"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 5 de noviembre de 2013

La moda del orientalismo, introducida en Occidente, tiene como objetivo desplazar a los residuos del Cristianismo occidental



por Luis Santamaría 

Algún avispado lector habrá respondido para sus adentros a la pregunta que titula este artículo: “los Beatles, por supuesto”. Y es que la estampa de los cuatro músicos de Liverpool con un gurú barbudo forma parte de la memoria colectiva y de la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX. En los años 60, multitud de jóvenes emprendieron el viaje a Oriente buscando la espiritualidad, la paz interior o el tercer ojo (glosando la célebre obra del farsante Lobsang Rampa). La moda de orientalismo inundó Occidente, es cierto… pero la cosa no empezó el día en que The Beatles se encontraron con Maharishi Mahesh Yogi y viajaron hasta su ashram (centro de meditación) en la India. Idilio espiritual que, por cierto, duró poco tiempo, y al que podríamos dedicar un artículo más adelante.
Digo que esta publicidad protagonizada por los iconos del momento no fue lo más determinante en la gran atención que se prestó a las tradiciones religiosas de las tierras del sol naciente, sino que fueron aún más influyentes otros factores de mayor calado, entre los que quiero destacar ahora tres muy especiales: un acontecimiento puntual de tipo religioso, un factor que tiene que ver con el ocultismo y otro más, quizás el más importante, de carácter cultural –o literario, para ser más exactos–. Vamos a verlos brevemente.
En 1893 tuvo lugar un importante evento interreligioso, no muy común por aquel entonces: el Parlamento de las Religiones del Mundo. Se celebró en la ciudad estadounidense de Chicago, coincidiendo con la Exposición Universal, y congregó del 11 al 27 de septiembre a unas 6.000 personas representando a las diversas tradiciones religiosas del planeta. Algunos afirman que este acontecimiento supuso el comienzo del diálogo interreligioso en la edad contemporánea. Otros, sin embargo, subrayan que fue un encuentro con una presencia mayoritaria de lo occidental y judeocristiano. La verdad es que, según las crónicas, supuso toda una novedad la presencia de representantes de las religiones de Oriente que, como afirman algunos estudios, “se evidenciaba en la desproporcionada atención que la prensa local brindaba a los representantes orientales”.
El Parlamento de las Religiones del Mundo de 1893 sirvió como un trampolín de lanzamiento para varios líderes de tradiciones orientales. ¿Quiénes estuvieron y por qué digo que fue un punto de inflexión en la importancia de lo oriental en Occidente? Dejando aparte la intervención de Annie Besant, de la que hablaré después, quizás el participante más destacado del Este fue Swami Vivekananda (1863-1902), importante gurú indio que era, a su vez, discípulo de Ramakrishna (místico hindú de la escuela advaita dentro del neo-vedantismo), y que sentó cátedra en el encuentro al afirmar la igualdad de todas las religiones, ya que lo Divino está en todas ellas igualmente presente, y por eso cada una debe asimilar el espíritu de las otras.
Como puede verse, un discurso irenista y agradable para un público occidental que, bajo la capa de la tolerancia, asume planteamientos relativistas y sincretistas unos años antes de inaugurar el siglo XX. No es casualidad que Vivekananda se quedara unos años en los EE.UU. antes de regresar a su país natal, difundiendo en libros y conferencias (también en las universidades más importantes) el yoga y la tradición hindú vedanta, además de abrir centros de su “Misión Ramakrishna”. También tuvo su lado polémico, ya que criticó duramente al cristianismo.
Otra figura importante en el Parlamento de 1893 fue el ceilanés Anagarika Dharmapala (1864-1933), que acudió representando al budismo Theravada –el que predomina en el sudeste asiático– y que parece que se llevó muy bien con su recién conocido Vivekananda. Siendo prácticamente de su misma edad, con su aspecto exótico y su discurso religioso alternativo acaparó también la atención mediática de Occidente, y también se dedicó a viajar difundiendo sus doctrinas por donde encontraba ocasión.
Podemos ver el efecto que causó en el encuentro multirreligioso de Chicago al leer las crónicas periodísticas de la época, una de las cuales hablaba del temblor que producía “saber que tal figura se situó a la cabeza del movimiento para consolidar a todos los discípulos de Buda y para difundir la luz de Asia por todo el mundo” (Saint Louis Observer). ¿Los efectos? Poco más de un siglo después, en el año 2001, las estadísticas hablaban de algo más de un millón de budistas y cerca de 800.000 hindúes en un país que en 1893 asistía asombrado a los discursos de unos “extraños religiosos”.
Vamos ya a comentar el segundo factor, y que no es otro que la Teosofía. Un tema que daría para varios artículos, o incluso libros enteros… y que tiene que ver tanto con el Parlamento de las Religiones de Chicago como con la figura recién vista de Dharmapala. En 1875 se fundó en Nueva York la Sociedad Teosófica, a cargo de Helena P. Blavatsky (1831-1891) y otros personajes, convirtiéndose muy pronto en uno de los movimientos esotéricos más importantes de la historia. Tras su muerte fue sucedida por Annie Besant, que participó en el Parlamento de 1893 como una de las pocas oradoras femeninas.
