"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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sábado, 7 de octubre de 2023

"Gauchito Gil", ídolo demoníaco




Siempre le tuve un profundo asco y repulsión al llamado "Gauchito Antonio Gil" delincuente, chorro y cuatrero que hoy es venerado como santo por los ignorantes y supersticiosos.


A la Santa Iglesia hay que purgarla de estas devociones idólatras como Gilda, la muerta Correa, San La Muerte y todas esas porquerías.


Enseñémosle a la gente la diferencia entre la veneración a un santo católico que hizo la voluntad de Dios y un ídolo al que creen que les hizo el milagro cuando dicho milagro viene de Dios y estas abominaciones no tienen poder de intercesión.


Acompañar a la gente no es fomentarles esa devoción, es decirles la verdad ya que Roma no va a gastar cinco minutos de su tiempo en enseñarlo.


Si tiene estatuas o estampitas de esta gente, tírelas a la basura.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Pachamama, San La Muerte, Gauchito Gil, Difunta Correa: todas devociones demoníacas

 


Pachamama, San La Muerte, Gauchito Gil, Difunta Correa: todas estas son devociones demoníacas, por lo que bajo ningún concepto y bajo ninguna circunstancia, pueden ser seguidas por los católicos. 
¡Apártense de estas devociones demoníacas, como si del mismo demonio se tratase!

lunes, 8 de enero de 2018

Atención católicos: el Gauchito Gil NO ES santo y los que lo veneran cometen pecado de superstición


La superstición es una perversión de la fe, puesto que consiste en creer y atribuir a ídolos demoníacos -milagros, curaciones, etc.- hechos buenos que solo pueden ser realizados por Dios. 
El católico que rinde culto al Gauchito Gil -culto que, por otra parte, está íntimamente asociado al culto del horroroso ídolo satánico llamado "Santa Muerte"-, cometen un pecado mortal de superstición y deben acudir prontamente al Sacramento de la Penitencia.
Esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica con relación a la superstición, dentro de la cual se comprende el culto pagano al Gauchito y la Santa Muerte:
Catecismo de la Iglesia Católica, 2111.

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

sábado, 28 de octubre de 2017

Narcosatanismo: rituales y asesinatos en los cárteles de Iberoamérica


El tráfico de drogas y la adoración a ídolos demoníacos como San La Muerte, Martín Valverde, o el Gauchito Gil, están estrecha e íntimamente ligados.

Secretaría RIES, el 28.10.17

El narcotráfico y las fuerzas oscuras han tenido siempre una siniestra relación, según informa Notimérica. El narcosatanismo, que es una de las prácticas más realizadas por los cárteles en Iberoamérica, se basa en la introducción de alijos de cocaína procedentes de México y Colombia. Durante una concentración de fieles satánicos se invoca a los dioses del mal para que el tráfico de drogas llegue a buen término.

“Los grupos satánicos de verdad se guían por los nueve mandamientos de la Iglesia de Satán, pero los nuevos grupos surgidos del narcotráfico los utilizan a conveniencia. Es todo un negocio puro y duro”, indicó un investigador de sectas que prefiere mantenerse en el anonimato según informó Las Provincias.

Probablemente el caso de Los Narcosatánicos sea el episodio más espeluznante en la historia mexicana del crimen del siglo XX; muchos libros se han escrito sobre el tema, al menos cuatro películas se han inspirado en los hechos suscitados en el rancho Santa Elena, cercano a la ciudad mexicana de Matamoros.

Un rancho con restos humanos

En abril de 1989, en la frontera entre México y Texas, una ranchera se saltó un control policial y fue perseguida por los federales, conduciéndolos hasta lo que calificaron como “lugar del terror”. En el Rancho Santa Elena, los policías encontraron fardos de droga, dinero, paredes manchadas de sangre y una olla en cuyo interior parecía haber restos humanos.


Cuando el huido fue interrogado confesó que los restos biológicos encontrados pertenecían a un estudiante de medicina norteamericano, identificado como Mark Kilrov, desaparecido unos meses antes.
Inmediatamente la policía comenzó a investigar y descubrió que el rancho pertenecía a unos hermanos narcos muy conocidos en la zona. Asimismo, se dieron cuenta de que estos narcotraficantes tenían una relación muy especial con un santero cubano identificado como Adolfo de Jesús Constanzo, alias “El Padrino de Matamoros” y “El Narco satánico de Matamoros”.

En el rancho los narcotraficantes realizaban espeluznantes rituales con seres humanos mediante los cuales buscaban protegerse de los controles policiales. Constanzo era el padrino de estos rituales y también existía la figura de una madrina, sacerdotisa o narcosatánica identificada como Sara María Aldrete. Tras la investigación, los federales averiguaron que en ese rancho no sólo se realizaban rituales, sino también se produjeron varios asesinatos.

En un primer momento la policía encontró 13 cuerpos que habían sufrido mutilaciones horrorosas, como la del joven Kilrov, al que le sacaron la columna vertebral, la colgaron para secarla y evitar que hubiese carne humana para hacerse un collar de protección con esos huesos. “Asesinaban estadounidenses, secaban sus cuerpos y se hacían collares con sus restos para usarlos como amuletos”, según informó la periodista del programa Cuarto Milenio Carmen Porter.

Promesa: volverse invisibles e invulnerables

Entre los esbirros y colaboradores de Constanzo se encontraban nombres relacionados con la Policía mexicana e incluso políticos locales, concitando la atención de los sicarios y prófugos de la justicia, uniéndose a esta “comunidad” de espanto, creyendo ciegamente en el “sacerdote santero”, quien les aseguraba que no tendrían que preocuparse más del dinero, ni de la moral.

