyentes asisten al Mercado Juárez, donde es común ver locales que venden estatuillas en diferentes tamaños, colores y con todo tipo de accesorios, inclusive hay un altar donde las personas pueden ir a orarle. “La gente por lo regular compra las imágenes para ayudarse, para el trabajo, para el dinero, el amor, la suerte, la protección, para todo este tipo de cosas, es para lo que más la gente la busca”, comentó Bárbara Esotérica.

Pero, ¿quiénes compran estas imágenes? Los locatarios comentan que, al parecer, esta creencia no mide sexos, edades o estatus sociales, aunque mayormente son personas de clase popular. “La gente de escasos recursos recurre mucho a la fe, de todo tipo”, comenta Fernando Martínez, seguidor de esta cultura desde hace 14 años. “Las grandes masas en su mayoría son de bajos recursos; entonces, las peregrinaciones que hacen a San Judas Tadeo, ¿todas son de gente de buen nivel económico? No, porque la gente que hace grandes masas es la gente de clase media y la clase baja”, añade.

Comúnmente, las manifestaciones culturales de un pueblo son un gran reflejo de su pensamiento, de su manera de ver el mundo y hacer frente a sus problemas, por eso la Santa Muerte se ha convertido en el “icono de los olvidados”. En un contexto de hambre, miseria y ante la inminencia de la propia muerte, sólo esta puede salvar al afligido.

Aunque para sus seguidores esta representación no está ligada al oscurantismo y tampoco a lo satánico, la Iglesia Católica no la ve como parte de la religión, sino como una secta, y que quienes caen en este tipo de “culto” son personas que se encuentran desesperadas, en crisis de fe.

“La Iglesia alerta sobre el peligro que representa adorar a la Santa Muerte, dado que esto trae como consecuencia pérdidas de algún familiar o desgracias en los hogares. No es una devoción católica”, explicó la Arquidiócesis de Monterrey en un documento, a petición de ABC. Los obispos de México advierten a los devotos de la Santa Muerte que no es un juego y que la muerte no es una divinidad divina, ya que detrás de eso existe algo diabólico.

Aunque investigadores como Claudio Lomnitz sugieren que sus orígenes son precolombinos, en pueblos indígenas, y que con el paso de los siglos se seguía idolatrando de manera “escondida”, la devoción a la Niña Blanca detonó abiertamente hace 20 años en un rincón del barrio de Tepito, en el corazón de la Ciudad de México. Vestida a modo de las vírgenes católicas, empezó a ser vista en la calles, en altares.

Poco a poco comenzó a reunir a miles de seguidores que primero le rezan a Dios, y después a la Santa Muerte. En Nuevo León existen casas de oración, dos de ellas se encuentran en San Bernabé en Monterrey, donde todos los domingos asisten a una reunión para orarle a su imagen, a las cuales llegan a asistir más de 30 personas de diferentes ciudades.

Tras el cierre del Penal del Topo Chico han salido a relucir varios objetos o rituales que los reos tenían en el lugar, uno de ellos es el culto a la Santa Muerte. El rito, que es prohibido por la Iglesia, era practicado en una capilla que se había construido dentro del centro penitenciario. En este sitio, los creyentes en este ritual pedían, prometían y dejaban ofrendas.

domingo, 28 de enero de 2018

El culto a la Santa Muerte es un culto idolátrico y satánico


La “Santa Muerte”, abominable ídolo demoníaco, en versión sedente (sentada en un trono)

En este escrito procuraremos hacer algunas reflexiones tocante a la superstición de culto que se esta dando a “la Santa Muerte” como si fuera esta, un santo de la Iglesia Católica. En los siguientes reglones se demostrará a grandes rasgos la falsedad de esta supuesta devoción y en la gravedad del pecado que incurren ciertos católicos despistados por su ignorancia religiosa al rendirle este falso culto a la Santa Muerte.
¿Quién es “la Santa Muerte”? ¿De dónde viene? ¿Es una entidad buena o mala? Son muchas las preguntas que la gente se hace y pocas son las respuestas.
Quienes caen en este tipo de culto son personas que se encuentran desesperadas, pero no por una crisis económica, sino por una crisis de fe.

