"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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martes, 7 de febrero de 2023

El "árbol de la vida" de la Nueva Era tiene origen cabalista y ocultista, es un amuleto que se usa en brujería

 

¿Qué significa el amuleto del Árbol de la Vida?

TREE OF LIFE

IvandBajo - Shutterstock

Luis Santamaría - publicado el 13/11/19

Un símbolo de moda con oscuras raíces esotéricas

No se pierda esta Misa internacional para aquellos que necesitan sanación. Llevaremos sus intenciones al altar – sin coste. 

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Cada vez estamos más habituados a contemplar el Árbol de la Vida, un símbolo fácilmente identificable y atractivo que triunfa en las ventas de joyería y bisutería. Podemos encontrarlo colgado del cuello de muchas personas, además de ganar terreno en el campo de la decoración y el interiorismo.

El Árbol de la Vida se asocia inmediatamente con sensaciones positivas, ya que se trata de una imagen que nos remite a la naturaleza, al estar arraigados, al crecimiento… Y, cómo no, nos recuerda al árbol genealógico y nos hace pensar en la importancia de la familia y en el valor que tienen para nosotros aquellos que nos precedieron.

TREE OF LIFE
Tata.Ya - Shutterstock

Recientemente se pudo ver en algunos lugares de España el uso de este símbolo en el contexto del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Incluso se realizó alguna escultura de gran formato como representación del Árbol de la Vida, para así enviar “un mensaje de apoyo a los pacientes” en Palma de Mallorca. O escribir “sentimientos e inquietudes y depositar mensajes de esperanza y ánimo” en el caso de Algeciras.

¿Una simple joya y adorno, entonces? ¿Un símbolo universal aprovechable como decoración o incluso como iniciativa mural solidaria? Sí, pero… mucho más.


HAMSA

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No hace falta profundizar demasiado para encontrar, en cualquier publicidad del Árbol de la Vida, una explicación detalladísima de su hondo contenido espiritual. Utilizado en diversas culturas y civilizaciones, sería también hoy “una fuente de fuerza espiritual, una conexión entre el mundo superior y el mundo inferior, otorgando sabiduría, seguridad y fortaleza a quien lo porta”.

Así, es considerado un amuleto protector, un talismán que protege de todo lo negativo –hasta del “mal de ojo”–; y que “está vinculado a energías positivas, a un sentimiento de positivismo, sanación, curación y regeneración, tanto espiritual como corporal”, lo que le aporta su faceta pseudoterapéutica de la Nueva Era (New Age), donde tiene tanta popularidad toda referencia a armonía, buenas vibraciones o energía positiva.

Se asegura a los portadores del Árbol de la Vida que éste “les atraerá aquellas energías positivas que les harán crecer como persona; así como crecen las rama de los árboles a través del tiempo, con el fin de alcanzar la abundancia, tranquilidad y prosperidad tan anhelada”. Y no sólo eso, porque es un “puente entre esta vida y la siguiente”.




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¿Raíces bíblicas?

En el repaso histórico que hacen los propagadores del Árbol de la Vida, rastreando la presencia del símbolo en distintas culturas y religiones, se refieren, como es lógico, a su importante aparición en la Biblia, concretamente en su primer libro.

Efectivamente, en el Génesis encontramos dos árboles fundamentales para la explicación de los orígenes del universo y del ser humano.

El libro que encabeza la Torá judía y la Sagrada Escritura cristiana habla de dos árboles principales en el jardín del Edén. Se lee en Génesis 2,9: ç

El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal”.

En este sentido, hay que subrayar esto de los dos árboles, aunque suene repetitivo. Porque en algunas explicaciones actuales del Árbol de la Vida se confunde a éste con el otro, el más conocido por ser el objeto del pecado de Adán y Eva.

Y lo que suele olvidarse es que la fe cristiana sí habla de este símbolo, pero identificándolo con la cruz de Cristo, que es el verdadero árbol que da la vida eterna al mundo, algo que se repite en la liturgia de la Iglesia (véase, por ejemplo, el himno medieval Crux fidelis).

La cábala entra en escena

En conexión con esas raíces bíblicas, y dejando de lado todas las interpretaciones celtas, egipcias o persas –entre muchas otras–, la mayoría de versiones del Árbol de la Vida se refieren a su origen cabalístico. La cábala no es más que una derivación mística del judaísmo que acaba siendo directamente gnóstica y esotérica.

