"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 23 de julio de 2021

'Holodomor', el genocidio cometido por la secta pestífera comunista que quiso ocultar Stalin

Los campesinos ucranianos sufrieron primero la confiscación de sus tierras y después de sus alimentos. DEBATE

Hasta la segunda mitad de los años 80 del siglo pasado eran muy pocos los que habían escuchado una extraña palabra de origen ucraniano detrás de la cual se ocultaba una de las mayores masacres del comunismo soviético. Como había ocurrido en los años 60 con la aparición de El Gran Terror, el primer estudio sobre las purgas estalinistas de los años 30, fue el historiador británico Robert Conquest quien, con la publicación de La cosecha del dolor en 1986, volvió a desafiar a los complacientes intelectuales occidentales (empeñados en presentar el despiadado régimen soviético como la realización política del paraíso revolucionario), desvelando lo que Stalin se había esforzado en ocultar mediante la destrucción de pruebas documentales: el genocidio ucraniano que acabó con la vida de casi cuatro millones de personas con un método especialmente cruel: el hambre. Porque eso es lo que literalmente significa el término Holodomor: exterminio físico a través del hambre.

La obra de Conquest, escrita antes de la caída del Muro en 1989, significó un primer acercamiento a un hecho histórico que define como pocos la naturaleza criminal y asesina del régimen totalitario surgido del golpe bolchevique de 1917. Esa es una de las conclusiones que se desprenden de la lectura de Hambruna Roja, publicado en España por la editorial Debate, la obra en la que la historiadora estadounidense Anne Applebaum detalla cómo se planificó y se llevó a cabo un programa conscientemente diseñado por el Estado soviético con una doble finalidad política: eliminar físicamente a los campesinos que se resistían a la colectivización forzosa de las tierra agrícolas, sobre todo a los kulaks, pequeños propietarios de tierras y ganado; y, además, reprimir cualquier síntoma de nacionalismo ucraniano.

"Stalin", explica Applebaum a EL MUNDO en la sede madrileña del Instituto Aspen, "conocía la hambruna que sufría el país a comienzos de los años 30. Sin embargo, tomó la intencionada determinación en 1932 de endurecer las condiciones en Ucrania, incluyendo decenas de granjas colectivas y aldeas en las listas negras, bloqueando las fronteras del país para que la gente no pudiera irse y creando unas brigadas de incautación que iban de casa en casa quedándose con la comida de los campesinos. No se trata, por tanto, de una hambruna provocada por la meteorología o por la sequía. Ni siquiera por el caos. Y eso es lo que causó ese repunte en la mortalidad que se produjo en la primavera del 33, un patrón completamente diferente en Ucrania a lo que ocurrió en otros lugares de la URSS como Rusia o Kazajstán, donde también afectó la hambruna. De hecho, de los casi cinco millones de muertos en todo el país, unos 3,9 millones eran ucranianos".

Anne Applebaum, ayer en Madrid.

Las causas de esa intervención fueron principalmente políticas, explica Applebaum, ganadora del Pulitzer en 2004 por su monumental Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, columnista del Washington Post y especialista en los estudios sobre la URSS. "La hambruna fue un intento de acabar con el movimiento nacional ucraniano, porque Stalin tenía miedo de que volviesen a surgir las revueltas campesinas que en 1918 habían expulsado a los bolcheviques. El nacionalismo ucraniano se definía como proeuropeo y antiMoscú, es decir, cuestionaba la ideología bolchevique. No hay que olvidar que hoy hay mucha documentación de la que antes se carecía, incluidas cartas que escribió Stalin a dirigentes locales, en las que se habla de Ucrania como un problema muy concreto y muy especial. Stalin lo conocía bien, había estado allí durante la Guerra Civil y había sido comisario de Nacionalidades".

En una de esas cartas que Applebaum recoge en su obra, la destinada al escritor y dirigente Mijail Shólojov, Stalin no hablaba de los campesinos muertos como víctimas, sino como perpetradores. "Jamás negó, ni a Shólojov ni a nadie, que los campesinos hubiesen muerto por la hambruna causada por la política estatal de 1933, y desde luego, jamás se disculpó por ello (...) Al contrario, señaló con firmeza a aquellos que estaban muriendo como los responsables de la escasez de alimentos y las muertes en masa".

Porque después de la hecatombe que supuso el experimento, hubo que buscar culpables. "Stalin", continúa Applebaum, «que no hacía sino interpretar y continuar la línea de pensamiento de Lenin, partía de la teoría marxista sobre la colectivización. No hay duda de que él pensaba que tendría éxito. Por eso la puso en práctica. Y cuando vio el fracaso no quiso reconocer que la teoría era errónea, por lo que recurrió a los saboteadores, a los espías, a los nacionalistas ucranianos y a los viejos campesinos, empeñados todos en que no tuviera éxito la revolución. Gran parte de la violencia soviética se debe a esto, a que su interpretación del marxismo fue un fracaso y no querían admitirlo. Por eso, extrañó que en el 89 los comunistas tiraran la toalla y no intentaran resistirse. Cuando cayó el Muro, podían haber disparado contra la gente para impedir que cruzaran, pero no lo hicieron porque no creían ya en su propia ideología".

Las medidas especiales contra los ucranianos, que no se limitaron a los campesinos, sino que afectaron a la élite cultural, intelectual y religiosa de la república, se detuvieron en el verano de 1933, no porque Stalin tuviese ningún respeto a la vida, que no lo tenía, sino porque se dio cuenta de que faltaban agricultores para seguir trabajando la tierra más fértil del territorio y hubo que trasladar a miles de personas para reponer la mano de obra eliminada tras un genocidio cuyo objetivo era la aniquilación política y culturalmente de la nación ucraniana.

Campesinos expulsados de su vivienda y de sus tierras.


jueves, 3 de diciembre de 2020

Holodomor: el genocidio comunista stalinista sobre Ucrania

 









Holodomor, el genocidio comunista sobre el pueblo ucraniano

 


Euromaidan Press


Today is Holodomor Commemoration Day in Ukraine and for Ukrainians all over the world.

“Death solves all problems. No human, no problem.” - Joseph Stalin 

The Holodomor (“extermination/death by hunger” in Ukrainian) destroyed Ukraine, and an estimated 3 million to 6 million lives - nearly one-fifth of the country’s population - were lost. The dreadful famine that engulfed Ukraine, the northern Caucasus, and the lower Volga River area in 1932-1933 was the result of Joseph Stalin’s policy of forced collectivization. The heaviest losses occurred in Ukraine, which was the most productive agricultural area of the Soviet Union. Stalin was determined to crush all vestiges of Ukrainian nationalism. Thus, the famine was accompanied by a devastating purge of Ukrainian intelligentsia and the Ukrainian communist party. The famine broke the peasants’ will to resist collectivization and left Ukraine politically, socially, and psychologically traumatized.