Los católicos que caen en este culto deben saber que es un pecado mortal: de idolatría (“devoción popular” sin ningún soporte doctrinal ni justificación teológica).

Los seguidores de la “Santa Muerte” deben de tener cuidado ya que “esto no es un juego, ni la Muerte es una deidad divina, detrás de ese culto hay algo diabólico y la gente debe tener mucho cuidado. Detrás de esto está el reino del maligno y la gente puede ser víctima de una posesión diabólica”.

Esta falsa devoción de adorar a la “Santa Muerte”, realmente representa un peligro, dado que esto trae como consecuencia pérdidas de algún familiar o desgracias en los hogares.

Un culto muy extendido
En los últimos años se ha venido difundiendo con una virulencia creciente una forma de “devoción popular” que sin ningún soporte doctrinal ni justificación teológica ha logrado penetrar en capas pobres de la sociedad sedienta de Dios en las zonas centro y norte de México.

El constante flujo migratorio ha logrado que esa falaz devoción se haya ido extendiendo al sur de Estados Unidos, Centroamérica y España. Se trata del “culto” a la así llamada “Santa Muerte” a través de uno de los grupos promotores de esta falsa devoción, la autodenominada “Iglesia católica tradicional, misioneros del Sagrado Corazón y de san Felipe de Jesús”.

Sus orígenes se remontan a la fusión de las culturas prehispánicas con las primitivas creencias de los esclavos africanos y la religión católica en el siglo XVI y XVII. Sin embargo, hasta la década de los 60´s del siglo pasado comenzó a estructurarse más ordenadamente.


El culto a la “Santa Muerte” surge como fruto del sincretismo religioso que se dio entre las culturas maya-azteca, el animismo africano y la religión católica (mal interpretada por el pueblo ignorante, desde luego)

No hace muchos meses, se le ha reivindicado al grado de constituir un grupo que exige el reconocimiento público en México como religión.

El culto a “Santa Muerte” está de moda, por lo menos en México. En los puestos de periódicos es fácil encontrar folletos y revistas, que se ocupan de promover la “devoción” a la santa muerte. Su culto se ha difundido tanto que encontramos comunidades virtuales en Internet que propagan esta superstición.

Sus imágenes y todo lo relacionado con esta superstición pueden conseguirse con suma facilidad en las tiendas esotéricas y en los mercados populares.

Tanto se ha extendido su culto que muchos católicos la consideran un santo más de la Iglesia Católica, tal vez porque sus promotores se encargan de difundirla con estas características, precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos.


El culto a la “Santa Muerte”, al imitar las prácticas católicas, lo único que busca es enredar a los incautos

No falta por ejemplo, que algún católico “despistado” lleve a bendecir la imagen de la santa muerte al templo parroquial, o le construya en su casa “un altar”.

Estos tipos de grupos no son ninguna religión sino “simples sectas”
La religión es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para dar culto. Es, además, una virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

El culto a la así llamada “Santa Muerte” no es una religión. Ni sus creencias ni sus principios son acerca de la divinidad ni ofrece normas morales de conducta. Tiene, eso sí, rudimentarias prácticas rituales pero que guardan alguna relación o quieren asemejarse a las consolidadas y justificadas practicas católicas. Esto conlleva a analizar más de cerca algunos errores que pueden ayudar a discernir, reflexionar y compartir para ayudar a otros hombres y mujeres que sin rigor y preparación creen en esta falacia.

