"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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jueves, 9 de septiembre de 2021

🔴Hallan FOSA COMÚN con 8.000 cuerpos que afirman los G3NOCIDIOS del comunismo

Para acceder al video:

https://www.youtube.com/watch?v=IFqHabeoV2M 


🔴Hallan FOSA COMÚN con 8.000 cuerpos que afirman los G3NOCIDIOS del comunismo

viernes, 23 de julio de 2021

'Holodomor', el genocidio cometido por la secta pestífera comunista que quiso ocultar Stalin

Los campesinos ucranianos sufrieron primero la confiscación de sus tierras y después de sus alimentos. DEBATE

Hasta la segunda mitad de los años 80 del siglo pasado eran muy pocos los que habían escuchado una extraña palabra de origen ucraniano detrás de la cual se ocultaba una de las mayores masacres del comunismo soviético. Como había ocurrido en los años 60 con la aparición de El Gran Terror, el primer estudio sobre las purgas estalinistas de los años 30, fue el historiador británico Robert Conquest quien, con la publicación de La cosecha del dolor en 1986, volvió a desafiar a los complacientes intelectuales occidentales (empeñados en presentar el despiadado régimen soviético como la realización política del paraíso revolucionario), desvelando lo que Stalin se había esforzado en ocultar mediante la destrucción de pruebas documentales: el genocidio ucraniano que acabó con la vida de casi cuatro millones de personas con un método especialmente cruel: el hambre. Porque eso es lo que literalmente significa el término Holodomor: exterminio físico a través del hambre.

La obra de Conquest, escrita antes de la caída del Muro en 1989, significó un primer acercamiento a un hecho histórico que define como pocos la naturaleza criminal y asesina del régimen totalitario surgido del golpe bolchevique de 1917. Esa es una de las conclusiones que se desprenden de la lectura de Hambruna Roja, publicado en España por la editorial Debate, la obra en la que la historiadora estadounidense Anne Applebaum detalla cómo se planificó y se llevó a cabo un programa conscientemente diseñado por el Estado soviético con una doble finalidad política: eliminar físicamente a los campesinos que se resistían a la colectivización forzosa de las tierra agrícolas, sobre todo a los kulaks, pequeños propietarios de tierras y ganado; y, además, reprimir cualquier síntoma de nacionalismo ucraniano.

"Stalin", explica Applebaum a EL MUNDO en la sede madrileña del Instituto Aspen, "conocía la hambruna que sufría el país a comienzos de los años 30. Sin embargo, tomó la intencionada determinación en 1932 de endurecer las condiciones en Ucrania, incluyendo decenas de granjas colectivas y aldeas en las listas negras, bloqueando las fronteras del país para que la gente no pudiera irse y creando unas brigadas de incautación que iban de casa en casa quedándose con la comida de los campesinos. No se trata, por tanto, de una hambruna provocada por la meteorología o por la sequía. Ni siquiera por el caos. Y eso es lo que causó ese repunte en la mortalidad que se produjo en la primavera del 33, un patrón completamente diferente en Ucrania a lo que ocurrió en otros lugares de la URSS como Rusia o Kazajstán, donde también afectó la hambruna. De hecho, de los casi cinco millones de muertos en todo el país, unos 3,9 millones eran ucranianos".

Anne Applebaum, ayer en Madrid.

Las causas de esa intervención fueron principalmente políticas, explica Applebaum, ganadora del Pulitzer en 2004 por su monumental Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, columnista del Washington Post y especialista en los estudios sobre la URSS. "La hambruna fue un intento de acabar con el movimiento nacional ucraniano, porque Stalin tenía miedo de que volviesen a surgir las revueltas campesinas que en 1918 habían expulsado a los bolcheviques. El nacionalismo ucraniano se definía como proeuropeo y antiMoscú, es decir, cuestionaba la ideología bolchevique. No hay que olvidar que hoy hay mucha documentación de la que antes se carecía, incluidas cartas que escribió Stalin a dirigentes locales, en las que se habla de Ucrania como un problema muy concreto y muy especial. Stalin lo conocía bien, había estado allí durante la Guerra Civil y había sido comisario de Nacionalidades".

En una de esas cartas que Applebaum recoge en su obra, la destinada al escritor y dirigente Mijail Shólojov, Stalin no hablaba de los campesinos muertos como víctimas, sino como perpetradores. "Jamás negó, ni a Shólojov ni a nadie, que los campesinos hubiesen muerto por la hambruna causada por la política estatal de 1933, y desde luego, jamás se disculpó por ello (...) Al contrario, señaló con firmeza a aquellos que estaban muriendo como los responsables de la escasez de alimentos y las muertes en masa".

Porque después de la hecatombe que supuso el experimento, hubo que buscar culpables. "Stalin", continúa Applebaum, «que no hacía sino interpretar y continuar la línea de pensamiento de Lenin, partía de la teoría marxista sobre la colectivización. No hay duda de que él pensaba que tendría éxito. Por eso la puso en práctica. Y cuando vio el fracaso no quiso reconocer que la teoría era errónea, por lo que recurrió a los saboteadores, a los espías, a los nacionalistas ucranianos y a los viejos campesinos, empeñados todos en que no tuviera éxito la revolución. Gran parte de la violencia soviética se debe a esto, a que su interpretación del marxismo fue un fracaso y no querían admitirlo. Por eso, extrañó que en el 89 los comunistas tiraran la toalla y no intentaran resistirse. Cuando cayó el Muro, podían haber disparado contra la gente para impedir que cruzaran, pero no lo hicieron porque no creían ya en su propia ideología".

Las medidas especiales contra los ucranianos, que no se limitaron a los campesinos, sino que afectaron a la élite cultural, intelectual y religiosa de la república, se detuvieron en el verano de 1933, no porque Stalin tuviese ningún respeto a la vida, que no lo tenía, sino porque se dio cuenta de que faltaban agricultores para seguir trabajando la tierra más fértil del territorio y hubo que trasladar a miles de personas para reponer la mano de obra eliminada tras un genocidio cuyo objetivo era la aniquilación política y culturalmente de la nación ucraniana.

