"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
Mostrando entradas con la etiqueta sacrificios humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sacrificios humanos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Los sacrificios humanos vikingos: la oscura práctica de los «burros salvajes» del norte

 



En cuanto a los sacrificios humanos no vinculados a enterramientos, la teoría más extendida es que se recurría a ellos solo en tiempos de gran conmoción social o en aquellos casos en los que la muerte de animales se consideraba una ofrenda escasa para los dioses.

César Cervera


Actualizado:01/12/2020 

Carne a cambio de carne. La tradición vikinga está repleta de leyendas e historias reales donde obtener un poder o una victoria exigió un sacrificio en forma de mutilación o directamente de vidas por parte del guerrero en cuestión. Uno de los relatos centrales de la mitología nórdica es el sacrificio de Odín, el padre de todos, que no dudó en arrancarse un ojo para poder beber en el pozo de Mímir y obtener así sabiduría infinita.


Si hasta el dios supremo era capaz de renunciar a una parte de sí mismo, qué no haría un simple mortal a cambio del favor divino... Más allá de la opción de inmolarse en combate para ir por el camino rápido al



(https://www.abc.es/historia/abci-sacrificios-humanos-vikingos-oscura-practica-burros-salvajes-norte-202012011805_noticia.html?fbclid=IwAR18E71SakWfaNAJF7__Qe3IAJ6smC4t7yvle8SkmnbEPzy15-85heaN6_I)

domingo, 1 de noviembre de 2020

Los distintos tipos de sacrificios humanos en Tenochtitlán

 



LOS DISTINTOS TIPOS DE SACRIFICIO HUMANO EN TENOCHTITLAN.

Tanto las crónicas escritas en náhuatl y en español, como la iconografía contenida en los manuscritos pictográficos describen con detalle los distintos tipos de sacrificio humano que se llevaban a cabo en México-Tenochtitlan, la capital insular de los mexicas.

Una de las inmolaciones más frecuentes era la extracción del corazón de la víctima. Una serie de mortificaciones rituales podían tener lugar antes de la cardiectomía, tal como el “rayamiento”, es decir las heridas producidas por el “combate gladiatorio”, o la exposición al fuego (asamiento). En el momento del sacrificio, la víctima era sujetada de sus extremidades por cuatro sacerdotes y acostada boca arriba sobre la piedra de los sacrificios; mientras, un quinto ministro de culto presionaba sobre su cuello una argolla de madera o el cartílago rostral de un pez sierra, de los que se han encontrado varios ejemplares en las excavaciones del Proyecto Templo Mayor. El sacrificador tenía acceso al tórax y al corazón a través de la cavidad abdominal y luego extraía el órgano vital que podía tener distintos destinos: ser ofrecido al sol o a la luna; puesto en un cuauhxicalli (“vaso del águila”); comido; untado en la cara de la efigie divina; quemado o tirado en el remolino del Pantitlán, en el lago de Texcoco. Después del sacrificio, el cuerpo de la víctima podía ser objeto de más atenciones rituales, como desprender la cabeza y preparar el resto del cuerpo para consumirlo en un banquete antropófago. Esta occisión ritual tenía lugar, con frecuencia, a lo largo de las fiestas de las veintenas del calendario solar, en honor a dioses como Huitzilopochtli, Xipe Tótec, Tezcatlipoca, Tláloc y Chalchiuhtlicue, Xilonen, Cihuacóatl, Ilamatecuhtli, Mixcóatl, Xiuhtecuhtli, sólo para citar algunos de los más importantes. En el Templo Mayor se cuenta con evidencia de dos cardiectomías: el caso de un niño ofrendado al dios tutelar mexica, encontrado en la Ofrenda 111 y un jaguar hallado en la Ofrenda 9.

Otra tipología de sacrificio era el degüello, destinado sobre todo a los ixiptla (representantes de los dioses) femeninos de diosas como Toci-Teteo Innan, Huixtocihuatl, Xilonen o la víctima infantil dedicada a Tlaloc en Huey Tozoztli. La finalidad era disponer de grandes cantidades de sangre, aunque – según la evidencia aportada por los estudios de antropología física – esta técnica no implicaba la separación de la cabeza del cuerpo. Cabe subrayar que estas dos técnicas sacrificiales y postsacrificiales – cardiectomía y decapitación – podían llevarse a cabo una después de la otra, es decir, una víctima podía ser degollada y luego extraerse su corazón o al revés. Igualmente hay menciones de tres o hasta cuatro formas de inmolación para una misma víctima.

