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jueves, 25 de febrero de 2021

El izquierdismo de Adolf Hitler retratado por uno de sus más fieles consejeros y confidentes

 


Despreciaba el capitalismo y defendía un socialismo con base nacionalista

El izquierdismo de Adolf Hitler retratado por uno de sus más fieles consejeros y confidentes

La idea de que el nazismo es una ideología de extrema derecha, más próxima al liberalismo o al conservadurismo que al marxismo, es uno de los mitos políticos más extendidos de hoy en día.

El trampolín comunista de Hitler
El desfile conjunto nazisoviético de 1939 en Polonia que algunos niegan, en vídeo

Un socialismo nacionalista frente al socialismo internacionalista de Marx

“Hay mucho más en común entre un comunista y un nazi que entre cualquiera de estos y un liberal, o un conservador”, como bien señaló anteayer Carlos López Díaz en un artículo que os recomiendo leer (como todos los que él escribe en su excelente blog). De hecho, la costumbre de hablar de “nazismo” se ha impuesto por algo más que simple economía del lenguaje: a muchos izquierdistas les incomoda recordar el nombre completo de esa ideología es “nacional-socialismo”, es decir, un socialismo que se distingue principalmente del formulado por Karl Marx y Friedrich Engels en que el primero es nacionalista y el segundo es internacionalista. De hecho, la similitud es tan fuerte que hoy en día hay numerosos ejemplos de socialismo nacionalista inspirado en el marxismo. En España, por ejemplo, hay partidos de extrema izquierda como el Bloque Nacionalista Galego (BNG) o la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) que conjugan el izquierdismo marxista con el nacionalismo.

Las memorias de Otto Wagener, consejero y confidente de Hitler

Hoy en día tenemos un valioso testimonio sobre el carácter socialista del dictador y genocida Adolf Hitler, aunque es muy poco conocido por el gran público: se trata de las memorias de Otto Wagener, consejero y confidente del líder nazi y uno de los miembros de primera hoy de su partido. Wagener escribió esas memorias en 1946, cuando era prisionero de los británicos, y arrojan mucha luz sobre los primeros años del Partido Nazi. A diferencia de otros antiguos líderes nazis, Wagener siguió adorando a Hitler toda su vida, así que se trata de unas memorias escritas por un seguidor fiel que seguía creyendo en esa perversa ideología totalitaria. Y lo más llamativo de esas memorias es que dejan en evidencia la proximidad de Hitler a los postulados socialistas.

Hitler aspiraba a “recorrer el camino del individualismo al socialismo sin revolución”

En el libro, publicado siete años después de la muerte de Wagener (y que Yale University Press publicó en inglés en 1985, edición a la que me refiero en esta entrada), el dirigente nazi cita palabras de Hitler mostrando su deseo “encontrar y recorrer el camino del individualismo al socialismo sin revolución, sin la destrucción de los tesoros más preciados, sin aniquilar vidas irremplazables y sin regresión a un nivel más bajo de civilización y cultura” (página 14). Según Wagener, Hitler se mostraba crítico con quienes apelaban a la ley y la tradición (desde una órbita conservadora, se entiende), afirmando que “ley y esta tradición nacieron en el pensamiento individualista y son los pilares de un tiempo pasado. Lo que cuenta es establecer nuevas leyes y nueva autoridad en lugar de viejas tradiciones. Si esto no se hace, descubrirán que el camino hacia la reconstrucción socialista no se transitará de acuerdo con el plan y de manera pacífica, sino que la revolución derribará estos pilares, derribando la estructura del individualismo. Pero la mayoría de ellos nunca han leído a Marx, y ven la revolución bolchevique como un asunto privado de Rusia”.

El líder nazi pretendía “convertir el Pueblo alemán al socialismo”

En la página 16, Wagener cita palabras de Hitler en las que éste habla de “la diferencia entre la antigua era del individualismo y el socialismo que está en el horizonte”, y añade: “En el socialismo del futuro … lo que cuenta es el todo, la comunidad del Pueblo. El individuo y su vida juegan solo un papel subsidiario. Puede ser sacrificado: está preparado para sacrificarse si todo lo exige, si la comunidad lo exige”. Un colectivismo que tiene poco que envidiar al comunista y que choca de lleno con el individualismo liberal. De hecho, el desprecio de Hitler por los individualistas se plasma en esa misma página en una cita aún más llamativa: “Es comprensible por qué el bolchevismo simplemente eliminó tales criaturas. Eran inútiles para la humanidad, nada más que una carga para su Pueblo. Incluso las abejas se deshacen de los drones cuando ya no pueden estar al servicio de la colmena. Los procedimientos bolcheviques son, pues, bastante naturales”. Hitler añade: “Pero ese es precisamente el problema que nos hemos propuesto resolver: convertir el Pueblo alemán al socialismo sin simplemente matar a los viejos individualistas, sin destruir la propiedad y los valores”.

Quería atraer al Partido Nazi “a todos los socialistas, incluso a los comunistas”

En la página 23, Wagener plasma una cita de Hitler en la que éste afirma: “Vivimos en una época de grandes cambios radicales, como he dicho antes: una evolución del individualismo al socialismo, del interés propio al interés público, del ‘yo’ al ‘nosotros'”. Aunque es cierto que más adelante Hitler manifestó un abierto rechazo hacia el bolchevismo (no menor que el que tenían muchos socialdemócratas y anarquistas), Wagener escribió en la página 26 estas otras palabras del futuro dictador alemán antes de su ascenso al poder: “Pero los nacionalsocialistas queremos precisamente atraer a todos los socialistas, incluso a los comunistas; deseamos ganarlos de su campo internacional al nacional”. Es una estrategia que debió tener éxito, pues desde 1930 el Partido Comunista Alemán (KPD) también intentó atraer a militantes nazis -y también evitar la marcha de militantes comunistas al Partido Nazi- haciendo un discurso más nacionalista, una estrategia conocida como Scheringer-Kurs y en la que se llegó incluso a editar un panfleto, titulado “Programmerklärung zur nationalen und sozialen Befreiung des deutschen Volkes” (Declaración programática para la liberación nacional y social del pueblo alemán), con un fuerte contenido nacionalista.