Campesinos expulsados de su vivienda y de sus tierras.


sábado, 23 de enero de 2021

Líderes religiosos de todo el mundo denuncian que China está provocando un genocidio entre los uigures

 UNA DE LAS TRAGEDIAS MÁS ATROCES TRAS EL HOLOCAUSTO


Dos cardenales asiáticos junto con otros 74 líderes religiosos han hecho pública una declaración por la que aseguran que el tratamiento que el gobierno chino da a los uigures es «una de las tragedias humanas más atroces desde el Holocausto»


11/08/20 11:41 AM


(CNA/InfoCatólica) El cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas, y el cardenal Ignatius Suharyo, arzobispo de Yakarta (Indonesia), se encuentran entre los 76 firmantes que pidieron «oración, solidaridad y acción para poner fin a estas atrocidades masivas» contra la minoría musulmana en China.


«Después del Holocausto, el mundo dijo 'Nunca más'. Hoy, repetimos esas palabras Nunca más, una y otra vez. Estamos con los uigures. También estamos con los budistas tibetanos, los practicantes de Falun Gong y los cristianos de toda China que se enfrentan a la peor represión de la libertad de religión o creencia desde la Revolución Cultural», dice la declaración.


«Hacemos un simple llamamiento a la justicia, para investigar estos crímenes, conseguir que los responsables rindan cuentas y establecer un camino hacia la restauración de la dignidad humana», afirma.


Los firmantes de la carta - que incluyen al ex arzobispo de Canterbury Rowan Williams y otros líderes musulmanes, judíos, budistas y cristianos - denuncian el encarcelamiento de un millón de musulmanes en China y la campaña de esterilización forzosa entre otras «muchas persecuciones y atrocidades masivas».


Según múltiples informes, entre 900.000 y 1,8 millones de uigures y otras minorías étnicas han sido encarcelados en Xinjiang, la provincia del extremo noroeste de China. El gobierno ha establecido más de 1.300 campos de detención en los que los supervivientes han informado de que han sido sometidos a adoctrinamiento político y antirreligioso, torturas, palizas y trabajos forzados.


Associated Press (AP) informó el 29 de junio que muchos uigures también habían informado que las autoridades los habían obligado a implantarse dispositivos intrauterinos y a tomar otras formas de control de la natalidad, así como a someterse a abortos y esterilizaciones para hacer cumplir las políticas de planificación familiar de China. Un experto dijo a AP que la campaña es «genocidio, de punto final».


Además, las autoridades han establecido un sistema de vigilancia masiva en la región para seguir los movimientos de las personas, que incluye la toma de muestras de ADN y la tecnología de reconocimiento facial, así como plataformas policiales de predicción.


En la declaración de los dirigentes religiosos se afirmaba que la campaña de esterilización forzosa de las mujeres uigures en edad de procrear en cuatro prefecturas pobladas por uigures podría elevar esta acción al nivel de genocidio según la Convención sobre el Genocidio de 1948.


«El objetivo claro de las autoridades chinas es erradicar la identidad uigur. Los medios de comunicación estatales de China han declarado que el objetivo es 'romper su linaje, romper sus raíces, romper sus conexiones y romper sus orígenes'», dice la declaración.


«Los parlamentarios, los gobiernos y los juristas tienen la responsabilidad de investigar», afirma. «Como líderes religiosos no somos ni activistas ni políticos. Pero tenemos el deber de llamar a nuestras comunidades a sus responsabilidades de cuidar de sus semejantes y actuar cuando están en peligro».


El defensor de los derechos humanos Benedicto Rogers comentó la declaración preguntando cuándo piensan hablar y denunciar la situacion el Papa Francisco y el arzobispo de Canterbury Justin Welby.


«Tal vez han tenido sus razones para esperar hasta ahora. Sin embargo, ahora que tantos de sus propios clérigos están hablando, el mundo estará esperando una respuesta de estos dos líderes espirituales», escribió Rogers el 10 de agosto. «Cuando se trata de genocidio, crímenes contra la humanidad y atrocidades masivas, el mundo espera que los líderes religiosos tomen una posición».

(https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=38367)

Última medida del gobierno Trump en política exterior: califica de genocidio la represión de China contra los uigures

 En la que puede ser su última acción en materia de política exterior, el Gobierno del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este martes de «genocidio» la represión de Pekín contra la minoría uigur, lo que abre la puerta a posibles sanciones contra China que tendrá que evaluar la futura Administración de Joe Biden.


19/01/21 8:10 PM


Líderes religiosos de todo el mundo denuncian que China está provocando un genocidio entre los uigures

(Efe/InfoCatólica) El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció en un comunicado que había determinado que China, «bajo la dirección y control del CCP (siglas en inglés de Partido Comunista de China), ha cometido genocidio contra los uigures predominantemente musulmanes y otras minorías étnicas y religiosas en Xinjiang».


«Creo que este genocidio sigue y lo que estamos viendo es un intento sistemático de destruir a los uigures por el Estado-partido chino», dijo Pompeo.


«Las autoridades gobernantes en el segundo país más poderoso económica, militar y políticamente sobre la Tierra han dejado claro que están implicadas en la asimilación forzosa y la eliminación eventual de un grupo minoritario étnico y religioso, vulnerable», dijo.


El titular de Exteriores agregó que desde al menos marzo de 2017 Pekín ha perpetrado «crímenes contra la humanidad» contra los uigures y otras minorías en la provincia noroccidental china de Xinjiang.


En ese sentido, acusó a Pekín de haber llevado a cabo y de continuar con las detenciones arbitrarias de más de un millón de civiles, esterilizaciones forzadas, torturas, trabajos forzosos y restricciones a las libertades religiosa, de expresión y de movimiento.