Constanzo prometía a los narcotraficantes que se convertirían en seres invulnerables, invisibles ante la policía y poderosos, siempre y cuando siguieran sus indicaciones, para lo cual debían consumir “la nganga”, un brebaje que debían beber caliente, y que estaba compuesto por diversos ingredientes “secretos”, como llamaba a los restos humanos. Entre ellos, el cerebro de una persona (mejor de un asesino o un loco, decían), varias extremidades amputadas, sangre humana, alcohol y otras sustancias.

El 6 de mayo de 1989 la policía arrinconó a Constanzo, Aldrete y a otros miembros de la banda en una gran redada policial. El “Padrino satánico”, al verse en una situación límite, se escondió en un armario y pidió a uno de sus secuaces que acribillara el mueble con él dentro, según informó Crónica Viva.

Aldrete sobrevivió y ofreció su testimonio para esclarecer las circunstancias de la tétrica historia, declarándose inocente y víctima de la congregación. Fue condenada de asociación delictiva en 1990 y encarcelada durante seis años. En un segundo juicio, se le procesó por varios de los asesinatos en la sede de la secta, y fue sentenciada a 62 años de prisión.

Categorías : Satanismo, Santería - cultos afroamericanos, Esoterismo - Ocultismo
(http://infocatolica.com/blog/infories.php/1710281009-narcosatanismo-rituales-y-ase)

miércoles, 12 de julio de 2017

Al igual que en Brasil, ahora en México: el asesinato de 28 presos de una cárcel fue un ritual a la Santa Muerte



Lo que habíamos intuido y anunciado en este blog, meses atrás, en relación a una masacre en una penitenciaría brasileña, se confirma ahora en México: los asesinatos de reclusos, caracterizados por una crueldad y ferocidad inhumanas, no son el producto de pasiones humanas descontroladas, sino que se deben a la intervención de ángeles caídos -demonios-, los cuales se invocan y se desencadenan por medio del culto al ídolo demoníaco llamado "Santa Muerte" o "San La Muerte". 
Íntimamente asociado a este culto diabólico, están los cultos a ídolos paganos conocidos como "Jesús Malverde" en México y "Gauchito Gil" en Argentina.

Luis Santamaría, el 12.07.17

Los 28 presos asesinados el pasado 6 de julio en el penal de Acapulco en el contexto de una riña entre reclusos fueron ejecutados en medio de un ritual de la Santa Muerte, y de acuerdo con las primeras investigaciones el ataque habría sido comandado por Manuel García “El Meño” y Óscar Silva, del Cartel Independiente de Acapulco. Lo cuenta el Diario de Morelos. 

Según lo informado por el diario Reforma, los asesinatos fueron perpetrados con armas de fuego y se contó con la complicidad de custodios; sin embargo, el gobernador Héctor Astudillo aseguró que la mayoría de los homicidios fueron con armas blancas. Asimismo, se dio a conocer que fueron los propios custodios quienes escondieron en el área de carpintería y sastrería, armas y artefactos explosivos.

Por otro lado, el portavoz de Seguridad del Gobierno estatal, Roberto Álvarez Heredia, aclaró que el director del penal de Acapulco, Miguel Ángel Gómez Garduño, sigue en funciones, pero está bajo investigación junto al resto del personal para determinar si incurrió en delito “por omisión o comisión”, después de la masacre.

Es difícil encontrar en los medios mexicanos más referencias concretas al aspecto ritual de la masacre. En Bajo Palabra leemos que el gobernador del estado de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, ha descartado la riña como motivo, aunque fuera la primera línea de investigación, y ha afirmado que la mayoría de muertos fueron encontrados frente a una imagen de la Santa Muerte con monedas encima, por lo que consideran que se trataría de un ritual.

Vinculada a la violencia y al crimen organizado

Por otro lado, en el Valle de México se han consolidado los sitios de veneración de la Santa Muerte, tal como señaló el profesor-investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Juan Luis Ramírez Rita.


En El Sol de Toluca leemos que el especialista dijo que el culto a esa “Santa” tuvo su cúspide con la violencia desatada en sexenios anteriores en la lucha contra el crimen organizado. Ramírez Rita afirmó que el fenómeno actualmente ha perdido creyentes pero los que persisten se han consolidado porque va más allá de una moda o la instalación de nichos.
El catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de esa Alma Mater expresó a la fecha no se ha logrado fortalecer una “iglesia” significativa en torno a la llamada “Niña Blanca”, sino que más bien prevalecen sectas, tras una disminución de seguidores, quienes a su vez se han adaptado a diferentes momentos.

El culto a la Santa Muerte, explicó, obedece a un padecer colectivo de la violencia en México, y a raíz de esto muchas personas se volcaron a la devoción o seguimiento a esa figura. Después de un tiempo o de que pasó la intensidad del culto, un sector de sus seguidores regresó al catolicismo, mientras que otros más continuaron con esa devoción porque les permite decodificar y comprender lo que viven, afirmó el doctor en Antropología.

La perspectiva y proyección de las nuevas generaciones, apuntó, es de cambio, por decirlo de una forma, de software, así como de actualización del mismo, lo que generó “un agotamiento de un culto ante una insatisfacción”. Lo anterior, sostuvo, quiere decir que los niños y jóvenes de esa época hoy en día son adultos, “la población se reconfigura y envejece, ya no son los jovencitos de hace una década”.   

No obstante, recalcó, existe mayor apertura para mostrar su culto públicamente al colocar un altar, en el mercado o en las unidades del transporte público, que significa su consolidación pues antes era mal visto por la sociedad.