Light a candle in your window at 16:00 (Kyiv time) on Saturday, November 28. 

#Holodomor

(https://www.facebook.com/euromaidanpress.en/posts/1543647719152358)

martes, 21 de enero de 2020

El Holodomor, el genocidio por hambre cometido por el comunista Stalin

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El dictador Iósif Stalin ordenó la muerte por inanición de unos cinco millones de personas. Requisó cosechas y alimentos y luego cercó los pueblos. Ahora, una investigación revela nuevos y estremecedores detalles. Por Carlos Manuel Sánchez / Fotos: Cordon Press y Getty Images 
• Territorio Gulag, los campos del horror

«Los niños morían de hambre. Y los padres, muy próximos también a la muerte por inanición, cocinaban los cadáveres de sus hijos y se los comían. La debilidad los sumía en un profundo embotamiento. Luego, cuando se daban cuenta de lo que habían hecho, enloquecían».

Así describe una reclusa polaca, enviada a una isla-prisión, el horror que contaban los supervivientes del Holodomor, la inconcebible hambruna que entre 1932 y 1933 causó la muerte de 3,9 millones de personas en Ucrania y 1,1 millones más en otras regiones productoras de cereal: el norte del Cáucaso, el río Volga y Siberia occidental. Cruel ironía, los graneros de la Unión Soviética.

¿Fue un holocausto provocado alevosamente por el dictador Iósif Stalin? Es la pregunta que responde Anne Applebaum, autora de Hambruna roja. La guerra de Stalin contra Ucrania (Debate), y Premio Pulitzer por un libro sobre el gulag.

Joseph Stalin 
Stalin en 1932, cuando ordenó el asesinato masivo

«Stalin fue el responsable. Tenía miedo de una contrarrevolución. Y se acordaba de que en la guerra civil hubo una revuelta de los campesinos ucranianos. Pero también hubo otros responsables: burócratas, líderes y militantes del Partido Comunista tanto dentro como fuera de Ucrania», sostiene Applebaum.

Los cadáveres yacían a la intemperie en las calles. Nadie tenía fuerzas para enterrarlos
Si la barbaridad fue intencionada o el asunto se le fue de las manos, es objeto de debate. Pero el objetivo de Stalin era doble. Por una parte, quería sujetar en corto a Ucrania: atemorizando de hambre a su población acababa con cualquier resistencia contrarrevolucionaria, pues Ucrania se había proclamado independiente durante la revolución de 1917. Stalin temía que los ucranianos sabotearan sus planes.

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La URSS ocultó la hambruna intencionada. Esta foto la tomó, de tapadillo, el austriaco Alexander Wienerberger

Por otra parte, había una meta económica. Rusia carecía de una divisa fuerte, así que Stalin pensaba financiar la inversión en maquinaria industrial exportando cereal. El cereal de Ucrania.

Todo empezó con la colectivización. Se puso en marcha el primer plan quinquenal como respuesta a la crisis de 1929. Se pretendía convertir a los campesinos en proletarios. Stalin también buscaba modernizar la industria. Las exportaciones de trigo pagarían la factura. «Pero el Estado no sabía cuánto grano tenían los campesinos. Sospechaba (correctamente) que escondían una parte. Estos debían renunciar a sus tierras y unirse a las granjas colectivas», relata Applebaum. Los campesinos, por su lado, veían el comunismo como una segunda esclavitud después de haber sido siervos del zar; y los más religiosos lo consideraban el Anticristo. Hubo enfrentamientos.

Los líderes soviéticos lanzaron una campaña propagandística contra los kulaks, los campesinos más prósperos. Comenzaron las expropiaciones de sus tierras y las deportaciones en masa, acusándolos de sabotaje. Unos 125.000 fueron enviados al gulag siberiano a partir de 1930.

A boy next to the body of his father after the man was shot for approaching a prohibited area of a farm while picking grain during the man-made Holodomor famine in the Ukraine, Belgorod, former Soviet Union, 1934. (Photo by Daily Express/Hulton Archive/Getty Images)
Un chico ante el cadáver de su padre, ejecutado por acercarse a una granja para intentar coger alimentos

«Con la demonización de los kulaks, los campesinos más pobres tenían a alguien a quien culpar del sufrimiento de sus familias. Stalin utilizó esa retórica en toda la Unión Soviética, también en las ciudades. Si la revolución comunista no estaba teniendo éxito, era por culpa de los kulaks», explica Applebaum.

La cosecha de 1931 fue buena. La URSS obligó a Ucrania a entregar el 42 por ciento de su producción. La siguiente cosecha fue catastrófica. «A finales de 1932, las estaciones de tren de Ucrania estaban ya abarrotadas de gente raquítica y andrajosa que mendigaba», cuenta Anne Applebaum.

La situación se tornó desesperada cuando se aprobó la ley de las tres espigas, que imponía penas de diez años de trabajos forzados para aquellos que robasen cualquier propiedad estatal. Y la comida pertenecía al Estado. Activistas del partido y unidades del Ejército se desplazaron a Ucrania para requisar los alimentos que los campesinos escondían para sobrevivir. «Se apropiaban de todo lo que fuera comestible», dice la autora de Hambruna roja.

Acorralados
Stalin creó un cordón en torno a Ucrania. Muchos pueblos fueron rodeados por la Policía para que nadie pudiera salir. Y se instalaron torres de vigilancia. Se desató el infierno. «La gente echaba a la olla ranas y sapos. Se comían los cinturones y zapatos de cuero, la hierba, la corteza de los robles, el musgo… Se comían los perros y los gatos.

Conference entitled 'the holodomor of 1932-1933: tragic
Requisa de pan y otros alimentos en una aldea de la región de Járkov en 1932

Las ardillas, las ratas, los cuervos, las hormigas. Los más afortunados eran los que vivían cerca de ríos y bosques, porque podían pescar o buscar champiñones. Pero la mayoría no tenía esa suerte», cuenta Applebaum. Poseer una vaca era un asunto de vida o muerte. Las familias las vigilaban con armas y horcas. Para alimentarlas, deshacían el techo de paja de sus casas.

Se comieron las suelas de los zapatos, el musgo, las hormigas, las cortezas de los robles, los cuervos…
Un testigo ruso recordaba a los niños ucranianos que vagaban por las calles lentamente, exhaustos, en un estado de alucinación: «Todos iguales; sus cabezas, hinchadas como sandías; sus cuellos, delgados como los de una cigüeña; la piel, pegada a los huesos como una gasa amarillenta. Y los rostros, avejentados». Otro testigo no podía olvidar a una madre con un bebé en brazos. «Estaba de pie a un lado del camino y su pequeño bebé esquelético, en vez de mamar del pecho seco, se chupaba los nudillos».