«Los juicios de Nuremberg al final de la II Guerra Mundial procesaron a los autores de crímenes contra la humanidad, los mismos crímenes que se están perpetrando en Xinjiang», aseguró Pompeo.


La acción adoptada este martes por el Departamento de Estado no es habitual y podría desembocar en la imposición de nuevas sanciones a China si así lo decide la futura Administración de Biden, que será investido el miércoles.


En agosto pasado, un portavoz del demócrata, citado por el medio Politico, ya indicó que las políticas de Pekín hacia los uigures podían ser consideradas como «genocidio».


Según el diario The New York Times, esta determinación es la denuncia más dura que hasta ahora ha hecho ningún otro Gobierno del mundo contra las políticas chinas en Xinjiang.


De acuerdo al periódico, Pompeo y responsables del Departamento de Estado han evaluado durante meses hacer esta denuncia, aunque el asunto ha ganado urgencia durante los últimos días del Gobierno de Trump.


Como ha venido ocurriendo en los últimos cuatro años, Pompeo y funcionarios de seguridad nacional ha abogado por medidas más contundentes frente a Pekín respecto a Xinjiang, mientras que Trump y sus principales asesores económicos han buscado restarle importancia.


Líderes religiosos también acusaron a China de genocidio

En el pasado, el Gobierno chino ha rechazado cualquier acusación de genocidio o de violaciones de derechos humanos en esa provincia. Sin embargo, diversos líderes religiosos denunciaron el mes de agosto pasado que el tratamiento que el gobierno chino da a los uigures es «una de las tragedias humanas más atroces desde el Holocausto»


Los chinos criticaron las palabras del Papa

El Papa Francisco en su libro «Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor», escribió: «Pienso a menudo en los pueblos perseguidos: los rohingya, los pobres uigures, los yazidíes». La mención de los uigures, perseguidos por la dictadura comunista china, provocó la reacción de Pekín.

(https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=39634&fbclid=IwAR3jLilfqCiYXghsxLHjWmekgggIlCTt2P9H8Zito5o-icMZuZalVhw688M)

miércoles, 17 de junio de 2020

«Es completamente falso que España llevara a cabo un genocidio de indígenas en América»



«España contraataca: De la deuda española de Estados Unidos con Bernardo Gálvez» (Edaf) explica la gesta desinterasada del gobernador de Luisiana y la Corona en la independencia de las Trece Colonias y la victoria frente a los británicos.

El apoyo prestado por España a la causa de la independencia de los Estados Unidos es un claro ejemplo de aquellos hechos históricos que han pasado de puntillas al memorando colectivo, siendo despreciado -así como olvidado- inexplicablemente por aquellos que se beneficiaron de la sangre y el oro que la corona puso al servicio de la causa colonial.

La gloriosa labor de las tropas españolas -dirigidas por el gobernador de Luisiana, Bernardo de Gálvez- ha sido apartada a un lado en beneficio de la ayuda francesa. Un apoyo esquivo hasta el desastre del ejército de Burgoyne (gran derrota de unas tropas experimentadas como las británicas ante un contingente neonato), momento en que vieron que las posibilidades de victoria de las Trece Colonias aumentaban. A esto debemos sumarle un «Continental Army» que carecía de los arrestos y la experiencia para derrotar a Gran Bretaña.

El autor hispanoamericano Pablo Victoria
El autor hispanoamericano Pablo Victoria - Twitter
La acción del gobernador malagueño y sus fieros soldados llevó a la destrucción de no pocas fortalezas británicas situadas en torno al río Missisipi. Al mismo tiempo, se hizo con el control de la importante plaza de Mobile -a pesar de haber perdido varios hombres y navíos en el camino debido a una tempestad- y logró la victoria de las tropas españolas en la memorable toma de Pensacola. Batalla en la que hizo gala de un coraje y una determinación propios de los más insignes héroes de la historia patria.

El antiguo senador colombiano y economista Pablo Victoria se ha propuesto con su nueva obra « España contraataca: De la deuda española de Estados Unidos con Bernardo Gálvez» (editado por « Edaf» este 2017), mostrar al lector las brillantes y desprendidas acciones llevadas a cabo por la Madre Patria en defensa de los intereses de aquellos que, a posteriori, las arrojaron al olvido.

1. ¿Hasta qué punto influyó la toma de Pensacola en la independencia de las Trece Colonias?

Esa batalla la llevó a cabo Bernardo de Gálvez con la intención de ayudar a los independentistas coloniales. Fue mucho más importante para la independencia que la labor de Lafayette, que era muy joven, se daba infulas que no cumplían con la realidad y no fue un buen militar.

Washington y Lafayette, además, llevaban una mala racha de derrotas e incluso estuvieron a punto de destituir al primero por mal general.

La batalla de Pensacola fue definitiva porque finalmente los ingleses comprendieron que, teniendo a Bernardo de Gálvez en frente, no iban a lograr mantener sus colonias. El español les había abierto un segundo frente del que Washington se benefició muchísimo.

Ya la victoria en Georgetown -gracias al bloqueo de la bahía por navíos franceses- hubiese sido sumamente complicada sin los fondos que les envió la Corona española desde Cuba, Puerto Rico y Veracruz.

Sin dinero y sangre española dificilmente se hubiese alcanzado la independencia de aquellos territorios que más tarde formaron Estados Unidos.

«España contraataca: De la deuda española de Estados Unidos con Bernardo Gálvez»
«España contraataca: De la deuda española de Estados Unidos con Bernardo Gálvez» - Edaf
2. ¿Cuáles eran las razones de las reticencias de Francia a entrar en guerra abierta contra Gran Bretaña?

En principio había un pacto de familia entre los borbones. De ese modo se acordó que España y Francia declararían en el mismo momento la guerra a Gran Bretaña.

Francia, al sentirse un poco fuerte, la declaró primero traicionando el pacto que había entre las dos naciones. Esto obligó a España a hacer lo mismo. Aun así Inglaterra llegó a ofrecer a Carlos III la restitución de Gibraltar (ocupada en 1704 durante la Guerra de Sucesión) a cambio de que no entrase en guerra contra ellos en las colonias.