El flechamiento era otra forma de sacrificio o de suplicio previo a la muerte. Se ataban las víctimas a unos maderos altos – en Ochpaniztli se trataba del Tocititlan, el lugar de culto de la Madre de los dioses – con brazos y piernas extendidos. Luego eran flechadas. Como en el caso del degüello, una gran cantidad de sangre brotaba de las heridas, lo que ha permitido asociar esta técnica sacrificial con la fecundación de la tierra. En algunos documentos, el flechamiento no representaba la causa de muerte, ya que después de haber provocado el derramamiento de la sangre, los sacrificadores extraían el corazón de las víctimas. El ixiptla de Chicomecóatl era sacrificado disparándole una flecha en la garganta. Este suplicio/sacrificio se llevaba a cabo en Tlacaxipehualiztli y Ochpaniztli.

El despeñamiento era otra manera de realizar la muerte ritual en Tenochtitlan. En Ochpaniztli unos sacerdotes subían hacia la cima de unos palos de 30 brazas y arrojaban a las víctimas que caían, despedazándose, y luego eran degolladas.

El ahogamiento era un sacrificio destinado a las pequeñas víctimas de los dioses acuáticos. Los niños eran llevados en la laguna y sumergidos, a veces también con la canoa utilizada para cruzar el lago. La inanición, documentada para el ixiptla del dios del país de los muertos, Mictlantecuhtli, consistía en abandonar a una persona en un espacio cerrado donde no pudiera sobrevivir. En el caso del representante del dios, esto tenía lugar en la veintena de Tlaxochimaco-Miccailhuitontli. La víctima anciana era encerrada con mucha comida en una cueva artificial que se encontraba en el templo del dios, la cual era tapada con piedra y lodo.

El derrumbe del techo preveía encerrar a las víctimas en un cuarto, haciendo que la parte superior del recinto se desplomara sobre ellas. Es una tipología de sacrificio mencionada por Hernando de Alvarado Tezozómoc y fue, de hecho, el destino de los tlaxcaltecas que osaron incendiar el templo de Toci en Tenochtitlan.

Los lugares donde se llevaban a cabo estas occisiones rituales en Tenochtitlan eran numerosos. La cumbre del Templo Mayor representaba, sin lugar a dudas, el espacio primordial donde tanto cautivos de guerra como representantes divinos encontraban la muerte. Otros edificios piramidales, como el templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, el de Tezcatlipoca o el de Xipe Tótec, representaban asimismo lugares privilegiados. En el caso de este último dios, también el temalácatl, la “rueda de piedra” sobre la que se llevaba a cabo el combate “gladiatorio”, era teatro de sacrificio. Durante la inauguración del Templo Mayor presidida por Ahuítzotl en 1487, diecinueve templos en la ciudad funcionaron al mismo tiempo para realizar las occisiones rituales. Otro espacio sacrificial era el Huey Cuauhxicalco, donde se inmolaban los ixiptlas del sol, de la luna y muchos otros cautivos.

Finalmente, los espacios naturales, tanto las montañas como el lago de Texcoco, mantenían un papel sumamente importante en relación a los sacrificios dedicados a las entidades acuáticas y telúricas. En efecto, en la cumbre de los cerros, en el remolino del Pantitlan y en los santuarios Ayauhcalli de la montaña Tepeztintli – también ubicada en la laguna – se llevaban a cabo inmolaciones, sobre todo de infantes.

Fuente a citar: Elena Mazzetto, Las tipologías de sacrificio humano en México-Tenochtitlan, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/1854/1847. Visto el 30/10/2020

miércoles, 10 de julio de 2019

De satanista a líder católico, David Arias revela los secretos de la secta y los sacrificios humanos

David Arias cuenta cómo se producían sacrificios humanos en los rituales de la secta de la que formaba

Se convirtió al mirar fijamente un Crucifijo y ahora alerta de las formas de captación
David Arias cuenta cómo se producían sacrificios humanos en los rituales de la secta de la que formaba
FacebookTwitterGoogle+LinkedinWhatsappEmail Javier Lozano / ReL 19 diciembre 2016 TAGS: Demonio/Satanás Historias de conversión
Cada vez más jóvenes caen en las redes de las sectas satánicas. Estos grupos saben que los adolescentes están siempre en búsqueda y abiertos a experimentar y dejarse llevar por otros. El que hace esta reflexión, el mexicano-estadounidense David Arias, sabe muy bien de lo que habla pues durante años estuvo inmerso en esta vida que mezclaba el culto a Satanás con técnicas criminales.

