"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 15 de febrero de 2017

Umbanda, la secta del crimen


POR RELACIONES INTERNACIONALES. el ABRIL 23, 2016

La secta umbanda ha conocido una expansión muy importante a lo largo de la década pasada. Además de expandirse en territoritos sensibles de la República Argentina ha mutado hacia formas apologéticas del delito y del crimen organizado

© Teresita Dussart Todos derechos de reproducción reservados

La antología criminal argentina es atravesada por denominadores comunes como cualquier otra sociedad criminal. Desde el crimen crapuloso de derecho común, hasta los hechos imputables al crimen organizado típico, se observan tres denominadores comunes: El referente político peronista o peronizado, un substrato de cultura mafiosa diaspórica y la secta umbanda.

La secta no es nueva, existe desde principios del siglo XX, pero sus raíces son anteriores a la proclamación de la república argentina y vestigio de sus prácticas se puede deducir de alguna milonga rosista que retumba en la noche porteña para quien sepa de tango, sin que nadie se preocupe por su significado. Durante la última década  la secta de origen afroamericano ha extendido su proselitismo a través de múltiples pasarelas: la valorización de la subcultura tumbera[1], la glorificación del hampa, del punterismo y el enaltecimiento de la delincuencia. Varias canciones del grupo “Los Pibes Chorros” se refieren al umbandismo, explícita o implícitamente, y no es de extrañar. La apología del crimen, tanto aquella que alude a la cultura villera y las bandas que la habitan o el crimen organizado que blanquea dinero desarollando barrios cerrados ven en la imposición del terror un factor de éxito que nada podría equiparar como garantía de respeto y de tranquilidad para sus menesteres.

“El umbandismo está en expansión”, deplora el comisario mayor de la PBA, Mario Fernando Quinteros, un especialista, a menudo requerido en los tribunales por su conocimiento de la secta, al ser solicitado por este medio. Pero observa que ya no se trata de la santería de antaño, o de las creencias rurales en el “yuyo” que cura, sino de una secta que ha mutado. “El delincuente se bendice a través de San la Muerte”. “Hay toda una simbología nueva“, señala el experto. Antes de un “trabajo” el delincuente recurre a rituales, como “enterrar un gallo en una maceta (el gallo simboliza el policía) o un arma”.

El vínculo umbanda es tan recurrente y tan importante que, abordando una causa de narcotráfico, de tráfico de armas, o de cualquier ilícito, la cuestión de la pertenencia a la secta se presenta casi inmediatamente como herramienta de relacionamiento en un mapa de contacto.

La secta actúa como el San la Muerte mexicano pero con un discurso aún más abiertamente apologético del crimen. La ritualización y estetización del dolo y de la codicia se expresa en las encantaciones de la liturgia tanto como en las expresiones artísticas que lo difunden. Su radio de influencia son las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos, Paraná, Misiones, Santa Fe, principalmente.

“No me ata ningún miedo ni limitación de la sociedad en la que vivo“

La secta animista difunde una idea esencial a la perpetración del crimen, que es que el sujeto tiene que liberarse de las ataduras del pasado que le inhiben y dar rienda suelta a sus ambiciones. Esas ataduras son la ley, la moral, los prejuicios. Una de las encantaciones, “Yo me merezco todo lo bueno”, del “Pae Lautaro de Yemanjá”, reza elocuentemente: “Yo me merezco todo lo bueno, no algo, un poquito, sino todo lo bueno. Ahora disuelvo cualquier pensamiento negativo o restrictivo. Me libero y disuelvo todas las limitaciones del pasado. No me ata ningún miedo ni limitación de la sociedad en la que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación. En mi mente tengo libertad absoluta”. La referencia al acceso a los bienes materiales es permanente. Un nombre que se le podría dar a la secta sería la del restaurante de Puerto Madero “Que nunca nos falte”, frecuentado por varios umbandistas, los cuales lograron su cometido a más de un título.

Pero esa referencia obsesiva a la riqueza obtenida, como sea, no es el único “valor” de la secta. Otra característica es la falta de empatía total frente al dolor del otro. Aunque lo más importante es la organización del terror.

