"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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domingo, 7 de febrero de 2016

Tarotistas peruanos ofrecían abortos clandestinos en Liniers

Por: Federico Fahsbender ffahsbender@infobae.com

Se vendían como tarotistas pero interrumpían embarazos en consultorios clandestinos en Liniers por $3200. Un Tribunal Federal le dio apenas cinco años a su líder: las bajas penas le dieron la libertad a una nueva detenida
Declarada como rebelde y prófuga de la Justicia bajo un pedido de detención, Paola Esperanza Silva Magallanes, alias "Hermana Paola", cayó presa días atrás de la forma más estúpida: por ir a la Policía a ver sus antecedentes. Peruana, de 30 años de edad, fue puesta a disposición del juez federal Sergio Torres. Sin embargo, el magistrado tuvo que dejarla ir, excarcelada bajo una pequeña caución de $10 mil pesos. Cerca de Torres, una voz explicó la encerrona judicial que permitió que Paola salga libre: "Las penas a la banda que integró fueron tan bajas que no hubo suficiente para dejarla presa". El fiscal Federico Delgado respondió rápidamente con un pedido de prisión preventiva, bajo un evidente peligro de fuga.

La captura y rápida liberación de la "Hermana Paola" se había vuelto en una piedra en su zapato. Tanto él como el Juzgado Federal N°12 la habían investigado arduamente a ella y a sus cómplices. ¿El delito? De acuerdo al pedido de prisión preventiva de Delgado, integrar "una banda de personas que de un modo organizado montó una clínica para la práctica ilegal de abortos y suministro de medicamentos". Desde agosto de 2009 hasta 2011, la organización que integró Magallanes interrumpió embarazos con medicamentos como Misoprostol e incluso intervenciones quirúrgicas en hasta gestaciones de cuatro meses en falsos consultorios en Liniers, sin licencia médica alguna o siquiera condiciones básicas de higiene.

Se anunciaban a través de volantes, algunos de ellos prometían otros fines, como lecturas de tarot, "amarres" y brujerías de pareja. Otros eran más frontales: "Consultorio Mi Bolivia, atención a mujeres en edad fértil – solución atraso menstrual - $300 – con garantía", decía uno de ellos. El caso de Paola Magallanes en particular es al menos sórdido. En septiembre del 2011, según la elevación a juicio presentada por Delgado, testigos indicaron que la "Hermana Paola" le practicó un aborto a una mujer en una pequeña pieza en la esquina de Carhué e Ibarrola. Le dio pastillas y le practicó un raspaje por $1500 pesos. La mujer le manifestó que sufría de dolores; Magallanes le respondió que se la aguantara porque si no "iría a la cárcel". Tras una alta fiebre y un profundo malestar vaginal, la mujer terminó internada un mes en el Hospital Penna: tuvieron que extirparle el útero para salvarle la vida. Luego, fue a increpar a Magallanes. Negó todo, bajo la excusa de que sus "tratamientos" siempre "le salían bien".

No fue un caso fácil de cerrar para Delgado y el Juzgado N°12. La banda cambiaba de domicilios rápidamente y descartaba sus líneas telefónicas: una decena de allanamientos en donde se hallaron gran cantidad de pastillas e instrumental quirúrgico, comunicaciones intervenidas, la participación de divisiones de la PFA y la Policía Metropolitana y hasta una agente policial encubierta que visitó los consultorios fueron parte de la pesquisa. Por otra parte, la banda está lejos de caer presa en su totalidad: Paola Magallanes es, en sí, una de cinco mujeres procesadas y prófugas en el organigrama. Eventualmente, su líder, Marcos Antonio Escobar Sosa, alias "Hermano Vicente", peruano, oriundo de la ciudad de Tacna, de 46 años, vecino de Villa Celina y tarotista de profesión y cinco de sus cómplices -José Dameno, Martina Iris Apaza, Tamara Ibañez, Rafael Quispe Lima y Carlos Sánchez García- terminaron presos. Pero el fallo que los condenó el 31 de marzo del año pasado dejó al resto de la investigación en una posición al menos incómoda.