De los campos de trigo cercanos a las carreteras llegaba un hedor insoportable. La gente hambrienta se arrastraba hasta las cañas para cortar las espigas; se las comían y morían allí mismo, porque sus estómagos vacíos ya no podían digerir nada. Los cadáveres yacían a la intemperie donde caían. Y allí se quedaban hasta que los retiraban los militares, porque nadie tenía fuerzas para enterrarlos.

genocidio stalin hambre
«Los caníbales eran apresados. Algunos, linchados», cuenta la investigadora Anne Applebaum

Hubo cientos de casos de canibalismo. «Pero a los ucranianos les cuesta mucho hablar de ello. Les avergüenza imaginar que algo así pudiera suceder. Incluso en esa situación tan desesperada, el canibalismo no se consideraba algo normal. Era horrible. Los caníbales eran apresados. Algunos eran linchados», comenta Applebaum.

A medida que la hambruna se extendía, se lanzó una campaña de represión contra intelectuales, catedráticos, escritores, artistas, sacerdotes, funcionarios… que fueron encarcelados, enviados a campos de trabajo, ejecutados. Cualquier persona relacionada con la efímera República Popular Ucraniana (que existió durante unos meses en 1917) o que hubiese fomentado el idioma o la historia de Ucrania.

Dead and dying horses near a Belgorod collective farm during the man-made Holodomor famine in the Ukraine, former Soviet Union, 1934. (Photo by Daily Express/Hulton Archive/Getty Images)
Se llevaron las cosechas de Ucrania y las regiones más productivas en cereal de Europa. Las esquilmaron

Stalin no quería que el mundo se enterase de que la colectivización, de la que alardeaba como su gran triunfo, estaba siendo un desastre. Algunos burócratas intentaron convencerlo de que los campesinos ya no escondían grano… porque no les quedaba nada. Pero Stalin no cedió.

El suicidio de Nadezhda
Una de las personas que le pidió que reconsiderase su política en Ucrania fue su propia esposa, Nadezhda Alilúyeva. Nadezhda se había negado a llevar una vida alejada de la realidad en la burbuja del Kremlin e ingresó en la Escuela Técnica. Descubrió que el nivel de vida de los trabajadores caía en picado, a pesar de las pamplinas que le contaba su marido. Y sus compañeros de trabajo le hablaban de detenciones y fusilamientos sin cuento…

Soviet leader Josef Stalin with his second wife Nadezhda Alliluyeva, late 1920s. Nadezhda Alliluyeva (1901-1932) married Stalin (1879-1953) in 1919. Her death was officially attributed to appendicitis, but it is generally accepted that she committed suici (Photo by Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images)
Nadezhda Alilúyeva, mujer de Stalin, intentó interceder por Ucrania. Aquí, con él en los años veinte

Cayó en una depresión, agravada por las infidelidades reiteradas de Stalin, que la obligaba a presenciar cómo se encamaba borracho con sus amantes. Una noche, en noviembre de 1932, al regresar de un banquete por el aniversario de la revolución, en el que se sirvieron ostras del mar Caspio, caviar y vinos franceses, se pegó un tiro en su dormitorio.

La negación
Finalmente, a partir de mayo de 1933 las autoridades soviéticas redujeron las cuotas que debía entregar Ucrania. No hubo más confiscaciones de alimentos. Y se frenaron las detenciones, en parte porque las cárceles estaban abarrotadas. Lo peor había pasado.

«Las autoridades soviéticas ocultaron la hambruna. Los diplomáticos occidentales miraban para otro lado. Y, salvo excepciones, la prensa extranjera contribuyó a minimizar lo sucedido para no perder sus privilegios. Walter Duranty, corresponsal del New York Times, escribió: «Se puede objetar a la vivisección de animales su carácter triste y horrible, y es verdad que la suerte de los kulaks y otros opositores al experimento soviético no ha sido afortunada. Pero en ambos casos el sufrimiento ha sido infligido con un noble propósito». De todos modos, los censores solo permitían alusiones eufemísticas, como restricción de comida, déficit alimentario…

Los soviéticos ocultaron la hambruna. Pero la documentaron. Hay mucha información en sus archivos
Se invitó a personalidades extranjeras que simpatizaban con el comunismo, como el literato George Bernard Shaw, a los que fue fácil convencer de que todo eran rumores de la propaganda antisoviética. Cuando el censo de 1937 dio cifras no deseables, se ejecutó a los autores y se alteraron las estadísticas oficiales. Solo a partir de los años ochenta empezó a aflorar la tragedia, gracias al historiador Robert Conquest y a las investigaciones del Instituto Ucraniano de Recuerdo Nacional. Pero fue con la apertura de los archivos, tras la caída de la URSS en 1991, cuando empezó a confirmarse la magnitud de la hambruna. «La Unión Soviética llevó registros muy minuciosos de sus crímenes. Sus dirigentes creían que nadie podría hurgar en esos archivos. Hay mucho material a disposición de los historiadores».

Hoy en día sigue siendo un episodio en disputa. Los rusos lo relativizan. Mientras que los ucranianos lo consideran la tragedia fundacional de su país.

PARA SABER MÁS
Hambruna roja. La guerra de Stalin contra Ucrania. Anne Applebaum (editorial Debate).
(https://www.xlsemanal.com/conocer/historia/20190227/stalin-matanza-genocidio-ninos-hambre-holodomor-de-ucrania.html?fbclid=IwAR3CFEMpmyWjYNP8C8xNGjojhe6d8l6J0nJRNdVE9p9rChDFzMNM3SyHNW4)

miércoles, 18 de diciembre de 2019

La conmemoración del Holodomor en Ucrania y alrededor del mundo



La policía estatal y las brigadas del partido eran enviadas a los campos ucranianos para confiscar todo
OPINIÓNDESTACADOEUROPA
Por FEE Actualizado Dic 16, 2019
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El 31 % de aquellos que pasaron hambre hasta la muerte eran niños menores de diez años. (Youtube)
Por Marianna Davidovich Brashear

Al aproximarse los días festivos de la Navidad, se nos recuerda que hay que agradecer por las cosas en nuestras vidas más apreciadas. Para mí, el cuarto sábado de noviembre está dedicado a la memoria de millones de seres humanos que fueron asesinados en el genocidio masivo mediante la hambruna: el Holodomor, que se traduce en “matanza por hambre”. Entre 1932-1933, aproximadamente siete millones de familias campesinas fueron exterminadas en Ucrania por medio de una hambruna forzada, deliberada, planificada centralmente, y otros tres millones justamente en las afueras de Ucrania, totalizando diez millones de muertes innecesarias de gente inocente y trabajadora. No había sequía, ni guerra, ni razón para que estas muertes ocurriesen; particularmente en una de las tierras agrícolas más ricas y fértiles del mundo de la Región de la Tierra Negra (Black Earth Region).