El desprecio de Hitler por el liberalismo y el capitalismo

En las memorias de Wagener también se recogen citas de Hitler que demuestran su profundo desprecio por el liberalismo y el capitalismo. En una de ellas, recogida en la página 59, afirma: “el liberalismo económico estén al mando de las democracias autoritarias, que en realidad no son democracias en absoluto”, añadiendo que en las naciones “dominadas por el capitalismo” la palabra democracia “se deriva, no de demos, el pueblo, sino del demonio, el diablo”. En la página 148 aparece esta otra cita de Hitler: “El individualismo, que está en proceso de ser reemplazado por el socialismo, y estamos decididos a echar una mano para abolirlo y reemplazarlo, en realidad ya está siendo enterrado por la industrialización”. En la página siguiente, el líder nazi expresa así la afinidad de sus propósitos respecto del comunismo: “Lo que el marxismo, el leninismo y el estalinismo no lograron, estaremos en condiciones de lograrlo”.

“¡Queremos comenzar implementando el socialismo en nuestra nación, entre nuestro Pueblo!”

Wagener muestra en la página 170 hasta qué punto Hitler tenía una estrategia internacional muy similar a la teoría del “socialismo en un solo país” formulada por Lenin y aplicada por Stalin: “primero, tendrá que haber nacionalsocialismo. De lo contrario, el pueblo y sus gobiernos no están preparados para el socialismo de las naciones. No es posible ser liberal con el propio país y exigir socialismo entre las naciones”. En la página 288 explica que es precisamente por eso por lo que su partido se llamaba nacional-socialista: “¡Queremos comenzar implementando el socialismo en nuestra nación, entre nuestro Pueblo! No es hasta que las naciones individuales sean socialistas que puedan dirigirse al socialismo internacional”. Estos planteamientos explican hechos como, por ejemplo, que de 241 cuestiones votadas en el Reichstag y en el parlamento estatal de Prusia en 1929 y 1930, nazis y comunistas coincidiesen en el 70% de las ocasiones, y ya una vez en el poder, el pacto entre Hitler y Stalin por el que se repartieron Polonia en 1939, incluso haciendo un desfile conjunto para celebrar su victoria contra los polacos.

Foto principal: Adolt Hitler retratado por su fotógrafo personal, Heinrich Hoffmann, mientras ensayaba sus discursos en 1925.

(https://www.outono.net/elentir/2020/02/20/el-izquierdismo-de-adolf-hitler-retratado-por-uno-de-sus-mas-fieles-consejeros-y-confidentes/?fbclid=IwAR2hCJG-OTVUZ33Dsz8oe7osMZy89LcWq3KzmHL_izbJn5wt1hI1X4GRh3M)

viernes, 13 de marzo de 2020

La más exitosa mentira de Marx fue llamar «ciencia» a sus creencias místicas

El marxismo es sin lugar a dudas para sus creyentes la única verdad, la todopoderosa verdad revelada de una dialéctica material incuestionable
OPINIÓNCOLUMNISTASDESTACADO
Por Guillermo Rodríguez González Actualizado Mar 4, 2020

El marxismo es, en su sentido más estricto, una religión. (Foto: Flickr)
Hace ya tiempo había tomado yo nota delque la crítica socialista de Bakunin a Marx fue perfectamente acertada en sus predicciones. Empleando similares conceptos a los de Marx de conflicto de clases, concluía que una dictadura del proletariado daría lugar a una nueva clase opresora y a una nueva opresión. Lo que no previó, porque ningún socialista podría preverlo sin por ello dejar de ser socialista, es que esa nueva clase caería finalmente por la inherente inviabilidad del totalitarismo económico en una sociedad compleja.

En lugar de ello, temió que tal totalitarismo pudiera llegar a ser el permanente fin de la historia en lugar de dar lugar a su superación dialéctica por un comunismo superior especialmente si ya no hay, según Marx, lucha de clases más que contra los remanentes de la burguesía capitalista derrotada.

Bakunin adelantó la gris realidad del totalitarismo marxista y la hegemonía de una clase al mando de la dictadura en nombre del proletariado. Diljas hubo de experimentarlo para llegar a aceptarlo mientras la mayoría de los marxistas no lo aceptó ni lo sufrió en carne propia.

¿Es religión el marxismo, como he sosteniendo más de una vez? Pues en tanto aceptemos que la mejor definición de religión sería la creencia del hombre en una innegable realidad que le trasciende y a la cual se subordina encontrando significados transcendentes para sí mismo y para otros al “religarse” con ella mediante ritos específicos, no queda la menor duda que el marxismo sería por definición una religión. Por lo demás el marxismo es sin lugar a dudas para sus creyentes la única verdad, la todopoderosa verdad revelada de una dialéctica material incuestionable que trasciende toda religión revelando la auténtica naturaleza de todo lo existente y profetizando el fin de la historia.

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Claro que a muchos les confunde el que los marxistas coloquen a toda religión en el terreno de la superestructura ideológica como mera mistificación de los intereses de la clase dominante, que proclamen ateísmo y persigan desde el poder la religión, en la medida de lo posible. Pero eso lo único que nos revela es que se trata de una religión totalitaria tan completa que no se limita a la negación y exterminó de cualesquiera otras, a las que califica de falsas y supersticiosas, sino que se siente obligada a autodenominarse ciencia, definiendo a la ciencia como todo lo contrario de lo que la ciencia es.

En la definición marxista de ciencia, ciencia para el creyente marxista es a la vez, dialéctica material y verdad última e incuestionable. Cuando a eso sumamos su definición polilogista de superestructura ideológica, y tomamos nota del que no sería raro para una religión proclamarse como única verdadera negando toda otra como superstición, lo que hace Marx es un truco de prestidigitador con los significados para definir como “científicas” un conjunto de afirmaciones sin prueba alguna. Y pasar su dogmática por teoría de una ciencia histórica, la que por lo demás se ha revelando falsa hasta el último detalle. Pero que subsiste porque al reclamar para sí la naturaleza de verdad incuestionable, última y definitiva, pertenece al terreno de la religión en la que el creyente puede aferrarse a su creencia contra toda evidencia.