Persiste su culto

Pese a la ola de violencia y la cantidad de delitos que azotan la ciudad de Chihuahua, el culto a la Santa Muerte permanece entre sus habitantes, pues a pesar de haber sido destruidos dos altares donde se adoraba a la “deidad”, las personas continúan frecuentándolo y depositando veladoras, encendiendo inciensos, dejando “mandas” y ofrendas, que evidencian la popularidad de la práctica no aprobada por la Iglesia Católica hacia la calavera envuelta en túnicas de colores.

Según leemos en El Heraldo de Chihuahua, las figuras de la Santa Muerte van desde 20 pesos la de 10 centímetros hasta 5.500 pesos la de 1,80 metros de altura, como se ofrecen a la venta en la Hierbería Meza & Molina, que se ubica en la Avenida Niños Héroes y Sexta, donde la clientela fluye constantemente realizando compras con artículos relacionados a la Santa Muerte. 

Figuras: colores y significados

Existen las figuras de diferentes tamaños y colores, cada uno de ellas con un significado sobre la petición que le realiza el adorador, y con una intención determinada; por ejemplo, de acuerdo al color de la veladora, de la imagen que se adquiera, se puede combinar con el mismo sentido de petición el incienso, y realizar un ritual.

Las intenciones son diversas y especificadas con una oración preestablecida por cada petición, por ejemplo, abrir caminos, amor y pasión, armonía y amor, buena fortuna, cosas desesperadas, ciega, sorda y muda; de la abundancia; de la fortuna; del estudiante; del hogar; del migrante; del perdón; del preso; del puro; dominadora; enemigos; evitar robos; guadaña protectora; invocar; salud; negocio; negocio y trabajo; niña blanca; oro; págame pronto; Protección para el embarazo, negocio, camino; reversible; siete potencias; tapabocas; entre otros.

Por el color se eligen de acuerdo a su significado, como la blanca, que es llamada Niña Blanca, que ayuda a limpiar toda energía negativa; la roja se relaciona con el amor y la pasión; también con la estabilidad emocional. La dorada representa la abundancia, dinero y el éxito en los negocios; la verde se refiere a la justicia y problemas de índole legal; la amarilla da solución rápida a cualquier problema menor; café es ideal para los problemas que se presentan en la vida; morada es para despertar o reforzar cualidades síquicas; azul representa la sabiduría, el entendimiento y la color hueso es recomendada para la paz y la armonía en las casas o negocios.

La figura se representa por una calavera cuyo cuerpo es vestido por una túnica de diferentes colores, y sostiene en la mano derecha un globo terráqueo y en la izquierda una guadaña. El local cuenta con su propio altar, donde le son depositadas desde bebidas alcohólicas, cigarros, manzanas, dulces, paletas, monedas, entre otros recuerdos.

5 comentarios

    Teresa
Yo escuche que ese idolo es Satanas
12/07/17 11:17 AM
    Lola
De Pena.
Deja a Mexico al nivel de los zombies creoles.
12/07/17 12:41 PM
    Antonio
Es necesario recordar que este desastre de país es un ejemplo de gobiernos progres/masónicos desde hace un siglo y por supuesto ha sido el santuario de los exiliados españoles (criminales y organizadores de desastres) y lugar desde donde se iniciaban toda clase de conspiraciones contra España, mientras aquí se vivía realmente bien. Aún recuerdo lo que me contaba un amigo en el año 74 que vivió allí; desastre, soborno, pobreza, crimen, cosas que me impresionaban bastante.
12/07/17 5:26 PM
    Fuenteovejuna
En este asunto de la veneración a la Santa Muerte veo una posible relación con el reciente Motu Proprio del Papa de crear como nueva causa de beatificación el acto de amor de dar la vida por los demás.
En efecto, en la Argentina existe el caso particular de la devoción al Gauchito Gil, cada vez más extendida al punto que ha llegado a países limítrofes e incluso a España, donde según informa Google existe un santuario en las afueras de Barcelona. 
Según la tradición, el Gauchito Gil, siendo inocente, habría sido condenado y ejecutado por un comisario a quien en el momento de morir el Gauchito no sólo perdonó, sino que le reveló que su hijo estaba enfermo y al borde la muerte, pero si el comisario le rezaba a él, su hijo sanaría. 
Así fue. Al volver a su casa el comisario halló a su hijo moribundo, pero empezó a rezarle al Gauchito y su hijo sanó. 
Por la forma de morir, no hay duda que el Gauchito Gil cumpliría la primera condición exigida por el Papa.
Si bien la segunda condición de quien dona su vida es que también sea conocido como cristiano, el Gauchito también cumpliría esa condición, porque nació en la Provincia de Corrientes en 1840 y allí murió en 1878, donde entonces todos eran católicos.
12/07/17 7:16 PM
    Fuenteovejuna
Continuando con el comentario anterior, el problema es que en los improvisados santuarios del Gauchito Gil además de imágenes de Cristo y la Virgen también se venera a San La Muerte, lo cual revela un sincretismo peligroso.
Y dado que la Iglesia argentina actual transita días de un agitado progresismo, no sería para nada improbable que los devotos del Gauchito Gil quieran demostrar -y lo logren- que el Gauchito siempre fue un buen cristiano, como lo probaría su muerte generosa y el milagro de haber sanado al hijo de su verdugo. 
No hay duda que la intención de beatificar a los cristianos que entregan su vida por los demás es muy loable, pero casos como el del Gauchito Gil -que el Papa Francisco conoce muy bien- podrían provocar consecuencias negativas muy alejadas de los importantes motivos que llevaron a redactar este Motu Proprio.