David Arias ha pasado de ser un destructor de la Iglesia Católica a ser uno de los principales líderes católicos del sur de California realizando una labor de evangelización enorme en las diócesis de San Bernardino y en la Archidiócesis de Los Ángeles. Lo hace junto a su mujer María, con la que tiene tres hijos, a través del apostolado Profetas de Esperanza en el que forma a líderes en defensa de la fe católica.

Pero el proceso de cambio de la oscuridad a la luz fue duro y radical.

Todo comenzó con la mala influencia de sus compañeros de colegio
Arias llegó a Estados Unidos cuando tenía 16 años y se instaló junto a su familia en la región de San Fernando, en el valle de Los Ángeles. Una vez en el colegio, algunos de los compañeros que conoció le introdujeron en la Ouija para así comunicarse con los espíritus. De hecho, esta práctica está muy extendida entre los adolescentes. Para él al principio no era más que un juego al igual que el ir de noche a los cementerios. Pero pronto la cosa se fue poniendo más seria.


Muchos jóvenes 'juegan' a la ouija sin ser conscientes de los riesgos que realmente entraña

De ahí pasó ser invitado a reuniones “subterráneas” en las que abundaba la promiscuidad sexual y el abuso de drogas y alcohol hasta que por fin pasó a formar parte de la “iglesia de Satanás”.

En una entrevista con la publicación católica Our Sunday Visitor, David Arias definía a un satanista como alguien que “rechaza, odia y maldice a Dios”. Explicaba que el grupo satánico al que él pertenecía estaba compuesto por unos 80 miembros en el que había ‘sacerdotes’ satánicos y una vez al mes se reunían para hacer “misas negras”.

Realizaban sacrificios humanos
Este hombre, que ahora supera los 40 años pero que entonces era un adolescente, afirmaba que su grupo satánico mantuvo un perfil muy bajo sin llamar la atención puesto que estaban involucrados en una amplia gama de actividad criminales que iban desde el consumo de drogas hasta la violación e incluso asesinatos.


David Arias, en una de las escasas fotos públicas que existen de él

Él mismo revelaba los tres niveles que había en el grupo satánico al que pertenecía:

-Primero: los principiantes se limitaban a observar los distintos rituales satánicos.

-Segundo: los miembros más experimentados participaban en sacrificios de animales como ratas o gatos, cuyos rituales incluían el beber su sangre y proferir maldiciones sobre personas.

-Tercero: los líderes del grupo realizaban sacrificios humanos. Las personas asesinadas podían ser adolescentes “descontroladas” o los bebés de las mujeres del grupo que habían quedado embarazadas.

En su relato sobre el funcionamiento de estos grupos satánicos, David Arias añadía que en el suyo había personas de todas las edades, él fue de los más jóvenes en ser captado, y de todas las razas. Muchos de ellos vestían al estilo conocido como “gótico”, completamente de de negro y con los labios pintados de ese mismo color. Sin embargo, otros miembros vestían normal y trabajaban como médicos, abogados o ingenieros.


David Arias relataba que muchos de los miembros de la secta vestían al estilo "gótico"

Los adolescentes, objetivos de las sectas
Dada las actividades ilegales que realizaban, todos los miembros habían sido advertidos de que cualquiera que revelara lo que allí ocurría sería asesinado.

Mientras tanto, el proceso de captación de nuevos miembros, que a su vez podían ser víctimas para el sacrificio, era constante. Y aquí las chicas jóvenes eran un objetivo prioritario porque podrían ser embarazadas para sacrificar a sus bebés en los rituales. “Los adolescentes están buscando algo y están abiertos a la experimentación. Era fácil atraerlos y luego engancharles al sexo o a las drogas”, contaba David.

La mirada a Cristo crucificado que le sacó de la oscuridad
Este mexicano afincado en EEUU estuvo en este grupo durante más de cuatro años hasta que de repente algo empezó a cambiar en él. Había sido educado en una familia católica pero no había ni rastro de su fe. Sin embargo, “se sentía vacío” en su interior con la vida que llevaba y ese sentimiento crecía día a día.

