"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 7 de mayo de 2021

La comunión en la mano, ¿el triunfo de la desobediencia?

 


 

Acaba de publicarse hace un par de semanas en Francia un libro de autores varios sobre la comunión en la mano (Jean-Pierre Maugendre y otros. Bref examen Critique de la Communion dans la main, Contretemps, 2021). Los autores analizan en sendos capítulos aspectos históricos de esta práctica en diversas épocas y su situación jurídica en tiempos de pandemia. Todo este material ayuda a comprender diversos aspectos de este tema en un momento en el que, en muchas partes, constituye motivo de malestar entre los fieles.


Querríamos llamar la atención en especial sobre el texto de Mons. Nicola Bux con el que el libro concluye[La Communion dans la main, une désobèissance autorisée. Pp.149-164.], pues en él se tratan con claridad algunos temas vinculados con la historia reciente que habitualmente son mal conocidos o se comprenden de modo errado, y a veces hasta opuesto a la verdad de los hechos. En efecto, oímos decir con frecuencia que la comunión en la mano fue autorizada por san Pablo VI por medio de un documento llamado Memoriale Domini en 1969 y que este uso fue confirmado por san Juan Pablo II y luego aceptado sin problemas por el Papa Benedicto XVI como uno de los dos modos normales de recibir la comunión. Habría así actualmente dos posibilidades ofrecidas por la Iglesia para recibir el sacramento: en la boca o en la mano, así como hay dos posturas del cuerpo igualmente posibles: de rodillas o de pie.

Sin embargo, Mons Bux, apoyado en las dos obras monográficas que se han publicado sobre el tema (el libro del obispo argentino Juan Rodolfo Laise y la tesis doctoral del sacerdote italiano don Federico Bortoli), muestra cómo Pablo VI, lejos de autorizar o introducir el uso de la comunión en la mano, confirmó formalmente su prohibición, exhortando a obispos, sacerdotes y fieles a «someterse escrupulosamente a esta ley nuevamente confirmada». Sin embargo -y aquí nos hallamos frente a uno de los mayores puntos de la confusión arriba mencionada- previendo que algunos sectores no estarían dispuestos a obedecer esta ley, decidió disponer un mecanismo jurídico que permitiera a los obispos en cuya diócesis hubiera una resistencia masiva e inflexible a la prohibición papal, indultar a los desobedientes, si así lo veían necesario su conciencia y su prudencia. Esta última posibilidad, claramente limitada, la concedió el Papa no sin gran reticiencia y aprensión, pues temía que el hecho de recibir la comunión en la mano pudiera ir debilitando la fe de los fieles en la presencia real.

Años más tarde, cercano ya al fin de su vida y ante la confirmación de estos temores, intentando detener el desmesurado uso que se estaba haciendo del indulto, mandó que se implementaran medidas para suspender la concesión de nuevos indultos y también que se dejara en claro que, aun donde el indulto había sido concedido, la práctica de la comunión en la mano debía ser desaconsejada. Sin embargo, esa orden no fue obedecida. Meses después, recién elegido papa, san Juan Pablo II confirmó la decisión de su predecesor y ordenó que no se autorizara en más países el uso de la comunión en la mano, suspensión que se mantuvo por un lustro y que le valió presiones y hasta algunas expresiones impertinentes por parte de algún obispo. Los textos que transcribe Mons. Bux sobre esta desobediencia y resistencia frontal son realmente impresionantes.

Por último, el papa Benedicto XVI dispuso que en las misas que él celebrara los fieles recibieran la comunión únicamente en la boca. Más tarde explicó así la medida: «Al hacer que la Comunión se reciba de rodillas y se administre en la boca, quise dar un signo de profundo respeto y hacer un llamado de atención acerca de la Presencia real … Quería dar una señal fuerte; esto debe quedar claro: ¡Se trata de algo especial!».

Mons Bux muestra luego cómo los colaboradores más estrechos del Papa alemán en materia litúrgica reflejaron en diversas ocasiones el pensamiento de éste sobre el modo de dar la comunión, que coincidía plenamente con el de San Pablo VI, expresando en alguna ocasión la posibilidad de que se volviese a la práctica legalmente en vigor en detrimento de la indultada.

Mons. Bux cita una serie importante de textos de estos colaboradores, testigos de la posición del papa Benedicto, pero entre éstos deberíamos añadir al propio autor del escrito; en efecto: Mons. Bux ha tenido una larga relación personal con el cardenal Ratzinger, gracias a quien fue nombrado consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y perito para los trabajos preparatorios del Sínodo mundial de los Obispos sobre la Eucaristía. Al comenzar el Sínodo, ya convertido en Papa, Benedicto XVI lo nombró adiutor secretarii specialis del mismo; más tarde lo hizo consultor de la Oficina de las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice y de la Congregación para el Culto Divino. Esta larga colaboración coloca a Mons. Bux entre los testigos privilegiados del pensamiento litúrgico de Benedicto XVI.

Todo el material por él presentado en el texto que comentamos no hace, en su conjunto, sino confirmar la conclusión a la que Mons. Laise había llegado en su libro: «Por todo esto creemos poder afirmar que la introducción y difusion por todo el mundo de la práctica de la Comunión en la mano constituye la más grave desobediencia a la autoridad papal de los últimos tiempos».