3. ¿Estaba creando España un peligroso precedente al ayudar a liberar las Trece Colonias debido a que contaba con las posesiones de ultramar?

Una de las dudas que tenía España era que ponía en peligro sus provincias de ultramar (que no colonias) en el Caribe y Sudamérica. Esa fue una de las razones por las que España se lo pensó mucho, pero Bernardo de Gálvez siguió luchando contra los ingleses y hostigándoles en el Missisipi. Fueron sus acciones las que precipitaron la entrada en guerra contra los británicos.

4. ¿Por qué cree que desde Estados Unidos o Francia no se menciona nunca el papel que jugó España en la liberación de estas colonias británicas?

España perdió la batalla de la propaganda. Los españoles nunca le han hecho propaganda a sus acciones, a sus méritos o a sus conquistas. Esto es debido a un complejo que ha desarrollado a lo largo de los años, especialmente a partir del Desastre del 98, con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.

Francia en la famosa exposición de París sacó unos cinco volúmenes alabando la acción del Marqués de Lafayette, cuando prácticamente no tuvo acción alguna en la contienda.

5. ¿Cuáles son las razones de fondo para que en España e Hispanoamerica no se conozcan bien las gestas que llevaron a cabo estos destacados personajes?

La razón fundamental es el anteriormente mencionado tema de la propaganda. Además de la existencia de ese espíritu izquierdizante y denigrante de parte de la política hispanoamericana, que se han dedicado a hablar mal sobre la conquista y la obra civilizadora de España en ultramar.

Lo que hicieron es enseñar a los niños en los colegios que desde España se había llevado a cabo un genocidio monstruoso en América y que se había matado a muchísimos indios. Dicha afirmación es completamente falsa, no hay ni rastro de verdad en esa teoría.

6. ¿Cómo valoraría el conocimiento que tiene la sociedad de su tradición histórica y sus raíces culturales?

La historia civilizadora de España es casi totalmente desconocida para los propios españoles. Se debe realizar una labor investigadora para reorientar a la juventud y que la población se sienta otra vez orgullosa. No solo de ser española, sino de ese magnífico imperio que se extendía por el mundo entero, que ofreció educación a muchísima gente, que fundó hospitales, colegios... Cosa que ni los ingleses, ni los portugueses, ni los holandeses hicieron jamás en sus posesiones coloniales.

Pablo Victoria
Se hace imprescindible conocer este pasado y es una lástima que no haya la voluntad política para hacer una gran comunidad de naciones hispanas unidas. El peso institucional que tendríamos en el mundo -en producto interior bruto- sería mucho más importante que el de Estados Unidos.

A diferencia de Inglaterra lo que se cultivó en América fue el odio hacia España. Fue auspiciado por los grandes revolucionarios como Bolívar o San Martín, los cuales estuvieron apoyados por Inglaterra (que cobró venganza).

7. Uno de los hechos históricos más desconocidos en relación a las independencias en Hispanoamérica fue el incremento de los malos tratos a los que se sometió al indígena.

Sí, y a relación de esto, una de las primeras acciones que se llevaron a cabo en Nueva Granada fue la expropiación de las tierras de los indios que estaban protegidas por las leyes españolas. Al tratarse de una república igualitaria los indios no podían tener privilegios.

«Es una lástima que no haya la voluntad política para hacer una gran comunidad de naciones hispanas unidas»
Pablo Victoria
Fueron los grandes oligarcas criollos los que se quedaron con estas tierras expropiadas, y es allí donde se origina la pobreza de los indígenas. Al carecer de tierras, estos se vieron en la necesidad de servir como mano de obra barata en condiciones muy cercanas a la esclavitud.

Lo que ocurrió en Venezuela fue absolutamente devastador. Este chavismo que sufren los venezolanos proviene de Simón Bolívar, que comenzó expropiando a todos los españoles y criollos que no estaban de acuerdo con la independencia. Estos polvos vienen de aquellos barros.

TEMAS
Simón Bolívar
Historia de España
(https://www.abc.es/historia/abci-completamente-falso-espana-llevara-cabo-genocidio-indios-america-201708071014_noticia.html?fbclid=IwAR2rhmykzwrWI3nc_7gilVU9RiHJeRaMSKuRJc3CzH-SFQLR0EAsZs__ygA)

domingo, 14 de junio de 2020

Bélgica, el país que cometió el mayor genocidio de la humanidad

La historia negra de Bélgica en el Congo

Bélgica se fundó en 1830, bajo una monarquía, la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, creando la dinastía real de Bélgica. Su primer rey fue Leopoldo I, sucedido por Leopoldo II, que además fue primer y único rey del Congo a título personal. En la actualidad su forma de gobierno es el de monarquía parlamentaria.

Bélgica jamás podrá borrar el estigma de haber cometido el mayor genocidio cometido por la humanidad en el Congo belga.

La colonización del Congo

Corría el año 1884 y el territorio del Congo continuaba sin ser colonizado, potencias europeas como Francia, Gran Bretaña y Alemania, la pretendían, pero fueron las ansias del rey Leopoldo II de Bélgica, por rivalizar y obtener una parte del pastel africano quien se hizo con el territorio a título personal.

Leopoldo II financió innumerables expediciones con la excusa de llevar la civilización, cultura y religión a la zona. Su principal expedicionario contratado fue el famoso explorador Henry Morton Stanley,  quién exploró la cuenca del río Congo, con el fin de recabar información sobre la población y zonas donde establecer colonias. Henry Morton Stanley también fue quién se ofreció voluntario para encontrar con éxito a David Livingstone, tema del que tratemos en el artículo «Las expediciones más importantes de la historia».

Henry Morton Stanley famoso explorador inglés
Con el tiempo dirigió a un ejército, el cuál se encargó de obligar a la población autóctona a construir carreteras y vías de ferrocarril con métodos atroces, como la esclavitud, tortura y castigos.