En una religión con tiempo lineal, una tesis en creatología (teología de la creación) generalmente debe tener correspondencia en escatología (teología del fin de los tiempos). La gran pregunta de la creatología cristiana es saber por qué realizó Dios la creación. Y la respuesta agustiniana, adoptada por la iglesia ortodoxa oriental, católica romana, así como las principales denominaciones protestantes y evangélicas, es que fue por infinita bondad. Diferentes grupos heréticos, desde los primeros tiempos del cristianismo, han dado respuestas alternas entre las que destaca la idea que Dios creó al mundo por su propio sentimiento de insuficiencia y necesidad de desarrollarse. La filosofía de Plotino parte de ahí y postula que la creación es la ruptura de una unidad original ansiosa de desarrollarse, que en su separación debería tender a restablecer tal unidad original, pero ya en plenitud final, una vez desarrolladas las partes.

Las consecuencias políticas de esa creatología y escatología de la alienación han incluido la agitación revolucionaria comunista desde muy temprano, relacionando la inevitabilidad del triunfo de la revolución comunista con el profetizado segundo advenimiento. La hegeliana idea de la superación de la alienación del hombre de Dios como un descubrimiento por parte de la especie humana de su naturaleza divina es la clave de la posibilidad de una creatología y escatología potencialmente atea y/o materialista. Desarrollando esa potencialidad, el marxismo obtiene de su dialéctica material de la historia la misma fe revolucionaria que herejías cristianas –con las que comparte tradición y ritos– obtenían de su interpretación de las profecías del fin de los tiempos, con la ventaja de no sufrir competencia de otras interpretaciones de unos textos sagrados de los que ha prescindido. Con motivos tan claros como los de la descalificación de Marx a sus antecesores socialistas que calificaría despectivamente de utópicos, la generalidad de los marxistas ha preferido ignorar la larga historia del comunismo, una historia comprometedora para ellos en más de un sentido, y así, el común de marxistas y filomarxistas suelen ignorar que primera revolución comunista en tomar el poder y gobernar de manera efímera no fue la comuna de París, sino la revolución anabaptista de 1534 en Münster.

Con esta columna, que intenté redactar para que fuera razonablemente interesante por sí misma, doy completa respuesta a varios comentarios, objeciones y argumentos interesantes que me han enviado algunos lectores sobre un par de columnas recientes en que me refería al marxismo como religión, sin agotar a quien esto lea con la detallada cita de las mismas.
(https://es.panampost.com/guillermo-rodriguez/2020/03/07/la-mentira-de-marx-fue-llamar-ciencia-a-sus-creencias-misticas/?fbclid=IwAR2MX80KgQtuS8A1YxE8DAma5BVUo5CwZJJ7qAPYLGUk1V5G5IyGdj849PU)

viernes, 29 de marzo de 2019

La secta marxista comunista se fundamenta en el odio y la mentira


Marx, fundador de la secta comunista marxista.


Henry Hazlitt marzo 27, 2019

Todo el evangelio de Karl Marx se puede resumir en dos frases: Odia al individuo más exitoso que tú. Odia a cualquier persona que esté en mejor situación que la tuya.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admite que el éxito de alguien puede ser derivado de su esfuerzo propio, de su capacidad, de su preparación, de su superioridad en determinada actividad. Nunca acepte que el éxito de alguien puede venir de su contribución productiva a algún sector de la economía, contribución que fue apreciada por personas que voluntariamente adquirieron sus servicios. Jamás atribuya el éxito de alguien a sus virtudes, sino a su capacidad de explotar, engañar y espoliar.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admita que pudiste no haber llegado a ser aquello con lo que siempre soñaste debido a alguna debilidad o incapacidad tuya. Jamás admitas que el fracaso de alguien puede ser debido a los defectos de esa persona – pereza, incompetencia, imprudencia, incapacidad o ignorancia.

Por encima de todo, jamás creas en la honestidad, objetividad o imparcialidad de alguien que no esté de acuerdo. Cualquiera que discrepe de usted ciertamente es un alienado al servicio de la burguesía y del “capital”.

Este odio básico es el núcleo del marxismo. Es su fuerza motriz. Es lo que impulsa a sus seguidores. Si tú juegas fuera del materialismo dialéctico, del armazón hegeliano, de las jerarquías técnicas, del análisis ‘científico’ y todas las innumerables palabras presuntuosas, quedará el núcleo del marxismo: el odio y la envidia enferma del éxito, que son la razón de ser de toda esta ideología.

 About the author
 Related posts

Henry Hazlitt
fue un periodista que escribió acerca de los negocios y la economía en publicaciones como The Wall Street Journal , The Nation , The American Mercury , Newsweek , y The New York Times . Es ampliamente citado en círculos tanto libertarios como conservadores 
(https://misesreport.com/el-marxismo-se-basa-en-el-odio-y-la-envidia/?fbclid=IwAR1xpaj1Hm4VxTg6D1u2coLboUNOaR95TEmFXOcIpEWhmzX9CZVWfvjTHBw)

miércoles, 28 de febrero de 2018

El origen masónico y satanista del comunismo marxista


El comunismo, creación de satanistas (Marx) y masones (Engels).

titolo le radici occulte del socialismo
di Jean Vandamme 1

socialismo e massoneria

socialismo e massoneria



Se la tesi di dottorato di Nicholas Goodrick-Clarke intitolata The Occult Roots of Nazism: Secret Aryan Cults and Their Influence on Nazi Ideology: The Ariosophists of Austria and Germany, 1890-1935 (The Aquarian Press, Wellingborough 1985) mostra l'influenza preponderante delle Logge nella genesi del nazionalsocialismo, lo stesso si può dire per il comunismo, il quale è solamente una forma radicale dell'ideologia socialista. Resta tuttavia da spiegare perché questi regimi totalitari si sono liberati dalla tutela delle Logge per poi osteggiarle. Allo stesso modo, ci si può legittimamente chiedere quale interesse abbia avuto la Massoneria a produrre tali mostruosità. Questo articolo ci propone alcune risposte a partire da citazioni estratte da testi massonici sull'argomento.