La religión pende de una causa y principio: Dios. En los grupos que nos ocupan el principio se asienta totalmente en la “santa muerte”. Es decir, la personificación de la muerte ha venido a conquistar el lugar que le corresponde únicamente a Dios. Y esto conlleva a un problema más: cómo justificar a la muerte personificada como creadora y omnipotente, como omnisciente y omnipresente, esto es totalmente un absurdo.


Debemos buscar siempre el bien y no el mal
Hablar de Dios es hacerlo del bien. Donde está el bien, es regla lógica, no está el mal. Del bien no procede el mal, al bien no le sigue el mal.


Donde está Dios, el mal no tiene NI PUEDE tener cabida

En el culto a la así llamada “Santa Muerte” se asegura que ésta puede alcanzar el mal. Más aún, los adeptos acuden a ella solicitándolo para aplicarlo a sus enemigos.


Frecuentemente, los devotos de la “Santa Muerte” acuden a ella para pedir males contra sus enemigos

No es una devoción católica
Sus promotores la presentan como una «entidad espiritual» que ha existido siempre, desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, por lo que maneja una energía denominada «energía de la muerte», capaz de materializarse en una figura, que concentra tanto la fuerza creadora como la destructora del universo. Según ellos, el creyente en la Santa Muerte puede aprender a manejar esta fuerza, que emana de sus imágenes consagradas, puesto que la Santísima (otro de sus nombres) es una de las protecciones más fuertes que existen.

Es erróneo asociar el culto a la “santa muerte” con cualquier aspecto del catolicismo. Así, asociar el culto a la personificación de la muerte con el culto católico, es un error. Lo católico emana de la Revelación hecha por Dios a través de la Biblia, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia. No consta, ni en la Biblia, ni en la Tradición, y mucho menos en el Magisterio, la prescripción de un culto a la muerte personificada.

¿Qué decir al respecto? Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la muerte, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el término de la vida.

Conviene señalar que los católicos que rinden culto a la Santa Muerte y a sus imágenes, están haciendo un pecado gravísimo, pues les están atribuyendo poderes que no tienen ni tendrán jamás. Por otra parte, en vez de poner la propia confianza en Dios, la ponen en una supuesta entidad (o ser) espiritual que, sencillamente, no existe. En realidad, la Santa Muerte no es una persona. Es sólo un fenómeno natural como el nacer o el crecer (el inicio y el desarrollo de la vida), aunque nunca se habla del Santo Nacimiento o Santo Crecimiento.


El católico que rinda culto a la “Santa Muerte” comete idolatría, pues le atribuye a un fenómeno natural la honra incomunicable de Dios

¿Qué es la muerte para un católico?
Para la Iglesia Católica: La muerte es una consecuencia del pecado original. Es una privación de los bienes que tenían Adán y Eva antes de desobedecer a Dios Padre.


Adán y Eva, al desobedecer el mandato de Dios Padre, perdieron todos los bienes que Él les otorgó en el orden de la naturaleza y de la Gracia (entre ellos la inmortalidad)

Con la muerte se experimenta una separación real de cuerpo y alma. El cuerpo del hombre continúa un proceso de corrupción –como cualquier materia viva– mientras que su alma es juzgada por Dios en el juicio particular y después recibirá la sentencia de salvación o de condenación eterna según haya sido su muerte, ya en estado de pecado mortal o en gracia de Dios. Esta alma estará esperando en el Cielo o en el Infierno para reunirse con su cuerpo glorificado o condenado. Cuando se dé la resurrección de la carne, se juntarán otra vez el cuerpo y alma, la cual se realizará hasta la segunda venida de Cristo al final de los tiempos, los cuerpos de los bienaventurados quedaran hermosos y gloriosos y todo lo contario quedaran los cuerpos de los réprobos.

Dios nos dio una vida temporal en la tierra para ganarnos la vida sobrenatural. Con la muerte termina nuestra vida en la tierra. (Juan 5, 29).