Las verdaderas intenciones de Leopoldo II

El tratado de Berín de 1885 terminó de repartir el continente africano entre las potencias europeas, el denominado «Estado Libre del Congo», pasó a manos de Leopoldo II, quién convirtió el territorio en su colonia privada.

  Monumento en honor a Leopoldo II en Bruselas

Territorio rico en marfil, madera, minerales y caucho. El caucho fue la riqueza más explotada, debido a la gran demanda que se produjo en la época.

Las atrocidades cometidas

Se estima que en 1890, el Congo belga tenía una población de 20 millones de habitantes, la población fue sometida a la esclavitud en una época en la que la gran mayoría de países europeos la habían abolido.

Con el fin de obtener el máximo rendimiento en la producción, sobre todo de caucho, los colonos belgas no dudaron en torturar, ejecutar y mutilar como escarmiento a la población.

Se estima que entre 1885 y 1920 fueron exterminados 15 millones de seres humanos, poblados y etnias por completo. No diferenciaban entre niños, mujeres y hombres, para ellos no eran más que animales, a los que hacían un favor al domesticarlos.

Llegaron incluso a crear zoológicos humanos en Europa con la población congoleña, también eran utilizados para ser disecados y diseccionados con fines científicos.

En 1908 diversos periódicos europeos se hicieron eco de lo que estaba sucediendo en el Congo, provocando un tímido revuelo en la sociedad belga. Este hecho hizo que Bélgica tratara de lavarse un poco la cara obligando a Leopoldo II a dejar el control del Congo en manos del parlamento.

Esta transición se llevó a cabo entre 1903 y 1908, periodo en el que Leopoldo II explotó al máximo los recursos del Congo, en estos cinco años se produjo el mayor número de víctimas.

Las cosas no cambiaron para nada, ya que se continuaron empleando los mismos métodos hasta 1920, año en el que por lo visto se dieron cuenta de que se estaban quedando sin mano de obra, razón por la cual los castigos pasaron a ser solo físicos, el látigo paso a ser la principal herramienta de castigo.

El supremacismo belga se extendió a Ruanda

Después de la primera Guerra Mundial en 1918, debido a que la zona era fronteriza con el Congo belga, se otorgó el control de Ruanda-Burundi a Bélgica, extendiendo así sus atrocidades.

Seleccionaron entre la población los que tenían rasgos más occidentalizados, a los que llamaron «Tutsis» y al resto con rasgos más africanos «Hutus». A los Tutsis los favorecieron con una educación al estilo europeo y el control de las leyes e instituciones, sometiendo a la población Hutu incluso después de su independencia.

Este hecho llevó a los genocidios de la década de 1990, primero de los Hutus sobre los Tutsis  y viceversa poco después, provocando cerca de un millón de muertes.

La independencia del Congo

Hasta la finalización de la segunda Guerra Mundial, debido a lo sucedido en los campos de concentración nazis, no se comenzó a hablar de lo sucedido durante décadas en el Congo. Lo que propició un sentimiento nacionalista en la región.

El Congo consiguió su independencia en 1960, pero fue tal el daño provocado en la región, que hoy en día todavía perduran las consecuencias, innumerables golpes de estado, guerras, dictaduras, explotación de recursos por empresas extranjeras, las cuales sobornan gobiernos para seguir utilizando a la población como mano de obra a su antojo.

Hoy en día Bélgica sigue teniendo influencia en la región, una gran parte de los conocidos minerales obtenidos con sangre, como son los diamantes y el coltán, son recibidos por este país moderno, miembro de la UE, y sede de la misma

 “AQUELLOS QUE NO RECUERDAN EL PASADO ESTÁN CONDENADOS A REPETIRLO
            George Santayana. Gran Filósofo y ensayista español

lunes, 20 de abril de 2020

El socialismo es la fe ciega en las bondades del genocidio

socialismo

En las muchas variantes del marxismo hay una fe común incuestionable y dogmas comunes centrales
OPINIÓNCOLUMNISTASDESTACADOIDEOLOGÍA
Por Guillermo Rodríguez González Actualizado Feb 8, 2020
Karl Marx dio un aspecto religioso a la ideología que apadrinó. (Foto: Flickr)
Que todo socialismo tenga como axioma moral al atavismo ancestral de la envidia explicaría la supervivencia de la aspiración atávica a la que se reduce. Pero si únicamente dependiera de ello, observaríamos que, tras fracasar, la idea reaparecería bien oculta en novedosos disfraces. Pero lo nuevo son sus tácticas, mientras que apenas disimulan la repetición dogmática de lo ya ampliamente refutado en teoría y experiencia histórica. Y eso, como he comentado antes, no se explica exclusivamente por su torcida “moral” envidiosa.

Que el socialismo en su sentido amplio subsista tras cada fracaso no explica por qué subsiste el marxismo como doctrina prevaleciente entre los socialistas. Tenemos que comprender que una doctrina capaz de sobrevivir y prosperar tras la refutación teórica y el colapso histórico de la teoría marxista y el imperio soviético, se explica únicamente cuando admitimos que es una religión, una inconsistente y totalitaria religión atea y genocida. Es la quintaesencia de lo más oscuro del fenómeno religioso, sin nada de lo luminoso. Porque solo exprimiéndole justificaciones a una doctrina religiosa puede el hombre civilizado racionalizar realmente ante sí mismo el brutal sometimiento o exterminio de infinidad de inocentes. Una racionalización utilitarista de eso es posible, pero endeble. Sólida será únicamente anclada a una profunda e irrenunciable creencia transcendente.