12/07/17 7:36 PM

(http://infocatolica.com/blog/infories.php/1707111116-mexico-el-asesinato-de-28-pre)

martes, 3 de enero de 2017

El culto satánico a la Santa Muerte, detrás de la salvaje matanza entre presos en Brasil


San La Muerte y Gauchito Gil, dos "devociones" demoníacas 
íntimamente ligadas entre sí.

En estos días, el mundo ha sido convulsionado no sólo por los atentados de terroristas islámicos –ISIS-, sino también por una horrible matanza perpetrada entre sí por dos bandas criminales en un estado de Brasil y que ha capturado la atención internacional por la brutalidad y el salvajismo inhumanos demostrado en los asesinatos entre los presidiarios, al punto de calificarlos a estos como “más brutales que el ISIS”, lo cual ya es mucho decir (la información respectiva se puede encontrar en este sitio: http://www.infobae.com/america/america-latina/2017/01/03/manaos-mas-crueles-que-el-estado-islamico-difunden-los-escabrosos-videos-del-motin-en-brasil/).
Se pueden hacer todos los análisis sociológicos, culturales, psicológicos, criminalísticos, para explicar una de las más espantosas matanzas ocurrida en Brasil hace unos días –se dice que es “la más sanguinaria” ocurrida en la historia de ese país-, pero ninguno de esos enfoques explicará la brutalidad inhumana con la cual las bandas de detenidos se asesinaron mutuamente. 
Hay una sola explicación para la brutalidad inhumana demostrada en esta oportunidad, en la que se vio, con horror, decenas de decapitaciones, desmembramientos, cadáveres calcinados, y otras atrocidades. Esta furia irracional no se debe a meras pasiones humanas –que sí las hay-, ni tampoco se explica por el hacinamiento de los detenidos –que sí existe y que es igualmente inhumano-: tamaña brutalidad y salvajismo, pocas veces visto, se debe a un solo factor: al culto satánico de la Santa Muerte o San La Muerte -culto asociado estrecha e íntimamente al culto pagano y también demoníaco del Gauchito Gil-. Como es un hecho por todos conocido, el culto a este ídolo demoníaco llamado “San La Muerte” o “Santa Muerte” –es el mismo demonio quien está detrás de este- ha crecido exponencialmente en algunos países otrora católicos –en México se habla de una “legión” de unos ocho millones de “devotos” de este ídolo abominable- y, especialmente, se ha introducido en las cárceles, en donde, en nombre de la libertad religiosa –mal entendida, porque es un culto a todas luces violento y sanguinario-, se permite a los reclusos practicar libremente esta demoníaca superstición, con los resultados que todos –horrorizados- podemos ver.
Ahora bien, los católicos debemos preguntarnos: si el culto demoníaco a este ídolo abominable llamado “San La Muerte” ha crecido tanto entre los reclusos, ¿será la causa la falta de misioneros católicos que, por decidia y acedia, no practican una de las obras de misericordia “visitar a los presos”, para dar a conocer al Salvador, Cristo Jesús? En otras palabras, los reclusos devotos de San La Muerte, ¿recibieron alguna vez la visita de católicos que le hablaran del Dios Misericordioso y Justo, Cristo Jesús?

jueves, 21 de abril de 2016

Cometen pecado mortal quienes idolatran a ídolos demoníacos como San La Muerte o el Gauchito Gil



Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2113: "La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5)".

miércoles, 7 de octubre de 2015

Advierten que el "narcosatanismo" riega con sangre el tráfico de drogas en el país


El Gauchito Gil y San La Muerte, dos cultos satánicos 
estrechamente relacionados entre sí y con el narcotráfico

De los homicidios que se producen en la Argentina por disputas territoriales o venganzas entre vendedores de drogas, el 30 por ciento tiene el sello del "narcosatanismo", según estimó un especialista en demonología.

La devoción por la figura de "San La Muerte" y diversas creencias satánicas predominan entre los vendedores de drogas en Argentina, y muchos de los asesinatos relacionados a disputas territoriales, venganzas o adoctrinamiento tienen una base en estas religiosidades oscuras, de acuerdo con una nota publicada hoy por Diario Popular.

Por eso ya se habla de "narcosatanismo", y en ese marco se calcula que un 30% de los homicidios tiene el sello de estas cuestiones místicas, que llegan al extremo de cruentos sacrificios. Sin embargo, la justicia aún no posee a forenses especializados o auxiliares que colaboren con mayor certeza en el esclarecimiento de este tipo de episodios.

"Hay casos de homicidas capturados que pidieron ser juzgados teniendo en cuenta sus creencias. Algunos expresaron que las responsables de sus actos fueron voces o apariciones, siempre en directa relación con los cultos satánicos que profesan", señaló el sacerdote Manuel Acuña, especialista en demonología.

"La realidad es que en Argentina no hay una única organización, sino que son células que se encuentran en grado de incipiente fusión. No son fenómenos nuevos, y están ramificados en todo el país. En ese esquema, es muy alarmante lo que viene sucediendo con el narcosatanismo", agregó.

Los constantes homicidios entre narcos en los barrios de Rosario, como así también en distintos puntos del Conurbano bonaerense, no sólo están relacionados al "negocio" de la producción, distribución y venta de estupefacientes, sino que existe un lazo, aún invisible para la justicia, con prácticas religiosas alternativas, como el satanismo, y las variables de seguimiento hacia figuras como San La Muerte, el Gauchito Gil y otros, que tornan más compleja la problemática.

"Para la justicia no están conectados, simplemente porque no hay un abordaje integral en estos crímenes. La realidad es que en estos cultos alternativos, hay una sed de sangre que se manifiesta en los pactos con esas figuras que se admira", dijo Acuña al mismo matutino.