Pero más allá de esta presencia en el acontecimiento difusor de lo oriental, la importancia que se le da en el seno de la Teosofía al hinduismo y al budismo, aderezados con su estilo ocultista, han influido notablemente en la cultura contemporánea. La doctrina teosófica enseña la igualdad de todas las religiones, que no serían más que el revestimiento externo de una verdad común, de un núcleo esotérico que –cómo no– se descubre de forma auténtica en un sistema espiritual que se ha autodenominado con una palabra que en griego significa “sabiduría divina” (theós-sophía).
Desde sus inicios, la Teosofía otorgó un lugar fundamental y preponderante a las tradiciones religiosas de Oriente. No es casualidad que estableciera su sede mundial en la localidad india de Adyar. Allí fue donde, en tiempos de la segunda líder Besant, el vicepresidente Charles W. Leadbeater (1847-1934), un antiguo clérigo anglicano reconvertido en dirigente teósofo, encontró en la playa a un niño llamado Jiddu, en cuya aura descubrió que se trataba del nuevo mesías esperado o “instructor mundial”, y a quien hicieron un protagonista central de aquellos años en su organización esotérica, con el nombre de Krishnamurti.
Las doctrinas teosóficas asumen gran cantidad de términos del sánscrito y conceptos de las religiones orientales, que marcan, junto con sus tendencias espiritistas, las líneas fundamentales de su dogma. De hecho, el principal cisma de la Teosofía, protagonizado por Rudolf Steiner al abandonar la secta para fundar la Antroposofía, se debió a esa insistencia en lo oriental en el sistema doctrinal de madame Blavatsky. Así pues, la Sociedad Teosófica ha supuesto un impulso muy notable a la difusión del orientalismo en Occidente.
Y el tercer elemento, aunque de menor intensidad, podemos considerar que tuvo un mayor calado social. Se trata de la novela Siddharta, del célebre escritor alemán Hermann Hesse (1877-1962). Publicada en 1922, no fue hasta después de que le otorgaran el Premio Nobel en 1946 cuando tuvo un éxito de ventas. Después de la Primera Guerra Mundial, cuando se contempla el panorama de una humanidad fracasada, Hesse vuelve su mirada a Oriente, poniendo en el centro la espiritualidad budista y llamando a la búsqueda del yo, en un movimiento de introspección. El libro cuenta la vida ascética del joven brahmán Siddharta en busca de la verdad. Cuando conoce a Buda, su compañero Govinda se queda con él, pero Siddharta continúa su travesía personal, cayendo más tarde en una vida de desenfreno y reencontrándose al final con Govinda, ya budista, en cuyo rostro descubre la sabiduría, el amor y la serenidad.
Veamos un ejemplo concreto de esta influencia de Hesse en la cultura occidental. En la biografía del filósofo alemán Peter Sloterdijk (n. 1947) descubrimos que fue uno de los muchos jóvenes que viajó a la India tras el gurú Bhagwan Rajneesh (ahora llamado Osho), y fue entonces cuando cambió su forma de afrontar la filosofía, desencantado con la Escuela de Frankfurt, que era su ámbito intelectual anterior. Entrevistado hace unos años por un periodista español, Sloterdijk, cuando aquél le pregunta la razón de ir a la India, éste responde: “por haber leído a Hesse. Por creer que el espíritu sopla desde Oriente. Por ser de la retaguardia del 68. Me acerqué al gurú Osho”.
El periodista cuestiona también si se convenció de algo, a lo que el filósofo contesta: “¡Es fácil convencerse si te brindan el revolucionario cóctel de sexo más iluminación!”. Una muestra más de lo que supuso un acto repetido por miles de jóvenes europeos y norteamericanos que marcharon a Oriente no sólo por el reclamo de unos cantantes melenudos meditando con un maestro, sino también por la influencia amplia de una novela muy vendida y leída en su tiempo, la de Herman Hesse, sobre la búsqueda personal del ser humano y el iniciador del budismo.
El proceso de secularización de la sociedad occidental, como puede verse, no trajo consigo la desaparición de lo religioso, sino que dejó una modernidad necesitada de espiritualidad al “deshacerse” del bagaje cristiano en algunas partes de población. Eso hizo que muchas personas, sobre todo jóvenes, en una época determinada buscaran la trascendencia más allá de las fronteras culturales propias, dando el salto a Oriente. Durante el siglo XX se cultivó de tal manera que no sólo hubo un viaje de ida, sino también de vuelta, trayendo a las tierras del Oeste corrientes religiosas, grupos y prácticas de donde sale el sol.
Así se han trasplantado a Occidente el hinduismo en sus diversas variantes, el budismo en su multiplicidad de ramas y otros elementos sueltos que se asumen –de forma independiente o mezclados con cosas dispares– como el yoga, los chakras, la meditación, el zen o la creencia en la reencarnación. Una moda, la del orientalismo atractivo, domesticado y comercializado, que continúa en nuestros días.
Luis Santamaría del Río