Para instalarse en un entorno ya muy descompuesto moral e intelectualmente, el crimen organizado necesita crear un impacto decisivo en las mentes que supere el nivel de respeto propio de la percepción de la cosa “mágica”. El terror instaurado por el umbandismo es el de los actos de barbarie que comete, al igual de las mafias contemporáneas en África del Oeste, que mutaron del bandolerismo a pasar a ser grupos con bandera religiosa djihadista. Instaurar el terror devenga en el buen desempeño de sus actividades criminales, y ello en una escala más grande. La secta umbanda reina sobre muchos territorios de la república a través del miedo que inspira.

Sacrificios humanos

Los hechos perpetrados van hasta sacrificios humanos. Algunos casos lograron sentencia dictada, como el caso del martirio del niño Ramoncito González. Aunque huelga lamentar, la mayoría se mantiene fuera del alcance del brazo de la Justicia, siendo los perpetradores protegidos por la omerta intersectaria y por el hecho que los crímenes se producen en zonas ajenas al estado de derecho. Cuando no zonas donde las fuerzas públicas están ellas mismas contaminadas.

No hay ni estudios de la secta por administración alguna, ni tesis que se haya volcado sobre el fenómeno, ya sea en criminología, etnopsiquiatría, teología, antropología o lo que sea. Sí hay monografías, pero es en Uruguay o Brasil, es decir con variantes locales alejadas de los tropismos argentinos. Para investigar, hay que remitirse al trabajo de los fiscales con experiencia de terreno, como la fiscal Marcela Falabella, de Mercedes (provincia de Buenos Aires),  y aquellos policías como Quinteros. Pero ese esfuerzo de poner en perspectiva, en números, el hecho umbandista es por motus proprio, por curiosidad, por estar esos funcionarios recurrentemente expuestos a casos relacionados a la secta, no hay una política por parte de los poderes públicos de entender lo que está pasando.

La hipersexualidad infantil es un denominador común en esa secta. Hay que referirse al espeluznante caso de Ramoncito Gonzalez, 12 años, violado, empalado, golpeado, decapitado, escalpado en el marco de un sacrifico humano satanista el 7 de julio de 2006, en la ciudad de Mercedes (provincia de Corrientes). El niño había sido abusado repetidas veces antes de su suplicio. El antropólogo Micelli[2] declaró en sede judicial: “frecuentemente [los niños] son usados para producir pornografía infantil ya que esta tiene en el mundo delictual mucho más valor que la pornografía de adultos. Este último dato es importante porque dentro de este grupo pudo advertirse que la cuestión sexual aparecía permanente. A los chicos se les obliga a hacer ‘cosas malas’. Tenían relaciones sexuales unos con otros permanentemente, incluso incestuosas y llevaban a los chicos con personas que pedían por ellos para realizar actividades sexuales ilícitas”. El asesinato de Ramoncito fue considerado un acto del cual cada una de las etapas de la sofisticada dramaturgia de ejecución “buscó producir extremado sufrimiento a la víctima”. Se supo que alguien pago por el sacrificio humano. Doce personas fueron sentenciadas pero fueron muchos más las que asistieron.

Otro caso de sacrificio humano fue el de la maestra jardinera ocurrido en Santiago del Estero en junio de 2012. Fabiana Raimundo fue desmembrada, decapitada, con detalles muy similares a la ordalía de Raimundito: drogadicción, vejaciones sexuales, golpes, podría haber sido ella también escalpada tras la muerte, aunque hubo una duda por parte de los investigadores, a saber si el estado de la piel post mortem fue el trabajo del hombre o de los animales. Partes blandas del cuerpo habrían sido enterradas aparte, como parte del ritual macabro como lo fue con el jovencito. La víctima venía siendo objeto de maltrato reiterado por la secta durante cuatro años.

En todas las causas de torturas relacionadas a esas sectas satánicas, para lograr el condicionamiento conductual derivando en la aceptación de la extrema violencia, todos pero especialmente los niños son iniciados a la parafernalia sectaria, y asisten a templos, en su mayoría situados en los domicilios del pae o mae (padre o madre en portugués), la mayoría de ellos clandestinos, donde normalizan procesos conocidos como “transfiguración” (transe), “incorporación” (alusión a la dimensión animista de “espíritus”, también referidos como entidades de muertos que se incorporan a los vivos), son bautizados con sangre de animal sacrificado (macumba), se familiarizan con las figuras de la santería más clásica como los Orishas de origen yoruba, pero que a diferencia de la santería cubana, en Argentina no incorporan referencias heredadas de la islamización de aquellos países, Nigeria, Benín,  de dónde provenía la etnia a quien se debe la santería. Los niños son adoctrinados a infligir tormentos a animales como cortar las patitas de los pájaros, tal como surge del expediente de Ramoncito González. Se mezclan rituales del registro satanista como la referencia al “soldado a caballo matando un dragón”, o elementos sincréticos como el Gauchito Gil y otros del culto a San La Muerte. El cóctel entre esos elementos explosivos es distinto según el pae o la mae.