En las muchas variantes del marxismo hay una fe común incuestionable, dogmas comunes centrales, rastreables a teorías y prácticas de socialistas que Marx denominó utópicos. Tomó el profeta de los marxistas las doctrinas mesiánicas de sectas heréticas milenaristas, activas entre Medioevo y Renacimiento, y las puso a tono con la edad de la razón, aislándolas de su contexto teológico cristiano. Así le dio alcance universal a su falsa revelación en una nueva religión que proclama, no una religiosidad no deísta tradicional, sino la novedad del ateísmo militante como parte de una concepción totalitaria –por definición absolutamente intolerante– entre cuyos dogmas incorporó el de negar su naturaleza religiosa, para imponer por la fuerza su grandilocuente misticismo como única e incuestionable verdad “científica” –extraordinaria paradoja– proscribiendo todo lo demás.

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El marxismo no solo se parece a ciertas religiones. Incluye en sí lo común a todas las religiones. Y de hecho es una variante no deísta, universalista, totalitaria y genocida de las doctrinas escatológicas de ciertas herejías colectivistas cristianas. Su grado de fanatismo es fácil de ver: Lenin en 1902 ya afirmaba: “La libertad es una gran palabra; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se ha expoliado a los trabajadores. La misma falsedad intrínseca lleva implícito el empleo actual de la expresión ‘libertad de crítica’. Personas verdaderamente convencidas de haber impulsado la ciencia no reclamarían libertad para las nuevas concepciones al lado de las viejas, sino la sustitución de estas últimas por las primeras”. Es la definición misma del fanatismo dogmático creer que las personas demuestren estar “científicamente” convencidas de la veracidad de su posición en la precisa medida que aspiren a no permitir que otras posiciones se expresen libremente.

Ya con una policía política a sus disposición para materializar su teoría totalitaria, respondió a la pretensión de otros marxistas de criticar el menor detalle de su dogma oficial marxista en el poder “nosotros respondemos: Permitidnos poneros delante de un pelotón de fusilamiento por decir eso”. El marxismo se hizo religión de Estado –y de Estado totalitario–. Marx nunca logró ser un profeta armado, pero el centro de su doctrina es el llamado a la acción revolucionaria mediante la destrucción sin límites, ni atadura moral alguna, en nombre de su atea y seudocientífica versión de la escatología herética comunista de los elegidos estableciendo el reino de dios en la tierra por la fuerza de la revolución armada y la dictadura totalitaria. El primero en materializarlo, en esos nuevos términos, fue el aristócrata ruso Vladimir I. Ulianov, alias Lenin, así, incluso tras el colapso del imperio soviético su gran influencia sobre la religiosidad marxista persistió.

La función material de una religión –que es lo que explica el éxito y fracaso cultural, a largo plazo, de grandes religiones– es la transmisión intergeneracional de valores morales que aseguren el éxito del grupo que los adopta, en la competencia económica y sociocultural del orden espontáneo. Su utilidad psicológica es que otorga sentido de trascendencia, en un marco internamente coherente de creencias y prácticas. Lo segundo explica su eficacia para lo primero. Creamos o no una u otra religión, todas compiten dentro de su cultura por llegar a definirla, y en la medida que lo logran, son determinantes para la competencia evolutiva entre culturas y civilizaciones.

Una religión que no dote a los grupos sociales en los que prevalezca de ventajas en la competencia evolutiva es una religión materialmente inconsistente. Y eso es el marxismo, porque aunque dota a sus creyentes de la torcida moral y la criminales prácticas que les capacitan para tomar el poder por cualquier medio y mantenerlo imponiendo el totalitarismo, hunde a los sociedades sobre las que se impone en el atraso material y moral, inhabilitándolas para competir con la productividad, innovación y diversidad de las sociedades libres.

El asunto, sin embargo, es que estamos en el terreno de las creencias, y como dejó claro Shafarevich, los marxistas son creyentes dogmáticos, fanáticos y adoradores de la muerte. Sus dogmas, más o menos diluidos y simplificados, se extendieron como creencias del socialismo en sentido amplio que prevalece en Occidente actualmente. No nos equivoquemos, la evolución cultural –como la biológica– puede llevar a callejones sin salida, no solo a una cultura, sino a la civilización global misma, e incluso a la especie. El socialismo siempre es un camino a la miseria material y moral, y elevado a religión totalitaria puede ser incluso el camino a la extinción.
(https://es.panampost.com/guillermo-rodriguez/2020/02/09/el-socialismo-es-la-fe-ciega-en-las-bondades-del-genocidio/?fbclid=IwAR1KJduHapFylh1BAUuR0tGUVjoajLTMLvs2GxM60UFgXqsemCXbpL79mXY&__cf_chl_jschl_tk__=99fcfd321b6b9b12fc0432763810dd795dba44e8-1587430026-0-AfBPM2_w98fH4rMZ3o4f25v2-zY5Fu5z2gxQgDj2xhF8byCMT9cC6wh_sHcX_mFdT9DdUs9CCeugLahqEDE_ZLHmGtHGVHUXLT235iNqeCCgXJr5PjogTE2qjjM9q75jqpl6XzAp6KXEoeAIlRZbZJz_shSSKUpDvtV_CkCGL2aP_mzXJnoZosHunvxlXutBA8b7ncOXGIrSCYJniy63e2h2Dh8gEcvZVwNCoy29ac4ME2No94vT_MegQL4wX2fozLITGWA6f4ToOE45l6I2AAw5xvNiRZSUwt6zip2TVc99wnEspR1G4Je7StiHT-L19a4dLiZGgj_JQ1Q5ZMOr4yf4zkJmSBTBxgYKIcPaltTAXmKjFJxM0G3XTyoGZ5g220BFzHYgR9gVmqKFl-1KxdcKb411bcXvhQ6-mMEbxiAhQacBlc7rf7r3TWrRJEdq3ejJ1FNOJqpf0CMjOp7gRf1qzm0HjkWhXQ0pDeidBc8S6LlkssXShE6lY_tdbIU0sRyepkiMkdZg80gyKw23hql6wVtgtsqrvOpB6lRJHjYt)

martes, 31 de marzo de 2020

Así ocultó «The New York Times» el genocidio de Stalin durante años y recibió un Pullitzer por ello