El museo del Holodomor
El año pasado, cuando hice un viaje de peregrinaje a mis raíces y lugar de nacimiento en Vinnitsa, Ucrania, el lugar que visité y que más me afectó, sobre cualquier otro lugar, fue el Museo del Holodomor (Holodomor Museum), que fuera abierto al público en Kiev en el 2008. Es difícil imaginar que hace tan solo ochenta y siete años, el tirano y autoritario líder soviético, Stalin, les robó todo el grano a los ucranianos y les confiscó todos sus objetos de valor, como parte de su conspiración y plan socialista de colectivización. Eso era parte del Plan Quinquenal (5-Year Plan) de Stalin y del régimen comunista para industrializar y colectivizar la agricultura, mediante la destrucción de la clase de los “kulaks” [Nota del traductor: agricultores de la Rusia zarista dueños de tierras y que contrataban trabajadores]. La policía estatal y las brigadas del partido eran enviadas a los campos ucranianos para confiscar todo y cada alimento que pudieran encontrar, dirigidos hacia las granjas que produjeran granos.

Comida Holodomor

Aun cuando las autoridades soviéticas cortaron todos los suministros de comida, los campesinos y los agricultores, de alguna manera, lograron sobrevivir, llegando apenas a esconder la suficiente comida para salir de apuros. Así que Stalin puso en marcha más leyes, prohibiéndole a la gente montarse en trenes para dejar las ciudades, a la vez que simultáneamente no permitió nada de ayuda desde el exterior.

Los agricultores ucranianos resistieron, tanto como pudieron, la entrega de las fincas privadas para que el Gobierno masificara la agricultura, pero, al final, más o menos diez millones de personas fallecieron en una agonizantemente muerte lenta en el espacio de, apenas, un año, entre 1932 y 1933. Para sobrevivir, usted tenía que robar, prostituirse, comer animales muertos y cadáveres de humanos, e incluso matar. A las autoridades se les permitió darle a alguien 200 gramos de pan por cada cadáver que él o ella les traían. Si usted era un padre, puede imaginarse las cosas que los padres tuvieron que hacer para asegurarle la comida a sus hijos.

Hambruna y crueldad
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Tristemente, el 31 % de aquellos que pasaron hambre hasta la muerte eran niños menores de diez años. A cualquiera que era capturado tratando de huir, se le disparaba. Los niños tenían tanta hambre, que habían perdido todo miedo y se les disparaba en el acto al pedir limosna, aunque fuese por un solo grano. Los padres canjeaban a sus hijos cuando, para sobrevivir, tenían que acudir al canibalismo. La mayoría de los habitantes no tenía ni idea de que eso estaba pasando y, quienes lo llegaron a saber, tuvieron que permanecer en silencio por temor a la ejecución.

Hambruna

Por fin, se rompió el silencio en 1933, por un valiente joven de nombre Gareth Jones, del Reino Unido, quien expuso la tiranía y la hambruna y estaba desesperado por descubrir la verdad. Fue un héroe en el verdadero sentido de la palabra y creía que su tarea como periodista nunca se debilitaría frente a la verdad, sin importar lo que fuera. Recibió una cantidad exorbitante de críticas por parte de Walter Duranty, periodista del New York Times (y simpatizante de los soviéticos), que deliberadamente engañó al mundo y negó la hambruna, para así colaborar con el régimen comunista. Duranty afirmó que la hambruna se debía a circunstancias de desnutrición y enfermedad, y no era el resultado de acción humana.

Lawrence Reed escribe, “Duranty escribió una pieza para The Times en la que alegó que el reporte de Jones era una fabricación (fabrication)». Incluso hoy en día, es real el peligro de las noticias falsas y el poder de los medios para encubrir historias para la ganancia personal o política. Por desgracia, Jones fue calificado de mentiroso y descalificado por los medios principales de la época. Después, trágicamente, se le disparó dos veces por la espalda y una vez en la cabeza en 1935, en China (hay serias evidencias de que eso fue orquestado por la Policía Secreta Rusa). Él tenía tan solo 29 años de edad.

Monumento

Durante más de 50 años, el Holodomor fue borrado de la historia mediante encubrimientos y negaciones y nunca fue conmemorado. Por fin, en el 2006, los Estados Unidos reconocieron oficialmente como genocidio a este atroz acontecimiento histórico, seguido de Canadá en el 2008. También en el 2008, Gareth Jones fue honrado y se le otorgó la Orden del Mérito de Ucrania. El pasado sábado, 23 de noviembre del 2019, el mundo recuerda las atrocidades infligidas por las horrendas políticas socialistas y comunistas de Stalin y de la URSS. No hay nada más importante que los derechos humanos y continuar la lucha por la libertad de todo ser humano.

Para más sobre este tópico, vea el documental llamado Hitler, Stalin, and Mr. Jones.

Para recursos adicionales, visite el International Holodomor Memorial Day o vea la película Big Lies. Usted también puede visitar a Victims of Communism, así como tener acceso a materiales educativos en https://education.holodomor.ca/.

Conmemoración Holodomor, Ucrania

Marianna Davidovich Brashear es la Directora de Divulgación de la Fundación para la Educación Económica dirigida a enseñar el valor humano y los principios éticos de los mercados libres y el espíritu empresarial a la audiencia estudiantil de FEE.
(https://es.panampost.com/fee-panampost/2019/12/16/conmemoracion-holodomor-ucrania/?fbclid=IwAR1d-PApWp5AqukgKPPCK-HNcmXs9PHQBVc0Obz59Zz_G2pleCIGfvLzZ-M)

miércoles, 27 de noviembre de 2019

El Holocausto soviético: cómo Stalin mató de hambre a 4 millones de ucranianos

Una familia rural ucraniana, muriéndose de hambre durante el periodo conocido como Holodomor.

Una familia rural ucraniana, muriéndose de hambre durante el periodo conocido como Holodomor.


David Barreira  @davidbr94

La situación de los campesinos ucranianos comenzó a ser desoladora a comienzos de la primavera de 1932. Apenas había alimentos básicos que llevarse a la boca; a los niños les hinchaba el estómago a causa del hambre y muchas familias se vieron obligadas a subsistir a base de una dieta de hierba y bellotas. La Unión Soviética, ese mecanismo infalible, igualitario, que había puesto en marcha los planes de colectivización agraria, patinaba en sus políticas. Sus camaradas sucumbían ante la escasez, ¿y qué se hizo desde Moscú? Nada, simplemente tapar las muertes con silencio.

Algunos campesinos, ya sin nada a lo que agarrarse, escribieron al Kremlin en busca de una solución divina: "Honorable camarada Stalin, ¿hay alguna ley del Gobierno soviético que establezca que los aldeanos deban pasar hambre? Porque nosotros, los trabajadores de las granjas colectivas, no hemos tenido una rebanada de pan en nuestra granja desde el 1 de enero (...) ¿Cómo vamos a construir la economía del pueblo socialista si estamos condenados a morir de hambre? ¿Para qué caímos en el frente de batalla? ¿Para pasar hambre? ¿Para ver a nuestros hijos sufrir y morir de inanición?".