El 14 de abril 2016, en Mercedes (Provincia de Buenos Aires) en la Cámara del Crimen volvió a retumbar parte de la terrible letanía de abusos sexuales a menores, suplicios físicos, malos tratos psicológicos, prostitución infantil. Allí ante el Tribunal en lo Criminal Nº2, una fratría vino a enumerar las atrocidades vividas en el día a día por parte de la madre Carmen Rago, del padre Luis Enrique Sangrano, de los primeros tres hijos y los seis hijos de la segunda pareja de la madre, Horacio Osmar Enrique, todos viviendo bajo el mismo techo. A una de las menores de tres años, la imposición ritual de sangre de animal y miel (ambos elementos rituales) en el cráneo, atrajo insectos y tuvo por efecto que una garrapata se le introdujera en el oído destruyéndole el tímpano. Otras niñas de la misma fratría revelaron, una vez remitidas a la custodia de un hogar, tener gusanos intradérmicos en la espalda.

Actos de barbarie una figura que no existe en el derecho penal argentino

Humillaciones tales como tener que comer la comida en el piso, golpes, suplicios, hambre,  estigmas físicos, drogadicción, lavado de cerebro, incesto repetido a diario resume la infancia de esos niños, cuya puesta en peligro remite a la indigencia y al umbandismo por partes iguales e indisociables. La mayor de las niñas, C., evoca ante el tribunal presidido por la Dra. María Graciela Larroque, que los adultos vivían “siempre incorporados”. Es decir habitados por un espíritu. En el caso de H.O.E refieren a “Omulu”, siendo éste el Ángel de la Muerte. Omulu sería en el panteón de la secta el “espíritu” más fuerte que sólo puede incorporarse en elegidos. Ese “espíritu da mucho miedo”, agrega la mayor. Comportamientos abominables como éstos, que exceden de lejos la violencia intrafamiliar, en otros países se verían caratulados como actos de barbarie. Una figura que no existe en el derecho penal argentino, como no existe figura  abocada a sancionar específicamente la violencia hacia menores.

Desde el balcón dedicado a la prensa del TOF2 en Buenos Aires se podían ver a lo largo de las sesiones en 2015, los brazaletes rojos distintivos

El umbandismo no sólo atañe a los barrios pobres. Desde el balcón dedicado a la prensa del TOF2 en Buenos Aires se podían ver a lo largo de las sesiones en 2015, los brazaletes rojos distintivos de la secta en la muñeca de varios de los policías que fueron parte de las brigadas o patotas de la “maldita policía” en los 90, antes de caer por su participación en la comisión del atentado a la Amia el 18 de julio 1994.  El umbandismo pega muy fuerte en las fuerzas de seguridad corruptas y en ciertos estamentos políticos y sindicales.

El esquema “Armas” de la investigación Amia hasta 2004, compuesto de ex carapintadas y de lo que era su vidriera política, los miembros del ex Modin, fueron desenmascarados por una testigo: Mónica Cañete. Esa mujer hacía de Mae en un Templo de Paso del Rey. El mismo donde en 2013 fue aprehendido un pae por abuso sexual de seis menores de edad.

