"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 30 de abril de 2019

Los católicos NO DEBEN consultar adivinos, magos ni chamanes

Resultado de imagen para prohibido el tarot
Por: Miguel A. Pastorino 

Consultar a tales personas es un acto de infidelidad a Dios.

Todas las formas de adivinación, son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran cristianos católicos. Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son compatibles con su fe cristiana.

En el mundo postmoderno, las consultas a médiums espiritistas, astrólogos, brujos, "parapsicólogos", chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias (quiromancia, cartomancia, etc.), han dejado de ser un tabú supersticioso que convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de comunicación.

Tanto en la TV, la Radio e internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la fantasía de la realidad. Y así tenemos personas que ven documentales pretendidamente "científicos" sobre extraterrestres, espíritus que habitan casas abandonadas o personas que ven el futuro, creyendo que todo eso es verdad demostrada por la ciencia. La falta de pensamiento crítico y de una fe madura, arrastra a muchos creyentes a permanecer en creencias mágicas y a llenarse de miedos supersticiosos.

¿Libertad o destino?

La creencia en la adivinación del futuro, niega en sentido estricto, la libertad del ser humano. Aceptar que alguien puede adivinar el futuro con certeza absoluta, es afirmar que hay un destino del que no se puede escapar, y negaríamos la libertad en la que Dios nos creó. Cada persona es libre de construir su propia historia. Aunque estemos condicionados por muchas causas culturales, sociales, biológicas y psicológicas, seguimos siendo libres de decidir lo que hacemos con nuestra vida. Lo cierto es que muchos por curiosidad o ansiedad, miedo o superstición, desearían saber de antemano su futuro posible, como forma de querer controlarlo todo.

¿Superstición dentro de la Iglesia? 
En este clima sociocultural en que nos movemos, los cristianos se ven desafiados en su fe, por el pensamiento mágico, que se filtra imperceptiblemente en la misma vivencia de la fe. Esta realidad se hace evidente cuando se presentan las verdades de la fe católica en modo infantil, mágico y supersticioso; o cuando se usan rosarios, agua bendita y medallas, no como sacramentales, sino como amuletos mágicos, que tienen poderes en sí mismos, sin referencia a la fe en Dios. O cuando se predica del demonio no desde la perspectiva católica, sino desde un dualismo maniqueo, donde coexisten dos fuerzas iguales y antagónicas, sumergiendo a los creyentes en el miedo y la superstición.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que:

"La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las practicas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición" (2111).

Este tipo de mentalidad, predispone a una mayor credulidad en toda clase de propuestas mágicas y supersticiosas, cuando no, esotéricas y pretendidamente paranormales. La falta de formación en la propia fe y el ambiente cultural propicio al sincretismo y el relativismo religioso, les impide ver la incompatibilidad de estas creencias y prácticas con la fe cristiana.

El discernimiento: ¿Causas naturales o sobrenaturales?

La Iglesia Católica, al igual que la ciencia, sostiene un principio básico de prudencia y objetividad, que ante un hecho extraordinario, no debe darse una respuesta de orden metafísico, preternatural o sobrenatural, si puede ser explicado naturalmente. Como en el caso de los exorcismos, cuando se han agotado las posibilidades de explicaciones naturales y de asistencia científica, se puede pensar en la posibilidad -no certeza- de un orden no natural (J.M. Baamonde).

El mismo Ritual de exorcismos pide que el exorcista no realice el rito hasta haber realizado una exhaustiva investigación, descartando enfermedades psicológicas, excesiva credulidad, superstición, y toda clase de posibles situaciones confusas; sin por ello dejar de asistir espiritualmente a las personas. El Catecismo dice también: "Es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad" (1673).

La prudencia de la Iglesia para pronunciarse ante fenómenos extraordinarios, tiene sus razones ampliamente difundidas y conocidas en los documentos magisteriales. El mismo criterio debe aplicarse a todos los demás fenómenos supuestamente extraordinarios. Aunque existan casos de exorcistas, que por su opinión personal se alejen de la doctrina de la Iglesia, hay que recordar que la fe de los católicos no se guía por opiniones particulares, sino por el Magisterio de la Iglesia.

¿Y en el caso de los adivinos y videntes? 
En el caso de la adivinación, está ampliamente demostrado que la mayoría de los supuestos videntes y adivinos, son un verdadero fraude, que utilizan técnicas ampliamente conocidas y estudiadas por la psicología, para engañar y estafar a las personas que con credulidad aceptan que les están adivinando su vida y su futuro. Las conocidas profecías cumplidas de astrólogos y videntes, son simplemente la asociación de acontecimientos cotidianos con predicciones vagas del pasado, que al crédulo que confía en ellos, le confirma que le adivinaron el futuro.

