"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 29 de enero de 2020

Vázquez Borau: la teología de la prosperidad “transforma a Dios en un poder a nuestro servicio”.

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FUENTE: Religión Digital

José Luis Vázquez Borau, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), ha publicado recientemente en el portal español Religión Digital un artículo titulado “¿El Evangelio de la Prosperidad o el Evangelio de la Navidad?”. Lo reproducimos a continuación.

Se viene difundiendo en todo el mundo, desde hace décadas, por parte de movimientos evangélicos y ministros neo-carismáticos, una «teología de la prosperidad», que en términos religiosos viene a decir que «la opulencia y el bienestar son el signo de la predilección divina que se consigue mágicamente con la fe». Este evangelio coloca el bienestar del creyente en el centro de la oración y transforma a su Creador en aquel que hace realidad sus pensamientos y deseos. El peligro de esta forma de antropocentrismo religioso, que pone en el centro al ser humano y su bienestar, es el de transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en un supermercado de la fe, y la religión en un fenómeno utilitarista y eminentemente sensacionalista y pragmático.

Esta teología que surge del liberalismo económico nació en Estados Unidos pero se ha extendido en África (Nigeria, Kenia, Uganda y Sud-áfrica); en la República Popular China, gracias a las Iglesias de Wenzhou, regidas por empresarios locales; en América latina, gracias al uso de la televisión por parte de pastores carismáticos que hacen una lectura de la Biblia fundamentalista y pracmática. Hay que hacer aquí una mención especial a la «Iglesia universal del Reino de Dios», también conocida como «Pare de sufrir» de Brasil, donde el evangelio de la prosperidad y bienestar tiene un impacto en la vida política.

¿De dónde surgen estas corrientes teológicas?

Los investigadores de la fenomenología religiosa sitúan este movimiento en estados Unidos y concretamente en la figura del pastor metodista E.W. Kenyon (1867–1948) y que fue un pionero en las trasmisiones religiosas por radio en 1931 con su programa “La Iglesia de Kenyon en el Aire”. Las grabaciones y libretos de sus trasmisiones fueron el material que él utilizó para sus numerosos escritos y que constituyen su más importante legado. Su predicación principal consistía en el convencimiento de que «las realidades materiales concretas se pueden cambiar a través del poder de la fe». De lo que se concluye que «la fe puede conducir a la riqueza, a la salud y al bienestar, mientras que la falta de fe conduce a la pobreza, la enfermedad y la infelicidad».

Anteriormente, los llamados «padres peregrinos», la mayoría pertenecientes a confesiones protestantes de raíz calvinista que serían perseguidos en Europa y se refugiaron en colonias americanas de Inglaterra los siglos XVII y XVIII, imaginaron su emigración en clave de éxodo del pueblo judío hacia la Tierra Prometida. Allí promovieron un nuevo orden con separación entre la religión y el Estado, libertad religiosa y con la convicción de ser un nuevo “Pueblo de Dios” con una vocación divina de salvación universal.

Por otra parte, los grandes esfuerzos por fortalecer un país nuevo en los siglos XIX y XX llevaron a crear el American way of life basado en el American dream o convencimiento de que todo el mundo puede triunfar en la vida, si se esfuerza. Este «sueño» es la visión de una tierra y de una sociedad entendidas como un lugar de oportunidades abiertas. Históricamente fue la motivación que impulsó a lo largo de los siglos a muchos emigrantes económicos a dejar su propia tierra y a ir a los Estados Unidos para conseguir un lugar en el que su trabajo produjese resultados inalcanzables en su «viejo mundo». Así, este fenómeno, quiere ser también una tentativa de justificación teológica del neoliberalismo económico, contra el que el papa Francisco dice que «oscurece el evangelio de Cristo».

Los pilares del Evangelio de la Prosperidad

El principal impulsor de la «prosperidad evangélica» fue Kenneth Hagin (1917-2003) dentro del denominado «movimiento de la fe», quien dio una interpretación singular de algunos textos muy conocidos de la Biblia. Tal es el caso, por ejemplo, de Mc 11,23-24: «En verdad os digo que si uno dice a este monte: “Quítate y arrójate al mar”, y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis». Aquí están los pilares de este evangelio.

Hagin también enfatizó en que el milagro deseado se considere como ya sucedido. Es decir, se debe desplazar su realización del futuro al pasado. Para él, la fe milagrosa, para traducirse en obras, debe ser sin incertidumbres, especialmente en las cosas imposibles: debe declarar específicamente el milagro y creer que se lo obtendrá de la manera imaginada. Tanto Kenyon como Hagin comprendieron que la comunicación de masas era un instrumento fundamental para la rápida difusión de sus enseñanzas.