Sin embargo, las respuestas nunca llegarían. El balance final sería escalofriante: entre 1931 y 1934 al menos cinco millones de soviéticos murieron de hambre. Ese período se ha definido como Holodomor, un término derivado de las palabras ucranianas hólod (hambre) y mor (exterminio). Y es que si hubo un lugar en el cual las muertes se registraron de forma imparable —también dentro de su élite política e intelectual—, ese fue Ucrania, con más de cuatro millones de víctimas. Estos asesinatos —por dejación en unos casos, premeditados en otros— no tuvieron nada que envidiarle a las purgas de Stalin.

Sobre estos oscuros acontecimientos gira la última obra de la aplaudida escritora Anne Applebaum, Hambruna Roja (Debate), un relato minucioso, basado en multitud de testimonios y archivos clasificados, de cómo las políticas articuladas desde el Kremlin fueron las propias causantes del exterminio humano, por mucho que quisiese ocultarse. Y de ahí se arrastran conflictos que todavía permanecen en el presente: "La combinación de estas dos políticas —el Holodomor en el invierno y la primavera de 1933, y la represión de la clase intelectual y política ucraniana en los meses posteriores— dio lugar a la sovietización de Ucrania, la destrucción de su idea nacional y la castración de cualquier intento ucraniano de desafiar la unidad soviética", sostiene la Pulitzer en la categoría de no ficción por Gulag.

Applebaum ha sido capaz de construir una escalofriante travesía por el sufrimiento al que hubo de enfrentarse esta gente, sola, desamparada, sin nada que comer y a la que no se le permitió huir a otras zonas más prósperas. Los testimonios que se van encadenando en el libro son puro dolor, inhumanidad, que describen comportamientos impensables para el ser humano, como cuando en las zonas rurales se generalizó el canibalismo —incluso hay registrados de padres que devoraban a sus hijos— o la necrofagia, el consumo de cadáveres que habían fallecido de inanición.

Resulta escalofriante la historia de una señora de cincuenta años, que habitaba en el distrito de Bohuslavski, y le cortó el cuello a un niño de doce años para descuartizarlo. Cuando un vecino la vio con los órganos y otras partes del cuerpo del joven, se tragó la película de que procedían de un ternero. Cocinaron para toda la familia, se comieron el corazón asado y cuando el anciano rebuscó en la bolsa para ver qué cachos más de carne podían ser desaprovechados, se topó con la realidad.

Según algunos cálculos, el Holodomor provocó más de cuatro millones de muertes en Ucrania.
Según algunos cálculos, el Holodomor provocó más de cuatro millones de muertes en Ucrania.

El hambre llegó a un nivel semejante que muchos ucranianos se vieron impulsados a actitudes salvajes. Esos efectos de la hambruna los describió el escritor Vasili Grossman en Todo fluye: "Al principio el hambre te echa de casa. Primero es un fuego que te quema, te atormenta, te desgarra las tripas y el alma: el hombre huye de casa (...) Luego llega el día en que el hambriento vuelve atrás, se arrastra hasta casa. Esto significa que el hambre le ha vencido, aquel hombre ya no se salvará. Se mete en la cama y permanece tumbado. Una vez el hambre lo ha vencido, el hombre ya no se levantará, no solo porque ya no tenga fuerzas: le falta interés ya no quiere vivir. Se queda tumbado en silencio y no quiere que nadie lo toque. El hambriento no quiere comer (...) no quiere que le molesten: quiere que le dejen en paz".

Mijaíl Shólojov, otro novelista soviético de renombre, remitió a Stalin varias cartas en las que describía este fenómeno, visto con sus propios ojos en algunas zonas rurales del Cáucaso septentrional: "Los kolsojianos y los granjeros particulares se están muriendo de hambre a partes iguales; los adultos y los niños están hinchados y comen cosas que ningún ser humano debería comer jamás, desde carroña hasta la corteza de los robles y todo tipo de raíces embarradas". En otros escritos posteriores, Shólojov también se quejaba al líder soviético de las purgas del Partido Comunista entres sus afiliados de base.

"Usted solo ve un asunto de la cuestión", le respondió Stalin. "Los productores de cereal de su región (y no solo de la suya) están llevando a cabo un sabotaje y dejando al Ejército rojo sin cereal". Esos hombres, granjeros aparentemente inofensivos, estaban, según su versión, librando "una guerra silenciosa contra el poder soviético". La única explicación que dio Stalin, como bien señala Applebaum, fue agarrarse a las teorías conspirativas: "Los que se estaban muriendo de hambre no eran inocentes, al contrario, eran traidores, saboteadores, estaban conspirando para debilitar la revolución proletaria".
(https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190302/holocausto-sovietico-stalin-mato-hambre-millones-ucranianos/379712242_0.html?fbclid=IwAR2A11brSTTrVf_V92rdmZn3eIkXwAerCOs7PKsREpb5-RpNLTDSGX5TeAk)

miércoles, 26 de junio de 2019

Holodomor, el genocidio ucraniano perpetrado por la secta comunista soviética


Víctima del Holodomor

Holodomor, también llamado Genocidio Ucraniano u Holocausto Ucraniano, es el nombre atribuido a la hambruna que asoló el territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania, durante los años de 1932-1933, donde perecieron entre 7 y 10 millones de personas por lo que se la considera la mayor catástrofe mundial del Siglo XX provocada por el hombre.[1]

Teniendo como referencia la definición jurídica de genocidio, se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al confirmarse de haber sido una hambruna planificada por el régimen comunista de la URSS comandado por Iósif Stalin.

Si bien otras hambrunas también fueron provocadas en otras regiones de la Unión Soviética, el término Holodomor es aplicado específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania.

Hacia marzo de 2008, el parlamento de Ucrania y diecinueve gobiernos de otros países han reconocido las acciones del gobierno soviético como un acto de genocidio. La declaración conjunta de las Naciones Unidas de 2003 ha definido la hambruna como el resultado de políticas y acciones crueles del régimen totalitario que causaron la muerte de millones de personas. El 23 de octubre de 2008, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la que se reconocía el Holodomor como un crimen contra la humanidad.

Sumario
1 Etimología
2 Artículos de opinión
3 Referencias
4 Artículos relacionados
5 Enlaces externos
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Etimología
La palabra Holodomor proviene del ucraniano, y significa matar por hambre. El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988.

En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor.

Artículos de opinión

Víctima del Holodomor
Holodomor

por Denes Martos


¿Alguno de ustedes oyó alguna vez el término "Holodomor? ¿Saben qué significa?

