"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Antídotos contra el sectarismo

Parecen majos y cristianos, pero ¿cumplen los 4 criterios para ver si son un grupo sectario?

El padre Dwight Longenecker ha sido pastor fundamentalista protestante, evangélico de tipo carismático, episcopaliano, clérigo anglicano y desde hace bastantes años es cura católico, capellán en una universidad católica y un defensor firme del magisterio católico. En 50 años de apostolado cristiano, ha tenido cargos pastorales en EEUU y en Inglaterra y ha conocido muchas comunidades, católicas, anglicanas y protestantes. 

Y aquí y allá, en parroquias, colegios, grupos de oración y apostolados varios, en ambientes de lo más diverso, se ha encontrado grupos sectarios, que además, a primera vista, parecían "muy similares a auténticas comunidades cristianas llenas de Espíritu", que parecían "comunidades cristianas buenas, auténticas y dinámicas"... pero no lo eran.

Por eso, el padre Longenecker propone prestar atención a 4 criterios que delatan a los grupos sectarios:

1. Todo es maravilloso... y todos dicen qué maravilloso es
"Esta es la primera señal de lo sectario: todo es demasiado maravilloso y todo el mundo está dispuesto a contarte lo maravilloso que es todo", señala Longenecker. En el mundo real, las cosas buenas y malas van juntas. En las sectas, las cosas feas, incómodas, molestas, se ocultan y se ofrece sólo una fachada maravillosa. 

2. Los líderes también son maravillosos... pero no hay ninguna transparencia
En un grupo sectario, el líder es triunfante, magnífico, estupendo. Y concentra todo el liderazgo de forma absoluta y nada transparente. Nadie puede acceder al círculo de toma de decisiones, no rinde cuentan reales a nadie (aunque diga ser fiel a la jerarquía, magisterio, etc...). A veces no es un líder personal, sino un grupo de directores. Puede ser que tengan un voto de secreto (lo llamarán "confidencialidad" o "discreción"). "Si encuentras un liderazgo no transparente de este tipo, no te asombres, y sospecha", dice Longenecker.

3. La crítica y el disentir no están permitidos
En un grupo sectario se exige lealtad absoluta y acrítica, y quien haga preguntas críticas, exprese un "leal alternativa" o señale problemas, será aislado y etiquetado como "un problemático". Como en el grupo se supone que todo es maravilloso, quien no es capaz de disfrutar y ve problemas es doblemente incómodo. Al disidente le dirán que no es "suficientemente espiritual", o no es "de la élite", y muchas veces puede ser señalado como el culpable de que algo no funcione. 

4. Sólo el grupo es "realmente" bueno... y todos los demás "nos persiguen"
Cuando un grupo es sectario, considera que los de "fuera" son tibios, o están corrompidos, o son directamente el enemigo. En el pensamiento sectario, no vale la pena tender puentes con los demás, pensar que se puede aprender algo de ellos, que es bueno tratar con ellos y hacer cosas juntos... ¡aunque sean cristianos de convicciones similares! 

Hay que mantener a "los de fuera" a distancia de los nuestros, para que no "nos debiliten", o contaminen, o "distraigan a nuestra gente". Además, si los demás nos critican es porque nuestro grupo es el único verdaderamente bueno. Los de "fuera" nos envidian, o les molesta nuestra excelencia... o Dios quiere que suframos su incomprensión, como prueba de que hemos sido elegidos. 

Así surge un grupo sectario
Longenecker señala que a menudo los grupos con comportamiento sectario no nacen como tales, no tienen un iniciador que buscaba crear una secta. "De forma inconsciente, ciertos individuos empiezan a comportarse de manera sectaria y se apoyan unos a otros. 

El líder empieza a crear una atmósfera religiosa tan maravillosa que de hecho no es real, y personas con esa necesidad llegarán al grupo y alimentarán estas llamas", señala el padre Longenecker. Los que sospechan lo que está pasando y tratan de reaccionar serán excluidos o marginalizados. 

Los 5 antídotos contra el sectarismo

1. El sistema parroquial católico: ve a la parroquia que te toca

Para Longenecker, que ha conocido varias realidades protestantes, el sistema católico de parroquias tiene al menos la ventaja de dificultar el fenómeno sectario porque se espera que el fiel acuda a la parroquia que le toca geográficamente, donde se encontrará con feligreses, catequistas y pastores de lo más variado, y casi nunca "maravillosos". 