Montiel al 100, otro domicilio allanado en la causa.
Veronica Jacobson
El Tribunal Oral Federal N°6, presidido por el doctor Julio Panelo junto a María del Carmen Roqueta y José Valentín Martínez, le dio cinco años de cárcel a Escobar Sosa, como autor penalmente responsable de los delitos de aborto con consentimiento, ser el jefe de una asociación ilícita y vender pastillas sin licencia. informó en aquel entonces el sitio Fiscales.gob.ar. El veredicto habló de una división de roles: "a) quienes distribuían constantemente folletos en la vía pública que sugerían la posibilidad de interrumpir un embarazo no deseado; b) los que derivaban a los clientes a los diferentes consultorios ilegales; c) quienes atendían a los 'pacientes' y ofrecían dos posibles opciones de interrupción del embarazo –ya sea mediante la ingesta de medicamentos por vía oral o mediante la introducción de éstos en el órgano sexual femenino o bien mediante prácticas 'quirúrgicas' por fuera de las normas sanitarias permitidas- y por último d) quienes se encargaban de conseguir –por fuera del marco legal- los medicamentos a utilizar".

El resto de la banda recibió tres años de cárcel para cada uno. Sin embargo, estas penas fueron de ejecución condicional, penas en suspenso. Así, la puerta quedó abierta para que Magallanes quede libre. Jurídicamente, el fallo se volvió un escollo.

Hubo en la causa un episodio más inquietante que el protagonizado por Paola Magallanes, ocurrido en febrero de 2011 en la calle Montiel al 30, en donde se le practicó un aborto a una mujer que resultó, según la elevación a juicio de Delgado, "en una hemorragia por la cual tuvo que ser internada por urgencia en el Hospital Santojanni". El paso a paso es sorprendente, de acuerdo al relato de la víctima de una evidente mala praxis.


José León Suárez al 400, parte del entramado.
Veronica Jacobson
El texto sigue: "Según relató, primero "la doctora" le colocó unas pastillas en su vagina y le dio otras para que tome, luego la envió a caminar durante una hora. Le colocó un masajeador eléctrico sobre su panza indicándole que tenía que esperar hasta que sintiera dolor, lo cual sucedió a las dos horas. Sin embargo, le revisó la vagina y todavía no había dilatado por lo que le puso una inyección en la nalga y le volvieron a colocar el masajeador. Una hora después los dolores eran mucho más fuertes, la "doctora" y la madre la subieron a una camilla. Janet se fue y la madre realizó el resto del trabajo; le colocó el aparato en la vagina para lograr que se abra y luego la hizo pujar como en un parto. No pudo ver si le pusieron algo más porque la taparon con una sábana. Terminado el trabajo la hicieron ir al baño para que siguiera pujando porque no se había despegado la placenta". Escobar Sosa fue quien pactó y cobró los $3200 pesos del tratamiento fallido. Un miembro de la banda llevó a la joven al hospital y reconoció el procedimiento.

El 6 de agosto, la jueza Roqueta volvió en una nueva decisión al "Hermano Vicente", alojado en ese momento en la Unidad N°14 de Esquel. Preso desde diciembre de 2012, Roqueta recordó que la pena impuesta al líder de la banda abortera terminará el 16 de diciembre de 2017, de acuerdo a cómputos. Un pedido de la defensora oficial de Escobar Sosa llevó a revisar su situación. La abogada pública pidió que se le conceda "la aplicación del estímulo educativo", requiriendo que "al momento de resolver, se reduzcan los plazos para el avance en el Régimen de Progresividad Penitenciaria por un total de ocho meses", el beneficio de reducir la pena, más una petición para iniciar los trámites de libertad condicional.

En su tiempo de encierro, Escobar Sosa se dedicó a estudiar. Informes elaborados por el Servicio Penitenciario Federal indicaron que aprobó el sexto año de la Escuela de Educación para Adultos en 2013 y el primer año del secundario un año después, más dos cursos de zapatería. La jueza Roqueta encomendó, de acuerdo al fallo publicado por el Centro de Información Judicial, "el esfuerzo del condenado en procurar capacitarse satisfactoriamente y así, facilitar su reinserción social mediante el estudio y la capacidad laboral". Así, la magistrada computó "la finalización de los estudios primarios" de Escobar Sosa con dos meses y "otros dos meses" por su educación en calzado. Así, el "Hermano Vicente", que puso en riesgo vidas humanas, recibió la reducción de cuatro meses de su pena, por terminar el primario y por estudiar zapatería.
(http://www.infobae.com/2016/02/07/1788319-falsos-tarotistas-peruanos-ofrecian-abortos-clandestinos-liniers)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Con la crisis, crecen los negocios esotéricos en Madrid