  Gli iniziati dietro ogni ideologia - Introduzione di VLR


È bene sapere che nazisti e massoni avevano qualcosa in comune. Ecco nuova luce sulle ragioni della loro reciproca ostilità. Il fenomeno dei rapporti delle Logge con l'estrema destra è cosa nota da molto tempo: già il massone René Guénon (1886-1951) 2, nella sua lettera del 12 ottobre 1936 a R. Schneider, affermò a proposito di Benito Mussolini (1883-1945): «D'altronde, corrisponde a verità il fatto che (Mussolini) era massone, e - dettaglio divertente - la camicia nera con cui fece il suo ingresso a Roma gli era stata offerta dalle Logge di Bologna» 3. La questione merita di essere approfondita ma, certamente, tutto accadde come se si fosse prodotto uno scisma all'interno di ciò che può essere definita «la Chiesa Iniziatica»:



- da un lato, le obbedienze classiche, vicine all'internazionalismo e all'egualitarismo;

- dall'altro, alcune Logge come la Società Thule, l'Ordine del Nuovo Tempio, l'Ordo Templi Orientis (O.T.O.) 4, e altre organizzazioni gnostiche, élitarie, spesso fondate su un'inasprita ideologia razzista.



L'opera di Nicholas Goodrick-Clarke ha l'immenso merito di rivelare che dietro ai movimenti politici del XX secolo, si nascondevano spesso dei guru, ossia degli Alti Iniziati. In definitiva, se si osservano gli avvenimenti tenendo conto di questo fattore nascosto, ci si accorge che la Rivoluzione, sotto le sue diverse maschere, non è nient'altro che una colossale manipolazione dei popoli per mezzo delle ideologie. L'internazionalsocialismo è mostruoso tanto quanto il nazionalsocialismo. Stalin (1878-1953), Mao (1893-1976) e Pol Pot (1928-1998) non hanno nulla da invidiare ad Adolf Hitler (1889-1945). In ciò non c'è niente di stupefacente: questi fratelli-nemici hanno le stesse origini iniziatiche.



 rené guénon

 società thule

 ordo templi orientis

Da sinistra: René Guénon, il simbolo della Società Thule e quello dell'Ordo Templi Orientis.



  Le origini massoniche del socialismo


Tutti coloro che dubitano di tale filiazione dovrebbero consultare il Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie («Dizionario della Massoneria»), pubblicato da Daniel Ligou (Parigi 1987). Quest'opera autorizzata è molto istruttiva. Da essa, apprendiamo che tra i numerosi massoni, che furono gli apostoli del socialismo, figurano: 


- Il conte de Saint-Simon (Claude-Henry di Rouvroy; 1760-1825). «Il fondatore del sansimonismo era stato iniziato nel 1786 alla Loggia "L'Olympique de la Parfaite estime", all'Oriente di Parigi e alla Società Olimpica» (pag. 1079);

- Pierre Leroux (1797-1871). «Filosofo, giornalista e scrittore socialista, tipografo, membro della Costituente del 1848 poi della Legislativa. Membro della Loggia "Les Droits de l'Homme", Oriente di Grasse» (pag. 695).

- Louis-Auguste Blanqui (1805-1881). Secondo il Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie, il famoso teorico socialista fu «membro degli "Amis de la Vérité" ("Amici della Verità") intorno al anni 1830, e del "Temple des Amis de l’Honneur Français" ("Tempio degli Amici dell'Onore Francese") nel 1842» (pag. 141).



saint-simon

pierre leroux

louis-auguste blanqui

Da sinistra: Saint-Simon, Pierre Leroux e Louis-Auguste Blanqui.


- Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865). Il padre del socialismo francese, prima amico e poi avversario di Karl Marx (1818-1883), venne iniziato «non senza avere esitato» per molto tempo «l'8 gennaio 1847, alla Loggia di Besançon "Spucar", come riportato anche nell'opera "De la justice dans la Révolution et dans l'Église" ("La giustizia nella Rivoluzione e nella Chiesa"; 1858). La sua iniziazione è celebre soprattutto per il fatto che Proudhon, alla terza domanda d'ordine, "Doveri dell'uomo verso Dio", rispose: "La guerra"»! (pag. 967).

- Louis Blanc (1811-1882). «Militante repubblicano, poi socialista, membro del Governo provvisorio del 1848, deputato di Parigi nel 1871, poi senatore. Blanc venne iniziato in esilio, alla Loggia "Les Sectateurs de Menés ("I Seguaci di Menés"), all'Oriente di Londra, prima del 1854, data nella quale gli venne conferito il 93º Grado del Rito di Memphis e Oratore del Supremo Consiglio di questo Grado» (pagg. 140-141).

- Mikhail Bakunin (1814-1876). «Il principe Mikhail Bakunin, anarchico russo, nato l'8 maggio 1814 a Premoukhino (oggi Kalinine), venne educato da un padre massone, un aristocratico liberale che sosteneva di avere assistito alla presa della Bastiglia [...]. Divenuto massone nel 1845 [...], Bakunin si era avvalso di questa qualità nel 1848, ma non si sa molto sulla sua iniziazione [...]. Giunto a Parigi nel 1844, frequentò Lamennais, George Sang, Michelet, Nicolas Herzon e il "Fratello" Louis Blanc» (pag. 102).

- Lenin (Vladimir Ilyich Ulyanov; 1870-1924). «Vladimir sarebbe stato iniziato alla Loggia "L'Union de Belleville", all'Oriente di Parigi, prima della guerra del 1914. Ma essendo andati perduti gli archivi di questa Loggia, non si possiedono tracce formali dell'appartenenza di Lenin alla Massoneria. Tutto ciò che si sa con certezza è che Ulyanov fu amico di "Montehus” (1872-1958), un cantante antimilitarista che, precisamente, era membro della Loggia "L'Union de Belleville" nello stesso periodo» (pag. 693). Sapete a chi si deve L'lnternationale, questo canto rivoluzionario diventato l'inno internazionale dei partiti socialisti e comunisti, e che fu anche l'inno sovietico fino al 1936? Ce lo dice il Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie (pag. 954): ad un massone!