Es gente reunida porque "les toca", porque viven en esa demarcación. Así es más difícil que un líder intente crear un grupo de perfectos, maravillosos y escogidos... porque está obligado a trabajar con lo que hay allí.

2. El sentido común

"El sentido común baja las cosas a tierra y pincha el globo de la pomposidad", asegura Longenecker. 

3. La libertad para criticar y disentir

"Un verdadero líder servidor y un verdadero grupo basado en el servicio valorará a todos los miembros y será fuerte para escuchar a las voces críticas. Tratarán la crítica como algo positivo y estarán abiertos a ella, y a los de fuera", resume Longenecker.

4. Confesión y admisión de errores

En los ambientes católicos, la confesión sacramental es una herramienta eficaz para dificultar varios tipos de dinámicas sectarias. Es más difícil creerse un "elegido perfecto y especial" cuando cada semana o cada mes reconoces tus pecados ante un confesor. El sectario, dice este sacerdote, "nunca será capaz de hacer una verdadera confesión, auténtica, honesta, ni pedirá disculpas". "Si tu líder o tus compañeros son incapaces de decir perdón, lo siento, es que tienes problemas".

5. La humildad: sin ella, la religión no es verdadera

"Humildad" viene de "humus", tierra. La auténtica religión toca de pies a tierra, es humilde, y también está abierta al "humor", a la risa. Un grupo capaz de reírse de sí mismo, de sus defectos y manías, es más difícil que caiga en lo sectario. 
(http://www.religionenlibertad.com/parecen-majos-y-cristianos-pero-cumplen-los-4-criterios-para-ver-28753.htm)

martes, 13 de enero de 2015

EL PAPA FRANCISCO HABLA SOBRE EL TERRORISMO FUNDAMENTALISTA: RECHAZA A DIOS PORQUE LO TOMA COMO SIMPLE PRETEXTO IDEOLÓGICO



Lo que habíamos afirmado en este sitio, lo expresa claramente el Papa Francisco: el fundamentalismo religioso toma el nombre de Dios sólo como pretexto para difundir su ideología, basada en la violencia irracional, lo cual lo aparta de toda práctica verdadera de la religión y lo acerca al más crudo sectarismo, tal como sucede con los grupos sectarios como el EI - ISIS. 
Ofrecemos las palabras del Santo Padre.

-“La fe sincera en Dios abre al otro, genera diálogo y contribuye al bien, mientras que la violencia nace siempre de una mistificación de la religión, tomada como pretexto para proyectos ideológicos que tienen como único objetivo el dominio del hombre sobre el hombre”.
-“El fundamentalismo religioso, antes incluso de descartar a seres humanos perpetrando horrendas masacres, rechaza a Dios, relegándolo a mero pretexto ideológico”.
-“Es necesaria una respuesta unánime que, en el marco del derecho internacional, impida que se propague la violencia, y reestablezca la concordia”.
-“Espero que los dirigentes religiosos y políticos, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretación fundamentalista y extremista de la religión que pretenda justificar actos de violencia.
Queridos amigos, les ofrecemos algunos fragmentos del discurso del Papa Francisco a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. El Papa trató los principales problemas que vive nuestro mundo:
“Una cultura que rechaza al otro, que destruye los vínculos más íntimos y auténticos, acaba por deshacer y disgregar toda la sociedad y generar violencia y muerte.
Lo podemos comprobar lamentablemente en numerosos acontecimientos diarios, entre los cuales la trágica masacre que ha tenido lugar en París estos últimos días. Los otros ya no se ven como seres de la misma dignidad, como hermanos y hermanas en la humanidad, sino como objetos.
Y el ser humano libre se convierte en esclavo, ya sea de las modas, del poder, del dinero, incluso a veces de formas tergiversadas de religión. Las numerosas esclavitudes modernas nacen de un corazón corrompido, incapaz de ver y de hacer el bien, de procurar la paz.
Desgraciadamente, Oriente Medio sufre conflictos que se arrastran ya durante demasiado tiempo y cuyas manifestaciones son escalofriantes también a causa de la propagación del terrorismo de carácter fundamentalista en Siria e Irak.
Este fenómeno es consecuencia de la cultura del descarte aplicada a Dios. De hecho, el fundamentalismo religioso, antes incluso de descartar a seres humanos perpetrando horrendas masacres, rechaza a Dios, relegándolo a mero pretexto ideológico.
Ante esta injusta agresión, que afecta también a los cristianos y a otros grupos étnicos de la Región –los yazidíes, por ejemplo–, es necesaria una respuesta unánime que, en el marco del derecho internacional, impida que se propague la violencia, reestablezca la concordia y sane las profundas heridas que han provocado los incesantes conflictos.
Con una carta enviada poco antes de la Navidad, he querido manifestar personalmente mi cercanía y asegurar mi oración a todas las comunidades cristianas de Oriente Medio, que dan un testimonio valioso de fe y coraje, y tienen un papel fundamental como artífices de paz, de reconciliación y de desarrollo en las sociedades civiles de las que forman parte. Un Oriente Medio sin cristianos sería un Oriente Medio desfigurado y mutilado.
A la vez que pido a la comunidad internacional que no sea indiferente ante esta situación, espero que los dirigentes religiosos, políticos e intelectuales, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretación fundamentalista y extremista de la religión, que pretenda justificar tales actos de violencia.
Una clara demostración de que la cultura del encuentro es posible, la he experimentado durante mi visita a Albania, una nación llena de jóvenes, que son esperanza de futuro. A pesar de las heridas de su historia reciente, el país se caracteriza por «la convivencia pacífica y la colaboración entre los que pertenecen a diversas religiones» , en un clima de respeto y confianza recíproca entre católicos, ortodoxos y musulmanes.
Es un signo importante de que la fe sincera en Dios abre al otro, genera diálogo y contribuye al bien, mientras que la violencia nace siempre de una mistificación de la religión, tomada como pretexto para proyectos ideológicos que tienen como único objetivo el dominio del hombre sobre el hombre”.
(artículo extraído de: https://www.facebook.com/news.va.es/posts/942811385729900:0)