"Quienes somos creyentes, no podemos descartar la posesión. Pero, más allá de todo esto, es muy necesario que los agentes de la justicia investiguen los hechos, teniendo en cuenta las creencias de los ejecutores de los delitos", agregó.

Para el sacerdote, "lo que la medicina o lo jurídico evalúen siempre estará en falta, porque se prescinde del carácter místico, y no es un dato menor, porque lo que sí importa es lo que cree el que lo hace, quien lleva a cabo ese hecho delictivo, pero no se tiene en cuenta, ni siquiera a la hora de la elaboración de las estadísticas criminales".

"El problema de todo esto es que no hay prevención posible. Lo que vengo proponiendo es la necesidad de un consultor religioso en asuntos criminales, que sea auxiliar de la justicia cuando existan sospechas de cultos alrededor de crímenes, es muy necesario y su puesta en funcionamiento debe ser urgente", manifestó Acuña. En ese marco, Acuña contó que se viene realizando un monitoreo de casos de homicidios en todo el país, publicados por medios de comunicación.

"Lo que estamos observando es que en alrededor del 30% de los crímenes hay características de religiosidades alternativas, oscuras y nocivas por sus prácticas", concluyó.
(artículo extraído de: http://www.diariouno.com.ar/policiales/Advirtieron-que-el-narcosatanismo-riega-con-sangre-el-trafico-de-drogas-en-el-pais-20151007-0070.html)

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Usas una cinta roja? ¿Tienes imágenes del Gauchito Gil, de la Difunta Correa, de San La Muerte? ¡Es pecado de SUPERSTICIÓN E IDOLATRÍA!


¿Tienes ídolos en tu casa y no lo sabes? Exorcista te enseña a limpiarla
El P. Guillermo Mojica, coordinador de Exorcistas de México habla del peligro de algunos hábitos que perjudican y dañan la relación con Dios


Echa un ojo alrededor de tu casa, y pregúntate si posees lo siguiente:

¿Un elefante con la trompa para arriba es el principal adorno en tu sala?
¿Detrás de tu puerta hay una herradura?
¿Tienes Sapos Dorados en cada rincón de tu casa?
¿Tienes tu casa decorada con cuarzos, péndulos o calaveras?
¿En la entrada de habitaciones no faltan los moños rojos?
¿Usas cintas rojas "contra la envidia"?
¿Tienes imágenes del Gauchito Gil, de la Difunta Correa, de San La Muerte?

Todas estas cosas son supersticiones y si crees en ellas, siendo católico/a, ¡
cometes PECADO DE SUPERSTICIÓN!
...
"Deshazte de ellos, limpia tu hogar y a tu familia de todo objeto de idolatría, porque lejos de traer suerte, fortuna y protección, le estás dando la espalda a Dios y vas directo a iniciar una relación con el mundo de Satanás."

Es lo que afirma en esta entrevista el sacerdote Guillermo Barba Mojica, coordinador de Exorcistas de la Arquidiócesis de México que difunde la propia web eclesial.

Lo más peligroso de estas prácticas es que desprecian nuestra fe; y lo que es peor, lesionan gravemente nuestra relación con el Dios del amor, el Dios de la misericordia que cuida de nosotros y que nos ama con un amor eterno, puesto que ponemos en su lugar ídolos, es decir, objetos a los que se les atribuye un poder sobrenatural, puntualiza el conocido y polémico sacerdote.

Explica el padre Guillermo que como lo expone la Biblia, en el libro del Deuteronomio, todas estas costumbres paganas “son abominaciones para el Señor tu Dios”, y al ponerlas en práctica se está quebrantando el primer mandamiento:

“El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Añade que el hombre envuelto en la tentación de controlar su vida y el porvenir (una de las cosas que motiva la posesión de estos objetos de idolatría) usurpa un lugar que sólo le corresponde a Dios, porque como señala el Papa Francisco en la exhortación apostólica Lumen Fidei:

“El ídolo es un pretexto para ponerse a sí mismo en el centro de la realidad, adorando la obra de las propias manos”.

A esto se suma la fuerte influencia de una cultura del sincretismo religioso, de la Nueva Era y de un neo paganismo, que lleva a muchos católicos que desconocen su fe, a ser presa de este mundo en el que se respira una atmósfera de pecado.

La raíz del problema es el desconocimiento de Cristo y de su Evangelio, por lo que es apremiante evangelizar, ya que muchos bautizados, al estar alejados de los Sacramentos, de la Palabra de Dios, caen en el terreno de la idolatría, depositando su confianza en objetos, que incluso convierten en ídolos ante los cuales se inclinan.

¿Hay objetos que pueden vincular el pecado, sin que el fiel lo pueda percibir?

Responde el Padre Guillermo: Todo aquello que pretende sustituir a Dios, desde un artículo que idolatramos por pertenencia sentimental, hasta los que apreciamos más que nuestras vidas, y que muchas veces son simples objetos creados para hacer crecer nuestro ego, porque sabemos que ninguna cosa o persona puede ejercer de sí autoridad sobre el hombre, si no le viniese de Dios, y es claro que Él mismo no da autoridad a los objetos.

¿Se debe alertar a los fieles sobre la presencia de tales objetos en sus hogares?

Responde el Padre Guillermo:  Como señala el Papa Francisco en la Encíclica la Luz de la fe: “La fe, en cuanto asociada a la conversión, es lo opuesto a la idolatría; es separación de los ídolos para volver al Dios vivo, mediante un encuentro personal”; por lo que la única manera de erradicar la superstición, la idolatría y el mal de nuestras vidas, es un encuentro vivo y personal con Jesucristo a través del anuncio kerigmático, seguido de una catequesis sólida.

¿Qué efectos pueden provocar en los hogares?