jueves, 20 de junio de 2013

El reiki es invocar demonios con signos japoneses: para dejarlo, 5 consejos de un ex-practicante



Testimonio real de un joven español

4 abril 2013  

ReL  

Eduardo es un joven español que ha explicado su experiencia con el Reiki y la Nueva Era a ReL. 

"Yo aprendí en mis carnes que las ofertas de la Nueva Era no son lo que parecen, que las supuestas energías que te venden no son energías, no vienen ni de la tierra, ni muchísimo menos de Dios. La gente no sabe dónde se está metiendo", denuncia Eduardo. 

La forma más común de caer en el Reiki es sufrir alguna enfermedad y buscar algo alternativo, a menudo por consejos de amigos, pseudo-terapeutas, etc... 

- Uy, tú lo que necesitas es que te hagan un poco de Reiki...

- Rei... ¿qué? ¿Eso qué es lo que es?

- ¡Reiki, hombre! Es una terapia buenísima para todo… Te cura y te mejora todo tipo de enfermedades físicas y psicológicas. Incluso te puede ayudar a morir, si es que ya ha llegado tu hora. Puede ser como una terapia o tratamiento paliativo…

Diálogos así, señala Eduardo, llevan al Reiki a muchas personas.

Sin formación sobre el mal y lo sobrenatural
"Te quedas con cara de póker. Suele resultar que tú eres (como lo era yo) un total analfabeto en temas religiosos. De pequeño te bautizaron, pero tú no te acuerdas. Hiciste la Primera Comunión vestido de blanco, porque la hacían tus amigos pero realmente no te habías enterado muy bien de lo que estabas haciendo. Y jamás ningún cura en 12 años de colegio católico y catecismo te habló sobre el mal, Satanás, el demonio... Nunca te advirtieron que no debes abrir una puerta al demonio, que después cerrarla cuesta meses o años de oración y de ni-te-imaginas", explica Eduardo.