Y es que en la cábala tiene mucha importancia la imagen del Árbol de la Vida, que conecta directamente con su concepto de la divinidad: en su Libro de la Creación (Sefer Yetzirah) leemos que Dios crea el mundo a través de las 22 letras del alefato hebreo y los 10 números. Estos números son llamados sefirot (esferas o coronas).

Es habitual encontrarnos en los libros de cábala a los 10 sefirot representados esquemáticamente con la forma del Árbol de la Vida o “árbol sefirótico”.

Así, en una sola imagen podríamos contemplar la creación de todo lo que existe a través de las sucesivas emanaciones del Altísimo.




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La clave ocultista

En esta línea de la cábala podemos dar un paso más, algo muy habitual cuando nos adentramos en los terrenos de la Nueva Era… y nos topamos, así, con el más puro esoterismo.

Podemos hacerlo, por ejemplo, de la mano de Dion Fortune (1890-1946), importante autora ocultista británica y fundadora de la Sociedad de la Luz Interior.

En su popular libro Autodefensa psíquica afirma de forma rotunda que “en la Qábalah encontramos el esoterismo del Antiguo Testamento”.

Y desde esta perspectiva escribe que en este sistema de pensamiento gnóstico “el Creador es concebido como trayendo el universo a la manifestación a través de una serie de Emanaciones Divinas, en número de diez. Éstas son llamadas los Diez Santos Sefiroth, y son representadas en un diagrama particular. Éste es el famoso Árbol de la Vida, la clave de todo simbolismo”.

La autora establece los vínculos del símbolo con la astrología, ya que “los planetas, los elementos y los Signos del Zodíaco están todos conectados íntimamente con los Sefiroth, estando dispuestos sobre el Árbol de la Vida en un modelo conocido sólo por los iniciados”, en una argumentación clásica del esoterismo: un conocimiento especial reservado para unos pocos.




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Un falso y confuso “cristianismo”

Dion Fortune insiste en que se trata de un concepto clave en el conocimiento de lo divino: “la doctrina de los Diez Santos Sefiroth, dispuestos en su patrón correcto para formar el Árbol de la Vida, es de valor incalculable en permitirnos concebir el Invisible”.

Por eso no extraña que haya dedicado todo un tratado a este tema: La cábala mística.

Y como es también muy común en la Nueva Era, mezcla términos cristianos en su tratamiento del tema. Cuando dice que “el ocultista no ignora la fuerza del Cristo; la reconoce entre la jerarquía de fuerzas supremas del universo, aunque pueda no estar preparado para asignarle la posición exclusiva que ocupa en el corazón del místico Cristiano. En la Tradición Occidental está simbolizada por Tifareth, el Sefira central de los Diez Santos Sefiroth del Árbol de la Vida Qabalístico”.

«Energía universal»

No habla de Cristo, sino de “el Cristo” como una fuerza suprema, como una energía universal. De ahí lo engañoso del lenguaje de la Nueva Era y del esoterismo cuando utilizan términos cristianos.


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Y de ahí, también, lo ambiguo y peligroso de lo que, en principio, parecía un simple símbolo de significado positivo y de “buena onda”.

En el fondo no es más que otro amuleto, otro objeto de reminiscencias supersticiosas y mágicas –y hasta ocultistas, como hemos visto– y nada que pueda acercar a Dios, sino encerrarnos cada vez más en una espiritualidad autorreferente llena de armonía y energías… que no vienen de Él.


BLACK CAT

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Para más información

– Entrevista a Vicente Jara: “La cábala es pura magia”InfoRIES, 14/04/09.

– Luis Santamaría, “¿Los llamadores de ángeles son amuletos cristianos?”Aleteia, 23/07/17.

– Miguel Pastorino, “La Nueva Era ¿también dentro de la Iglesia?”Aleteia, 8/10/15.

sábado, 19 de febrero de 2022

El "Árbol de la vida" es un talismán o amuleto de origen cabalista, esotérico y gnóstico y NO DEBE ser usado por los cristianos

 

¿Qué significa el amuleto del Árbol de la Vida?

TREE OF LIFE

IvandBajo - Shutterstock

Luis Santamaría - publicado el 13/11/19

Un símbolo de moda con oscuras raíces esotéricas

Cada vez estamos más habituados a contemplar el Árbol de la Vida, un símbolo fácilmente identificable y atractivo que triunfa en las ventas de joyería y bisutería. Podemos encontrarlo colgado del cuello de muchas personas, además de ganar terreno en el campo de la decoración y el interiorismo.