Otros predicadores han continuado sus enseñanzas: El primero de ellos es Kenneth Copeland, que con su programa televisivo «Believer’s Voice of Victory» ha difundido en gran parte del mundo estas doctrinas. Del mismo modo, Norman Vincent Peale (1889-1993), pastor de la Marble Collegiate Church de Nueva York, alcanzó popularidad con sus libros: El poder del pensamiento positivo; Cambia tus pensamientos y cambiará todo; Guía para una vida apacible. Peale llegó a mezclar marketing y predicación.

Las «megaiglesias» del «Evangelio diferente»

En los Estados Unidos millones de personas frecuentan asiduamente «megaiglesias» que difunden estas teologías de la prosperidad. Los predicadores, profetas y apóstoles enrolados en esta rama extrema del neopentecostalismo ocupan espacios cada vez más importantes en los medios de comunicación de masas, publican una enorme cantidad de libros que llegan a ser super ventas y pronuncian conferencias que muy a menudo llegan a millones de personas a través de todos los medios disponibles de Internet y de las redes sociales.

Joyce Meyer afirma que su programa televisivo «Enjoying everyday life» llega a dos terceras partes del mundo a través de la radio y la televisión y ha sido traducido a treinta y ocho idiomas. La predicación se centra en el bienestar económico y la salud. Al Espíritu Santo se lo reduce a un poder al servicio del bienestar individual. Jesucristo ha abandonado su papel de Señor para transformarse en un deudor de cada una de sus palabras. El Padre ha sido reducido «a una especie de botones cósmico que se ocupa de las necesidades y de los deseos de sus criaturas». Al mismo tiempo, enseñan que, tratándose de una «confesión de fe», los seguidores, con sus palabras, son responsables de lo que les sucede, trátese de la bendición o de la maldición económica, física, generacional o espiritual.

Fundamentados en una lectura literal de la Biblia, estas corrientes se sienten llamadas por Dios a la conquista y defensa de la (Nueva) Tierra Prometida y al uso, si hace falta, de la guerra, a semejanza de las conquistas del “Dios de los ejércitos” de Gedeón y de David. El mundo se tiene que dividir entre buenos y malos, y se acerca el momento de la lucha final, como interpretan que dice el Apocalipsis. El Génesis nos manda dominar la tierra al servicio de las personas y no cuidarlo ecológicamente. Así, quien es rico, sano y feliz es amado por Dios porque su fe es rotunda; quien es pobre, enfermo y desdichado no tiene bastante fe y Dios lo odia.

Por el contrario, quien es pobre tiene una doble culpa: por una parte se considera que su fe, demasiado débil, no llega a mover las manos providentes de Dios; y, por la otra, su situación de miseria es una imposición divina, un castigo que debe ser aceptado con sumisión. Y esto tiene un efecto perverso: no puede haber ningún intento de cambio social y convirtiendo a los pobres en inofensivos, a menudo explotados, indefensos, y encima culpables. No hay compasión por las personas que no son prósperas, porque, claramente, ellas no han seguido las «reglas» y, por tanto, viven en el fracaso y, consiguientemente, no son amadas por Dios.

Un Dios de «alianzas» y de «semillas»

Una de las características de estos movimientos es el énfasis que ponen en la «alianza» sellada por Dios con su pueblo. El texto de la alianza con Abraham ocupa un lugar central, en el sentido de la prosperidad que promete: Del mismo modo como los cristianos son hijos espirituales de Abraham, son también herederos de los derechos materiales, de las bendiciones financieras y de las ocupaciones territoriales terrenas. Así, «habiendo Dios establecido la alianza y estando entre los legados de esa alianza la prosperidad, el creyente debe tomar consciencia de que, hoy, la prosperidad le pertenece por derecho».

Otro concepto central de este evangelio relacionado con el anterior, es el principio de «siembra» o de «semilla», que hace referencia a Gál 6,7: «No os engañéis: de Dios nadie se burla. Lo que uno siembre, eso cosechará». Y uno de los textos preferidos es el vers. 2 de la Tercera Carta de Juan: «Querido, te deseo que la prosperidad personal de que ya gozas se extienda a todos tus asuntos, y que tengas buena salud».Y del Antiguo Testamento, el texto de referencia es Dt 28,1-14.