lunes, 6 de enero de 2014

¿Qué es una "deriva sectaria"?




Basado en la experiencia de la Comisión Interministerial de lucha contra las sectas de Francia (Miviludes), que recibe unos 2.000 informes por año, la deriva sectaria se puede definir como sigue:

Es una perversión de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión que viola las políticas públicas, leyes o reglamentos, derechos, seguridad o integridad. Se caracteriza por la aplicación, por un grupo organizado o una sola persona, independientemente de su naturaleza o de la actividad, la presión o técnicas destinadas a crear, mantener u operar en un estado individual de sometimiento psicológico o físico, privar a una parte de su propia voluntad, con consecuencias perjudiciales para el medio ambiente el individuo o la sociedad.



El sectarismo es la intolerancia, discriminación u odio que surgen de dar importancia a las diferencias percibidas entre diferentes grupos sociales, políticos o religiosos, o entre las subdivisiones dentro de un grupo, como las diferentes manifestaciones de una misma religión o las facciones de un movimiento político.

Las bases ideológicas de las actitudes y comportamientos sectarios son extraordinariamente variados. Los miembros de un grupo religioso o político pueden creer que su propia salvación, o el éxito de sus objetivos particulares, requiere la búsqueda agresiva de la conversión de otros grupos, o los partidarios de una facción determinada pueden creer que para lograr sus proyectos políticos o religiosos los opositores deben ser purgados.

En ocasiones un grupo que está bajo presión económica o política ataca a los miembros de otro grupo que considera responsable de su propia decadencia. Sectarismo podría definir también la "ortodoxia" más rígida, la creencia de un grupo u organización que expulsa o excomulga a aquellos que no son compatibles con sus definiciones políticas o religiosas "ortodoxas". En otras ocasiones, el sectarismo puede ser la expresión de ambiciones nacionalistas o culturales de un grupo.(Wikipedia)


El psicólogo especializado en sectas Michael Langone expone en las siguientes aseveraciones su concepto sobre las sectas:

Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general. [...] Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos de autorregulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios.



Según Juantxo Dominguez ex-presidente de la Comisón de Investigación sobre Sectarismo en el Parlamento Vasco en la legislatura 1994-1998,y actualmente presidente de la Red de Prevención Sectaria-RedUNE:

...."No se puede dar una definición de secta, dadas las diversas variedades de colectivos (con personalidad juridica,sin personalidad juridica,con fines religiosos,politicos,filosoficos,comerciales,de nuevas terapias....). El sectarismo es un proceder que tiene que ver actualmente con un comportamiento alineante,totalitario y fundamentalista. También con actuaciones de intolerancia y sobre todo con un común denominador en todos los casos y circunstancia de manipulación psicologica de las personas".