"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 11 de diciembre de 2020

Psicólogo español analiza críticamente los libros de autoayuda.


FUENTE: Innovaspain


 Cuando sean mitigados los efectos más dramáticos de la pandemia será momento de hacer el balance de los daños colaterales que se quedarán con nosotros mucho tiempo. Expertos en psicología clínica, como Luis Valero, catedrático de la Universidad de Málaga (España), advierten desde el comienzo de la emergencia de que la salud mental de un amplio rango de la población se verá afectada de alguna manera, tal como informa Juan F. Calero en el portal Innovaspain.


Inmersos en una tormenta de incertidumbre, ¿son los libros de autoayuda un clavo ardiendo para aclarar el panorama? El género se ha sofisticado, y no hay temática que no trate de abordar. Crece la nómina de autores, más allá de los siempre citados (y parodiados), y vive una nueva edad de oro en su asalto a las listas de súper ventas. En opinión de Valero, autores y editoriales han dado con la fórmula para vender estos libros por la vía rápida, sin necesidad de camuflaje. “Hay gente que acude a ellos en busca de soluciones. A nuestro alrededor se suceden los problemas, incluidos algunos que podríamos resolver charlando con un buen amigo. Pero en un mundo que tiende al aislamiento social, aumentan los que confían en publicaciones así”.


El caldo de cultivo


No cabe duda de que el contexto actual juega a favor de la autoayuda. “Ha llegado un punto en el que no sabemos qué es cierto y dónde se esconde la mentira. Faltan asideros a los que agarrarnos y lo que era permanente se ha esfumado. Desde los años 90, hemos vivido un progreso y un bienestar constantes y estables. La pandemia ha venido a decirnos que todo puede acabar en cualquier momento, que las certezas están amenazadas”, señala Valero.


Además, la comodidad a la que alude Valero ha borrado paulatinamente el espíritu de lucha de generaciones pasadas, habituadas a lidiar con la mera supervivencia en mayor o menor grado. “Salir constantemente de situaciones negativas multiplicaba su fortaleza. Hoy, más adormecidos, el COVID-19 provoca que mucha gente pierda la dirección. Así las cosas, aceptamos a cualquiera que venga a ratificar nuestro pensamiento individual. Ni siquiera escuchamos aquello que corra el mínimo riesgo de contradecirnos. En la búsqueda de nuevas “fuentes”, los libros de autoayuda tienen un caldo de cultivo muy potente”.


El análisis del catedrático incluye una problemática que no es nueva: los prejuicios a la hora de acudir a una consulta profesional siguen ahí. “Son personas que prefieren no comunicar determinados pensamientos, que temen desnudarse emocionalmente”. Pese a reconocer que, en líneas generales, los psicólogos están muy bien aceptados por la ciudadanía, también es cierto que un porcentaje importante todavía los evita.


En este punto salen de nuevo a escena los libros de autoayuda, que tiran a dar con toda la artillería a aquellos que necesitan saber de dónde viene esa ansiedad que les atormenta, por qué duermen tan mal o qué razones hay para que su hijo adolescente les haya retirado la palabra. “Lo verdaderamente grave es que son libros que meten la causa del problema dentro de nosotros cuando la raíz de estas situaciones se encuentra en la realidad exterior, en nuestras interacciones con el entorno”.


Luis Valero insiste en la necesidad de recurrir a la ciencia para combatir esta cadena de errores. “Ahora más que nunca es lógico no encontrarse bien o sufrir insomnio. Es así como reaccionamos ante la presión. Nadie tiene que preocuparse si no es del todo feliz, pero lo que es seguro es que el problema no está en su interior y que no basta con ver la vida color de rosa para solucionarlo. Los psicólogos ayudamos a la gente a gestionar la realidad, y es ahí donde pueden encontrar un verdadero apoyo”.


El psicólogo considera que son tiempos en los hay que prestar especial atención a los jóvenes. “La generación millennial lo ha tenido todo y de pronto se ve despojada de cosas que daba por sentadas. El problema es cuando la respuesta a esa indefensión es la agresividad. A alguien tienen que echarle la culpa, da igual si es la policía, los políticos o los centros comerciales. Es el segmento de población más expuesto psicológicamente y tenemos que cuidarlo”, apunta Valero.


Autoayuda: entre algo parecido al rigor y la magia


Su definición global del género autoayuda es la de “un manual de instrucciones, pero sin instrucciones”. Un paso más allá, Luis Valero establece distintas subcategorías en base a contenido y objetivos. “En algunos, no muchos, podemos encontrar cierto rigor. Habitualmente son libros escritos por profesionales que los psicólogos recomiendan a sus pacientes como complemento a la terapia. Sirven para entender mejor aspectos concretos, pero nunca van a resolver un problema por sí solos”.


Vamos in crescendo. “Una segunda tipología abarca los libros de consejos para la vida cotidiana, muy de andar por casa. Los hay que dan recomendaciones directas: haz esto o aquello, relájate, sé feliz, enfréntate al problema. No valen de nada ante la búsqueda de respuestas rápidas. Los problemas de la vida no se solucionan precisamente con inmediatez. Estamos acostumbrados al modelo médico: una receta y asunto resuelto”.  