Pero estos pasajes son interpretados de manera totalmente funcionalista. Por ejemplo, la predicadora Gloria Copeland escribió, en referencia a donaciones para los ministerios como el suyo: «Das un dólar por amor al evangelio, y ya te tocan 100; das 10 dólares, y a cambio recibirás 1000 de regalo; das 1000 dólares, y a cambio recibes 100 000. Si donas un avión, recibirás cien veces el valor de ese avión. Regala un automóvil y obtendrás tantos automóviles que ya no tendrás necesidad de ellos durante toda la vida. Dicho brevemente, ¡Marcos 10,30 es un buen negocio!». Se valora el dar en términos de retorno de la inversión.

Un evangelio de corte neoliberal

Uno de los graves problemas que trae consigo el «evangelio de la prosperidad» es su perverso efecto en la gente pobre. Una de las conclusiones de esta teología es de naturaleza geopolítica y económica, ligada a los países de origen de la «teología de la prosperidad». Así se llega a la conclusión de que los Estados Unidos han crecido bajo la bendición del Dios providente del movimiento evangélico. En cambio, según esta teología, los habitantes del territorio que va del Río Grande hacia el Sur están hundidos en la pobreza justamente porque la Iglesia tiene una visión diferente, opuesta, que «exalta» la pobreza.

El peligro de estas ideas consiste en que los pobres que se sienten fascinados por este pseudoevangelio queden atados en un vacío sociopolítico que permite a otras fuerzas plasmar fácilmente su mundo, haciéndolos así inofensivos e indefensos. El «evangelio de la prosperidad» no es nunca un factor de cambio real, cambio que, por el contrario, es fundamental en la visión propia de la Doctrina Social de la Iglesia.

El testimonio de Jesús de Nazaret

Francisco de Asís, el trovador de Dios, captó la importancia de la Pobreza, vivida por Jesús. Se esposó con ella. Y hablar de Nazaret es hablar de humildad, servicio, amistad, fraternidad, pobreza, etc. El papa Francisco, la primera vez fue en Brasil, el 28 de julio de 2013 se dirigió a los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano, señalando el «funcionalismo» eclesial, que constituye «una suerte de “teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral». Esta termina entusiasmándose por la eficacia, el éxito, el resultado constatable y las estadísticas favorables. La Iglesia tiende así a asumir «modalidades empresariales» que son aberrantes y alejan del misterio de la fe».

Y hablando de nuevo a obispos, pero esta vez en Corea, en agosto de 2014, Francisco citó a Pablo (1 Cor 11,17) y a Santiago (2,17), que reprochan a las Iglesias que viven de manera tal que los pobres no se sienten en ellas en su propia casa. «Esta es una tentación de la prosperidad», comentó. Y prosiguió: «Estén atentos, porque su Iglesia es una Iglesia en prosperidad, es una gran Iglesia misionera, es una Iglesia grande. Que el diablo no siembre esta cizaña, esta tentación de quitar a los pobres de la estructura profética de la Iglesia, y les convierta en una Iglesia acomodada para acomodados, una Iglesia del bienestar… no digo hasta llegar a la “teología de la prosperidad”, no, sino de la mediocridad».

La visión de la fe propuesta por la «teología de la prosperidad» está en clara contradicción con la concepción de una humanidad marcada por el pecado y con la expectativa de una salvación escatológica, ligada a Jesucristo como Salvador y no al éxito de las propias obras. En efecto, en la exhortación apostólica Gaudete et exsultate escribió que hay cristianos empeñados en seguir el camino «de la justificación por las propias fuerzas, el de la adoración de la voluntad humana y de la propia capacidad, que se traduce en una autocomplacencia egocéntrica y elitista privada del verdadero amor». Esta se manifiesta en muchas actitudes aparentemente diferentes entre sí, entre ellas «el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial» (n. 57).

Y en la misma exhortación el papa Francisco recuerda que el gnosticismo quiere por su propia naturaleza domesticar el misterio de Dios y de su gracia. «Usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro». Una fe utilizada para manipular mentalmente, psíquicamente la realidad «pretende dominar la trascendencia de Dios» (n. 41). Se comprende, por tanto, que desde América lleguen ecos de querer sustituir a este papa, profeta de Dios.