El Árbol de la Vida se asocia inmediatamente con sensaciones positivas, ya que se trata de una imagen que nos remite a la naturaleza, al estar arraigados, al crecimiento… Y, cómo no, nos recuerda al árbol genealógico y nos hace pensar en la importancia de la familia y en el valor que tienen para nosotros aquellos que nos precedieron.

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Tata.Ya - Shutterstock

Recientemente se pudo ver en algunos lugares de España el uso de este símbolo en el contexto del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Incluso se realizó alguna escultura de gran formato como representación del Árbol de la Vida, para así enviar “un mensaje de apoyo a los pacientes” en Palma de Mallorca. O escribir “sentimientos e inquietudes y depositar mensajes de esperanza y ánimo” en el caso de Algeciras.

¿Una simple joya y adorno, entonces? ¿Un símbolo universal aprovechable como decoración o incluso como iniciativa mural solidaria? Sí, pero… mucho más.


HAMSA

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Un supuesto componente espiritual

No hace falta profundizar demasiado para encontrar, en cualquier publicidad del Árbol de la Vida, una explicación detalladísima de su hondo contenido espiritual. Utilizado en diversas culturas y civilizaciones, sería también hoy “una fuente de fuerza espiritual, una conexión entre el mundo superior y el mundo inferior, otorgando sabiduría, seguridad y fortaleza a quien lo porta”.

Así, es considerado un amuleto protector, un talismán que protege de todo lo negativo –hasta del “mal de ojo”–; y que “está vinculado a energías positivas, a un sentimiento de positivismo, sanación, curación y regeneración, tanto espiritual como corporal”, lo que le aporta su faceta pseudoterapéutica de la Nueva Era (New Age), donde tiene tanta popularidad toda referencia a armonía, buenas vibraciones o energía positiva.

Se asegura a los portadores del Árbol de la Vida que éste “les atraerá aquellas energías positivas que les harán crecer como persona; así como crecen las rama de los árboles a través del tiempo, con el fin de alcanzar la abundancia, tranquilidad y prosperidad tan anhelada”. Y no sólo eso, porque es un “puente entre esta vida y la siguiente”.




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Efectivamente, en el Génesis encontramos dos árboles fundamentales para la explicación de los orígenes del universo y del ser humano.

El libro que encabeza la Torá judía y la Sagrada Escritura cristiana habla de dos árboles principales en el jardín del Edén. Se lee en Génesis 2,9: ç

El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal”.

En este sentido, hay que subrayar esto de los dos árboles, aunque suene repetitivo. Porque en algunas explicaciones actuales del Árbol de la Vida se confunde a éste con el otro, el más conocido por ser el objeto del pecado de Adán y Eva.

Y lo que suele olvidarse es que la fe cristiana sí habla de este símbolo, pero identificándolo con la cruz de Cristo, que es el verdadero árbol que da la vida eterna al mundo, algo que se repite en la liturgia de la Iglesia (véase, por ejemplo, el himno medieval Crux fidelis).

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En conexión con esas raíces bíblicas, y dejando de lado todas las interpretaciones celtas, egipcias o persas –entre muchas otras–, la mayoría de versiones del Árbol de la Vida se refieren a su origen cabalístico. La cábala no es más que una derivación mística del judaísmo que acaba siendo directamente gnóstica y esotérica.

Y es que en la cábala tiene mucha importancia la imagen del Árbol de la Vida, que conecta directamente con su concepto de la divinidad: en su Libro de la Creación (Sefer Yetzirah) leemos que Dios crea el mundo a través de las 22 letras del alefato hebreo y los 10 números. Estos números son llamados sefirot (esferas o coronas).

Es habitual encontrarnos en los libros de cábala a los 10 sefirot representados esquemáticamente con la forma del Árbol de la Vida o “árbol sefirótico”.

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En esta línea de la cábala podemos dar un paso más, algo muy habitual cuando nos adentramos en los terrenos de la Nueva Era… y nos topamos, así, con el más puro esoterismo.

Podemos hacerlo, por ejemplo, de la mano de Dion Fortune (1890-1946), importante autora ocultista británica y fundadora de la Sociedad de la Luz Interior.