Montaje de Stalín con la sede de «The New York Times»

Los reportajes de su respetado corresponsal Walter Duranty escondieron los peores momentos del «Holodomor», aquella política del dictador comunista que mató a millones de personas. «Cualquier informe de hambruna en Rusia es una exageración. No hay hambre o muertes por inanicion», aseguraba.
Israel Viana
MADRID Actualizado:29/04/2019 13:40h
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En junio de 2017, « The New York Times» publicó un editorial en el que defendía el referéndum de Cataluña y solicitaba al Gobierno español que permitiera la consulta. Ese mismo año también se posicionó a favor del gesto de ETA cuando anunció su desarme pactado, asegurando en otros editoriales posteriores que la posición del presidente Mariano Rajoy respecto a los crímenes de la banda terrorista reflejaba el miedo que tenía a que la situación política se tornara igual que la catalana. La mayor polémica del diario neoyorquino se produjo en 2012, cuando causó un gran revuelo en España a causa de un reportaje sobre el hambre, el paro y la precariedad del país. El rotativo no se cortó a la hora de utilizar una imagen que no se correspondía con la realidad general, en la que se podía ver a una persona rebuscando en un contenedor, Le dedicaba varios párrafos a ella y, también, a las necesidades de acudir a la basura en busca de comida.

Walter Duranty
Walter Duranty - ABC
Sin embargo, mucho más polémica y grave fue la cobertura que el periódico hizo de la situación en la URSS en la década de 1930. El episodio fue protagonizado por su prestigioso corresponsal en Rusia, Walter Duranty (1884–1957), ganador incluso de un premio Pullitzer, que no podía (o no quería) ver que las decisiones de Stalin estaban costándole la vida a millones de personas inocentes. ¿Qué le ocurrió para ocultar a los estadounidenses uno de los periodos más oscuros y sangrientos de la historia, cuando el resto de cabeceras del mundo sí que daban cuenta de ello? ¿Por qué renunció a la verdad? «Cualquier informe de hambruna en Rusia es hoy una exageración o una propaganda maligna. No hay hambre o muertes por inanicion», llegó a escribir poco después de recibir el famoso galardón. Un incomprensible enfoque que mantuvo incluso en el momento que comenzó el « Holodomor», aquel periodo comprendido entre 1932 y 1933, en el que Stalin provocó la muerte de más de siete millones de inocentes.

Poco antes, cuando le vio la orejas al lobo a las nuevas políticas bolcheviques en 1921, Duranty sí que informó de ello en un artículo publicado bajo el siguiente titular: « El hambre está empujando a Rusia hacía la revuelta. Miles de víctimas huyen a las ciudades». En el texto podía leerse: «Las últimas noticias han revelado una imagen espantosa de la hambruna y la desesperación que hay en el interior del país. Se estima que 20 millones de personas están condenadas a muerte a consecuencia de ello, aunque algunos informes elevan la cifra hasta los 35 o 40 millones».

El corresponsal del « New York Times» se acababa de trasladar a Moscú para cubrir el nacimiento de la Unión Soviética, tan solo cinco meses antes de que Lenín se hiciera con el poder. Llegaba con el respeto y la credibilidad intactas tras cubrir la Primera Guerra Mundial en su primer destino como reportero del periódico más influyente del planeta. Un prestigio que fue en aumento con sus crónicas durante los primeros seis años de vida de la URSS, hasta que Stalin aplicó su primer plan quinquenal (1928-1932). El objetivo: imponer sobre el campesinado la completa colectivización de sus tierras. Fueron precisamente los artículos publicados sobre las excelencias de esta transformación radical de las estructuras económicas y sociales de las repúblicas socialistas —en 1930, más del 90% de las tierras agrícolas ya estaban colectivizadas y los hogares rurales convertidos en granjas comunales— lo que le valió a Duranty el Pulitzer en 1931.

«Las ferocidades bolcheviques»
No cabe duda de que la postura adoptada después por Duranty, convertido en uno de los periodistas más influyentes de su tiempo, y cuyas crónicas eran publicadas también en España, fue enormemente útil para el régimen soviético. Una herramienta perfecta para mejorar su imagen en el exterior, atendiendo a las preocupaciones del propio Stalin. Numerosos fueron los casos de pueblos y granjas colectivas montadas como teatros, incluso con actores, para engañar por completo a ilustres visitantes extranjeros. Es el caso del primer ministro francés, Edouard Herriot, del arzobispo de Canterbury y del mismo Bernard Shaw, el famoso y polémico dramaturgo irlandés que visitó la URSS durante una de sus peores hambrunas y decidió descartarla con un comentario de lo más frívolo: «¡Nunca he comido tan bien como durante mi viaje a Rusia».

Stalin, durante uno de sus discursos, en 1939
Stalin, durante uno de sus discursos, en 1939 - ABC
No hizo falta con el reportero del «New York Times». Stalin supo ganárselo con el tiempo, haciendo todo lo posible para garantizar que tuviera una calidad de vida muy alta en Moscú y perdiera el interés por contar la tragedia que vivía el resto de la población. Le proporcionaron una vivienda enorme y un lujoso automóvil con chófer para que paseara a su amante rusa. Le concedieron el mejor acceso a la información del Estado (la que interesaba difundir) y pudo entrevistar a Stalin hasta en dos ocasiones. Un privilegio que no estaba al alcance de nadie. La última de ellas, en diciembre de 1933, fue recogida en España por el diario « La Nación», sin que en ella se atisbara la más mínima crítica al gobierno bolchevique ni rastro de sus atrocidades.