Baste contemplar, como Francisco de Asís, al Niño-Dios, para darnos cuenta de que estamos hablando de otra cosa: En lugar de prosperidad, dar la vida. El camino que recorrió el Pobre por excelencia, desde Belén-Nazaret a el Calvario. En el Evangelio de la Navidad descubrimos como los pastores en la noche estrellada, el valor del silencio, de la contemplación, de la sencillez, la humildad y la pobreza. Se dice que Nazaret no es tan solo un lugar, sino «que es también un tiempo, el gran tiempo del silencio. En ningún otro lugar adquieren tanto peso y tanta fuerza la duración de las emociones silenciosas»; donde destaca la figura de José, el padre adoptivo de Jesús, que es «el patriarca del silencio» y la vida de Nazaret, es decir, «de humildad, de pobreza, de trabajo, de obediencia, de caridad, de recogimiento y de contemplación».

Y aquí viene una anotación importante para la Iglesia, esposa de Cristo. Si la Iglesia quiere responder a su llamada, si quiere ser fiel a su Maestro, tiene que ser pobre y utilizar siempre los medios pobres a todos los niveles: El lugar de reunión de los cristianos, la liturgia, los medios para la evangelización, nuestras residencias, etc. Resuena aquí el «Pacto de las Catacumbas» que en tantas cosas está por estrenar.

jueves, 2 de junio de 2016

El Ministerio Internacional Encuentro con Jesús: ¿Una nueva secta en Uruguay?


Relacionada con la teología de la prosperidad, centrada en el negocio con Dios.

Miguel Pastorino
En el ámbito de las iglesias de corte neopentecostal, han florecido nuevos grupos en América Latina y Estados Unidos, muchos de ellos de carácter sectario y muy cuestionados por las mismas iglesias evangélicas, porque utilizan técnicas de manipulación psicológica y predican una visión de la fe cristiana centrada en el negocio con Dios, llamadas “teologías de la prosperidad”[1]. Hacen creer a sus fieles que “si no siembran, no cosecharán”, si no ofrendan todo a Dios, él no los bendecirá.

Estos líderes se enriquecen y viven a expensas de la explotación psicológica y económica de sus fieles, que suelen ser personas que les tienen gran devoción y sienten que expresan su amor incondicional a Dios a través de la obediencia ciega a sus líderes. Algunas de sus enseñanzas llevan a los fieles a donar con alegría y generosidad hasta lo que no pueden, hipotecando sus vidas y terminando en una situación de dependencia cada vez mayor.

Al mismo tiempo, muchos de estos grupos han sido influenciados por un movimiento denominado G12, que trajo grandes problemas al mundo evangélico, por el autoritarismo y la manipulación ejercida sobre los fieles. Según analistas de las teologías de la prosperidad, uno de los principales representantes de esta línea es el pastor, autoproclamado “Apóstol”, Guillermo Maldonado, modelo de un liderazgo muy cuestionado por sus métodos. Líderes como él, ostentan las “bendiciones” de Dios en su poder económico y mediático, enseñando que la gente es pobre porque no tiene fe o porque ha sido maldecida.

Con el tiempo comenzaron a manipular a sus fieles haciéndoles creer que los pastores pueden “declarar bendición o maldición” sobre los miembros de la comunidad. El pensamiento mágico de la feligresía les lleva a temer cualquier tipo de maldición o a perder la bendición de Dios que solo el pastor les puede dar. Así, la obediencia se ve reforzada por miedo a las desgracias que puedan caer a quien no está “sujeto a autoridad”. Esto les lleva hasta las más ridículas prácticas de obediencia, que llevan a un escandaloso abuso espiritual y psicológico.

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Teología de la prosperidad: el evangelio de la avariciahttp://bit.ly/1MCNN01 
07:35 - 18 abr 2016
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Enseñan abiertamente que quien desobedece o se rebela a la autoridad puesta por Dios, atrae para sí la maldición[2]. “Es Dios quien establece la cadena de mando…” “Y los que desobedecen a sus pastores, resisten a Dios y acarrean maldición sobre ellos”. Afirma que cuando alguien da su ofrenda y su diezmo, automáticamente activa la bendición de Dios[3], así como enseña que el pecado de Adán y Eva fue no diezmar[4], y cosas por el estilo.

Al pastor se le dice “Papá”.

En el año 2010 surgió en Uruguay una nueva agrupación, de no más de quince miembros, liderados por un novel pastor, que lidera el “Ministerio Internacional Encuentro con Jesús”. Afirman ser la filial uruguaya del “Ministerio Internacional el Rey Jesús”, de Guillermo Maldonado, con las mismas fórmulas doctrinales de la prosperidad.