Responde el Padre Guillermo: Los objetos de idolatría son una estrategia del diablo para minar la fe de los creyentes y, al depositar la confianza en ellos, se puede entablar una relación con el mundo de Satanás, porque quien los usa deja de ser creyente verdadero y se convierte en crédulo. También está el daño psicológico, puesto que hay personas que desarrollan una enajenación con estos objetos, hasta el punto de tener alucinaciones auditivas y visuales, lo que refuerza un pensamiento mágico que puede llegar a ser tan fuerte hasta convertirse en una psicosis familiar.

Otro aspecto en el que también causan un grave daño es en la economía familiar, que muchas veces se ve lesionada por el dinero que se invierte en estas prácticas. Por todo eso la Iglesia es clara cuando nos advierte en el Catecismo que nos guardemos de caer en estas tentaciones.

¿Deberían desterrarse esos objetos?

Responde el Padre Guillermo: Un paso hacia la conversión es la renuncia a esos objetos de idolatría, no sólo de manera implícita sino explícitamente, y un gesto de renuncia es destruirlos para no fomentar que otras personas se adhieran a ellos. La mejor manera de hacerlo es llevarlos al sacerdote para que él realice brevemente una oración de liberación y nos indique la forma más conveniente de acabar con ellos.

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(PildorasdeFe.net / Portaluz)

viernes, 9 de enero de 2015

Nueva muestra de neo-paganismo: masiva concurrencia al ídolo pagano "Gauchito Gil"

Los fieles llegaron ayer a Mercedes, Corrientes, para prender una vela, dejar una ofrenda o rezar.

Una vez más, miles de "devotos" del ídolo neo-pagano conocido como "Gauchito Gil", concurrieron a dar muestra pública de su religiosidad desviada, al concurrir al "santuario" del ídolo, ubicado en la ciudad de Mercedes, en la provincia de Corrientes.
Más allá de que, como cristianos, debemos rezar por las almas de los difuntos -y por eso debemos rezar por el eterno descanso de Antonio Gil, en cuanto cristiano difunto-, lo que no se puede hacer, en cuanto católicos, es el de ofrecer tributo público de veneración a alguien a quien la Santa Iglesia Católica no reconoce como "santo", es decir, como partícipe de la vida divina en la eternidad y por lo tanto partícipe de la gloria del Ser trinitario. 
Quien esto hace, siendo católico, se aparta de la fe católica pura y la mancilla, porque contamina su fe en Jesucristo, Hombre-Dios, con la fe en ídolos neo-paganos, es decir, comete el pecado de superstición.
La Iglesia, al constatar la enorme cantidad de "fieles" del Gauchito Gil -entre los cuales se encuentran decenas de miles de católicos-, y para combatir la superstición, ha intentado rescatar el signo de la cruz, que acompaña al Gauchito, para tratar de catequizar, en la fe en Jesucristo, Hombre-Dios, a toda esa inmensa masa de "promesantes", que desvían -voluntaria o involuntariamente- la dirección de su acto de fe, que debe estar dirigido sólo a Dios y a sus legítimos intercesores, la Madre de Dios, los ángeles y los santos. Ofrecemos este artículo renovando nuestra advertencia a los católicos, para que se abstengan de dirigir cualquier tipo de oración, pública o privada, al "Gauchito Gil", porque de hacerlo cometen, como dijimos, el pecado de superstición.
Ofrecemos también el artículo del diario "Clarín", en su edición digital (http://www.clarin.com/sociedad/gauchito-fieles-fe-peregrinos-corrientes_0_1282071865.html), aunque advertimos que el artículo es confuso y peligroso para la fe, puesto que no advierte acerca de los peligros que, para la fe, presenta la veneración -en este caso, idolatría- de ídolos neo-paganos como e Gauchito Gil, y esa confusión y peligrosidad se dan ya en el título mismo del artículo, calificando como "Fiesta de fe" (¡¡??) a la práctica supersticiosa y neo-pagana -lo cual es, paradójicamente, algo contrario a la fe verdadera.
El artículo, que debe ser leído con reservas, y según lo establecido más arriba, es el siguiente:

Más de 250 mil personas, desafiando un calor de a ratos sofocante y lluvias torrenciales, dieron nuevamente ayer muestras de su devoción por el Gauchito Gil en el santuario que al costado de la Ruta provincial 123 se levanta a unos siete kilómetros de la ciudad de Mercedes, en el centro de la provincia de Corrientes. Tanto hacia el norte como al sur, la caravana de vehículos alcanzó unos 20 kilómetros de extensión, en una espera de hasta 4 horas de cola hasta llegar al altar donde es venerada la imagen popular.

Las escenas de fe y cumplimientos de promesas se repitieron a lo largo de toda la provincia en los cientos de lugares donde las tradicionales banderas rojas marcan el lugar de culto y veneración a quien en vida fuera el gaucho Antonio Mamerto Gil, de quien se tienen más leyendas que certezas, pero al que todos agradecen supuestos milagros y favores recibidos.

Como cada 8 de enero, el día arranco en todo Corrientes con una prolongada salva de bombas y fuegos artificiales encendidos por sus devotos. La celebración central –misas incluidas pese a que es un santo no comprendido, pero si aceptado dentro de la liturgia católica– se realizó en Mercedes, tanto en la ciudad donde se hace la vigilia de la Cruz Peregrina de las Catacumbas del Gauchito Gil, como en el santuario ubicado a siete kilómetros de la ciudad donde los devotos hacen colas de hasta siete horas para llegar hasta la imagen del santo para prender una vela, dejar una ofrenda o solo tocarlo y rezar agradeciendo.

Las lluvias que vienen castigando con dureza a Corrientes y que seguirán hasta el próximo domingo según los pronósticos del tiempo, no dieron tregua más que de a ratos.