Para finalizar, permítasenos notar que resulta asombroso que este uso, que fuera impuesto por medio de una actitud de desobediencia frontal y desafiante al mandato papal en los años 60, actitud muy semejante a la que en este momento están tomando los obispos alemanes con respecto al documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre la bendición a las parejas homosexuales, sea ahora impuesto a los fieles que durante más de 50 años han seguido fielmente no sólo los deseos y disposiciones de san Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino también la reiterada confirmación de la misma posición por parte del Prefecto de Culto Divino que el papa Francisco nombró a poco de asumir el pontificado: el cardenal Robert Sarah, retirado hace pocas semanas por haber llegado al límite de edad, quien escribió: «el modo en el que la práctica de la Comunión en la mano se difundió aparece como algo que ha sido impuesto de un modo que no es según los caminos de Dios».

La paradoja hoy es que se acusa a estos fieles nada menos que de «desobediencia» justamente por no querer acogerse a un uso que no sólo ha sido desaconsejado permanentemente por los Papas, sino que no es más que tolerado por medio de un indulto que se otorgó a quienes desobedecieron de modo frontal la autoridad papal. La situación actual parecería indicar que la desobediencia finalmente ha triunfado; confirmar este triunfo con medidas draconianas adoptadas contra los que no desobedecieron transformándolos así súbitamente en «desobedientes», es el colmo de la paradoja y contiene un mensaje implícito muy peligroso: la desobediencia es el camino, con tal de que sea inflexible.

El texto de Mons. Bux que comentamos y que puede leerse entero en español aquí, había sido publicado originariamente con ocasión del primer aniversario de la muerte de Mons. Juan Rodolfo Laise, el obispo argentino que obedeció el deseo de Pablo VI de mantener la prohibición de dar la comunión en la mano.


Fuente: Infocatólica.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Concilio de Zaragoza: (a. 380) “Excomúlguese a cualquiera que ose recibir la Sagrada Comunión en la mano”.


 

Concilio de Zaragoza: (a. 380) “Excomúlguese a cualquiera que ose recibir la Sagrada Comunión en la mano”.

El Sínodo de Toledo: Confirma esta sentencia.

Sínodo de Rouén: (a. 650) “Condenamos la comunión en la mano para poner un límite a los abusos que ocurren a causa de esta práctica, y como salvaguarda contra sacrilegios”.

El sexto Concilio Ecuménico en Constantinopla: (a. 680-681) “Prohíbase a los creyentes tomar la Sagrada Hostia en sus manos, excomulgando a los transgresores”.

El concilio de Trento (s. XVI) recoge: “El hecho de que sólo el sacerdote da la sagrada Comunión con sus manos consagradas es una Tradición Apostólica”. Y añade también: “No ha de temerse de Dios castigo más grave de pecado alguno que, si cosa tan llena de toda santidad o, mejor dicho, que contiene al Autor mismo y fuente de la santidad, no es tratada santa y religiosamente por los fieles”[3].

martes, 16 de junio de 2020

Nosotros (los demonios) introdujimos la comunión en la mano

junio 16, 2020



Exorcismo a Belcebú

LA COMUNIÓN EN LA MANO EN LA IGLESIA PRIMITIVA

E: ¡En el nombre...! ¿Cuál es la historia de la comunión en la mano en los primeros tiempos de la Iglesia?

B: Cristo -lo vimos nosotros mismos en su momento- cuando partió el Pan, no lo dio en las manos de los Apóstoles. ¡No queremos hablar más! ¡No más!

E: ¡En el nombre...!

B: ¡No nos gusta decir eso! ¡Pero sobre todo no nos gusta decirlo en este momento!

E: ¡En el nombre de la Santísima Virgen!

B: En el momento en que Cristo dijo: "Este es mi cuerpo", en la última cena, puso el pan directamente en la boca de los Apóstoles. No hay duda de la preciosa sangre; la bebieron y no la tuvieron primero en sus manos.

Los Apóstoles que estuvieron presentes en la Última Cena nunca actuaron de otra manera; dieron la Santa Comunión en la boca... Cristo no deseaba que después se recibiera en la mano... si después la recibían en la mano, era porque tenían un mal entendimiento de las cosas... Cristo nunca lo deseó. Él mismo lo dio en la boca; e incluso la Santísima Virgen nunca recibió este Sacramento de otra manera, y siempre de rodillas, inclinándose muy profundamente... ¡Ah! ¡No nos gusta decir esto!

Estábamos llenos de furia contra Ella (señala hacia arriba) cada vez que comulgaba. Ella vio y experimentó de manera mística todo lo que sucedió en la Última Cena. Casi siempre lo sabía todo. Estaba destinada a guiar a la Iglesia. Los Apóstoles también estaban destinados a esto, pero Ella tenía en gran medida, que trabajar con ellos.

Hemos tenido que decir esto antes: Ella estaba de rodillas día y noche, rezando por los Apóstoles, para que todo saliera bien en la Iglesia de Cristo. Los Apóstoles, que estaban en la Última Cena, nunca daban la Comunión de otra manera que no fuera en la boca. Si eso sucedió de otra manera más tarde, no fue culpa de los Apóstoles. Jesús y su Madre ya no tenían nada que ver con eso. Ellos (señala hacia arriba) ni planeaban ni deseaban eso. No fue en absoluto su intención.

E: ¿Quién quiso introducir la comunión en la mano?

B: Somos nosotros los que planeamos y tramamos eso. Nos dijimos a nosotros mismos: Si logramos introducir la Comunión en la mano entre los primeros cristianos, entonces más tarde podrán decir: "Había comunión en la mano anteriormente, en la época de los primeros cristianos." Y así fue como este Concilio, estos hombres de hoy, podrían decir: "Los primeros cristianos comulgaban en la mano, por lo tanto no hay nada malo en ello. Eran los primeros cristianos, era la época de la vida de Cristo, estaban cerca de Cristo. Por lo tanto, no puede ser en absoluto pecaminoso".