La secta como logia del crimen

Brigadas de policía, carapintadas implicados en varias actividades delictivas, desde la piratería del asfalto al secuestro, al asesinato, el asalto, la trata de personas, tenían en devoción a San la Muerte. Pero el vínculo entre crimen organizado y umbanda no se termina en los 90. Al contrario, va creciendo. Los hermanos Christian y Martín Lanatta concurrían a un templo de Florencio Varela. En esa misma localidad fue desarticulada una banda liderada por un pae umbanda que también era policía. En la casa de los padres de los hermanos Lanatta, en Berzategui, se alojaba Norberto Gabriel Alé, pariente de Juan Carlos Eslaiman Alé, concurrente del templo de Paso del Rey. Este último se hizo conocer por la profanación del cementerio judío de Berazategui, una actividad que además de antisemita se relaciona a las prácticas cúlticas del satanismo. En 2014 se allanó un templo umbanda de Florencio Varela que luego se denominaría “templo del terror”, donde encontraron 15 calaveras y 22 piezas óseas. A priori provenían de la profanación de cementerios. En relación al prontuario de los fieles, no se puede descartar tampoco que pueda ser una forma de hacer desaparecer gente molesta.

Florencio Varela, General Rodríguez, Merlo, son lugares del conurbano bonaerense donde más trenzados se observan los vínculos entre crimen organizado, algunas de las causas más escandalosas del kirchnerismo y umbandismo.

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Nota del editor: El 5 de Mayo de 2016, Luis Enrique Sangrano fue condenado por la Cámara del Crimen Nº2 de Mercedes a 27 años de cárcel. Carmen Rago y Horacio Osmar Enrique fueron ambos condenados a 30 años. 



Próxima entrega: La idílica relación entre el kirchnerismo y el umbandismo.

[1]
[1] Todo lo que refiere al mundo carcelario en el slang argentino.

[2]
[2] Página 96 del dictamen “ALEGRE DANIEL ALBERTO P/ HOMICIDIO TRIPLEMENTE CALIFICADO POR HABERSE COMETIDO CON ENSAÑAMIENTO, ALEVOSÍA Y CON EL CONCURSO PREMEDITADO DE DOS O MÁS PERSONAS; EN CONCURSO REAL CON EL DELITO DE ABUSO SEXUAL CON ACCESO CARNAL; AMBOS EN CONCURSO IDEAL CON EL DELITO DE PRIVACIÓN ILEGÍTIMA DE LA LIBERTAD PERSONAL CALIFICADA – MERCEDES

(Fuente: https://relacionesinternacionales.co/2016/04/23/umbanda-la-secta-del-crimen/)

martes, 12 de mayo de 2015

Crecen en México la Santa Muerte y otros cultos asociados al mundo del crimen.


La primera vez que Érik le pidió algo a un santo no tenía en su altar flores; había drogas y pistolas. Cumplía 13 años cuando conoció la fe en Pancho Villa, una fe popular que se ha extendido por las regiones de Coahuila. Rechazada por la Iglesia católica, difundida en tiendas de hechicería y prohibida en centros penitenciarios. Lo cuenta Leticia Espinoza en el medio mexicano Zócalo, de Saltillo.

Desde hace casi siete años, cuando en el estado se establecieron los grupos delincuenciales, creció la devoción a la Santa Muerte, a Jesús Malverde, conocido como el Robin Hood mexicano, así como a Pancho Villa, señala Ana Caren Castillo, propietaria de una tienda de artículos de hechicería en Ramos Arizpe. Hasta hoy, los integrantes de las bandas delictivas los utilizan como agentes protectores, aunque no existe evidencia de que estos personajes con fama de bandoleros en la época del porfiriato se dedicaran al narcotráfico.

“Pancho Villa es todo un caso, él estaba a favor de sus propios ideales, tomaba todo a la fuerza, era un hombre de carácter fuerte y se dice que se le tiene que hablar a maldiciones; a él le pones sus bebidas alcohólicas, sus puros y le pides la protección”, relata Castillo mientras toma entre sus manos una veladora con la oración al caudillo.

Las crónicas apuntan que Pancho Villa pasó por Saltillo en 1914, hoy sus retratos y sus estatuas no sólo se encuentran en museos sino en tiendas del Centro de Saltillo y Ramos Arizpe, donde son adquiridas por sus fieles. Su devoción compite con la de Malverde, un ladrón sinaloense, a quien se le pide protección y dinero, y con la de la Santa Muerte. Jóvenes e incluso mujeres que son violentadas por sus parejas le piden auxilio a Villa, por eso no es raro que detrás del armario o entre las alacenas tengan alguna estatuilla.