Un día caminaba sin rumbo con ese “vacio interior” cuando se topó con una iglesia católica y decidió entrar en ella. Se quedó fijamente mirando a Cristo crucificado y lanzó un desafío a Dios: “¿me puedes ofrecer algo mejor que Satanás?”.

De satanista a celoso evangelizador
Desde ese mismo instante su vida empezó a cambiar y vio el sinsentido de la vida que llevaba por lo que decidió abandonar esta secta aunque esto era algo muy peligroso porque incluso podrían matarle. Pero este valor que le infundió la imagen de la Cruz le llevó a dar el paso y lo primero que hizo fue abandonar el Valle de San Fernando, en el que vivía su familia, y se trasladó a San Bernardino, lejos de los miembros del grupo satánico.

Allí comenzó una nueva vida. Empezó a asistir a la Iglesia y a utilizar los Sacramentos, conoció  a una chica y se casó. Ahora tiene tres hijos. Y ahora todo el tiempo libre que tiene lo dedica a la evangelización y advirtiendo sobre el ocultismo y el satanismo.


El rezo del Rosario es un antídoto muy útil contra Satanás

¡Alerta, padres!
“Los padres tienen que ser conscientes de lo que están haciendo sus hijos. Hoy en día, los niños tienen fácil acceso a muchas cosas que son perjudiciales”, indicaba Arias durante la entrevista.

Sobre la influencia demoníaca en la sociedad actual, este exsatanista lo tiene claro: “el Maligno quiere sacrificios humanos, y los abortos son sacrificios” y recuerda que uno de los miembros de la secta era un médico abortista.
Además, David Arias aconsejaba como luchar contra Satanás y para ello ofrecía su experiencia propia: ir regularmente a misa y recibir la comunión pues incluso los satanistas reconocen que ahí está el Cuerpo de Cristo y por ello intentan robar las Sagradas Formas.

El Rosario asusta al mal
También hablaba de la importancia de la confesión frecuente y del rezo del Rosario: “cuando alguien reza el Rosario, el Mal se asusta”.

Y mientras tanto vive sin miedo ante las posibles represalias de los satanistas con los que convivió: “El Señor está conmigo, con Él no tengo nada que temer”.
(https://www.religionenlibertad.com/personajes/53725/satanista-lider-catolico-david-arias-revela-los-secretos-.html?fbclid=IwAR35o1-T7j-TLR0D2_4CLeeUBoP86M2ZN2Y5Um8WzjdFGUYKRcWvRGxlFkk)

lunes, 13 de mayo de 2019

Indígenas sacrificaron españolas embarazadas para infundir miedo


jueves 9 de mayo de 2019 | 8:38 pm
Ciudad de México – El Universal

Hace 500 años, una caravana de más de 350 aliados del conquistador Hernán Cortés fue apresada cerca de Tenochtitlan, y durante meses varios de ellos -incluidas algunas españolas embarazadas- fueron sacrificados en honor de los dioses.

Nuevas investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que los indígenas buscaban infundir terror entre los pueblos que se habían aliado a Cortés en la conquista, y para ello incluso utilizaron en monumentos funerarios rituales los cráneos de las embarazadas, previamente decapitadas.

Foto: EFE
La nueva información proviene de estudios hechos en las ruinas de Zultépec-Tecoaque, en el estado central de Tlaxcala, donde tuvo lugar una de las peores derrotas de los españoles y sus aliados.

Los especialistas determinaron que a partir del 24 de junio de 1520 y durante al menos seis meses los miembros de la caravana que acompañaba a Cortés en su marcha hacia la capital mexica fueron sacrificados en rituales de distinto tipo, incluido el canibalismo.

Entre quienes acompañaban al conquistador había mujeres y hombres europeos, indígenas taínos de las Antillas, mayas, mestizos, mulatos y zambos.

Foto: Códice Tovar
Uno de los datos más reveladores fue descubrir qué víctimas formaron parte de un “tzompantli” o muro de cráneos. Ubicado al sur de un templo, eran las cabezas de 14 personas, empaladas y colocadas en parejas de hombre-mujer.

Los hombres eran de origen totonaco y, según los estudios hechos por los expertos, parece que todas las mujeres estaban embarazadas, algo que mostraba cómo algunos pueblos prehispánicos consideraban a las mujeres muertas en el parto como unas guerreras. Entre ellas había españolas, una mulata y una indígena local.

Los restos localizados en esa área, una planicie a unos 60 kilómetros al este de lo que hoy es Ciudad de México, muestran cómo los prisioneros eran seleccionados para ser sacrificados en distintos rituales y recreando mitos prehispánicos: se encontraron restos de un hombre que fue quemado y desmembrado; otros fueron devorados, y había una ofrenda con una mujer partida en dos y sacrificada junto a un guerrero y un niño.

Foto: Scrivix
Incluso algunos cerdos fueron ofrendados, no comidos.

El sitio arqueológico de Zultépec-Tecoaque (Tecoaque significa “Donde se los comieron”), donde se han localizado más de 36 mil piezas y restos óseos, es el testimonio de la que se considera una de las mayores derrotas de los conquistadores ordenada en venganza por una matanza del subalterno de Cortés en Tenochtitlán. Un año después este territorio fue asolado por los españoles que vengaron así la captura de la caravana.
(https://primeraplananoticias.mx/portal/archivos/639700?fbclid=IwAR2vv6yfOX21e4Aa_J07RujWrkKcJTGIevpBFLPnYfsCm8yPeorPeNRk8Gs)

martes, 30 de septiembre de 2014

India: sacrifican a un niño en un ritual de curación sugerido por un brujo tántrico


Un hombre, aconsejado por un brujo tántrico, sacrificó en un ritual a un niño de 7 años con la intención de curarse de la enfermedad mental que padece en el estado de Orissa, en el este de la India, informó a la agencia Efe ayer, 29 de septiembre, una fuente oficial. El acusado se llevó al menor de su casa, situada en el distrito de Bolangir, con el pretexto de “ir de compras”, a lo que su madre había accedido, dijo el superintendente de Policía de la zona, Deepak Kumar.
El suceso ocurrió el pasado 26 de septiembre por la noche, pero no fue hasta el día siguiente cuando el cadáver del niño fue encontrado a unos 4 kilómetros de su vivienda. Kumar indicó que el culpable había estado anteriormente bajo tratamiento por su enfermedad mental y que se trata de un hombre “supersticioso”.
La Policía arrestó a tres personas en relación con el crimen, entre ellos al brujo que aconsejó la muerte del pequeño. El tantrismo, junto a otras corrientes de la tradición hindú, tuvo en el pasado una larga tradición -hoy casi erradicada- de rituales con sacrificios humanos, aunque siguen existiendo casos denunciados de asesinatos infantiles.
En diciembre de 2013, una madre del estado nororiental de Assam quemó vivo a uno de sus gemelos de cinco meses con la intención de salvar al otro, después de revelársele en un sueño que si no mataba a uno morirían los dos.
Según datos oficiales, en 2009 -último año del que hay recuento- se registraron en la India 186 muertes violentas relacionadas con la “brujería”, término que en muchos casos engloba este tipo de rituales mortíferos.
En las áreas tribales de la India no son infrecuentes los sacrificios humanos, así como los linchamientos de mujeres acusadas de practicar magia negra o brujería, pese a que varios gobiernos regionales han emprendido campañas de sensibilización.
(extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1409290859-india-sacrifican-a-un-nino-en)

martes, 10 de diciembre de 2013

Las Mil Caras siniestras de la Magia


Autor: Lic. José María Baamonde | Fuente: Fundación S.P.E.S 

Chamanes africanos, supersticiones de lo más variadas, adolescentes que practican la Ouija, católicos que no ven ningún problema en creer en la magia tal y como la explica la Nueva Era… 


La escena, que hace sólo un año resultaba chocante, comienza a ser habitual. Entre los folletos de academias, y tiendas que se entregan a diario en las calles de las grandes ciudades se cuela, cada vez más a menudo, una publicidad bien distinta: «Profesor Borama. No hay problema sin solución»; «Profesor Mouctar. ¡Ayuda a resolver diversos problemas con rapidez y garantía!» Y, desde luego, prometen la solución para todo: enfermedades, adicciones, problemas matrimoniales y amorosos, judiciales, impotencia sexual, exámenes, negocios, suerte, depresión…, en fin, «una vida nueva y poner fin a todo lo que le preocupa». Es la forma más novedosa, pero no promete nada demasiado distinto a la publicidad que ya estamos acostumbrados a ver en la prensa y en televisión. 