Sólo tenemos esta vida para ser dignos de recibir una eternidad gloriosa en el Cielo

Puro negocio
Los milagros no se cumplen por la cantidad dejada. Otro de los hechos que llaman la atención es la errónea creencia de que a mayor cantidad de dinero ofrendado, mejores serán los resultados de los favores pedidos a la “santa muerte”.

Es bueno recordar que la limosna es un signo del desprendimiento y de la responsabilidad con que se quiere ayudar a mantener dignos y en buen estado los lugares para el culto a Dios además de solventar las necesidades de los ministros del mismo. Pero no queda dicho que la limosna sea una prescripción para obtener un milagro. Menos aún, cuando lo pedido pretende el mal de otro.

Este culto es un verdadero negocio para sus promotores. Por eso no extraña que afirmen que la santa muerte pueda ayudar en toda circunstancia, así que promueven rituales, imágenes, colores y vestimentas “para cada necesidad”.

Una de las imágenes más populares para este tipo de rituales es el de la llamada santa muerte de las “siete potencias”, que se caracteriza por estar pintada de siete colores y que debe ser empleada con incienso de las “siete potencias”, y el atomizador de la “siete potencias”. Claro que todo esto hay que comprarlo en lugares autorizados, pues de otra manera no se garantiza que funcionen.


La Santa Muerte de “las siete potencias” es una de las versiones más populares (y más vendidas) de esta falsa devoción

Muchos promotores han visto que el culto a la santa muerte puede ser un excelente negocio, por eso algunos se disputan el culto “autentico” a la santa muerte y cada uno de ellos se considera el único autorizado a realizar la así llamada “curación de su imágenes” o de ser sus verdaderos devotos.

Destaca la llamada Iglesia Católica Tradicional México-USA, cuyo líder saltó a la fama por haber celebrado la controvertida boda religiosa de Niurka y Bobby Larios (mismo líder cuyo nombre es David Romo que actualmente esta en la cárcel, por ser cómplice de una banda de secuestradores).

Hay que señalar que hay editoriales que también están en disputa y se consideran los más autorizados para señalar los rituales específicos que deben ser realizados siguiendo las instrucciones que ellos proporcionan “al pie de la letra”.

Hay otros que dicen que lo importante es la “fe” que cada uno tenga, de manera tal que uno mismo puede diseñar sus propios rituales. Eso sí, para que los rituales sean eficaces, deben adquirir las imágenes y todo lo necesario “exclusivamente con ellos”, de otra manera el ritual no surtirá ningún efecto.

Sólo a Dios se le da el culto
Hay una distinción tácita en la praxis católica que, en el caso de esta forma de culto y devoción, no se aprecia y más bien se pierde.

Adorar es reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. Venerar es respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. La adoración sólo es debida a Dios; la veneración corresponde a los santos y a las cosas de Dios.

Además, los santos interceden ante Dios, a través de ellos obtenemos gracias y favores pero el único capaz de dar es Dios. La doctrina de la única mediación de Cristo (cfr. 1 Tim 2,5), que no excluye otras mediaciones subordinadas, las cuales se realizan y ejercen dentro de la absoluta mediación de Jesús, aquí sencillamente no se da. Es la “santa muerte”, por sí misma, la que concede favores aunque no esté justificada ni bíblica ni teológicamente la causa de su poder.

Bien conocido es el pasaje del Evangelio en el cual un doctor de la Ley le pregunta a Jesús sobre cuál es el principal mandamiento de la Ley y la respuesta: “Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento”. (Mateo 22, 36-38).

Ya en el Antiguo Testamento, encontramos el mandato de Dios: “Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de la servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí” . (Ex. 20, 2)

Este mandato lleva como consecuencia la necesidad de vivir la fe, la esperanza y la caridad.

Así como la virtud de la religión.
La virtud de la religión es la virtud moral, por la cual el hombre tributa a Dios el culto que le es debido en justicia, como Creador y Ser Supremo.