“De Pancho Villa también sé de un niño que lo secuestraron, una señora nos dijo que le rezaba a Pancho Villa para encontrarlo, dice que nunca les llamaron para pedir recompensa y a los 15 días el niño apareció afuera de su casa sin ningún tipo de maltrato. La señora nos compró una imagen de Pancho Villa, venía desde Parras, nos dijo que una curandera se lo recomendó”, relata Ana.

Las anécdotas que han llegado hasta los oídos de Ana Caren son bastantes. Cuenta que en otra ocasión, acudió la madre de un joven detenido en la colonia Guayulera por narcotráfico. En las celdas del Penal, otro interno le dijo que le rezara a Villa; por seis meses, la mujer compró veladoras y su hijo pronto consiguió su libertad.

Su presencia en el mundo de la cárcel

En el Penal de Saltillo los santos bandoleros y la Santa Muerte tuvieron gran auge, pero desde hace dos años los altares y las imágenes fueron prohibidos, tal como sucedió en los altares de las carreteras. Las autoridades penitenciarias dicen que quien es devoto a la Santa Muerte va directo a perder la vida.

“Este tipo de devociones vinculadas con ilícitos no las podemos aceptar, es contribuir a que ellos continúen con este tipo de pensamientos. No es lo mismo que sean devotos a la Virgen o a los santos de la Iglesia católica, ellos tienen esa libertad de religión, pero son religiones, no sectas y en casa ajena deben vivir en disciplina”, afirmó Miguel Ángel Rosales Saucedo, director del Cereso varonil.

Aun así, no es raro encontrar devotos que en secreto piden protección a estos santos prohibidos. Érik Saúl Villa porta su devoción en su apellido, llegó al penal hace casi ocho meses y ha prometido que si sale libre, se tatuará el rostro del Centauro del Norte. “En la situación más difícil que me ayudó, en que no me mataran los policías que me pusieron una golpiza machín, como me les ponía al brinco decían: ‘Ya tírenlo’. Me pusieron una chicharra y una bolsa, entonces ya me desmayé, yo le dije que si era la hora de tantas que me había salvado que me diera la oportunidad de no morir, y de repente desperté en el cuartel, me iban a trasladar al Cereso”, cuenta.

Érik llegó al Penal por el delito de posesión de drogas, su caso aún está en proceso, pero mucho antes de conocer al mismísimo Cristo conoció a Pancho Villa y a la Santa Muerte en La Laguna. “Lo conocí por un amigo que es devoto acá machín y lo ha salvado machinzote; él andaba para arriba y para abajo y hasta ahorita no le ha pasado nada. Hemos ido a lugares donde he estado en peligro y hemos regresado con bien, pero pues no podría explicárselos”, dice el joven lagunero de 18 años.

Prefiere guardarse los detalles de las ocasiones en que Villa lo salvó, y en cambio cuenta que en el altar a Pancho Villa su amigo tenía unas cuantas armas, cartuchos, alcohol y la imagen de la Santa Muerte. Dice que antes de salir a un enfrentamiento le pedían que los cuidara, ahí, él aprendió a pedir protección a este santo con sombrero, y no salía a la calle sin el colguije de oro. Los fanáticos de Villa no sólo se encuentran en la Región Laguna. Matías Fuentes es originario de Piedras Negras, y en su adolescencia empezó la admiración por Doroteo Arango, el nombre original del caudillo.

“Desde que yo tenía 13 años me gustaba ver películas de él, en casa de mi abuelito hay cuadros de él en la silla presidencial, donde está Emiliano Zapata; en un rancho de La Nogalera de Múzquiz lo han dedicado a él”, dice. Matías lleva un colguije de piel con la foto del general Villa, él sólo lo ve como un gran personaje de la historia, aunque confiesa que tiene amigos que sí le llevaban veladoras o trabajaban “con su espíritu”.