Las fuerzas de seguridad asignadas a la cobertura del lugar aseguran que en las últimas 24 horas fueron alrededor de 250 mil los peregrinos que llegaron, a los que habría que sumarles los que arribaron antes del 8 de enero y los que llegaran en los próximos días para evitar la gran multitud.

La ruta 123, vía clave de comunicación con el sur para Corrientes, se vio absolutamente congestionada en la zona del santuario, al extremo que atravesar esos siete kilómetros hasta la entrada a la ciudad de Mercedes llevo hasta una hora y media.

La celebración tuvo su momento cumbre en la mañana de ayer, con la procesión desde el centro de Mercedes hasta el santuario, acto durante el cual se vieron muestras de fe y devoción y detalles de la más pura tradición correntina en el recordatorio a este gaucho considerado milagroso.

Se estima que el Gauchito Gil nació en Pay Ubre, muy cerca de donde está el santuario, en 1840 y que fue asesinado en la misma zona el 8 de enero de 1878 acusado de ser desertor de las filas del ejército autonomista de Corrientes. Antes de su ejecución, Gil le anticipó a su verdugo la enfermedad que padecería uno de sus hijos, pero le ordenó que invocara su nombre ante Dios para poder curarlo y eso sucedió. Hecho el “milagro”, comenzó el culto al Gauchito Gil.

Las notas grises y tristes de la celebración, que incluye bailantas hasta el amanecer, la dieron la muerte de una mujer que llegó desde la provincia de Buenos Aires fue víctima de un infarto mientras hacia la cola para llegar al santuario y dos heridos de arma blanca producto de peleas. Además detuvieron a tres personas que tenían pedido de captura y que fueron detectados entre los devotos. También habían llegado al santuario a rendir tributo al gaucho milagrero.

domingo, 14 de diciembre de 2014

"Almita desconocida": nuevo integrante del irracional panteón neo-pagano de la Nueva Era



Al igual que sucedió con el Gauchito Gil, la Difunta Correa y San La Muerte, la irracionalidad, la superstición, la ignorancia religiosa y hasta el sacrilegio y la blasfemia, se dieron cita de inmediato alrededor de la tumba de una pobre niña inocente poco después de ser asesinada brutalmente en el año 2002 -aparentemente por narcotraficantes- en la frontera entre Bolivia y Argentina. Este culto patético e irracional, está alejado de las normas de la piedad, de la razón y de la santidad debidas a Dios y se coloca en las antípodas del respeto debido a su majestad. Traemos a colación la siguiente nota, extraída del diario Clarín, de su edición digital del día 14 de diciembre de 2014 (http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html), para advertir a los católicos que 
SE ABSTENGAN DE PRACTICAR CUALQUIER TIPO DE CULTO RELIGIOSO, PUESTO QUE DE HACERLE COMETEN IPSO FACTO EL PECADO DE SUPERSTICIÓN E IDOLATRÍA, 
ofendiendo gravemente a Nuestro Señor Jesucristo, único Dios Verdadero, por quien se vive.

Al respecto, esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: 

"La superstición

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

La idolatría

2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos [...] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.

2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5)".

Lo que sí se puede hacer es, puesto que esta niña sí existió -debido a que su cuerpo fue, tal como lo registra la crónica policial, descuartizado-, rezar por su eterno descanso, pero al modo como se hace por los fieles difuntos, y no "peregrinando" a este lugar, y mucho menos colocando ofrendas ni dejando exvotos en acción de gracias, lo cual constituye los pecados de superstición e idolatría.

A continuación, ofrecemos el artículo del diario Clarín, antes mencionado.


Una niña de unos 12 años apareció descuartizada en 2002 en la frontera de Bolivia con Argentina. Nunca la identificaron, pero se cree que era una “mula” que llevaba cocaína. Hoy le hacen ofrendas para pedirle protección.
Es una tierra sin ley, un lugar en el que las fronteras parecen mera formalidad. Por sobre las patrias boliviana y argentina, aquí hay una nación más grande: la coya, con su cultura ancestral y, desde hace cinco siglos, una fe parida por el sincretismo de las creencias pre coloniales y cristianas traídas del Otro Mundo. Sin embargo, es una corporación multinacional la que domina este valle del chaco boliviano por encima de patrias, gobiernos y religiones: el poder narco.

Aquí, en la pequeña ciudad boliviana de Yacuiba, a un par de kilómetros del paso internacional que une Pocitos (Bolivia) y Salvador Mazza (en Salta, la mayor puerta de entrada de cocaína hacia Argentina), una deidad unificó la multiplicidad de culturas, intereses y creencias: la “Almita Desconocida”, una nena enterrada desde hace poco más de una década en el pequeño cementerio del barrio San Gerónimo.

Dicen que ilumina a sus devotos. Y llegan todos: enfermos, ciegos, agradecidos, necesitados, desesperados, borrachos, hombres, mujeres y niños. Pero los primeros que peregrinaron hasta su tumba a pedirle protección y valor fueron seres invisibles: los soldados del gran poder del territorio, las “mulas” (pasadores de droga) y los sicarios, quienes en su mayoría viven en Africa y Sector 5, los dos barrios –uno del lado boliviano y el otro, del argentino– desde donde operan e infunden terror los clanes narco. Y eso, se presume, es porque “Almita Desconocida”, con apenas 12 años, fue una de sus esclavas.

Pocos centímetros bajo tierra yacen algunas partes de la niña sin nombre que una vez fue “Almita”, antes de convertirse en mito, el 9 de agosto de 2002. Fue ese día que cerca de la terminal de ómnibus de Yacuiba alguien encontró su mitad inferior desmembrada y metida en una bolsa de nylon. Cuatro días después, y cerca del mismo lugar, apareció la cabeza de la nena junto a otros pedazos de su cuerpo.