Y así la persona se apunta un teléfono, llama y acude a su primera sesión de Reiki. 

El anzuelo del bienestar
»El Reiki habla de una técnica japonesa de energía canalizada para la sanación. Te explican que tenemos chakras -puntos energéticos en el cuerpo- y seguramente nos dirán que tenemos el aura de color un poco pálido y que eso denota enfermedad. Y te dicen que no te preocupes porque impondrán sus manos sobre nuestro cuerpo y todo se irá yendo progresivamente… 

»Y el problema es que eso parece al principio. Llegas a notar una pseudo sensación de bien estar, una falsa sanación de síntomas… Es un anzuelo para que pienses que todo eso es maravilloso. También piensas: Uy, yo aquí tomando medicamentos y destrozándome el hígado, cuando todo esto se puede resolver con una imposición de manos".

El segundo paso, dice Eduardo, es preguntar al operario: 

- Oye, perdona, y para hacer esto, ¿qué es lo que hay que estudiar?

- Pues nada en especial, esto lo puede hacer todo el mundo -suele ser la respuesta. -Solamente tienes que hacer un sencillo curso y pasado el primer nivel ya uno empieza a ser canal de energía y ya la empiezas a notar en las manos. Y a partir de ahí ya no tienes que venir a que te lo hagamos aquí, porque tú mismo ya puedes autosanarte. 

"El tercer paso si eres un poco curioso, como yo lo fui en su día, es apuntarte al siguiente curso que hagan", señala Eduardo. "Y no se crean ustedes que en estos cursos se mete gente rara, con problemas sociales o con una vida diferente a la de cualquiera. No, esos cursos están llenitos de gente de toda edad y clase social. Especialmente jóvenes como yo, ansiosos de poder sanar a otra gente. Jóvenes que no saben que le están abriendo la puerta al demonio". 

Amor, meditación y buen rollito
»Llegas al curso y un grupo de gente te habla de paz, amor, meditación y buen rollito… Energía positiva para tu vida y la capacidad de auto-sanación que tiene el mundo entero. Una energía que Dios repartió a la tierra. 

»Según algunos de ellos, a los sacerdotes no les conviene contar esto porque a ellos les interesa tener el poder de sanación de enfermos en exclusiva. Y te dicen aquello de: “con la iglesia hemos topao, ya sabes”. Y tú lo ves todo claro y piensas que puede que tengan toda la razón e inmediatamente te metes en vereda con los chakras, las capas, el aura, la reencarnación, los seres de luz, los maestros de luz, etc… Y te compras un millón de libros porque acabas de descubrir un maravilloso mundo nuevo".

»Durante ese curso, se realiza un ritual. Antes, te dan una enseñanza teórica sobre chakras y un batiburrillo de todas las religiones del mundo mezcladas y manipuladas. Y eso se convierte en el dogma de fe número uno en tu vida. Ya hasta te apetece comprarte una túnica y pintarte un lunar en la frente, el tercer ojo".

Das permiso para sentir las energías
"Después te sometes a un ritual donde te hacen un bailecito japonés y das permiso para sentir las energías. Te tiras 3 horas intentando aprender un símbolo japonés. Te pones a dibujarlo hasta que ya te sale hacerlo sobre un papel, sobre una pared y sobre un cuerpo, hasta que ya lo dibujas con la vista sin tener que trazarlo. Luego, otras 2 horas para aprenderte su extraño nombre en japonés. Pero a las pocas horas, al fin, el símbolo ya es tuyo. Y ya empiezas a utilizarlo. Hay que repetirlo 3 veces para “llamar a la energía curativa”. Y a partir de ahí ya empiezas a sentir esa energía, como eléctrica en las manos. Y te dicen que se puede utilizar para todo. 

»Vas a tu casa, marcas la casa entera con el símbolo y se lo cuentas a tus amigos y amigas y vecinos y a la gente que más aprecias en la vida y les dices: amigo, amiga, tienes que aprender a hacer esto. 