La Fundación SPES (Servicio para el Esclarecimiento de Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos) afirma que no se trata de sucesos aislados, sino que «la creencia popular en la magia y el temor frente a la posibilidad de un maleficio son explotados por numerosos nuevos movimientos de características sectarias. Movimientos relacionados con la Nueva Era y, especialmente, los más diversos cultos afroamericanos, «que prometen solución a todos los problemas, recurren a la concepción mágica en su proselitismo». Las personas que acuden a ellos, normalmente desesperadas, «no reciben explicaciones relacionadas con la actual situación, sino que les han hecho un maleficio y que, para deshacerlo, deben entregar sumas que van desde los doscientos a los cinco mil dólares o más, o abandonan tratamientos médicos con graves consecuencias».

El italiano Massimo Introvigne, director del Centro europeo de Estudios sobre Nuevas Religiones, afirmó, en una entrevista hace ya tres años, que cerca de un quinto de la población, tanto en Europa occidental como en Estados Unidos, se dirige, al menos una vez al año, a un mago u otro profesional de lo oculto pagano, y los ricos van más que los pobres. Ya en 2002, eran 7.250 los magos que, en Italia, se anunciaban a través de medios tradicionales o en Internet. Por ello, el Ministerio de las Comunicaciones aprobó un código de autorregulación, que establecía límites a estas televentas, y prohibía pedir dinero a cambio de resolver problemas personales. Para Introvigne, estos fenómenos constituyen el nivel más popular de la creencia en la magia. Otros dos aspectos del problema, mucho más minoritarios, son la adhesión a los movimientos mágicos –menos del 0,1% de la población italiana– y el interés serio en la cultura esotérica, todavía menor, pero que se da, en su mayoría, entre «personas influyentes en el mundo académico y cultural».

Hace una semana, cinco jóvenes italianos fueron condenados por asesinar a tres personas durante una misa satánica, como sacrificio a Lucifer. En cuatro años, entre 1994 y 1998, estas personas evolucionaron del interés por el esoterismo y la música heavy al consumo de drogas, la creación de su propia secta satánica, las orgías y, por último, los sacrificos humanos. ¿Qué, y por qué les pasó?

¿Magia blanca?

Don José María Baamonde, fundador de SPES, utiliza la palabra magia para toda «concepción mecanicista basada en el convencimiento de que existe una fuerza en la naturaleza, susceptible de ser captada merced a diversos rituales, y utilizada en beneficio o detrimento de los hombres». Este concepto –continúan- «se asienta en la creencia paralela y recíproca de dos mundos (visible o invisible), con sus respectivas fuerzas y correspondencias», de tal manera que lo actuado en el mundo visible tendrá una correspondencia determinada en el invisible, y viceversa. Popularmente, la magia se clasifica, según sus fines, en blanca y negra. La blanca, según sus defensores, tiene fines positivos y rechaza el satanismo, pero no hay que olvidar que siempre busca ejercer un poder, en la mayoría de casos sobre las personas, que pasan a ser marionetas.

El Catecismo de la Iglesia católica es muy claro al respecto: «Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas, y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo –aunque sea para curar–, son gravemente contrarias a la virtud de la religión». 

La creencia en la magia y la brujería ha existido desde siempre, pero en los últimos tiempos está gozando cada vez de más aceptación y reconocimiento, incluso institucional. Por ejemplo, en otoño pasado, un tribunal holandés dictaminó que los costes de las lecciones de brujería pueden tener deducción en los impuestos por ser gastos de enseñanza. El mes de julio pasado, el Gobernador del Estado australiano de Victoria anunció su intención de derogar una ley, vigente desde el siglo XIX, en contra de la brujería, para legalizarla. En las prisiones británicas se pueden emplear sacerdotes paganos para dar consejo espiritual a los internos que así lo soliciten, y se les permite utilizar vino y varas para sus ceremonias. 

Ya en 1986, una Corte de Estados Unidos reconoció la Uija como una religión. La Uija, al contrario de lo que muchos creen, no es sólo una forma de espiritismo consistente en que un alma se comunique con los hombres a través de las letras escritas en un tablero, sino que es mucho más: «una religión politeísta neopagana de la naturaleza, inspirada por varias creencias occidentales precristianas, que tiene como su deidad central a la Diosa Madre y que incluye el uso de magia herbaria», según Catherine E. Sanders, periodista americana y autora del libro El encanto de la Uija. 