A la sede de “Encuentro con Jesús”, en el centro de Montevideo, concurren todos los días de la semana, la mayor parte del día, los actualmente 12 o 15 miembros. Allí realizan todo tipo de tareas, quedándoles muy poco tiempo -o nada- para las “actividades mundanas”, es decir, para la familia, amigos, vida social, etc. Todo pasa indefectiblemente por la Iglesia y sobre todo por su Pastor, a quien deben llamar “Papá” y a su esposa la llaman “Mamá”.

El Ministerio Encuentro con Jesús funciona reclutando a través de lo que llaman “Casas de Paz”. Los miembros de la Iglesia visitan a una familia y en esa casa se congregan vecinos, allí reciben un primer adoctrinamiento, son invitados a concurrir a los cultos que se realizan los sábados y además se recoge una ofrenda. Hay que orar “para que Dios mande personas con dinero a la Iglesia” y no se hace el reclutamiento en cualquier barrio o zona de Montevideo.

El Pastor tiene una persona de la comunidad que le paga el costo de su celular, otra que le paga la ropa, otra que se hace cargo de los costos de su comida, etc. Incluso narran los testigos de cómo en pocos días los miembros de la Iglesia aportaron el dinero suficiente para regalarle a la Pastora o “Mamá”, como se hace llamar, un auto 0 km, entre otras cosas.

El pastor enseña que si “mamá” necesita un tratamiento de peluquería, alguien tiene que poner la “honra”, lo que significa poner el dinero necesario, haciendo creer a los fieles que así agradan a Dios. Recientemente la pastora fue sometida a una cirugía bariátrica en Chile, que fue sostenida por la “honra” de miembros de la comunidad.

Con un fuerte carácter y un marcado autoritarismo, el pastor (“papá”) conduce su nuevo Ministerio. Sus prédicas suelen durar horas, donde siempre el dinero ocupa un lugar central. Entrar en la “visión” de la Iglesia termina siendo entrar en lo que al pastor se le ocurre. Hace pocos meses compró un campo en la zona de Sauce, “el Arca”, a dónde tiene planeado irse a vivir con sus adeptos. Ese campo costó mucho dinero que presumiblemente salió de los ingresos de los miembros, pero también les cuesta muchas horas de “trabajo” a los fieles cada fin de semana, porque deben obedecer la “visión” que Dios les da a través de su pastor. Y si te sales de la “visión”, quedas fuera de la bendición y acarreas maldición para ti y tu familia.

Si el pastor en lugar de bendecir, te maldice, tu vida estará arruinada. Por lo cual el miedo a la maldición y por lo tanto a la desobediencia, paraliza a las víctimas de estos procesos de manipulación psicológica. La exigencia del pastor hacia sus adeptos es tal que se han generado rupturas familiares y descompensaciones psiquiátricas graves.

Cuando algún adepto manifiesta algún reparo o crítica ante lo que se enseña, se le exhorta a no pensar, a no cuestionar la “visión”. Si no se acepta la “visión” que Dios ha mostrado, hay que retirarse de la comunidad, con la consiguiente denigración y demonización del ex adepto. El pastor por tener la autoridad dada por Dios puede decidir todos los aspectos de la vida, hasta los más íntimos.

Con ciclos de largos ayunos, actividades absorbentes y largas prédicas, las personas dentro de la iglesia entran en un espiral del cual es difícil salir. Los que lo logran, dejan fortunas dentro. Al empezar el año se deben ofrendar “las primicias”, es decir, el primer sueldo del año, en su totalidad. Este dinero es para la Iglesia y se entrega en un sobre con nombre y apellido. Además, en cada culto “se levanta una ofrenda”. En una oportunidad, un Pastor invitado, René Arredondo, convocó a que 10 miembros ofrendaran mil dólares cada uno[5], con la promesa de prosperidad respectiva. Finalmente se debe ofrendar el diezmo y a todo esto se le suman las “honras” pedidas por “papá” y “mamá”.

De gurú New Age a pastor de la prosperidad

Hace pocos años el pastor era un predicador de la Metafísica New Age, y también fue discípulo del gurú venezolano “Swami Sananda” (Ángel Ricón) quién afirma curar enfermedades con el toque de su “energía”. Luego aparece como psicólogo y discípulo del “Apóstol” Guillermo Maldonado. Una historia que se repite con diferentes doctrinas, pero el mismo estilo de corte sectario, tiene preocupados a varios familiares de los adeptos que allí concurren.

El fundador afirma ser psicólogo, egresado de la “Universidad de Miami, especializado en adicciones” y cobra bastante caro a sus fieles por una atención “psicológica” mezclada con dirección espiritual. Aunque algunos ex adeptos que lo han investigado afirman que su título no aparece registrado en el M.S.P.

En su web afirman que la iglesia nació de un grupo de pacientes del “psicólogo”, que luego se transformaron en la comunidad de fe. Cuando los fieles son manipulados es muy complejo hacerles ver el daño que se les ha ocasionado, ya que ellos se suelen sentir agradecidos por las “bendiciones” que han recibido de Dios a través de su pastor, pero son incapaces de ver cuánto les han explotado.



[1] http://es.aleteia.org/2015/08/13/teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia/

[2] https://www.youtube.com/watch?v=4DCs0CRIV84

[3] https://www.youtube.com/watch?v=JSGMH-hHU5A

[4] https://www.youtube.com/watch?v=Vul7J9bmUdg

[5] https://www.youtube.com/watch?v=UzBc3O-KJcU

(Fuente: http://es.aleteia.org/2016/04/18/el-ministerio-internacional-encuentro-con-jesus-una-nueva-secta-en-uruguay/)

martes, 11 de febrero de 2014

Dos tercios de los evangélicos del mundo, afectados por la teología de la prosperidad

por Luis Santamaría  
“La teología de la prosperidad afecta al 66% de iglesias evangélicas”. Así titula el medio Protestante Digital una información sobre el libro Bendecidos: Una historia del Evangelio de la Prosperidad, que acaba de ser publicado por Oxford University Press y que se basa en la tesis doctoral y trabajo de investigación de Kate Bowler, profesora en la Universidad metodista Duke Divinity School.
Aunque Kate Bowler dice no escribir sobre un punto de vista teológico, su trabajo de investigación incluye aspectos de la historia, de la sociología e incluso de la psicología. Sin embargo, Blessed: A History of the American Prosperity Gospel [Bendecidos: una historia del Evangelio de la Prosperidad] es la adaptación de su tesis doctoral en forma de libro. Lanzado en los EE.UU. hace poco, cayó como una bomba en medio de los evangélicos y fue el tema de la edición de septiembre de la influyente revista Christianity Today.
Bowler es actualmente profesora en la Duke Divinity School, una Universidad que fue fundada por la Iglesia Metodista, y se dedica también al estudio académico de las diversas religiones. Citando varios estudios, Bowler dice que el 17 % de los evangélicos estadounidenses reconocen ser parte de este movimiento, que todos los domingos atrae a millones de personas a las mega-iglesias. Otro dato alarmante es que dos tercios de todos los evangélicos en el mundo se encuentran en las iglesias evangélicas que predican la “teología de la prosperidad”, aunque la mayoría ni siquiera ha oído hablar de ella.

En todo el planeta
A pesar de empezar con una breve historia de la “teología de la prosperidad”, la autora se ha dedicado a investigar la influencia de este tipo de predicación en las iglesias evangélicas. Bowler entrevistó a pastores, visitó mega-iglesias, leyó docenas de libros y se atrevió a concluir: la predicación de la prosperidad domina los púlpitos. Pero no sólo en los EE.UU., sino que va en paralelo con varios países, desde Brasil a Singapur, pasando por Nigeria.
Aunque en algunos lugares aparece como “predicación de salud y riquezas”, “confesión positiva” o “teología de la dominación”, el enfoque es el mismo: la riqueza y la buena vida aquí y ahora. La gran mayoría de los predicadores tienen sus propios programas de televisión, escriben libros sobre el tema y atraen a las multitudes con sus mega-iglesias. Y a la gente parece que le gusta cada vez más.
Aunque es repudiado por los teólogos, este movimiento que ofrece la prosperidad para todos los que tienen “fe” está desplazando a la predicación del mensaje esencial del Evangelio, que se fundamenta en el arrepentimiento y el cambio de vida, señala Protestante Digital. Para Bowler el denominador común de todas las iglesias evangélicas afines a este movimiento es que la teología de la prosperidad sigue creciendo entre sus fieles porque es exactamente eso y sólo lo quieren oír.