»El paso siguiente es reunir a tu grupo de amistades más fiel y convencerlos para que ellos también se hagan el curso… Hasta que lo hacen… 

Maestros invisibles y cosas sobrenaturales
»Y el penúltimo paso antes de enfermarte, es meterte ya en esa secta hasta puntos insospechados y de repente ir descubriendo que los maestros de Reiki (se alcanza el grado de maestría cuando te has sometido a 4 rituales fantásticos, cada uno con sus símbolos japoneses) son capaces de hacer cosas “sobrenaturales”.

Según Eduardo, a partir de cierto nivel, los "maestros de Reiki" parecen realmente ser "capaces de adivinar cosas, saber cuándo va a haber un terremoto, entender lenguas muertas, ver espíritus pasando por por el salón de su casa". Además, ellos mismos explican que obedecen las órdenes de un invisible "guía espiritual” que según ellos es un “ángel de luz” que es el encargado de guiarlos por su camino espiritual.

Así, lo que empezaba como "una energía curadora", impersonal, canalizable... pasa a ser, a niveles altos, una relación con entidades espirituales invisibles que otorgan conocimientos ocultos. 

Es decir, el Reiki implica el trato con las entidades espirituales malignas que la tradición judeocristiana y la Iglesia llama demonios.

El demonio se cobra su precio
"El demonio, que ya sabe que tú lo sabes, no va a permitir que tú vayas contando esto tan alegremente por ahí. Irá a por ti. Lo más leve que te podrá hacer es empezar a arruinarte la vida en todos sus campos, especialmente en el económico/laboral. No te extrañes si tienes una racha de mala suerte que perdura en el tiempo y que no se termina nunca. Ni te extrañes de discusiones en tu hogar que no sabes ni porqué empiezan ni mucho menos, porqué no se terminan nunca. Y luego empezarás a enfermar en mayor o en menor medida. Todo es progresivo, no suele ser de un día para otro", afirma Eduardo.

»Las personas que practican el Reiki, en general no están conscientes de que están llamando a los espíritus de Reiki cuando envían Reiki o están iniciando a otros. Invitan a los espíritus del Reiki dibujando el símbolo japonés de un demonio específico y les invitan llamando su nombre 3 veces, de esta manera pueden enviar la energía Reiki a alguien. También por los mismos símbolos, inician a alguien espiritualmente al Reiki, abriendo, por rituales, acceso a estos espíritus del Reiki para que el fluir de la energía Reiki pueda venir. Los Reikianos son engañados por las manifestaciones y el bienestar a corto plazo".

Eduardo identifica así los 5 dibujos clásicos de la iniciación en el Reiki:

1- Dai-ko-myo, demonio principal, soberano del Reiki

2- Hon-cha-se-shonen, el espíritu de contacto del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel de Reiki, para hacer contacto con una persona o una situación distante. Significado: “de mi divinidad a la tuya”. Se usa en todas las iniciaciones e incluso está escrito en la mano en el ritual para el segundo nivel de Reiki.

3- Sei-heki, espíritu de guía, del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel de Reiki, para influir en los niveles subconscientes. Se puede usar en la manipulación de personas. Este espíritu revela mucho sobre la gente y sus situaciones, y envía esta información al "tercer ojo". Este símbolo también se usa en todas las iniciaciones de Reiki.

4-Tjoko-rei, principal espíritu del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel, activa o incrementa la energía reiki que se envía sobre alguien. Significa: "dios, ven aquí", mandando actuar a la divinidad del reiki.

5- Ling, espíritu principal del Harbori-reiki. Símbolo y espíritu para enviar o incrementar energía: es popular en España. 

Hay muchas diferentes formas de reiki que usan otros símbolos, dan nombres a espíritus (ling, raku, dragon de fuego, etc y demonios del satanismo). Cada maestro de Reiki es libre de mezclarlo con lo que quiera. Eduardo señala distintos gurús orientales y líderes de sectas que han creado su variante: reiki de Osho o Reiki de Bagwan, Reiki de Saibaba, Reiki de Yoga, de Karuna, de Harbori, de Rainbow-reiki...etc. 