Amar a Dios como al Ser supremo es una virtud. Podemos definir la virtud de la religión como el hábito de amar a Dios por encima de todo. Se exterioriza por medio de los actos de culto y por el cumplimiento de los Mandamientos.

El culto: son las acciones a través de las cuales el hombre expresa su relación de amor y respeto a Dios.

Existen diferentes tipos de culto:
Interno: culto que se rinde a Dios en la conciencia, en el corazón, en la inteligencia y la voluntad. Es el fundamento de la virtud. (Mateo 15,8) Como pueden ser la devoción, es decir, la disponibilidad y la generosidad ante lo referente al servicio a Dios, y la oración.
Externo: manifestaciones externas en actos visibles, de la relación que se vive con Dios.

Hay diferentes categorías de culto:
Adoración: culto interno y externo que se tributa a Dios y que en sentido estricto solo se debe a Él, porque como criaturas sólo existimos por Él. Se llama de “latría”.


SÓLO A DIOS (Padre, Hijo y Espíritu Santo) le corresponde culto de Latría (Adoración)

Veneración: culto que se tributa a los santos. A ellos nos encomendamos para que nos alcancen por su intercesión las gracias de Dios. Este culto se llama de “dulía”.


Los Santos (Ángeles, Profetas, Apóstoles, Mártires, Confesores y Vírgenes), por el hecho de ser intercesores nuestros ante Dios, reciben culto de Dulía (Veneración)

Una veneración especial: reservada a la Santísima Virgen por su dignidad de Madre de Dios. A este culto se le llama de “hiperdulía”.


A la Santísima Virgen María, Madre de Dios, le corresponde una veneración mayor que la de los santos; ésta veneración se le llama “Hiperdulía”

El culto a las imágenes sagradas, fundado en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, no es contrario al primer mandamiento.

El que venera una imagen, venera en ella al modelo, a la persona que representa. Es una veneración respetuosa no una adoración que sólo corresponde a Dios.

No es ninguna santa la muerte
Recordemos que sólo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, tiene la facultad de proclamar la santidad de una persona. Cuando popularmente se tiene a un difunto como santo que no ha sido reconocido por la Iglesia, puede ser que:
La devoción de la gente acierte y años más tarde el difunto sea oficialmente reconocido por la Iglesia como santo.
Puede que el difunto sea santo pero que nunca sea reconocido canónicamente.
Puede que la gente se equivoque. La gente se identifica con quien tuvo luchas, sufrimientos y tragedias.

Pero no es suficiente sufrir para ser santo, hace falta vivirlo todo con heroico amor y fidelidad a Jesucristo. La devoción a los verdaderos santos está orientada a imitarlos en su total obediencia a Dios.

La verdadera Santa Muerte
Para el católico, la verdadera Santa Muerte consiste en poder terminar la propia existencia en este mundo en amistad con Dios, para poder entrar en la vida eterna.


La Santa Muerte (o mejor dicho, la Muerte Santa) para el católico es terminar la vida terrena en Gracia de Dios, con los auxilios que la Iglesia Católica ofrece para tan crucial momento

Para lograrlo, tiene que vivir en conformidad con las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, predicadas por la Iglesia Católica.

Esta dicha la tienen los católicos que tuvieron la dicha de morir bien preparados, tanto con la preparación remota de llevar una vida auténticamente cristiana en cumplimiento de los mandamientos de Dios y con la preparación próxima de recibir los santos sacramentos y bendiciones que administra la Santa Iglesia Católica; como es la Confesión, la Extremaunción, el Santo Viatico o Comunión en los últimos momentos de vida, la bendición Apostólica con la Indulgencia Plenaria en artículo de muerte.

lunes, 8 de enero de 2018

Atención católicos: el Gauchito Gil NO ES santo y los que lo veneran cometen pecado de superstición


La superstición es una perversión de la fe, puesto que consiste en creer y atribuir a ídolos demoníacos -milagros, curaciones, etc.- hechos buenos que solo pueden ser realizados por Dios. 
El católico que rinde culto al Gauchito Gil -culto que, por otra parte, está íntimamente asociado al culto del horroroso ídolo satánico llamado "Santa Muerte"-, cometen un pecado mortal de superstición y deben acudir prontamente al Sacramento de la Penitencia.
Esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica con relación a la superstición, dentro de la cual se comprende el culto pagano al Gauchito y la Santa Muerte:
Catecismo de la Iglesia Católica, 2111.

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

martes, 17 de octubre de 2017

Adoradores de San La Muerte sindicados como autores de brutal homicidio a taxista en Buenos Aires


El remisero apuñalado y degollado por adoradores del ídolo demoníaco llamado "San La Muerte".

"Por sus frutos los conoceréis", nos dice el Señor. Y el fruto malo del asesinato despiadado, brutal, irracional, es constante cuando se trata del árbol malo llamado "San La Muerte", ídolo demoníaco estrechamente relacionado al culto al Gauchito Gil.

Se hicieron pasar por pasajeros y le dieron 46 puntazos para robarle el auto.
Publicada: 16/10/2017 - 12:26 hs.
Cuando se presentaron para pedir un auto en la remisería Báez, en Alejandro Korn, parecían clientes habituales y por eso no dudaron. "No, dejá que me toca a mí", le dijo Fernando Claret a un compañero y se subió a su auto. Pero se encontró con sus asesinos: le dieron 46 puñaladas y lo degollaron para robarle el remís.

Por el crimen, fueron detenidas cuatro personas, entre ellas una adolescente de 14 años. Los tres detenidos mayores de edad serán indagados en las próximas horas por el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta.

El fiscal imputó a Rocío Pérez (22), a Jefferson Bordenave (18) y a Luis Miguel Sánchez el delito de "homicidio doblemente calificado por alevosía y criminis causa (es decir matar a una persona para consumar otro delito, en este caso el robo, y procurar su impunidad), en concurso real con el delito de robo doblemente calificado por el uso de arma y en poblado y en banda".

Por la menor de edad, interviene el fiscal Juan Benavídez, del Fuero Penal Juvenil de Presidente Perón, quien solicitó una medida de seguridad y será internada en un instituto de menores.

Leé también Mataron en Lanús a un remisero que quiso defender a su pasajera de un robo
Los investigadores recibieron en las últimas horas el resultado de la autopsia a la que fue sometido el cuerpo del remisero y se estableció que murió como consecuencia de las 46 puñaladas que recibió en su cuerpo y por el profundo corte en el cuello. Estaba casi decapitado, el corte en el cuello llegó hasta la tráquea. Por el tipo de heridas, los delincuentes usaron dos cuchillos distintos, pero no fueron encontrados en la escena del crimen.

A las 3 de la madrugada del sábado, las dos mujeres, entre ellas la adolescente, y uno de los hombres entraron a la remisería de la localidad de San Vicente para tomar un auto y supuestamente regresar a su vivienda de Guernica.

Cuando estaban por subir a un auto, Claret solicitó el viaje ya que correspondía a su turno y llevó a los pasajeros en su Chevrolet Corsa de color gris.

Aproximadamente a la hora y media de viaje y, según testimonios de vecinos del lugar, el vehículo apareció encajado en el barro en la calle 41, en el barrio Las Lomas de Guernica.

Los testigos vieron cómo el conductor se bajó del auto mareado y ayudado por una de las mujeres y el joven, quienes lo trasladaron unos 150 metros a pie a un descampado, mientras la adolescente se quedó en el asiento trasero.

Siempre según los testimonios de los vecinos, a los pocos minutos la mujer y el hombre volvieron sin el remisero al auto, pero se subieron al remís y se fueron del lugar.

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Un vecino llamó al 911 y efectivos del Comando de Patrullas al lugar encontraron a Claret asesinado.