22.09.14
por Luis Santamaría 
Aceite “Garrapata” como atrayente, velas “Quiero trabajo pronto”, hierbas “pata de gallina” para burlar la justicia o solución para el baño “Leche de la Mujer amada”. Estos son algunos de los productos que se pueden encontrar en una santería. Aparte de inciensos, diferentes tipos de piedras o centenares de barajas de tarot. Estas tiendas, junto con las que se definen como “esotéricas”, surgieron hace poco más de una década, se extendieron a la periferia con la inmigración y mantienen su buena forma pese a la crisis. Así comienza un artículo de Alberto G. Palomo titulado “La buena suerte tiene precio” y publicado por el diario El País.
Ahora tienen el terreno más que abonado. “La fórmula es fácil: cuando peor le va a la gente, mejor nos va a nosotros“, resume Ricardo Salas, dueño de Santerías La Milagrosa. Esta empresa acaba de abrir un nuevo local de 300 metros cuadrados en Barcelona. “El más grande de España de este tipo. Nos hemos gastado 57.000 euros en reformarlo”, presume el promotor. Tiene otros cuatro repartidos por Madrid. Y una nave de 700 metros cuadrados en Alcobendas donde se empaquetan los productos y se distribuyen no sólo a sus locales sino a otros “puntos de ventas autorizados”. La compañía reúne a algo más de 25 trabajadores, según las épocas. Todos dependen de la fe de miles de personas que confían en estos remedios.
Además, utilizan otros servicios: lectura de cartas, astrología o “consultas con los caracoles". “La gente tiene necesidad de creer y yo les vendo a Dios o al Diablo”, explica Salas. Este español nacido en Argentina maneja el negocio desde el establecimiento más céntrico, en la calle San Alberto. Ha pagado dos condenas de 15.000 euros cada una por tener barras de incienso fabricadas con sustancias cannábicas y mudas de serpiente. “Nosotros no ocultamos nada. Somos transparentes. Vendemos productos que los fabrican los mismos que para grandes almacenes o tiendas de regalos”, se defiende. “Cuando nos denunciaron se llevaron 48.000 euros en mercancía. Lo distinto no se comprende, y a ver quién lucha contra el que tiene el poder”, lamenta.
Este campo, diluido entre lo mágico y la esperanza, mezcla una gama diversa de comercios que ofrecen amuletos, imágenes o símbolos de diferentes religiones como el budismo o el cristianismo. La principal es la yoruba. Este culto surgió a finales del siglo XIX en Cuba. Fue importada al país caribeño por los esclavos africanos, llevados principalmente del Congo y la zona occidental del continente. Su supervivencia se basó en la conjunción del catolicismo con los dioses u orishas tribales. “La prohibición de practicar su propia religión hizo que cada santo representara a cada uno de sus reyes. San Marcos o Santa Bárbara, por ejemplo, simbolizan a Changó, rey de la virilidad, la danza y el fuego”, apunta Eduardo Nieves, un babalawoo maestro venezolano de 35 años que pasa consultas en La Milagrosa.
“La Santería se ha vuelto, como la mayoría de las religiones, en comercio”, afirma Nieves, que empezó en 2001 a “adquirir poderes” y ahora atiende por 69 euros la hora. “Tratamos de todo. Sobre todo, problemas de salud y de amores”, continúa, “es 1.000 % psicología. Hay que saber interpretar cada caso y se juntan muchas emociones”, sintetiza señalando un rollo de papel que, junto a cuencos soperos, restos de coco, collares o figuras, forma su despacho, en el bajo del establecimiento.
Una mujer pide permiso para verle. “Dile que lo de su padre salió perfecto”, suelta el santero. Arriba, una pareja pregunta por productos para la energía y una chica mira los botes de baño. “Se suele comprar una esencia amarga y otra dulce, para limpiar lo negativo y reforzar lo positivo”, comenta Alejandra, la dependienta. En España, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2014, apenas un 2,4 % responde a creencias en otras religiones que no sea la católica, con un 71,5 %.