- Eugène Pottier (1816-1887), «anarchico francese, nato nel 1816, partecipò alle Rivoluzioni del 1830, del 1848 e del 1871. Fu sindaco del dipartimento dell'IIe sotto la Comune di Parigi. Condannato a morte, si rifugiò in Belgio, in Inghilterra e in America dove venne iniziato nel 1875 alla Loggia "Les Égalitaires" ("Gli Egualitari"), fondata a New York dai proscritti della Comune. Ritornato in Francia nel 1887, volle farsi regolarizzare affiliandosi alla Loggia parigina "Le Libre Examen" ("Il Libero Esame"), ma l'autore dell'Internazionale morì alcuni giorni dopo» (pag. 954). Di fatto, è attestato storicamente che Pottier compose nel 1871 la poesia che fu messa in musica da Pierre Degeyter (1848-1932) nel 1888 ed eseguita per la prima volta lo stesso anno per la festa dei lavoratori di Lille.



pierre-joseph proudhon

louis blanc

eugène pottier

Da sinistra: Pierre-Joseph Proudhon, Louis Blanc ed Eugène Pottier.



  Massoneria e comunismo


Anche se, come abbiamo visto, non si può affermare con certezza che Lenin fosse massone, una cosa è certa: tra la Massoneria e il socialismo radicale - il comunismo - non c'è vera opposizione. L'incompatibilità proclamata nel novembre 1922 al IV Congresso dell'Internazionale non deve ingannarci. In Francia, ad esempio, numerosi fondatori del giovane Partito Comunista erano massoni: 


- Ludovic-Oscar Frossard (1889-1946), Segretario generale del giovane Partito Comunista Francese, ma ostile alla «bolscevizzazione» del Partito, sconfessato dall'Internazionale a causa del suo atteggiamento al II Congresso del Partito Comunista Francese, e per il suo rifiuto della 22ª condizione di Mosca (il Kominternl'humanité vietò l'appartenenza alla Massoneria), si dimise il 1º gennaio 1923. Creò allora il Partito Comunista Unitario (PCU, che nel 1924 divenne, dopo fusione con altri gruppi dissidenti, l'Unione Socialista Comunista).

- André Morizet (1876-1942). Membro fondatore del Partito Comunista, fu ostile alla 22ª condizione di Mosca, che vietava l'appartenenza alla Massoneria di cui era membro (Grand'Oriente di Francia). Escluso dal Komintern nel gennaio del 1923, con Ludovic-Oscar Frossard, per le stesse ragioni, uscì dal Partito Comunista Francese ed entrò nell'l'Unione Socialista Comunista rimanendovi fino al 1927.

- Antonio Coen (1885-1956). Iniziato alla Gran Loggia, membro dell'ufficio del Partito Comunista, dal quale si staccò dopo il IV Congresso dell'Internazionale. Alcuni anni più tardi, divenne Gran Maestro della Gran Loggia di Francia.

- Zéphirin Camélinat (1840-1932). Tesoriere della Section Française de l'Internationale Ouvrière («Sezione Francese dell'Internazionale Operaia»; SFIO), si riunì ai maggioritari comunisti del Congresso di Tours nel 1920, e favorì la nascita del comunismo in Francia. Nel 1921, egli vendette le azioni del giornale L'Humanité, (fondato da Jean Jaurès), al Partito Comunista Francese. Nel 1924, fu candidato alle elezioni presidenziali, ed ottenne ventun voti sull'insieme dei deputati e dei senatori. Malgrado le condizioni di Mosca, fu la sola personalità del Partito Comunista Francese ad essere al tempo stesso membro del Komintern e della Massoneria.

- Charles Lussy (1883-1967). Fin dalle elezioni legislative del 1914, egli difese i colori della Section Française de l'Internationale Ouvrière. Dopo la Grande Guerra, entrò nell'Humanité, poi seguì la maggioranza del Partito di Jean Jaurès (1859-1914) nella sua adesione all'Internazionale comunista. Rimase nel Partito Comunista per due anni. All'inizio del 1923, Lussy lasciò il Partito Comunista Francese, e dopo una breve parentesi con l'Unione Socialista Comunista, tornò al Partito Socialista.

- Marcel Cachin (1859-1958). Padre fondatore del Partito Comunista, direttore del giornale L'Humanité, fu iniziato alla Massoneria nella Loggia La Concorde Castillonnaise.

- Antoine Ker (1886-1923). Sostenitore della III Internazionale, assistette, nel dicembre 1920, al Congresso di Tours e venne eletto nel Comitato Direttivo del Partito Comunista. Collaborò all'Humanité e a La Vie Ouvrière («La vita operaia»), e venne incaricato di curare i rapporti tra il Partito Comunista Francese, il Partito Comunista Tedesco e l'Internazionale. In questa cornice, andò a Mosca. Rimase in collegamento col Partito fino alla sua morte, ma «si sarebbe dimesso» dalla Massoneria.



ludovic-oscar frossard

andré morizet

zéphirin camélinat

Da sinistra: Ludovic-Oscar Frossard, André Morizet e Zéphirin Camélinat.



 ho chi minMa ce ne sono tanti altri, come Ho Chi Min (1890-1969), il liberatore-oppressore comunista del Vietnam. Nel n° 256 della rivista L'Histoire, Jacques Dalloz - che ha dedicato un'opera a tale questione - scrive: «Alcuni vietnamiti venuti in Francia, soprattutto per studiare, si fecero iniziare a Parigi o nelle città universitarie del Sud. Tra essi, il futuro Ho Chi Min. All'inizio dell'anno 1922, il giovane comunista si presentò per l'iniziazione alla Loggia della capitale "La Fédération Universelle" ("La Federazione Universale"), raccomandato dall'incisore Roger Boulanger […]. Nel dicembre dello stesso anno, la IV Internationale condannò la Massoneria, "un'istituzione segreta della borghesia radicale": un paradosso che non sembrò disturbare affatto il futuro dirigente vietnamita […]. Nell'agosto 1945 […], altri massoni andarono al potere, come Hoang Minh Giam, che i responsabili francesi consideravano a quel tempo l'eminenza grigia di Ho Chi Min, e che partecipò ai suoi governi per molti anni […]. La fine della guerra in Indocina portò un nuovo colpo alla Massoneria locale. Già moribonda, la Fratellanza tonchinese si spense col passaggio al comunismo del Nord Vietnam. L'installazione del nuovo regime portò - come negli altri Paesi comunisti - alla scomparsa della Massoneria. In questo caso, l'iniziazione di Ho Chi Min non fece alcuna differenza» 5. Tutto porta dunque a pensare che tra comunismo e Massoneria si è prodotto un movimento simile a quello che Goodrick-Clarke constata tra il nazismo e le Logge: sia un affrancamento progressivo dalla loro tutela, e in seguito un'ostilità, o addirittura una persecuzione di queste società di pensiero, considerate - a buon diritto - come il fermento di altre ideologie concorrenti.