La expresión es ucraniana y consiste, en realidad, del acople de dos palabras: "holod" que significa "hambre", y "moryty" que significa "causar sufrimiento, matar". "Holodomor" significa, pues, "muerte por hambre". Pero aclaremos una cosa: no se refiere a una muerte por inanición causada por circunstancias catastróficas que se hallan fuera del control del ser humano como podría haber sido antaño una sequía muy prolongada o una plaga imposible de controlar. Se refiere a la deliberada, resuelta y decretada decisión de matar a alguien por hambre. Y no se refiere a una historia de ficción ni a un drama literario nacido de la frondosa fantasía de algún autor de novelas. Se refiere a un hecho histórico concreto; a algo que realmente ocurrió en la Rusia soviética y especialmente en Ucrania durante los años 1932/1933.

Para entenderlo en toda su magnitud tenemos que hacer un poco de Historia.

Rusos y ucranianos han tenido durante muchos años una relación bastante tormentosa. La siguen teniendo hoy mismo con una parte importante de su población que quisiera ser independiente del coloso ruso mientras la otra parte, igualmente importante, se considera parte de él.

Cuando la Revolución Bolchevique de Lenin triunfa en Rusia, en 1917, Ucrania no se integra ni alegre ni automáticamente al nuevo imperio comunista ruso. Ya en 1921/1923 el nuevo régimen experimenta con el arma del hambre cuando aprovecha una gran sequía para aplastar la resistencia ucraniana. Ocho años después de la muerte de Lenin ocurrida en 1924, Stalin decide quebrar definitivamente esa resistencia que había comenzado a generar un renacimiento del nacionalismo ucraniano y fomentaba las aspiraciones a lograr un Estado independiente. Stalin, un "especialista" en cuestiones de nacionalidades siempre opinó que la "cuestión ucraniana" era, en esencia, una cuestión campesina y que el campesinado constituía la principal fuerza del movimiento nacional ucraniano.

Por otra parte, el gobierno soviético se encontró con serias dificultades provenientes del sector agrario no solo en Ucrania sino prácticamente en toda Rusia. En 1928 la agricultura soviética tuvo un déficit de unas 2 millones de toneladas de grano. El gobierno adujo que el grano estaba siendo acaparado y ordenó la requisa de 2.5 millones de toneladas. El resultado fue que la requisa desanimó a los productores y se produjo incluso menos grano que antes. La respuesta del gobierno vino al año siguiente, en Noviembre de 1929, cuando el Comité Central del Partido Comunista decidió la colectivización forzosa de la producción agraria. Obviamente la medida produjo grandes resistencias en todas partes y, no en menor medida, en la zona de Ucrania. Los campesinos, obligados a incorporarse a las granjas colectivas y a entregar su producción al Estado – a precios establecidos por el Estado y según cuotas de producción también dictadas por las autoridades – intentaron resistirse guardando para sí al menos lo indispensable para su subsistencia.

Así las cosas, el 7 de Agosto de 1932 el gobierno soviético con la firma de Stalin promulgó una ley que autorizaba a ejecutar lisa y llanamente a quienes se "apropiaran indebidamente" de lo que ahora ya era "propiedad estatal" o bien, y en el mejor de los casos, a condenar a 10 años de prisión (mínimo) a los infractores si se daban "causas atenuantes". La ley tuvo como consecuencia una ola de arrestos y ejecuciones masivas. Se condenaron incluso a niños sorprendidos en el momento de tomar un puñado de granos de las tierras que solo hacía poco habían pertenecido a sus padres. Además, la imposición de las llamadas "multas en especie" sobre campesinos individuales y aldeas enteras que no habían cumplido con las exageradas cuotas de producción impuestas por el Estado le permitió al gobierno soviético confiscar – además del grano – todo otro alimento existente. Y por si esto fuera poco, en el mismo mes de Agosto de 1932 se prohibió el comercio minorista con lo que los campesinos quedaron imposibilitados hasta de comprar pan.

Durante el otoño de 1932 se confeccionaron listas adicionales que prohibieron la venta de productos tales como querosén, fósforos y otros productos de primera necesidad en concepto de castigo a granjas colectivas y a individuos que se hallaban atrasados en la entrega de las cuotas de producción exigidas.

Y después de haber confiscado todo el alimento existente, incluyendo el ganado, las regiones "incumplidoras" fueron prácticamente selladas por las tropas del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, o NKVD. En Enero de 1933 las fronteras de la Ucrania soviética y la región del Kuban fueron cerradas por el NKVD y por destacamentos armados para evitar que los pobladores de la región afectada por la hambruna se desplazaran a otras zonas de la Unión Soviética en busca de comida. Durante las seis semanas posteriores a la resolución que prohibía a los ucranianos cruzar sus fronteras, cerca de 220.000 personas fueron arrestadas por tratar de violar la prohibición. Unas 186.000 de ellas fueron obligadas a regresar a sus lugares de origen y enfrentar la hambruna. Más aún: se prohibió la venta de pasajes ferroviarios o fluviales a los campesinos y, por si esto fuera poco, se prohibió que se trasladaran a las ciudades ya que en ellas eventualmente hubieran podido hallar, quizás, algo para comer.

El resultado final de todo ello fue el Holodomor.

Millones de personas muertas.

De hambre.

¿Cuántos millones? Como de costumbre, a la hora de contar cadáveres las cifras varían dependiendo de quién hace el conteo. Desde un millón y medio contados por quienes tratan de minimizar el hecho, hasta dieciocho millones contados por los que pueden tener algún interés en exagerarlo. La cifra de los historiadores más serios y mejor documentados oscila entre 7 y 10 millones. La de 10 millones es la cifra que Stalin le confesó a Churchill en una conversación privada. Quizás "redondeó para arriba" sin darle mucha importancia a la exactitud. Pero, como siempre sucede, los números – aunque expresan un orden de magnitud, lo que no es poco – no constituyen lo verdaderamente trascendente.

Porque lo que realmente importa es el motivo.

Por de pronto, hay que descartar la mala cosecha o la sequía como quisieran insinuar algunos que tratan de barrer el Holodomor bajo la alfombra. La cosecha de 1932 fue suficiente. Tan suficiente que el gobierno soviético exportó 1.6 millones de toneladas de grano en 1932 y 2.1 millones de toneladas en 1933. Eso sin considerar que las destilerías soviéticas estaban produciendo a pleno procesando toneladas adicionales del valioso grano para convertirlo en alcohol también destinado a la exportación. Los ucranianos se quedaron sin comida, pero el mundo no se quedó sin vodka.

Además, es sintomático que el gobierno soviético se negara a reconocer siquiera la existencia de la hambruna rechazando airadamente como propaganda antisoviética la asistencia ofrecida por varios países y por organizaciones humanitarias internacionales. Cuando el censo realizado en 1937 reveló una brusca disminución de la población ucraniana a raíz del Holodomor, los que habían realizado el censo terminaron siendo fusilados y los resultados del censo simplemente se suprimieron. Durante décadas enteras, para la historia oficial el Holodomor simplemente no existió.