Un público heterogéneo
“Lo étnico [en materia religiosa] se entiende como una modernización de un ritual”, escribe Francisco Díez de Velasco, catedrático de la Universidad de La Laguna, en el libro Breve Historia de las religiones. Para el experto, estas creencias “son las menos tratadas por la complejidad que deriva de su estudio: son muy numerosas y muy diversas, las síntesis son complicadas y las comparaciones y generalizaciones resultan difíciles”.
De hecho, a pesar de que esta devoción es más común en países como Cuba, Venezuela o Nigeria, los comerciantes aseguran que el público es heterogéneo. Lo confirma Sebastián D’Arbo, director y productor de Magic Internacional, una feria dedicada al mundo esotérico y paracientífico que se celebra desde hace tres décadas en Barcelona. El periodista, fundador de la revista Karma7, habla de 50.000 visitantes durante el fin de semana de la última convención, el pasado mes de noviembre, y de más de 200 puestos. “Acuden los que quieren saber lo que no se dice en los medios”.
Entre ellos están la tienda esotérica Alquimiah, La Orden de Ayala, Lunaria Mágica o Om Mani Padme Hum, que anuncia “contactar con los seres queridos que ya no están aquí”. “El universo de gente que cree en algo mágico crece exponencialmente en tiempos de crisis”, señala Mauricio José Schwarz, miembro de Círculo Escéptico, una asociación que pretende fomentar el pensamiento crítico y racional. “En España es legal estafar a gente con cualquier creencia. Es extraño, porque no pasa en ningún otro país de Europa”, reflexiona. “No hay datos sobre el número de tiendas. Son muchas. Tampoco hay un perfil de usuarios. No hay nacionalidades ni edades ni sexos ni con una educación determinada”, añade. “Simplemente se trata de la desesperación. Cuanto más desesperados, más demanda”.
Schwarz encuentra similitudes de las santerías o tiendas de carácter esotérico con la venta de vírgenes o vestuario católico. Algo que Ana María, empleada de la tienda Belloso desde hace 22 años, rechaza tajantemente: “Ellos se dedican al esoterismo, a los conjuros. Yo lo asemejo a la magia negra. Y no tiene nada que ver con nosotros”. “Los amuletos son algo ancestral”, recobra Ricardo Salas, el propietario de La Milagrosa, peletero de formación. “Esto es imperecedero, no tiene modas y no se vende por tallas o colores”, concluye mostrando una cruz de Caravaca o una fuente gobernada por Buda.

El auge de tarotistas y curanderos, por teléfono o Internet
El mundo de la santería está muy unido al de los curanderos y los lectores de tarot. La fe a la que apelan desde las tiendas que venden amuletos y demás parafernalia con connotaciones religiosas sirve, en la mayoría de los casos, para que el sostén y el tratamiento de las creencias se lleven a cabo por personas individuales. Una simple búsqueda por Internet da como resultado una mezcla de estos negocios empresariales con actuaciones personales y números de consultas con un coste de llamada superior al habitual.
Esta actividad, generalmente poco legislada, pasa por un marketing que implica desde anuncios en portales de segunda mano hasta el reparto de octavillas a la salida del metro. Las consultas suelen ser en el domicilio del curandero, aunque también se ofrecen servicios “a distancia", lo que supone por teléfono, previo ingreso correspondiente. Los más habituales son los curanderos y los tarotistas. A estos también se les puede ver en el parque de El Retiro con una mesa y una baraja anunciando “lecturas de mano".
Pocos hablan. Sólo el guineano Amadou. Este “maestro” ofrece sus poderes para resolver “mal de ojo, dolores de espalda y rodillas o impotencia” en el sur de Madrid. Apenas quiere explicar sus labores. Cobra 30 euros por una consulta donde dice si puede o no resolver los problemas que le plantean. “No me gusta engañar”, reconoce. Lleva poco tiempo en el país y explica que utiliza productos africanos. “Ahora la cosa no está muy bien. Pocas llamadas, pocos clientes”, concede antes de que una voz lejana le ordene que no cuente nada más.
(extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1409220828-con-la-crisis-crecen-los-nego)