Es difícil estimar el número de los adheridos –entre 150.000 y 800.000 en Estados Unidos–, en parte, quizá, porque es un fenómeno sin un credo definido. También por ello se compone de muchos elementos, aunque sus seguidores compartan algunas creencias comunes, como el igual valor de todos los seres vivos –incluido el hombre, que no es imagen de Dios–, la posesión del poder divino y la capacidad de alterar la propia conciencia. El medioambientalismo y el feminismo son otras dos características de la Uija, que está teniendo un crecimiento muy notable en Norteamérica, debido, según Sanders, al hambre espiritual de los adolescentes.

Nueva Era: el regreso del gnosticismo

La Uija pretende hundir sus raíces en el paganismo precristiano occidental y, debido a su capacidad de amoldarse a las demandas de un cliente más interesado en la experiencia espiritual que en una verdad determinada, se caracteriza por una heterogeneidad que hace muy difícil marcar los límites con otros fenómenos como magia, paganismo, etc. Para José María Baamonde, todos ellos se identifican, sobre todo, por ser creencias gnósticas, es decir, «que postulan la existencia de un conocimiento oculto. Mediante una iniciación –un ritual o un curso–, se accede a este conocimiento, por el cual se alcanzará la salvación, a diferencia de las religiones clásicas o tradicionales, donde la salvación deviene de la fe o la conducta». Baamonde explica que el gnosticismo, el poder salvarse mediante el conocimiento y el esfuerzo, sin contar con la gracia de Dios, ha sido siempre la mayor tentación en el cristianismo. 

También es muy clara la relación de todos estos fenómenos con el crecimiento de la New Age (Nueva Era), que, se podría decir, los engloba. Según Baamonde, la Nueva Era «no es una secta en sí, sino un movimiento sincretista, de características socioculturales muy amplias y con contenidos gnósticos y esotéricos, del que participan cientos de grupos distintos», algunos de los cuales sí registran características sectarias. La astrología, el orientalismo, la magia y las pseudociencias son algunos de sus componentes más comunes. 

La Nueva Era es una pseudoreligión light que, como explica José María Baamonde, no acepta dogmas ni ningún tipo de sacrificios, sino que busca borrar las fronteras y enarbola banderas que difícilmente pueden ser rechazadas hoy en día, como el pacifismo, la hermandad universal y la ecología, a la vez que pone al alcance de cualquiera, en este mundo consumista, una experiencia mística sensible, sin tener que pasar previamente por la ascesis de los místicos. Todo ello hace que sea una corriente enormemente atractiva, a la vez que cambiante y difusa, lo que le ha permitido irse introduciendo, muchas veces de forma inconsciente, entre católicos practicantes, «e incluso entre sacerdotes y religiosas», que desconocen su incompatibilidad con la fe cristiana. El principal motivo de esta incompatibilidad es su gnosticismo y su negación de la divinidad de Cristo, a quien «igualan con muchos otros personajes, presentándolo como un iluminado más».

Entre los católicos

Movida por la necesidad de estudiar esta invasión de las conciencias, la Fundación SPES llevó a cabo un estudio entre estudiantes de Secundaria argentinos con un grado básico de formación cristiana, impartida en los tres primeros años de la enseñanza Secundaria. En el cuestionario, se les preguntaba si creían o no en seis temas vinculados con la Nueva Era, entre los que se encontraba la magia. Todos los temas obtuvieron una adhesión superior al 50%, y en algunos casos, llegaba hasta el 88%. En el caso concreto de la magia y de la posibilidad de realizar maleficios, la adhesión fue del 60,20%, entre las chicas, y de 59,47% en los chicos. Es más, el 14,64% de las chicas afirmaba creer mucho en ello, así como el 12,80% de los chicos. Aparte del enorme atractivo de las creencias nuevaeristas, Baamonde cita también la pobre formación en la propia fe de muchos católicos como otra causa de la expansión de la Nueva Era.

Ya en mayo de 1993, el Papa Juan Pablo II hizo referencia a este problema durante la visita ad limina que realizó un grupo de obispos estadounidenses. Tras reconocer los problemas que presentan «las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age», recalcó que «las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia», pues «en su perspectiva sincretista e inmanente prestan poca atención a la Revelación; más bien intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia, basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas». 

Además –continuó el Santo Padre–, «proponen a menudo una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y la tradición cristiana. Reemplazan la responsabilidad personal de nuestras acciones frente a Dios por un sentido del deber frente al cosmos, tergiversando así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención por medio de Cristo». 