Cierto, no sabían que esto no era querido por Dios. En ese mismo momento, incluso entonces, nos dijimos que si podíamos hacer que eso sucediera, el resultado sería una cierta tibieza. Sin embargo, la comunión en la boca fue traída de vuelta. Ciertas almas santas y muy grandes Doctores de la Iglesia vieron claramente a dónde conducía esto, y que sería mejor y que habría mucho más respeto si Él allí arriba (señala hacia arriba) fuera recibido en la boca... si no pudieran simplemente tomarlo en sus manos, en sus sucias manos... con las uñas demasiado largas o barnizadas, o con las manos descuidadas. No podemos ni siquiera decirlo todo. A menudo hay gente que no se ha lavado las manos en todo el día, cuando van a algún sitio... ¡No quiero decir eso! ... Es una irreverencia espantosa.

Hay muchos que no creen tanto en Dios. Ven simbolismo por todas partes, un poco como los protestantes. Al principio, el Concilio no era así, pero luego se decidió que tenía que dar pasos hacia los protestantes y los demás. Esto era solidaridad; esto era bueno; esto era Caridad Cristiana; y así, en parte con la ayuda de los masones, fuimos capaces de llegar al punto en que se decía: "Hay que ser caritativo, conciliador, practicar el amor al prójimo, dialogar el uno con el otro..." hasta que finalmente se llega a la etapa en la que todo se puede suavizar y cambiar un poco... y las cosas se reordenan de tal manera que pierden su valor y su profundo significado. Así que puede suceder que se pierdan importantes gracias porque uno va con la multitud.

  

LOS SACERDOTES Y LA COMUNIÓN EN LA MANO

E: ¿Deben los sacerdotes dar la comunión en la mano cuando el pueblo la pide?

B: ¡En ningún caso! ¡De ninguna manera! ¿Cree usted que el sacerdote es la marioneta de su pueblo? ¡Tiene el derecho de mando! A grandes rasgos, tenemos que añadir esto: si los sacerdotes dieran la Comunión en la boca, como desean los de arriba (señala hacia arriba), probablemente se encontrarían con oposición al principio, porque nosotros (los demonios) ponemos aceite en el fuego, pero a la larga, tendrían muchos más fieles en sus iglesias que en las que se da la Comunión de manera diferente, donde hay esta tibieza.

E: Y si yo, como sacerdote, voy a ayudar a un colega que da la comunión en la mano, ¿qué debo hacer?

B: Entonces debes decirle al sacerdote a quien vas a ayudar: "Padre, creo que la comunión en la boca es lo correcto. De ninguna manera puedo tomar la responsabilidad de dar la comunión en la mano. Espero que lo acepte". Para ti es una obligación fundamental dar la comunión en la boca, porque sabes que hay muchas más bendiciones y mucho más respeto.

Hay gente en todas partes que te va a hacer las cosas difíciles. También se produce el efecto contrario. Así es con estas personas: aunque a veces te contradigan y te molesten, en el fondo de sus corazones se dicen a sí mismos: "Tal vez tenga razón después de todo; todavía sabe lo que debe hacerse y sigue su camino a través de todos los obstáculos; actúa de acuerdo a su convicción; su manera de hacer las cosas es probablemente la correcta". Los de arriba (señala hacia arriba) opinan que quien todavía puede, de una manera u otra, debe, por amor al cielo, dar la comunión en la boca, pues es un pecado cuando se sabe pero no se hace. "Felices los que creen sin haber visto". Entonces no habría más profanación horrible del Sacramento como ahora.

E: En nombre de la Santísima Trinidad... ¿cómo debe el sacerdote lidiar con los más pequeños fragmentos?

B: La mejor manera sería que el sacerdote se echara agua en las manos después de la Comunión; o, por ejemplo, cuando ha dado la Comunión en un hogar, mojar las manos en un vaso de agua y luego beber hasta la última gota. De esta manera, habría más respeto. Eso se hace todavía aquí y allá... pero ahora (no).


https://www.tldm.org/news4/WarningsFromBeyond.2of3.htm

miércoles, 20 de mayo de 2020

El presidente de la Asociación de Médicos Católicos dice que la comunión en la mano es más contagiosa que la comunión en la lengua


Por INFOVATICANA | 20 mayo, 2020
(The Eponymous Flower)- “El problema que nos preocupa a todos, y en primer lugar a los médicos, es la difusión del virus. Lo que es seguro es que las manos son la parte del cuerpo más expuesta a los virus, porque lo tocan todo, desde objetos infectados a dinero. Hay personas obsesionadas con la idea de contagiarse y enfermar. Me gustaría contar una anécdota sobre esto: Al principio de mi carrera, un médico, compañero de trabajo, me pasó una pluma estilográfica muy elegante para que firmara un certificado. No quiso que se la devolviera porque yo la había tocado, y me la regaló. Como la situación me dejó incómodo, le compré una pluma estilográfica pero no la quiso, porque seguramente muchos la habrían tocado antes que yo. El resultado es que ahora tengo dos plumas estilográficas muy elegantes. Este médico contrajo un virus y murió, tal vez porque le faltaban anticuerpos”.

“La comunión en la lengua es más segura que la comunión en la mano. Como he dicho, las manos lo tocan todo, por lo que, definitivamente, es más contagiosa. En África he operado en carreteras polvorientas y al aire libre, en condiciones nada favorables, pero nadie enfermó. No era un riesgo para la gente”.