También es cierto que hay algunos casos excepcionales, que no han sido explicados en su totalidad. En casos extraordinarios, en que alguien pudiera adivinar algo del futuro de una persona, no sería un destino inmodificable lo que ve, sino una predicción posible; y al cristiano le está prohibido consultar a una persona que diga tener ese "don", por las razones que el catecismo explica con claridad. Es un acto de infidelidad a Dios, de falta de confianza en él, y de idolatría, por poner fe en realidades ajenas al único Dios vivo y verdadero. Además, mediante estas prácticas ocultistas, las personas abren su vida espiritual a una posible influencia maligna. Sea por las razones que sea, la consulta a estos personajes, es una opción contraria a la fe cristiana.

El afán de conocer el futuro es un deseo de control y una negación de la fe y la confianza en la providencia de Dios. Además, el ocultismo esotérico y las diversas mancias, tienen una visión del hombre, del cosmos y de la vida, que diverge radicalmente de las concepciones judeocristianas contenidas en la Biblia.

Y si no son católicos los que preguntan, también hay que ayudarlos a no dejarse estafar, a no dejarse confundir, y especialmente a no caer en las redes del ocultismo y la superstición, que nunca llevan a buen puerto. Acercarse a la práctica del espiritismo, la adivinación, y la consulta a supuestos videntes, es abrirle una puerta al maligno y una forma segura de apartarse de la fe en Dios y por lo tanto, de vivir en el miedo, la inseguridad y la falta de esperanza.

¿Qué enseña la Biblia? 
"Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor" (Deuteronomio, 18,9-14). 
¿Qué enseña la doctrina de la Iglesia? 
"Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto...

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "médiums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y , finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión... Llevar amuletos es también reprensible..." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2215-2117).

El futuro no está en las estrellas, sino en nuestras manos

Mons. Jean Vernette, uno de los mayores especialistas en estos temas, lo sintetizaba de modo simple y claro: "Dios no es un director de teatro que ha fijado hasta el más mínimo detalle de todos nuestros pasos. No nos ha fabricado un destino, trazado de antemano. Nos ha dado la libertad. Así que no va a renegar de su obra, quitándonos con una mano lo que nos ha dado con la otra.

Sin embargo, ¿no es Él todopoderoso? Sí, pero todopoderoso por amor. No al modo de un potentado que impone un itinerario prefijado. Sino al modo de un padre que propone una ruta porque es la felicidad auténtica y la de la plena realización de uno mismo. Y no la impone nunca. Pues Dios y el hombre colaboran el uno con el otro.

La vida de cada persona es la confluencia de dos libertades, la de Dios y la del ser humano, que obran juntas para construir un destino único. Nadie tiene la llave de nuestro futuro. Nadie tiene su control. El destino está enteramente en nuestras manos. Manos que, dicen los creyentes, unidas a las de Dios, construyen hoy con plena libertad el presente, el mañana y el porvenir".

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/58169/cat/19/los-catolicos-podemos-consultar-adivinos-o-videntes.html


Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/
(https://www.catolicodefiendetufe.org/2018/12/los-catolicos-podemos-consultar.html?fbclid=IwAR2swP6pcwWdcmqylVr1eelF3c4rQoNhDkNLrdcYkLqHayf_3BfKVXAtjPA)

viernes, 24 de febrero de 2017

Magos y Brujos de todo el mundo se unen contra Trump


Brujería wiccana, condenada por la Iglesia, juntamente con cualquier clase de brujería,
o práctica ocultista, esotérica, gnóstica y satánica.


WASHINGTON (ChurchMilitant.com) - De acuerdo con los informes que circulan en las redes sociales, un grupo de brujas está planeando un masivo hechizo de brujería para maldecir al Presidente Trump y hacer que sea "removido de su cargo." La maldición se extenderá "a todos aquellos que lo apoyan."https://www.facebook.com/bindtrump/photos/a.883778045097268.1073741826.883768895098183/883777908430615/?type=3

El hechizo  se llevará a cabo el 24 de febrero a la medianoche, y se supone que continuará en la "medianoche en cada luna creciente menguante hasta que sea retirado de su cargo." Una página de Facebook ha sido creado para que los participantes publiquen su entrada - A pesar de que los cristianos están poniendo sus comentarios también promover "el poder de Jesús" para contrarrestar sus esfuerzos.

 Algunos de los objetos necesarios para el hechizo incluyen: una  carta de la torre del Tarot, una pluma que representa el elemento aire, y un encendedor.

Después de lanzar el hechizo la persona se supone que debe prender fuego a una imagen de Donald Trump y anunciar una frase mientras la foto se convierte en cenizas.