Evolución del mensaje
Para la investigadora, desde finales del siglo XIX algunos predicadores comenzaron a enseñar “la prosperidad de Dios”. Esto se integró y difundió en diversas formas culturales del llamado “sueño americano”, es decir, con voluntad y perseverancia todos pueden llegar algún día a ser ricos en esta Tierra. Con los años, la predicación se fue modificando hasta que en 1970 se consolidó el modelo que más se utiliza en la actualidad: “Fe = Inversión + autoayuda”. Los cultos giraron para hacer cada vez más énfasis en la sanidad sobrenatural y otro tipo de milagros.
El movimiento se extendió a través de las iglesias estadounidenses en los años 60 y 70, lo que favoreció que se crearan seminarios con un enfoque teológico adaptado a esta línea de pensamiento. De esta forma, se ha perpetuado un conjunto de enseñanzas que asegura la expansión de su filosofía en todo el mundo. Al mismo tiempo, las denominaciones más tradicionales iban experimentando un relativismo teológico y moral creciente, lo que incluía el no tomar una posición clara y firme ante estas enseñanzas durante décadas.

Prosperidad blanda y dura
El movimiento no tiene ninguna organización central, pero la proliferación de tele-evangelistas afines a la teología de la prosperidad ha generado dos grandes grupos. Su base común son dos elementos fundamentales: Dios quiere bendecir y es preciso querer ser bendecido.
El mayor crecimiento se llama “prosperidad blanda”, cuyo mensaje se centra en predicadores (ya sean pastores, obispos o apóstoles) que ofrecen un mensaje con muchos elementos de la psicología (de auto-ayuda) que aseguran que la vida cristiana es un disfrute continuo de bendiciones. Por supuesto, si se siguen las “medidas adecuadas”, con las que todo el mundo logrará la “victoria”.
Por otro lado, la “prosperidad tradicional” hace hincapié en los “puntos de la fe”, objetos distribuidos vendidos en los cultos que colaboran con la vida cristiana, además de la constante lucha contra los demonios que causan todo tipo de problemas en la vida personal, la familia y el trabajo.

domingo, 10 de marzo de 2013

"Teología" de la prosperidad: avaricia disfrazada con palabras evangélicas



“Dios quiere que Ud. tenga abundancia material”, dicen los de la teología de la prosperidad, y por eso consideran a las riquezas materiales como "bendiciones celestiales", incitando de esta manera a un culto idolátrico del dinero, dejando de lado las enseñanzas de Jesús: "No podéis servir a Dios y al dinero" (Lc 4, 18).
Ofrecemos el siguiente artículo, extraído de forosdelavirgen.org

El evangelio que hace prósperos a los predicadores.
Estos predicadores son los que tienen sus mega-iglesias llenas de miles de personas, son los que editan los libros más vendidos que funcionan como comida chatarra espiritual y amasan fortunas “vendiendo” la bendición de Dios.



Sin embargo, no se puede negar que hay gente a quienes la idea de que Dios quiere que tenga abundancia material es un estímulo para salir de problemas agobiantes, y junto con ello llega la posibilidad de que lean la biblia, y les llegue alguna propuesta de Jesucristo, que de otra forma no hubiera pasado. Pero también les refuerza el valor de acumulación de riqueza material.
Es para su discernimiento.
Pero a veces les escuchas decir cosas que rechinan, por ejemplo “¿tan poco vale la salvación para ti hermano?”, cuando una persona le da poco dinero. O retar a las personas que se compran un auto o un refrigerador y luego andan angustiadas porque no pueden pagar las cuotas diciéndoles “eso les pasa por no haber cumplido primero con Dios”, donde cumplir con Dios significa aportarle primero el dinero a él.

UNA MODERNIZACIÓN DE LA ÉTICA PROTESTANTE
En 1905, Max Weber escribió “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, en que describió como una ética de trabajo inculcada religiosamente se convirtió en un imperativo moral para obligar a la economía capitalista.
Weber fue más allá de la estructura superficial del protestantismo y probó cómo la religión se convirtió en el fundamento del capitalismo pre-corporativo.
La economía ha cambiado y también lo ha hecho el protestantismo. Hoy en día las iglesias más grandes y de más rápido crecimiento evangélicas adoptan un nuevo tipo de teología llamado el Evangelio de la Prosperidad o el Materialismo Cristiano, que en el capitalismo siglo XXI, conecta la economía con la bendición Dios, como lo hacía a principios del siglo XX aunque en ese momento el marco de la austeridad, que no es así ahora.