“Sí, he leído sobre las pincitas. Y también sobre la propuesta de distribuir la hostia consagrada en pequeños sobres para llevar. En serio, después de la gripe española, la gente siguió recibiendo la comunión en la lengua y nada cambió. Creo que estamos perdiendo el sentido común. No deberíamos estar defendiendo ciertas cosas. Sí, la salud es importante, es obvio, pero no hay que exagerar ni perder la razón. Como médico, estoy convencido que la comunión en la mano es menos higiénica y, por consiguiente, menos segura que la comunión en la lengua. Además, ¿no se nos está diciendo a diario que no toquemos nada, que nos lavemos las manos, que nos desinfectemos, que no nos toquemos el rostro, los ojos, la nariz? Tenemos que seguir algunas reglas sanitarias básicas y necesarias. No debemos tener miedo, ni debemos especular y, menos aún, perseguir intereses comerciales”.

“La fragilidad siempre ha acompañado la última etapa de nuestra vida, en la que la salud es más vulnerable. No quiero someter a un proceso judicial el tratamiento de los pacientes. Si tuviera que hacer alguna crítica, la dirigiría a las familias. Muchas de las personas fallecidas han muerto en residencias. En muchos casos, las familias han abandonado a sus seres queridos en ellas. Mi pregunta es: ¿por qué no han dejado que su ser querido se quedara con ellos, en su casa? A una cierta edad, las personas necesitan humanidad más que tratamientos. Por desgracia, hay una tendencia a externalizar y hospitalizar. Al hacerlo, hemos esterilizado y estandarizado los ritos de transición, pero deshumanizándolos y, por tanto, perdiendo la idea de compasión, de pietas, en el sentido verdadero del término”.

Publicado en The Eponymous Flower.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.
(https://infovaticana.com/2020/05/20/el-presidente-de-la-asociacion-de-medicos-catolicos-dice-que-la-comunion-en-la-mano-es-mas-contagiosa-que-la-comunion-en-la-lengua/?fbclid=IwAR0hf1zspDDfCUzxCQqVGf7tDuyDjI1qh6fC8FlxjmMU1FweXxW1GVM1ob8)

martes, 19 de mayo de 2020

La comunión en la mano es más infecciosa que la comunión oral (Dr Boscia)

mayo 19, 2020
CRÍTICA A LAS MEDIDAS EPISCOPALES OBLIGATORIAS

Prof. Filippo Maria Boscia, Presidente de la Asociación Médica Católica: "La comunión de las manos es más peligrosa que la comunión oral".

(Roma) Numerosas Conferencias Episcopales de todo el mundo, incluidas las de habla alemana, han introducido por la fuerza la comunión en la mano en el Novus Ordo. Lo justifican con medidas de protección contra el coronavirus. Esto lo contradice el Presidente de la Asociación de Médicos Católicos de Italia, Prof. Filippo Maria Boscia.

Existe un debate cada vez más acalorado sobre la utilidad de las medidas radicales de los gobiernos. Lo mismo se aplica a la proporcionalidad de las condiciones episcopales que se hicieron indispensables para la reapertura de las misas públicas.

Las preocupaciones se refieren sobre todo al clima de miedo e inseguridad que promueven (la obligación de las máscaras, la desinfección, incluso para el mismo cura), con lo que la iglesia corre el riesgo de empujar a las personas temerosas aún más profundamente en una espiral de miedo, en lugar de utilizar la razón y el sentido de la proporción para ajustar los estándares.

Pero en el centro de la crítica está la compulsión de dar la comunión, que fue decretada por los obispos. En los últimos 50 años se ha producido una reeducación total en el mundo de habla alemana en lo que respecta a la recepción de la comunión. En el 2020 muchos católicos ya no saben que la forma apropiada de recibir la comunión es la comunión oral. La comunión en la mano es sólo una excepción tolerada, que fue arrebatada por primera vez a la Santa Sede por los obispos alemanes con una arrogancia alarmante, de manera similar a lo que ocurre hoy en día con el reconocimiento de facto del divorcio, el segundo matrimonio, la intercomunión y las bendiciones homo. El resultado son numerosas escenas sacrílegas y molestas, como ocurrió en el Réquiem por el Obispo Kurt Krenn 2014 en la catedral de St. Pölten. Cuando uno de los fieles se arrodilló para recibir la comunión, el sacerdote que la daba la comunión le silbó y le dijo que se levantara.

Con el pretexto de la crisis del Coronavirus, los obispos hicieron de una excepción, que formalmente sólo fue tolerada, una compulsión y se deshicieron completamente de la forma actual de recibir la Comunión. Si hay una falta de entendimiento entre los fieles, es porque el clero ya lo tenía antes. La iglesia está estructurada jerárquicamente, por lo que también las crisis empiezan desde arriba, no desde abajo.

El Prof. Filippo Maria Boscia, Presidente de la Asociación de Médicos Católicos de Italia, contradice a los obispos. La comunión de la mano no es de ninguna manera más segura, sino por el contrario más contagiosa.

Estaba muy contento de que se permitieran de nuevo las misas públicas. Era correcto e importante proteger la salud. Sin embargo, ahora había estallado una discusión sobre cómo dar la comunión.

"El problema que nos preocupa a todos, a los médicos en primer lugar, es la propagación de los virus. Lo que es seguro es que las manos son la parte del cuerpo más expuesta a los virus, porque tocan todo, desde las cosas infectadas hasta el dinero. Hay gente que está obsesionada con la idea de infectarse y enfermarse. 

"La comunión por boca es más segura que la comunión por mano. Las manos, como dije, tocan todo. Así que la comunión a mano es definitivamente más contagiosa. En África, hice operaciones en un quirófano junto a una carretera polvorienta. No era un buen ambiente, pero nadie se enfermó por ello. No fue un riesgo para estas personas".

Hay muchas voces en este momento, incluso una propuesta de Alemania para introducir una comunión con pinzas.