Ci si può chiedere, dunque, per quale motivo le Logge abbiano suscitato ideologie contrapposte, col rischio, nelle loro forme radicali, di una persecuzione degli stessi massoni. Tenteremo di dare una spiegazione a questo dilemma alla luce di testi massonici sull'argomento.



  L'unità fondamentale di tutti i «Fratelli»


Ma - diranno gli scettici - come spiegare l'esistenza di certe obbedienze massoniche nei Paesi capitalisti che si sono dichiarate più volte ostili al comunismo? Ciò dimostrerebbe che i massoni non hanno una visione globale dell'avvenire dell'umanità. Ogni obbedienza lavorerebbe unicamente per conseguire gli scopi della nazione alla quale appartiene. Errore! Un testo fondante come le Costituzioni di Anderson (1723) proclama che riunendo gli uomini di tutti gli orizzonti la Massoneria persegue lo scopo di diventare «il centro d'unione e lo strumento per stringere un'amicizia sincera tra gli uomini che altrimenti sarebbero rimasti continuamente estranei».



L'obiettivo è noto: l'instaurazione di un Governo Mondiale. Ciò è rivelato da quell'altro testo fondamentale che è il Discorso di Ramsay (1737): «I nostri antenati, i crociati (i Templari; N.d.R.), vollero riunire in una sola fratellanza gli individui di tutte le Nazioni. Quale obbligo abbiamo verso questi uomini superiori che hanno immaginato un'istituzione il cui unico scopo è la riunione degli spiriti e dei cuori per renderli migliori e per formare col passare del tempo una Nazione Spirituale in cui, senza derogare ai diversi doveri che esige la diversità degli Stati, si creerà un Popolo nuovo che, riunendo numerose nazioni, li cementerà attraverso i legami della virtù e della scienza».



  Ideologie «opposte» come strumenti di «progresso»


Importa poco se questi uomini, una volta usciti dalle Logge, siano appartenuti a partiti politici o persino a Paesi antagonisti. Una volta reclutati, avranno avuto in comune certi principî che hanno fatto sì che, pur combattendosi tra loro, hanno collaborato alla Grande Opera, vale a dire all'edificazione della civiltà massonica mondiale. Un simile modo di procedere è efficace: si chiama dialettica. Non sono io a dirlo, ma Oswald Wirth (1860-1943), uno dei teorici ufficiali della Massoneria: «Il due è il numero del discernimento, che procede per analisi, stabilendo incessanti distinzioni sulle quali nessuno potrebbe basarsi. Lo spirito che nega di fermarsi in questa via si condanna alla sterilità del dubbio sistematico, all'opposizione impotente, alla contestazione continua [...]. Il due rivela il tre, e il Ternario non è che un aspetto più intelligibile dell'unità. La Tri-unità di ogni cosa è il mistero fondamentale dell'iniziazione intellettuale. Il massone, che orna la sua firma con tre punti in forma di Triangolo, lascia intendere che sa riportare, attraverso il Ternario, il Binario all'unità. Si si è realmente elevato all'altezza del punto che domina gli due altri, non si perderà mai nelle vane discussioni, perché percepirà senza difficoltà la soluzione che si sprigiona da un dibattito contraddittorio. Giudicando dall'alto senza il minimo pregiudizio e in tutta libertà di spirito, otterrà la luce dallo scontro dell'affermazione e della negazione» 6.



tesi antitesi e sintesi - processo triadico 



Ecco dunque chiarita la filosofia massonica: di due tesi (o di due forze) opposte, si utilizza la risultante che farà avanzare la causa. Avrete notato, en passant, l'analogia profonda con l'ideologia marxista. Nel libro Idéalisme et matérialisme dans la conception de l’Histoire («Idealismo e materialismo nella concezione della Storia»), il socialista Jean Jaurès rivendica la filiazione del socialismo dai sistemi filosofici massonici di Immanuel Kant (1724-1804) 7 e di Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) 8, considerati come tali dai massoni:



- Per Kant, lo sapete tutti, il problema filosofico consiste espressamente nel trovare la sintesi delle affermazioni contraddittorie che si presentano allo spirito dell'uomo: l'Universo è limitato o infinito? il tempo è limitato o infinito? La serie delle cause è limitata o infinita? Tutto è sottomesso all'universale e inflessibile necessità, o c'è spazio anche per la libertà delle azioni umane? Tante tesi e antitesi, negazioni e affermazioni, tra i quali lo spirito esita. Lo sforzo del filosofia kantiana è tutto nella soluzione di queste contraddizioni, di queste antinomie fondamentali.

- Infine è Hegel ad enunciare la formula di questo lungo lavoro, dicendo che la verità è nella contraddizione: coloro che affermano una tesi senza opporgli una tesi opposta errano e sono schiavi di una logica ristretta e illusoria. 



georg hegel

immanuel kant

Da sinistra: Georg Hegel ed Immanuel Kant.