En su popular libro Autodefensa psíquica afirma de forma rotunda que “en la Qábalah encontramos el esoterismo del Antiguo Testamento”.

Y desde esta perspectiva escribe que en este sistema de pensamiento gnóstico “el Creador es concebido como trayendo el universo a la manifestación a través de una serie de Emanaciones Divinas, en número de diez. Éstas son llamadas los Diez Santos Sefiroth, y son representadas en un diagrama particular. Éste es el famoso Árbol de la Vida, la clave de todo simbolismo”.

La autora establece los vínculos del símbolo con la astrología, ya que “los planetas, los elementos y los Signos del Zodíaco están todos conectados íntimamente con los Sefiroth, estando dispuestos sobre el Árbol de la Vida en un modelo conocido sólo por los iniciados”, en una argumentación clásica del esoterismo: un conocimiento especial reservado para unos pocos.




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Dion Fortune insiste en que se trata de un concepto clave en el conocimiento de lo divino: “la doctrina de los Diez Santos Sefiroth, dispuestos en su patrón correcto para formar el Árbol de la Vida, es de valor incalculable en permitirnos concebir el Invisible”.

Por eso no extraña que haya dedicado todo un tratado a este tema: La cábala mística.

Y como es también muy común en la Nueva Era, mezcla términos cristianos en su tratamiento del tema. Cuando dice que “el ocultista no ignora la fuerza del Cristo; la reconoce entre la jerarquía de fuerzas supremas del universo, aunque pueda no estar preparado para asignarle la posición exclusiva que ocupa en el corazón del místico Cristiano. En la Tradición Occidental está simbolizada por Tifareth, el Sefira central de los Diez Santos Sefiroth del Árbol de la Vida Qabalístico”.

«Energía universal»

No habla de Cristo, sino de “el Cristo” como una fuerza suprema, como una energía universal. De ahí lo engañoso del lenguaje de la Nueva Era y del esoterismo cuando utilizan términos cristianos.


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Y de ahí, también, lo ambiguo y peligroso de lo que, en principio, parecía un simple símbolo de significado positivo y de “buena onda”.

En el fondo no es más que otro amuleto, otro objeto de reminiscencias supersticiosas y mágicas –y hasta ocultistas, como hemos visto– y nada que pueda acercar a Dios, sino encerrarnos cada vez más en una espiritualidad autorreferente llena de armonía y energías… que no vienen de Él.


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Para más información

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– Luis Santamaría, “¿Los llamadores de ángeles son amuletos cristianos?”Aleteia, 23/07/17.

– Miguel Pastorino, “La Nueva Era ¿también dentro de la Iglesia?”Aleteia, 8/10/15.

domingo, 21 de marzo de 2021

Católico: ¡no uses el ojo turco! ¡Es un amuleto con el que se hacen brujerías!

 


El llamado "ojo turco" es un amuleto de origen oriental, que se utiliza como elemento mágico para -supuestamente- proteger a su portador de "energías negativas". 
Nada de esto es válido para el católico, para quien el único que nos protege, no de malas vibraciones, sino de los ángeles caídos, los demonios, es Nuestro Señor Jesucristo, con su Sangre Preciosísima, además de su Madre amantísima, la Virgen María. 
Si eres católico y quieres protegerte del Demonio, utiliza un crucifijo o una imagen de la Virgen, pero jamás un amuleto usado en brujerías como el ojo turco.

sábado, 6 de agosto de 2016

La "Mano de Fátima" es un amuleto y nada tiene que ver con la Virgen de Fátima


En cuanto amuleto, no puede ser usado por un católico, porque se cae en el pecado de superstición, pero tampoco puede ser usado como mero adorno, porque puede ser causa de que otro caiga en el pecado de superstición.

Un amuleto o signo muy extendido en las culturas orientales, y que muchos usan como talismán, sin saber lo que significa

Según evidencia arqueológica, los amuletos fueron muy comunes en las antiguas culturas de las tierras bíblicas. Los amuletos son colgantes u otra clase de objetos mágicos y/o encantados, usados por la gente para protegerse a sí mismos de energías negativas, del mal y de lesiones, y también para traer buena suerte.

Junto con otras clases de talismanes, los amuletos están llegando a ser muy populares en nuestros días. Uno de estos, que se usa en colgantes, brazaletes o tatuajes es “La mano de Jamsa” (Árabe) o “La mano de Fátima”.