"Sí, leí sobre las Pinzas. También la propuesta de distribuir las hostias consagradas en pequeños sobres para llevar. En serio: Después de la gripe española seguimos practicando la comunión oral, y todo fue igual que antes. Creo que estamos cruzando la línea del sentido común. No deberíamos perseguir ciertas cosas. Sí, la salud es importante, no hay duda, pero no a la exageración y la extravagancia. Como médico estoy convencido de que la comunión de manos es menos higiénica y por lo tanto menos segura que la comunión oral. 

Aparte de eso: ¿no se nos dice todos los días que nos lavemos las manos, que nos desinfectemos, que nos metamos las manos en la cara, en los ojos, en la nariz? Tenemos que seguir algunas reglas saludables que son útiles. No tenemos que complacernos en el miedo y la especulación, y mucho menos perseguir intereses comerciales."

Los llamados coronatotes (fallecidos por el virus) en Italia tienen una edad media de 80 años. En algunos países son incluso un poco más viejos.

"La fragilidad siempre ha acompañado a la última etapa de nuestras vidas, cuando nuestra salud es más vulnerable. No quiero poner a nadie a prueba cuando se trata de tratar a los pacientes. Si tuviera que expresar una crítica, la dirigiría a las familias. Muchos de los muertos murieron en hogares de ancianos. En muchos casos las familias han enviado a sus seres queridos allí. Me pregunto: ¿Por qué no los mantuvieron con ellos? A cierta edad las personas necesitan mucha más humanidad que cualquier tratamiento. Desafortunadamente, hay una tendencia a externalizar y hospitalizar. Hemos esterilizado y estandarizado los ritos de paso, pero los deshumanizamos, perdiendo así el sentido de la compasión, de la pietas en el verdadero sentido de la palabra".


https://katholisches.info/2020/05/
(https://religionlavozlibre.blogspot.com/2020/05/la-comunion-en-la-mano-es-mas.html)

domingo, 15 de marzo de 2020

Los santos y la Comunión en la mano

La imagen puede contener: 3 personas, texto que dice "Nunca dió la Sagrada Comunión en la mano.."

*☆* Juan Pablo II: *“No puedo estar a favor de la Comunión en la mano y tampoco la puedo recomendar”*. _El sacerdote tiene una responsabilidad primordial como “siervo de la Santa Eucaristía y de todas las… Formas Santas”_, primordial porque es completa. _El tocar las Creaciones Santas es un privilegio de los *ordenados*”_(Dominicae Cenae II).

*☆* «La comunión en la mano la introdujo la jerarquía modernista sin *autorización de la Santa Sede* (cardenal Suenens en Holanda, etc). Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado para evitar una desobediencia generalizada”.

*☆* Monseñor Juan Rodolfo Laise, Obispo argentino afirma: «Conozco la historia de la comunión en la mano, fue *reintroducida clandestinamente*, difundida en base a equívocos, y confirmada por medio de desobediencias inquebrantables… (al Santo Padre), imponiendo a lo largo de veintisiete años un uso al que el Papa no quería autorizar por considerarlo peligroso para el bien de la Iglesia, hasta que lograron finalmente que se extendiera por casi todo el mundo.»

*☆* Jesús a Catalina Rivas, (vidente estigmatizada. Nihil obstat por Mons. R. Fernández, Arzobispo boliviano).: “No son ni 10 ni 20 los verdugos que destrozan Mi Cuerpo, son muchísimas las manos que lastiman Mi Cuerpo recibiendo la Comunión en la mano, *-el trabajo sacrílego de satanás-*.”

*☆* Jesús a Giuliana Crescio, diciembre de 1989: No deseo ser tomado en vuestras manos. ¡No deseo ser tomado en vuestras manos! Yo el pan vivo, la sangre viva, aquella sangre derramada por vosotros, yo soy pan, pero para vuestra alma. A los apóstoles les di el pan *¡vosotros no sois sacerdotes, no podéis tocarme!*

*☆* Algunas almas del Purgatorio le dicen a *María Simma* _(vidente de las ánimas)_ que el pecado por el cual tienen que sufrir más, es por haber comulgado en la mano. María explica: en condiciones normales, sólo las manos consagradas de los sacerdotes pueden distribuir la Comunión. Salvo en “circunstancias extraordinarias”. “Extraordinarias” no se refiere a la diferencia entre que los fieles deban esperar dos minutos en lugar de diez para recibir la Comunión. *(Hoy laicos o sacerdotes tienen prisa para todo)*. Un día una mujer que repartía la Comunión instaba a otras mujeres a que obraran igual, falleció. Antes del funeral, el ataúd estaba abierto para que se despidieran la familia y los amigos. Después se cerró. Pero un pariente cercano llegó tarde y le pidió al sacerdote que lo abriera para poder despedirse de la difunta. El sacerdote levantó la tapa y miró adentro. Varios vieron que las manos de la mujer se habían vuelto de color negro. Este signo, para mí, como para el resto, *fue la confirmación de Dios de que las manos no consagradas no pueden distribuir a Jesús durante la Comunión*.
María Simma liberó a, 40 o 50 sacerdotes u obispos del Purgatorio, la mayoría por promover la Comunión en la mano u otras irreverencias. Ella llama a la Comunión en la mano *“la obra del diablo”*. Muchos están por faltas de obediencia al Santo Padre, faltas de amor hacia la Santa Misa, faltas de amor a la oración y el ayuno, no haber leído el breviario, y repito, por la Comunión en la mano…” . Las almas del Purgatorio me han dicho que *ningún Papa hasta hoy ha apoyado la Comunión en la mano*, rito que fue fomentado por un grupo de cardenales y obispos. *Todos los Papas, sabían muy bien que la Comunión en la mano estaba en contra de la veneración del más Sagrado de los Sagrados”. Conozco a una mujer muy buena que dudaba sobre esto y simplemente le pidió al mismo Jesús que le enviara una señal clara para poder aclararse. ¡Jesús así lo hizo! *La próxima vez que fue a recibir la Comunión el sacerdote, puso la Eucaristía en la palma de su mano. Tan pronto como la puso allí, la Hostia se elevó de su mano, subió y desapareció en el aire. Este pequeño milagro también fue presenciado por varios testigos…*

*☆* Del libro Dadme de beber, 2008: Dice Jesús: *“Todo esta habilitado para la profanación y el sacrilegio, y a Mis ministros no les importa, ellos viven cómodos así. Los laicos dan la Comunión y llegará un día en que el Santo Sacrificio de la Cruz también lo degraden de tal forma que Me impidan bajar a la Hostia”*.