La Policía detuvo a los sospechosos en una casa, donde fue encontrado el auto del remisero, su billetera con la recaudación del día y otras de sus pertenencias.

Los investigadores intentan ahora determinar por qué hubo tanta saña para concretar el crimen y la principal sospecha apunta a que los detenidos eran adoradores de San La Muerte.

Es más, en una de las habitaciones de la casa allanada fue encontrado un altar de San La Muerte con ofrendas de alcohol, tabaco y dinero, entre otros objetos.
(http://tn.com.ar/policiales/san-la-muerte-y-la-frase-que-le-costo-la-vida-al-remisero-apunalado-y-degollado-en-alejandro-korn_827893)

miércoles, 7 de junio de 2017

México: los adoradores de la Santa Muerte se niegan a legalizarse en Yucatán.

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El horribilísimo ídolo demoníaco llamado "San La Muerte",
el cual gana adeptos entre sectores marginados socialmente.

El número de adoradores de la Santa Muerte se multiplica en el estado mexicano de Yucatán, pero se niegan a registrarse en la entidad, reveló el subsecretario de desarrollo social y asuntos religiosos, Carlos Carrillo Paredes, quien dijo que ha tratado de mantener relación con los dirigentes de esa secta, pero son reacios ante la autoridad correspondiente. Lo leemos en La Verdad Noticias, en un artículo firmado por Ylmar Pacheco.

Carrillo indicó que sabe que tienen actividad en la comisaría Flamboyanes de Progreso y en la colonia Roble en Mérida. Entre los adoradores hay personas que viven en situación de calle hasta gente con estudios superiores, así como empresarios y políticos. “No hemos tenido ningún acercamiento con gente de la Santa Muerte; tratamos de entrar, nos metimos al fondo de la Secretaría de Gobernación y no están registrados; operan en Flamboyanes y en la Colonia Roble (por la Bimbo), ahí practican sus cultos”, afirmó.

Mencionó que la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público habla de que cualquier persona o cualquier grupo de personas pueden hacer una doctrina enfocada a lo que quieran, no está penado, pero al no registrarse están incumpliendo la Ley. Recordó que para obtener su registro como asociación, tienen que pasar cinco años para que se les pueda otorgar, pues no se trata de que de un día para otro se les apruebe. Dijo que se ignora cuántas personas acuden al culto de la Santa Muerte, aunque se tiene identificadas a dos agrupaciones: una que está en la comisaría de Flamboyanes en la carretera a Progreso y el otro está cerca de la Bimbo.

Según se averiguó, las personas que adoran a la Santa Muerte proceden de otras entidades del país, pero tienen sus casas en Flamboyanes, mientras que otro grupo que gusta de adorar esa imagen son los traileros, muchos de los cuales convergen en El Roble de Mérida. En el mercado Lucas de Gálvez, la imagen de la Santa Muerte puede costar desde 300 pesos hasta 10.000, dependiendo del tamaño y el material con que están hechas.

Fieles a la Santa Muerte construyen otro templo a un costado del anterior en el fraccionamiento Flamboyanes de la comisaría del mismo nombre, en puerto Progreso. El nuevo edificio ha sido construido por tiempos ya que los albañiles hacen una parte y regresan días después. Vecinos del lugar comentaron que no pasa nada extraordinario. Es una sesión que se lleva a cabo y cada quien adora a la Santa Muerte como así lo considere.

Con base en un estudio de Luis Várguez Pasos, investigador del fenómeno religioso en México, el culto a la Santa Muerte tiene mayor impacto de las personas que viven en condiciones de marginación. Entre los principales seguidores, destacó hay personas que viven en desventaja social, como los pepenadores, personas en situación de calle, de escasos recursos, sexoservidoras y en menor número, personas de la clase media, naranja y profesionistas con licenciatura, y hasta posgrados.