Cuando los materialistas hacen espiritismo
Eduardo señala que muchos usuarios de Reiki son personas vagamente materialistas, atraídos por esa idea de una energía que no es religiosa, y es difícil explicarleslo que se descubre a niveles más avanzados: que es un edificio construido sobre el trato con espíritus. "A la gente a la que le he intentando explicar que esto viene del demonio, se han echado a reir y se piensan que el que estoy en una secta soy yo", lamenta. Sin embargo, la experiencia pastoral de sacerdotes exorcistas católicos de todo el mundo confirma lo vivido por Eduardo.

»Tengo más de 50 amigos y amigas metidos en esto, y estoy rezando para que no se enfermen como yo lo hice, pero creo que es inevitable. En la escuela de masajes que hay en los bajos de mi edificio anuncian cursos de 2º nivel de reiki por 200 euros. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Rezar Rosarios, rociar con agua bendita el local? Es complicado hacerles entender que están invocando demonios japoneses en el edificio donde vivo". 

Por eso, pide "instruir a los jóvenes en los colegios y en las parroquia".

Para los ateos, tiene un mensaje muy concreto. "Si eres ateo y no crees en nada, al menos no hagas nada: mejor eso, que hacer algo de lo que te puedes arrepentir el resto de tu vida". 

Eduardo también cree que el gesto de imposición de manos del reiki es como una mofa o burla del demonio respecto a la oración con gesto de imposición de manos de los cristianos, como se da por ejemplo en la Renovación Carismática Católica, "que en Latinoamérica es muy normal que ayuden en las liberaciones, mientras que aquí en España estamos a uvas como con casi todo". 

Los 5 consejos para dejarlo
Eduardo añade 5 recomendaciones para los que ya se metieron en el reiki y quieren dejarlo.

"Si ya te metiste y ya empezaste a darte cuenta de tu gran error, estos son mis consejos:

1- Haz una Confesión completa de vida. Busca un sacerdote y confiesa todo. Empieza por decirle que faltaste al primer mandamiento y que hiciste una práctica espiritual que es una gran ofensa a Dios. Arrepiéntete de corazón y recibe absolución. Infórmate bien de lo que conlleva cumplir los mandamientos porque en España, casi nadie los está cumpliendo.

2- A partir de ese momento, haz vida 100% cristiana. Misa y comunión diaria. Rezar mínimo un Rosario al día. 

3- Busca en Internet oraciones católicas de sanación, liberación y renuncia al mal, y rézalas.

4- Haz alguna novena pidiendo una completa sanación y liberación. Esto no es magia, salir de esto se tarda y es proporcional al tiempo que hayas estado practicando…

5- En casos muy graves, busca un sacerdote exorcista experimentado. 

Eduardo aporta su correo electrónico ( victimasdeldemonio@gmail.com ) en el que está dispuesto a recibir consultas, comentarios y también "sugerencias, direcciones de exorcistas de cualquier parte del mundo y todo lo que pueda ayudar en estos temas". 

lunes, 3 de diciembre de 2012

El yoga persigue la apertura del "tercer ojo", punto de contacto entre los hombres y Lucifer


15 Razones del por qué el yoga es sumamente peligroso

Yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles. No diga ahora… que no sabía.


15 Razones del por que el yoga es sumamente peligroso
15 Razones del por que el yoga es sumamente peligroso




Es peligroso porque…


1. Disciplina o práctica milenaria, mística-espiritual hindú (1,800 a.C.). Sus posiciones y ejercicios son inseparables de su cosmovisión; “no hay hinduismo sin yoga, y no hay yoga sin hinduismo”.