Algunos informes dicen los que no están involucrados en la magia o prácticas ocultas están recurriendo al hechizo porque "Hey, los tiempos desesperados requieren medidas mágicas".

Al igual que los católicos rezan a los santos para fines virtuosos, las brujas y los ocultistas rezan a los demonios para fines malignos. Las brujas tienen lo que ellos llaman "bolas de brujas", también llamados " rosarios paganos", que se utilizan para orar por malos propósitos, por ejemplo, la continuación del aborto.

De hecho, las autoproclamadas brujas feministas  empezaron a 40 días de campaña para mantener el aborto legal, para contrarrestar la campaña pro-vida de 40 Días por la Vida.

"Esta campaña es exactamente lo que suena," lee la página web. "Durante 40 días, estoy invitando a los paganos de todo tipo para practicar todos lo hechizos, rituales, o el trabajo espiritual que elijan, con un enfoque en la atención de salud reproductiva y de mantenimiento legal del aborto y seguro para todas."

La Iglesia Católica siempre ha condenado la práctica de la brujería y la Wicca, y reconoce que pueden hacer daño espiritual a los demás. El Catecismo afirma:

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas al servicio de uno y obtener un poder sobrenatural sobre otros - incluso si esto fuera por el bien de la restauración de su salud - son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son aún más condenadas cuando se acompañan de la intención de dañar a alguien, o cuando han de recurrir a la intervención de los demonios.

Padre Gabriele Amorth, el exorcista jefe de Roma - que afirmó haber realizado más de 70.000 exorcismos - se encontró cara a cara y a diario con lo demoníaco, nos dijo de tomar en serio la guerra espiritual. Nos recomendó las siguientes oraciones de la protección: Oración Contra el maleficio del ritual griego, Alma de Cristo (anima Christi), la oración contra todos los males, la oración por sanidad interior y liberación .

A los católicos se les anima a comenzar a orar en serio para el presidente Trump y sus partidarios, para contrarrestar las maldiciones despertadas en los reinos diabólicos.

ORACIONES CONTRA EL MALEFICIO

(del ritual griego)

Kyrie eleison.
Dios nuestro Señor, oh soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, tú que lo has hecho todo y que lo trasformas todo con tu sola voluntad; tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a tus tres santos jóvenes;
tú que eres doctor y médico de nuestras almas; tú que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo...... (decir nombres de grupo)
haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad; tú, Señor, que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya,
mandando sobre ella el ángel de la paz, fuerte y protector del alma y el cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas, de modo que debajo de ti, tu suplicante protegido te cante con gratitud: "No tendré temor del mal porque tú estás conmigo, tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, padre de los siglos futuros".

 Si Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo.... de todo daño o amenaza procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la más que bendita, gloriosa Señora, la madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes arcángeles y de todos sus santos. R. ¡Amén!

martes, 10 de diciembre de 2013

Wicca: el regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones

Autor: Dr. Enrique Cases 

Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.

La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.

Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.

El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo. 

viernes, 8 de febrero de 2013

La Nueva Era propicia el regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones





Autor: Dr. Enrique Cases 
Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?


El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones
Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.
La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.
Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.
El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

El auge del ocultismo prepara la iniciación luciferina planetaria de la Nueva Era


Aunque la Nueva Era se presenta como un movimiento de  
espiritualidad pacífico, que solo pretende ayudar a encontrar  
la felicidad al ser humano, en realidad persigue, como lo 
dicen 
explícitamente sus precursores -como la ocultista y 

gnóstica 
Alice Bailey- que la humanidad se consagre a Satanás.



Para lograr este fin perverso, estimula y favorece todo tipo  
de prácticas ocultas y esotéricas, como la magia, el  
espiritismo, la brujería, la adivinación, etc., para que la  
humanidad considere como "normal" estas prácticas, de modo tal que, cuando estas prácticas estén suficientemente "aceptadas" por la gran mayoría, pueda llevarse a cabo la Iniciación Luciferina Planetaria, el gran objetivo final de la Nueva Era, New Age o Conspiración de Acuario.


Ofrecemos a continuación un artículo, extraído del sitio catholic.net, acerca del auge  de la magia, el espiritismo, la adivinación, y multitud de prácticas esotéricas, que se observa en nuestros días.

A los católicos en particular, pero también a todo hombre y mujer de buena voluntad, les advertimos acerca del peligro que representan estas prácticas, ya que se pone en juego la salvación eterna, al tiempo que les recordamos que los que practican estas cosas abominables, se encuentran entre aquellos que no entrarán en el Reino de los cielos, según el Apocalipsis (22, 15).



El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones
Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?
  Autor: Dr. Enrique Cases 
El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones
El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones
Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.

La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.

Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.

El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo.