"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 15 de marzo de 2016

Los Rolling Stones o el satanismo encubierto ofrecido a las masas


Más que espectáculo musical, una invocación y consagración al Demonio encubierta...



“Por favor, dejen que me presente. Soy un hombre de riqueza y buen gusto. He estado dando vueltas por muchos años. He ganado las almas y la fe de muchos hombres. Estuve allí cuando Jesucristo tuvo su momento de duda y dolor. Me aseguré de que Pilato se lavaras las manos y sellara su destino. Gusto en conocerlo. Espero que adivinen mi nombre ”
Así comienza la canción Sympathy For The Devil [Simpatía por el Diablo]. Es parte de la presentación de los ingleses de la banda The Rolling Stones que están de gira en Brasil.
En el escenario, el cantante Mick Jagger aparece vestido con una capa que hace referencia al famoso satanista Anthony Lavey. En las pantallas se pueden ver pentagramas y cruces invertidas, imágenes de demonios en las luces de color rojo brillante mientras el público aplaude y canta.
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Han hecho esto durante toda la gira “Olé”, que ha recorrido toda América Latina con gran éxito. Con entradas agotadas meses antes de las presentaciones, el recorrido comenzó en Chile, el pasado 3 de febrero. También pasó por Argentina, Uruguay y tienen su último show en Brasil, en la ciudad de Porto Alegre.
Elogiados por la prensa, los espectáculos en Brasil han generado controversia ya hace un tiempo. Vídeos publicados en redes sociales muestran que muchas personas estaban descontentos con lo que consideran una “invocación al diablo”, Aunque parece haber sido una sorpresa sólo para los aficionados más jóvenes.
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Los que siguen la trayectoria de The Rolling Stones, saben que esto no es nada nuevo. La música Condolencias para el Diablo es parte del álbum Beggars Banquet, lanzado en 1968. Las portadas de viejos álbumes como Their Satanic Majesties Request [La solicitud de su majestad satánica], 1967, y Goats Head Soup [Sopa de Cabeza de Cabra] de 1973 ya mostraban su conexión con el culto a Satanás.
El tema fue abordado por el periodista y escritor Philip Norman en la biografía no autorizada de Mick Jagger, lanzada en el año 2012.
Según el autor, después de Jagger leyó el libro “El Maestro y Margarita”, del ruso Mikhail Bulgakov, compuso la música para “Condolencia el Diablo”, el cual fue un éxito inmediato.
En su libro oculto, Bulgakov sostiene que el gran triunfo de Satanás fue haber puesto a Poncio Pilato en el camino de Jesús, negándose a salvarlo de la cruz.
Por lo tanto, las imágenes de la serie y la historia de la música no dejan ninguna duda de que es más que una simple canción, y que se produjo en los shows de la banda como una invocación. Este culto a Satanás ha estado presente desde el comienzo de la banda.

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Qué hay detrás de tanto furor por los “zombies”?


Desde hace ya largo tiempo abunda, en los medios de comunicación, la temática zombie, sobre todo en series de televisión –un ejemplo es “The Walking Dead”-, además de películas, videojuegos, novelas y sitios de internet “especializados” en zombies. No se trata de un interés pasajero: se trata de un auge a nivel planetario, porque el interés desmedido y morboso por los zombies abarca a prácticamente todos los países del mundo. Además, la atracción por los zombies es tan intensa, que tiene impacto en la cultura posmoderna, lo cual se ve, por ejemplo, en la altísima capacidad de convocatoria que tienen los “flash mob” llamados “zombie walk”, que consisten en reuniones multitudinarias convocadas por Twitter, a la que asisten, a lo largo y ancho del planeta, centenares y miles de personas, ignotas entre sí, que sólo se reúnen para “celebrar” lo zombie, aunque algunas veces se le agregue una finalidad altruista[1].
Cuando observamos este fenómeno, propio del siglo XXI, nos preguntamos: ¿qué se puede encontrar de atractivo en semejante temática? Es una exaltación de la muerte, de la violencia, de lo grotesco, del no respeto a los muertos, porque son sacados de sus tumbas y movidos por un fin malvado, que es dar muerte a los vivos, los cuales a su vez deben darles nuevamente la muerte. Esto es la temática zombie: violencia grotesca e irracional. Es por eso que nos volvemos a preguntar: ¿hay algo de bueno, verdadero y bello, en este fenómeno anti-cultural? No, no lo hay. Y no lo puede haber porque se trata, simplemente, de satanismo encubierto, negador y destructor, por definición, de lo bello y verdadero. En la temática zombie todo habla del mal, de la muerte, de la destrucción, además de ser un inductor de violencia y de asesinatos despiadados. Basta ver un solo capítulo de “The Walking Dead” para entender lo que decimos: la muerte (los zombies) acechan a la vida (los vivos “normales”) y estos, para defenderse, deben –paradójicamente- dar muerte a los muertos vivientes, los zombies, y para conseguir este propósito, no dudan en utilizar las más variadas armas, empleando el más grotesco nivel de violencia que pueda ser imaginado. Cada escena en la que se enfrentan los “vivos” con los zombies, implica una carnicería encubierta, una asesinato a mansalva, con una ferocidad brutal, supra-humana –y por esto, diabólica-, porque lo que se persigue, en la trama de la temática zombie, no es la “supervivencia de los vivos”, sino la destrucción irracional de la raza humana, representada en los zombies. Disfrazado como “entretenimiento” para la familia (¡¡¡¡¿¿??), las películas basadas en la temática zombie encubren un nivel tan feroz de violencia irracional, dirigida contra el cuerpo humano y contra el hombre (representado en los zombies), que no se explica sino es en el odio angélico, en el odio que el Ángel caído, Satanás, profesa contra el hombre, por ser el hombre “imagen y semejanza de Dios” (Gn 1, 26). Podría decirse que una película –serie, videojuegos, etc.- con temática zombie, es la ocasión propiciada por el Ángel caído para descargar su furia satánica contra el hombre, imagen de ese Dios a quien, en su locura y soberbia irracional, pretendió y pretende igualarse, vanamente.
Por lo tanto, la temática zombie lleva implícita, por su propia naturaleza, la exaltación de Satanás en cuanto Destructor del género humano; la blasfemia angélica, porque la destrucción del hombre por parte de Satanás, no es por el hombre en sí mismo, sino porque es imagen de Dios; finalmente, con la destrucción del hombre, la destrucción de la entera Creación, porque el hombre es la obra más preciosa de Dios Creador, y esto es lo que explica la exaltación de lo malo, lo feo, lo grotesco, lo violento, implícito en las escenas de las películas zombies. Se trata de exaltar al mal por el mal en sí mismo, haciéndolo triunfar sobre el bien y este triunfo del mal, llevado a cabo por medio del dolor, la crueldad, la violencia inaudita y absurda, llevada al paroxismo, no es otra cosa que satanismo, encubierto, pero satanismo al fin.
La consecuencia de este satanismo encubierto, propio de la temática zombie, es el conducir a la pérdida del sentido ético del bien y del mal, porque los vivos –con los cuales se identifica el espectador, por un sentido de supervivencia- deben matar, asesinar, mutilar, despedazar, destrozar, a los zombies que, en definitiva, son tan humanos como ellos mismos. En definitiva, es el hombre contra el hombre, lanzado el uno contra el otro en una lucha a muerte, una lucha que sólo finaliza con la muerte violenta del otro y por eso representa una especie de suicidio en masa de la humanidad, porque tanto los zombies como los vivos persiguen un mismo fin: la muerte del otro.
En la temática zombie, Satanás goza viendo, al menos en una película, la destrucción de la creatura que más le recuerda a Quien odia con todo su pervertido corazón angélico, Dios.





[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Zombie_walk