2. Fueron Christopher Isherwood y la Sociedad Teosófica quienes trajeron a Occidente el budismo zen y el yoga del Oriente. No se conocían antes estas creencias ni en Estados Unidos ni en Europa. Los gobiernos estadounidense y británico impulsaron sus planteamientos. La Sociedad Teosófica fue dirigida por masones y ocultistas (Helena P. Blavatsky, Annie Besant, Alice Bailey).(1)

3. En cualquiera de sus formas, la finalidad del yoga no es únicamente la relajación, la correcta respiración ni el bienestar o control físico, sino la “iluminación”. Es una “vía de perfección” (de ocho pasos) a través del control de los “elementos físicos y psíquicos” de la persona que pretende el “nirvana” (extinción del sufrimiento) para alcanzar la “iluminación” (apertura del “tercer ojo”) y la “unión con Dios”.

Dicen los yoguis hindúes que los primeros cinco pasos (disciplina moral, purificación corporal y espiritual, posturas gimnásticas-corporales, control respiratorio y desconexión sensorial) son la preparación para alcanzar los grados más altos del “yoga regio” o “raja yoga”.(2)

4. La “Iluminación” se lograría despertando a Shiva (deidad hindú) en forma de serpiente (kundalini), que se dice mora al final de la espina dorsal, o bien, en los genitales, con objeto de que ascienda desde ese punto por la columna vertebral y vaya “activando” uno a uno los seis o siete chakras (supuestos centros de energía ubicados a lo largo la espina dorsal), y así se una a su esposa Parvati (diosa “energía”) que le espera en la cabeza.

El enlace Shiva-Parvati abriría el “tercer ojo” a nivel psíquico y… ¿físico? Esta es la meta del “yoga kundalini” y de la “meditación dinámica”.(3)

5. Instructores y difusores de esta disciplina como Ana Paula Domínguez (Directora del Instituto Mexicano del Yoga) confirman que, en efecto, las diferentes posiciones de ese método encarnaban al dios Shiva, a quien solían adorar mediante un símbolo fálico llamado linga, y que “el objetivo era obtener la liberación al fundirse con aquella poderosa deidad”.(4)

6. La apertura del “tercer ojo” ha sido motivo de interés de los yoguis, swamis y “maestros” orientales, como también de los ocultistas occidentales, pues afirman que con ello se tiene acceso al conocimiento de todo cuanto existe, de toda la realidad, aún de la sobrenatural (por ejemplo, sobre el futuro).

Por ello, personalidades como el fundador del satanismo, Aleister Crowley (“el satanista más depravado de todos los tiempos”), y Jon Klimo (el “médium” más famoso de la historia), practicaban y recomendaban ampliamente el yoga.(5)

7. Asociaciones como la Masonería (excomulgada por la Iglesia Católica) promueven dicha práctica oriental. En el ritual llamado “Paladión”, el segundo paso (de cinco en total) consiste en la “iluminación” o apertura del “tercer ojo”.

Willian Shnoebelen (ex satanista y ex masón), quien practicó el ritual, afirma que ese ojo (“el Ojo que todo lo ve”) “es el punto de contacto entre los humanos y la conciencia de Lucifer”, y se comienza a “pensar como él piensa y a ver con sus ojos... No es una buena experiencia”.(6)

8. Gopi Krishna, ex yogui de Cachemira quien introdujo la teoría del “Kundalini” (“energía vital” y “serpiente”), estuvo a punto de caer en locura completa en 1937, mientras meditaba sobre su “chakra” superior (o “tercer ojo”).

Dijo: “De aquí en adelante, durante largo tiempo, tuve que vivir pendiente de un hilo, debatiéndome entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad. (…) He pasado por casi todas las etapas de (...) tipos de mente: mediúmnica, psicótica y otros; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura”.(7)

9. El Swami Prabhavananda advierte sobre los peligrosos efectos físicos que pueden resultar de los ejercicios de respiración yoga: “A menos que se hagan correctamente, hay una buena posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada, pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar”.