Los actuales historiadores ucranianos en general señalan que el objetivo de la hambruna artificialmente creada fue el de destruir la idea nacional en Ucrania exterminando las élites nacionales por un lado y su base social por el otro para luego convertir a los campesinos sobrevivientes en obedientes "proletarios rurales" de un agro monopolizado por el Estado ruso. Mucho de cierto seguramente hay en ello; no en vano entre 1917 y 1923 Stalin operó como Comisario del Pueblo para Cuestiones de Nacionalidades y, desde su posición de georgiano, sus simpatías por Ucrania no fueron nunca demasiado fuertes. Por decirlo lo más suavemente posible.

También es verdad que, luego de la muerte de millones de ucranianos, buena parte de las vastas zonas asoladas del país fueron repobladas con pobladores rusos. Un desplazamiento demográfico artificial cuyas consecuencias conflictivas se sienten hasta el día de hoy. Y también es verdad que gran parte de los funcionarios comunistas que dirigieron y ejecutaron la masacre fueron designados y enviados por Moscú a Ucrania. Empezando por Lazar Kaganovich — uno de los principales ejecutores y asociados de Stalin — y siguiendo por figuras realmente siniestras como Pavel Postyshev ("el verdugo de Ucrania"), Stanislav Redens, Vsevolod Balytsky, Viacheslav Molotov, Stanislav Kosior o Mendel Khataievich, difícilmente alguno de ellos pueda ser correctamente descripto como ucraniano.

Pero, más allá de la cuestión etnocultural, es innegable que también jugaron otros factores. En realidad, los ucranianos fueron víctimas de un criterio sociopolítico que trascendía la cuestión de la nacionalidad. Y la prueba de ello es que, si bien fueron los más severamente afectados, no fueron los únicos ya que en otras regiones de la Unión Soviética sucedieron hechos idénticos.

La "Gloriosa Revolución" del proletariado había tenido lugar en una Rusia mayoritariamente agraria en la que el proletariado industrial propiamente dicho constituía una manifiesta minoría. Consecuentemente, una vez consolidada en el poder y siguiendo lo más estrictamente posible sus postulados doctrinarios marxistas, la cúpula soviética se propuso industrializar Rusia a marchas forzadas. Pero para generar industrias y proletarios industriales se necesitaba dinero. Y, para obtener dinero, se necesitaba – entre otras cosas – exportar. Y una de las pocas cosas que la Rusia soviética se hallaba en condiciones de exportar era precisamente su producción agraria. Por lo que esa producción agraria tenía que aumentar; tenía que volverse más eficiente con la mecanización del agro y con la instauración de grandes unidades productivas que pudiesen ser explotadas científicamente. Aunque si consideramos los desvaríos de un sujeto como Trofim Lysenko el nivel científico resultó ser durante mucho tiempo por demás cuestionable, la respuesta del Estado soviético consistió básicamente en la colectivización forzada de la propiedad agraria.

Lo irónico del caso es que el proyecto tropezó con una piedra que los mismos comunistas habían plantado. Al principio de la revolución las propiedades de los grandes terratenientes fueron confiscadas y, en su mayor parte, distribuidas entre los campesinos. Con ello se generó una amplia masa de campesinos, propietarios de pequeñas y medianas extensiones de tierra, que sumada al pequeño y mediano campesinado preexistente terminó siendo el obstáculo más serio a la colectivización. Ahora que los grandes latifundios habían sido fraccionados, los planificadores comunistas de pronto se dieron cuenta de que, con pequeñas unidades de 5 a 10 hectáreas, la producción no resultaba eficiente. Pero tampoco al pequeño o mediano campesino le entusiasmaba precisamente la idea de ceder su tierra a la granja colectiva y su producción al Estado.

El gobierno soviético, al percibir la resistencia, comenzó por equiparar el concepto de “campesino rico” al de “capitalista”. Nació así el concepto de “kulak”, empleado al principio para designar a los propietarios medianos con cierto patrimonio pero luego generalizado y aplicado como estigma despectivo y finalmente criminal a todo aquél que se opusiera a la colectivización. Con ello estuvieron dadas las condiciones para catalogar al campesinado como “clase explotadora” y, por consiguiente, llevar la lucha de clases al campo. En suma: el Estado creó una clase social por decreto para aplicarle luego la lógica – y los procedimientos – de la lucha de clases según la teoría marxista.

Y, tal como lo requería el dogma vigente, ese mismo Estado tomó la deliberada, resuelta y firme decisión de exterminar esa “clase explotadora enemiga de la revolución y del pueblo” que le impedía la proletarización del agro.

Y lo consiguió.

Matándola de hambre.

Desde el año 2006, en Ucrania el Holodomor se conmemora cada cuarto sábado de Noviembre. El 28 de Noviembre de 2006 el parlamento ucraniano sancionó una ley declarando a la matanza como genocidio. El 13 de Enero de 2010 la Corte de Apelaciones ucraniana sentenció que los dirigentes del gobierno soviético habían sido los culpables de ese genocidio.

Sin embargo, ninguno de los promotores y ejecutores fue juzgado y condenado en vida por el hecho. Lazar Kaganovich, uno de los más notorios culpables de la masacre, casi sobrevivió al propio comunismo soviético. Falleció en 1991, a los 97 años de edad. En su casa. En la cama.

Si bien una docena de países también han reconocido al Holodomor como genocidio (entre ellos la Argentina), el Parlamento Europeo, las Naciones Unidas y otros organismos internacionales no lo reconocen como tal y lo mencionan solo como “tragedia” o a lo sumo como “crimen de lesa humanidad”.

Quizás sea superfluo señalarlo, pero tampoco los sobrevivientes del Holodomor – hayan sido ucranianos o no – recibieron indemnizaciones o compensación alguna por los sufrimientos padecidos.

Uno no puede menos que preguntarse ¿por qué?

¿Por qué algunas masacres se publicitan cultivando una memoria casi neurótica mientras otras se admiten con un encogimiento de hombros y, a lo sumo, con un “¡qué barbaridad!” resignado?

Alguien alguna vez me tendrá que explicar por qué algunos consideran que una persona muerta por pertenecer a una etnia o nacionalidad es supuestamente más digna de ser recordada que la que fue asesinada por pertenecer a una clase social.

Referencias
 Ucrania: La mayor catástrofe mundial del Siglo XX provocada por el hombre.
(https://es.metapedia.org/wiki/Holodomor?fbclid=IwAR0Yr1rQ3yXAN1HvKLf3BjVEb-m-bP5OGIzLehCKLQkk5pUs2xEQiIwcp3U)

viernes, 7 de junio de 2019

El líder sectario comunista Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos

Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos

El sátrapa y dictador comunista Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos, en lo que la historia conoce como "Holodomor", es decir, "muerte por hambre".


publicado por Carolus el abril 05, 2013

Ha sido uno de los mayores crímenes de toda la historia: el exterminio deliberado, por hambre, de siete millones de ucranianos. Fue una decisión política de Stalin, que pretendía así “disciplinar” al díscolo campesinado de Ucrania

La palabra Holodomor proviene del ucraniano, y significa matar por hambre. El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos 
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos
En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor. 