*☆* Anneliese Michel, *†* 1976 (Incorrupta): Cuando esta chica de 16 años de una piadosa familia alemana, fue repentinamente afligida por una posesión demoniaca, el demonio (durante un exorcismo ordenado por el obispo local) fue obligado a decir lo siguiente: *“La cosa (Hostia Consagrada) no se debe colocar en las manos. Los sacerdotes deben tener valor. Los laicos no deben distribuirla. Durante la distribución de esa cosa (Santa Comunión) deben arrodillarse*. Por mandato de aquella (señalando una estatua de la Virgen que estaba cerca) *la Comunión en la mano debe abolirse porque es obra mía*. El obispo debe *prohibir la Comunión en la mano*, si lo puede lograr”.

*☆* Se puede citar lo siguiente de un Plan Masónico del año 1925: *“¿Cómo se puede lograr que los fieles ya no crean en la presencia real de Jesús en la Eucaristía?*… _Primeramente hay que hacer que la gente en todas partes reciba la Comunión de pie y después colocar la Hostia en sus manos. Preparados de esta manera llegarán a ver a la Hostia como un símbolo de convivencia fraterna_”.

*☆* *Indirectamente, la Comunión en la mano ha contribuido también a que los Sagrarios ya no se encuentren en el centro de las iglesias sino en un área lateral, o en otra sala. Esto ha llevado a que ya no haya reclinatorios en muchos templos de Occidente*.

*☆* Cuando se oye el argumento *“La Iglesia lo ha permitido”*, recuerde que ustedes son la Iglesia y no las burocracias, desobedientes y traidoras que se encuentran en algún lugar lejano e inaccesible. _La Iglesia no lo ha permitido sino lo ha tolerado bajo presión solamente_.

*☆* La Conferencia Episcopal de las Islas Filipinas ha regresado a la práctica de la Comunión en la lengua, debido *al aumento de sacrilegios que habían ocurrido por la Comunión en la mano*.

*☆* Santa Brígida de Suecia, *†* 1373: “Mira, hija Mía, les dejé a Mis sacerdotes cinco dones… y el quinto, el privilegio de tocar Mí Carne Santísima con sus manos.”
*☆* Mártir y Santo Cardenal John Fisher, *†* 1535: “Los tiempos de florecimiento o colapso dentro de la historia de la Iglesia siempre fueron asociados con el manejo de la Santa Eucaristía.”
*☆* Mensaje de Jesucristo a Catalina Rivas sobre la *Comunión en la BOCA*. A quienes *NO reciban en su MANO Mi Propio Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad*:
1.- _Yo Prometo colmarles de Mis Bendiciones en sus manos, corazón, alma y en todo su ser._
2.- _Les prometo muchísimas más gracias en la vida terrena, y las consiguientes mayores garantías de salvación y aumento de Gloria esencial y accidental, por todo su vivir eterno Conmigo en el Cielo._
3.- _Me sentirán en la Comunión tan en todo su ser y con tantísima plenitud, que se les quite el deseo natural de tocarme. Estos, harán siempre mucho mayor bien a las almas; en cambio, los que insistan en tomarme, en la mano, estarán endurecidos en muchas cosas hacia Mi Voluntad, y oscurecidos sobre Mi Propio gusto, Mi Propia Predicación y Mi Propio Magisterio._

.

*†*

*¡ Comulgad de rodillas y en la boca !*
*tal y como el Señor se merece.*

• *Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia : * (1225-1274)
"Para reverenciar este Santo Sacramento (La sagrada Eucaristía), nada lo toque, salvo lo que está consagrado; así como la Hostia y el Cáliz están consagrados, así lo están las manos consagradas de los sacerdotes, para tocar este Sacramento".
_Summa Theológica, Parte III; Q.82, art3, Rep Obj 8)._

• *San Francisco de Asís: * (1182-1226)
"Sólo ellos, (los sacerdotes), deben administrarlo, y no otros"
_(Carta 2ª, a todos los fieles, 35)._

• *(Jesucristo a...) Santa Brígida de Suecia: * (1373)
"Mira, hija mía, les obsequio cinco cosas a mis sacerdotes (...), y en quinto lugar el privilegio de tocar con sus manos Mi Carne Sagrada".

• *San Sixto I Papa : * (115)
"Las Sagradas Especies no son para ser manipuladas por otros que no estén consagrados al Señor".

• *San Pío X : *
"Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior".

• *Juan Pablo II, Papa,*
_en la Carta "Dominicae Cenae" :_ (24-Feb-1980)
"El tocar las Sagradas Especies, su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados".
(https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2525313531056766&id=100007344314710)

viernes, 23 de febrero de 2018

Cardenal Sarah: La Comunión generalizada en la mano es parte del ataque de Satanás contra la Eucaristía



Cardenal Sarah: La Comunión generalizada en la mano es parte del ataque de Satanás contra la Eucaristía


febrero 23, 2018

ROMA, 22 de febrero de 2018 (LifeSiteNews) - El jefe del departamento del Vaticano que supervisa la liturgia está convocando a los fieles católicos a volver a recibir la Sagrada Comunión en la lengua y arrodillados.