En esa misma alocución, Juan Pablo II subrayó «la crisis de los valores de la sociedad occidental», a la que estos «nuevos movimientos religiosos y terapéuticos pretenden dar respuesta». Nuestra cultura, en definitiva, está llena de almas sedientas que, sin una formación religiosa básica y una guía adecuada, buscarán saciar su sed en la espiritualidad mágica, en apariencia inofensiva, que, cada vez más, impregna la sociedad. 

A quienes conozcan a esta gente, en especial jóvenes, Massimo Introvigne les recomienda no aislar a los jóvenes del interés lúdico por la magia, que impregna la cultura contemporánea, porque podría ser contraproducente, al provocar el efecto contrario al deseado. Sin embargo, cuando los jóvenes se dedican activamente al espiritismo y la magia, «es justo preocuparse e intervenir, si bien esta intervención tiene que buscar comprender el malestar que lleva a los jóvenes» a estos comportamientos. Se debe intervenir «de forma delicada, y preguntarse qué es lo que no va en la vida del joven. Hay que hacerles comprender que es una opción de vencido. Pero, sobre todo, hay que proponer. Estos problemas se resuelven cuando los chicos encuentran, quizá en compañía de sus padres o en el ámbito de la fe cristiana, experiencias más significativas y atractivas».


Preguntas o comentarios al autor
José María Baamonde

miércoles, 31 de julio de 2013

Revelan cómo se preparaban los sacrificios humanos incas: a los niños elegidos les daban coca y chicha durante meses para que fueran más dóciles.

"La Doncella". Es una de las tres momias halladas en Salta.

Lejos de ser un "paraíso terrenal", en donde los seres humanos convivían de modo ideal en armonía permanente, las civilizaciones pre-colombinas -incas, aztecas, mayas, y muchos otros más- se caracterizaron por realizar sacrificios humanos a sus dioses. Para practicar este culto, permanecían en estado de continua guerra, a fin de someter a los pueblos vecinos y obtener de ellos las "ofrendas" para sus dioses, es decir, los seres humanos para ser sacrificados. Esta cruel religión pagana fue combatida por los conquistadores y misioneros españoles, cuya presencia logró erradicar este sangriento culto pagano, además de anunciar a sus habitantes originarios la Buena Noticia de Jesús Salvador.

Los incas preparaban a los niños que elegían para sus sacrificios administrándoles alcohol y hojas de coca durante meses. Así lo revela una investigación de la universidad británica de Bradford. Tras estudiar las tres momias de niños de más de 500 años, que fueron halladas en los Andes argentinos, los expertos llegaron a la conclusión de que el consumo de ambas sustancias era parte del ritual del sacrificio. Y que tenía un sentido espiritual, pero también práctico: volverlos más dóciles. Los resultados se publicaron en la revista “Proceedings” de la Academia estadounidense de las Ciencias.

El equipo liderado por el arqueólogo Andrew Wilson investigó entre otros aspectos, el cabello de las tres momias infantiles halladas en 1999 cerca de la cumbre del volcán Llullaillaco, en Salta. Las tres momias (“El Niño” “la Doncella” y “la Niña del Rayo”), que se encontraban en muy buen estado debido a las gélidas temperaturas en las que fueron conservadas, se exponen en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM).

Aunque ya se sabía que el alcohol y la coca eran determinantes en los sacrificios humanos de los incas, los restos hallados en los cabellos permiten ahora deducir nuevos detalles sobre cómo se preparaban estos rituales.

Así, un año antes de morir, la alimentación de “la Doncella” –la mayor de los niños– cambió drásticamente. Al parecer, en ese momento habría sido elegida para el sacrificio y desde entonces mucho mejor alimentada. Según el estudio, “la Doncella” tenía unos 13 años (hasta ahora se creía que había muerto a los 15).

El alcohol que consumían era chicha, una bebida derivada de la fermentación del maíz. Las hojas de coca producen entre otros un efecto calmante al masticarlas mezcladas con ceniza. Los incas creían que los estados de embriaguez permitían acceder al mundo de los espíritus.

“La coca y el alcohol eran sustancias que provocaban un estado de cambio considerado sagrado”, señala el estudio. Los autores de la investigación apuntan a que estas drogas también contribuían a que los niños fueran más dóciles de cara a los rituales.

Los sacrificios humanos en el imperio inca se conocen con el nombre de “copacocha”. Los niños elegidos recorrían normalmente largas distancias y participaban en ceremonias en la capital inca, Cuzco, antes de dirigirse a la cumbre del volcán, a cientos de kilómetros de distancia, donde finalmente eran sacrificados.