“Ya una parte había sido comida por los perros del pueblo”, relata Juan Casassola Rodríguez (68). “Don Juan”, como le dicen, es el sepulturero del cementerio desde hace 15 años y fue quien enterró los restos de “Almita” hace 14. La aparición del cuerpo descuartizado conmocionó a los habitantes de Yacuiba y de Pocitos. Y también a los de Salvador Mazza. Por la quebrada que separa ambos países las noticias cruzan tan rápido como la cocaína y los bagayeros. En esos días entre el hallazgo y la sepultura, aparecieron muchos padres que llevaban consigo zapatitos de sus hijas desaparecidas para ver si coincidían con los pies de la muerta. Ninguno encajaba.

“Don Juan” recuerda su entierro como el más especial y mágico que le haya tocado preparar, o acaso el único. “Se hizo una peregrinación grande. Vinieron como 400 personas por este macabro hecho”, relata y abre los brazos para abarcar todo el campo seco que rodea los nichos y las tumbas. La mayoría de aquellos primeros fieles eran integrantes o víctimas del clan narco que, se dice por aquí, tenía esclavizada a la nena antes de que pasara a la posteridad mitológica.

No obstante, nadie nunca pudo saber quién fue “Almita”. Están los que aseguran que ella era “pasadora” de drogas de país a país y que, con el afán de recuperar urgente la cocaína que llevaba ingestada (¿en una guerra entre clanes?), la mataron y le abrieron el cuerpo. De cuando vio los restos de “Almita”, “Don Juan” describe: “Era un organismo incompleto. No tenía ni su pancita ni sus tripitas. La parte blanda ya no estaba”.

Andrea, una devota que esta semana viajó 500 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra “para agradecerle porque me va bien”, susurra que gente de Yacuiba le contó que “‘Almita’ vio lo que no tenía que ver: la cara del jefe narco”.

La tumba de “Almita Desconocida” es ya un altar que incluso han techado e iluminado porque los fieles aparecen a toda hora. Es un santuario colorido por las cientos de flores que le traen, iluminado por las velas que le prenden, perfumado por el tabaco que le dejan encendido y las hojas de coca que le esparcen sobre la superficie de cemento pintado de rojo que cubre el ataúd. Algunos también, como a la Pachamama, le convidan cerveza. Andrea, en cambio, vacía allí una pequeña botella de jugo porque “‘Almita’ es una nena y no toma alcohol”. “Ella captó mi alma y ya no puedo dejar de venir”, dice, mientras acaricia una gran cruz de madera sobre su ataúd. El santuario también está decorado con atrapasueños, un Cristo al que le cortaron las manos y un reloj de agujas detenido, nadie sabe por qué, a las 11.30.

“Préndanle una vela y les atrapará el alma”, le sugiere Andrea a los enviados de Clarín y también a “Doña Rosa”, que viajó tres días desde La Paz para pedirle trabajo tras haber quedado viuda. “Me contaron que ‘Almita’ hace favores”, sonríe ella y deja ver sus dientes, cuatro de los cuales están cubiertos por una funda dorada con forma de corazón.

Según los devotos que llegan a San Gerónimo, “Almita” ha concedido favores y milagros. Se lee en las cientos de plaquetas amuradas a su alrededor; “Estás lejos del mundo pero en la gloria del Señor, una flor y una lágrima nunca faltarán en tu tumba”; o “Almita gracias por los milagros recibidos”.

La protección a mulas y sicarios que ofrece “Almita” no es un secreto aquí. “Ellos vienen por las noches o los lunes, que es el día que más gente llega porque es el ‘Día de las Almas’”, explica Carmen, vendedora de bebidas en la puerta del cementerio. “Yo también le estoy agradecida a ‘Almita’ porque desde que llegó tengo más trabajo”, admite inocentemente, bajo su toldo, protegida del sol que parece hervir la tierra.

De la devoción narco, “Don Juan” prefiere no hablar. Pero quien no lo niega es el cura Victorio Da Silva, de la parroquia San Pedro, de Yacuiba. “Los bolivianos son muy piadosos. Son muy supersticiosos y devotos de las almas, no sólo de las desconocidas, también de las olvidadas. Todos los días vienen a pedirme que recemos por la ‘Almita’ y yo aquí concedo los pedidos de la gente, siempre que no sean para San La Muerte”, aclara, en la penumbra del templo.

Eso no quita que Da Silva no sepa que el corazón mágico de “Almita Desconocida” ha empezado a latir en el pueblo boliviano gracias a la devoción que le profesan asesinos, traficantes y pasadores. “Es cierto. Ellos se agarran de todo para que les vaya bien en su negocio, infunden esa fe en sus ‘mulas’ para darles coraje, pobrecitas. Conozco sus movimientos, me crié en la frontera con Brasil y le puedo asegurar que la devoción también crece con el narcotráfico”.

Miguel, un chofer de la línea 2 de colectivos local, que termina en el cementerio, se enoja cuando se le habla del mito. “Aquí la gente cree que si se compra un carro es por ‘Almita’. Yo me rompo trabajando, señor”, dice.

Antes de volver a hablar mira de reojo, con desdén, una camioneta 4x4 de la que baja un hombre vestido con una remera negra con una cabeza sin rostro impresa. Luego suelta en voz baja: “‘Almita’ no trae bondad. Trae guerra, trae a los ‘pichicos’ (como les dicen a los narcos en Bolivia) y a los ladrones. Esos no tienen paz”.
(artículo extraído de: http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html)