Hablando de la Ucrania de hoy, se suele mencionar su excepcional potencial agropecuario, debido a las grandes reservas de sus fertilísimas tierras negras, muy importantes a escala europea y también planetaria. No en vano se la llamaba "el granero de Europa", siendo, a comienzos del siglo pasado, uno de los mayores productores de trigo en el mundo. Por eso es difícil concebir que este país y su pueblo hayan quedado en el ojo de tormenta de la mayor catástrofe mundial del siglo XX, y la mayor de la historia de Ucrania, maquinada como genocidio por hambre. Durante los años 1932/33 murieron, por esta causa, de 7 a 10 millones de personas. El número exacto de víctimas aún no ha podido ser determinado por historiadores y demógrafos, ni tampoco sus tremendas consecuencias sobre las posteriores generaciones. Para ponerle rostro humano a la tragedia baste señalar que, a finales del verano de 1933 y sólo en la región de Kiev, se registraron en torno a 300.000 niños huérfanos sin hogar; un mes más tarde dos tercios de estas criaturas (200.000) ya se dieron por muertas.

La muerte por inanición es una de las más espantosas que se puedan afrontar. Representa, a la vez, la prueba más palpable del carácter criminal del comunismo. Porque la orden de someter a la población civil ucraniana a una hambruna “artificial” partió de las tripas -malditas y bien repletas- del Kremlin. No es propaganda, sino una terrible verdad sacada a la luz por los historiadores y reconocida como tal por todos los países civilizados y las Naciones Unidas.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 

La plaga del hambre no se desató en Ucrania por sequías, inundaciones, incendios o cualquier otra causa natural. Se desató por odio. Según atestiguan los archivos oficiales de la época, en los momentos previos al terror Ucrania contaba unas enormes reservas de trigo que, por sí mismas, habrían paliado cualquier efecto que sobre la población hubiera sobrevenido por pérdida de las cosechas. Sin embargo, el Gobierno comunista ordenó la venta de esas reservas al exterior y prohibió cualquier intercambio comercial entre zonas rurales, lo que impedía en la práctica el abastecimiento de alimentos en las aldeas.

¿Cómo pudo ocurrir tan horrible crimen sin que haya habido resistencia armada del pueblo afectado y sin que la opinión pública internacional tomara cartas en el asunto?

Con la caída del imperio zarista en 1917, Ucrania, después de sucesivos y correlativos pasos políticos, proclamó su total independencia el 22 de enero del año 1918. Es reconocida por muchas naciones del mundo, incluyendo el gobierno bolchevique de Lenin. 

Después de una corta pero cruenta lucha libertadora en el "cuadrángulo de la muerte", la mayor parte del país quedó incorporada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mientras sus territorios occidentales eran repartidos entre Polonia, Checoslovaquia y Rumania.

Ya dueño absoluto del poder en la URSS, en 1928, Stalin aplica su plan quinquenal destinado a convertir el país en un "paraíso terrenal". Todo impedimento para su realización debería ser eliminado. El individualismo ucranio era un obstáculo. Así comienza la era del terror contra la Iglesia y la dirigencia nacional ucrania. Se arrestan, fusilan o deportan a Siberia millares de líderes religiosos e intelectuales, científicos, estudiosos, artistas y poetas. 

En 1930, se ordena que la colectivización de la tierra deba ser completada, a más tardar, en dos años. Las tierras de los kulaks y todas sus pertenencias son confiscadas por el Estado. Miembros de choque del partido comunista son traídos de las ciudades para "ayudar" en la colectivización. El que se opone es denunciado y deportado. Los impuestos, pagaderos en granos, se aumentan exageradamente, obligando así a los campesinos a incorporarse a las granjas colectivas, donde estos impuestos son tres veces menores.

El aniquilamiento físico masivo de los agricultores ucranios, por medio del hambre artificial, fue un consciente acto terrorista de un sistema político contra gente pacífica, a cuya consecuencia desapareció no sólo una numerosa capa de prósperos y libres campesinos-empresarios, sino también varias generaciones de la población rural. Fueron socavadas las bases sociales de la nación, sus tradiciones, su cultura espiritual y autóctona.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 
Según el conocido científico estadounidense James Mace: "La colectivización forzada fue una tragedia para todo el campesinado soviético, pero para los ucranios fue una tragedia en particular. Tomando en cuenta la casi total destrucción de las elites urbanas, la colectivización representaba su aniquilamiento como organismo social y factor político.

Por orden del gobierno se prohibía todo tipo de comercio en las aldeas, se impedía el abastecimiento de productos alimenticios, se perseguía y se condenaba a diez años de prisión (que en la Rusia de la época equivalía a una muerte segura) o fusilamiento cualquier forma de utilización de pan como pago por el trabajo, en las regiones que no hubieran cumplido con las cuotas establecidas de entrega de granos. 

En la primavera de 1933 el Holodomor llegó a su punto culminante. Murieron de hambre 25.000 personas por día, 1.000 por hora y 17 seres humanos por minuto. Probablemente, tomando en cuenta los resultados del censo poblacional del año 1937, la pérdida de vidas como consecuencia del agotamiento físico total, del tifus, de envenenamientos gastrointestinales, canibalismo, represiones, suicidios, debido al desorden psíquico y colapso social, representaba, en el territorio de Ucrania, a ocho millones de personas, aproximadamente.

Por su direccionamiento antiucranio y por la magnitud en su aplicación, el Holodomor de los años 1932/33 se reveló como el arma más terrible de destrucción masiva y de esclavización social de los campesinos, utilizada por el régimen totalitario.

A pesar de su extraordinaria crueldad, el caso ucraniano no fue más que un capítulo del terror comunista en el mundo, que los historiadores cifraron, en 1998, en unos 100 millones de muertos acumulados a lo largo de su sanguinaria historia.

Fuentes:
http://segundaguerramundial.forogratis.es/genocidio-de-ucrania-en-la-segunda-guerra-mundial-t7861.html
http://unionhispanoamericana.wordpress.com/2007/10/23/stalin-mato-de-hambre-a-siete-millones-de-ucranianos/

Fotografías:
http://talcana.blogspot.com.es/2011/12/holodomor-el-genocidio-olvidado.html
http://ucraniabierta.blogspot.com.es/2011/09/hambruna-en-ucrania-1932-1933.html
(https://elartedelaestrategia.blogspot.com/2013/04/stalin-mato-de-hambre-siete-millones-de.html?fbclid=IwAR2pP8JJuBxp_PB-Nwf-vyZOog15AuDkV_jNxKRT6vljC5B-PqLvz5vUOno)