LO SAGRADO SE MANIFIESTA EN LA PROSPERIDAD
La teología de la prosperidad de hoy es promovida por las mega-iglesias y los tele-evangelistas. Su mensaje es, si diezmas y asistes a la iglesia, Dios te bendecirá con la riqueza material.
Algunos de los más conocidos son Joel Osteen en EE.UU y Edir Macedo en Brasil y otras partes del mundo, entre muchos otros.
Las citas que demuestran su lógica son:
“Dios no te creó para estar regular o mal”, y “Dios quiere que vivas en la abundancia”
La riqueza se ha convertido en una manifestación de lo sagrado. El mensaje de superficie puede ser la salvación, nacer de nuevo, pero el trasfondo teológico es la riqueza material.

LOS RICOS SON BENDECIDOS
Por ejemplo el Rev. Jerry Prevo del Templo Bautista de Anchorage, Alaska dijo un 15 de mayo 2011:
“Tengo un montón… Dios me ha bendecido (materialmente),… no me disculpo por eso… Dios dice: ‘Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas se os darán por añadidura’ (parafraseando a Mateo 6:33). He intentado hacer lo que Dios dice que hay que hacer y añadió que aquí está (la riqueza para mí)”.
El razonamiento es: Dios ha elegido a las personas, tanto personas como empresas, para ser ricos. Debemos buscar la riqueza para buscar la bendición de Dios.
Y en consecuencia, la gente pobre lo es porque no es creyente, o al menos está retrasada o no cree lo suficiente, ya que no es rica y no es digna de la bendición de Dios. Lo sagrado se convierte en el profano.
Este lenguaje funciona obviamente para los que ya son ricos, pero también Edir Macedo ha demostrado que funciona para los pobres, porque todos quieren ser ricos o por lo menos mejorar su posición económica, y quizás lo más pobres con más razón, porque quieren salir de su pobreza.

LAS CRÍTICAS A LA PRÉDICA DEL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD
Algunos de los más duros críticos de la teología de la prosperidad son los propios evangélicos pentecostales que llaman a la idea de que Dios bendice a través de la riqueza una blasfemia. Ellos se toman en cuenta, por ejemplo, que unos pocos párrafos antes del que el pasaje citado por el Rev. Prevo,
Mateo 6:19-21: “No os hagáis tesoros en la tierra… Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará tu corazón”.
Las iglesias tradicionales protestantes, católicos y ortodoxos también son críticos de la teología de la prosperidad.
Estos son las críticas principales:
El énfasis en la “toma de” más que “dar” o “recibir”. Para el cristianismo no se trata de “tomar” la gracia sino es recibirla. Nosotros no “tomamos” la Santa Comunión – sino que “recibimos” la misma. Una vida cristiana que se vive sobre la base de tomar todo es una de avaricia espiritual, y totalmente carente de humildad.
El Evangelio de la Prosperidad trata de resolver problemas de su vida. Los problemas de este mundo, las enfermedades, y todo el resto hasta pagar las cuentas, se trata de problemas reales, y hay que lidiar con ellos. Pero no son la fuente y cumbre de nuestra fe, es decir, la solución de ellos.
La completa negación del sufrimiento. Nuestro Señor no huyó de la cruz, sino que la llevó todo el camino al Gólgota por nosotros. Él nos dice:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23).
La negativa a centrarse en la cuestión de la salvación. Rara vez se toca sino que sólo se habla de la actualidad y cómo se puede ser feliz en este momento. En su lugar dicen:
“¡Seguro, voy a seguir a Jesús, pero no hay ninguna razón por la que no se pueda conducir un BMW, mientras tanto”.

MANIFIESTO DE LOS EVANGÉLICOS FRANCESES
El Consejo Nacional de Evangélicos en Francia (CNEF), redactó un documento para eliminar la teología de la prosperidad de las iglesias francesas.
CNEF, tiene por objeto regular la doctrina del mundo evangélico francés y su Consejo francés formado teólogos de diferentes organizaciones religiosas (pietistas ortodoxa, bautista, pentecostal y carismático pentecostal) elaboraron un estatuto de 30 páginas que fue publicado el 22 de mayo de 2012.
El Consejo, ha concluido que es necesario salir de esta teología que asemeja a la riqueza material con la salvación cristiana e incentiva esa actitud.
El principal error en la teología de la prosperidad, es precisamente esta relación entre la salvación, la prosperidad física y material (la salud y la riqueza), porque la salvación está vinculada al “corazón”, explica Thierry Huser, pastor bautista. Agregando que
“la salvación se refiere principalmente a la relación con Dios y la reconciliación con Él por medio de Cristo”.
El documento también señala otro error de esta línea de pensamiento teológica que Jesús no habló contra no tener amor y contra adorar el éxito material.
Fuentes: Noticia Cristiana, ADN, Signos de estos Tiempos