Violencia

La gente generalmente busca la protección de los santos para resolver sus necesidades, dice el sacerdote Robert Coogan, capellán en el Cereso varonil de Saltillo, sin embargo, cuando saben que lo que hacen no les agradará a los santos, se buscan otro tipo de poderes. “Personas violentas van a buscar patrones violentos como Pancho Villa o Malverde, que estaban de acuerdo con esta forma de vivir y creen que sus espíritus los van a proteger; la religión sana busca cuál es la voluntad de Dios y cómo seguir la voluntad de Dios”, considera el sacerdote.
(fuente: infories.com)

lunes, 4 de agosto de 2014

Argentina: conmoción ante un asesinato ofrecido a la Santa Muerte


El macabro hallazgo se produjo en la localidad correntina de Curuzú Cuatiá, cuando efectivos policiales que habían sido alertados por una llamada telefónica encontraron el cuerpo descuartizado de una persona, que posteriormente fue identificada como un joven de 17 años residente en la zona.
La investigación derivó en la detención de tres muchachos, y se sabe que todos están vinculados a la devoción por la figura de San La Muerte (la versión argentina de este culto típicamente mexicano), por lo que una sospecha apunta a que el crimen fue cometido por una “ofrenda de sangre”, un tipo de acto extremo que se viene repitiendo de manera alarmante en el país. Así lo cuenta el Diario Popular.
La víctima fue identificada como Nelson Eduardo Escalante, un adolescente de 17 años residente en el barrio Ralín, de la mencionada localidad. Los restos del chico fueron hallados en cercanías de un cementerio. Para descuartizar el cadáver, fue utilizada un arma blanca.
El comisario Sergio Ramos, titular de la comisaría de Curuzú Cuatiá, sostuvo que “no es un caso habitual, y agotaremos todas la instancias para esclarecerlo”. En ese marco, fueron detenidos sospechados por el homicidio tres jóvenes, moradores de una casilla donde fue encontrada una alpargata de la víctima. El lugar está apuntado por los vecinos del barrio como punto de encuentro para adoradores de San La Muerte.
“Está confirmado que los sospechosos son devotos de San La Muerte. No se puede descartar que se trate de un homicidio relacionado con este tema, pero también pudo ser una pelea entre ellos que terminó de la peor forma”, dijo una fuente policial a Diario Popular. El caso generó tanta conmoción en la provincia que el ministro de Seguridad, Pedro Braillard Poccard, viajó a la localidad para seguir de cerca la pesquisa.

Sacerdote: una versión aparentemente inocua del satanismo
Acerca del tema, el sacerdote Manuel Acuña, especialista en ritualismos y sectas satánicas, explicó que “la justicia y la policía no deben descartar un crimen cometido como ofrenda a San La Muerte, ya que esta figura está ligada completamente a la práctica del satanismo y los casos con homicidios horrendos se multiplican en el país”, precisando que “en la provincia de Corrientes ya están advertidos de crímenes rituales o como ofrendas tras el desgraciado episodio que tuvo como víctima al pequeño Ramoncito, a quien integrantes de una secta torturaron y descuartizaron, en un hecho que tiene a una decena de personas condenadas”.
“Los cultores del satanismo utilizan la figura de San La Muerte como emblema popular, la vuelven algo que aparenta ser inofensivo. Pero es parte de una estrategia para generar muerte. La ofrenda de sangre es justamente eso, y es la característica más preciada dentro de ese culto. Es importante que la policía y la justicia pidan ayuda a auxiliares especializados en rituales de este tipo para resolver el caso en plenitud”, dijo Acuña.
Asimismo, el especialista comentó que “el antecedente del crimen atroz de Ramoncito marca el rumbo de cómo deben investigarse estos crímenes, ya que se pudo comprobar la existencia de un libro donde se detallaba exactamente la manera en que debía cometerse el hecho”, precisando que “en la causa se estableció que tras descuartizar el cuerpo del chico de 11 años utilizaron sus vértebras para hacer figuras de San La Muerte”.

Los vecinos, aterrados
“Todo el barrio donde apareció el cuerpo del chico está convencido de que fue un crimen por la devoción a San La Muerte. Incluso la víctima había sido vista en la casilla allanada donde encontraron una de sus alpargatas”, explicó un vecino de Curuzú Cuatiá, que pidió reserva de identidad. “La policía encontró en esta vivienda muchas pruebas para vincular el hecho con la creencia de estos muchachos”, indicó.
“Quien le pide protección a San La Muerte debe cumplir, caso contrario paga con su vida y sufrimiento. Los delincuentes tienen adoración con esta figura, porque los protege contra la muerte. Cuando consideran que la imagen los cuidó, en un robo o situación peligrosa, esto se debe agradecer, muchas veces como ofrenda sangrienta”, dijo Manuel Acuña.
(extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1408020635-argentina-conmocion-ante-un-a)