Señaló que los devotos organizan novenas, incluso tiene un rito parecido al de una misa, hacen procesiones, eligen altares en sus hogares o centros de trabajo; cuentan con oraciones especiales y brindan ofrendas por los favores ofrecidos. Reveló que el éxito del culto a la Santa Muerte es porque según quienes lo profesan hablan de la éxito por sus plegarias por la amplia exposición que ha tenido este culto en los medios de comunicación, al grado de que la imagen de la Santa Muerte compite en el mercado religioso con santos como el Divino Niño Jesús y San Judas Tadeo, además de la Virgen de Guadalupe.

Incluso, es tal el éxito que en los grupos locales, regionales y nacionales se comunican mediante internet y las redes sociales, quienes publican sus visitas a los altares de iglesias erigidas en honor de la Santa Muerte tanto en la capital del país y la ciudad de México como en otros estados de la república en donde convocan a unirse a la comunidad, comparten testimonios, fotografías, oraciones y canciones.

martes, 3 de enero de 2017

El culto satánico a la Santa Muerte, detrás de la salvaje matanza entre presos en Brasil


San La Muerte y Gauchito Gil, dos "devociones" demoníacas 
íntimamente ligadas entre sí.

En estos días, el mundo ha sido convulsionado no sólo por los atentados de terroristas islámicos –ISIS-, sino también por una horrible matanza perpetrada entre sí por dos bandas criminales en un estado de Brasil y que ha capturado la atención internacional por la brutalidad y el salvajismo inhumanos demostrado en los asesinatos entre los presidiarios, al punto de calificarlos a estos como “más brutales que el ISIS”, lo cual ya es mucho decir (la información respectiva se puede encontrar en este sitio: http://www.infobae.com/america/america-latina/2017/01/03/manaos-mas-crueles-que-el-estado-islamico-difunden-los-escabrosos-videos-del-motin-en-brasil/).
Se pueden hacer todos los análisis sociológicos, culturales, psicológicos, criminalísticos, para explicar una de las más espantosas matanzas ocurrida en Brasil hace unos días –se dice que es “la más sanguinaria” ocurrida en la historia de ese país-, pero ninguno de esos enfoques explicará la brutalidad inhumana con la cual las bandas de detenidos se asesinaron mutuamente. 
Hay una sola explicación para la brutalidad inhumana demostrada en esta oportunidad, en la que se vio, con horror, decenas de decapitaciones, desmembramientos, cadáveres calcinados, y otras atrocidades. Esta furia irracional no se debe a meras pasiones humanas –que sí las hay-, ni tampoco se explica por el hacinamiento de los detenidos –que sí existe y que es igualmente inhumano-: tamaña brutalidad y salvajismo, pocas veces visto, se debe a un solo factor: al culto satánico de la Santa Muerte o San La Muerte -culto asociado estrecha e íntimamente al culto pagano y también demoníaco del Gauchito Gil-. Como es un hecho por todos conocido, el culto a este ídolo demoníaco llamado “San La Muerte” o “Santa Muerte” –es el mismo demonio quien está detrás de este- ha crecido exponencialmente en algunos países otrora católicos –en México se habla de una “legión” de unos ocho millones de “devotos” de este ídolo abominable- y, especialmente, se ha introducido en las cárceles, en donde, en nombre de la libertad religiosa –mal entendida, porque es un culto a todas luces violento y sanguinario-, se permite a los reclusos practicar libremente esta demoníaca superstición, con los resultados que todos –horrorizados- podemos ver.
Ahora bien, los católicos debemos preguntarnos: si el culto demoníaco a este ídolo abominable llamado “San La Muerte” ha crecido tanto entre los reclusos, ¿será la causa la falta de misioneros católicos que, por decidia y acedia, no practican una de las obras de misericordia “visitar a los presos”, para dar a conocer al Salvador, Cristo Jesús? En otras palabras, los reclusos devotos de San La Muerte, ¿recibieron alguna vez la visita de católicos que le hablaran del Dios Misericordioso y Justo, Cristo Jesús?