En el prefacio de un nuevo libro sobre el tema, el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, escribe: "El ataque diabólico más insidioso consiste en tratar de extinguir la fe en la Eucaristía, sembrando errores y fomentando una forma inadecuada de recibirla. Verdaderamente la guerra entre Miguel y sus Ángeles por un lado, y Lucifer por el otro, continúa en los corazones de los fieles ".

"El objetivo de Satanás es el sacrificio de la Misa y la presencia real de Jesús en la hostia consagrada", dijo.

El nuevo libro, de Don Federico Bortoli, fue lanzado en italiano bajo el título: "La distribución de la Comunión en la mano: un estudio histórico, jurídico y pastoral" [La distribución de la comunidad sulla mano. Profili storici, giuridici e pastorali].

Recordando el centenario de las apariciones de Fátima, Sara escribe que el Ángel de la Paz que se apareció a los tres pastores antes de la visita de la Santísima Virgen "nos muestra cómo debemos recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo". Su Eminencia luego identifica los ultrajes por los cuales a Jesús se le ofende hoy en la Sagrada Eucaristía, incluida la llamada 'intercomunión' ".

Sarah continúa considerando cómo la fe en la Presencia Real "puede influenciar la manera en que recibimos la Comunión, y viceversa", y propone al Papa Juan Pablo II y a la Madre Teresa como dos santos modernos que Dios nos ha dado para imitar en su reverencia y recepción de la Sagrada Eucaristía.

"¿Por qué insistimos en recibir la Comunión de pie y en la mano?", Pregunta el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino. La manera en que se distribuye y recibe la Sagrada Eucaristía, escribe, "es una pregunta importante sobre la cual la Iglesia de hoy debe reflexionar".

A continuación, con el amable permiso de La Nuova Bussola, donde se publicó por primera vez el prólogo, ofrecemos a nuestros lectores una traducción de LifeSiteNews de varios extractos clave del texto del Cardenal Sarah.

***

La Providencia, que dispone todo sabia y dulcemente, nos ha ofrecido el libro "La distribución de la comunión en la mano", de Federico Bortoli, justo después de haber celebrado el centenario de las apariciones de Fátima. Antes de la aparición de la Virgen María, en la primavera de 1916, el Ángel de la Paz se apareció a Lucía, Jacinta y Francisco, y les dijo: "No tengan miedo, yo soy el Ángel de la Paz". Rezad conmigo ". (...) En la primavera de 1916, en la tercera aparición del Ángel, los niños se dieron cuenta de que el Ángel, que siempre era el mismo, sostenía en su mano izquierda un cáliz sobre el cual estaba la Hostia. suspendida. (...) Dio la Santa Hostia a Lucía, y la Sangre del cáliz a Jacinta y Francisco, que permanecieron de rodillas, diciendo: "Tomen y beban el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajados por los hombres ingratos. Reparen sus crímenes y consuelen a su Dios ". El Ángel se postró de nuevo en el suelo, repitiendo la misma oración tres veces con Lucía, Jacinta y Francisco.

El Ángel de la Paz, por lo tanto, nos muestra cómo debemos recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. La oración de reparación dictada por el Ángel, por desgracia, no es nada obsoleta. Pero, ¿cuáles son los ultrajes que recibe Jesús en la Santa Hostia, para los cuales tenemos que reparar? En primer lugar, están los ultrajes contra el sacramento mismo: las horribles profanaciones, de las que algunos ex conversos satanistas han informado y ofrecen descripciones horripilantes. Las Comuniones sacrílegas, no recibidas en el estado de la gracia de Dios, o no profesando la fe católica (me refiero a ciertas formas de la llamada "intercomunión"), también son ultrajes. En segundo lugar, todo lo que podría evitar la fecundidad del Sacramento, especialmente los errores sembrados en las mentes de los fieles para que ya no crean en la Eucaristía, es un ultraje para Nuestro Señor. Las terribles profanaciones que tienen lugar en las llamadas "misas negras" no hieren directamente a Aquel que en la Hostia es agraviado, y termina sólo en los accidentes del pan y el vino.

Por supuesto, Jesús sufre por las almas de aquellos que lo profanan, y por quienes derrama la Sangre que tan miserable y cruelmente desprecian. Pero Jesús sufre más cuando el don extraordinario de su Presencia Eucarística divina-humana no puede traer sus efectos potenciales a las almas de los creyentes. Y así podemos entender que el ataque diabólico más insidioso consiste en tratar de extinguir la fe en la Eucaristía, sembrando errores y fomentando una forma inadecuada de recibirlo. 



La guerra entre Miguel y sus Ángeles por un lado, y Lucifer por el otro, continúa en los corazones de los fieles: el objetivo de Satanás es el sacrificio de la Misa y la presencia real de Jesús en la Hostia consagrada. Este intento de "robo" sigue dos pistas: la primera es la reducción del concepto de "presencia real." Muchos teólogos persisten en burlarse o desairar el término "transubstanciación" a pesar de las constantes referencias del Magisterio (...) (Nota: otra alusión a los teólogos de Bergoglio que están poniendo en duda dicha transubstanciación)

Veamos ahora cómo la fe en la presencia real puede influir en la manera en que recibimos la Comunión, y viceversa. Recibir Comunión en la mano sin duda implica una gran dispersión de fragmentos. Por el contrario, la atención a las migas más pequeñas, el cuidado en purificar los vasos sagrados, no tocar la Hostia con las manos sudorosas, todo se convierte en profesiones de fe en la presencia real de Jesús, incluso en las partes más pequeñas de las especies consagradas: si Jesús es la sustancia del pan eucarístico, y si las dimensiones de los fragmentos son solo accidentes del pan, ¡es de poca importancia cuán grande o pequeña es una pieza de la hostia! ¡La sustancia es la misma! ¡Es él! Por el contrario, la falta de atención a los fragmentos nos hace perder de vista el dogma. Poco a poco, el pensamiento puede prevalecer gradualmente: "Si incluso el párroco no presta atención a los fragmentos, si administra la comunión de tal manera que los fragmentos se puedan perder, entonces significa que Jesús no está en ellos, o que Él está 'hasta cierto punto' ".