La cobertura que hizo Duranty sobre aquella gigantesca carestía, primero, y sobre el periodo conocido como el «Gran Terror», después, convirtió a la Unión Soviética en un país idílico en las páginas del diario más influyente de la democracia más poderosa del mundo. Los supuestos reportajes de investigación del «New York Times» no se distinguían en nada de los publicados por los serviles periódicos comunistas, ya fueran estos occidentales o soviéticos. Y aunque él mismo Duranty había afirmado en alguna ocasión que «el periodismo trataba de encontrar una buena historia y contarla de la manera mejor posible», parecía que allí ya no las veía. No había denuncias que comprobar. El corresponsal había decidido apostar por Stalin, del que fue muchas veces huésped, y no le quedó más remedio que ignorar sus crímenes para conservar su reputación. Vio solo lo que quería ver, sucumbiendo a las tesis socialistas más que a lo que ocurría delante de sus ojos.

El holocausto, en ABC
Es imposible que no tuviera ningún tipo de información sobre aquel exterminio, incluso viviendo en su burbuja de cristal. En primer lugar, porque hasta ABC pudo contarlo desde España incluso a sabiendas de que el régimen ruso gozaba de las simpatías del gobierno de la Segunda República. En 1933, por ejemplo, este periódico publicó en exclusiva una carta de la hija de Tolstoi criticando las atrocidades de Stalin: «Desde hace quince años el pueblo ruso padece esclavitud, hambre y frío. El Gobierno bolchevique sigue oprimiéndole y le arrebata su trigo y otros productos que envía al extranjero porque necesita dinero. Lo hace no sólo para comprar maquinaria, sino para hacer la propaganda comunista en el mundo entero. Y si los campesinos protestan y ocultan trigo para sus familias hambrientas, se les fusila», decía la misiva.

Y en segundo lugar, porque otros corresponsales que hicieron el mismo viaje que Duranty a Ucrania en marzo de 1933, sí que se atrevieron a contarlo. Es el caso del periodista del «Manchester Guardian» y el «New York Evening Post», Gareth Jones, que quiso informar sobre lo que otros callaban, mientras el corresponsal del «New York Times» no tenía el más mínimo pudor en anunciar alegremente a sus lectores que había visto lo suficiente como para afirmar categóricamente que los rumores sobre el hambre eran ridículos. «He caminado a través de pueblos y granjas colectivas. Por todos lados oí el mismo grito: "No hay pan. Nos estamos muriendo"», describia Jones, antes de explicar que los comunistas negaban esta situación o echaban la culpa de la falta alimentos a los campesinos.

Walter Duranty, en 1919
Walter Duranty, en 1919 - ABC
Duranty no tardó mucho tiempo en publicar otros artículos en los que calificaba la historia de «exagerada y de propaganda malintencionada». Como consecuencia de ello, Jones fue expulsado de Rusia y se fue a explorar el Extremo Oriente, mientras su oponente siguió con su tarea de desinformación. En septiembre de 1933 fue el primer corresponsal en visitar el norte del Cáucaso, afectado también por aquella terrible epidemia: «El uso de la palabra “hambruna” en relación con esta zona es un verdadero absurdo. Las historias que circulan en Berlín, Riga, Viena y otras ciudades acerca de las supuestas hambrunas son un intento de última hora de elementos hostiles a la Unión Soviética para impedir su reconocimiento por parte de Estados Unidos», insistía. El periodista obviaba el hecho de que Stalin hubiera ordenado un año antes incrementar la produccion de las granjas colectivas de Ucrania para disponer de más grano que exportar y dejar sin nada a la población. Ni el hecho de que, además, hubiera bloqueado las fronteras para que no le llegase a esta comida del exterior. La consecuencia «inventada por el enemigo» de estas políticas fueron 25.000 muertos al día, sobre todo niños.

Y cuando tres años más tarde comenzó la « Gran Purga» en la que cerca de 700.000 exmiembros del Partido Comunista fueron ejecutados, dispensó a los estadounidenses otra afirmación igualmente categórica: es impensable que Stalin, junto al comisario del Pueblo de Defensa, Kliment Voroshílov, el mariscal Semión Budionni y el Tribunal Militar hayan podido condenar a muerte a sus amigos sin pruebas abrumadoras de su culpabilidad.

Retirar el Pulitzer
En junio de 2003, 80 años después, ABC informaba de que la organización del premio Pulitzer estaba examinando una demanda del Comité del Congreso Ucraniano de Estados Unidos (UCCA, por sus siglas en inglés) para retirar el galardón a Duranty. Consideraban que todos sus reportajes de la Unión Soviética eran enaltecedores de la figura de Stalin y le criticaban porque hubiera negado la gran hambruna que acabó con millones de ucranianos. «Cuando recibimos quejas las estudiamos seriamente», advertía Sig Gissler, administrador de los premios y profesor de periodismo en la Universidad de Columbia. La cuestión, añadió, ya «fue revisada de manera extensa en 1990 por la organización» y decidieron «no retirárselo porque fue concedido en una era diferente y bajo circunstancias diferentes».

El «New York Times», por su parte, ya había dejado claro muchos años atrás que las crónicas enviadas por Walter Duranty desde Moscú durante los años 30 «son una muestra del peor periodismo publicado por este diario». Aunque también puntualizó que, igualmente, «el premio le fue concedido por un grupo específico de historias de 1931» sobre el plan económico quinquenal y «no sobre el hambre que azotó a Ucrania con fuerza en 1932 o 1933».

Como se preguntaba el intelectual francés Jean François Revel en su libro « El conocimiento inútil» (Planeta, 1989): «Imaginad que un periodista europeo, encontrándose en Estados Unidos hacia 1860, hubiera escrito en su periódico que, después de haberse desplazado al lugar de los hechos, “los rumores de guerra civil son ridículos” y es “impensable” que se esté disparando un solo tiro en toda la extensión del territorio de la Unión. ¿Qué idea se haría del nivel del periodismo del siglo XIX un historiador norteamericano que leyera hoy el “reportaje” de Duranty».
(https://www.abc.es/historia/abci-escondio-york-times-peores-matanzas-stalin-decada-1930-201902122315_noticia.html#vca=mod-sugeridos-p3&vmc=relacionados&vso=por-que-escondio-the-new-york-times-las-peores-matanzas-de-stalin&vli=noticia.video.historia)