Credo sia inutile ricordare agli adepti la dottrina di Marx, il quale è stato un discepolo intellettuale di Hegel: lo dichiara lui stesso, lo proclama nella sua introduzione al Capitale; sembra che anche Friedrich Engels (1820-1895), per alcuni anni, a causa di quella tendenza che porta l'uomoil capitale - das kapital che ha vissuto per molto tempo in un luogo a ritornare verso le sue origini, si sia applicato nello studio approfondito di Hegel. Una sorprendente applicazione di questa formula dei contrari la si trova in Marx il quale constata «l'antagonismo delle classi, lo stato di guerra economica, che oppone la classe capitalista alla classe proletaria […]. Secondo la vecchia formula di Eraclito che Marx ama citare ("La pace è solamente una forma, un aspetto della guerra; la guerra è solamente una forma, un aspetto della pace"). Non bisogna opporre l'uno all'altro: ciò che oggi è lotta, domani sarà l'inizio della riconciliazione. Il pensiero moderno dell'identità dei contrari (che i massoni definiscono "coincidentia oppositorum"; N.d.T.) si ritrova ancora in quest'altra concezione ammirevole del marxismo: "L'umanità è stata condotta fin qui, per così dire, dalla forza inconscia della Storia […]. Ebbene, quando sarà realizzata la rivoluzione socialista, quando l'antagonismo delle classi sarà cessato, quando la comunità umana sarà in possesso dei grande mezzi di produzione secondo i bisogni conosciuti e constatati dagli uomini, allora l'umanità verrà stata strappata al lungo periodo d'incoscienza in cui cammina dai secoli, spinta dalla forza cieca degli avvenimenti, ed entrerà nella nuova era in cui l'uomo anziché essere sottomesso alle cose regolerà l'andamento cose […]. Per Marx, questa vita incosciente è la condizione stessa e la preparazione della vita cosciente di domani, e così è ancora la Storia si incarica di risolvere una contraddizione essenziale. Ebbene, mi chiedo se non si può, se non si deve, senza mancare allo spirito stesso del marxismo, spingere oltre questo metodo di conciliazione dei contrari, di sintesi dei contraddittori, e cercare la conciliazione fondamentale del materialismo economico e dell'idealismo applicato allo sviluppo della Storia» 9.



Dopo questa lettura, non ci si può trattenere dal pensare che il socialismo si è adeguato alla dialettica massonica e l'ha sistematizzata ed interpretata in modo particolare ed esclusivo. Notiamo, en passant, l'analogia profonda del pensiero massonico e di quello socialista per via del loro carattere messianico, prometeico e olista. Sottolineiamo anche il loro obiettivo comune: l'unità e l'autonomia dell'umanità. Tuttavia, se, nelle righe precedenti, Jaurès illustra il concetto di dialettica marxista, ignoriamo ancora quello della dialettica massonica.



  Ordo ab chao, o la finalità dello Stato totalitario


Ed ecco un primo chiarimento. Commentando il motto massonico Ordo ab Chao («L'ordine a partire dal caos»), l'illustre massone René Guénon, rivela che, in realtà, le organizzazioni opposte vengono utilizzate come la «materia» dagli «Alti Iniziati» per farle concorrere alla Grande Opera: «Menzioneremo ancora, senza insistere oltremodo, un altro significato di un carattere più particolare che del resto è legato abbastanza direttamente a quello che abbiamo appena indicato, perché si riferisce tutto sommato allo stesso campo: questo significato si rifà all'uso, per farli concorrere alla realizzazione dello stesso piano d'insieme, di organizzazioni esterne incoscienti di questo piano, e apparentemente contrapposte le une alle altre, sotto un'unica direzione "invisibile" che è essa stessa al di là di tutte le opposizioni. In sé stesse, le opposizioni, grazie all'azione disordinata che producono, costituiscono certamente un tipo di "caos" meno apparente; ma si tratta precisamente di usare questo stesso "caos" prendendolo in qualche modo come la "materia" sulla quale si esercita l'azione dell0 "spirito" rappresentato dalle organizzazioni iniziatiche di ordine l'elevato e più "interiore" alla realizzazione dell'"ordine" generale, come, nell'insieme del "cosmo", tutte le cose che sembrano opposte tra loro non sono realmente, in definitiva, che elementi dell'ordine totale» 10.



Se le parole hanno un senso, questa si chiama manipolazione su scala continentale. Il risultato di queste manovre, accuratamente nascoste al profano, sarà, come si è visto, la creazione di un Governo Mondiale. E questo Superstato sarà totalitario. Il motto Ordo ab Chao non lascia su questo punto alcun dubbio: dopo il disordine (solve), sapientemente provocato sul piano nazionale e internazionale - disordine ottenuto adulando le passioni degli uomini e sviluppando ideologie contrapposte - verrà l'«ordine» massonico (coagula) che sarà brutale. A quelli che vorrebbero sapere ciò che gli Alti Iniziati pensano della Democrazia, consiglio la lettura dell'opera del massone René Guénon più esplicita su questo argomento, vale a dire La Crise du Monde Moderne («La Crisi del Mondo Moderno»), un libro fondamentale presso gli iniziati di estrema destra 11.



ordo ab chao

Simboli del 33º Grado massonico su cui appare il motto Ordo ab Chao.



  Conclusione


Forse qualcuno mi rimprovererà di aver fatto troppe citazioni. La natura stessa del mio scritto mi ha obbligato a farlo. Per essere creduti, bisogna portare delle prove, soprattutto in questo caso in cui la realtà sembra superare la fantasia. Ancora una volta ci viene presentata questa verità, ossia che tutte le ideologie sono figlie della Rivoluzione, e che tra esse e il cattolicesimo l'incompatibilità è totale.



Terminerò con una citazione presa dalla Bolla In Eminenti, nella quale Papa Clemente XII (1652-1740) condannò, con estrema chiaroveggenza, fin dal 1738, la Massoneria: «Già per la stessa pubblica fama Ci è noto che si estendono in ogni direzione, e di giorno in giorno si avvalorano, alcune società, unioni, riunioni, adunanze, conventicole o aggregazioni comunemente chiamate dei "Liberi Muratori" o "des Francs Maçons", o con altre denominazioni chiamate a seconda della varietà delle lingue, nelle quali con stretta e segreta alleanza, secondo loro Leggi e Statuti, si uniscono tra di loro uomini di qualunque religione e sètta, contenti di una certa affettata apparenza di naturale onestà. Tali società, con stretto giuramento preso sulle Sacre Scritture, e con esagerazione di gravi pene, sono obbligate a mantenere un inviolabile silenzio intorno alle cose che esse compiono segretamente. Ma essendo natura del delitto il manifestarsi da sé stesso e generare il rumore che lo denuncia, ne deriva che le predette società o conventicole hanno prodotto tale sospetto nelle menti dei fedeli, secondo il quale per gli uomini onesti e prudenti l'iscriversi a quelle aggregazioni è lo stesso che macchiarsi dell'infamia di malvagità e di perversione: se non operassero iniquamente, non odierebbero tanto decisamente la luce».