En el top, “los más peligrosos”, que directamente se consideran mágicos. “Aluden a la vida espiritual, filosofías, orientales, la new age… Best sellers millonarios que ni siquiera ostentan una autoría clara, sino que adoptan forma de collage compuesto de frases filosóficas de otros escritores o de personajes famosos de diversa índole. Están haciendo verdadero daño porque crean falsas expectativas. No, no podemos conseguir todo lo que queramos por mucho que lo deseemos”, explica Luis Valero.


En el reverso luminoso de los que algunos entienden por homeopatía editorial, Luis Valero recomienda leer a los filósofos clásicos, “ellos tocaron todos los aspectos de la psicología”. También series que son una bofetada para mirar la vida con otros ojos, como “A dos metros bajo tierra” (HBO), o seguir a otros psicólogos como Eparquio Delgado, autor de Los libros de autoayuda ¡vaya timo!


miércoles, 29 de enero de 2020

Profesionales de salud mental advierten sobre los libros de autoayuda.

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FUENTE: Redacción Médica

Los libros de autoayuda suponen un porcentaje importante de las ventas de libros en España. La compra, muchas veces, la hacen personas que tienen problemas arraigados con su vida y que quieren cambiar. Sin embargo, los profesionales de la Salud Mental alertan de que esto no es tan sencillo. Lo cuenta María García en un artículo publicado en Redacción Médica.

“El libro de autoayuda ha pasado a ser una forma de construcción personal en una sociedad individualista, donde cada vez nos influye menos lo que nos dicen los demás o las normas sociales. Cada uno busca un poco por sí mismo cómo construirse individualmente. Y de ahí viene un poco esa necesidad de leerlos”, razona Manuel Martín Carrasco, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP).

Pero, ¿pueden llegar a sustituir a un profesional de cara a solucionar problemas como el estrés o la ansiedad? “Evidentemente no”, responde Rosa Ramos Torío, psicóloga especialista en Psicología Clínica y vicesecretaria del Consejo General de Psicología en España. “Normalmente la búsqueda de soluciones a través de la literatura va unida a la instauración de los problemas o estados avanzados de desajuste emocional, por lo que se considera más necesario aún la búsqueda de un profesional competente. En este sentido, utilizar recetas que se ofrecen en títulos sugerentes no solo no ayuda, sino que podría desanimar a la persona a la búsqueda de soluciones eficaces, que son las que nos ofrecen las investigaciones científicas, adecuadas a las distintas clasificaciones con las que trabajamos”, añade.

“Se ha desarrollado mucha literatura orientada al desarrollo personal, a la consecución del éxito en el trabajo y a mejorar las relaciones interpersonales. También existen libros de corte académico que podrían ir orientados a la población en general, pero para afrontar los desórdenes emocionales, como la ansiedad y el estrés, antes debe darse una correcta evaluación clínica, realizada por un profesional de la Salud Mental. Es quien puede determinar, dado su conocimiento, qué técnicas o pautas de intervención son las más adecuadas para cada persona e ir evaluando paulatinamente los resultados de estas orientaciones”, añade la también decana del Colegio Oficial de Psicólogos de Navarra.

Los libros de autoayuda, como explican ambos profesionales, son muy variados. Y por eso, los hay mejores y peores. Están los que venden un camino fácil para metas difíciles de llegar, y los hay que, en determinadas circunstancias, pueden ser útiles. Manuel señala que hay que escoger aquel “que sea sensato, que no pretenda suplantar a la ayuda profesional, que no prometa cosas que son inalcanzables y que ayude a la personas a reflexionar un poco sobre sus circunstancias. Con estas características puede ser útil, sin duda”. “Ahora, creo que el libro de autoayuda como solución para los problemas de ansiedad o de depresión no es el camino”, añade.

Mensajes positivos

Además de los libros de autoayuda, cada vez hay productos más diversos para el consumo, como agendas, tazas o camisetas, con mensajes positivos que vienen a decir que si quieres puedes. Pero no. Ambos profesionales señalan que querer no siempre es poder. Pero Martín apunta que para cambiar aquello que no gusta hace falta esfuerzo personal y “muchas veces ayuda profesional”. Nada que un libro o lema pueda sustituir.

“Todos los mensajes van en esa dirección de 'usted puede sanar su vida', 'conozca sus zonas erróneos', 'desarrolle su inteligencia emocional y dejará de tener problemas', o 'trabaje estas pautas y llegará el éxito profesional'; de descubra usted el filón de consejos que le transformarán en otras personas”, señala la psicóloga.

“Los profesionales de la salud sabemos muy bien lo difícil que resulta cambiar hábitos o manejar los pensamientos defectuosos que se inmiscuyen en la mente de las personas y que generan grandes desajustes en el individuo, así como ajustarse a determinados ambientes que son estresores importantes para desarrollarse de manera adaptativa. Por tanto, delegar en que la persona por sí misma puede producir determinados cambios cuando un problema está muy arraigado es difícil”, concluye Rosa Ramos Torío.