La segunda pista en la que se ejecuta el ataque contra la Eucaristía es el intento de eliminar el sentido de lo sagrado de los corazones de los fieles. (...) Mientras que el término "transubstanciación" nos señala la realidad de la presencia, el sentido de lo sagrado nos permite vislumbrar su unicidad y santidad absolutas. ¡Qué desgracia sería perder el sentido de lo sagrado precisamente en lo más sagrado! ¿Y cómo es posible? Al recibir comida especial de la misma manera que la comida ordinaria. (...)

La liturgia se compone de muchos pequeños rituales y gestos, cada uno de ellos es capaz de expresar estas actitudes llenas de amor, respeto filial y adoración hacia Dios. Precisamente por eso es apropiado promover la belleza, la idoneidad y el valor pastoral de una práctica desarrollada durante la larga vida y tradición de la Iglesia, es decir, el acto de recibir la Sagrada Comunión en la lengua y arrodillado. La grandeza y la nobleza del hombre, así como la máxima expresión de su amor por su Creador, consiste en arrodillarse ante Dios. Jesús mismo oró de rodillas en presencia del Padre. (...)

En este sentido, me gustaría proponer el ejemplo de dos grandes santos de nuestro tiempo: San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta. Toda la vida de Karol Wojtyla estuvo marcada por un profundo respeto por la Sagrada Eucaristía. (...) A pesar de estar exhausto y sin fuerzas (...) siempre se arrodillaba ante el Santísimo Sacramento. No pudo arrodillarse y ponerse de pie solo. Necesitaba que otros doblaran sus rodillas y lo levantaran. Hasta sus últimos días, quiso ofrecernos un gran testimonio de reverencia por el Santísimo Sacramento. ¿Por qué somos tan orgullosos e insensibles a las señales que Dios mismo nos ofrece para nuestro crecimiento espiritual y nuestra relación íntima con Él? ¿Por qué no nos arrodillamos para recibir la Sagrada Comunión según el ejemplo de los santos? ¿Es realmente tan humillante inclinarse y permanecer arrodillado ante el Señor Jesucristo? Y sin embargo sin dejar de ser Dios, [...] "se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte en cruz" (Filipenses 2: 6-8).


¿Por qué insistimos en recibir la comunión de pie y en la mano? ¿Por qué esta actitud de falta de sumisión a los signos de Dios? 


Que ningún sacerdote se atreva a imponer su autoridad en este asunto rechazando o maltratando a los que desean recibir la Comunión arrodillados y en la lengua. Vayamos como niños y recibamos humildemente el Cuerpo de Cristo de rodillas y en nuestra lengua. Los santos nos dan el ejemplo. ¡Son los modelos a imitar que Dios nos ofrece! ¿Pero cómo puede ser tan común la práctica de recibir la Eucaristía en la mano? La respuesta se nos da, y cuenta con el respaldo de documentación nunca antes publicada que es extraordinaria en su calidad y volumen, por Don Bortoli. Fue un proceso que fue todo menos claro, una transición de lo que la instrucción Memoriale Domini concedió, a lo que hoy es una práctica tan extendida (...)

Desafortunadamente, al igual que en el lenguaje latino, también con una reforma litúrgica que debería haber sido homogénea con los ritos anteriores, una concesión especial se ha convertido en la trampa para forzar y vaciar la caja de los tesoros litúrgicos de la Iglesia. El Señor conduce los senderos correctos, no por subterfugios. Por lo tanto, además de las motivaciones teológicas mostradas anteriormente, también la forma en que se extendió la práctica de la Comunión en la mano parece haber sido impuesta no según los caminos de Dios. Puede que este libro aliente a los sacerdotes y fieles que, movidos también con el ejemplo de Benedicto XVI, que en los últimos años de su pontificado quiso distribuir la Eucaristía en la boca y de rodillas, a desear administrar o recibir la Eucaristía de esta manera, que es mucho más adecuada para el Sacramento mismo.

Espero que pueda haber un redescubrimiento y promoción de la belleza y el valor pastoral de este método. En mi opinión y juicio, esta es una pregunta importante sobre la cual la Iglesia de hoy debe reflejar. Este es otro acto de adoración y amor que cada uno de nosotros puede ofrecer a Jesucristo. Estoy muy contento de ver a tantos jóvenes que eligen recibir a nuestro Señor tan reverentemente de rodillas y en sus lenguas.


Ojalá el trabajo del padre Bortoli fomente un replanteamiento general sobre la forma en que se distribuye la Sagrada Comunión. Como dije al principio de este prefacio, acabamos de celebrar el centenario de Fátima y nos alienta a esperar el triunfo seguro del Inmaculado Corazón de María que, al final, la verdad sobre la liturgia también triunfará. 



* Card Sarah es Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

(Informa LifeSiteNews:
https://www.lifesitenews.com/news/cardinal-sarah-we-need-to-rethink-the-way-communion-is-distributed)