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Note



1 Traduzione dall'originale francese Les racines occultistes du socialisme a cura di Paolo Baroni. Scritto reperibile alla pagina web

http://christroi.over-blog.com/article-les-racines-occultistes-du-socialisme-44013000.html

2 Nel suo Dictionnaire critique de l’ésotérisme («Dizionario critico dell'esoterismo»), J.-P. Laurant precisa alla voce «René Guénon» (pagg. 576-578): «Guénon è nato nel 1886 a Blois. Di formazione scientifica, si dirige poi verso la filosofia. Durante lo stesso periodo, frequenta diversi ambienti occultisti tra cui l'Ordine Martinista di Papus e la Chiesa Gnostica Universale di Jules Doinel (1842-1902), di cui René Guénon ne sarà vescovo e dirigerà la rivista di questa "chiesa", "La Gnose", dal 1909 al 1912. Egli frequenta anche alcune Logge massoniche tra cui la Loggia Humanidad e la Loggia Thébah, emanazione della Gran Loggia di Francia. Egli frequenta anche il mago Papus, pseudonimo di Gérarde Encausse (1865-1916). Nel 1912, Guénon inizia alcuni studi di filosofia e nel 1917 viene abilitato all'insegnamento della filosofia. Insegna particolarmente a Sétif e a Blois. Contrariamente ai suoi contemporanei, non cerca di essere un caposcuola. Fin dai suoi primi libri, egli rigetta la modernità e il positivismo. Deluso dall'accoglienza riservata alle sue opere negli ambienti cattolici, Guénon parte in viaggio nel 1930 alla conquista dell'India, ma si installa in Egitto dove convertito all'islam, diventa Abdel Wahid Yahia e sposa la figlia di uno sceicco sufi. Muore in Egitto nel 1951. Egli ha avuto al tempo stesso un'influenza considerevole sia negli ambienti tradizionalisti (in cui si professa la gnosi "tradizionale"; nota di VLR) e massonici, ma anche negli ambienti artistici e letterari».

3 Cfr. J. Robin, René Guénon, Témoin de la Tradition («René Guénon, testimone della tradizione»), Ed. Guy Trédaniel, Chaumont 1986, pag. 275.

4 Sulla rivista Événement, di giovedì 4 novembre 1993, il giornalista Serge Faubert intitola il suo articolo Derrière la magie et l’irrationnel… l’extrême droite et l’affairisme. Enquête sur le mystérieux Groupe de Thèbes («Dietro la magia e l'irrazionale… l'estrema destra e l'affarismo. Inchiesta sul misterioso Gruppo di Tebe»). Si apprende che:

1) Uno dei pilastri del Gruppo di Tebe è Christian Bouchet, cantore del nazionalismo rivoluzionario, co-fondatore del gruppuscolo nazista Unité Radicale. «Esegeta di Crowley, Bouchet è anche il suo discepolo. È membro dell'Ordo Templi Orientis (OTO), l'obbedienza fondata dal mago inglese».

2) «Il Gruppo di Tebe intrattiene relazioni familiari col Grand'Oriente di Francia: all'epoca di una prima riunione tenuta anche nei locali del Grand'Oriente di Francia, Christian Bouchet, si era distinto per una brillante esposizione sulla… magia sessuale».

3) Un altro pilastro del Gruppo di Tebe è Jean­Pierre Giudicelli: «Giudicelli è un'autorità nei circoli esoterici [… ]. Egli dirige la sezione francese del Myriam, un'obbedienza luciferina il cui l'insegnamento fà leva sulle pulsioni sessuali degli adepti [...]. Questo corso, che ha passato la quarantina da un pezzo, simpatizza per gli indipendantisti del FLNC, ed è anche un fascista di sempre: ex Ordine Nuovo, egli ha fatto parte del gruppo neofascista Terza Via fino alla fine degli anni '80».

4) il Gruppo di Tebe intrattiene relazioni amichevoli con la Loggia Memphis-Misraïm, «un'obbedienza massonica che rivendica ben 7.000 membri, di cui 1.000 in Francia».

5 Cfr. J. Dalloz, Un certain Ho Chi Minh... in L’Histoire, n° 256, luglio 2001.

6 Cfr. O. Wirth, La Franc-Maçonnerie rendue intelligible à ses adeptes («La Massoneria resa intelligibile ai suoi adepti»), vol. I (L'Apprendista), Parigi 1986, pag. 199.

7 Sul massonismo di Kant, nel suo Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie (pag. 659), Daniel Ligou scrive: «Il grande filosofo non è mai stato membro di una Loggia. Ma ha avuto numerose amicizie massoniche tra cui quella del suo editore Johan Jacob Kanter, e del suo esecutore testamentario Wasianski, entrambi, come lui, di Königsberg. Si può anche sostenere che questo grande pensatore sia stato un massone senza grembiule».

8 Sul massonismo di Hegel, si consulti con interesse lo studio pubblicato dal Grand'Oriente di Francia. Meno sicuro, il Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie  (pag. 565) afferma: «Hegel, il grande filosofo tedesco, probabilmente non è mai stato massone, ma ha dedicato all'Ordine "Les Lettres à Constant", un'opera pubblicata pro manuscripto dalla Loggia "Quatuor Coronati", Oriente di Bayreuth. Oggi, questo libro è molto conosciuto nelle Logge tedesche, ma non è mai stato tradotto in francese».

9 Cfr. «Idéalisme et matérialisme dans la conception de l’histoire: conférence de Jean Jaurès et réponse de Paul Lafargue», pagg. 6-7, 1895.

10 Cfr. R. Guénon, Aperçus sur l’Initiation («Cenni sull'iniziazione»), Parigi 1985, pag. 292.

11 Secondo la nuova destra pagana francese (GRECE), «l'umanità sarebbe alla fine di un ciclo della cosmogonia tradizionale, e non servirebbe a nulla tentare di salvare i pezzi del vecchio mondo, giacché il nuovo mondo sorgerà solamente dalle rovine. Solo un'élite nutrita di Guénon e di Evola passerà da un ciclo all'altro per diventare il fermento di un ordine nuovo» (cfr. J.-Y. Camusi-R. Monzat, Les droites radicales et nationales en France, pag. 484).

(http://www.centrosangiorgio.com/)