Cait-(CC BY 2.0)
1. Historia de este símbolo
El uso del jamsa, palabra que en árabe significa “cinco” está documentado desde antiguo. Posiblemente haya sido incorporado en dichas culturas como una evocación del motivo conocido de”la mano de Dios”, que se puede ver en la iconografía judía a partir de 244 d. C. en los frescos de la Sinagoga de Dura Europos en Siria y, desde 518-527 d. C., en los mosaicos que Marianos y Janina realizaron en la Sinagoga de Beit Alfa en Galilea, Israel.

Como amuleto, el jamsa fue incorporado por los cartagineses desde el 820 d. C. y en el norte de África se lo asociaba como un atributo de la diosa Tanit, la diosa más importante de la mitología cartaginesa, consorte de Baal y patrona de Cartago. Su culto iba asociado con la Luna y la fertilidad.

Y posteriormente como amuleto pasó a los bereberes y los magrebíes, significando protección, autoridad, fuerza y poder. Así, las culturas judía y árabe adoptaron el jamsa como motivo independiente. Existen, pues, afinidades entre el amuleto islámico y “la mano de Dios” propia de las culturas occidentales.

2. Simbolismo de la mano de Fátima
El jamsa es un símbolo formado por una mano con cinco dedos, la cual tiene el dedo corazón justo en el centro, pegados al dedo corazón están el dedo índice y el anular, siendo estos un poco más cortos que el corazón, pero a su vez tienen el mismo tamaño entre los dos. A los lados de este símbolo se encuentran dos dedos pulgares, también del mismo tamaño entre ambos y que tienen una inclinación hacia la parte exterior.

Respecto de este símbolo, aunque no provenga del Islam y aunque en el Corán el uso de la superstición esté prohibido, esta religión suele establecer una relación entre los cinco dedos de la mano de Fátima y los cinco pilares del Islam. Los judíos hacen lo propio con el Pentateuco, los cinco libros de la Torá. El símbolo, sin embargo, no tiene relación alguna con el judaísmo o el islam.

Este símbolo puede tener más de un significado y todo depende de si se sitúa la mano de Fátima hacia arriba o hacia abajo: Hacia arriba, que es la posición original indica fuerza, poder y bendición: También se usa contra el mal de ojo y también para proteger a la persona que lo lleva, es por eso que mucha gente la llama “la mano protectora de Fátima”.

Sin embargo el significado de la mano de Fátima hacia abajo cambia completamente, ya que se suele utilizar con “el ojo de Fátima”, más conocido como el “Ojo turco” o “el ojo de Dios” , que suele ser azul, y suele atraer suerte, paciencia y amor, por eso lo denominan también “La mano de la suerte”.

3. Que significa el nombre de Fatima?
Proviene de Fátima az-Zahra que en el idioma árabe quiere decir “La luminosa”. Nació en La Meca el 27 de julio del año 604, hija de Mahoma el profeta fundador del Islam. Se cuenta que su marido Alí, primo hermano del profeta, mientras que Fátima preparaba la cena, este trajo a su casa una concubina. Fue tal el dolor en el corazón que ella sufrió que no fue capaz de percibir su dolor físico, al cortarse la mano y quemársela. Alí se dio cuenta de su error y se consagró totalmente a Fátima.

Para las jóvenes pertenecientes a esta corriente religiosa, aseguran que el tener algún amuleto de este tipo les ayuda a tener paciencia, paz, fortuna y riqueza. Este símbolo, suele usarse comúnmente además para alejar todas aquellas cosas negativas que se pueden encontrar en tu entorno, ya que posee en su centro el ojo de Dios, que te ayuda a despejar los caminos de todo mal y peligro por los cuales vas a transitar.

4. Utilización de la “mano de Fátima”


En la cultura popular, hay quienes le confieren un valor fetiche comparable al que algunas personas le dan a una herradura o una pata de conejo, suponiendo que les traerá buena suerte.



5. El uso de la mano de Fátima como amuleto
Si sentimos la necesidad de protección contra el mal y contra poderes demoníacos, Dios tiene algo mucho mejor para ofrecer que amuletos, como encontramos en la Carta a los Efesios 6, 11,14-17: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.” Confiar en los amuletos es dejar de confiar en la providencia amorosa de Dios.

(https://es.aleteia.org/2017/10/19/que-es-la-mano-de-fatima/)