Los ejercicios respiratorios tienen como finalidad, en la religión hindú, aspirar el prana = la esencia del éter, el Atman-Brâhman, lo divino, la “fuerza vital” (“la energía”). Asimismo, el yogui Shakta Kaur Khalsa afirma:

“El mito de que el kundalini es peligroso sólo sería posible mediante una muy mala práctica... la técnica y preparación adecuadas son el aislante necesario para el flujo correcto de la energía kundalini”.(8)

10. Ana Paula Domínguez y Marco Antonio Karam (Director de Casa Tíbet México), reconocieron juntos en el programa radiofónico “¿Qué tal Fernanda?”, en 2004, que el yoga puede presentar un riesgo para quienes lo practican, debido, en parte, a que en México existen numerosos institutos o escuelas no autorizados para enseñarlo.

11. El Presbítero Manuel Guerra, un importante investigador de las sectas, afirma que es un riesgo “suprimir la conciencia”, pues según el segundo principio del “sutra” (discurso de Buda), “el yoga consiste en impedir que la conciencia/pensamiento tome formas diversas”, o sea, en la “cesación de la actividad mental”.(9)

12. El Presbítero Alfonso Uribe Jaramillo considera: “El yoga puede ser instrumento válido para el hindú que busca con sinceridad la salvación y no ha conocido la verdad revelada por el Verbo de Dios. Pero para el cristiano, es un camino erizado de peligros y, a la larga, si no lo aparta de Jesucristo, lo llevará a una gran confusión, pero no a la verdadera perfección cristiana”.(10)

13. El Cardenal Norberto Rivera Carrera señala: “El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra ‘yoga’ significa ‘unión’. Habría que preguntarnos: ¿unión con qué?”.(11)

14. El Consejo Pontificio para la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano, ubican al yoga como parte de las muchas prácticas de la New Age, al tiempo de cuestionarla como forma de “iluminación”.(12)

15. Existen ya testimonios de posesiones demoniacas, parciales o totales, en personas que practicaron el yoga. Los mismos ocultistas y médiums ya mencionados, nos confirman lo anterior, pues usaban su cuerpo con esta técnica para entrar en contacto con los “muertos” (espíritus malignos).

Por lo tanto, el Yoga es una forma actual de idolatría, esoterismo, neopaganismo, ocultismo, adivinación, comunicación “mediúmnica”, y posesión diabólica. Así, yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles. ¡No diga ahora… que no sabía!

Fuente: www.nuevaeravsbuenanueva.blogspot.com



* Fuente: José Lesta y Miguel Pedrero. Claves Ocultas del Poder Mundial. Ed. Edaf, Madrid, 2005.
* Fuente: Manuel Guerra Gómez. Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía. EUNSA, Navarra, 2003, p. 491 y 992.
* Fuente: Fernando D. Saraví. Invasión desde Oriente: Los peligros de las nuevas filosofías hinduistas. Clie, Barcelona, 1995, p. 185-186. Mitch Pacwa. Los católicos y la nueva era. Florida Center for Peace, Miami, Florida, 1992, p. 256. La Biblia nos dice en Mateo 4, 10: “Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a Él darás culto”.
* Fuente: Milenio Diario, 12 julio 2002.
* Fuente: Jaime Duarte Martínez. Nueva Era vs. Buena Nueva. México, 2007, p. 64 y 329.
* Fuente: William Shnoebelen. La Masonería más allá de la luz. Chick Publications, California, 1997, p. 197.
* Fuente: Abraham Dastferrez. Nueva Era. Ed. Clie, Barcelona, 2000, p. 235.
* Fuente: Michel Gleghorn. “El yoga y el cristianismo: ¿son compatibles?”, en: http://www.ministeriosprobe.org/docs/yoga-esp.html#text19; y Shakta Kaur Khalsa. Kundalini Yoga. Ed. Alamah, 2001, p. 10.
* Fuente: Manuel Guerra Gómez. Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía. EUNSA, Navarra, 2003, p. 992.
* Fuente: Alfonso Uribe Jaramillo. Ángeles y demonios. Lumen, Argentina, 1995, p. 205.
* Fuente: Norberto Rivera Carrera. 18 preguntas sobre la Nueva Era. México, 1996, pregunta 16.
* Fuente: www.vatican.va

Autor: Jaime Duarte  (extraído de: http://catholic.net)